LAS FARSAS DE CONTROL I

17 10 2013

CURSILLO DE YOGA MENTAL

APÉNDICES

CÓMO ENFOCAR LAS RELACIONES INTERPERSONALES

Como ya os dije en las diferentes recapitulaciones que hemos estado haciendo a lo largo del cursillo, para un enfermo mental las relaciones interpersonales son una piedra de toque de su enfermedad y una necesidad ineludible. Sin buenas relaciones interpersonales un enfermo mental jamás podrá mejorar lo suficiente como para sobrellevar su enfermedad con una calidad de vida mínima.

También os dije que asentaríamos este taburete sobre tres patas:

-LA ESTRATEGIA DEL GUERRERO IMPECABLE
-LA LEY DE LOS TRES CÍRCULOS.
-LAS FARSAS DE CONTROL

ESTRATEGIA DEL GUERRERO IMPECABLE

Ya os di el archivo de las máximas del guerrero impecable que podéis consultar también en el blog. Recordad que hay una máxima básica y una estrategia. Aquí veremos luego todo lo referente a la estrategia del guerrero impecable a través del arte de acechar.

MÁXIMA DEL GUERRERO IMPECABLE
“Un guerrero impecable hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo y confía en que las poderosas fuerzas que controlan el universo le sean favorables”.

LA LEY DE LOS TRES CÍRCULOS

Vimos que en el primero están los seres queridos, en el segundo los conocidos con los que mantenemos una relación más o menos amistosa y en el tercero los desconocidos a los que intentamos acercarnos o ellos intentan aproximarse a nosotros. Podríamos hablar de un cuarto círculo donde están las personas que no solo son desconocidas sino a las que incluso hemos anulado, como si no existieran, sería el círculo del odio, el auténtico círculo infernal.
Las relaciones interpersonales en los tres círculos están mediatizadas por la conducta de las farsas de control que vamos a ver a continuación.

LAS FARSAS DE CONTROL

Voy a citar un párrafo del libro de James Redfiel donde se habla de qué son las farsas de control.

“Y la cuarta expone la tendencia humana a robar energía de otros seres humanos a través de ejercer el control de éstos sobreponiéndonos a su mente, un crimen que cometemos porque con demasiada frecuencia nos sentimos vacíos de energía y desconectamos. Esta carencia de energía puede remediarse, por supuesto, cuando conectamos con la fuente superior. El universo nos proporciona toda la que necesitamos, sólo con que nos abramos a él. He aquí lo que revela la quinta revelación.
(…) nuestro estilo particular de control sobre los demás es un truco que aprendimos en la infancia para atraer la atención, (…) “la farsa de control”.
Lo llamo farsa porque es una representación, con la que estamos familiarizados igual que con muchas sucesivas películas, para la cual escribimos el guión siendo niños. Después hemos repetido la escena un número incontable de veces en nuestra vida cotidiana, sin percatarnos. (…) si estamos repitiendo sin cesar una determinada escena, entonces las restantes escenas (…) marcadas por las coincidencias, no pueden desarrollarse.

EL PARTIDO DE TENIS DE LAS FARSAS DE CONTROL

Esta metáfora no la utiliza James Redfield en su libro pero se me ha ocurrido a mí para visualizar con más claridad cómo funcionan las farsas de control y sus efectos en nosotros.

Vamos a imaginarnos que estamos jugando un partido de tenis con otra persona, de forma virtual o psíquica, digamos. El partido consiste en que la pelota, metafóricamente hablando, esté siempre en terreno contrario. Eso es en realidad un partido de tenis normal, un jugador le da un raquetazo a la pelota y la manda por encima de la red (límite del terreno personal) a terreno contrario, allí el otro la recibe, la da otro raquetazo y la devuelve. Digamos que uno saca, el otro devuelve de drive con la derecha, el otro devuelve con un buen revés y así sucesivamente. Esto en un partido de tenis funciona hasta que uno falla, punto para el otro, cuando obtiene tantos puntos tiene un juego, cuando obtiene tantos juegos tiene un set y cuando tiene tantos sets tiene el partido ganado. No puede haber empate, uno siempre es el ganador.
En el partido de tenis de las farsas de control nunca hay un ganador, ni siquiera se puede empatar el partido, los dos jugadores siempre pierden. ¿Por qué sucede así?
En otro capítulo estudiaremos detalladamente las principales farsas de control, ahora voy a hablarles de una para que nos sirva para visualizar el partido que estamos jugando.
FARSA DE CONTROL DE LA BAJA AUTOESTIMA
Consiste en mostrar al otro algún defecto de carácter que suele ser real aunque tal vez no tan extremado. Pongamos por ejemplo que un jugador saca la pelota diciendole al otro: Eres tan tonto que nadie te dice nada por miedo a que no lo entiendas. Bien la pelota ya está en terreno contrario. Ahora es el otro el que tiene el problema. Responde con un drive de derecha: Eres tan listo que todos los tontos, que somos muchos, huímos de tí como del mismo demonio. Ya tenemos la pelota en terreno contrario, ahora el otro responde con un revés, pongamos por caso… etc. etc.
El partido puede seguir indefinidamente, durante toda la eternidad, si los jugadores no lo dejan. No hay vencedores porque en cualquier momento el otro puede devolver la pelota. Digamos que la meta del juego consiste en que la pelota esté en terreno contrario para que el otro se canse, se enfade, pierda el control (de ahí el nombre, farsas de control). De esta manera le estamos vampirizando la energía porque al contrario de lo que sucede en un partido de tenís real, si uno se cansa el otro se aprovecha pero no está mejor físicamente, no le sorbe la sangre, como si fuera un vampiro. En las farsas de control la energía que uno pierde devolviendo la pelota el otro la consigue como si fuera un vampiro psíquico, es decir que el agotamiento del otro es porque el uno le está robando la energía.
Se supone que tendría que haber un ganador puesto que el vampiro se queda con toda la sangre del otro, pero esto no es así porque como sabemos siempre podemos devolver la pelota. Si uno le dice al otro que es tonto, le está robando la energía, pero si el otro responde que él es demasiado listo, la pelota está en su terreno, se cansa intentando devolverla y esa energía la absorbe el otro. Esto es algo parecido al cuento de la buena pipa que me contaba mi padre: Niño, ¿quieres que te cuente el cuento de la buena pipa? Si yo respondí que sí, él me decía si realmente quería que le contara el cuento y si decía que no el me respondía que me lo pensara mejor y si no me interesaría que me contara el cuento de la buena pipa. Esto es un juego eterno, sin principio ni fin, como las comidas del Buscón de Quevedo, y donde todo el mundo pierde, porque quien gana un punto pierde otro y así sucesivamente.
En el siguiente capítulo hablaremos de las farsas de control más comunes, de su efecto en nosotros y de cómo debemos evitarlas a toda costa salvo que la estrategia del guerrero impecable nos pida que la utilicemos como último recurso.
La forma de acabar con este partido de tenis es la siguiente: Tomas la pelota del suelo, la guardas en el bolsillo del pantalón y le dices al otro: punto, juego, set y partido. Has ganado. Estoy harto de este partido. Se acabó. Hasta pronto. Chao.

Ya hermos terminado el partido y acabado con las farsas de control.

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