CITAS DE KRISNAMURTI III

28 01 2013

CITAS III

CEREBRO Y MEMORIA

El cerebro se alimenta de la reacción y la experiencia; vive de la experiencia. Pero la experiencia siempre es limitadora y condicionante; la maquinaria de la acción es la memoria. Sin la experiencia, el conocimiento y la memoria, la acción no es posible, pero tal acción es fragmentaria, limitada. La razón, el pensamiento organizado, es siempre incompleto; la idea, la res¬puesta del pensar es estéril y la creencia es el refugio del pensamiento. Toda experiencia sólo fortifica al pensamiento, negativa o positivamente.

El experimentar está condicionado por la experiencia, el pasado. Vaciar la mente de toda experiencia es libertad. Cuando el cerebro cesa de nutrirse por medio de la experiencia, el recuer¬do y el pensamiento, entonces su actividad no es egocéntrica. Entonces su alimento proviene de otra parte. Es este alimento el que hace que la mente sea religiosa.

DESEO Y ENGAÑO Pag. 30

Qué fácil es engañarse uno mismo, proyectar estados que se desean y experimentarlos realmente, en especial cuando implican placer. No hay ilusión ni engaño cuando no existe el deseo, consciente o inconsciente, de experiencias de ninguna clase, cuando uno es por completo indiferente al ir y venir de toda experiencia, cuando uno no pide absolutamente nada.

MADUREZ

Para que la madurez exista es absoluta¬mente necesario que haya: 1. Completa sencillez que acompaña a la humildad, no en cosas o en posesiones sino en la cualidad del ser. 2. Pasión, con esa intensidad que no es solamente física. 3. Belleza; no sólo la sensibilidad a la realidad externa, sino sensibilidad a esa belleza que está más allá y por encima de todo pensamiento y sentimiento. 4. Amor; la totalidad del amor, no esa cosa que conoce los celos, el apego, la dependencia; no eso que se divide en carnal y divino. La total inmensidad del amor. 5. Y la mente que pueda seguir y que pueda penetrar sin mo¬tivo, sin propósito alguno en sus propias inmensurables profundidades; la mente que no tiene límite, que es libre para moverse sin el tiempo espacio.

LA VIOLENCIA

la violencia existe en el cambio, en la revolución, en la sumisión, en la disciplina, en el control y dominio

CREACIÓN Y DESTRUCCIÓN

Pero la creación no es paz. La paz y el conflicto pertenecen al mundo del cambio y del tiempo, al movimiento externo e interno de la existencia, pero esto no era del tiempo ni de ningún movimiento en el espacio. Ello es pura y absoluta destrucción, y sólo entonces lo «nuevo» puede ser.

LA UNIÓN CON EL TODO

No es posible unirse a ello; no es posible unirse a un río que fluye rápidamente. Uno jamás puede unirse a lo que no tiene forma, ni medida, ni cualidad. Ello es; eso es todo.

INTERPRETACIÓN

Toda interpretación deforma.

SOBRE LA BELLEZA

Todo lo que es obra del hombre debe ser negado con decisión antes de que esta belleza pueda ser. Porque ella necesita total inocencia, total austeridad; no la inocencia urdida por el pensamiento ni la austeridad del sacri¬ficio. Sólo cuando el cerebro está libre del tiempo y sus respuestas son absolutamente silenciosas, existe esa austera ino-cencia.

MEMORIA

El cerebro se alimenta de la reacción y la experiencia; vive de la experiencia. Pero la experiencia siempre es limitadora y condicionante; la maquinaria de la acción es la memoria. Sin la experiencia, el conocimiento y la memoria, la acción no es posible, pero tal acción es fragmentaria, limitada. La razón, el pensamiento organizado, es siempre incompleto; la idea, la res¬puesta del pensar es estéril y la creencia es el refugio del pen-samiento. Toda experiencia sólo fortifica al pensamiento, nega¬tiva o positivamente.

LA LIBERTAD DE VACIAR LA MENTE

El experimentar está condicionado por la experiencia, el pasado. Vaciar la mente de toda experiencia es libertad. Cuando el cerebro cesa de nutrirse por medio de la experiencia, el recuer¬do y el pensamiento, entonces su actividad no es egocéntrica. Entonces su alimento proviene de otra parte. Es este alimento el que hace que la mente sea religiosa.

BELLEZA

La belleza de un cuadro, una canción, una casa, es producida por el hombre para que se la compare, se la critique, para que se le sumen cosas, pero esta belleza no era una obra hecha por la mano del hombre. Todo lo que es obra del hambre debe ser negado con decisión antes de que esta belleza pueda ser. Porque ella necesita total inocencia, total austeridad; no la inocencia urdida por el pensamiento ni la austeridad del sacri¬ficio. Sólo cuando el cerebro está libre del tiempo y sus respuestas son absolutamente silenciosas, existe esa austera ino¬cencia.

CREACIÓN

La creación no puede ser comprendida por el cerebro con sus complicadas variedades de respuestas. El cerebro no tiene modo de entrar en contado con ella; es absolutamente incapaz. El conocimiento es un obstáculo, y sin el conocimiento de uno mismo la creación no puede existir. El intelecto, ese agudo instrumento del cerebro, no puede en modo alguno aproximársele. El cerebro total, con sus ocultas urgencias secretas y sus empeños, con sus múltiples variedades de astutas virtudes, debe hallarse completamente silencioso, mudo, pero sin embargo alerta y sereno. La creación no es hornear pan o escribir un poema. Toda actividad del cerebro debe cesar, voluntaria y fácil¬mente, sin conflicto ni dolor. No debe haber ni sombra de conflicto e imitación.

CREACIÓN
Entonces existe el asombroso movimiento llamado creación. Este sólo puede tener existencia en la negación total; no puede existir en el paso del tiempo ni el espacio puede abarcarlo. Debe haber muerte completa, destrucción total para que la creación sea.

SÍMBOLO

El símbolo se torna más importante que la realidad. El símbolo proporciona un refugio; a su amparo es fácil hallar bienestar. Uno puede hacer con el símbolo lo que quiera, éste jamás ha de contradecirlo, jamás cambiará; puede ser cubierto de guirnaldas o de cenizas. Existe una satisfacción extraordinaria en una cosa muerta, en una pintura, una conclusión, una palabra. Son cosas que están muertas sin posibilidad alguna de revivir, y hay placer en los múltiples aromas del ayer. El cerebro siempre es el ayer, y lo que en el hay es la sombra del ayer, y el mañana es la continuación de esa sombra, un poco modificada pero exhalando aún el aroma del ayer. Así, el cerebro vive y tiene su existencia en las sombras; se siente más seguro, más confortable.

CONCIENCIA

La conciencia está siempre recibiendo, acumulando e interpretando según lo que ha acopiado; recibe a través de todos sus poros; acopia, y desde lo que ha almacenado experimenta, juzgando, recopilando, modificando. Mira, no sólo mediante los ojos, mediante el cerebro, sino a través de este trasfondo. La conciencia sale para recibir, y en el acto de recibir existe. En sus recónditas profundidades ha almacenado por siglos aquello que ha recibido, los instintos, las memorias, la seguridad, siempre agregando, agregando, y si quita es sólo para agregar más. Cuando esta conciencia mira hacia afuera lo hace para pesar, contrapesar y recibir. Y cuando mira hacia adentro, su mirar es aun el mirar externo que pesa, contrapesa y recibe; cuando se despoja internamente, ello es otra forma de agregar. Este proceso, atado al tiempo, prosigue y prosigue dolorosamente, con fugaces alegrías y pesares.

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