Diccionario chamánico-letra A

6 05 2012

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Diccionario chamánico-letra A

Sacado de los libros de Carlos Castaneda, este diccionario chamánico pretende ser una guía de los principales conceptos que se tratan en sus libros. Comenzamos con la letra “A” y nos centramos en el concepto de “atención”, muy importante en las enseñanzas de Don Juan. Se puede decir que atención es percepción. La primera atención sería la que empleamos para percibir el mundo de todos los días, la segunda atención sería la que empleamos cuando nos dejamos llevar por la intuición o el subconsciente y la tercera atención ya sería el nirvana budista, el shamadi, la entrada en otro universo, en otra dimensión paralela.

DICCIONARIO CHAMÁNICO

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN A CASTANEDA

INTRODUCCIÓN

Desde que descubriera a Carlos Castaneda, allá por el año 1980, cuando en un viaje a París comprara “L´Herbe du diable et la petite fumée”, une voie Yaqui de la connaissance, cuyo título original es “The Teachings of Don Juan” A Yaqui way of Knwledge y que en español, sino recuerdo mal se tituló “Las enseñanzas de Don Juan”, no he dejado, en estos treinta y un años, de leer nuevos libros de Castaneda y de releer los ya leídos.

Para mí fue un gran hallazgo, lo mismo que me ocurrió con Henry Miller, al que tal vez descubriera dos años antes, o con René Guenón, un gran esoterista francés, del que compraría en París “La grande Triade”. Aquella época de mi vida, entre los 18 y los 25 años, resultó una formidable aventura de conocimiento, lo que unido a mis patologías mentales –depresión, etc- hizo de aquella etapa de mi vida, por un lado la más sorprendente y profunda en el camino del conocimiento, y por otro un verdadero infierno, que retrato en una novela que comencé a escribir hace algunos años y que seguramente será póstuma, “Una temporada en el infierno”. La serie que he comenzado a subir a mi blog, “Algunas historias sórdidas”, cuyo primer capítulo, bastante autobiográfico, titulo “El compromiso”, se sitúa precisamente en aquellos años, tal vez dos años más tarde de mi viaje a París.

Cuando me presenté a las oposiciones me prometí a mí mismo, juré sobre mi biblia casera, que si lograba aprobar, ahorraría durante el primer año para regalarme unas vacaciones en París…Cumplí mi promesa y me fui quince días. Tal vez fueran los quince días más aprovechados de mi vida. Era la primera vez que salía fuera de España, la primera vez que intentaba hablar francés, mi primera visita a París… Fue un corto espacio de tiempo pero que influiría mucho en mi vida y pensamiento y me daría mucho material para mis historias. De hecho la historia de Marie la pueden leer en mi blog, en la sección “Historias de mujeres”. Visité museos, escuché conciertos, estuve en Versalles, comí “boeuf a la bourguignonne”, es decir buey a la borgoñona, cené en brasseries, estuve en “le quartier latin” donde me zampé un formidable “bocata”, una barra entera con atún y pimiento, que me supo a gloria porque mi economía no daba para más y tuve que dejar de comer y cenar en restaurantes, y disfruté en soledad –porque mi francés hablado era paupérrimo, como descubrí- de una de las mejores vacaciones de mi vida.

La posterior lectura del libro de Castaneda abrió nuevos horizontes para mi mente y espíritu. Por aquella época también entraría en contacto con el budismo, leyendo el libro “Fundamentos de la mística tibetana” del lama Agorika Govinda, sino recuerdo mal. Algunos años más tarde entraría en contacto con los “Rosacruces” y sería miembro durante casi una década. Leería libros sobre budismo Zen, Koan Zen, ovnis, parapsicología, videntes, tarot… Mi ansia de conocimiento no tenía límites. Es por ello que me resulta complicado seguir la sugerencia de Yogananda (Autobiografía de un yogui) cuya existencia conocí al hacer una semana de meditación de kriyayoga. El dice que todos los caminos pueden servir a quien decide iniciar una aventura espiritual, pero aconseja que se siga solo uno, el que más le convenga, aquel con el que se sienta más afín, porque el seguimiento simultáneo de muchos caminos conduce a la confusión y al caos.

No puedo hacerlo. He encontrado muchos conocimientos que han cambiado mi vida en muchos caminos distintos y es por eso que intento hacer una síntesis y comparar enseñanzas. Este diccionario ha surgido de la necesidad de tener a mano las citas principales de los libros de Castaneda para el thriller que he comenzado a subir a Buho y que se titula “Todos estamos solos al caer la tarde”. Cada capítulo tiene una cita de Castaneda y hay una parte de la historia en la que los libros de Castaneda, las enseñanzas de Don Juan, adquieren una gran importancia.

Será fundamentalmente un compendio de citas de los libros de Castaneda, aunque en momentos puntuales también aparecerán otras citas rosacruces, budistas, de yoga mental, zen, otros tipos de chamanismo o incluso formas de brujería de diferentes culturas. Algunos conceptos, los fundamentales, aparecen en todas estas filosofías esotéricas, aunque con diferentes nombres y matices. Cada concepto será comparado con otros semejantes y analizado y comentado desde mi punto de vista subjetivo.

Este trabajo, que había planificado hace un año, y que no he tenido tiempo de comenzar hasta este puente (he pedido unos días de permiso para que el puente se convirtiera en acueducto) también me servirá de base para el compendio de sabiduría esotérica en el que estoy trabajando desde hace años. Por un lado mi querido personaje Milarepa sigue con sus técnicas mentales y sus enseñanzas en su Escuela espiritualista. Aún no he comenzado a subir sus ensayos más enjundiosos, como su teoría de la vinculación. Por otro lado este compendio de conocimiento esotérico adquiere más amenidad en algunas series de relatos que ya estoy subiendo, tal como “Relatos esotéricos” o el “Bunker”, una serie que he paralizado porque me he replanteado toda su estructura y un cambio drástico en su orientación para introducir la sabiduría chamánica de Don Juan, el maestro de Castaneda.

Quienes lean este diccionario seguramente pensarán que es interesante y hasta divertido, pero poco práctico e imposible de llevar a la práctica. Nada más incierto. Si bien los conceptos que emplea Don Juan, a lo largo de todos los libros de Castaneda, son muy originales, llamativos y plásticos –algo que me atrajo desde la primera lectura de sus libros- la mayoría entroncan con conceptos budistas o de sabiduría esotérica. Hace ya tiempo que utilizo las técnicas que este curioso “brujo” enseña a Castaneda y puedo asegurar que funcionan. Las he utilizado para el trabajo onírico en el que estoy embarcado desde hace muchos años y también como complemento a las técnicas de yoga mental, meditación y todo tipo de “trucos” mentales que uno puede conocer leyendo libros de autoayuda. Los resultados han sido para mí sorprendentemente positivos, aunque como sucede en este camino, todo es muy lento y hay que tener más paciencia que el santo Job.

Entre los críticos de Carlos Castaneda existe una opinión mayoritaria en el sentido de creer que todo se lo inventó él. Que don Juan Mathus nunca existió; que sus libros no son tesis antropológicas, para doctorarse en antropología por la universidad de California, como él dijo, sino auténticas novelas, obras de ficción, con sus valores y sus defectos. Critican con acidez que muchas cosas que él dijo sobre sí mismo, sobre su vida y sobre la gente que conoció, nunca han podido ser probados y muchas de ellas, al contrario, se han desvelado falsas con el paso del tiempo.

Imagino el regocijo de Castaneda al leer estas críticas. Sus lectores más constantes y apasionados, conocemos muy bien las técnicas que don Juan le enseñó. Una de ellas es la de “borrar el pasado”. Para llegar a ser “un guerrero impecable” el aprendiz debe utilizar esta técnica. Hay que borrar el pasado, desorientar a la gente que nos va conociendo, para impedir que nos utilicen con sus técnicas de “acechadores”. Esto mismo es lo que dice Milarepa en su teoría de la vinculación. Cuando naces te vinculas con tus seres queridos y con las personas de tu entorno. Con el paso del tiempo estas vinculaciones llegan a convertirse en barrotes de una cárcel mental de la que cada día te resulta más complicado salir. Lo que ellos piensan y creen de ti se convierte en la imagen que tú tienes de ti mismo, lo mismo que al mirarte en un espejo te creas una imagen de tu cuerpo con la que nunca estarás completamente de acuerdo. Reconocerán que en algún momento de sus vidas se han mirado al espejo y se han dicho: “yo no soy ese”. No se identifican con ese rostro y ese cuerpo. Por dentro se “ven” distintos. Eso mismo sucede cuando uno lleva mucho tiempo vinculado a personas de su entorno. Ellos se han hecho una idea de cómo son y cuando intentan romperla descubren asombrados que están metidos de lleno en una verdadera batalla campal. Ellos han creado tu biografía, tu pensamiento y hasta tu carácter. Te han encerrado en una cárcel mental, tras los barrotes creados por sus miradas, palabras y hasta pensamientos, y cuando decides ser libre y volar como un pájaro te encuentras con que debes romper con ellos y “borrar tu pasado” si quieres levantar el vuelo.

Es lo que me ha ocurrido a mí. Me he visto obligado a romper con mi pasado y las personas de mi entorno, con todos mis familiares, para poder levantar el vuelo. Para ellos era un loco irredimible, al que no se le podía hablar de ciertas cosas y del que solo se podía esperar un limitado número de registros al tocar el teclado. Algo así como consideran a personas con aparente o real discapacidad psíquica. Nunca darán más de sí, piensan, y las encierran en cárceles mentales. La técnica de don Juan es efectiva cien por cien. Borra tu pasado, rompe con las personas que te han encarcelado y descubrirás que la cárcel se ha venido abajo como un castillo de naipes. Ya eres libre para recrearte de nuevo. ¿Qué esto es duro? Por supuesto que sí, durísimo, y genera mucho sufrimiento, pero es indispensable si quieres llegar a ser un “guerrero impecable” o un “buda impasible”.

A pesar de esta larga introducción no me resisto a iniciar el diccionario, para que se hagan una idea de lo que pueden esperar de él. Irá por orden alfabética, en lugar de temático, y a cada cita de Castaneda habrá una opinión o comentario personal y una comparación con otros conceptos de sabiduría esotérica. Las citas entrecomilladas son literales, las no entrecomilladas parafrasean algún párrafo de sus libros o son conceptos que yo expreso con otras palabras.Si alguno descubre “su camino” a través de él no haré otra cosa que devolver lo que se me dio en el pasado. Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro. El mío fue Milarepa, mucho más que un personaje, un auténtico maestro invisible. Los que estén preparados descubrirán al suyo en el momento más inesperado y de la forma más chocante e increíble. Pero eso no es nada, solo el primer paso en un largo y duro camino.

DICCIONARIO CHAMÁNICO

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN A CASTANEDA

LETRA “A”

ATENCIÓN

-La interferencia de los demás prevalece, incluso aunque uno se aísle.

-La atención de la gente no tiene que ver con su presencia física.

-La fijeza de la primera atención no puede ser documentada. Solo localmente, a las horas en las que la mayoría de la gente está dormida, uno puede desviar parte de su fijeza por un breve lapso. Las horas en las que está adormecida la primera atención de quienes nos rodean.

-“Es la atención la que hace al mundo”

-“La primera atención, la que hace al mundo, nunca puede ser subyugada del todo, solo se la puede desconectar unos momentos, para reemplazarla con la segunda atención, eso es, si el cuerpo la ha almacenado lo suficiente”.

OJO, NO IMPRESO

Cuando los nuevos videntes arreglaron el orden de las verdades de la consciencia de ser vieron que la primera atención consume todo el resplandor de la conciencia del hombre y que no queda libre ni un ápice de energía”.

Si los guerreros quieren penetrar en lo desconocido tienen que conservar su energía. La conseguirán destruyendo hábitos innecesarios.

Destruir hábitos desprende a la conciencia de la absorción en sí misma y le permite libertad al resplandor para enfocarse en otras cosas.

Lo desconocido está eternamente presente pero queda fuera de nuestro alcance normal. Lo desconocido es la parte superflua del hombre común. Y es superflua porque el hombre común no tiene suficiente energía libre para comprenderlo.

El problema es que toda nuestra energía utilizable es consumida por la primera atención. El inventario del hombre ni solo lo usa todo también endurece al capullo al grado de volverlo inflexible. Bajo estas circunstancias no hay interacción posible.

DEFINICIÓN

-“Acto de enganchar y canalizar la percepción”.

UNA BREVE COMPARACIÓN

-Se podría decir que atención es de alguna manera “conocimiento”. La primera atención sería la “consciencia de la realidad”, la segunda se parecería un poco al subconsciente colectivo de Jung. La tercera sería el nirvana budista. Pero con esto seguiremos en el capítulo siguiente.

 

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN A CASTANEDA

LETRA “A”

ATENCIÓN/CONTINUACIÓN

COMENTARIO PERSONAL: La atención de que habla don Juan sería en cierta medida la “percepción” a través de nuestros sentidos, pero no solo eso, sino también la lógica, el raciocinio y las facultades de nuestra consciencia en estado de vigilia y en el mundo “real”, cotidiano, de todos los días.

La segunda atención tendría cierto parecido con la intuición, aunque no es exactamente eso. Dentro de las diferentes escuelas esotéricas o filosofías del conocimiento tiene nombres y características diferentes. Así para los rosacruces la segunda atención vendría a ser la “proyección mental”, un término que explicaremos más adelante. Para los budistas la primera atención sería el cuerpo físico, la segunda el cuerpo astral y la tercera el cuerpo causal. Si nos quedamos en la terminología psicológica y científica, la primera atención serían nuestros sentidos corporales, la segunda atención sería el subconsciente y la intuición y la tercera atención ni siquiera se plantearía, puesto que el éxtasis místico o el nirvana no son aceptados como reales y como una forma de conocimiento.

VEAMOS LO QUE DICE DON JUAN SOBRE LA SEGUNDA ATENCIÓN

-La fijeza es una característica de esta segunda atención.

La cosa más feroz que hay. Si se le enfoca en objetos no hay nada más horrendo”. El Don del Águila.

-Las dos caras de la segunda atención.

“…Tiene dos caras, la primera y la más fácil es la cara maléfica. Sucede cuando los ensoñadores utilizan su ensueño para enfocar la segunda atención en las cosas como dinero o poder sobre la gente. La otra cara es la más difícil de alcanzar y ocurre cuando los ensoñadores enfocan su atención en cosas que ya no están en este mundo o que ya no son de este mundo, así como el viaje a lo desconocido. Los guerreros necesitan una impecabilidad sin fin para alcanzar esa cara”. El Don del Águila.

Todos tenemos ese lado peligroso, esa fijeza. Mientras más fuertes llegamos a ser, más mortífero es ese lado. La recomendación para los guerreros es no tener nada material en que enfocar su poder, sino enfocando más bien para el espíritu en el verdadero vuelo a lo desconocido, no en salvaguardas triviales”. Idem.

Todo aquel que quiere seguir el camino del guerrero, el sendero del brujo, tiene que quitarse de encima esa fijeza”.

Nuestra atención ha sido enfocada para enfocar con terquedad. Esa es la manera cómo sostenemos el mundo”.

Desempeña el papel de un señuelo, es un convocador de oportunidades. Mientras más se la ejercita, mayor es la posibilidad de obtener lo que se desea”.

La mejor manera de llegar a ella es a través de rituales, cantos actos monótonos, intrincados movimientos repetitivos”.

El punto de la segunda atención está a un metro de distancia, frente a la parte media del cuerpo, justo entre el estómago y el ombligo, quince centímetros a la derecha. Poner las manos en ese punto y masajearlo, moviendo los dedos de las manos como si estuvieran tocando un arpa. Los dedos acaban sintiendo algo tan denso como el agua, finalmente el cascarón luminoso. El placer físico se expande por el cuerpo”.

-Se nota un picazón físico a unos diez centímetros del cuerpo…En la concavidad o abolladura de que habla don Juan y que poseen todos los guerreros. Se nota una vibración en los oídos, como un zumbido. La luminosidad se enrolla sobre el lado izquierdo.

COMENTARIO PERSONAL

El término de “fijeza” es novedoso, como lo es toda la terminología que emplea don Juan, no obstante el concepto no es tan original. Si lo comparamos con la filosofía budista podríamos encontrar importantes puntos de contacto con algunos conceptos, tales como el velo de Maya o la meditación sobre el vacío.

El mundo físico es sólido e incontrovertible para la primera atención, sin embargo para la segunda no deja de ser una especie de muralla de partículas que se mueve de forma constante y que permite al iniciado comprender que la realidad que él creía sólida e indestructible no es otra cosa que un rio de partículas subatómicas que solo se mantienen como algo “objetivo”, “cosificado” debido a la fijeza de la primera atención, como dice don Juan.

Aquí encontramos una sorprendente semejanza con la física cuántica. La ciencia no está en las antípodas de este concepto. En la física cuántica el observador modifica lo observado y por lo tanto nunca sabremos con certeza cómo eran las cosas antes de que las observáramos. La atención del observador fija una partícula en un espacio-tiempo, pero solo por un momento.

En la física cuántica una partícula puede estar al mismo tiempo aquí y allá, en un tiempo que puede ser pasado, presente o futuro. Nada permanece, nada es para siempre. Si creemos en la realidad física es porque “observamos” o como diría don Juan porque la primera atención ha sido entrenada durante largo tiempo para que “la fijeza” se centre en algo. La física cuántica diría que el observador ha “fijado” la partícula en un lugar y en un tiempo al observarla, pero la verdadera realidad no es así, es un constante flujo de partículas que están al mismo tiempo en todas partes y en todos los tiempos posibles.

Por eso el concepto del velo de Maya entronca de forma armónica con la física cuántica, y el concepto de “fijeza” y “segunda atención” de don Juan, tiene una semejanza sorprendente. El velo no sería otra cosa que la primera atención del observador. Hemos sido entrenados, desde que nacemos, para fijar nuestra atención en el mundo físico, lo “solidificamos” en un espacio tiempo y a eso lo llamamos “realidad”. Lo que no significa que para alguien que esté utilizando la segunda atención, el microscopio electrónico o el acelerador de partículas, esa realidad sea indiscutible. Al contrario, el mundo, la realidad de la física cuántica, parece tan contradictorio con el mundo de la realidad cotidiana, con la física einsteniana, que aún no se ha conseguido armonizar ambas físicas. Stephen Hawkins dice que eso se puede hacer, que algún día se descubrirá la ecuación perfecta que englobe ambas físicas. En ese momento tendremos la respuesta de por qué Dios creó el universo.

LA FIJEZA

El budismo nos dice que la meta de la meditación es el vacío, parar el diálogo interno, como diría don Juan, o no centrar la atención en las cosas, fijándolas. Una vez parado ese diálogo interno con la meditación, una vez alcanzado el vacío de las ideas, el velo de Maya se resquebraja y somos capaces de “ver” la verdadera realidad, la realidad de la física cuántica, siempre fluyente y nunca detenida en el tiempo y en el espacio, salvo cuando el observador la fija, con su atención, durante un instante.

Es curiosa la advertencia de don Juan sobre no fijar esa segunda atención en las cosas. Entronca con lo que dice la física cuántica: el observador cambia lo observado. Por eso el chamán nos previene de no fijar la atención en las cosas cuando hemos entrado en el universo de la segunda atención.

Podemos cambiarlas. Y aquí entroncamos también con la advertencia del misticismo, con la frase de Santa Teresa de Jesús, cuando dijo que mucho ojo con lo que le pedimos a Dios, porque podríamos obtenerlo. Si fijamos una partícula en un espacio-tiempo, y la modificamos, podríamos cambiar la materialidad de nuestro entorno, nuestra vida, el universo físico.

Lo maléfico de esta fijación en las cosas materiales, cuando estamos utilizando la segunda atención, como dice don Juan, no es la posibilidad de cambiar la materia. Si la cambiáramos para bien, por supuesto. Y es ahí donde está el verdadero peligro, el riesgo y el maleficio.

Aquí entramos en un tema muy delicado. También estamos estableciendo un punto de contacto, un puente, con la brujería. La magia negra no es otra cosa que la fijeza de la segunda atención para cambiar las cosas en nuestro propio beneficio y generando un daño al prójimo. Desear riqueza, poder y cosas materiales, no es malo de por sí. Pero utilizar la segunda atención para conseguir esto, es decir, cosas materiales, sí lo es, y por una razón que entronca con el misticismo más elevado y con la esencia del budismo e incluso del cristianismo. Si cambiamos la materia en nuestro beneficio, puede que nos beneficiemos nosotros, pero con toda seguridad perjudicaremos a otro o a muchos. Si nos hacemos ricos lo más seguro es que mandemos a muchos a la miseria.

Además ocurre un fenómeno muy evidente. Cuando entramos en la segunda atención no dejamos de ser nosotros mismos, ni nuestro corazón y nuestra mente se vacían de la maldad que habita nuestro interior. El observador cambia lo observado, eso nos dice la física cuántica, lo que no nos dice es hacia dónde se cambia. Lo que tenemos en nuestra mente, lo que habita en nuestros corazones, puede transformar esa realidad en la dirección que le está marcando el observador. Si éste desea el mal ajeno, está propiciando que las partículas con las que está trabajando se sitúen en un espacio-tiempo concreto y funcionen intentando “complacer” al observador.

Eso y no otra cosa es la magia negra y esa y no otra cosa es la maldad, el maleficio, de fijar la segunda atención en las cosas materiales. Las cambiaremos solo para nuestro beneficio y perjudicaremos a los demás. Por eso don Juan aconseja que el guerrero solo la utilice para alcanzar metas espirituales, o dicho en terminología de don Juan, para la aventura del viaje interminable.

SEGUNDA ATENCIÓN/CONTINUACIÓN

-“El examen de la segunda atención debe comenzar con darse cuenta de que la fuerza del primer anillo de poder que nos hace encajarnos es un lindero físico concreto. Los videntes lo han descrito como una pared de niebla, una barrera que puede ser llevada sistemáticamente a nuestra conciencia por medio del bloqueo del primer anillo de poder y luego puede ser perforada por medio del entrenamiento del guerrero. Al perforar la pared de niebla uno entra en un vasto espacio intermedio. La tarea de los guerreros consiste en atravesarlo hasta llegar a la siguiente línea divisoria, que se debería perforar a fin de entrar en lo que propiamente es el otro yo o la segunda atención. Las dos líneas divisorias son perfectamente discernibles. Cuando los guerreros perforan la pared de niebla sienten que se retuercen sus cuerpos, por lo general a la derecha del estómago y a través de la parte media, de derecha a izquierda. Cuando los guerreros perforan la segunda línea sienten un agudo crujido en la parte superior del cuerpo, algo como el sonido de una pequeña rama seca que es partida en dos. Las dos líneas que encajonan a las dos atenciones, son conocidas por los videntes como líneas paralelas”.

Don del Águila.

Ver también “Anillo de poder”; “Guerrero impecable”; “Pared de niebla”; “Líneas paralelas o líneas divisorias”; “Videntes”.

-El examen de la segunda atención debe comenzar con darse cuenta de que la fuerza del primer anillo de poder que nos encajona es un lindero físico concreto. Los videntes lo han descrito como una pared de niebla, una barrera que puede ser llevada sistemáticamente a nuestra conciencia por medio del bloqueo del primer anillo de poder y luego puede ser perforada por medio del entrenamiento del guerrero. Al perforar la pared de niebla uno entra en un vasto espacio intermedio. La tarea de los guerreros consiste en atravesarlo hasta llegar a la siguiente línea divisoria, que se deberá perforar, a fin de entrar en lo que propiamente es el otro yo y la segunda atención. Las dos líneas divisorias son perfectamente discernibles. Cuando los guerreros perforan la pared de niebla sienten que se retuercen sus cuerpos o sienten un intenso temblor en la cavidad de sus cuerpos, or lo general a la derecha del estómago o a través de la parte media, de derecha a izquierda. Cuando los guerreros perforan la segunda línea sienten un agudo crujido en la parte superior del cuerpo, algo como el sonido de una pequeña rama seca que es partida en dos. Las dos líneas que se encajonan a las dos atenciones son conocidas por los videntes como líneas paralelas.

El Don del Águila

COMENTARIO PERSONAL

Dejando aparte la terminología tan original y llamativa, hay algunas diferencias interesantes con la filosofía budista y el esoterismo. Las atenciones en realidad no son otra cosa que el conocimiento adquirido por uno de los tres cuerpos que según el budismo posee el ser humano. El cuerpo físico sería la primera atención; el cuerpo astral la segunda y el cuerpo causal la tercera. La primera atención funcionaría tal como lo hacen nuestros sentidos físicos, es decir, nos permiten captar unos determinados estímulos que tan solo son una horquilla dentro del extenso cromatismo de las vibraciones en el universo, dejando fuera todo un abanico de vibraciones o realidades o dimensiones. Los sentidos físicos se apoyan en artilugios tecnológicos para ampliar esa percepción o conocimiento, por ejemplo, telescopios, microscopios, etc, si bien su alcance no deja de ser limitado.

La entrada en la segunda atención supone ceder al cuerpo astral el control de nuestra consciencia. Ese cuerpo no funciona de la misma manera que nuestro cuerpo físico. No está sometido a las mismas leyes ni encajonado en la cárcel del espacio tiempo. Llama la atención el concepto de “fijeza” que don Juan describe perfectamente, así como las explicaciones que da a Castaneda.

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