CURSILLO DE YOGA MENTAL XII

26 06 2013

CURSILLO DE YOGA MENTAL
CLASE XII


Saludo budista.

Desde que iniciamos el cursillo, al comienzo de cada clase hacemos una recapitulación de cómo ha sido la semana. Esto puede resultar a veces un tanto agobiante y podemos plantearnos si tanta auto-observación no acabará siendo negativa, al centrarnos tan solo en lo malo que nos sucede. De lo que se trata es de automatizar un mecanismo que acabe funcionando por sí mismo y del que nos podamos olvidar habitualmente, tal como lavarnos los dientes antes de acostarnos. Una vez adquirido el hábito solo será preciso centrar la atención con intensidad cuando atravesemos momentos especialmente difíciles.

Como siempre procedo yo a la recapitulación y me voy a centrar en los resultados de la estrategia de guerrero. No siempre funcionan. Un guerrero no es un sabio que lo sabe todo y que diseña estrategias que dan resultado siempre, suceda lo que suceda. Las estrategias de un guerrero a veces fallan, bien porque su diseño no ha sido bueno, debido al desconocimiento del carácter de la persona contra la que se diseña, bien porque ha cometido un error al llevarlas a cabo, bien porque, hablando coloquialmente, “los demás no son tontos y hasta el más tonto hace relojes”. Puede que nos hayan calado y su contra-estrategia sea mucho mejor que la nuestra y nos pille “al vuelo”. También puede ocurrir que “las fuerzas poderosas que controlan el universo” tengan su propia estrategia, distinta a la nuestra y más poderosa.

Las estrategias fallan, lo que un guerrero debe hacer siempre es aceptar con humildad las consecuencias de sus estrategias, aprender la lección y pasar página. La decisión tomada ya ha quedado atrás, ahora estamos en otro momento que exige una nueva decisión y una nueva estrategia. Lo importante no es perder una batalla, podemos perder mucha, lo importante es no perder la guerra y un guerrero nunca la pierde si conserva su “impecabilidad”. A veces, tras sonadas derrotas, tras fracasos estrepitosos de sus estrategias, lo único que le queda es esta impecabilidad. Somos frágiles, la vida es frágil, las fuerzas que nos controlan son poderosas, pocas cosas están en nuestras manos, nos conformaremos con mantener nuestra impecabilidad y seguir haciendo lo que creemos que tenemos que hacer en cada momento. Es lo único que nos queda, es la fuerza del guerrero, no hay otra.

En cuanto a los deberes, romper la rutina personal, debo decir que a mí me cuesta especialmente. El objetivo de este experimento era doble: por un lado es una especie de test para saber qué clase de guerreros somos, los hay de dos clases básicamente, los enseñadores y los acechadores. Los primeros tienen especial facilidad para ensoñar, para meditar, para fantasear e imaginar, son creativos, se dejan llevar por la intuición, son poco prácticos y las “asechanzas” de la vida cotidiana pueden con ellos. Un enseñador no es práctico y las cosas de la vida cotidiana le superan habitualmente. Necesita una rutina para automatizar su comportamiento y que le permita “ensoñar” o estar con la mente en otra parte, “estar en Babia”. Los guerreros ensoñadores suelen tener fama de despistados, incluso de vagos, de gente poco práctica. En realidad lo que están haciendo es utilizar sus mejores cualidades, sus mejores armas, aunque los demás no lo comprendan. Un ensoñador necesita una rutina mínima, automatizar alguna de sus conductas, y al mismo tiempo exige romper con las rutinas, pasar de ellas, estar a otras cosas.

Un guerrero acechador es práctico, está con los pies en el suelo, se maneja a las mil maravillas en los laberintos y acechanzas de la vida cotidiana. Utiliza esta “astucia” como su mejor arma. Suelen ser personas extremadamente ordenadas, pulcras, toda su vida es un perpetuo orden y cuando algo les saca de ello suelen reaccionar con agresividad, se sienten muy molestas, como heridas en su centro de gravedad. Sin embargo, y es curioso, también necesitan a veces romper drásticamente sus rutinas, cambiando, por ejemplo, la decoración de las casas o sus rutinas más arraigadas. De la noche a la mañana entras en casa y ya no encuentras nada, la guerrera acechadora lo ha cambiado todo, nada está donde estaba antes. Estas conductas suelen ser cíclicas, cada cierto tiempo un guerrero acechador cambia todo para que su atención no se automatice demasiado, si sucede tiene demasiado tiempo “para pensar” como suelen decir y esto no les gusta, ensoñar no es lo suyo. Un acechador tiene serios problemas de convivencia con ensoñadores, no soporta el caos en el que viven estos últimos, no soporta que entren como elefantes en una cacharrería, destrozando todo su esfuerzo y descolocando todo su orden. Por eso la convivencia es tan difícil. Cada uno de ellos defenderá lo suyo con garras y dientes. Un ensoñador no permitirá que le obliguen a estar todo el día pendiente de pequeños detalles que él considera sin importancia y que para un acechador son fundamentales. Ensoñadores y acechadores deben llegar a un acuerdo, a un pacto, o su convivencia se hará imposible y sus estrategias cada vez más duras. Suele ser el caso de la convivencia de las parejas.

A través de este experimento vamos a intentar clasificar a cada participante de la clase como guerrero acechador o ensoñador, eso es importante, pero la meta más importante del experimento era “cambiar el punto de encaje”. Este es un concepto chamánico muy típico en los libros de Castaneda. Para definirlo de forma básica y rápida, podríamos decir que el punto de encaje sería el lugar donde se sitúa el punto de unión entre el yo interno y el cuerpo físico. Don Juan habla de un capullo de luz, que es lo que somos los seres humanos, y que en su centro, más o menos, habría un punto de luz poderoso, que sería el punto de encaje. Yo prefiero verlo de esta manera, como el lugar donde el cuerpo físico sentiría que la consciencia de su yo interno se manifiesta con mayor intensidad. Pongamos que estaría en el plexo solar, en ese chakra, a la altura del ombligo.

Con el experimento de romper la rutina personal intentamos mover ese punto de encaje. ¿Cómo se mueve? Digamos que en horizontal y en vertical. En horizontal hacia la izquierda, el lado izquierdo del cuerpo lo llama don Juan. Es el lado de la intuición y del conocimiento más instintivo. Si se mueve hacia el lado derecho entraríamos en la lógica y la razón, que es donde estamos habitualmente, por eso la mayoría de las personas somos diestras. Los “zurdos” tendrían la energía cambiada, lo que les haría muy especiales a nivel energético, unos guerreros muy peculiares, digámoslo así.

También se puede mover el punto de encaje hacia abajo, entraríamos en vibraciones bajas, cercanas al chakra raíz, la parte más animal de la persona. Don Juan habla de mundos dimensionales verdaderamente terroríficos, especialmente en las guerreras, las mujeres. Podemos entrar en depresiones, desesperación, sentimientos negativos, de agresividad, de cólera, de odio. Una zona muy complicada para vivir en ella. Quienes mueven ese punto de encaje hacia abajo pueden entrar en depresiones profundas y largas. Moverlo otra vez hacia arriba es complicado y requiere mucha energía y esfuerzo, por eso es tan difícil salir de la depresión.

Mover el punto de encaje hacia arriba sería ideal, entraríamos en dimensiones espirituales, de vibración alta, lo que don Juan llama segunda y tercera atención. Es lo ideal pero requiere tal desgaste de energía, solo para subirlo, no digamos para mantenerlo allí, que solo está al alcance de maestros espirituales muy evolucionados o de guerreros impecables de alta categoría.

Romper la rutina mueve el punto de encaje, es por ello que odiamos tanto que nos rompan la rutina, porque entramos en mundos diferentes, en perspectivas nuevas sobre lo que nos está pasando. Pero para todos, guerreros ensoñadores, pero especialmente acechadores, romper la rutina de vez en cuando en pequeñas cosas e ir subiendo, puede ser casi esencial. Especialmente las acechadoras necesitan estos cambios, si no se acostumbran a romper la rutina y a que otros se la rompan se encontrarán con una debilidad muy peligrosa, cualquiera podría sacarlas fuera de sí tan solo con mover un cuadro. Esta es una debilidad que no se puede permitir un guerrero. A su vez el ensoñador necesita adquirir destreza en el manejo de los asuntos mundanos, si no lo hace otros, los acechadores le tendrán siempre contra las cuerdas, usándole para el cumplimiento de sus estrategias.

DEBERES PARA LA SEMANA PRÓXIMA

Vamos a utilizar otra técnica chamánica sencilla. Se trata de “escuchar al propio cuerpo”. Don Juan le dice a Castaneda que un guerrero “conoce con el cuerpo” que sabe con el cuerpo, que actúa con el cuerpo. Es como si la memoria estuviera en cada célula de nuestro cuerpo y despertara al entrar en la segunda atención. De esta manera dejamos de utilizar la lógica y entramos en otro conocimiento, podríamos decir que el conocimiento del lado izquierdo.

A lo largo de la semana vamos a encontrar un momento para sentarnos, en solitario, para relajarnos, piernas separadas, manos sobre los muslos, cerramos los ojos y escuchamos el cuerpo. Cada célula nos habla, tiene un mensaje para nosotros. Un dolor, una molestia, un picor, un malestar indefinido, cualquier cosa puede ser un mensaje, una señal de nuestro cuerpo.

Vamos a utilizar la palma de la mano, que hasta ahora empleamos para dar energía, como una especie de fonendoscopio médico, es decir como si fuéramos médicos y pusiéramos la plaquita metálica sobre el corazón o los pulmones, escuchando por los auriculares de las orejas el sonido del corazón o de la respiración. Eso lo vamos a hacer a través de la palma de la mano, colocándola en los lugares donde sentimos dolor, molestias, donde algo no anda bien. La vamos a dejar ahí durante un largo rato y nos vamos a identificar con el dolor. Tenemos tendencia a distanciarnos del dolor, a alejar nuestra mente, porque pensamos que así el dolor se atenúa. Es como si alguien nos pidiera auxilio y nosotros nos alejáramos más y más para no escucharlo. Hay que estar cerca de quien nos pide ayuda, escucharle, interpretar su mensaje y poner remedio. Eso es escuchar el propio cuerpo.

La semana que viene será la última clase de yoga mental hasta septiembre u octubre, según el tiempo que haga. Os he preparado unos deberes para trabajar con ellos durante el verano. Ya veremos la forma de hacer las fotocopias. Me gustaría también que repasarais las clases en el blog y meditarais e hicierais todos los ejercicios en vuestras casas, por vosotros mismos, sin guía. Esa será una piedra de toque de cómo el cursillo os ha aprovechado, la meta es que vosotros mismos hagáis, sin ayuda, todo lo que estamos haciendo aquí.

Como siempre utilizamos mantras, escuchamos el archivo de sonido y luego vamos a hacer nosotros el sonido KEEEEIIIII que es muy bueno para curar enfermedades y revitalizar el cuerpo. Podéis buscar estos mantras y sonidos en Internet y descargarlos en vuestros ordenadores para utilizarlos en casa.

Os he hablado, antes de empezar la clase del kefir de agua que he traído. Mandaré por correo algún archivo a los interesados. Siempre podéis buscarlo en Internet. El kefir de agua o de leche es muy bueno, tanto para entonar estómago e intestinos como para revitalizar el cuerpo, a mí me ha dado un gran resultado con mis problema de úlcera.

Hoy apenas tenemos tiempo para los ejercicios de energetización, respiración o equilibrio de energía. Vamos a proceder a la relajación y meditación. Después del verano comenzaremos a trabajar con algunos ejercicios de Castaneda, os remito al libro Pases mágicos. Son ejercicios diseñados para mujeres y hombres, guerreras y guerreros, pero que nosotros haremos indistintamente, unos y otros, porque considero que mujeres y hombres tenemos energías masculinas y femeninas, mezcladas, el hecho de ser mujer u hombre solo indica que una energía predomina sobre la otra. Según los resultados veremos si algún ejercicio es aconsejable tan solo para mujeres u hombres.

Hoy utilizaremos la música de Bach. Es un músico muy espiritual y adecuado para la meditación que haremos hoy. Yo he elegido algunas suites y alguna pieza breve para completar el tiempo de meditación.

MEDITACIÓN/ MISIONES ESPIRITUALES/EL ARTE DE LA AYUDA ESPIRITUAL

Os tumbáis sobre la esterilla, postura de relajación, piernas abiertas, manos a los costados, sin tocar el cuerpo, nuca cómoda sobre la almohadilla. Respiración rítmica, centrada la atención en ella, cerramos los ojos. Nos pesa el cuerpo, nos pesan los ojos. Comenzamos una relajación rápida, desde la planta de los pies a la cabeza, subimos por la columna vertebral, pasando por los chakras, subiendo la energía kundalini. Llegamos a la cabeza, abrimos la boca en una sonrisa, entramos por los orificios nasales, salimos, orificios auditivos. Sentimos peso en los párpados. Estamos de nuevo en el centro de la cabeza, la glándula pineal. Abrimos la puerta luminosa, la atravesamos, hemos llegado de nuevo a la llanura oscura.

Vemos acercarse a nosotros a Milarepa, es la primera vez que nos espera aquí, algo raro nos va a proponer. Nos hace un saludo budista, nos sonríe y nos pide que hagamos un círculo de energía, nos tomamos de las manos y visualizamos cómo la energía sale de la palma izquierda rotando en esa dirección. Luego paramos el flujo y lo hacemos en sentido contrario. Milarepa se sitúa en el centro y rotando para vernos a todos, nos va hablando.

EL ARTE DE LA AYUDA ESPIRITUAL

La ayuda espiritual es un arte y como tal requiere una técnica y unos requisitos.

¿Por qué debemos ayudar? Buena pregunta. Si el universo se hubiera diseñado para la individualidad, todos viviríamos en compartimentos estancos. Evolucionaríamos siguiendo el hilo que nos une a Dios, purificando ese hilo, y no necesitaríamos conocernos ni convivir. ¿Por qué no sucede así? Es un misterio, lo mismo que otros misterios, tales como para qué necesitamos evolucionar si bien podríamos estar en el paraíso, a presencia divina, sin sufrir. No podemos desvelar el misterio, pero sí acercarnos a algunas razones que hacen que el diseño universal sea el que es y no otro. Lo mismo que sucede en nuestro organismo, donde cada célula forma parte de nuestro cuerpo y no se siente individual, ni actúa por su cuenta. Si estuviéramos a presencia divina la poderosísima influencia de su consciencia y personalidad nos impediría tomar decisiones libres. Diríamos que a nuestra célula la han colocado en nuestro cuerpo y ha perdido la libertad. Ahora bien, si Dios ha decidido hacernos libres y elegir por propia voluntad, tiene que atenuar de alguna manera su influencia sobre nosotros o perderíamos la libertad. De ahí que nos sintamos individuos, egos, limitados y que busquemos la plenitud a través de un largo camino. Que ese camino pudiera ser individual… parece que nada se opondría a ello. ¿Por qué somos viajeros del tiempo hacia la eternidad que caminamos en grupo? Lo cierto es que el universo ha sido diseñado para la convivencia, para el viaje en grupo, el amor, la maravillosa herramienta que nos permite evolucionar espiritualmente ha sido diseñada para el viaje en grupo y la convivencia. La individualidad no tiene meta digna de ser alcanzada. Por mucho que avancemos como individuos, solo alcanzaríamos la plenitud en Dios y Dios es la Totalidad, la individualidad solo es una etapa del camino.

CONDICIONES BÁSICAS DE LA AYUDA ESPIRITUAL

-Respeto absoluto a la libertad de las personas que van a ser ayudadas. Si no desean serlo no podemos forzarlas. Si nos rechazan deberemos aceptarlo con humildad e irnos. Dios no nos ayuda obligándonos a hacer lo mejor para nosotros. Si queremos su ayuda tenemos que pedirla y si nos la concede es siempre respetando nuestra libertad y dándonos aquello que necesitamos y no lo que queremos.
-Deberemos tener muy claro que la mejor forma de ayuda espiritual es el amor en sus diversas formas, cariño, amistad, entrega, solidaridad, empatía… No se trata de dar poder, no se trata de dar cosas, no se trata de servirnos de las personas a las que vamos a ayudar para nuestros intereses, como una especie de chantaje. Damos amor y no esperamos ni buscamos nada. Damos amor porque les ayudará espiritualmente y también ese amor encontrará la forma de dar materialmente.
-Podemos dar de forma absoluta, porque lo que damos lo recibiremos centuplicado. No importa que demos mucha energía, recibiremos más, no importa que nos vaciemos, seremos llenados. La mejor forma de recibir es dar, por eso no hay mejor forma de ayudarnos a nosotros mismos que ayudando a los demás.
-No ayudamos porque seamos mejores, para que todo el mundo nos mire y nos diga lo bueno que somos. El anonimato es una condición muy importante en la ayuda. Que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, dijo el maestro Jesús. En la ayuda espiritual es muy sencillo conservar el anonimato, basta con que no salgamos a la calle gritando que estamos intentando ayudar espiritualmente a la humanidad.
-¿Cómo elegir a quién ayudar y cómo? En el mundo material sería más complicado. Irnos a las antípodas, a Australia, para encontrar una persona a la que ayudar, teniendo al lado tantas personas que necesitan nuestra ayuda es una tontería y una forma de enredad las cosas. En el mundo espiritual la lejanía o proximidad no existen. Ayudar al prójimo, al próximo, tiene sentido en el mundo material, pero en una dimensión donde basta con pensar para estar al lado de alguien, donde no existe ni espacio ni tiempo, la ayuda espiritual requiere otros requisitos. Digamos que podemos ayudar a cualquiera en cualquier tiempo. No elegiremos nosotros, seremos elegidos. Nuestros “yoes” internos eligen de acuerdo a sus metas espirituales o de acuerdo a las misiones que se les encomienden por otras entidades espirituales mas elevadas. Nos basta con dejar que el yo interno haga su trabajo sin interponernos. ¿Cómo? La ayuda espiritual es siempre amor, consuelo, energía, presencia. Cuando abrazamos a un ser querido que sufre no nos preguntamos cómo ayudarlo, le damos amor y es más que suficiente.
-La ayuda espiritual funciona en grupos. En el evangelio el maestro Jesús eligió a doce discípulos. Ese sería un número cabalístico interesante. 1-2=3 La trinidad, el triángulo, un número cabalístico de una fuerza impresionante. Pero esto no es siempre así, pueden existir menos miembros o más en el grupo, según las características o misiones a las que tendrán que atender. Cada grupo está compuesto de personas con unas características muy concretas. Está la persona alegre y vital que eleva la moral del grupo, el erudito que aporta sus conocimientos, la persona que tiene facilidad para las relaciones públicas… Digamos que sería como un gobierno, donde cada ministro tiene una capacidad y una tarea y luego está el presidente del gobierno que se encarga de coordinar y dirigir.
Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba, es uno de los principios del Kybalión. Si aquí funcionan así las cosas, arriba funcionarán de forma parecida. Cada grupo de ayuda espiritual tiene una misión que cumplir. Lo mismo que en la sociedad unos profesionales hacen unas cosas para que se aprovechen otros y otros hacen otras cosas para que se aprovechen unos, donde todo el mundo colabora de alguna manera, y cuando alguien no colabora y solo se aprovecha, ya tenemos un cáncer social, en el mundo espiritual todo es muy parecido. Viajamos juntos, convivimos espiritualmente, colaboramos, nos ayudamos. Los grupos de ayuda surgen, encajan y se armonizan dentro de una jerarquía.

Si en el mundo material hay jerarquías y grados en el mundo espiritual es lógico que también las haya. Cada grupo tiene una misión, cada grupo está armonizado con otros, está subordinado a otros. Cuanto más nos elevamos en la jerarquía espiritual más decrece el número de miembros del grupo. Un maestro espiritual puede actuar solo, aunque siempre puede recabar la ayuda de grupos espirituales que están por debajo, para apoyarle. Salvo estos supuestos un grupo estará formado al menos por dos personas, normalmente una tendrá energía positiva y otra negativa, digámoslo así.

El universo es un conglomerado complejo y asombroso de este tipo de grupos de ayuda espiritual. En el planeta Tierra también se funciona así, hay grupos de ayuda espiritual y de hecho todos conocemos páginas de Internet para grupos de meditación. Si en el mundo material hay gran cantidad de grupos, de ONGes, que ayudan materialmente, en el mundo espiritual basta con desear ayudar para que acabemos formando parte de un grupo de ayuda espiritual, incluso a veces de forma no consciente. Rara vez seremos conscientes de la labor que estamos realizando, a veces recordaremos un sueño, a veces se producirán extrañas sincronías en nuestras vidas cotidianas.

Milarepa nos dice que estamos aquí para formar nuestro grupo de ayuda espiritual, así lo hemos decidido. Ya es hora de que dejemos de mirarnos el ombligo para ayudar, cuanto más ayudemos a otros más nos ayudaremos a nosotros mismos. Como tal grupo hoy iniciaremos nuestra primera misión espiritual. Esta misión la ha elegido el propio Milarepa. Cuando él nos deje el grupo funcionará armonizando los “yoes internos” de todos los miembros. Ellos se pondrán de acuerdo de una forma que a nosotros, en el mundo material, nos parecería milagrosa.

Milarepa abre una pantalla luminosa en el aire y nos hace pasar. Estamos en el aire, volando como pájaros, estamos sobre territorio Sirio. Allí hay una guerra espantosa. Volamos y observamos lo que está pasando, sentimos el ruido de las armas, escuchamos el gemido de las víctimas, estamos siendo espectadores de una guerra terrible. Milarepa nos pide que descendamos, lo hacemos, atravesamos un tejado. Estamos en unas dependencias.

Es un hospital, deteriorado por la guerra, es una sala donde están niños. Están en sus camas, algunas muy graves. Hemos venido aquí para ayudar espiritualmente. Somos invisibles, nadie nos ve, el personal que actúa con ellos en el mundo material sigue sus tareas. Milarepa nos pide que deshagamos el círculo de energía y nos acerquemos cada uno a un niño. Nos dejaremos llevar, nuestras energías armonizarán con el niño adecuado. Nos acercamos a su cama. Miramos su rostro y lo visualizamos y memorizamos. De alguna manera hemos adoptado a este niño espiritualmente, lo ayudaremos en sueños, en meditación, sin ser conscientes de ello.

Milarepa nos pide que pongamos la palma de la mano sobre su frente. Le estamos dando energía, le estamos dando amor. Está recibiendo ayuda espiritual sin saberlo. Si el universo fuera pura materia podríamos ver el amor de mil formas materiales, pero como es energía es invisible. Cuando amamos tampoco vemos con los ojos de la carne salir un hilo de luz de nuestros cuerpos físicos y entrelazarse con otro hilo de luz del cuerpo físico de la otra persona, y sin embargo todos somos conscientes de cuándo nos aman o cuándo nos odian. Dejamos que todo el dolor del niño nos llegue, lo asumimos, dejamos que nuestro amor vaya hacia él. Permanecemos así un tiempo, la ayuda espiritual no necesita nada más.

Milarepa nos dice que tenemos que regresar. Nos pide que formemos un círculo de energía. Expandimos esa energía por el recinto del hospital. Vamos a regresar. Hemos cumplido nuestra primera misión. No ha sido difícil. Nos hemos bautizado como grupo espiritual de ayuda. A partir de este momento funcionaremos como tal, aunque no seamos conscientes de ello. Alguna vez podremos sentir una intensa tristeza, sin saber por qué, puede que nos lleguen el dolor de los hermanos a los que estamos ayudando, alguna vez sentiremos felicidad y plenitud al recibir la respuesta de las personas a las que ayudamos. Es una tarea anónima, invisible, tan invisible como la ayuda que nosotros recibimos de grupos espirituales más elevados, de maestros espirituales. El universo es un laberinto de ayuda espiritual y quien no forma parte de él permanece en cuarentena espiritual. El libro de Urantia nos dice que la Tierra está en cuarentena desde la rebelión de Lucifer. Lo cierto es que quien no colabora en la ayuda espiritual está al margen de la evolución espiritual de una sociedad, de un planeta, de un universo. La unión espiritual es avance, la ruptura y la cuarentena espiritual es retroceso.

Milarepa nos hace pasar por la pantalla de luz y estamos de nuevo en la llanura oscura. Nos despide con el saludo budista, nos sonríe. Ya sabemos cómo actuar espiritualmente, ya sabemos que desde ahora cumpliremos misiones de las que no seremos conscientes.
Como enfermos mentales estamos recibiendo ayuda espiritual de otros grupos invisibles. Ha llegado el momento de participar también nosotros. La mejor forma de ayudarnos es ayudar.

Atravesamos la puerta luminosa. Estamos en nuestros cuerpos, Vamos despertando. Hoy ha sido una meditación intensa y larga. Nos espera un largo camino. Regresaremos la semana que viene para hacer una última meditación y recibir los deberes del verano. En septiembre u octubre regresaremos. Este es un largo camino. Un enfermo mental no puede tirar nunca la toalla, lo mismo que el camino espiritual, el camino de nuestra curaciónnunca tiene fin. En realidad aunque nos llamen enfermos mentales somos tan normales como los demás, tal vez más sensibles, tal vez los demás escondan mejor sus patologías, en realidad todos somos enfermos espirituales y estamos en el camino de la curación.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON TODOS VOSOTROS.

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27 06 2013

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