CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-3

9 10 2013

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNDA ETAPA/CLASE TERCERA

Saludo budista

Antes de comenzar la clase os recuerdo que el jueves día 10 es el día mundial de la salud mental. Los enfermos mentales y sus familiares deberíamos aprovechar para reflexionar sobre la enfermedad y la relación que los enfermos tenemos con el resto de la sociedad, el camino andado y el que aún nos queda por recorrer.

EJERCICIOS

Hoy vamos a hacer al completo todos los ejercicios de energetización. He traído las fotocopias para no perderme. Es conveniente que los hagáis al menos una vez a la semana, completos, y si no disponéis de mucho tiempo siempre podéis escoger alguno que os venga mejor según vuestro momento anímico y energético.

Los ejercicios se centran en que la consciencia vaya tomando energía y distribuyéndola por todo el cuerpo, equilibrando la energía existente en los distintos chakras y nadis. La forma más simple de conseguirlo es a través de la atención. Se puede decir que donde está nuestra atención está nuestra consciencia. Si además conseguimos el desplazamiento y equilibrio de la energía a través de ejercicios dinámicos, miel sobre ojuelas.

Repasaremos también los ejercicios habituales de taichí y el primer pase mágico de Castaneda hasta automatizarlo e interiorizarlo. En la siguiente clase pasaremos al segundo pase mágico y entraremos ya de lleno en la segunda etapa de meditación.

MANTRAS

Hoy seguimos el trabajo con el chakra raíz. Utilizamos el mantra LAM, visualizamos el color rojo-anaranjado encendido o el rubí, como no he podido conseguir un tarrito de olor de cedro utilizaré incienso con olor a cedro.
Es conveniente que hagáis en casa este ejercicio. Podemos poner el incienso, el tarrito de olor a cedro si lo conseguimos, una lámina con un rubí a la que mirar y nos relajamos como hacemos habitualmente, solo que al llegar al perineo, al chakra raíz, visualizamos el chakra como una flor de loto con cuatro pétalos, amarillenta, dentro de ella un cuadrado y dentro del cuadrado un triángulo con la punta hacia abajo, de color rojo. Tomamos energía del suelo y la subimos hasta el chakra. Recordad que es el que mejor nos vincula con la realidad material, algo imprescindible para nosotros, los enfermos mentales.
Hacemos respiraciones, primero normales, luego contando hasta cuatro y finalmente hasta diez. A partir de ahí ya sería respiración profunda, pero debemos tener cuidado y llegar hasta ella pasito a pasito, la respiración o pranayama es un tema muy serio y no se puede jugar con la respiración.

RECORDANDO LA ANTERIOR ETAPA EN LA MEDITACIÓN

Recordaréis que hicimos meditaciones sobre el mundo de los sueños, sobre el karma a través de las piedras en nuestra mochilla y la ascensión a la montaña. Nos encontramos con Milarepa que nos llevó a su escuela espiritualista, en aquella cabaña de madera, cercana a un bosque. Formamos un grupo de ayuda espiritual e hicimos nuestra primera incursión como grupo ayudando espiritualmente a unos niños sirios en un hospital. Ahora que hay nuevas participantes rememoraremos en la siguiente meditación cómo formamos el grupo y las aceptaremos a ellas para que formen parte de nuestro trabajo espiritual.

Aprendimos a curarnos a través de la energía, supimos qué era el miedo y cómo combatirlo. Ha sido una etapa intensa. Ahora, en esta nueva etapa, vamos a iniciar un largo camino como viajeros del tiempo, vamos a intentar descubrir de donde venimos y hacia dónde vamos, qué hay antes de la vida y qué hay después de la muerte. Será un viaje apasionante y profundo. Poco a poco en nuestro camino iremos descubriendo a Dios, a la Totalidad, a la divinidad, a nuestro Padre. No hay ninguna blasfemia en acercarnos a él como hijos, al contrario la blasfemia está en alejarse de quien nos creó con su amor y nos persigue para que volvamos a su seno.

Salimos de la relajación como siempre, moviendo dedos de las manos, de los pies, sintiendo el peso del cuerpo, abriendo los ojos y teniendo cuidado al ponernos en pie, no sea que nos mareemos. Podéis repasar las anteriores meditaciones en el blog del guerrero impecable.

UN SALUDO BUDISTA
Que la paz profunda sea con vosotros.

Ahora hacemos un pequeño receso. Los que tengan prisa se pueden ir y el resto seguimos con la recapitulación.
He pensado en aprovechar estas recapitulaciones semanales para trabajar de forma sistemática en las relaciones interpersonales. Para nosotros, los enfermos mentales, y para nuestros familiares las relaciones interpersonales son algo básico y tal vez lo que más energía hace que perdamos, como una auténtica hemorragia. Para ello utilizaremos la estrategia del guerrero impecable que ya vimos en la anterior etapa, la ley de los tres círculos que hemos visto en esta y una pata nueva, para que se sostenga el taburete, hoy nos haremos una idea básica de las farsas de control.

Hace algunos años leí un libro de James Redfield, titulado la novena revelación, luego leería alguno más de la serie. En este libro escuché hablar por primera vez de las “farsas de control”. Algo que me recordó al arte de acechar de Castaneda. Las farsas de control no son otra cosa que los chantajes psicológicos que todos empleamos en nuestra convivencia para conseguir cosas de los demás, para alcanzar ese poder del que habla también Castaneda.

Un bebé, un niño, utiliza la farsa de control más elemental, el llanto. Si necesita comer, llora, si necesita que lo limpien, llora, si necesita cariño y compañía, llora. Un niño más crecidito añadirá el pataleo y el berrinche al llanto para conseguir su juguete favorito. Los adultos hemos superado esa fase tan elemental, pero seguimos utilizando farsas de control un poco más depuradas. Por ejemplo podemos intentar hundir la autoestima de nuestro adversario centrándonos en sus defectos y recalcándolos. Bajar la autoestima al prójimo es fácil porque todos tenemos nuestro talón de Aquiles. Podemos negarles algo que necesitan mucho en base a que antes tienen que darnos lo que buscamos. El acoso en el trabajo o mobbing, el acoso sexual, son farsas de control, muy mezquinas y terribles.

A los enfermos mentales se nos puede hundir en el abismo con una farsa de control muy sencilla. Les basta con llamarnos locos para que nos resquebrajemos y seamos capaces de las mayores humillaciones, de dar todo lo que nos piden, con tal de que vuelvan a considerarnos “normales”. Es triste y terrible. Es nuestra gran debilidad. A mi me pasó durante muchos años, la mayor parte de mi etapa como enfermo mental, no soportaba que me llamaran “loco”, sentía un odio espantoso hacia quienes lo hacían, sentía deseos de matarles. Parece mentira cómo una farsa de control tan simple y estúpida puede hacer tanto daño. Esa es una buena muestra de lo bien que funcionan las farsas de control, por eso las seguimos empleando.

Como deberes para la semana que viene, vamos a fijarnos en nuestro entorno y vamos a analizar nuestras relaciones con los demás, vamos a situarles en uno de los tres círculos y observar nuestro comportamiento con ellos y el suyo con nosotros. Vamos a utilizar la estrategia del guerrero impecable y nos vamos a fijar especialmente en las farsas de control que utilizan con nosotros y las que nosotros utilizamos con ellos.

RECAPITULACIÓN

En mi caso siguen los problemas informáticos que se han juntado en un corto periodo de tiempo. Me ha deprimido ver que mi ordenador personal se ha ido al garete, parece como si mi energía estuviera descontrolando los ordenadores de mi entorno y todos los aparatos electrónicos que tengo cerca.
Como ya os dije en una clase de la etapa anterior, cuando muchos acontecimientos que por separado serían meramente casuales y sin importancia, se juntan en un corto periodo de tiempo, hay que analizar con cuidado la lección. Algo está pasando, tal vez nos estén dando una lección. Si además se produce un hecho que sincroniza con ellos, en mi caso una película basada en un relato de un gran escritor de ciencia-ficción que hablaba de una especie de director que planifica la vida humana sobre la tierra y de sus acólitos que hacen todo lo posible para que las líneas maestras del plan funcionen, aunque para ello deban impedir el amor de dos personas que se adoran, entonces uno debe necesariamente que concluir que desde arriba me están diciendo algo. Tal vez que deba bajar un poco a la tierra y dejar de gastar tanto tiempo en el mundo virtual y mental.

Ciertas circunstancias me han hecho pensar en mis relaciones interpersonales y familiares y sobre todo en cómo eran cuando estaba en mi peor etapa como enfermo mental y durante las crisis agudas que sufrí. El hecho de que el jueves sea el día de la salud mental también ha influido para que haga una recapitulación a fondo de este tema.

Ahora cada uno procederá a recapitular su semana, cómo ha sido y cómo se ha enfrentado a los problemas. No es necesario contar intimidades ni detalles muy personales, pero sí tenemos que aceptar que hablar de lo que nos sucede es fundamental para que un enfermo mental se haga consciente de su enfermedad, de la evolución de ésta durante un periodo de tiempo y de cómo los acontecimientos que se suceden van influyendo en una posible crisis o en una mejora. La sinceridad no puede hacernos daño a los enfermos mentales, tampoco es cuestión de ir pregonando por ahí cosas que no interesan a nadie, pero si queremos que nuestra mente permanezca anclada a la realidad y evitar los delirios o las fases de fuga de la realidad deberemos acostumbrarnos a hablar de nuestros pensamientos y emociones.

APÉNDICE

CÓMO TRATAR A UN ENFERMO MENTAL III

El otro día vimos que las relaciones interpersonales no son fáciles para los enfermos mentales. Por un lado nuestra enfermedad hace que tendamos hacia el silencio, la introspección, la introversión, el aislamiento… y por otro lado la no aceptación de nuestra enfermedad y nuestra forma de ser por parte de familiares, amigos y personas de nuestro entorno social, hace que nos refugiemos en una especie de bunker, para protegernos de los supuestos o reales cañonazos de nuestro entorno.

Los familiares suelen pensar que no queremos comunicarnos con ellos, que les odiamos, etc. En realidad esa incomunicación es consecuencia de nuestra enfermedad, pero también de ciertas actitudes y conductas por su parte que para nosotros son inadmisibles. Ya vimos que no soportamos que no se respete nuestra libertad, que no se respeten nuestros derechos como personas, que se nos trate como incapaces o como niños, que no sepan distinguir cuando estamos sufriendo una crisis aguda de cuando sufrimos una agresividad o malhumor normal, como les ocurre a los demás.

En el siguiente capítulo veremos cómo tratar al enfermo mental durante sus crisis agudas. Es un tema delicado y que todo familiar de un enfermo debería plantearse cuanto antes, porque del trato que reciba el enfermo durante estas crisis dependerá mucho la conducta con sus familiares, si los manda al tercer círculo y no quiere saber nada de ellos durante una larga temporada o si la convivencia en el primer círculo se reanuda con normalidad tras la crisis.

Todos sabemos lo mucho que sufren los familiares, pero nunca deberían hacerle saber al enfermo, y menos de forma “machacona” lo que están sufriendo y que es por nuestra culpa. Mi madre acostumbraba a actuar de esa forma conmigo, es una farsa de control muy efectiva pero terrible para el enfermo y causa segura de que mandemos al tercer círculo al familiar durante mucho tiempo y si nos enfada demasiado tal vez para siempre. Yo solía responderle que por mucho que sufriera yo estaba sufriendo mucho más que ella. Esta competición de sufrimiento es estúpida, no tiene el menor sentido, y los familiares deben evitarla. El enfermo no puede evitar ciertas conductas propias de su enfermedad, lo mismo que un enfermo físico no puede evitar ciertos dolores y la incapacidad para hacer ciertas cosas. Achacar al enfermo mental el sufrimiento del familiar sería como echar en cara a un enfermo de cáncer, por ejemplo, lo mucho que sus familiares están sufriendo por él.

Resumiendo: Respeto a la libertad del enfermo, a sus derechos como persona, no utilizar nunca con él farsas de control del estilo “cuánto me haces sufrir” o “yo quiero ayudarte pero tú no te dejas”. Nadie puede ayudar a un enfermo mental excepto él mismo. Podemos estar a su lado, darle apoyo, cariño, pero no podemos hacer el camino con él. Ese es un grave error que los familiares acaban pagando, a veces cayendo en enfermedades tan terribles como las que sufre el propio enfermo. Especialmente las madres, debido a esa conexión especial, energética, biológica y espiritual, que mantienen con los hijos durante el embarazo, tienen una especial dificultad para bloquear ese exceso de empatía con el enfermo, se pasan la vida sufriendo por él y eso no es bueno, ni para ellas ni para el enfermo. Ese sentirse culpables si durante una hora no han pensado en su familiar enfermo, destrozaría a un elefante. El familiar tiene su vida y debe vivirla y transformarse él mismo en un enfermo mental para que el propio enfermo vea lo que se le quiere es uno de los errores más terribles que puede hacer el familiar de un enfermo.

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One response

10 10 2013
Tercera sesion del grupo de yoga mental (2ª etapa) | Asociación Luz de la Mancha

[…] Se ha realizado la tercera sesión del taller de yoga mental. Podéis  encontrar un resumen amplio en el siguiente enlace:  https://guerreroimpecable.wordpress.com/2013/10/09/cursillo-de-yoga-mental-2-3/ […]

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