Cursillo de yoga mental II

17 04 2013

CURSILLO DE YOGA MENTAL PARA ENFERMOS MENTALES

II CLASE

Saludo budista.
Vamos a iniciar esta segunda clase, que como la primera y las que sigan, será una repetición de ejercicios básicos e imprescindibles antes de llegar a la meta que nos proponemos: el dominio de la meditación.
La repetición es la única forma de alcanzar un dominio elemental de la técnica de relajación y de energetización. Sin ellas conseguir el dominio de la meditación es un imposible metafísico.

Antes de comenzar los ejercicios vamos a comunicarnos cómo nos hemos sentido a lo largo de la semana y cómo nos hemos observado en los momentos en que habitualmente nuestra enfermedad hace acto de presencia. Los que asisten a este cursillo sin sufrir enfermedad mental alguna deberán comunicarnos qué gestos y conductas han adoptado cuando han tenido algún tipo de problema, cuando se han enfadado o encolerizado, cuando se han sentido tristes o deprimidos.

Comenzaré en postura de circuito energético abierto, piernas separadas, manos caídas a los costados con las palmas mirando al frente.

Mi conducta típica cuando me encuentro mal es la de encamarme, es decir tengo tendencia a meterme en la cama y dejar que el tiempo pase sin hacer nada. Esa es una clara señal de que estoy muy mal y de que necesito con urgencia recargarme de energía y adoptar todas las precauciones extremas que necesito en estos casos, es decir, ser consciente de que estoy atravesando una crisis depresiva o fóbica, de que ya no controlo mi mente, de que puedo caer en las patologías que tanto daño me han hecho a lo largo de la vida.
En una serie de novelas de fantasía titulada Crónicas de Thomas Covenant el incrédulo el protagonista, un leproso, tiene que realizar todos los días y varías veces una OVE, en inglés, es decir una técnica de autoobservación controlada. Su enfermedad está acabando con la sensibilidad en sus terminaciones nerviosas, eso hace que pueda lesionarse muy fácilmente sin ser consciente de ello. Como las heridas se le infectan enseguida y pueden llegar a producirle incluso gangrena, el evitar las lesiones o el hacerse consciente de ellas y poner remedio enseguida es para él algo fundamental, está en juego su vida.
No he sentido curiosidad por saber si lo que se cuenta en la novela es cierto, pero ahora nos viene como anillo al dedo para explicar la importancia que tiene para nosotros, los enfermos mentales, la autoobservación. En mi caso, por ejemplo, soy muy consciente de que mis intentos de suicidio más graves se han producido siempre en primavera o verano, nunca en invierno y rara vez en otoño. Soy consciente de que durante esas estaciones del año debo ser especialmente prudente y precavido.

Para un enfermo mental conocer los síntomas que preceden a las crisis agudas de su enfermedad puede llegar a ser una cuestión de vida o muerte. Algo parecido a lo que le debe suceder a un enfermo del corazón. Saber los síntomas del infarto y tomar de inmediato la medicación prescrita por el especialista puede salvar su vida. En mi caso los síntomas son muy claros. El encamamiento, el meterme en la cama sin hacer nada, dejando que pase el tiempo es signo claro de que estoy en plena crisis de la enfermedad. Todos mis intentos de suicidio han sido precedidos de encamamientos más o menos prolongados. También suelo dejar de comer a pesar de lo que me gusta y de la dificultad que siempre he tenido para hacer ayunos. Ese es un síntoma añadido y significa que la crisis está a la vuelta de la esquina. Otro síntoma que siempre aparece antes de mis crisis es la intensificación de mis manías obsesivo compulsivas. Darle vueltas y más vueltas a ideas sin importancia, inútiles, sin el menor sentido, es un signo de que mi enfermedad se está manifestando.

Cuando mi mente ya está tan nublaba que me resulta difícil hacerme consciente de esos síntomas, utilizo una técnica que nunca falla. Observo las reacciones de mis familiares, de mis seres queridos, que me conocen muy bien, a mis conductas atípicas. El grado de su preocupación es un termómetro infalible de cómo está la crisis que estoy sufriendo. Cada enfermo es un mundo y cada enfermedad tiene sus síntomas, conocerlos y poner remedio puede ser una cuestión de vida o muerte, sobre todo para los enfermos depresivos con tendencias suicidas.

Hay que tomar decisiones, ya, en mi caso intensifico mis ejercicios de yoga mental, especialmente los de energetización y relajación. Hablar puede ser positivo, relacionarse más con los seres queridos, en lugar de encerrarse en uno mismo siempre lo es. Cada enfermo debe saber lo que le ayuda y lo que le perjudica y tomar las decisiones que correspondan.

Esta semana he sentido el deseo de encamarme y las ideas obsesivas han estado presentes. La intensidad de estos síntomas no ha sido excesiva, pero se trata de un aviso. Estamos en primavera y las precauciones que debo adoptar deben ser mucho más intensas.

Para la siguiente semana los deberes consistirán en lo siguiente: Deberemos crearnos una técnica propia de autoobservación. A lo largo del día detendremos unos momentos nuestra actividad y analizaremos si los síntomas de nuestra enfermedad están presentes y de qué forma. Los que no sufran enfermedad mental pueden autoobservarse para hacerse conscientes de los síntomas que preceden a sus problemas, cuándo se deprimen y están tristes y por qué, cuándo pierden el control y se comportan de forma agresiva, cuándo sale a flote lo peor de su carácter y por qué. El que pueda o quiera escribirá sus autoobservaciones, los que no lo deseen pueden simplemente conformarse con memorizar los síntomas que preceden a sus crisis o a sus problemas cotidianos.

EJERCICIOS DE ENERGETIZACIÓN

En la clase anterior ya vimos algunos, los repetiremos y en esta aprenderemos algunos más.
Tras los ejercicios de frotar las palmas de las manos y aplicarlas a las partes anatómicas que vimos en la clase anterior, procedemos a un ejercicio de taichí, para mover y equilibrar la energía.

MANOS COMO NUBES

Procedemos a separar las piernas, más del ancho de las caderas, como si fuéramos a montar a caballo. Doblamos ligeramente las rodillas. Colocamos la mano derecha sobre la mitad de nuestro pecho, a la altura del pulmón, la palma mirando hacia arriba, ligeramente doblada, como si fuéramos a recoger un poco de agua. Procedemos a moverla haciendo un círculo. La palma va girando conforme nuestro brazo hace el círculo. Repetimos el círculo al menos 10 veces.

En taichí todos los movimientos buscan el círculo, la energía funciona en forma circular, pero no en un círculo cerrado, la espiral permite a la energía ir ascendiendo, buscando vibraciones elevadas, las que conforman el universo espiritual. Mover la energía es imprescindible porque como sucede en las aguas estancadas, la quietud es putrefacción. Cuando el corazón deja de latir el cuerpo muere. El movimiento conforma la vida y solo cuando nos elevamos a altas dimensiones espirituales podemos percibir el movimiento desde la quietud, como espectadores. Ese es un camino que antes o después deberemos emprender, el camino del buda impasible, imperturbable, el camino del guerrero impecable, del hombre de conocimiento. Pero eso lo veremos en próximas clases.

Hoy vamos a seguir aprendiendo algunos ejercicios más de kriyayoga.

Extendemos los brazos en cruz con respiración doble, inspiramos dos veces seguidas. Expiramos dos veces llevando las manos hacia el centro, juntándolas y doblando ligeramente las rodillas. Repetimos el ejercicio tres veces.

Doblamos la rodilla izquierda y la tensamos, luego la relajamos, extendemos la pierna, la tensamos y luego la relajamos. Doblamos la rodilla con el tobillo hacia atrás y hacemos círculos con el pie, primero en dirección de las agujas del reloj y luego al contrario. Repetimos tres veces.

Y con esto damos por terminados los ejercicios de energetización en esta clase. Cuando los conozcamos todos los podremos hacer seguidos. Cuando los memoricemos los podremos hacer rápido. No nos llevará más de 15 o 20 minutos diarios.

APRENDIENDO LA TÉCNICA DE LA CONCENTRACIÓN

He traído una vela. Vamos a utilizar su llama para el ejercicio de concentración. También encenderé una barrita de incienso. Creará un ambiente energético de vibraciones altas, que son las espirituales.
Enciendo la vela. Antes de proceder con el ejercicio haremos algunos ejercicios preparatorios. La vista va a ser fundamental en este ejercicio. Por ello comenzaremos con un ejercicio básico. Vamos a centrar la mirada de ambos ojos en la punta de la nariz. Sin forzar, sin tensión, la vamos a mantener ahí hasta que nos sintamos molestos. El fin es juntar la línea de la mirada de ambos ojos en una sola línea, concentramos la energía de cada ojo y la sumamos. Al mismo tiempo respiramos con naturalidad y rítmicamente. Inspiramos y contamos mentalmente hasta cuatro, mantenemos el aire y contamos hasta cuatro, expiramos y contamos hasta cuatro. La respiración acompaña el ejercicio.

Ahora miramos hacia arriba hacia un punto que está entre las dos cejas, mirando hacia el techo. Hacemos lo mismo. Ahora miramos hacia la derecha con los dos ojos. Ahora hacia la izquierda. Regresamos y miramos de nuevo la punta de la nariz.

Estamos preparados para iniciar el ejercicio. Nos tendremos que ir acostumbrando con el tiempo a convivir con la energía, lo mismo que convivimos con nuestros cuerpos físicos, con absoluta naturalidad. En realidad nuestros cuerpos no son otra cosa que energía vibrando en frecuencias bajas y lentas. De ahí su solidez, la solidez de toda materia. Su baja frecuencia y su movimiento lento hacen que la materia sea sólida, de otra modo una vibración alta y frecuente haría que las partículas se vincularan entre sí y ello produciría que un átomo se separara de otro y se combinara con uno nuevo. Tenemos una nueva molécula, una combinación distinta de moléculas creará un nuevo objeto, un nuevo ser material.

Una piedra muy compacta, muy sólida, puede durar mucho, siglos, dependiendo de la erosión que sufra. Un objeto menos compacto y por lo tanto con vibraciones de frecuencia más alta y más rápida, durará menos porque se combinará antes con otras moléculas y se formarán objetos nuevos. Cuanto más elevadas son las frecuencias y más rápidas menos duran los objetos que esa energía conforma.

Estamos entrando en el misterio del tiempo, uno de los grandes misterios de la vida. Podemos asimilar el espacio y nuestro movimiento en él, pero por qué transcurre el tiempo es más complicado de explicar. Desde el ayer nos movemos al presente y desde éste al futuro. Si lo percibimos es porque nuestra identidad permanece, algo en nosotros no ha cambiado, por eso percibimos lo que sí cambia en nosotros. Ahora estamos aquí y luego allá, pero hay algo que está aquí y allá, es nuestra identidad, nuestra individualidad.
Al trabajar con la llama de una vela estamos trabajando con vibraciones más elevadas que si trabajáramos con una piedra, por ejemplo, porque vibra en frecuencia más alta y con mayor rapidez podemos cambiar más fácilmente la llama de una vela y no podemos hacerlo con una piedra, salvo que utilicemos la ruptura brusca de sus enlaces, con una fuerza violenta, agresiva, un martillo por ejemplo.

Por eso la energía de nuestra mente podrá cambiar la llama de una vela, al centrar, al concentrar la energía a través de nuestra mirada. Y sin embargo será imposible hacerlo con una piedra, salvo que la energía empleada sea muy grande, solo al alcance de mentes muy poderosas.

Antes de iniciar el ejercicio en sí, practicaremos con unos mantras que elevarán nuestras vibraciones. En la clase anterior practicamos con el RA-MA, energía masculina y femenina y con el EIM, un mantra para relajarnos y dormir.

Hoy lo vamos a hacer con el sonido KEI, que utilizaremos como terapia curativa, para curar nuestras enfermedades físicas y asumir el dolor. Como siempre inspiramos, retenemos el aliento y expulsamos el aire hacia el paladar, de esa forma nuestro cráneo servirá como caja de resonancia. El sonido será más compacto y vibrátil. Repetimos tres veces.

Ahora probamos con el sonido ZOO, prolongando la O. Nos servirá para hacer un acopio rápido de energía cuando estemos con muy poca vitalidad y tengamos que enfrentarnos a algo que requiere mucha energía. Hacemos lo mismo. Tres veces.

Por último repetimos el mantra de la totalidad, OM.

La forma más efectiva de utilizar los mantras es en la bañera, con agua templada, podemos utilizar sales o lo que acostumbremos. Nuestra piel, en contacto con el agua, excelente conductora de energía, aprovechará mejor la energía del mantra. Apoyamos la nuca en algo que nos permita estar cómodos. Cerramos los ojos y respiramos. Inspiramos y generamos el primer mantra. Así con el resto. El agua es tan buena conductora de energía que cuando hay de por medio corriente eléctrica tenemos que aislarnos o sufrimos una fuerte sacudida.

EJERCICIO DE CONCENTRACIÓN

Miramos la llama de la vela con los dos ojos, formando una sola línea. Nos centramos en ella sin tensión, sin ejercer voluntad. Simplemente miramos. Puede que notemos que la llama oscila o se produzca algún tipo de fenómeno. Está siendo alcanzada por nuestra energía. Podemos ayudarnos de la visualización e imaginar que la llama cambia a otro color, azul, verde, etc. Podemos intentar ver el aura que hay alrededor de la vela. Todo esto sin forzar, sin tensión, relajados. No buscamos nada, solo concentrar la energía a través de la mirada. No debemos estar mucho tiempo la primera vez, el cansancio hará que la canalización de energía se pierda y ya no conseguiremos más.

ALGUNAS ADVERTENCIAS

No debe asustarnos lo que ocurra con la llama, puede oscilar, puede apagarse, puede aumentar de tamaño, hacerse más delgada o más gruesa. Es un fenómeno perfectamente natural. Si no sucede nada es porque no lo estamos haciendo bien. No importa porque estamos aprendiendo una técnica, no buscando efectos raros o divertidos.

No hay nada paranormal en esto. No debemos pensar que hay alguna presencia de ultratumba por allí cerca, fantasmas o entidades raras. Es nuestra mente la que produce el fenómeno y éste no llegará nunca a ser peligroso o a generarnos un miedo irracional. Cuando ello vaya a suceder nuestro subconsciente dará una orden en contra y cualquier fenómeno se acabará.

Se pueden realizar estos ejercicios en casa, podemos dedicar cinco minutos, no más y nunca deberemos buscar cosas extrañas. Simplemente nos estamos entrenando para concentrar y canalizar la energía.

Ahora practicaremos un ejercicio de relajación. Nos tumbamos en la esterilla y repetimos el proceso de la primera clase. La relajación nos ayuda a recargarnos de energía, a equilibrarla, a concentrarla, a utilizarla a dominarla. Para ello es suficiente la atención, cada vez que la centramos en una parte de nuestro cuerpo, nuestra consciencia se centra allí y la recarga, la canaliza y equilibra. Es lo que hacemos todos los días sin darnos cuenta. Nos recargamos de energía a través del alimento, de la respiración (que lleva prana) del descanso. Con la relajación y otros ejercicios de yoga lo único que hacemos es “alimentarnos” mejor de energía, la movemos y canalizamos y la controlamos mejor, eso es todo.

Para terminar esta clase pondré un mantra con música rítmica, muy occidentalizada. Cerraremos los ojos y moveremos el cuerpo con naturalidad sin forzar, a nuestro aire, siguiendo nuestro propio ritmo. Es algo así como una clase de aerobic con música, solo que con movimientos muy suaves, sin forzar nunca.
El sonido es muy importante para cambiar las vibraciones, la música es maravillosa para conseguirlo. Hemos visto la fuerza que tienen los mantras cantados por un coro de monjes tibetanos. Ahora utilizaremos un mantra occidentalizado, con música rítmica y agradable.

Y eso es todo por hoy. Para la semana que viene nuestros deberes serán crearnos una técnica de autoobservación, como hacía Thomas Covenant, el leproso, con su OVE, como os dije al principio. Sería muy conveniente escribir y llevar un diario. Necesitamos saber cuáles son los síntomas de nuestra enfermedad y tomar medidas cuando éstos se manifiestan con intensidad.
En la siguiente clase comenzaremos con la preparación para la meditación, la técnica suprema del yoga mental. También nos haremos una idea de qué es ser un buda impasible o imperturbable, un guerrero impecable, un hombre de conocimiento.

Saludo budista.

Que la paz profunda esté con vosotros.

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One response

17 04 2013
Segunda clase del curso de Yoga Mental | Asociación Luz de la Mancha

[…] Os facilitamos el enlace a la página de César García (monitor de este cursillo), para que podáis acceder a los ejercicios básicos de meditación: https://guerreroimpecable.wordpress.com/2013/04/17/cursillo-de-yoga-mental-ii/ […]

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