EXPERIMENTOS MENTALES PARA INCRÉDULOS III

6 10 2012

EXPERIMENTOS MENTALES PARA INCRÉDULOS III
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INTOXICACIÓN O ENVENENAMIENTO MENTAL

El experimento que les propongo hoy es muy simple y seguramente a casi todos nos ha ocurrido alguna vez sin que nos lo propusiéramos. Ahora que lo vamos a practicar con plena consciencia es muy posible que nos resulte complicado y tarde en dar resultado, como los experimentos anteriores. No se preocupen y sean pacientes, Zamora no se conquistó en una hora, ni sabemos de nadie que haya hecho los cien metros lisos en nueve segundos, aún está por llegar el atleta que lo consiga y necesitará muy tiempo, mucho entrenamiento y una preparación casi tan exhaustiva como para ser Dios. Pero vayamos al experimento.

ENTORNO
En este caso es mucho mejor que elijan su propio domicilio. Se puede practicar en cualquier otro lugar, tal como nuestro espacio de trabajo, pero ya verán las razones que complicarían mucho el experimento.

SUJETOS

Solo se necesitan dos, usted, el experimentador y una persona estrechamente vinculada, que muy bien puede ser la propia pareja o familiar cercano o amigo íntimo. La razón de esta elección es que ustedes ya están vinculados con ellos y no necesitarán un largo proceso para que el experimento pueda dar resultado.

COMIENZA EL EXPERIMENTO

Elijan un momento adecuado en el que estén solos con la otra persona. Elijan una circunstancia propicia. No se les ocurra elegir el momento en que su pareja esté viendo un Barça-Madrid, por ejemplo, como ocurrirá este fin de semana. Tampoco se les ocurra elegir momentos tales como cuando la otra persona está absorbida en angustiosos problemas personales o preocupaciones que le impiden incluso escuchar lo que le estamos diciendo.

El mejor momento es aquel en el que nosotros estamos relajados y la otra persona también, sin pensar en nada o en casi nada, mientras friega los platos o da vueltas a la cazuela donde está preparando la comida, con la mirada perdida en Dios sabe qué.

Entonces buscamos una cancioncilla, las del verano suelen ser muy efectivas para lo que nos proponemos, o cualquier canción pegadiza que conozcamos. Comencemos a tararearla en nuestra cabeza. Si los hacemos en voz alta el experimento se desvirtúa puesto que no estamos experimentando con la sugestión sino con la comunicación mental o telepática y cómo las ideas de los demás nos pueden intoxicar y envenenar y las nuestras a ellas y nuestras propias ideas a nosotros mismos.

No nos centremos en la otra persona. Podemos mirar por la ventana o la pared o un calendario mientras tarareamos y tarareamos. Si el experimento no tiene éxito y la otra persona no comienza a tararear la cancioncilla en voz alta, no insistamos, esperemos un rato y volvamos a intentarlo y si no funciona busquemos otro momento, otro día u otro lugar o circunstancia.

Observarán cómo la otra persona tararea la cancioncilla y es muy posible que nos comente que no entiende lo que le pasa, no estaba pensando en nada relacionado con ella, de pronto le vino a la cabeza y ahora no se la puede quitar ni a tiros. Es como un raca-raca compulsivo, como un disco rayado, como un shamskara en terminología de yoga mental.

Ustedes sonreirán y se divertirán al tiempo que observan cómo tampoco pueden quitarse la cancioncilla de la mente. Han intoxicado y envenenado mentalmente al otro y el experimento ha tenido éxito pero también se han intoxicado y envenenado a ustedes mismos.

A mí particularmente me ha sucedido en varias ocasiones y sin estar experimentando o proponerme ese resultado. De pronto me ha venido una cancioncilla del verano a la cabeza y no me la he podido quitar. No me gustan las canciones del verano, las odio, nunca las tarareo y sin embargo ahí estaba la dichosa cancioncilla. De pronto mi esposa comenzó a tararearla en voz alta y comprendí. Ella la estaba tarareando antes en su cabeza, me la comunicó y ambos acabamos intoxicados. Ahora a ver cómo conseguimos quitarnos ese raca-raca de la cabeza.

En el siguiente experimento aprenderemos a bloquear nuestras mentes para que no reciban ese tipo de intoxicaciones y envenenamientos. Reflexionaremos cómo es posible que al menos un tercio de nuestros pensamientos no sean nuestros y cómo somos capaces de darnos cuentas de que un alimento estaba en malas condiciones y nos ha intoxicado y sin embargo permitimos que ideas y pensamientos venenosos entren en nuestra mente, la intoxiquen, la envenenen, deterioren nuestra salud mental y sin embargo seguimos tan “panchos” como si fuera lo más normal del mundo.

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