Curso de yoga mental IX

5 06 2013

CURSILLO DE YOGA MENTAL

CLASE IX

Saludo budista.

Es importante que la recapitulación semanal se convierta en una rutina para nosotros. A veces el simple hecho de expresar en voz alta cómo nos sentimos, nos ayuda a ser conscientes de por dónde anda nuestra patología, si se ha ido a dar un paseo y nos deja en paz por un tiempo o sigue cargada a nuestra espalda, pesando cada día más. Cuando se termine el cursillo deberéis hacer las recapitulaciones semanales y comentar con algún ser querido de confianza cómo os habéis sentido a lo largo de la semana.

Es importante saber darse algún placer de vez en cuando. Los enfermos mentales sufrimos verdaderos “boquetes” en el cuerpo energético, hablando metafóricamente y tal vez no tan metafóricamente. El sufrimiento continuo nos agota, es conveniente encontrar algún momento para viajar a un lugar que nos guste especialmente, en mi caso es la montaña, otros pueden preferir la playa o viajar fuera de España… Podemos comprarnos un libro de un autor con el que hemos disfrutado mucho, o escuchar una bella música o comprarnos unas plantas para nuestra casa… No debemos sentir ningún remordimiento por compensar con algún placer el sufrimiento constante que genera nuestra enfermedad. Podemos salir a cenar un plato especial a un restaurante o cocinar en casa…

En cuanto a los sueños pueden ser también una diversión al tiempo que ejercicio mental muy interesante e instructivo. Podemos programarnos para tener sueños sobre temas concretos o buscando respuestas concretas a nuestras preguntas. Ese era el deber de la semana pasada. Como “deberes” para la siguiente semana os propongo, al tiempo que podéis seguir con los sueños, buscando vuestras manos en el sueño, por ejemplo, lo siguiente: Vamos a comenzar a trabajar para desarrollar la intuición, para ello podemos elegir diversos ejercicios según nuestros gustos, por ejemplo podemos intentar intuir quién nos llama al móvil, antes de mirar el número, podemos intuir los números de la lotería o las quinielas, si nos gustan estos juegos, o podemos buscar una plaza de aparcamiento dejándonos llevar por la intuición.

La intuición es una forma de conocimiento muy despreciada, considerada como algo supersticiosa, cuando alguien acierta algo por pura intuición se le suele decir que tuvo suerte. Es una forma de conocer directa, en lugar de razonar a través de los datos que poseemos, para llegar a una conclusión, el conocimiento nos llega directamente, como un sentimiento o una certeza.

En cuanto a los ejercicios de energetización os aconsejo que los hagáis en casa, aquí tenemos poco tiempo porque, cada vez más, nos vamos a dedicar a la meditación.

Hoy vamos a trabajar con el mantra AAAAUUUUMMM y tras una relajación rápida (ya estamos en condiciones de automatizarla) entraremos en la meditación propuesta para hoy.

MEDITACIÓN/ LA TEORÍA DE LA VINCULACIÓN

Hemos llegado como siempre a la puerta luminosa, en la glándula pineal, pasamos al otro lado, la llanura oscura, formamos una pantalla luminosa y visualizamos el valle donde hemos estado en otras meditaciones. Pasamos y estamos allí. Hoy vamos a trabajar en grupo, algo que haremos cada vez con más frecuencia. Cuando meditéis solos deberéis escoger vuestro propio lugar, una playa, un acantilado sobre el mar, el paisaje que más os guste y os conmueva.

Seguimos el valle, disfrutamos del verde de la hierba, disfrutamos del trino de los pájaros, del rumor del riachuelo, de la brisa en los árboles. Vemos acercarse a Milarepa, un monje budista, joven, lleva túnica azafranada, va descalzo y tiene el cráneo rapado. Nos sonríe, nos saluda y nos invita a su escuela espiritual en una gran cabaña, junto al bosque.
Entramos todos y escogemos nuestro lugar favorito. Cada uno tiene el suyo, su lugar de poder como diría Castaneda, un lugar donde nuestra energía se siente más a gusto y más armonizada. Por ejemplo en las reuniones familiares cada miembro de la familia tiene ya su lugar que los demás respetan, es su lugar de poder.

Milarepa nos quiere hoy hablar sobre la vinculación. Para ello nos da unas gafas especiales que permiten ver la energía. Nos pide que miremos nuestro ombligo. Lo hacemos y vemos un hilo luminoso que sale de nuestro ombligo. Lo seguimos y vemos que llega hasta nuestro cuerpo físico. Está conectado con nuestro ombligo físico. Es el cordón de luz. Estamos meditando, fuera de nuestro cuerpo físico, lo que está aquí es nuestro yo interno, nuestro cuerpo de luz.

Vemos cómo salen numerosos hilos de nuestro cuerpo de luz. Seguimos el más luminoso, el más grueso, de pronto aparece un rostro… es el rostro de nuestra madre. El hilo más luminoso que nos vincula a otra persona es el que nos une a nuestras madres. Hemos estado nueve meses en su vientre, siendo alimentados por el cordón umbilical. Este hilo es un remedo espiritual, energético de ese cordón de carne.
Milarepa nos pide que sigamos otros hilos que nos llevan hasta nuestros seres queridos. Observamos asombrados cómo estamos conectados con todos los seres humanos a través de este laberinto, de esta tela de araña de hilos luminosos. Esa vinculación es la que nos hace empáticos y solidarios con otros seres humanos, la que nos permite ponernos en su piel, respetarlos, amarlos. Sin este vínculo los demás serían para nosotros como piedras del camino a las que pateamos sin la menor consideración. Cuando este hilo o vínculo se ha obstruido totalmente o desconectado nos encontramos ante un asesino en serie, capaz de segar la vida de sus hermanos como si fuera hierba del campo, con absoluta frialdad, sin el menor remordimiento. Esta desvinculación es la que genera las guerras, los genocidios, la tortura, la violación, la que permite que sigan existiendo hermanos que se mueren de hambre en una sociedad donde se tira la comida.

Estos hilos luminosos vinculantes deben ser trabajados para que pueda fluir por ellos la comunicación energética, el pensamiento, las emociones, los sentimientos, la espiritualidad más elevada. Cuando dejamos que se obstruyan y no los cuidamos se producen esos terribles desencuentros con otras personas que una vez fueron nuestros seres queridos o nuestras parejas.

La obstrucción o ruptura de estos hilos luminosos produce a veces terribles consecuencias. Si nos separamos de nuestra pareja pero mantenemos ese hilo, en forma de amistad, de respeto, la sensación de vacío, de pérdida no es tan profunda y desesperante. Los asesinatos en la violencia de género provienen de ahí, de una ruptura brusca y drástica del vínculo luminoso que crea un tal vacío en quien se mentalizó de que la otra persona era “suya” que llega al asesinato y al suicidio.

El trabajo con estos hilos consiste en recorrerlos con nuestra energía, en estado de meditación o en los sueños. Incluso reforzando los sentimientos hacia la otra persona que está al otro lado del vínculo, con pensamientos, sentimientos, acciones de amistad, fraternidad y amor, conseguimos que el vínculo se desatasque, que aumente su luz y su densidad.

Vamos a reflexionar un poco sobre lo que supone la vinculación que tenemos con todas las personas, y no solo con ellas, también estamos vinculados a los animales, a las plantes, a los paisajes, al universo entero. Los animales domésticos son una excelente terapia especialmente para nosotros, los enfermos mentales, son muy receptivos a nuestra energía y la transmiten sin problemas.

Hay muchos motivos para la esperanza. Veamos algunos:

-Nuestros seres queridos no desaparecen para siempre al morir. Seguimos vinculados con ellos a través de ese hilo de luz. Pueden acudir a nosotros, especialmente en sueños, o a través de nuestra mente en estado de meditación. Para ello reciben el permiso de los maestros espirituales ya que ellos están en otra dimensión y el contacto con nosotros solo es posible cuando los guardianes dimensionales, podemos llamarles así, lo permite.

-Aunque nuestros seres queridos estén separados de nosotros por una gran distancia física siempre existirá contacto a través de ese hilo de luz. Por eso muchas madres saben cuándo les ocurre algo a sus hijos, que están a mucha distancia, por ejemplo.

-Estamos conectados con todos los seres humanos, no estamos solos, no somos islas. Solo hay que trabajar esos vínculos.

-Estamos conectados con los maestros espirituales de quienes podemos recibir ayuda.

-Estamos conectados con el mismo Dios, con la Divinidad. Esos hilos que nos unen a él, tan finísimos que apenas podemos percibirlos, son los que nos mantienen en la existencia. Si Dios cortara esos hilos, regresaríamos a la nada. Dios está a nuestro alcance, solo hay que trabajar ese vínculo y notaremos su presencia como la de un bondadoso padre.

Es cierto que como ocurre con todo en la vida, existe el ying y el yang, la noche y el día…Estar conectados también tiene un problema, digámoslo así. Podemos recibir cosas malas y de muchas personas. Es por ello que necesitamos saber filtrar, saber bloquear nuestra mente para que solo pase a través del vínculo lo positivo. Al ampliar la consciencia también ampliamos la posibilidad de entrar en contacto con la parte oscura, del universo, o si prefieren la terminología de la Guerra de las galaxias, el reverso de la fuerza, la parte oscura.

Hoy hemos aprendido algo muy importante, extremadamente importante, saber que estamos vinculados con todo, que no somos islas que se mueven a la deriva buscando un camino personal, individual, cambiará nuestras vidas. Por hoy ya es suficiente. Milarepa recoge nuestras gafas. Volvemos a ver como antes. Nos hace el saludo budista, nos sonríe y nos despide.

Salimos en grupo, desde ahora caminaremos juntos, nos espera una misión en común. En la próxima meditación nos plantearemos el profundo sentido de la vida y de esta forma descubriremos nuestra misión, una misión conjunta. Nos queda un largo camino.

Regresamos por el hermoso valle. Visualizamos la pantalla de luz y la atravesamos. Estamos en la llanura oscura. Vemos la puerta de luz por la que entramos. La atravesamos. Estamos en nuestros cuerpos, cada uno en el suyo. Volvemos a ponernos la venda en los ojos, el velo de Maya, que nos hace vernos como individuos aislados. Sentimos el peso del cuerpo, movemos los dedos de los pies, de las manos. Movemos la cabeza a los lados. Abrimos poco a poco los ojos. Estamos aquí y ahora. Cuando nos sentimos con ganas nos ponemos en pie.

Hacemos los ejercicios de equilibrio energético en movimiento. Nuestros cuerpos recuperan la energía que hemos concentrado en el viaje, en la meditación. Seguimos el viaje en el tiempo, hacia el futuro, pero ahora sabemos más que antes, hemos desentrañado algunos misterios, nos esperan otros. El viaje en el tiempo es muy largo, solo entrando en la Eternidad dejaremos de dar vueltas y vueltas en la rueda del Karma.

Saludo budista.
Que la paz profunda esté con todos vosotros.

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5 06 2013

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