BORRAR EL PASADO

17 06 2012

Cuando don Juan, el brujo-chamán, maestro de Carlos Castaneda, le habla de la técnica de borrar el pasado, como un paso más en el camino del guerrero impecable, Castaneda se queda con la boca abierta y a dos velas. ¿Borrar el pasado? ¿No habíamos quedado en la importancia de la memoria, no ha dicho alguien que el ser humano es un noventa y pico por ciento memoria y no le dice el propio don Juan a Carlitos que debe recordar todo lo que hace cuando está bajo la conciencia acrecentada del lado izquierdo o cuando ensueña?

Yo también me quedé muy sorprendido, y usted amable lector, también. ¿A qué viene ese de borrar nuestro pasado como una forma de transformarnos en guerreros impecables? Don Juan habla de que todos vivimos en una especie de cárcel de papel, en la que hemos entrado de forma voluntaria y en la que aún permanecemos, líbremente. No hay peor cárcel que aquella que uno elige en plena libertad, porque uno puede conformarse cuando le obligan a ir a una cárcel de gruesas paredes y barrotes de hierro, cuando lo llevan esposado y sin posibilidad de huir, cuando no puedes hacer otra cosa que conformarte y adaptarte o morir, sin embargo cuando tú mismo eliges la cárcel y permaneces en ella porque quieres, cuando podrías estrujar las paredes y los barrotes de papel con tus propias manos en cualquier momento y no lo haces… Entonces esa estancia en prisión se convierte en una tragedia, tan surrealista como angustiosa.  Puedo hacer algo y no lo hago. ¿ Por qué razón? ¿Es que soy idiota?

Para comprender la fragilidad y ferocidad, al mismo tiempo, de esta estúpida prisión, nada mejor que poner un ejemplo. ¿Cuántos de nosotros no hemos vivido y aún vivimos, pendientes del qué dirán? Lo que puedan decir de nosotros los demás nos parece más importante que lo que nosotros pensamos o queremos hacer. Incluso cambiamos nuestra filosofía de la vida, nuestras conductas, nuestro camino en la vida no solo por lo que los demás puedan decir de nosotros, que al fin y al cabo la palabra puede ser un arma en ciertas circunstancias, sino incluso por lo que puedan pensar. Antes de saber lo que los demás piensan realmente de nosotros, ya les adjudicamos un pensamiento, y eso nos retiene de obrar, nos encierra en una prisión inaudita de la que podríamos salir a cabezazos contra las paredes de papel… y sin embargo no lo hacemos. Se trata de un poder insufrible e incomprensible.

Vivimos en cárceles de papel y nuestro pasado es una de las más poderosas, porque el pasado acumula todo lo que los demás han dicho de nosotros durante años, han hecho contra nosotros durante largos periodos de tiempo, hemos pensado que ellos han pensado de nosotros… El papel se ha endurecido y ahora ha llegado a ser tan duro como una piedra, al menos eso creemos cuando pasamos la palma de nuestras manos por su superficie.

Todos sabemos muy bien la influencia que tiene lo que piensan de nosotros las personas cercanas con las que llevamos conviviendo años y años. Nuestras madres piensan que somos unos inútiles porque una vez rompimos unos huevos cuando nos mandó a la tienda por ellos, o porque… ¡Hay tantos acontecimientos que nos han marcado en nuestro pasado! Si nuestra madre piensa que somos tontos, si nuestro maestro, en la escuela, estaba convencido de que éramos idiotas, si nuestra prima no se cansa de repetir que somos un Pánfilo de Narvaez y que no se puede contar con nosotros para nada. Si nuestro jefe, en el trabajo, no se atreve a mandarnos tareas de responsabilidad, porque está convencido de que meteremos la pata y aguarda, como un vampiro en la sombra, la ocasión propicia para sacarnos la sangre y luego arrojarnos a la calle, entonces, si hemos vivido toda nuestra vida en esa cárcel de papel, no nos queda otro remedio que romper las paredes a cabezazos y escapar cuanto antes. Un guerrero impecable no permite que nada ni nadie lo mantenga prisionero en estúpidas cárceles de papel. Es libre como un pájaro o intenta serlo, por eso está en el camino.

Una de las formas más drásticas de borrar el pasado, de salir de esa prisión de papel, es la de desvincularse de un entorno y de unas personas en el que hemos estado y con las que hemos convivido durante años y años.  Cuando don Juan le dice a Castaneda que un guerrero impecable no solo debe borrar el pasado, sino mentir sobre él, dejar un falso rastro, Carlitos se queda de una pieza. El pensaba, lo mismo que nosotros, que la verdad nos hace libres, como dice el evangelio. ¿Entonces a qué viene eso de mentir como bellacos?

Aquí entramos de lleno en una de las técnicas del guerrero impecable que veremos más adelante: “El arte de acechar”.  Un acechador observa, acecha a los demás, miente cuando es necesario, se esconde y borra su rastro y cuando los demás quieren saber de su pasado para encerrarle en una cárcel de papel, les engaña, se burla de ellos, les lleva a lugares donde él nunca ha estado.

Esto puede sonar duro y sin sentido, sin embargo quien haya vivido, como me ha sucedido a mí, en una durísima cárcel de papel, muchos años de su vida, sabe muy bien el alivio que se experimenta al romper con padres, hermanos, familiares, amigos, maestros, jefes, con lugares y entornos donde hemos sido considerados como el tonto del pueblo, o el loco, o el irresponsable al que no se le puede confiar nada, o donde era inútil intentar convencer a nadie de que no éramos como ellos pensaban o de que habíamos cambiado radicalmente, o de que… Cuando los demás piensan que tonto una vez tonto para siempre y que fulanito o menganito no tienen remedio y nunca cambiarán…ha llegado el momento de romper la cárcel de papel a cabezazos, de borrar nuestro pasado, de desvincularnos de lugares y personas, como dice Milarepa, y de empezar una nueva vida, lejos de aquellos que nos encerraron en cárceles de papel. El aire de la libertad es una experiencia maravillosa, inimaginable, pero lo realmente importante es haber aprendido la lección. Un guerrero impecable borra su pasado y no permite que nadie le encierre en una cárcel de papel.

En otro momento aprenderemos el “arte de acechar” una técnica imprescindible en el guerrero impecable, descubriremos su razón de ser y encontraremos una explicación. Hasta entonces piensen en borrar su pasado y hagan pequeños experimentos, tales como ir a otro lugar donde nadie les conoce y comportarse de una forma que nunca se atreverían a probar en su residencia habitual. Ya me contarán los efectos.

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