CÓMO TRATAR A UN ENFERMO MENTAL I

18 10 2013

CURSILLO DE YOGA MENTAL

APÉNDICES

CÓMO TRATAR A UN ENFERMO MENTAL

Después de la clase algunos me habéis pedido sugerencias de cómo debéis tratar a vuestros familiares que padecen una enfermedad mental. Os daré algunas nociones básicas que iremos ampliando en otras clases. Como enfermo mental que he sido y soy estoy preparado para saber muy bien cómo reaccionamos los enfermos a ciertas conductas.

PRIMERA: Un enfermo mental necesita mucho cariño, todo el mundo lo necesita, pero un enfermo más que nadie, es como si los demás estuvieran caminando por un paraje civilizado y necesitaran agua, es fácil que la encuentren, en cambio un enfermo mental está en el desierto y si nadie le da agua se morirá de sed. Puede que no reciban bien ese cariño, ese afecto, que estén distantes o incluso molestos o malhumorados o incluso agresivos si están en crisis. No importa. Hay que dar cariño siempre y con paciencia. Esto abrirá un boquete en su bunker y por esa grieta, que iremos ampliando poco a poco, podremos llegar hasta él.

SEGUNDA: Como enfermo mental muchas veces me he preguntado si acaso nosotros no tenemos los mismos derechos que los demás. A los demás, sean quienes sean, se les guarda un respeto mínimo y se aceptan sus derechos, en cambio el enfermo mental parece que no tiene derechos ni es digno de respeto. Se juega con nuestra libertad, se toman decisiones por nosotros sin contar con nuestra opinión, algunos creen que somos como niños o tontos con los que no se puede contar para nada. EL RESPETO A LA LIBERTAD DEL ENFERMO ES ESENCIAL PARA MANTENER UNA BUENA RELACIÓN CON ÉL. Si se intenta controlarle, manipularle, decidir por él, se sentirá en una prisión y ya sabemos que la primera ley del recluso es la fuga. Si queremos algo de un enfermo mental, respetemos su libertad, si está en crisis y hay que internarle, tal vez tengamos que forzar un poco su libertad, pero luego siempre se le piden disculpas y se habla de ello.

TERCERA. Un familiar que quiere a un enfermo mental y desea ayudarle debe informarse de la enfermedad que padece, buscar asesoramiento, buscar información teórica y práctica. Si no sabemos la enfermedad que padece nuestro familiar mal vamos a ayudarle. Deben informarse y deben ser conscientes de que la enfermedad la tiene el otro y no ellos, el tratar de vivir la enfermedad por el otro, sufrir como él e intentar curarse en su lugar no sirve. Un familiar está mejor y puede ayudar más si procura estar bien, que la enfermedad de su familiar le afecte lo menos posible y siendo muy conscientes de que el enfermo es una entidad independiente y no una prolongación nuestra. Y esto va especialmente por las madres.

CÓMO TRATAR A UN ENFERMO MENTAL II

Comprendo la preocupación y angustia de los familiares cuando no pueden llegar al enfermo, cuando se sienten impotentes para hacer algo por él. Desde mi experiencia como enfermo mental puedo hablaros de los problemas que tuvieron mis familiares conmigo y lo que me llegaba y lo que no. Hoy hablaremos un poco de la comunicación con el enfermo mental. Repasad el capítulo anterior porque es básico.

CÓMO COMUNICARSE CON UN ENFERMO MENTAL

-Lo primero es no asumir que el enfermo nos odia y no quiere saber nada de nosotros. Aún recuerdo los lloros de mi madre cuando me decía que había dejado de quererla y que la odiaba. No es cierto. Un enfermo mental no se comunica porque no puede hacerlo, especialmente en las crisis agudas. Su enfermedad hace que se repliegue en sí mismo y cree un bunker a su alrededor.

-Los enfermos mentales tenemos una extraordinaria capacidad para mandar a los seres queridos, las personas del primer círculo, al segundo o incluso al tercero. Es una capacidad tan extraordinaria que no es fácilmente entendida por otras personas.

Las razones de ello son las siguientes:

-Lo que más quiere un enfermo mental es curarse. Sabe que nadie puede hacerlo, ni los terapeutas ni los familiares, por eso, especialmente cuando está desesperado, huye de la comunicación. Si lo que más quiero en esta vida no me lo puede dar nadie, ¿para qué relacionarme y comunicarme?

¿Qué hacer entonces? Es inútil intentar convencer al enfermo mental con razonamientos, no sirven de nada, el razonamiento no cambia su situación: es un enfermo mental y nadie puede curarlo. Deberemos asumir esto y repetírselo al enfermo mental cuantas veces sea necesario, con naturalidad y sin machacar, no es necesario.

UN ENFERMO MENTAL NO PUEDE SER CURADO POR SUS TERAPEUTAS, NI POR SUS FAMILIARES O SERES QUERIDOS, NO PUEDE SER CURADO POR MILAGROSAS MEDICACIONES… UN ENFERMO MENTAL SOLO PUEDE SER CURADO POR SÍ MISMO

La voluntad del propio enfermo es básica. Nadie puede curarse sino quiere. No obstante el familiar no puede hacer nada, por mucho que insista y machaque no va a conseguir que el enfermo tenga voluntad. Recordemos los primeros principios, sino respetamos la libertad del enfermo mental y si no lo tratamos como un ser adulto y capaz nunca llegaremos a él ni conseguiremos nada de él.

CÓMO COMUNICARNOS

Tendiendo puentes. La comunicación es cosa de dos y los puentes se tienden entre dos orillas. De nada sirve apoyar un pilar muy sólidamente en nuestro terreno si no hay apoyo en la otra orilla. El puente se vendrá abajo porque la ley de la gravedad es implacable.

Lo mismo sucede con la comunicación con el enfermo mental. Podemos amar intensamente, ser generosos, darlo todo, ser pacientes, cimentar un solidísimo pilar en nuestra orilla, pero si el puente no llega al otro lado todo es inútil.

-Para llegar al otro lado necesitamos: el permiso del enfermo mental, luego su colaboración y finalmente su decisión libre de utilizar ese puente.
-Una vez tenemos el permiso buscamos terreno sólido y edificamos, siendo muy conscientes de que no hay terreno sólido permanente en la orilla del enfermo mental. Hoy podemos construir un pilar muy sólido y al día siguiente una simple lluvia hace que la tierra se corra y todo se hunda.
-Tenemos que ser flexibles y pacientes. Si ya no nos sirve lo construido en esa parcelita de terreno… pues busquemos otra y volvamos a construir. Seamos flexibles, seamos pacientes, estamos en terreno pantanoso. Nada dura mucho en la orilla del enfermo mental.

Un puente está bien, pero debe utilizarse en las dos direcciones. Cuando tenemos un puente vamos a por otro y luego a por otro. Cuando tenemos ya una maraña de puentes descubriremos que la relación y la comunicación con el enfermo mental puede ser incluso mejor que con nuestros seres más queridos, pareja o familiares. Cuando un enfermo mental recibe mucho y se ha construido una maraña de puentes no hay persona más generosa, devuelve el mil por uno. Pero hay que llegar y construir puentes y esa es una tarea dura, complicada y muy dolorosa.
Un familiar debe aceptar que no puede curar al enfermo, solo puede estar a su lado, ayudarle, apoyarle, construir puentes, intentar comunicarse.
UN FAMILIAR DEBE ESTAR BIEN, DEBE CUIDARSE, DEBE INCLUSO SER MEJOR ATLETA QUE EL PROPIO ENFERMO, DEBE PODER CORRER LA MARATÓN MEJOR QUE EL PROPIO ENFERMO. SI UN FAMILIAR ESTÁ PEOR QUE EL ENFERMO MENTAL HABRÍA QUE TRATARLE A ÉL, INCLUSO CON MAYOR PRIORIDAD QUE AL ENFERMO.
Seguiremos con este tema y con otros. Se puede pensar que el esfuerzo no merece la pena. Sería como tirar a un bebé a la basura porque nos exige demasiado. Si le damos todo cuando se haga mayor recibiremos el mil por uno de cariño. Así de duro, pero así de verdad, despreciar a un enfermo mental es como tirar a un bebé a la basura. Hay bebés que nos crispan los nervios porque están siempre llorando y no comen, y están enfermos, y… Todos sabemos que no hay mayor satisfacción que criar y cuidar a un hijo y que éste de mayor nos quiera con un amor que ni siquiera pudimos imaginar.

CÓMO TRATAR A UN ENFERMO MENTAL QUE SUFRE UNA CRISIS AGUDA EN SU ENFERMEDAD

Lo primero que debe tener en cuenta un familiar o cuidador de un enfermo mental es que las crisis de la enfermedad no sobrevienen como una granizada, que puede caer en cualquier momento y en cualquier parte. La enfermedad mental es un proceso parecido al de una enfermedad física, solo que con algunas diferencias peculiares debido a la propia enfermedad y al carácter del enfermo.
La enfermedad mental, dependiendo del tipo de patología tiene unas etapas y evoluciona de una determinada manera. No es lo mismo una depresión que se prolonga en el tiempo, meses o años, con diferentes etapas y ciclos, que el delirio de una esquizofrenia o psicosis o un trastorno de personalidad. Tampoco es lo mismo un trastorno bipolar, con fases muy marcadas, que una crisis de ansiedad o una neurosis o una fobia, etc
Un familiar o cuidador, si está atento y si conoce bien al enfermo, puede ir notando síntomas, signos de la crisis que se avecina. Lo que nunca se debe hacer es esperar a que la crisis se produzca para actuar, como si esperáramos a que lloviera para abrir el paraguas. Como decía aquella frase famosa de una campaña de publicidad sobre sanidad: Es mejor prevenir que curar. Si la enfermedad se intensifica o agudiza tal vez sea imprescindible tomar algunas medidas:

-Acudir al terapeuta que lo trata habitualmente y solicitar que le cambie y ajuste la medicación o simplemente que hable con el enfermo.
-Buscar el momento adecuado para una conversación sincera con el enfermo sobre lo que le está pasando.
-Si se sabe el proceso que sigue determinada enfermedad o patología sería conveniente anotar los síntomas que se están produciendo en una especie de agenda o diario que hemos abierto al efecto. Si uno no conoce bien la enfermedad hay que informarse de forma urgente.
-Tener siempre en cuenta que una enfermedad mental no es como una enfermedad física, no se le puede dar una pastilla al enfermo para que no sufra y mejore, estar atento para limpiarle y cambiarle. La enfermedad mental es una enfermedad global de toda la personalidad del enfermo, por lo tanto no podemos centrarnos exclusivamente en que tome la medicación, pensando que ya no se puede ni se debe hacer nada.
-No hay mejor mediación para un enfermo mental que el cariño de los suyos, la compañía, la comprensión y la comunicación. Si esto lo hacemos antes de que se produzca la crisis es posible que ésta no llegue a manifestarse, al menos no en toda su intensidad. ¿Pero qué ocurre cuando la crisis se ha manifestado ya?

MEDIDAS PARA TRATAR AL ENFERMO EN PLENA CRISIS

-Lo primero que hay que tener en cuenta es que la violencia del enfermo mental que está en crisis aguda, tiene mucho de leyenda urbana y de mito. En general el enfermo mental es menos agresivo y violento que la mayoría de las personas que se autodenominan como “normales”. Esto se debe a que los enfermos somos más sensibles y empáticos y sufrimos mucho cuando vemos sufrir a los demás, especialmente si creemos que es por nuestra culpa. De hecho, si pudiéramos bloquear un poco esa empatía y sensibilidad nuestra enfermedad mejoraría y sufriríamos muchas menos crisis. Estamos muy atentos a no ofender, a no agraviar, a no hacer daño a los demás, y eso nos genera angustia, estrés, sentimientos de culpa.
-Cuando un enfermo mental se pone agresivo, incluso violento, suele ser porque su patología está muy agudizada porque ha llegado al límite de su evolución, porque la medicación no le está ayudando mucho, porque sus seres queridos no le están haciendo mucho caso y porque las personas de su entorno están hurgando en su herida sin la menor sensibilidad.
-Hay que tener siempre muy en cuenta que es más fácil que un enfermo mental se haga daño a sí mismo, se autolesione, intente el suicidio que no que agreda, hiera o incluso produzca daños físicos irreversibles. Los casos en los que un enfermo mental ha llegado a lesionar gravemente, incluso a causar la muerte a personas de su entorno son tan insólitos que por ello mismo hacen que los medios de comunicación se ceben en ellos. Teniendo en cuenta la estadística de enfermos mentales que existen en nuestro planeta, simplemente con que un enfermo mental de un millón produjera graves lesiones o causara la muerte a alguien de su entorno, tendríamos noticias frecuentes en los medios de comunicación y eso no es así. La misma estadística, aplicada a personas que se consideran “normales” nos daría un índice mucho más alto de agresiones y homicidios, salvo que haya gente que aún piense que los delincuentes son todos enfermos mentales y los psicópatas y asesinos en serie son “per se” enfermos mentales. Nada más incierto. De hecho si los psicópatas, sociópatas y toda clase de asesinos en serie sufrieran una patología o una enfermedad mental típica habría muchas menos posibilidades de que causaran la muerte a sus semejantes. El hecho de que haya personas que hayan perdido la empatía, que no sean capaces de ponerse en la piel del prójimo, que hayan perdido toda base moral, toda noción de lo que un ser humano puede hacer o no hacer, no significa que estén enfermos mentalmente. Una persona mala no es un enfermo mental “per se”, ese es un gravísimo error que nos ha hecho mucho daño a los enfermos mentales, lo mismo que una persona buena no tiene por qué ser “per se” una persona sin ningún trastorno mental. La bondad y maldad forman parte del carácter de una persona, lo mismo que ser calvo, tener pelo, ser delgado o gordo, forma parte de las características físicas de una persona, pero no dicen nada de su hipotética enfermedad mental.
-Los familiares y cuidadores deben tener muy en cuenta que rara vez un enfermo mental les agredirá físicamente salvo que se les provoque o no tomen mediación alguna y entren en un delirio mental de consecuencias imprevisibles. Los enfermos mentales somos muy susceptibles al cariño y no hay mejor método para controlar una crisis aguda, una agresividad patológica en un enfermo que el cariño, la comunicación, la sensibilidad.
-Hay que tener muy en cuenta que un enfermo en crisis aguda no deja de ser persona, ni se convierte en un tonto, ni deja de comprender lo que le decimos, ni deja de razonar. Salvo en casos muy puntuales de delirios o trastornos de personalidad muy agudos en los que el enfermo pierde gran parte de la consciencia o del sentido de la personalidad, todos, incluso en fase aguda, comprendemos lo que se nos dice, razonamos, podemos comunicarnos, tenemos nuestra propia visión de lo que nos sucede, de nuestra enfermedad. Lo que no soportamos es el insulto, la burla, la insensibilidad, el que nos traten como si fuéramos idiotas o estuviéramos incapacitados… Cuando un familiar o un cuidador se salta todas las líneas rojas y pierde el respeto al enfermo y no respeta sus derechos fundamentales, cuando ni se le tiene en cuenta a la hora de anular su libertad, aunque sea solo por un tiempo, la respuesta del enfermo es siempre agresiva y a veces violenta. Algo que por otro lado lo sería mucho más en una persona “normal” a la que se tratara de la misma manera. Que alguien intente secuestrar, forzar, llevar “de las orejas” a una persona normal y que vaya reservando hospital si no tiene más fuerza física que el otro. En cambio nos permitimos el lujo de tratar al enfermo como si fuera ganado, lo introducimos a la fuerza donde no quiere y le tratamos a patadas, le insultamos, le humillamos… ¿Y aún nos quejamos de su reacción? ¿Qué esperamos del enfermo mental, que sea un cordero que vaya al matadero sin abrir la boca? Gracias a Dios los tiempos han cambiado, pero a mí aún me toco sufrir todo esto y más. Estuve atado con cadenas en un sótano, se me obligó a tomar comida por un embudo de plástico cuando me declaré en huelga de hambre, fui pateado, pisado, me dieron patadas, puñetazos, me arrastraron por un suelo de cemento. Sufrí tandas de electroshock que anularon mi memoria y me angustiaron hasta límites inimaginables para una persona normal. El trato que sufrí no lo sufren ni los asesinos en serie en las cárceles de alta seguridad actualmente. ¿Alguien piensa que se puede tratar así a un enfermo mental y esperar que éste se comporte como un corderito balador llevado al matadero? Muchas veces los problemas que generan los enfermos mentales que sufren crisis agudas de su enfermedad son causados por terapeutas incompetentes, por familiares que nada saben de su enfermedad ni quieren saber, que les quieren muy poco y tienen muy poca sensibilidad hacia su familiar enfermo. Un familiar que conozca la enfermedad, que quiera al enfermo, que sepa tratarle cuando sufre crisis, ni tiene por qué temer una reacción violenta del enfermo ni siquiera tendrá que internarle a la fuerza, el enfermo aceptará hacerlo voluntariamente si se le convence de que es necesario, aceptará tomar medicación y llorará de agradecimiento si el familiar le abraza y la acaricia. Hay algunos casos extremos que trataremos en otro capítulo.

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115 responses

18 08 2017
Sandra

Necesito mucha ayuda con mi hijo, he llegado a no soportarle y me siento fatal

18 08 2017
Slictik

Hola Sandra. Sabes que tienes mi correo electrónico en el perfil o mi número de móvil, si quieres utilizar el wasap o llamarme. Quiero decirte antes que nada que es normal lo que sientes, y lo patológico sería adorar a un hijo que, aunque no me concretas nada, puede que te insulte, te trate mal, haya decidido utilizar lo que yo llamo en muchos textos “la bula papal” para hacer lo que le da la gana sin responsabilizarse de nada ni dar cuenta a nadie, solo porque como enfermo mental sufre mucho, ha sufrido mucho y posiblemente seguirá sufriendo mucho toda su vida. Esto es inaceptable como digo en otros textos y el familiar que se sienta mal porque reacciona de forma lógica y natural a estos comportamientos debe ir pensando si no estará cayendo en el chantaje emocional del enfermo, cediendo a sus farsas de control, como describo en la correspondiente sección del blog. No me dices nada de su enfermedad ni de su comportamiento, pero no creo que sea muy diferente del de otros enfermos mentales. Si quieres hablarme más extensamente de ello, bien aquí, bien por correo o por teléfono te escucharé y te daré mi sincera opinión.

Nadie nos pide que seamos héroes con un enfermo mental, que pongamos la otra mejilla, que permitamos que convierta nuestra vida en un infierno, y encima si reaccionamos de forma natural, como con cualquier otra persona que se comportara así y no fuera un enfermo mental, nos sentimos culpables, nos creemos malas personas, pensamos que la culpa es toda nuestra y solo nuestra, que incluso somos peores personas que el propio enfermo. El familiar que comienza este camino y no se para a reflexionar y da marcha atrás acabará en el infierno, si es que no lo está ya. Solo te voy a dar algunos puntos para reflexionar, si quieres concretar más la enfermedad de tu hijo y sus conductas podré hacerme una idea más concreta de cómo se le puede tratar.

-Un enfermo mental es un enfermo y no una mala persona, si no aceptamos esto, o separamos nuestras vidas del enfermo o ambas vidas se convierten en un infierno.

-La enfermedad mental no nos hace mejores, pero tampoco peores. Un enfermo es la misma persona que sería si no estuviera enfermo… solo que con las características y patologías propias de la enfermedad. Hay buenas personas y malas personas, una buena persona que padece una enfermedad, tendrá comportamientos patológicos propios de la enfermedad, especialmente en momentos de crisis, pero cuando la crisis pasa se comportará como la buena persona que es. Una mala persona con una enfermedad mental se comportará estando enfermo de la misma manera que se comportaría estando sano, solo que con las conductas propias de la enfermedad, y con una intensidad desmesurada en ciertas conductas manipulatorias y chantajistas. Un enfermo es un enfermo, hay que aceptarlo como tal, estudiar su enfermedad, ver la mejor manera de tratarle, y asumir las condiciones que tiene cada enfermedad. Hay que diferenciar entre conductas propias de la enfermedad y conductas de una mala persona que intenta hacernos daño y que lo sigue haciendo antes de la enfermedad, durante y después. Entonces no podemos achacar la “maldad” a la enfermedad sino a la persona.

-Un familiar debe informarse de la enfermedad del ser querido, saber cómo tratarle y saber aceptar que la enfermedad seguramente será crónica y tendrá picos, crisis, brotes, muy duros de sobrellevar. Lo que nunca debe hacer un familiar es permitirle al enfermo conductas basadas en lo que yo llamo “la bula papal” y que explico extensamente en otros textos. Un enfermo no puede hacer lo que le de la gana amparándose en que es un enfermo y sufre mucho. Son conductas inaceptables. Un familiar puede y debe exigir que el enfermo acepte su enfermedad, tome la medicación prescrita, haga todo lo que esté en su mano para que la enfermedad no guíe sus pasos y se convierta en un zombi de los trastornos de personalidad. Un familiar debe exigir al enfermo respeto, incluso durante las crisis, y luego que pida perdón e intente reparar los daños causados en lo posible. No debe tratar al enfermo como si fuera “tonto”, como si no se enterara de nada, como si su enfermedad lo incapacitara para tomar decisiones y regir su vida, como si fuera un juguete roto que no tiene remedio y al que hay que permitir conductas propias de un mecanismo roto.

-Un familiar no puede echarse todo el sufrimiento del enfermo sobre sus espaldas, no puede aceptar que éste convierta su vida en un infierno con sus conductas manipulatorias, agresivas, infantiloides, irresponsables. Al enfermo hay que decirle que por muy enfermo que esté no se le van a permitir ciertas conductas y si cae en ellas deberá hacerse responsable de las consecuencias.

-Lo que no consiga el cariño, tanto de un enfermo como de cualquier otra persona, no lo conseguirá ninguna otra cosa. El familiar que está convencido de ello encontrará la forma de darle cariño al enfermo, de saber cuándo éste no lo aceptará o responderá con agresividad, de saber respetar la libertad y los derechos del enfermo al tiempo que le exige lo mismo a él, con firmeza, con respeto y con cariño.

-Si un enfermo decide despeñarse por un precipicio lo que no debe permitir el familiar es que lo lleve con él en la caída. En esto hay que mantenerse firme como una roca. Es más, puede llegar el momento en el que el familiar tenga que elegir y con todo el dolor de su corazón decida que ya no es posible la convivencia con el enfermo y busque otras alternativas y soluciones. Si un familiar se deja arrastrar al abismo por el enfermo la culpa es del familiar y no del enfermo. Sería ridículo mesarse los cabellos y clamar al cielo aquello de “qué he hecho yo para merecer esto. Un enfermo mental, salvo casos absolutamente excepcionales, es consciente de lo que hace, al menos cuando no sufre una crisis o un brote, por lo tanto no se le puede tratar como un animal salvaje que sigue su instinto porque no tiene otra cosa y al que hay que encerrar o matar porque no hay otras alternativas. Un enfermo sigue siendo una persona, libre, responsable, que debe asumir las consecuencias de sus actos, al que no se le debe permitir nunca hacerse irresponsable de lo que hace, achacándolo todo a la enfermedad mental. El enfermo debe tener muy claro que sus familiares no le van a permitir ciertas conductas y por lo tanto o cambia y se controla o se atiene a las consecuencias. No le está permitido insultar, ser agresivo, manipulador, caprichoso, irresponsable… y si lo es tendrá que pagar el mismo precio que pagan todos los demás. Si se convence, debido a nuestra conducta, de que todo le está permitido porque es un enfermo y no se le van a pedir cuentas estamos haciendo lo mismo que con un niño mimado y rebelde con el que cedemos siempre ante cualquier pataleta. Le convertiremos en un monstruo.

Espero que te haya servido de algo, si quieres darme más detalles te daré mi sincera opinión al respecto. Un abrazo fraternal.

10 08 2017
Victor Cu Panti

Gracias. Su informacion me ha sido muy util. Esperaré la siguiente con ansias. Dios le bendiga.

10 08 2017
Slictik

Gracias a ti. Puedes encontrar más textos en las etiquetas del blog, a la derecha de los textos, no solo cómo tratar al enfermo, que hay más capítulos sino también Errores de conducta respecto al enfermo mental, cartas sobre el enfermo mental o conociendo al enfermo mental. Un abrazo.

8 08 2017
Clara

Gracias por la información, me ha resultado muy útil. La verdad, que es muy poco o nada lo que sabemos sobre esta enfermedad, y lo peor es que se le tiene mucho miedo y cuesta mucho enfrentarse a esté doloroso conflicto.

9 08 2017
Slictik

Gracias a ti, querida amiga. Acostumbro a decir que no se puede amar lo que no se conoce y por lo tanto el primer paso debe ser siempre el darse a conocer. Los enfermos mentales tenemos un serio problema en este sentido puesto que el estigma y la leyenda negra que pesa sobre nosotros, nos hace temer que cualquier paso en ese sentido es tan arriesgado y peligroso que se nos quitan todas las ganas de hablar públicamente de nosotros mismos y darnos a conocer. Como he dicho en otras ocasiones, sin duda los enfermos mentales seremos los últimos en salir del armario y posiblemente solo lo hagamos cuando ya todos los que tenían que salir hayan salido, reivindicado sus derechos, logrado su puesto en la sociedad, tal vez entonces comencemos a preguntarnos qué es lo que hacemos nosotros, escondidos en el fondo del armario, contemplando el mundo por una rendija. En mi caso como no tengo nada que perder puedo permitirme el gran privilegio de darme a conocer como enfermo mental, públicamente, sin miedo, sin vergüenza, sin buscarle tres pies al gato, que no los tiene. Mis experiencias están al servicio de los demás y si ayudan mejor pero no es mi intención convertirme en paladín de los enfermos mentales, su caballero andante, dando mandoblazos a diestro y cortando cabezas, porque aquí de lo que se trata es de que todos nos conozcamos mejor, familiares y enfermos, la sociedad y todo aquel que comprenda que todos vamos en la misma barca y que quien hace un agujero en su fondo, sea el que fuere, está contribuyendo a que todos nos vayamos a pique. No defiendo sin más ciertas posturas y conductas de los enfermos mentales, porque son indefendibles, como la bula papal, de que hablo en mis textos, pero tampoco puedo defender ciertas posturas y conductas de familiares, el primer paso que debemos dar es el de conocernos unos a otros y el segundo jurar solemnemente que no nos dedicaremos a hacer agujeros en el fondo de la barca donde vamos todos, lo queramos o no. Un abrazo.

3 05 2017
Aura Aglae Domínguez Juárez

Que aliente eres al contar tu historia y que está sirva de ayuda.
Mi papá está enfermo, tengo 19 años y no sabía muchas cosas que tú mencionas, ¿Hay manera de contactarte?

3 05 2017
Slictik

Hola Aura: ¡Si supieras lo fácil que es hacer lo que antes ni imaginabas que pudieras hacer cuando lo has perdido todo y no tienes nada que perder! Los valientes son los que tienen algo que perder y aún así se arriesgan. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico o por teléfono o wasap. Los tienes en la página, arriba, a la derecha, en el perfil. Te los pongo aquí por si no los encuentras cesargarcia434@gmail.com 619912773 Un abrazo fraternal.

26 04 2017
María

Muchas gracias por ayudar con tu experiencia.

26 04 2017
Slictik

Gracias a vosotros por intentar comprendernos, algo que no es fácil. Un abrazo fraternal.

21 04 2017
Mirta

Pero como el enfermo que es el único que lo sabe porque nadie nota sus cambios de actitud su comportamiento, básicamente no tiene a nadie con quien hablar y desahogarse y a liriado con esto solo, pero ahora ya no puede mas ya llego al limite, pero si le dice a su familia no le creería porque simplemente no le interesa y este siente que no puede seguir así y no quiere ser una carga para su familia y tampoco ser estigmatizado por la sociedad.
Que se puede hacer?

21 04 2017
Slictik

Hola Mirta: Por mi parte solo puedo hablarte de mi experiencia personal como enfermo mental. Lo mismo que cada persona, cada enfermo mental es un mundo y hay que tenerlo muy en cuenta. Es cierto que la sociedad sigue sin aceptarnos, seguimos marginados, estigmatizados. Solo hay que ver en las televisiones las campañas que se hacen con otras enfermedades, donde se habla de prevención y de cómo afrontarlas con absoluta naturalidad, y en cambio sigue llamando la atención muy poderosamente que no haya una sola campaña sobre prevención y tratamiento de la enfermedad mental y cuando la hay parece algo extraordinario, un verdadero milagro.

Suele ser frecuente que cuando un enfermo mental es diagnosticado ya ha pasado todas las líneas rojas y adoptado conductas que no pueden pasar desapercibidas en su entorno. Cuando alguien se preocupa por nuestra enfermedad es porque hemos intentado el suicidio o adoptado conductas patológicas durante mucho tiempo. Entonces sí, a alguien se le enciende la bombilla en la cabeza y dice “tate, aquí hay tomate” y se preocupa de llevarnos al psiquiatra y que nos diagnostique. Es como si a un enfermo de cáncer se le diagnosticara un cáncer terminal, ya poco se puede hacer. Hay que prevenir mucho antes y para ello la enfermedad mental debería ser de una vez una enfermedad y no un estigma. Muchos enfermos mentales no se atreven a dar el paso por su cuenta de ir al psicólogo o al psiquiatra para ser diagnosticados y enfrentarse cuanto antes a lo que tenga. Se debe en gran parte a que el propio enfermo no es capaz de aceptar que lo que le está ocurriendo es “realmente” una enfermedad y no se trata de una especie de maldad congénita que no sabe de dónde le viene ni puede controlar. Es como si pensara que es una mala persona, tal vez porque en una vida anterior fue más malo que la quina y ahora, aunque intenta ser bueno no lo consigue. Los familiares suelen tener una clara tendencia a pensar así. No es un enfermo porque si se le mirara a fondo en un hospital, con todos los aparatos posibles, no se encontraría nada físico -al menos hasta ahora- que pudiera dar a entender qué trastorno físico padece. No nos encontrarán un desarreglo grave en algún órgano del cuerpo, ni que las neuronas están locas, bailando su especial danza de la locura, ni que un gen travieso se ha torcido y está destrozando nuestro cerebro. No, al menos hasta ahora, no hay forma de que nos pasen por rayos X, por el escaner, que nos hagan un análisis de sangre, o de médula, o de lo que sea, y se encuentre que efectivamente hay algo que no funciona. Parece que se está avanzando en descubrir algún gen que pueda tener con determinadas enfermedades mentales, pero como sabemos el tener un gen de algo no indica necesariamente que vayamos a sufrir esa enfermedad, solo que hay tendencia, posibilidad. De esta forma, al ser una enfermedad invisible, al menos hasta que se avance más en su diagnóstico, todo queda en manos del propio enfermo, de sus familiares y entorno y de los profesionales.

A los enfermos no nos costaría tanto dar el paso de ir al terapeuta para ser diagnosticados si todo el mundo estuviera de acuerdo y aceptara que lo que nos pasa es una enfermedad y no una maldad de alguien que ha decidido ser malo, y punto. Sigue sin aceptarse la enfermedad mental como una enfermedad y ese es un paso muy importante que la sociedad tendrá que dar antes o después, más bien antes, si no quiere que esto se convierta en una pandemia sin remedio.

El enfermo sabe que le ocurre algo, pero lo va dejando, hace todo lo posible por retardar el enfrentamiento con la enfermedad. Sabe que si se lo dice a su familia o lo comenta en su entorno las reacciones más normales son siempre negativas. A ti lo que te pasa es que eres un vago de siete suelas, no das palo al agua, y eso se soluciona de una manera muy fácil, a ti te mandaba yo a picar piedra -en expresión muy de mi época- y se te pasaban todos los males y depresiones y tonterías. A ti lo que te pasa es que no tienes voluntad, no tienes la menor voluntad, eres un apático que no mueve un dedo si no le obligan. A ti lo que te pasa es que te escudas en la enfermedad para no trabajar, para no enfrentarte a los problemas de la vida, cuando surge un problema ya sales con eso de que estás deprimido, de que estás muy mal… No es de extrañar que el enfermo se sienta muy remiso a dar cualquier paso que no sea disimular y aguantar mientras pueda. Pero llega un momento en que ya no aguanta más, todo estalla, y podemos darnos con un canto en los dientes si el primer intento de suicidio fracasa y el enfermo tiene una segunda oportunidad.

En mi caso no supe ver lo que se me venía encima. Una gravísima crisis debida a una decisión dramática que tuve que tomar a los dieciséis o diecisiete años, teniendo que elegir entre seguir con mi vocación sacerdotal o abandonar, porque ya no creía en dogmas ni consideraba que ese fuera mi camino, me llevó a una depresión profunda, abismal, que yo confundí con la angustia generada por la toma de esa decisión. Así comenzó la manifestación de mi enfermedad mental. Si hubiera habido un protocolo de prevención de la enfermedad mental alguien se hubiera dado cuenta de lo que realmente me ocurría y se hubieran puesto en marcha los mecanismos preventivos, tal vez no hubiera tenido que pasar por todo lo que pasé. A mí solo me hizo un test un psicólogo y fue para ver mis posibilidades como estudiante, si era un superdotado, en realidad yo era del montón, aunque tenía alguna facilidad para la expresión por escrito. Nunca se preocuparon de hacerme un diagnóstico sobre problemas psicológicos, afectivos, en las relaciones interpersonales. Eso era algo inaudito en mi época, por desgracia hoy las cosas no han mejorado mucho. A un niño, a un adolescente, a un joven, se le lleva al psicólogo cuando la situación ya no se puede soportar más. No hay psicólogos que se ocupen de la prevención en los institutos y colegios, ni tampoco en el entorno laboral o familiar. No podemos ir al psicólogo como vamos al médico de familia por un catarro o una gripe. Eso sería algo insólito, y sin embargo es la única forma de diagnosticar a tiempo un comienzo de enfermedad mental o un trastorno de conducta o de la personalidad.

Un enfermo no puede comunicarse con su familia ni con su entorno porque sabe cómo reaccionarán. Es lo que dije antes, será tratado de abúlico, de apático, de manipulador, de sinvergüenza, de caradura, de todo menos de enfermo. Nosotros sabemos muy bien que quienes piensan y nos dicen eso sabrían perfectamente lo que nos pasa si sufrieran una depresión grave como la que sufrimos nosotros. A veces nos tenemos que reprimir para no ser mezquinos y desearles que caigan en una depresión como la nuestra para que sepan de qué hablamos. Y es cierto, solo cuando una persona que se burla del enfermo mental, cae en una depresión grave y se encuentra con que no puede salir por sí mismo, no sabe lo que le pasa, simplemente no es capaz de hacer nada, de ser como era antes, solo está triste y desea morir, es entonces cuando el que se burlaba de nosotros deja de hacerlo y comprende que lo que nos ocurría era realmente algo serio y no una de nuestras tonterías.

Uno de los miedos más inhabilitantes que sufre el enfermo es el de que le diagnostiquen una enfermedad mental grave, como una esquizofrenia, por ejemplo y tenga que enfrentarse a lo que supone tomar toda la vida una medicación muy fuerte que le incapacita en buena medida para desarrollar una vida normal. Esto supone también no poder trabajar, depender de la familia, ser siempre una carga, convertir a los seres queridos en enfermeros sin horario, estar siempre dispuesto a escuchar con paciencia que somos una carga insufrible, que Dios les ha castigado en nosotros, que encima no ponemos nada de nuestra parte, nada, no les queremos como ellos nos quieren, somos unos auténticos canallas porque les vemos sufrir y en lugar de poner una voluntad de hierro para que la enfermedad no sea tan gravosa, nos entretenemos en mentir, manipular, chantajear… Vamos que somos lo peor de lo peor, la hez de la humanidad.

Esto es absolutamente inaceptable y ningún enfermo mental está dispuesto a vivir esta situación sin rebeldía y en muchos momentos sin llegar a actos de auténtica desesperación. O nos aceptan como enfermos o necesariamente tienen que vernos como malvados, canallas, gente mezquina y miserable, no hay término medio. Otra cosa, como ya he tratado en muchos textos del blog, es que el familiar tenga que tragar todas las conductas patológicas del enfermo, consentirle todo como a un niño mimado, caer en sus chantajes y farsas de control, aceptar su bula papal de que como sufre más que nadie puede hacer lo que le de la gana. Esto no es así y ya lo he tratado en profundidad en otros textos. Una vez que todo el mundo acepta la enfermedad, hay que saber a qué nos enfrentamos, ver cómo funciona esa enfermedad y ver cómo uno se puede enfrentar a ella. Si es cierto que muchas veces es difícil separar la línea roja de una conducta de un auténtico sinvergüenza de la de un enfermo mental, creo que está claro que el enfermo solo actúa así cuando está mal, sufre crisis, tiene brotes, normalmente es una buena persona, que trata de ayudar en lo que puede, que es solícito, cariñoso, generoso. El sinvergüenza lo es siempre, aunque lo disimule con mayor o menor éxito.

En mi caso no supe lo que me pasaba hasta que tuve mi primer intento de suicidio, entonces tuve que aceptar que yo era un enfermo y no solo un joven trastornado por una decisión angustiosa. A partir de ahí me vi enfrentado también a la incomprensión de la familia que no sabía lo que era una enfermedad mental y que se negaba a aceptarla y la escondía a la sociedad. Mi madre siempre lo vio como un castigo de Dios. En estas condiciones no es fácil para el enfermo dar los pasos que le llevarán a enfrentarse a su enfermedad, tanto en privado como en público, y buscar las fórmulas mejores para llegar a obtener una buena calidad de vida sin ser una carga insostenible para su familia. Uno de mis recuerdos más terribles y decepcionantes fue ver cómo mis propios padres escondían mi enfermedad al resto de la familia, yo era un chico raro al que le gustaba mucho leer y estar solo, pero no se hablaba de mis intentos de suicidio ni de mis internamientos psiquiátricos. De alguna manera se avergonzaban de mí y escuchar conversaciones con otras personas cuando creía que yo no estaba presente o no estaba escuchando, fue una de las experiencias más lastimosas de mi vida. En el entorno laboral pasa lo mismo, tienes que escuchar que eres un vago, que estás siempre de baja, que no tienes consideración con tus compañeros, que tienen que hacer tu trabajo. A mí me intentaron incapacitar y no lo lograron de milagro.

He salido adelante por varias razones: Porque acepté mi enfermedad, acepté tomar medicación durante dos décadas, acepté incluso que me tomaran como conejillo de indias para probar todos los nuevos fármacos que salían al mercado. Cuando vi que la medicación me impedía llevar una vida normal busqué otras alternativas. Casi al mismo tiempo comencé a estudiar yoga mental, a informarme sobre budismo, zen, todas las filosofías orientales, me informé sobre control mental, técnicas de relajación, cualquier técnica sobre el dominio de la mente. Practiqué relajación todos los días durante al menos un cuarto de hora, estudié y practiqué meditación, hasta conseguir, con el paso de los años, poder decir “hasta aquí he llegado” y abandonar la medicación y las visitas al psiquiatra, hasta conseguir aguantar las crisis a pelo, sin medicación y sin ayuda psiquiátrica. Fue terrible, fue infernal, y no se lo aconsejo a nadie, simplemente quiero dejar constancia de que no es imposible hacer lo que yo hice y de que la fuerza de nuestra voluntad, la fuerza de nuestra mente, la decisión inquebrantable de enfrentarse a la enfermedad mental y salir adelante, es posible. Jamás aconsejaré a ningún enfermo mental que deje la medicación y haga lo que yo hice, especialmente con enfermedades graves como la esquizofrenia, pero sí quiero dejar bien claro a todos los enfermos que si yo pude conseguirlo, y no soy un ser excepcional, cualquiera lo puede conseguir, pero siempre es mejor hacerlo ayudado con medicación y con el apoyo y cariño de la familia. Yo no lo tuve hasta que me casé y a pesar de las limitaciones del entorno y familia respecto a la comprensión y aceptación de la enfermedad mental, sí puedo decir que sin el apoyo de la familia yo no hubiera logrado salir adelante.

El tercer y último paso fue salir del armario, en expresión muy conocida y coloquial. Yo no tengo por qué avergonzarme de manifestar que soy un enfermo mental porque yo no elegí la enfermedad ni creo que se deba a que soy una mala persona y recibo el castigo que merezco. Considero que bien por causas genéticas, de entorno familiar y social durante la infancia, de educación, o incluso por cuestiones kármicas, por la influencia de vidas pasadas en ésta, yo soy un enfermo. No lo oculto, no me escondo, no me avergüenzo, lo acepto con naturalidad. Sé que éste es un paso muy complicado y que algunos enfermos no se atreven a dar ni nunca se atreverán. Les entiendo perfectamente. Yo tuve que soportar que me llamaran loco y que me trataran como una basura. Fui el loco de mi ciudad, pero debo decir que para mí es infinitamente mejor dar la cara y decirle a todo el mundo lo que soy y que reaccione como quiera, que escuchar a mis espaldas esas palabras insensible, inhumanas, que tuve que soportar durante una buena parte de mi vida. Por mucho que me cueste, por muy doloroso que me resulte, al relacionarme con otras personas, tener que decirles que soy un enfermo mental, que mi enfermedad consiste en depresiones muy graves con intentos de suicidio, en una fobia social que me impidió relacionarme y que incluso ahora supone una grave carga para mi, por mucho que me cueste hablarles de mis patologías de conducta, de mis manías obsesivo-compulsivas, para mí es mucho mejor, aunque las reacciones puedan ser muy negativas, que tener que escucharles cómo me ponen a caer de un burro cuando creen que no les escucho.Aunque este es un paso que pocos nos atrevemos a dar yo se lo aconsejo a todos los enfermos mentales, por muy duro que les resulte, sobre todo al principio, acabarán dándose cuenta que es mejor que soportar miraditas y cuchicheos. A lo largo de mi vida he conocido a muchos enfermos mentales que se negaban, incluso con rabia, a darse a conocer en su entorno como tales enfermos. A mí se me caía el alma a los pies cuando luego comprobaba que todo el mundo en su entorno, en su pueblo, en su barrio, en su ciudad, sabía quién era, que era un enfermo mental, sus comportamientos y conductas insólitos y rechazables. Unos se lo tomaban mejor y otros peor, algunos reaccionaban como auténticas bestias insensibles, llamándoles locos, burlándose de ellos, acosándoles, y en cambio otros eran más compasivos, algunos muy hipócritas, cierto, pero al menos intentaban ser compasivos. Cuando he escuchado lo que hablaban de algunos hermanos enfermos mentales me preguntaba si éstos eran tan tontos como para no darse cuenta. En absoluto, tanto por mi experiencia, como incluso por el tardío reconocimiento de estas personas, sé que no es así. Somos conscientes, lo que ocurre es que si no te das a conocer públicamente como enfermo mental, tienes la sensación de que la mayoría no te conoce, no sabe lo que eres, e incluso los que te conocen no las tienen todas consigo y que cuando estás bien puedes pasar perfectamente desapercibido. Es muy triste comprobar que nada de esto funciona. Puedes pasar desapercibido mientras estás bien, pero cuando estás mal todo el mundo se da cuenta, por lo tanto es inútil intentar disimular. En el trabajo puedes pasar por una persona perfectamente normal hasta que tienes una crisis y te quedas de baja por depresión durante meses, o sufres un ataque de cólera ante un insulto y reaccionas con desmesura, o cuando estás delirando y dices cosas sin pies ni cabeza que a los otros les parecen disparates.

Para mí la actitud más digna y la mejor siempre, a largo plazo, es ser digno, aceptar lo que eres, decirlo, intentar que te comprendan, pedir perdón cuando hay que hacerlo, intentar reparar el daño causado cuando se pueda hacer y no vivir escondido, como una rata en una cloaca, teniendo que escuchar a tus espaldas cómo te llaman loco, te dicen que estás grillado, escuchar sus risas asquerosas, ver cómo te dicen cosas muy serios cuando estás presente y cómo se ríen a carcajadas de ti cuando estás escondido en el servicio escuchándoles. Creo que tanto en la enfermedad mental como en cualquier otra enfermedad, lo natural, lo digno, es dar la cara, no avergonzarse, no caminar mirándose la punta de los zapatos, como hacía yo, sino decirlo claramente: soy un enfermo mental, soy depresivo, bipolar, esquizofrénico, mi enfermedad consiste en esto, no soy peligroso, tengo crisis y brotes que pueden ser controlados, no tengo la culpa de ser un enfermo, pediré perdón y repararé los daños que cause, pero que no me pidan que me avergüence y me humille, que no me pidan que me esconda con las ratas, porque yo no soy una rata, soy un ser humano, una buena persona, que tiene la desgracia de sufrir una enfermedad que no se ha buscado.Sufro mucho, intento que mis seres queridos sufran lo menos posible, no quiero ser una carga ni para ellos ni para la sociedad, por eso trabajo aún con medicación, aunque tenga que permanecer de baja durante algunos meses, pongo todo de mi parte y espero ser comprendido.

¿Qué se puede hacer? Entiendo que a otros enfermos les cueste dar el paso que yo di, pero sigo convencido de que es lo mejor. Como yo suelo decir, prefiero morir de pie que vivir de rodillas. Un abrazo fraternal.

16 04 2017
yassmin quintana

Tengo un hijo vetiañero, estudiante universitario, diagnosticado con trastorno esquizoide, actualmente quiso atacar a su padre con un arma blanca, porque este le insulto y grito, su padre quiso agredirle tambien y al yo rogar e intervenir se calmo, usted cree que pueda llegar a matarle como el mismo lo dice?, ya es insoportable la convivencia familiar, ahora mi esposo tiene mucho rechazo a su propio hijo y me planteo el divorcio ademas, creando otro problema quizas

17 04 2017
Slictik

Querida amiga: Agradezco tu confianza y lamento que estés viviendo una situación tan dramática.Me gustaría poder decirte que algo así no se va a repetir nunca más, pero no es cierto. La posibilidad de que se repita dependerá de si tu hijo está tomando medicación y siendo supervisado habitualmente por su terapeuta. También dependerá del trato que reciba. Lo peor que se puede hacer en estos casos es el enfrentamiento directo, la agresividad, el insulto, el buscar reducirle por la pura fuerza bruta. Los resultados son siempre nefastos y es una suerte que no haya habido lesiones o consecuencias más graves. No me concretas el diagnáticos, me dices que sufre un trastorno esquizoide, pero no es lo mismo que sufra una esquizofrenia paranoide, que tenga rasgos en su personalidad esquizoides o psicóticos. En el caso de que sufra de esquizofrenia paranoide, escuche voces, sufra delirios y alucinaciones, la reacción de tu marido es la peor de todas las reacciones posibles y es un milagro que no haya ocurrido nada más, por lo que me cuentas.

No es extraño que me digas que la situación es insoportable, seguramente será un auténtico infierno. No se puede convivir en un ambiente de absoluto recelo, temiendo a cada instante que uno provoque y el otro reaccione con violencia, utilizando incluso armas blancas. Eso desde luego no es vida. Entiendo que te gustaría saber más concretamente el riesgo que estáis corriendo, un cincuenta, un noventa… Eso no es posible calibrarlo ni serviría de nada. Desde luego si tu marido no cambia de actitud eso sería más que posible. Mi sugerencia es que os informéis a fondo de su enfermedad con el psiquiatra o terapeuta, cuando uno se enfrenta a algo, sea lo que sea, cuanta más información se posee mejor se reacciona. El podría indicaros también cómo reacciona vuestro hijo a ciertas situaciones y cuándo es más que probable que lo haga con violencia. Es preciso también que tu marido acepte que su hijo padece una enfermedad y no se está enfrentando a un asesino en potencia. El que la familia acepte la enfermedad es un paso imprescindible, como lo es también que lo haga el enfermo, pero en este caso es mucho más complicado, requiere mucha paciencia y mucha ayuda y cariño. También es preciso establecer un protocolo de conducta en estos casos y en general para toda la convivencia. Hay que hablarlo y si es posible a presencia del terapeuta.

En gran medida la posibilidad de que se vuelva a repetir depende de vosotros, especialmente del padre. Una gran parte de culpa de que el enfermo mental actúe con violencia depende siempre del trato que recibe. Es cierto que en algunos casos, cuando no se toma medicación, cuando el enfermo sufre delirios o alucinaciones, escucha voces que le conminan a actuar de una u otra manera, la violencia se puede producir con más facilidad. También influyen otros factores como puede ser la adicción a las drogas, el alcohol o algún trauma severo que haya sufrido el enfermo en su infancia o adolescencia, como pueda ser algún abuso o maltrato. Todas estas circunstancias agravan el peligro de una conducta violencia, no obstante te remito en el blog a la sección de Las historias de Bautista donde podrás observar cómo mi buen amigo nunca sufrió violencia o agresiones en el trato con enfermo mentales graves, sobre todo de sus primos, ambos esquizofrénico-paranoides, salvo la primera vez que trató a uno de ellos, cuando no conocía qué era la enfermedad mental y cómo tratar al enfermo. Esto le hizo preguntarse por qué un enfermo podía odiarle de tal manera si no le había hecho nada y qué podían ver los enfermos en las personas no enfermas para reaccionar así. Comprendió que había cometido algunos errores y desde entonces jamás tuvo un solo problema con enfermos mentales. Si un enfermo mental es bien tratado es muy complicado que pueda reaccionar con violencia, salvo circunstancias excepcionales. También te remito a los textos titulados “Errores de conducta en el enfermo mental”. Puedes buscarlos en las etiquetas que aparecen al lado derecho de la página, son palabras en las que tienes que cliquear y que te llevarán a todos los textos que se hayan titulado igual.

Es evidente que la situación no puede seguir así y hay que tomar decisiones. No se pueden cambiar las cosas si no se toman decisiones. Los actos hacen a un guerrero impecable, no las palabras, los pensamientos, las emociones. Pero para poder tomar una decisión es imprescindible tener una escala de valores, una pirámide, en la que hayamos situado, de forma prioritaria y escalonada todos nuestros valores. No se puede tomar una decisión sin saber qué valores son prioritarios para nosotros porque entonces estaríamos en un callejón sin salida. Las decisiones puramente emocionales y no ajustadas a la prioridad que damos a los valores suelen conducir a contradicciones, bloqueos y a no servir de nada. En tu caso veo que tu hijo es prioritario, como por otro lado es natural. En ese caso si tu marido no acepta su enfermedad, se informa sobre ella, sobre cómo hay que tratarle, modifica su conducta para con él, lo acepta, asumiendo que todo es riesgo en la vida pero en el caso del trato con el enfermo mental es riesgo es aceptable, sobre todo si el enfermo es bien tratado, si tu marido ha decidido o decide que no puede aceptar ni volver a convivir con su hijo y tú en cambio has decidido que tu hijo es prioritario, es lógico que haya una contradicción, tú no podrías vivir con tu hijo y tu marido a la vez y si eliges a tu hijo el divorcio sería una consecuencia lógica a corto plazo. No obstante yo le plantearía a tu marido la posibildad de darse un tiempo para conocer la enfermedad, para saber cómo hay que tratar a los enfermos mentales, para aceptar y asumir que tiene un hijo enfermo y que no es culpa de nadie, ni suya ni mucho menos de su hijo que no ha buscado y aceptado la enfermedad, sino que le ha caído encima. Si tu marido hace ese esfuerzo, guiado por el terapeuta, si logra cambiar su mentalidad y su conducta, y sobre todo, si está dispuesto a lo que sea por conservarte, es posible que todo pueda ir cambiando, poco a poco y con gran dificultad, pero al fin y al cabo, cambiando.

La convivencia con un enfermo mental puede ser un auténtico infierno si no se acepta que es un enfermo, si uno no se informa sobre su enfermedad, si no se sabe cómo tratarlo y sobre todo si se le enfrenta con insultos, humillaciones, agresividad, coaccionándole constantamente a hacer lo que no quiere. Un enfermo tratado con cariño, respetando su libertad y su dignidad, asumiendo que sus conductas patológicas no son las propias de un canalla, de una mala persona, si no de un enfermo que va a necesitar un tratamiento, una medicación y una terapia a largo plazo, puede ser absolutamente inofensivo. La leyenda, el estigma de que los enfermos mentales somos agresivos y violentos por naturaleza y de que solo buscamos una ocasión para sacar a relucir lo peor de nosotros mismos, es solo eso, una leyenda sin fundamento. Un enfermo tratado con cariño puede ser la más cariñosa de las personas. Ahora bien, hay que aceptar que se trata de una enfermedad, que probablemente sea crónica, para el resto de la vida, que va a ser muy duro enfrentarse a determinadas patologías de conducta nacidas de su enfermedad y que lo que de alguna manera se le está pidiendo al familiar es un enorme sacrificio, casi una heroicidad que solo los que verdaderamente aman y aman con todas las consecuencias y hasta el límite, podrán ser capaces de llevar a cabo.

Espero haberte servido de ayuda. En el blog hay más textos sobre cómo somos los enfermos mentales, cómo se nos debe tratar y también historias concretas de enfermos que permiten saber que no somos monstruitos ni asesinos, solo necesitamos mucho cariño, bastante más que el resto de las personas y que si no se nos da, si se nos trata como la gente cree que debe tratarse en esta sociedad al resto de personas, normalmente con hipocresía, forzando al cumplimiento de reglas estúpidas e inútiles, sin dar el menor aliciente al enfermo, entonces luego no podemos quejarnos de que todo vaya de mal en peor.

Si necesitas decirme algo más privado o prefieres seguir consultándome más cosas fuera de la publicidad del blog puedes hacerlo a través de mi correo privado, que está arriba, junto con mi teléfono. Un abrazo fraternal, que tengas mucha suerte, y no dudes que en todos los casos, pero aún más en este, siempre es mejor tomar decisiones que dejar que todo se nos eche encima.

18 04 2017
Gloria

Hola Yassmin, me permito comentarte lo siguiente: Yo he vivido una situación muy similar a la tuya, un hijo diagnosticado con esquizofrenia paranoide, violencia con el padre, un padre incomprensivo de la enfermedad, agresiones etc, yo estaba enmedio de la situación, y no quería aceptar la enfermedad, hasta que en la última agresión, en donde se requirió de la policía para calmar a mi hijo, este aceptó ingresar a un hospital psiquiatrico, a partir de ahí, y tomando se medicación, lo que también nos costó trabajo que hiciera, empezó a tomar mayor conciencia de sí mismo, ahora, aproximadamente a 6 meses de la última crisis, mi hijo pide la medicación y ha estado controlado, ya participa en actividades con el padre, quien por su parte, estuvo en terapia y entendió la enfermedad. En resumen, esta es mi experiencia, para llegar al resultado que te narro, transcurrieron aproximadamente 4 años, de violencia, angustia, tristeza e incertidumbre para toda la familia. Mi solución fue la medicación para mi hijo y la terapia para la familia.
Fortaleza y luz para que tú y tu familia encuentre el camino. Un abrazo

18 04 2017
Slictik

Tan solo comentar que el intercambio de experiencias es muy valioso, mucho más que de teorías más o menos razonables. Por mi experiencia como enfermo mental sé muy bien que solo cuando uno vive en su propia carne determinadas experiencias es capaz de abrir su mente y su corazón para ver más allá de la superficie. Animar a los familiares de enfermos y a los propios enfermos a intercambiar sin miedo este tipo de experiencias, nada ayuda más que ver que otro ha pasado por lo que nosotros estamos pasando y ha conseguido salir adelante. Gracias a Gloria y un abrazo para las dos.

18 04 2017
Gloria

Gracias a tí, en algun momento tus recomendaciones, tu experiencia, me permitieron definir el camino a seguir, y tomar las acciones, que aunque duelan, (ingresar a mi hijo a un hospital psiquiatrico fue muy doloroso) son necesarias, hoy vivo más tranquila y con esperanza. Un abrazo y Dios te bendice.

13 02 2017
Maria

Me sirve tu artículo tengo una hija con esquizofrenia y no se que hacer en algunas situaciones se quiere ir de viaje cuando Está en crisis

13 02 2017
Slictik

Hola María, puedes escribirme al correo si quieres contarme más cosas. En cuanto a lo que me dices es típico de nosotros, los enfermos mentales, ese ansia de viajar, especialmente cuando estamos en crisis. Nos resulta difícil aceptar que por muy lejos que nos vayamos siempre nos llevaremos a nosotros mismos, como dijo alguien. Si el problema está en nosotros, irnos lejos no soluciona nada. Está en la naturaleza humana, lo mismo que en la naturaleza del universo, el buscar lo que no se tiene. Cuando estamos quietos queremos movernos, cuando vivimos en el día queremos que venga la noche, cuanto estamos solos queremos estar acompañados y cuando estamos acompañados queremos estar solos. Esto forma parte de la evolución en el tiempo, que implica siempre movimiento. Todos los enfermos mentales sentimos con intensidad esta necesidad, en ciertas enfermedades y ciertas patologías más que en otras. En el caso de la esquizofrenia las voces suelen tener una gran importancia. Curiosamente siempre piden lo contrario de lo que tenemos, nos piden que nos movamos cuando estamos parados, que hagamos lo que no hacemos habitualmente, que nos transformemos en lo que no somos. Nunca nos dicen que vayamos a trabajar cuando lo hacemos todos los días, o que comamos cuando lo hacemos con ganas. Parece que nunca están contentas con la situación presente. Esto tiene su lógica ya que no tendría sentido que pidieran que siguiéramos haciendo lo que hacemos. Es bastante frecuente en las crisis que surjan delirios peripatéticos o de viajes, algunas voces porque las voces acucian con cumplir esta obsesión y en otras ocasiones porque la fuga de un entorno que nos resulta molesto se hace imperiosa. Mi experiencia en este sentido me indica que la necesidad de marcharme de mi lugar habitual siempre tuvo que ver con evitar ponerme agresivo, descontrolarme, huir de conflictos, de broncas. También tiene mucho que ver con la necesidad de cariño. Lo mismo que cuando uno tiene mucha hambre busca alimento, allí donde esté, el enfermo mental siempre está hambriento de cariño y se engaña pensando que tal vez lo encuentre lejos si no puede encontrarlo cerca.

Cuando vivía en familia era muy común que me marchara con el coche a la montaña. Esto resultaba insoportable para mi familia, pero para mí era algo imprescindible. Ya en otras crisis había perdido el control y sentía pánico de volver a perderlo y hacer o decir cosas que luego no podían cambiarse. El pánico del enfermo mental a perder el control durante las crisis tiene causas muy lógicas, en anteriores ocasiones hemos acabado internados o con exceso de medicación, hasta convertirnos en vegetales, o hemos insultado gravemente a un ser querido o incluso hemos tenido comportamientos agresivos, que si no han desembocado en agresiones físicas sí han ocasionados espectáculos muy desagradables, como romper cosas, por ejemplo. Es como el enfermo físico de una enfermedad gravemente contagiosa, su tendencia es a permanecer aislado para no contaminar a otros.

No sirve de mucho razonar cuando el enfermo está delirante, intentar convencerle de que no se marche de viaje cuando quiere hacerlo solo suele generar agresividad por su parte.Es mucho mejor redoblar el cariño y las atenciones. Los enfermos mentales nunca despreciamos el cariño, salvo cuando es falso o se nos ofrece a cambio de condiciones inaceptables para nosotros, auténticos chantajes de si haces esto o lo otro te daré un besito. En el fondo todo lo que hacemos, todo lo que hace el ser humano es buscando cariño. Como dijo un escritor cuando le preguntaron por qué escribía: escribo para que me quieran. Todo lo hacemos para que nos quieran, para que nos den cariño, los enfermos mentales aún más. Si queremos viajar es porque en nuestro delirio pensamos que lejos encontraremos ese cariño que nos falta, si lo encontramos donde estamos esa necesidad decrece.

No es fácil en momentos de crisis que el enfermo acepte el cariño, así sin más, hay que tener mucha paciencia y hacerle saber que siempre nos tendrá cuando nos necesite. Yo solía encamarme, dejaba de comer y de hablar, así es complicado dar cariño, pero al menos hay que intentarlo.

Solemos ser muy susceptibles con nuestra enfermedad, cuando nos dicen que no podemos viajar pensamos que es porque creen que estamos incapacitados y eso nos molesta mucho. Por eso siempre es conveniente que cuando estén bien se les ofrezca ese viaje que no pudo realizarse cuando estaban mal. Lo mismo que cuando alguien está griposo no es conveniente que se vaya a esquiar, cuando está bien puede hacerlo con normalidad. Este razonamiento puede ser comprendido por el enfermo mental que siempre necesita que se le de alguna razón para lo que se le pide.

Lo que no se debe hacer es darle la razón si creemos que no la tiene, facilitarle un viaje cuando está tan mal que las cosas solo pueden salir mal, caer en sus chantajes emocionales o permitirle que se salga con la suya con su bula papal. Como he sufrido tanto, si quiero irme me voy, si quiero hacer esto lo hago…Es inaceptable y el enfermo tiene que acostumbrarse a saber que por muy mal que esté no se le van a dar todos los caprichos, como a un niño mimado. Si no está incapacitado legalmente, si es mayor de edad, poco se puede hacer para impedirle que viaje o haga lo que hacen todas las personas normales con plenitud de derechos legales, pero al menos debe dejársele muy claro que la libertad conlleva responsabilidad y que cuando uno toma decisiones debe asumir las consecuencias. La enfermedad no nos hace irresponsable y es imprescindible que al enfermo se le deje bien claro esto.No puedes irte sin más y esperar que luego vaya a buscarte si algo se tuerce, o te voy a dar dinero, sacándolo de donde pueda, para que tú lleves a cabo un capricho que sabes que no es el momento de realizar.

Es muy frecuente también que los entornos puedan convertirse en verdaderos infiernos para el enfermo, especialmente cuando sufre una crisis grave. Sabe cómo se le mira, ha escuchado insultos y risas a sus espaldas, ha tenido que pasar por comportamientos hipócritas sin sentido, falsas conductas compasivas y humillantes. Nada hay peor para un enfermo mental que un entorno agresivo, que no comprende ni quiere comprender su enfermedad, que no le apoya, especialmente durante las crisis, cuando estamos extremadamente susceptibles. A veces es cierto que creemos ver lo que no existe o escuchar lo que no se ha dicho, pero también es cierto que hay mucha hipocresía en estos casos y un afán de engañar al enfermo mental diciéndole que no le han insultado, que eso está en su mente delirante, que oye voces, cuando nosotros mismos hemos comprobado que, en efecto, algún insensible le ha insultado. Recuerdo que estos comportamientos eran de los peores para mí, insoportables. ¿Cómo me dicen que fulanito no ha dicho en voz baja, para que no le oyera, que estoy loco, como un cencerro, si lo he escuchado perfectamente? Al enfermo hay que decirle la verdad en estos casos, fuere la que fuere, de lo contrario se le hace pasar por tonto y no hay nada peor. Si se burlan de él y nos pregunta le decimos la verdad, pero poniendo las cosas en su sitio, ha sido un insensible, no todo el mundo es así, no siempre, cuando crees que te han insultado, es así, a veces estás tan susceptible que oyes lo que no se ha dicho. Si se le dice con respeto y cariño se le puede decir incluso en plena crisis, y si no es posible, se habla luego con él del tema.

Mis recuerdos de estas experiencias son muy tristes. Sabía que mi familia sufría mucho, pensando que podía intentar el suicidio, o que estaba tan mal que me podía pasar cualquier cosa, un accidente, perderme en el monte, despeñarme. Yo siempre fui muy consciente de ello pero pesaba más la posibilidad de agredir a un ser querido o decirle cosas que luego no tendrían remedio. Es importante que al enfermo se le haga saber que uno está dispuesto a darle cariño, que no habrá represalias si pierde por un momento el control y nos dice algo duro, pero también hay que hacerle responsable de sus actos y palabras. Si la situación se hace tan tensa y el enfermo está decidido a marcharse a cualquier precio a veces hay que respetar su libertad o tomar decisiones dolorosas. Siempre hay riesgo de que un enfermo se vaya de viaje en plena crisis, pero todo en la vida es riesgo, a veces hay que asumir riesgos. Si éstos son inaceptables a lo mejor hay que tomar decisiones dolorosas, un internamiento, por ejemplo. Hay que calibrar muy bien el estado en el que está el enfermo, si no está muy mal a lo mejor que aprenda una lección puede venirle mejor que mantenerle encerrado contra su voluntad. Si está tan mal que es evidente que puede pasarle algo grave, tal vez es conveniente tomar decisiones dolorosas. Yo mismo me interné voluntariamente en alguna ocasión en que fui consciente de que estaba muy mal, en cambio en otras me pareció inaceptable y llevé muy mal un internamiento a la fuerza.

Es difícil saber cómo comportarse en estos casos, pero siempre hay que tratar de escuchar lo que el enfermo nos dice, hablarle con naturalidad, no como si estuviera ido o tonto, él nos entiende, eso está claro. Podemos expresarle nuestras reservas a sus decisiones y darle razonamientos sólidos. Todo lo que sea darle cariño será la mejor de las estrategias. Y si todo se pone muy mal habrá que tomar alguna decisión, por muy dolorosa que sea. Espero que mis palabras te hayan servido de algo. Un abrazo fraternal.

12 01 2017
Victor manuel cu panti

Me puede enviar la continuacion de su tema como tratar a un enfermo mental. Y toda la informacion necesaria al respecto. Soy padre de un caso similar ( ezquisofrenia). Gracias.

12 01 2017
Slictik

Hola amigo: Todo está en el blog, solo tienes que cliquear en las etiquetas. Te pongo los enlaces:

-Cómo tratar al enfermo mental
https://guerreroimpecable.wordpress.com/tag/como-tratar-el-enfermo-mental/

Errores de conducta respecto al enfermo mental.

https://guerreroimpecable.wordpress.com/tag/errores-de-conducta-enfermo-mental/

En la sección de cómo tratar al enfermo tienes todos los textos

https://guerreroimpecable.wordpress.com/category/como-tratar-al-enfermo-mental/

También te puede interesar la sección: Conociendo y queriendo al enfermo mental.
https://guerreroimpecable.wordpress.com/category/todo-sobre-el-enfermo-mental/conociendo-y-queriendo-al-enfermo-mental/

Si quieres hablarme de tu problema en el blog tienes mi correo cesargarcia434@gmail.com
También tienes el teléfono si quieres hablar. Un abrazo.

29 11 2016
alba

Es maravilloso leerte. Mi marido esta enfermo mentalmente todo era un caos antes de saberlo. Ahora q lo se me vuelco en el y le nuestro mi apoyo y cariño. El ha mejorado mucho.tus letras tienen toda la verdad.gracias

29 11 2016
Slictik

Gracias amiga, sigue cuidándole y dale todo tu cariño, el cariño no cura definitivamente pero nos hace mejorar mucho. Un abrazo para los dos.

30 11 2016
Slictik

Muchas gracias Elena, los budistas creemos que el cuerpo causal o alma solo se alimenta de felicidad, si su alimento es escaso enferma y transmite su enfermedad a los restantes cuerpos, incluido el cuerpo mental. La enfermedad mental no sería otra cosa que una enfermedad del alma. Una inyección de cariño en vena no puede curar definitivamente pero nos ayuda mucho, es lo único que nos hace mejorar realmente. Los enfermos necesitamos que se nos escuche, se nos apoye y sobre todo se nos de mucho cariño. La enfermedad es dura para todos, enfermos y familiares, pero con cariño se puede andar el camino.Los enfermos estamos aprendiendo la lección de que el cariño es lo único que merece la pena en esta vida y además es gratis, al menos el verdadero cariño, la humanidad debería aprender que solo el camino del cariño lleva a alguna parte, las cosas materiales ayudan al cuerpo físico pero no alimentan el alma. Los enfermos lo aprendemos con suma dureza pero tal vez esa sea nuestra misión en la vida, transmitir un mensaje de amor e iluminar la oscuridad que la materia pone ante nuestros ojos. Un abrazo fraternal para ti y para tu familiar.

28 11 2016
Nancy Matthei

Yo cuido a una abuela que tiene demencia senil , y los hijos no me dejan que le diga la verdad cuando ella pregunta X sus padre o algún otro familiar , que por supuesto están ya fallecidos , ellos le hacen creer que están vivos y bien, mi pregunta es , es bueno o no decirles la verdad y hacerle ver la realidad?

28 11 2016
Slictik

Hola amiga: Yo sigo siempre la máxima evangélica en estos casos: La verdad os hará libres. Yo desde luego preferiría que me dijeran la verdad por muy dolorosa que fuera. Pero cada persona es un mundo y es muy libre de vivir la vida como mejor le parezca. En tu caso tendrías que tener en cuenta los siguientes principios: El primero que los familiares y seres queridos de una persona tienen preferencia absoluta a la hora de decidir lo mejor para su ser querido y no solo en el terreno legal, también en el terreno ético y afectivo. Así pues si ellos han tomado una decisión, fuere la que fuere, tú no puedes obstaculizarla. En segundo lugar habría que tener en cuenta el estado de su enfermedad y sus reacciones ante la realidad cotidiana, de nada serviría por ejemplo, decirle la verdad un día si al día siguiente no se va a acordar y hay que volver a decírsela y así un día tras otro, sería hacerla sufrir inútilmente, una especie de tortura sin sentido. La memoria es parte fundamental de nuestra personalidad, como dijo alguien nuestra personalidad es un 98 por ciento de memoria y el resto habría que buscarlo, una persona sin memoria ha perdido en gran parte su personalidad y por lo tanto no se la puede tratar de la misma forma que se la trataba cuando su personalidad estaba íntegra. En estos casos hubiera sido muy necesario que la enferma, antes de llegar a un deterioro muy grave hubiera manifestado su deseo de cómo ser tratada, en ese caso primaría su voluntad sobre cualquier otra consideración. Yo mismo me he planteado esa posibilidad, estoy divorciado, vivo solo, estoy jubilado y con una edad de la que solo puedo esperar un deterioro progresivo con los años. Pues bien, si llegara el momento, dejaría por escrito muy claramente cómo deseo ser tratado en el caso de que pueda sufrir enfermedades que conlleven la pérdida de la memoria, Alzheimer, demencia senil o un deterioro grave de la salud.En España existe lo que se llama el testamento vital, en el que un enfermo manifiesta su deseo de cómo ser tratado en el caso de que su enfermedad le impida tomar decisiones conscientes, si desea ser desenchufado de las máquinas que prolongan inútilmente la vida de su cuerpo o si quiere recibir todos los cuidados posibles que prolonguen su vida al máximo. También debería hacerse para estos casos de deterioros graves de la memoria y de la personalidad, aunque en estos casos legalmente, al menos en España, el enfermo sería incapacitado, le sería nombrado un tutor y él decidiría sobre todas las cuestiones referentes al enfermo. Es algo que el enfermo no puede evitar una vez incapacitado. No obstante yo haré un testamento vital o al menos expresaré mis deseos por escrito para que quienes tengan que hacerse cargo de mí tengan que plantearse si deciden seguir mi voluntad o quieren torcerla en base a sus propias razones. Yo pondría muy claro que en caso de pérdida de memoria se me dijera siempre la verdad, a pesar de cualquier tipo de consecuencias, que no deseo se prolongue mi vida más allá de lo razonable según los conocimientos médicos del momento, que no quiero vivir artificialmente, que no deseo ser cuidado por ningún familiar y que en el caso de que no pueda tomar decisiones conscientes y legales se me ingrese en una residencia o institución que pueda ser pagada con mi pensión hasta mi muerte, que nunca deberá ser prolongada por medios artificiales.

En tu caso en España se hubiera incapacitado a la enferma, se la habría nombrado un tutor y él decidiría siempre sobre estas cuestiones y nadie más estaría capacitado para hacerlo, salvo el juez que lleve el asunto. Si es así, si ha sido incapacitado y hay un tutor a su cargo es él quien debe tomar cualquier decisión.Tú te puedes plantear cuestiones éticas, como es la de no engañarla, aplicando el principio también evangélico de no querer para los demás lo que no queremos para nosotros, pero tus ideas o decisiones no pueden prevalecer sobre la de sus seres queridos, en este caso sus hijos. Ya sería una cuestión personal si crees que la enferma no merece que se la engañe de esa manera, de abandonar su cuidado. Me temo que en circunstancias tan dramáticas como éstas debería ser el enfermo, quien notando su deterioro, dejara instrucciones para su cuidado o un testamento vital, entonces ya sería una cuestión ética de sus familiares el respetar o no su voluntad. Como te digo en mi caso tengo muy claro cómo me gustaría ser tratado en el caso de perder la memoria o sufrir un deterioro tan grave que no me permitiera tomar decisiones por mi cuenta, otra cosa sería si quienes luego estuvieran a mi cuidado las respetaran o no, pero eso ya no estaría en mi mano y como seguidor de la filosofía del guerrero impecable no me preocupo por las cuestiones que no están en mi mano, solo por lo que tengo que hacer aquí y ahora. Mi sugerencia es que hables con los hijos expresando tus ideas y una vez que ellos las conozcan ya no estaría en tu mano hacer otra cosa que respetar la prioridad que tienen los familiares a tomar decisiones sobre el enfermo. Un abrazo.

11 11 2016
Slictik

Hola Ángela: Pensaba que tu hermano era mucho mayor, de ahí mi insistencia en que se le hiciera un chequeo porque podía sufrir falta de riego sanguíneo o alguna enfermedad degenerativa del cerebro, pero ya veo que has centrado y acotado bien su problema. En efecto si está consumiendo alguna droga, y el pegante o pegamento es también un tipo de droga, su cerebro tiene que estar sufriendo las consecuencias y no es de extrañar que haya caído en el delirio profético, como lo llamo yo, uno de los delirios más típicos en estos casos. La drogadicción suele acabar con mucha frecuencia en algún tipo de enfermedad mental y si hubiera antecedentes familiares o propensión de algún tipo a la enfermedad es casi seguro que con el tiempo, sino se pone remedio acabará sufriendo alguna severa patología mental.

La drogadicción es la más terrible de las adicciones y requiere una terapia adecuada y una durísima lucha para conseguir librarse de ella. Puede que tu hermano no hubiera consumido droga hasta hace poco, pero si convive con una chica que es adicta y lleva un tiempo conviviendo con ella el deterioro ya es importante y la adicción segura aunque esté en las primeras etapas. En España hay asociaciones de lucha contra la drogadicción bastante fiables, no sé en vuestro país, pero supongo que tiene que haber algo. Te sugeriría que te enteraras de las asociaciones más fiables en tu país y te pusieras en contacto con ellos para que te dieran algunos consejos. El camino para sacar a un adicto de la droga es uno de las caminos más difíciles que tiene un ser humano, pero nada es imposible si el enfermo o adicto realmente quiere curarse.

Todas las adicciones tienen parecidas causas: Falta de voluntad, falta de valores humanos y espirituales, un hedonismo feroz que les hace buscar el placer a cualquier precio y despreciar cualquier tipo de dolor o esfuerzo, la huida de algún problema grave o alguna tragedia vital que les haya ocurrido (en el caso de tu hermano una ruptura sentimental, con toda la carga dramática que conlleva puede haberle empujado hacia ese camino) o simplemente una decisión consciente basada en una filosofía paupérrima de la vida que se podría resumir en “la vida es corta es frágil, carpe diem, bebamos y comamos que mañana moriremos”. Cuando no existen sólidos valores humanos y espirituales uno hasta encuentra cierta lógica en este tipo de decisiones, sé que la muerte es inevitable, que la vida es muy corta, que todo son obstáculos y desdichas, así pues voy a buscar algo que me permita disfrutar de la vida lo más posible o en todo caso voy a encontrar algo que me permita fugarme de la realidad y sufrir lo menos posible. De esta forma cada cual cae en la adicción más próxima a su carácter, a su forma de ser, los hay que caen en el juego, ludópatas, en el sexo, en el alcohol, alcohólicos, en el tabaquismo, en el narcisismo buscando la fama a toda costa, en el ansia de poder, los caracteres más controladores y manipuladores. Se puede decir que todos somos adictos a algo porque todos necesitamos compensar el sufrimiento de la vida con algún tipo de placer, el principio del placer y el displacer de Freud, o todos necesitamos fugarnos de alguna manera de los problemas reales de la vida. Yo mismo soy adicto al tabaco y mi afición a escribir o a la cultura también tiene un componente adictivo, puesto que me ayuda a encontrar placer y a fugarme de mis propios problemas. Pero cuando uno cae en adicciones graves, terribles como es la droga, el deterioro del cerebro y la creación de una especie de triste paraíso artificial que siempre termina convirtiéndose en un infierno dantesco, hace que controlar esta adicción se convierta en un camino de titanes.

Es muy complicado que alguien que ha caído en esta adicción por falta de voluntad ahora la recupere y en grado máximo para subir por la pared que le ha resultado tan fácil de bajar; que alguien que carece de valores humanos y espirituales ahora los recupere, sin más, para encontrar un poderoso asidero para trepar; que alguien que ha buscado ferozmente la huida de problemas ahora sea capaz de enfrentarse a ellos sin recurrir a lo más fácil, si no ves el problema, este desaparece para ti. De acuerdo a la filosofía budista todo sufrimiento es causado por el apego, nos apegamos a las cosas, a las personas, a los engaños de nuestra mente y como todo es frágil y fugaz no encontraremos la paz en nada puesto que todo nos será arrebatado, antes o después. La filosofía del guerrero impecable nos permite luchar por alcanzar el desapego y centrarnos en hacer lo que tenemos que hacer sin plantearnos nada más. No será facil que tu hermano logre encontrar valores, estímulos, filosofías de la vida que le permitan emprender esta lucha, pero debe intentarlo o estará perdido.

Siempre insisto en lo mismo porque estoy absolutamente convencido de ello, el cariño es la mejor medicina para todo, cuando tenemos cariño dejamos de buscar sustitutos inútiles. El cariño nos da vitalidad, salud, alegría, estímulo, nos proporciona valores sólidos, nos hace más generosos,más sensibles, más humanos, incluso el cariño nos proporciona un placer de muchísimos kilates a cuyo lado el resto de placeres palidece. El cariño tiene muchas formas y aspectos, pero en el fondo su naturaleza es la misma. El cariño de un ser querido, el cariño de un amigo, el cariño de tu pareja, el cariño de la familia, el cariño desprendido y generoso de un desconocido, todo nos servirá para alimentar nuestra alma y cuando nuestra alma está sana, vital, alegre y fuerte cualquier camino que emprendamos será posible. Incluso el cariño del sexo, aunque parezca pobre es básico, es por eso que tu hermano lo ha buscado, aunque haya tenido la mala suerte de encontrarse con una chica adicta. El sexo, sin más, es muy pobre porque solo nos da placer y algunos piensan que un placer muy sobrevalorado, pero lo cierto es que es un maravilloso instrumento, bien utilizado, para la comunicación más íntima y las relaciones interpersonales más intensas y profundas. En el caso de tu hermano el hecho de que la chica sea adicta lo complica todo puesto que obtiene muy poco del sexo, poco placer, poco cariño porque la adicción destruye todo lo que hay a su alrededor, y al mismo tiempo se siente muy esclavizado por todo ello. Lo peor que podéis hacer es intentar librarle de la chica con razonamientos o coacciones de cualquier tipo, su respuesta será tan dura y tan intensa en sentido contrario como la fuerza que vosotros apliqueis. De nuevo solo el cariño puede alcanzar metas que parecen imposibles. Si no le hacéis consciente de en qué situación está a través del cariño no lo podréis conseguir de ninguna otra manera.

El deterioro de un drogadicto es rápido y terrible, pierde todo interés en las cosas más elmentales de la vida, dejará de trabajar, de hacer cualquier otra cosa que no sea dejarse ir a su paraíso artificial, cuando tu pareja te ayuda y te apoya con su cariño es más fácil, pero en este caso es todo lo contrario. Es muy complicado que un drogadicto decida por sí mismo ponerse en terapia y enfrentarse a su adicción, es por eso que te recomiendo que te pongas en contacto con alguna asociación dedicada a recuperar drogadictos que sea de fiar, ellos tienen mucha experiencia y saben mejor cómo conseguir que un drogadicto se haga consciente de su problema e intente desintoxicarse. La posibilidad de que tu hermano pueda terminar con una enfermedad mental es alta, pero creo que ahora lo importante es sacarle de la drogadicción y darle apoyo y cariño en un entorno que le permita tener alguna posibilidad de recuperar su voluntad y su deseo de vivir. Aunque un drogadicto no es lo mismo que un enfermo mental sí tenemos cosas en común: la pérdida del deseo de vivir, la falta de voluntad, la desconfianza en los otros, la necesidad de cariño, el uso de fármacos que en el caso del enfermo mental son legales aunque no por ello dejan de ser adictivos y tener efectos secundarios. Creo que básicamente tu hermano debería ser tratado como un adicto, puesto que sus delirios proféticos nacen de ahí y su deterioro tiene esa causa. Es muy complicado hacer que recupere lo que ya ha perdido y que le ha arrojado al abismo, pero no va a quedar otro remedio porque es la única palanca que puede elevarle, necesita recuperar la voluntad, los valores, el deseo de vivir y para ello el mayor estímulo será siempre el cariño que reciba. Te deseo mucha suerte. Un abrazo fraternal.

9 11 2016
angela

Hola, Muchas gracias por tu tiempo, tus consejos, y por tu interés en ayudarme en esta situación. estuve investigando y creo que mi hermano tiene un trastorno delirante extraño, no estoy completamente segura pero es lo que mas se aproxima a el. yo estuve hablando con el por teléfono por una hora y es como hablar contigo, completamente normal le pregunta por la empresa, por sus hijas por todo y el es muy consiente de todo. El problema radica en en su creencia, el cree que es el salvador pero el trata de no decirlo porque sabe que nadie se lo cree pero el si se lo cree, y su creencia lo llevo a cometer esa clase de errores. como? Un amigo de mi otro hermano le dijo a mi hermano que necesitaba empleo y mi hermano se lo llevo a mi hermano que tiene el problema, este joven es adicto a las drogas y mi hermano le conto de su creencia que el era el enviado entonces este le siguió la cuerda a mi hermano para pedirle plata para drogas, como era el único que lo escuchaba se hicieron amigos y mi hermano le daba dinero, luego el le dijo a mi hermano que le iba a traer amigos para que se convencieran que el era el enviado, el le trajo tres amigos mas para que lo escucharan hablar, pero era solamente para sacar provecho del el y sacarle dinero para las drogas, mi hermano en su trastorno no sabe lo que hace el dice que nada le hace porque el es el enviado. Mi hermana fue a casa de mi hermano y saco esa gente de hay, les llevo la policia para que los sacara, y ahora ella esta pendiente de el. Mi hermana hablo con el y le dijo que lo que el estaba haciendo estaba mal, y mi hermano lo acepto se dio cuenta que las drogas no es el buen camino. y como nunca ha sido adicto a ellas para el es fácil no hacerlo. El problema no es la droga el problema es el trastorno que el tiene, su creencia. Quisiera que me aconsejara que debemos hacer la familia en esta situación, como tratarlo. Nosotros no queremos tratar el tema. el actua completamente normal en todo sentido, maneja, maneja la fabrica, jamas nos habríamos dado cuenta que tiene un problema, si no hubiera hecho lo que hizo. aspirar soda cáustica para demostrarle a los amigos que era el salvador. eso fue lo que nos hizo reflexionar a todos.porque su comportamiento no ha cambiado, es completamente normal, cariñoso, con sus hijas, hermanos y mama. El siempre ha vivido cerca de sus hijas y de nuestra mama. Mi mami es muy cariñosa y siempre lo visitaba, pero de un tempo para acá ellos se contradecían mucho, mi mami es cristiana evangélica, y cuando mi mami iva a visitarlo mi hermano le decía: tu no eres mi madre my padre es DIOS, pero como te dije antes lo decía de una manera tan normal que no le prestamos atención, porque yo lo agarraba y le daba un beso y le decía te amo y tu si eres mi hermanito preferido y siempre lo vas hacer y el lo aceptaba se reía y ya. No se si el problema radico también porque el vive donde fabrica el estuco, y son químico que con el tiempo han podido afectar las neuronas o algo parecido. Su hija trabajaba con el en la fabrica pero el la echo cuando empezó con su creencia, decía que la mujer no tenia que opinar que solo el hombre opinaba, y el tiene trabajando en la fabrica al esposo de su hija, el fue el que nos aviso de todo lo que estaba pasando. Al principio pensábamos que era fanatismo por lo que el creía pero con el tiempo se convirtió en un trastorno delirante que el cree. Quisiera saber que tenemos que hacer la familia.como tratarlo, como convencerlo que se haga ver de un psiquiatra, jamas le hemos dicho seriamente que el necesita de psiquiatra, cuando el decía lo que decía siempre le decíamos ,estas super equivocado, pero es algo natural en las familias cuando no se ponen desacuerdo en algo, pero ahora es diferente, decirle que valla donde el psiquiatra es algo que yo misma no lo puedo aceptar, me parece tan increíble, que no sabemos como convencerlo. Gracias por tu interés en ayudarnos y te mantendré al tanto de lo que pase. yo viajo para Colombia el 13 de Diciembre para ocuparme directamente de el. nuevamente gracias.

9 11 2016
Slictik

Hola Angela: No me dices la edad que tiene tu hermano, es importante para saber si puede tener algún problema de riego sanguíneo o alguna enfermedad degenerativa del cerebro. Os sugeriría que le convenciérais para hacerse un chequeo de salud física en una clínica y allí un psiquiatra podría disimularse como doctor y hacerle unas preguntas que le podrían indicar si realmente padece un trastorno delirante. Es fundamental descartar una enfermedad física del cerebro, si padeciera alguna necesitaría con urgencia medicación y cuidados médicos. Si no fuera así habría que centrarse en su delirio. En el blog hay algún texto sobre delirios, creo que en la serie de Conociendo y queriendo al enfermo mental. Con una persona delirante es imposible razonar, no sirve de nada, la única forma de llegar hasta él es a través del cariño.Cuando uno tiene suficiente cariño es más fácil que deje lo que yo llamo el delirio profético, cuando recibes suficiente afecto acabas dejando de pensar en salvar a la humanidad y tus ideas megalómanas sobre tu condición de profeta o de salvador de la humanidad se atenúan mucho. Por experiencia propia sé muy bien que cuando recibes suficiente afecto no necesitas compensar su falta con ideas proféticas que te permitan subir tu autoestima pensando que recibes mensajes de salvación que nadie más recibe y que la humanidad no puede salvarse si tú no intervienes directamente. La medicina del cariño es lo que más sube la autoestima, algo lógico dado que quien se siente querido tiene que pensar necesariamente que algo verán en él los demás para quererle. En mis etapas de delirio profético siempre me sentí muy solo y falto de afecto, todo ese sufrimiento y esa sensación de ser una basurilla hubieran desaparecido con cariño. Si él se siente arropado por la familia y recibiendo suficiente afecto no necesitará buscar en el delirio de salvación cómo llenar el vacío de su vida. Espero que todo vaya lo mejor posible y os deseo mucha suerte. Por supuesto que me gustaría recibir noticias de cómo va todo. Un abrazo.

11 11 2016
angela

Hola, nuevamente gracias pr tu respuesta, mi hermano tiene 46 años. ya te ha había contado que mi hermano vive con una jovencita, estuve hablando con la mama de esta joven y me dijo que su hija era adicta al pegante y me entere que ellos inhalaban pegante. El problema es que el ya hablaba de Dios antes de conocer esta joven, porque el estaba viviendo con otra joven antes, pero ellos terminaron y mi hermano se deprimió mucho y fue cuando el amigo le empezó ha hablar de vivir en gracia, fue cuando empezó a decir que la mujer no tenia derechos, que el hombre era el único que podia hablar, y luego conocido esta joven y empezó a empeorar porque empezó a inhalar super. el se levantaba todos los días a las 6 de la mañana a trabajar, y ahora le da igual trabajar o no. Creo por lo que lei que el pegante no deja que el oxigeno llegue al cerebro y hace que la persona se siente imbensible, Mi mami trato de convencerlo para ir al medico y el no quiere ir, dice que no cree en ellos, no sabemos como convencerlo para que valla al medico, y también para que se aleje de esa joven que esta mas mal que el. que me aconseja que haga.

6 11 2016
Slictik

Hola Angela: La verdad es que con los nuevos datos me has descolocado por completo. Yo imaginaba que tu hermano sería relativamente joven y que se le podía estar manifestando la enfermedad mental a través de una captación o lavado de cerebro, pero por lo que me dices entiendo que tu hermano es ya mayor, abuelo, por lo que si no se le ha manifestado ninguna enfermedad mental a lo largo de su vida, hasta ahora, puede ser una enfermedad mental por deterioro, es decir tal vez pueda estar entrando en una demencia senil prematura o le falta riego sanguíneo y su cabeza comienza a funcionar a tirones. Sería interesante que me dijeras su edad.

Por lo que me cuentas parece que vivía solo en su fábrica hasta que encontró a esta chica joven en la calle. Creo que no me dices nada de si enviudó o se divorció y si sus hijas viven en la misma ciudad y se relaciona con ellas y sus nietos o permanece aislado. Si es así, si estaba viviendo solo y tenía poca relación con la familia, es fácil que un empleado le fuera metiendo en esta secta que es justo lo que no necesitaba. Recuerdo de mis estudios -yo estudié en un colegio religioso en mi juventud- el estudio teológico que hicimos de la salvación por la gracia. Es decir, Dios te salva de todas todas porque su gracia lo puede todo, puede incluso con tus mayores pecados. Con este concepto no es de extrañar que tu padre haya encontrado una mina para probar lo que no se atrevió a hacer a lo largo de su vida. Si fue un hombre de ideas conservadoras que se comportó como lo hizo por el qué dirán, si no tuvo criterio propio, ahora ha encontrado el momento para probar y experimentar todo lo que no se atrevió a hacer a lo largo de su vida. La idea de esta secta de que estamos salvados, hagamos lo que hagamos, a él le viene de perlas para dar una justificación a sus actos. Si estoy salvado haga lo que haga, ¿por qué no experimentar con el pecado y ver qué se siente, o con el mal, porque todos hablan del mal sin saber qué es el mal realmente? Semejante conducta es tan infantil que solo encuentro la explicación de que pueda sufrir algún deterioro mental debido a la edad o que ha estado tan solo y falto de cariño que se deja llevar por lo que le diga cualquiera.

Lo que más me preocupa es su deseo de experimentar con las drogas. A su edad no tiene el menor sentido y si además sufre algún problema de falta de riego sanguineo o una demencia senil prematura las drogas pueden acabar con la estabilidad de su mente. Me dices que le da lo mismo la clase de droga, blanda, dura, es como ir probando con cuchillos a ver cuál de ellos tiene el filo más afilado para cortarse el cuello. Da lo mismo que no probara las drogas a lo largo de su vida y que ahora solo lo haga por experimentar, una vez que uno se mete en el camino de la droga es facil que pueda acabara en la adicción casi sin darse cuenta.

El caso de tu hermano me recuerda a esas leyendas literarias en el que un hombre mayor vende su alma al diablo, a Mefistófeles, para conseguir lo que por su edad ya no es fácil que logre, el amor de una chica joven, la salud física, todos los placeres de la vida…No le parece salir tan malparado del cambio puesto que su alma no le preocupa demasiado. Tu hermano tiene la ventaja de haberse convencido, yo creo que por propio interés, de que haga lo que haga está salvado, así tiene manga ancha para hacer todo lo que siempre quiso hacer y no se atrevió. Reconozco que la tentación es fuerte, yo mismo me sentiría tentado a buscar todo el sexo que pudiera en las jovencitas y a matarme de mil formas, comiendo como en La Gran comilona, la película de Marco Ferreri, tomando drogas que me volaran la cabeza impidiéndome darme cuenta de lo duro que es estar solo. A mi edad, divorciado, jubilado, solo, puedo ponerme en la piel de tu hermano y comprender qué es lo que está buscando realmente, aunque lo que no me encaja es esa necesidad de justificarse con una supuesta creencia que le autorice, le de bula papal para hacer todo lo que quiera. Eso es muy infantil y me hace pensar en la posibildiad de un deterioro mental por la edad.

Os sugeriría que le convenciérais para que se hiciera un chequeo médico, a ver si encuentra algún problema como falta de riego sanguíneo o una enfermedad prematura de envejecimiento mental. Tal vez se haya sentido muy solo estos años por lo que la familia debería de hacerse presente con frecuencia y desde luego tener en cuenta a la joven con la que está viviendo. Si es una buena chica querrá que a él no le pase nada, lo que parece altamente improbable dado el camino que ha iniciado.Si además tiene un negocio y posibilidades económicas lo más fácil es que se deje deslizar por el togobán, tengo una justificación, haga lo que haga estoy salvado por la gracia de Dios, tengo dinero y puedo permitirme hacer ciertas cosas que otros no pueden, quiero probar el sexo con jovencitas, quiero probar qué se siente con las drogas…Desde este punto a llegar a cualquier tipo de degeneración moral no hay largo trecho, ¿por qué no probar a ver qué se siente matando, o torturando, o…? Es un camino muy peligroso el que ha iniciado. Yo entiendo que tal vez tenga mucho que ver una posible degeneración mental porque estas conductas tan infantiles son propias de personas de avanzada edad que sufren un importante deterioro mental. Creo que la familia debería estar ahora más cerca que nunca, arroparle, darle cariño y procurar que se haga los chequeos médicos necesarios. El hecho de que en cualquier otro tema se comporte con normalidad y solo se salga de madre cuando se le menciona el tema religioso no significa que su mente se haya rayado como un disco de vinilo en un determinado surco, toda su personalidad sufre un grave trastorno que le resulta más sencillo de ocultar cuando los temas tienen que ver con conductas que tiene asumidas a lo largo de toda su vida. Os deseo mucha suerte y creo que deberíais hacerle un chequeo médico y procurar que la familia le acompañe el máximo tiempo posible y que reciba mucho cariño. Un abrazo fraternal.

6 11 2016
angela

Hola, Muchísimas gracias por tu respuesta, y por tus consejos, la situación de mi hermano no la tengo clara, yo no vivo con el. Mi hermano vive en Colombia con una jovencita, el tiene dos hijas ya mayores que tienen sus hijos, Mi hermano tiene una fabrica de acabados de construcción y el vive en la fabrica donde preparan los acabados. yo vivi con el en Bogota hace 8 anos y el es muy cariñoso, amigable buen hermano. jamas vi absolutamente nada anormal de el. hace 10 anos me case y me fui al exterior a vivir con mi esposo. siempre regreso en Diciembre para esta con mi familia. Mi familia vive en Colombia, Nosotros somos 4, dos hermanas y dos hermanos. ya somos adultos y cada quien hizo su vida. siempre que regresaba a Colombia siempre veía a mi hermano normal y aun lo veo normal. el problema radico hace como 4 anos atrás que mi hermana me contó que mi hermano estaba con un trabajador de el, que le estaba enseñando sobre la bibliba, y el empezó a decir que nosotros vivimos por gracia y no por otra cosa, mi mama es cristiana evangélica y discutia mucho con mi hermano porque no se ponian de acuerdo, yo estuve hablando con el en muchas ocaciones y todo lo que el decía me parecía relevante, aceptable hasta cierto punto, el empezó a decirle a mi mami que ella no era su mama, que nosotras ya no éramos sus hermanas que las mujeres no teníamos que hablar que solo el hombre tenia derecho a hablar, me pareció normal porque la mayoría de religiosos son así. pensé que el estaba en un tipo secta, pero no le paramos mucha atención, porque cuando no hablábamos de religión no había ningún problema, podíamos hablar normal, ir a cine, comer juntos, jugar un partido de futbol, o hacer cualquier actividad sin problemas. pasaron los anos y no prestamos atención a eso porque el no da nada que hacer el solo decía que nosotros vivimos por gracia y que nada es pecado y que el tenia que tocar fondo para conocer el pecado, una cosa es decirlo de boca para afuera y otra es hacerlo, mi hermano conocido esa niña que tiene serios problemas, su mama es alcohólica ella vivía en la calle, mi hermano le ofreció techo y comida pero la niña aspiraba super, y lo indujo a mi hermano a aspirar super, eso paso este ano como en febrero, yo estaba en Colombia y le dije que estaba muy mal el nos dijo, ustedes no me entienden pero algún día me entenderán, yo pensé que el ya estaba muy grandesito para ponerse con esas estupideses y le dije a mi mama el ya esta muy viejo para que se ponga a aspirar super para sactifacer a la joven, mi hermano también lo advirtió, y mi hermano nos respondió ustedes no entienden la única que me entiende es mi novia porque Dios me la envío, y ella lo aceptaba. ella es una jovencita que no sabe donde esta parada no tiene education y viene de una familia muy pobre que no tienen ni para comer. yo pienso que ellos tuvieron una sobredosis de super y mi hermano penso que había muerto y que había resucitado nuevamente,y empezó decir que el es el enviado. EL actua muy normal, es por esa razón que nunca nos preocupamos o pensamos que tenia un problema mental. Nosotros abrimos los ojos hasta hace 3 días cuando un amigo nos contó que el estaba consumiendo toda clase de droga y que el les decía a ellos que la droga no le hacia dano a el porque el es el enviado, que le hace dano a la carne pero no a el y eso hace tres días, mi familia estaba muy preocupada y queríamos meterlo a un hospital mental, pero afortunadamente mi Dios es muy grande y estamos buscando asesoramiento, mi hermano actua completamente normal. Sabemos que esta mal cuando dice que el vive por gracia y esta cien por ciento convencido que es así, y esta haciendo cosas que lo pueden llevar a terribles situaciones, le dijo a la hija que el se iva ha ir muy lejos y que le dejaba la fabrica porque el tenia que viajar pero no tiene idea para donde, mi hermana que vive en Colombia ayer lo invito a tomas café, tomaron fotos, se banaron en la piscina y la pasaron super, pero no le tocaron el tema y como si nada y no mete nada de droga porque no es adicto y nunca lo ha sido, lo que quiere es demostrar que nada puede hacerle dano.Nosotros recibimos tus consejos lo estamos trayendo hacia nosotros nuevamente con mucho amor porque lo amamos y el se deja amar. creo que el mayor problema fue dejarlo solo que otras personas abusaran de el estado de el. afortunadamente ya nos dimos cuenta y primero queremos crear un puente con el para poderlo llevar a un especialista para que lo trate, y a la joven que vive con el también porque es la única que le lleva la cuerda a el, yo pienso que ella también esta mal y nasecita ayuda. gracias nuevamente.

5 11 2016
angela

Hola mi nombre es Angela,
Primero que nada quiero agradecerte por compartir tu experiencia, la verdad es que tengo un hermano que esta pasando por una situation muy peculiar, el nunca ha sufrido de trastornos mentales, esquizofrenia o adicciones a drogas, pero de hace 4 anos conoció un amigo que lo introdujo en una secta que se llama viviendo en gracia, al principio pensamos que era una religion mas, pero con el tiempo nos hemos dado cuenta que cada día esta peor, primero hablaba muy bonito de la fe en Cristo, ahora dice que el es el enviado, pero lo peor de todo es que le infundieron en la cabeza que el pecado no existe que el puede hacer todo lo que quiera que nada puede afectarle y esta consumiendo toda clase de droga, llego al limite de aspirar soda cáustica, esto nos dejo paralizados. Yo creía que el estaba fanatizado por la religion pero ahora estoy convencida que tiene un problema mental, el cree que nada le hace dano, no cree en Doctores, no cree en el amor de la familia no cree en nada. Yo tengo mucho miedo que se haga dado y no se que hacer o como tratarlo, me gustaría mucho que me aconsejaras.una persona que intente contra su vida es porque esta mentalmente mal.

5 11 2016
Slictik

Hola Ángela: Gracias por tu confianza y por hacer público tu problema, que seguro ayudará a otros en parecida situación. No me dices si eres española y de otra nacionalidad, es importante porque en España sé cómo funcionan las cosas legalmente y podría encaminarte mejor que si eres de otra nacionalidad porque desconozco cómo están las leyes en esos paises. La verdad es que si ya es complicado que ell enfermo mental acepte su enfermedad, tome la medicación correspondiente, siga las terapias recomendadas y trate de convivir de la mejor forma posible con la familia, cuando además de eso se introduce el terrible tema del lavado de cerebro por sectas o grupúsculos, entonces estamos hablando de palabras mayores. Me das muy pocos datos para saber si tu hermano está conviviendo contigo o está con ese grupo, viviendo con ellos y le tienen férreamente controlado. Si fuera ese el caso te aconsejaría que buscaras por Internet a profesionales o asociaciones expertos en este tema, del lavado de cerebro y de las sectas. Yo poco puedo ayudarte en este sentido.

Sí tienes razón en que si tu hermano ha sido captado con tanta facilidad es que ya había una enfermedad mental soterrada. A mí no me pueden decir que porque lo diga san Periquitín el pecado no existe, puedo tomar droga, puedo hacer daño a los demás, puedo buscar el mal por el mal, soy una persona con criterio propio, culta y no caería en esas tonterías, pero como enfermo mental sé muy bien en qué delirios llegué a caer y lo fácil que nos resulta otorgarnos esa bula papal de la que hablo en los textos “Errores de conducta respecto al enfermo mental”.

Sin duda tu hermano ya padecía una enfermedad mental más o menos soterrada y por eso le ha sido tan fácil a ese estrambótico grupo captarle. Sus ideas son tan peregrinas que dan risa. Se puede ser agnóstico, ateo, no creer en el pecado, ser una persona racional y cientifista sin caer en esas tonterías, quienes lo hacen es porque sufren patologías propias de un enfermo mental.

No puedo ayudarte mucho si ha sido captado y está retenido en algún edificio propiedad de esta secta, tendrías que establecer contacto con profesionales o asociaciones dedicadas a sacar a personas de las sectas. En cuanto a la enfermedad mental que puede padecer tu hermano me temo que si antes no se le libra de esta secta va a ser difícil que acepte ser diagnosticado por un profesional, tomar medicación y comenzar una vida propia de un enfermo mental, algo que otros hemos tenido que hacer antes o después. En España se podría intentar la vía judicial para internarle y que lo diagnosticaran y le obligaran a tomar medicación o bien la vía de la incapacitación legal, si estuviera tan mal, con nombramiento de tutor y que éste tomara las medidas necesarias para mantenerle a salvo de esta secta y tratado como un enfermo mental. Pero si no eres española tendrás que informarte tú de cómo está la ley en tu pais.

Lo importante es que no te dejes hundir con él. Si alguien quiere arrojarse por un precipicio lo primero que deben hacer los que están cerca es tratar de que no les lleve con ellos en su caida. Esto es esencial, bajo ningún concepto debes permitirle que te hunda en su disparatada huida de la realidad, si él quiere meterse en la droga, utilizar su dinero para hacer todo tipo de tonterías y acabar con su vida porque no encuentra sentido a nada, por lo menos que tú estés a salvo. No debes permitirle que se inmiscuya en tu vida, que te pida dinero y que te lleve con él en su caida. Una vez que tú estés a salvo puedes intentar hacer lo que esté en tu mano por él, pero nunca sentirte culpable por aquello que no puedes hacer, que no está en tu mano, un grave error que cometen muchos familiares de enfermos mentales. Analiza lo que puedes hacer por él y una vez lo hayas hecho ya no te corresponde intentar salvarle del abismo. Lo que sí te puedo decir es lo mismo que vengo repitiendo a otros familiares de enfermos mentales, el cariño es la única medicación que funciona, si alguien no es capaz de aceptar el cariño que le ofrecen y cambiar es que ya nada le cambiará.

Si quieres darme más datos, bien aquí o bien por el correo electrónico del blog, te daré una opinión más concreta. Desconozco si tu hermano sigue viviendo contigo, si está viviendo con los miembros de esa secta, cómo es ese grupito, si tiene algo en Internet que pueda mirar, desconozco la edad de tu hermano, si está soltero, supongo, si tiene trabajo, si estáis solos o hay más familia, padres, etc. Todos los datos que quieras darme me ayudarán. Suerte y un abrazo fraternal.

22 10 2016
Slictik

Querida amiga: Muchas gracias por tu sinceridad y por hacer pública tu historia -podrías haberme escrito un correo electrónico- algo que seguro vendrá muy bien a otras personas en parecida situación a la tuya. Me ha vuelto a ocurrir que un gatito se ha lanzado sobre el teclado, antes de que pudiera evitarlo, y he perdido lo que ya había escrito, por suerte no mucho. Estos diablillos están obsesionados y alucinados con el ordenador y me temo que voy a tener que tomar decisiones, bien escribir solo cuando ellos duerman -por suerte duermen mucho durante el día- o bien una decisión más drástica, por ejemplo dejarlos en el jardín y cerrar la puerta de casa cuando me ponga al ordenador y mantenerme firme a pesar de sus maulliditos que parten el corazón, te lo aseguro. No les echo la culpa de lo ocurrido porque es solo culpa mía, ellos actúan de acuerdo a su naturaleza gatuna. Tendría que haber preparado uno de los dormitorios que no uso como despacho y así podría cerrar la puerta cuando me pusiera a escribir y no tendría estos problemas. De todas formas me viene bien porque así puedo utilizar este ejemplo respecto a tu madre. En el anterior comentario que ya no recuerdo para reproducirlo tal cual hablaba precisamente de esto, de que algunos familiares, con la mejor voluntad, a veces con una dedicación realmente heroica son capaces de pasarse años cuidando a un enfermo mental, dejando que éste destroce sus vidas y creyendo que lo están haciendo muy bien. En los textos del blog que hacen referencia a los errores de conducta respecto al enfermo mental hablo de todo esto por lo que no voy a repetirlo aquí, solo trazar algunas líneas generales que puedan ayudarte.

Es increíble que se pueda tratar al enfermo mental como si fuera un niño, aún peor que a un niño puesto que ni siquiera a ellos se les consienten cosas que se consienten a un enfermo mental, se les mima demasiado y los niños acaban haciéndose dueños de la casa, de la familia y de todo lo que esté a su alcance, si quieren orinar en nuestros zapatos lo hacen porque saben que no les va a pasar nada. Si hacemos esto con un enfermo mental no debemos quejarnos luego de las consecuencias, como a mí me ocurre con mis gatitos, si les dejo que hagan lo que quieran tendré que dejar de sentarme al ordenador y mi vida estará a expensas de sus caprichos gatunos. Si soy yo el que comete errores no les voy a echar la culpa a mis gatitos, sencillamente tendré que tomar decisiones. Los enfermos mentales podemos ser muy manipuladores y aprovecharnos de la compasión de los demás, podemos otorganos una bula papal que diga que como sufrimos mucho, más que los demás, podemos hacer lo que nos de la gana y los demás nos tendrán que aguantar. Si consentimos que un enfermo mental actúe de acuerdo a la bula que se ha otorgado, seguro que nos destrozará la vida, tal como os ha ocurrido a vosotros, ha destrozado vuestra familia y convertido vuestras vidas en un infierno y aún os sentís culpables por no haber hecho más por ella. Es un grave error que estáis pagando con mucha dureza.

Perdona que te diga, con todo el respeto y el cariño del mundo, que habéis cometido un grave error y que estáis pagando las consecuencias, puede que vuestra madre sea una mala persona (también las hay entre los enfermos lo mismo que entre los sanos) pero me temo que su conducta patológica es la típica de ciertos enfermos a los que no se les debe consentir que campen por sus respetos o luego no habrá quien pueda con ellos. También tengo que decirte que bien por despiste o bien porque no lo sabes no me dices nada de su diagnóstico, como te pedí. Esto me indica, tal vez esté equivocado, que ha habido un gran desenterés por su enfermedad. Si un familiar no hace el esfuerzo de saber sobre la enfermedad que padece su ser querido, de informarse, de intentar saber cómo es la enfermedad, su patología, y qué cosas se pueden y no se pueden hacer, la verdad es que nunca sabrá tratar al enfermo mental y a mí particularmente me suena muy raro que se le quiera tanto y se le permita destrozar nuestra vida sin hacer antes un mínimo esfuerzo por saber sobre su enfermedad. No es lo mismo un enfermo mental que padece una esquizofrenia, en sus diversos tipos, que un enfermo bipolar, que un simple depresivo, que alguien sufre de trastornos obsesivo-compulsivos o adicciones o simplemente es un neurótico o sufre de estrés o está angustiado. Cada enfermedad tiene su patología, su gravedad y debe ser tratada de diferentes formas y con diferentes terapias. Lo primero que hay que hacer cuando se convive con un enfermo mental es informarse sobre su enfermedad, bien de su terapeuta, bien por Internet, bien leyendo libros, bien hablando con personas que saben algo sobre el tema. Si no sabemos nada de la esquizofrenia o de la esquizofrenia paranoide de nada nos servirá escuchar sus delirios durante horas, de nada dejarnos maltratar, insultar o incluso agredir, de nada pasarnos años sacrificándonos por él y dejarle hacer sus caprichos porque así parece que estará más tranquilo y nosotros somos unos santos que estamos sufriendo y ganándonos el cielo. No, la buena voluntad es maravillosa, sufrir por los demás puede estar muy bien e indicar el alto grado de generosidad que poseemos, pero si queremos hacer algo por un enfermo mental el primer paso es enterarse de su enfermedad. A mí me resulta asombroso que ciertos familiares me digan y me repitan hasta la saciedad que sufren mucho por su ser querido, enfermo mental, y ni siquiera puedan decirme la enfermedad que padece, no tiene el menor sentido. No quiero decir que sea tu caso, pero es muy frecuente, por eso te rogaría,si no te importa que me dijeras qué es lo que le han diagnosticado a tu madre.

Tu historia, la de tu hermana, la de tu padre, es dramática, es terrible. Es evidente que todos habéis sufrido mucho, que vuestras vidas han sido un infierno, pero sigo sin ver en tu madre un monstruo de maldad. Parece una mujer de armas tomar, pero hasta a una mujer de armas tomar se le puede poner en su sitio. Puede que tenga un caracter complejo e insufrible, pero yo hasta ahora solo veo a la típica enferma mental que no ha aceptado su enfermedad, que se niega a tomar medicación, que es manipuladora hasta decir basta, que se ha otorgado su propia bula papal para hacer lo que quiera porque considera que ha sufrido mucho. Veo a una mujer a la que se ha mimado mucho, a la que se ha consentido demasiado, a la que nunca se ha puesto en su sitio, veo a una mujer que ha sido tratada como una niña sin exigirle las responsabilidades de un adulto y al final, año tras año os ha ido comiendo el terreno y convirtiendo vuestras vidas en un infierno. Es una persona adulta con sus responsabilidades, el hecho de que sea enferma mental no le da bula papal para hacer lo que quiera y convertir en un infierno las vidas de los que le rodean.

Ayer mismo estuve al teléfono hablando con una enferma mental, amiga, que tras unas circunstancias personales que han ocurrido en días anteriores estaba tan deprimida, tan hundida, sufría tanto, que quería suicidarse. Me repetía una y otra vez que no intentara convencerla de lo contrario. No lo hice, me limité a decirle que su vida era suya y que si quería suicidarse solo tendría que responder ante sí misma y ante Dios, en todo caso, pero que por favor me escuchara, que sus problemas no eran tan graves como ella los veía, que todo tenía solución y le dí, punto por punto, las soluciones y las decisiones que debería tomar. Esta misma mujer no quiso verme cuando yo estuve en su ciudad, hace unos días, la llamé por teléfono, la dejé un wasap, le dije que iría esos días y que me dijera cuándo le venía mejor para verme. No quiso. Lo entiendo porque cuando estamos mal no queremos ver a nadie, pero ya le he dicho por activa y por pasiva que debe cambiar esa conducta patológica, que si tiene confianza en mí, si somos amigos, no deberia tener el menor problema para llamarme cuando esté mal, más sabiendo que estoy jubilado y que tengo todo el tiempo del mundo. Como enfermo mental que intentó suicidarse en repetidas ocasiones durante su juventud sé muy bien cómo nos sentimos en estos casos y cómo desearíamos ser tratados. No podía repetir los errores que cometieron conmigo ni tampoco actuar con ella como yo sé muy bien que jamás debieron actuar conmigo. No debemos aceptar la manipulación de un enfermo mental, nunca, mucho menos cuando nos amenaza con un intento de suicidio, si queremos ser sus esclavos no hay nada mejor que hacer lo que ella quiere que hagamos cuando nos amenaza con quitarse la vida. Yo no podía dejarlo todo y salir corriendo con el coche para evitar un supuesto intento de suicidio, mucho menos cuando ella había tenido ocasión de verme un par de días antes. Esto es manipulación y es inaceptable. Ya se lo he dicho muchas veces, yo soy un enfermo mental como ella, no se me puede manipular porque conozco todos los trucos, no se me puede controlar con farsas de control utilizando la compasión, como le he dicho, yo he sufrido tanto como tú o más, mucho más, así que no me vengas con que yo no sé lo que es sufrir, lo que te pasa, lo que es estar tan mal para intentar el suicidio. Lo sé, y por eso no te voy a permtir que me manipules ni me tengas corriendo detrás de ti cuando me dices que vas a suicidarte. Es algo que no se debe hacer nunca, pero tampoco despreciar como se hace muchas veces, muérete y déjame en paz, si quieres yo mismo te preparo la escena del suicidio. Esto es algo bestial y me consta que algunos familiares han llegado hacerlo, aunque solo sea por desesperación.

Te cuento todo esto porque por muy manipuladora que sea tu madre, por mucho que os haya amenazado con el suicidio, por muy de armas tomar que sea, nunca le debisteis permitir que destrozara vuestras vidas. Es un error vuestro. Hay que decir las cosas que hay que decir en su momento. Yo sé muy bien cuándo no puedo decirle la verdad pura y dura a un enfermo mental porque sé cuál sería su reacción y lo poco que conseguiría, pero también sé que hay momentos en los que él puede aceptar esto. También sé que hay formas y formas de decir las cosas, que si antes le das un abrazo y un beso y te muestras cariñoso un enfermo puede aceptar que le digan cosas que no aceptaría de nadie en otros momentos y circunstancias. Hay que ponerse en la piel de un enfermo, tener capacidad de empatía y saber qué está sintiendo, por lo que está pasando, de esta forma es más fácil saber cómo llegar a él. Desconozco el diagnóstico de tu madre y por tanto su patología, tampoco sé si existen antecedentes de enfermedad mental en vuestra familia, no sé si ha ocurrido algo que haya podido llevar a tu madre a la enfermedad, pero todo parece indicar que ha sido una niña mimada, consentido, que siempre se ha salido con la suya, una manipuladora nata a quien nadie le ha cantado las cuarenta. Así no es de extrañar que en cuanto ha caído en una depresión o en cualquier otra enfermedad mental no haya tenido el menor reparo en destrozar todo lo que se movía a su alrededor.

No conozco vuestras vidas, solo sé lo que me cuentas, pero esto al menos parece muy claro. Ahora no se puede cambiar lo que se hizo mal durante treinta años, desconozco si tu madre vive sola, si alguien la cuida, no sé la edad que tiene, puede incluso que pueda tener algún problema de demencia senil o un deterioro mental grave. ¿Qué haría yo en tu lugar? La abordaría con respeto, con cariño, le pediría permiso para darle un abrazo y un beso, la escucharía, intentaría ganarme su confianza y cuando fuera el momento oportuno le diría con claridad lo que pienso al respecto, con absoluto respeto y cariño pero no le doraría la píldora ni haría caso de sus manipulaciones ni me arrojaría al suelo para suplicarle que no se suicidara. En realidad los enfermos mentales no somos tan complejos, simplemente necesitamos un poco de cariño, que se nos diga la verdad cuando podemos aceptarla y no cuando estamos pensando en suicidarnos, antes, que se nos trate como a adultos y no como a niños mimados, que se respete nuestra libertad, incluso cuando vamos a darnos un cabezazo contra la pared, ya aprenderemos, que se nos de algún aliciente para seguir viviendo y luchando en la vida. No se puede pedir a un enfermo mental que sufre una grave enfermedad, que ha sufrido mucho a lo largo de años, que la enfermedad ha destrozado su vida, sus planes de futuro, que está solo, que no tiene ni el cariño de sus gatitos,como tengo yo ahora, que haga un esfuerzo inhumano para contentarnos, que se tome su medicación, que trate de ser mejor persona, que nos agradezca lo que hemos hecho por ella, que intente cambiar en un día un carácter que se ha formado durante años. Los enfermos mentales necesitamos alicientes para seguir luchando y nada mejor que el cariño, si esto no nos cura nada nos podrá curar.

No voy a hablar ahora de la maldad y la enfermedad mental porque lo dejo para un capítulo de “Errores de conducta respecto al enfermo mental”, solo apuntar que aunque parezca realmente complicado diferenciar entre la conducta de una mala persona, de un malvado, de un canalla, y la de un enfermo mental, no lo es tanto, ni mucho menos, como veremos en ese texto.
Solo me queda desearte lo mejor, que puedas superar tanto sufrimiento, que la terapia te ayude, que vuestra familia pueda recuperar un poco de normalidad y de felicidad. Y en cuanto a tu madre, nadie os pide que destrocéis vuestras vidas por ella. También ella debe asumir responsabilidades por sus actos, saber que si es libre para hacer lo que quiera también es responsable de lo que haga. Como digo siempre a los enfermos mentales con los que hablo, siempre debemos pedir perdón por el daño causado, aunque haya sido durante las crisis de nuestra enfermedad, debemos reparar los daños en la medida de lo posible, debemos esforzarnos en conseguir que nuestra enfermedad no mande en nuestras vidas sino nosotros en ella. Y sabiendo que volverá a ocurrir lo mismo en la próxima crisis, volveremos a hacer lo mismo, pedir perdón, reparar los daños causados, responsabilizarnos de las consecuencias de nuestros actos y seguir luchando, una y otra vez, siempre como guerreros impecables que no pueden ser nunca vencidos porque se limitan a hacer lo que tienen que hacer cuando tienen que hacerlo. Así de sencillo. Un abrazo fraternal.

21 10 2016
Slictik

Lo siento, uno de mis gatitos se ha subido a la mesa, se ha paseado por el teclado y el texto ha subido sin terminar. Esto me viene de perlas para poner un ejemplo muy plástico. Si yo a mi gatito le hubiera dado una terrible patada, le hubiera mandado al otro lado del salón y le hubiera dicho que como se volviera a acercar se iba a enterar sería un bruto sin entrañas y un idiota integral, porque estoy tratando con un gatito, no con una persona, incluso a una persona no le haría eso. Esto es lo que hace mucha gente con el enfermo mental, un verdadero gatito en muchas facetas de su personalidad, le trata a patadas y luego quiere que venga a ronronearle, como me hacen a mí mis gatitos, porque les trato con cariño.

No me atrevo a pensar que tu madre es un “monstruito” sin conocer su historia, su versión, además de la vuestra, sin conocerla en persona, sin hablar con ella y darle un abrazo y un beso, para ver cómo reacciona.Tampoco os voy a juzgar a vosotros y pensar que no le habéis dado suficiente cariño, no habéis tenido suficiente paciencia, no habéis cometido serios errores que nunca se deben cometer al tratar con un enfermo mental, no, creo que lo que procedería es que me diérais más datos e incluso si fuera posible, conocer a vuestra madre. En el caso que he puesto antes sí conozco a la madre con la que me llevo tratando tres años, la considero mi amiga, he hablado mucho con ella y sé de qué pie cojea lo mismo que ella sabe de qué pies cojeo yo. También conozco a sus hijos, no demasiado, pero sí lo suficiente para saber que están comentiendo graves errores, puede que con la mejor voluntad del mundo, puede que quieran mucho a su madre, pero no la pueden tratar así, no se le puede quitar del tabaco a manotazos, no se le puede decir que le darán cariño cuando ella se lo de antes, no se le puede insultar de esa manera, aunque ella lo haga por wasap, como dicen ellos, algo que yo no he podido comprobar pero que puede ser perfectamente cierto. Lo que he visto yo es que a mí me ha bastado con escucharla, con abrazarla sin que ella me lo pidiera, incluso arriesgándome a que me respondiera mal, en nuestro primer encuentro. A mí me ha bastando con darle cariño y no muchísimo ni durante treinta años, me ha bastando con verla algunas veces y abrazarla y darle cariño y escuchar todo lo que me quiera contar para que ella me haya respondido, no lo suficiente para que deje de fumar, porque es una adición que necesita una terapia, ni para cambiar sus malos hábitos alimenticios, que son detestables, ni para cambiar de forma de pensar respecto a sus hijos, ni para enfocar los problemas, reales, de su vida, de otra manera. No, eso no lo he podido conseguir porque nadie puede cambiar a nadie, según la filosofía del guerrero impecable, y no es mi meta cambiar todo eso para que pueda enfrentarse a su enfermedad mental con garantías y tenga mejor relación con sus hijos. Pero te aseguro que estoy en el camino y que ella mejorará y no será tan enfermiza ni destrozará tanto la vida de su familia ni permitirá que su familia destroce la suya como lo hace. Y todo ello a cambio de un abrazo, un beso en la mejilla, un poco de cariño, un poco de apoyo y escuchar lo que me tenga que contar. Así de fácil. Puede que vuestra madre sea un “monstruito”, puede que sea así, no lo voy a negar, pero seguro que vuestra relación puede mejorar si lo intentáis y establecéis un protocolo elemental de conducta, seguro que el cariño funciona y si no funciona con ella a lo mejor es que no hay bastante cariño o hay que comprender lo que ha sido su vida o hay que ser claros con ella y no permitírselo todo como a un niño malcriado que acaba orinándose en nuestros zapatos porque le hemos mimado demasiado. Y si nada funciona…pues yo no veo razón para que alguien tenga que sacrificar su vida por nadie, si no quiere, sea familiar o sea un desconocido. Los únicos vínculos que funcionan son los del afecto, la sangre es solo sangre, y si no hay afecto no hay vínculo. Yo prefiero vivir y morir solo como un perro abandonado, o como un gatito callejero y maltratado, que ver cómo los seres queridos sufren por mi culpa y sienten que yo les he destrozado su vida. Vivir y morir solo no es tan malo si se puede hacer con dignidad. Si vuestra madre no se merece que sigáis destrozando vuestras vidas, no lo hagáis, pero por favor, antes de abandonarla como a un perro en cualquier gasolinera intentad al menos durante un corto periodo de tiempo cambiar vuestra actitud, darle cariño, y ver cómo reacciona. Si luego tenéis que entregarla a un organismo público para que se cuide de ella y así vosotros podréis retomar vuestras vidas destrozadas, hacedlo, por favor, no hay nada peor que observar cómo un familiar cuida de un enfermo mental, con desgana, con repugnancia, sintiendo que su vida está destrozada y que el enfermo no se merece nada. Por favor, no sigáis destrozando vuestras vidas y la de vuestra madre, alguna fórmula habrá para que todos puedan seguir viviendo, mejor o peor, sin necesidad de estar juntos, sin necesidad de convivir. Un abrazo.

21 10 2016
A.M

Gracias por haber leído mi mensaje y sobre todo por haber respondido y por haberme prestado algo de su atención.
Mi madre lleva enferma más de 30 años y yo tengo 40 años y soy mujer. Todos los recuerdos que tengo de mi vida en familia, son desagradables, negativos y duros, siendo ella el centro de atención en todo momento, poco importaba la vida de mi padre, mi hermana o la mía. Siempre había q estar pendiente de ella y bailando a su son para que ella pudiera estar lo mejor posible, pero no lo debiamos hacer muy bien bien porque nunca lo ha captado como tal. Todo lo contrario, para ella hemos sido lo peor, no la queremos, la hacemos daño, estamos detrás de un complot para volverla loca, la rompemos, descolocamos y destrozamos cosas de su casa continuamente para encerrarla, también permitimos q entren en su casa cuando ella no está para destrozarle las cosas y en la calle ordenamos a la gente, junto con médicos, para que la vigilen y la persigan. Todos estos son sus delirios, las cosas se las debe romper y destrozar ella, esto nunca nos lo hemos explicado muy bien…, como no puede ser consciente cuando lo está haciendo.
Llegó un momento cuando yo tenía 20 años que mi padre se tubo que ir de casa pq mi madre ya no lo aguantaba más, la tenía dada con él y la convivencia ya era insoportable. Mi padre se fue sin querer hacerlo, lo hizo pq se lo pedimos mi hermana y yo, una vez más pensando q mi madre así estaría un poco mejor (gran error). A día de hoy mi padre ya no vive. Mi hermana se fue a vivir lejos de mi madre, viene de vez en cuando, pero cada vez menos, cada vez que viene, mi madre se piensa que vienen a hacerla daño y a destrozar su casa, la presión es tal para todos, incluyendo su marido y dos hijas, que prefiere no venir. Solo quedo yo, con ella, el resto de familia viven en otra comunidad. A mi me tiene machacada, ha hecho siempre lo que ha querido conmigo, bien sabe Dios que he hecho y me he desvivido por ella, vivo pensando todo el día, que hacer y como hacer para que esté bien, que no se enfade, que no vea nada, que salga, darla conversación, que se distraiga… Pues también lo he debido de hacer fatal, pq ella ve todo lo contrario, según ella no la quiero y soy todo lo peor, soy la que doy permiso a todos para que la hagan daño. Llevo toooooda una vida escuchándola, a día de hoy sigo haciéndolo, se puede tirar horas enteras tooodos los días hablando de sus delirios sin permitir que hablemos de otra cosa, todo ello acompañado de siempre estar mala y continúas llamadas de atención. Yo no vivo con ella, me independicé.
A lo largo de estos 30 años la hemos ingresado tres veces, en contra de su voluntad. Ninguna sirvió de nada, al salir dejaba la medicación y no quería ver a los doctores, yo y mi hermana decidimos que ya no lo íbamos a hacer más, pq es algo horrible para ella y nosotras y no se consigue nada. Lo médicos dicen que es una mujer compleja, es muy independiente, cabezona y con mucho carácter.
No se puede hablar con ella ni de médicos y menos de enfermedad, ellos están detrás de las cosas que la hacen, según ella.
Yo actualmente estoy yendo a una psicoterapeuta pq tengo terror a mi madre y me ha destrozado. Ya no puedo mas, cada vez que tengo que ir a verla, lo paso muy mal y no lo controlo.
Ella vive casi todo el año mal con sus delirios, cuando está un poco mejor, aprovecho y salgo con ella, hago algún viaje con ella, lo que está en mi mano para que viva , se ría y desviar su pensamiento.
No creo que haya maltratado a mi madre nunca, aunque ella lo perciba así y usted me lo haya dado a entender. He intentado y intento tener muuuuucha paciencia con ella. Cariño físico ya no me atrevo a darselo, sabiendo q me ve como a su enemiga, no se deja querer, me limito a escucharla durante horas, ya no se ni que decirla, como ve que no la ayudo dentro de sus delirios se pone echa una energúmena conmigo, yo lo único q la puedo decir es que yo no estoy detrás de nada, que la quiero, que jamás la haría daño o la engañaría.
A su familia tampoco la quiere ver pq dice que también la quieren hacer daño, por lo que apenas tiene contacto con nadie.
Reconozco que alguna vez he perdido la paciencia con ella y la he respondido de malas maneras, soy humana… Últimamente ya he comprendido que no puedo hacer nada por ella, y que como siga así voy a caer yo también. Cuando veo q estoy mal y que ella me está tratando mal y me falta al respeto, me tengo que separar de ella una temporada y dejar de verla.
Esta es nuestra historia, para mi muy desesperanzadora y de futuro negro.
Un abrazo.

13 10 2016
A.M

Lo que has escrito está muy bien para los enfermos que se dejen querer. Mi madre tiene una enfermedad mental desde hace más de 30 años y no se ha dejado ayudar nunca y mucho menos querer, no sé si lo habremos hecho mal o bien…, pero te puedo asegurar que hemos hecho lo que hemos podido. Ella ha acabado con toda la familia y nos ha llegado a destrozar psíquicamente. El sufrimiento del enfermo es infinito, pero el daño psicológico que sufre el familiar, es brutalmente devastador. Mi madre no te deja ni articular palabra cuando intentas “hablar” con ella y tampoco voy a intentar un ingreso más involuntario, no ha servido de nada, ninguno de ellos, la medicación no se la tomado en la vida. Cada día es una auténtica pesadilla y así mes tras mes y año tras año.

14 10 2016
Slictik

Hola estoy de viaje te respondo a la vuelta pero necesito más datos. Enfermedad de tu madre. Quien eres tú etc Por un momento he pensado que eras conocido o conocida invito a los familiares con quienes hablo a visitar el blog pero hay cosas que no coinciden si quieres hablar en privado escríbeme al correo que aparece en el blog un saludo

21 10 2016
Slictik

Hola, ya estoy de regreso. Comentarte que me faltan muchos datos para dar una opinión sincera y realista el respecto. No sé si eres hombre o mujer, no sé la edad que tiene tu madre ni cuándo fue diagnosticada ni de qué. Desconozco si eres tú solo quien la atiende o hay más personas y cómo ha sido la relación con vuestra madre desde hace tiempo. Tampoco sé si vuestra madre es viuda, cómo fue la relación con su marido o cómo es actualmente si él estuviera vivo. No sé casi nada para darte una opinión concreta y realista al respecto. Solo decir que aquí no se trata de ver quién sufre o ha sufrido más, esto no es una competición de sufrimiento o de ver quién ha destrozado más a quién, de lo que se trata es de intentar que la relación con una persona con enfermedad mental sea lo menos destructiva posible para ambas partes, de establecer un protocolo de conducta que ayude a ambas partes y de aclarar ciertos aspectos de la relación con una persona con enfermedad mental que siempre, siempre, son muy complicados, difíciles de aceptar y de sobrellevar. En el blog puedes leer los textos titulados “Errores de conducta respecto al enfermo mental”. Allí estoy tratando en concreto y en profundidad los temas más delicados y conflictivos, por lo que sería contraproducente tratarlos aquí tal como lo estoy haciendo ya. Solo algunas cosas generales pero importantes.

Desconozco si tu madre ha estado ingresada en centros psiquiátricos, cuántas veces, cuánto tiempo y con qué resultado. Tampoco sé, aunque parece que lo das a entender, que ya estuvo ingresada de forma forzosa en alguna ocasión, sin mucho éxito al parecer. Hay cosas que me llaman la atención, por ejemplo que aunque no quiera tomar medicación estando en casa no la haya tomado en sus ingresos. Sé por experiencia que es muy difícil librarse de tomar medicación cuando estás ingresado, si ni siquiera los profesionales que la atendieron fueron capaces de hacerla tomar medicación aquí está pasando algo extraño que sólo tú puedes hacerme saber si quieres, bien en una respuesta o bien a través de mi correo electrónico, que está en el blog, si consideras que son temas demasiado íntimos y delicados para tratarlos en público.

Coimo ya he dicho en muchos de mis textos las personas con enfermedad mental no somos mejores ni peores que las “normales”, lo único que nos cambia es la enfermedad que tiene su propia y concreta patología. Como dije hace poco en una charla pública, la enfermedad no nos hace peores ni mejores de lo que ya éramos antes de ser enfermos y lo mismo que entre las personas “normales” o no enfermas hay de todos, buenos, malos, regulares, buenísimos, malísimos y auténticos demonios, entre los enfermos mentales tiene que haber la misma clase de personas puesto que la enfermedad solo nos añade un adjetivo “enfermos”.

No puedo juzgar lo que está pasando o si tu madre es un auténtico “monstruito” capaz de acabar con una familia o con medio mundo o si vosotros le habéis dado suficiente cariño sin respuesta por su parte, o si habéis cometido graves errores de conducta que respecto a un enfermo mental tienen incalculables consecuenicas. No sé nada de esto porque no me lo has dicho.

Sí puedo decirte, como lo hago en los textos que te he comentado, que si se cometen gravísimos errores con el enfermo mental no se puede esperar nada de él. No se puede tratarle como a un incapaz, sin dignidad, porque su respuesta será contundente. No se le puede privar de la misma libertad que se concede a otros sin que él reaccione con fuerza, incluso con violencia. No se puede pensar que se da cariño cuando en realidad se están poniendo condiciones para ser tratado mejor o peor, según reaccione. Te puedo comentar que yo mismo he presenciado comportamientos que a mí me ponen los pelos de punta y que sin embargo a los familiares les parecían muy bien. No se le puede decir a un enfermo que antes de darle cariño nos lo tiene que dar él a nosotros. Como dije en otra charla eso es como pedirle a una persona con una cojera de nacimiento que la medicina no puede curar que corra los cien metros lisos en las olimpiadas, que gane la medalla de oro y que luego hablamos. Eso y no otra cosa es lo que hacemos con un enfermo al que le pedimos que nos de él cariño primero para que luego nosotros podamos decidir si se lo damos o no de acuerdo a sus supuestos merecimientos. Yo he presenciado esa escena y les he dicho a los familiares que eso es darse cabezazos contra la pared, nunca la derribaremos, solo conseguiremos abrirlos la cabeza. Un enfermo nunca o rara vez nos dará cariño a nosotros antes de que se lo demos primero a él, estamos demasiado desesperados, bloqueados emocionalmente, sentimos absoluta desconfianza hacia los demás por el trato que hemos recibido. Un familiar debe dar siempre el primer paso con un enfermo mental y si no lo hace, ya puede esperar sentado. Cómo enfermo mental sé muy bien cómo nos sentimos en estos casos y puedo decirte que si un enfermo mental da primero cariño para recibir es un milagro un caso excepcional.

También he presenciado cómo a una mujer con enfermedad mental se la trataba con una brutalidad que es incomprensible. Ella sufría una enfermedad que hacía imprescindible que dejara de fumar, pues bien, un hijo le dio un manotazo al pitillo que llevaba en la mano y la puso a caer de un burro, unos insultos que son inaceptables para una persona no enferma, mucho más para un enfermo. Como le dije, si pretendes conseguir que deje de fumar a manotazos y con esos insultos te estás dando cabezazos contra la pared. Un fumador es un adicto, lo sé muy bien porque yo soy fumador, e intentar obligarle a que deje de fumar a manotazos o con insultos es una tontería solo comprensible en personas ignorantes, insensibles y que creen que todo el mundo puede hacer cualquier cosa si se lo propone, que si no lo hace es porque no quiere. Una adicción es un tema serio y una enfermedad mental también lo es, no podemos curar ninguna de estas cosas a manotazos.

He visto cómo muchos familiares consideran que lo están dando todo por el ser querido enfermo mental, solo porque le aguantan, le soportan, porque le dan de comer, le mantienen a su costa, porque aguantan sus insultos, sus conductas agresivas. No se trata de ser un héroe de comic o un santo canonizable que se

13 07 2016
gloria

Toda la imformacion es valiosa.pero quiero hacerte una pregunta.que hacer para que sea mas constante el que el emfermo asuma su emfermedad.

16 07 2016
Slictik

Estoy de viaje te contesto a mí regreso también tengo un largo texto que subiré cuando pueda gracias

21 07 2016
Slictik

Hola Gloria, perdona por el retraso. Sí, en efecto, la aceptación de su enfermedad por parte de los enfermos mentales es uno de los pasos más difíciles en el largo camino de la enfermedad mental. Conozco muchos enfermos que llevan años con su enfermedad a cuestas y aún son incapaces de aceptar que padecen una enfermedad mental. Te dicen eso de que lo único que les pasa es que son más sensibles que los demás, que tienen una sensibilidad especial, que es culpa de la sociedad, una verdadera selva, que hay mucha gente insensible e inhumana, etc. Incluso cuando he conseguido que lo reconozcan, tras una conversación difícil y un tanto agresiva por su parte, es algo puntual, en otro momento se sienten ofendidos si les digo que son enfermos mentales como yo y su conducta y sus palabras demuestran a las claras que siguen sin aceptar su condición. Es fácil que alguien que te reconozca en un momento determinar ser un enfermo mental, al día siguiente lo niegue.

Sé muy bien lo que me costó a mí, por eso mi comprensión y mi paciencia con ellos es infinita. No existe terapia ni medicación que pueda conseguir que el enfermo dé este paso, aunque todo puede ayudar. Se trata de una decisión personal, vital, en la que los demás podemos hacer poco, salvo, en mi caso, el ejemplo y aún así no veo precisamente muchos resultados. Lo mismo que cada persona decide escoger un camino en la vida y toma decisionesimportantes en cada encrucijada, los enfermos deciden también cómo quieren vivir su vida y ahí no hay nada que hacer, salvo aceptarlo y darle mucho cariño, con el cariño se llega a todas partes y si no se llega al menos estaremos unos pasos por delante de donde estábamos antes.

No es fácil para un enfermo mental aceptar su condición cuando el estigma de la enfermedad está por todas partes, cuando sabe de la marginación y el trato que recibimos los enfermos. Hay que ser un héroe de leyenda para luchar en esta guerra. No obstante cuando el enfermo abre los ojos y se entera de lo que piensan en realidad de él en su entorno, sabiendo qué hay detrás de las falsas palabras, la falsa compasión y los gestos hipócritas; cuando por ejemplo sorprendes una conversación privada en la que hablan de ti, sin darse cuenta de que estás escuchando, como me ocurrió a mí, entonces y solo entonces puedes ser capaz de asumir con dignidad tu condición, porque cualquier cosa es mejor que soportar esa repugnante hipocresía.

Incluso cuando vives una experiencia tan aleccionadora muchos enfermos son incapaces de dar el paso, de aceptar que su dignidad como personas es más importante que seguir ocultándose. Puedes ocultar que tomas medicación (no a tu familia), puedes disimular tus crisis intentando hacer ver que estás bajo de ánimo y necesitas unos días de soledad, pero al final, en tu entorno, todo el mundo se acaba enterando. Pocas cosas ten deprimentes para mí como escuchar a enfermos mentales hablar como “normales” sobre sus relaciones interpersonales, sobre cómo los ve su entorno, cuando antes he tenido que escuchar lo que realmente piensan de ellos, cómo los ven, la fama que tienen. Se te cae el alma a los pies cuando ves que los enfermos están tan ciegos, tan sordos que no se enteran de nada… bueno, en realidad lo saben muy bien, solo que se fugan de la realidad y por eso son tan convincentes, por eso les cuesta salir de casa, relacionarse, hacere cosas, porque lo saben.

No es preciso llevar una pancarta en el pecho anunciando que eres un enfermo mental, no, eso sería contraproducente, pero no tiene sentido relacionarte de forma continua con personas que han presenciado tus crisis o a las que has oído hablar de ti cuando creían que no estabas escuchando y seguir haciendo teatro, eso está muy bien, para el escenario, por supuesto, pero no para la vida.

Yo cometí muchos errores hablando de mi enfermedad a personas que acababa de conocer y me fue muy mal, en cambio me fue muy bien cuando tras una buena relación en un momento determinado salí del armario, algunos me abandonaron, pero con otros la relación mejoró. Mejor saber ahora que una persona te va a mandar a la mierda, con perdón, cuando se entere que eres un enfermo mental, aunque la relación ya sea amistosa, que saberlo más tarde, cuando ya hay una relación profunda. Se sufre menos cuando la vinculación no ha llegado muy hondo, cuando no se han echado raíces. Lo sé por propia experiencia.

Muchas familias prefieren vivir en el teatro, lo tuyo es teatro, puro teatro, que aceptar y asumir la realidad. Muchos enfermos preferen engañarse, creen que sufren menos, porque tienen periodos de calma, pero cuando llega la tormenta de nada sirve que te hayas disfrazado, porque vas desnudo y todos lo ven.

Un enfermo tiene derecho a decidir sobre su vida, pero si no se acepta como enfermo mental vivirá a salto de mata, escondiéndose de todo y de todos. No se puede hacer otra cosa que darle apoyo y cariño y esperar a que él decida. Eso sí ayuda mucho, que las familias no se sientan avergonzadas de él, es lo que más te duele, ese esfuerzo esperpéntico que realizan para ocultar a otros tu condición. Algunos familiares me dicen: está muy bien la documentación, conocer la enfermedad y al enfermo; está muy bien que lleves un diario y sepamos cómo eres y cómo es la enfermedad mental, pero… pero qué demonios podemos hacer nosotros.

No ceso de repetirlo una y otra vez, al enfermo solo se le puede escuchar, darle apoyo y cariño y dejarle decidir, no lo coacciones, no le obligues a hacer lo que no quiere, no le fuerces, no le ates a la pata de la mesa. No intentes hacer más de lo que puedes, de lo qu está en tu mano hacer, eso no funciona, no intentes llevar en tu mochila su dolor y sufrimiento, eso no funciona.

Querida Gloria, en cuanto pueda subiré un texto de la serie “Errores de conducta respecto al enfermo mental”. Allí verás el tema con mayor detenimiento. Sé muy bien lo que es pasarse media vida esperando que el enfermo reaccione sin que esto ocurra. Lo sé muy bien porque mis padres murieron sin verlo. Ahora soy un guerrero impecable y ellos no están. Mi familia ya no puede ver mis progresos porque se produjo la ruptura. Pero aún así, tras muchos años de lucha, aunque esté solo, me siento muy orgulloso de mis logros. No pidamos peras al olmo, el familiar del enfermo de diabetes sabe que eso es para toda la vida, salvo que se produzca un milagro de la ciencia, siempre posible. La enfermedad mental es así, como las lentejas, las tomas o las dejas, no hay término medio. Sabes que vas a sufrir mucho si te quedas al lado del enfermo y que éste adoptará muchas veces conductas inaceptables que no nacen de su enfermedad sino de la bula papal que él mismo se ha otorgado porque ha sufrido mucho. Solo queda escuchar, dar apoyo y cariño. No hay otra cosa. Si preferimos que el enfermo sea un vegetal, embutido de medicación que esté todo el día dormido, como un zombi, allá cada cual con su conciencia y responsabilidades. La medicina está bien, pero sin cariño el enfermo no va ni “palante” ni “patrás”, mejor dicho es más fácil que vaya para atrás que se deteriore. Puede llevar años lograr que un enfermo acepte con naturalidad su enfermedad, que hable de ella como un enfermo físico lo haría, que pida ayuda cuando note acercarse la crisis. Todo en la enfermedad mental es largo y complejo y terriblemente doloroso, no en vano es una enfermedad del alma. Si hemos venido a esta vida para aprender lecciones espirituales muy importantes y para superar a veces karmas terribles, de los que la propia enfermedad mental es un signo, no podemos pedir que esto se arregle en dos días. No es un dolor de tripa, es un profundísimo dolor del alma que tal vez llevemos arrastrando muchas vidas. Alcanzar la iluminación, convertirse en gurú o maestro, puede llevar miles de vidas, superar una enfermedad mental es un paso tan extraordinario en ese camino que hasta una vida parece poco. Para los que solo creen que exista una vida, un tiempo limitado, la desesperación por no poder superar la enfermedad y llevar una vida aceptable les puede parecer una terrible tragedia, para los que creemos en la reencarnación y en que tendremos muchas oportunidades solo nos preocupa el que los pasos sean firmes, sin vuelta atrás, aunque para ello tengamos que soportar una enfermedad mental una vida entera. Un abrazo.

26 06 2016
Godi

Tenemos hijo bipolar de 30 anños de seamos entenderle mas .

27 06 2016
Slictik

Gracias por vuestro comentario. Yo tengo varios amigos bipolares y conozco bien su enfermedad. El hecho de que deseéis conocerle mejor ya indica que habéis dado el paso de aceptar su enfermedad y eso es muy importante. No reiteraré aquí todo lo que ya he dicho en los textos de cómo tratar al enfermo mental y otros, como Errores de conducta respecto al enfermo mental, pero sí debo hablar de lo importante que es que se establezca un protocolo de conducta entre familiares y enfermos, con la ayuda del terapeuta, especialmente para las crisis. Como ya he dicho en otros textos no se puede tratar al enfermo mental como si no estuviera enfermo, el hecho de que su enfermedad sea invisible no significa que no sea enfermedad y en muchos casos muy grave. Pero tampoco hay que tratar al enfermo como a un niño mimado al que se le consiente todo debido a su enfermedad, todos sabemos los conflictos que genera un niño malcriado. En los textos sobre “Errores de conducta respecto al enfermo mental” analizo todo esto y hablo especialmente de la “bula papal” que a veces nos concedemos los enfermos mentales, autorizándonos a cualquier tipo de conducta porque nuestro sufrimiento es tan intenso que creemos debemos compensarlo con todo lo imaginable. No se les pide a los familiares comportamientos heroicos ni una generosidad sin límites respecto al enfermo, pero sí lo elemental, que se preocupen de conocer la enfermedad, de cómo tratar al enfermo y que le den lo que básicamente necesita todo enfermo: que se le escuche y se le trate con respeto y dignidad y que se le de apoyo y cariño. A un enfermo siempre se le llega con cariño por lo que los familiares deberán replantearse su conducta cuando no son capaces de llegar al enfermo y la relación con él es cada día más conflictiva y erosionante. Y de nuevo reiterar que un familiar no puede vivir la vida por el enfermo, ni le puede curar, es algo que si no asumen les impedirá tener una buena relación con el enfermo. Tampoco sirve el quejarse y estar todo el día repitiendo las consabidas letanías: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Dejando aparte conceptos tales como reencarnación y karma, se supone que los familiares no han hecho nada para merecer cargar con un enfermo mental, pero también se supone que el enfermo no ha hecho nada para ser castigado con ella. No podemos pedirle cuenta s a Dios, ni enmendar sus designios, ni fugarnos de la realidad. Estamos ante un enfermo mental y todos deben asumirlo, el primero el propio enfermo a quien le cuesta mucho aceptarse como tal. Un guerrero impecable no mira las desgracias que le suceden como un castigo sino como un reto al que enfrentarse para mejorar y alcanzar grandes logros. Una vez que enfermos y familiares aceptan la enfermedad, establecen un protocolo de conducta entre ellos y toman todos los medios para que el enfermo obtenga la mejor calidad de vida posible, una vez que aceptan que la enfermedad mental suele ser crónica, de por vida, salvo en casos muy leves, como neurosis o ansiedades, solo queda asumir que nuestras vidas son lo que son, que la vida es siempre un regalo, y que todo es un misterio, la vida, la existencia, el nacimiento, la muerte, el universo, el ser humano, un guerrero impecable es humilde y acepta el misterio, el misterio de por qué unos nacen ricos y otros pobres, unos nacen sanos y vitales y otros enfermos, algunos cojean toda la vida y otros son capaces de correr la maratón como si fuera un paseo hasta el parque. No sabemos por qué suceden las cosas, un guerrero las acepta y dentro de la escasa libertad que le concede la vida convierte su conducta en impecable, diamantina, no se queja por las esquinas de lo que le ocurre, hace lo que tiene que hacer y enfermo mental, familiar o “no enfermo” siempre acepta las responsabilidades por sus actos y se comporta en todo momento con la impecabilidad que se le exige a un guerrero. Os voy a pasar también un enlace al blog de un amigo, enfermo bipolar, que él llama el rincón del bipolar. Aunque discrepamos un poco respecto a la enfermedad, como se puede apreciar en mis comentarios a sus textos, nada como escuchar a un enfermo bipolar hablar de su enfermedad para concerla mejor. Un abrazo fraternal y aquí estaré siempre, en el blog, para lo que necesitéis.

https://wordpress.com/stats/day/guerreroimpecable.wordpress.com

https://wordpress.com/stats/day/guerreroimpecable.wordpress.com

https://elrincondelbipolar.wordpress.com/author/elrincondelbipolar/

7 06 2016
Maira Riquelme

Me ha sido muy muy muy útil tu publicación, gracias por escribir, me gustaría que lo continúes, es tan bueno conocer el punto de vista del enfermo, soy estudiante de enfermería y la teoría a la práctica es tan diferente. ahora con tus sabias palabras me has ayudado, porque el cariño no te lo enseñan en los libros. Buen día para ti. Saludos desde Argentina. Atentamente Maira.

7 06 2016
Slictik

Gracias a ti, querida amiga. En el blog hay varias series de textos sobre el enfermo mental que iré completando poco a poco, entre ellos la serie Conociendo y queriendo al enfermo mental, donde analizaré desde el punto de vista del enfermo toda nuestra problemática. Si eres estudiante de enfermería te pediría por favor que nunca olvides que el enfermo es mucho más que un chasis al que se le cambian o reparan las piezas defectuosas, es una persona a la que siempre-siempre se podrá llegar con cariño. Por desgracia la sanidad occidental, tan pomposa ella, se limita a eso, a cambiar piezas del chasis. ¿Te imaginas que alguien llevara su coche al taller y se lo dejaran perfecto, pero al acabar le dieran tal paliza al conductor que éste no pudiera ni sentarse al volante? Suena a gag de película de cine mudo. Pues bien, eso es lo que suele hacer la medicina occidental y todo el mundo se queda tan pancho y hasta aplaude con las orejas. De nada sirve curar el cuerpo sino curamos el alma y a ésta solo se puede llegar a través del cariño, del amor, no hay otro camino, por mucho que nos empeñemos. Por desgracia en nuestra sociedad el cariño es tan escaso y precioso como los diamantes. El dinero y todo lo material parece estar en la cúspide de la pirámide de valores y a nadie parece interesarle el cariño, porque como decía la canción “ni se compra ni se vende el cariño verdadero”. Y ya sabemos que en esta sociedad lo que no se puede comprar o vender no existe. Dar cariño supone tal apertura de corazón, de alma,tal altura espiritual, que estoy convencido de que muchos preferirían ir dando monedas por ahí que abrazos. El cariño no alimenta el cuerpo, es evidente, no podemos sobrevivir solo con cariño, pero muchos, entre los que me encuentro, y sobre todo los enfermos mentales, preferiríamos morirnos de hambre si a cambio nos dieran mucho cariño. Nunca te olvides de ello y piensa que todas las técnicas de enfermería no valen nada si luego eres incapaz de dar un abrazo y un beso a un enfermo. Un cariñoso abrazo para ti.

6 06 2016
Tatico

Hola . Quisiera que me ayudaras con tu EXPERIENCIA pues el asunto es el siguiente mi ESPOSA tiene una condition de salud mental …ella es muy especial .atenta ,educada ,trata bien a las personas es pausada Y tranquila .siempre esta pendiente de los demas antes que Ella misma .se sonrie con facilidad no parece que tenga una condition de salud Y sin embargo pasan varios meses Y tiene una crisis o SE esta sintiendo mal Y no cambia es la misma persona .cuando no esta bien tiene panico ideas que le quieren hacer mal ansiedad . Voces e ideas suicidas Y al final pseudoconvulsiones Y hospitalizacion pero yo no veo cambio en ella . Cuando pasa la crisis ella dice que no me habla de SU problema para no preocuparme para que no este triste pero entonces como puedo ayudarla …quisiera que por favor me expliques que puedo hacer para prevenir esto Y poder llevarlas al medico antes de la crisis.

6 06 2016
Slictik

Querido amigo: Ya he visto que me has escrito al correo, te contestaré por ese medio. Para los lectores de tu comentario recordar lo básico. A un enfermo no se le puede dejar solo, hay que darle apoyo, y el primer paso es siempre llevarle a un profesional para que haga un diagnóstico, que recete una medicación, si es necesario, y establezca la terapia que mejor le venga. Los familiares y seres queridos del enfermo sufren mucho por su impotencia para ayudarle, recordad que lo que más necesita un enfermo es cariño, es la mejor medicina que se le puede dar. Por muy grave que sea la crisis o el brote un enfermo nunca se desvincula completamente de la realidad y el cariño es la puerta mágica para acceder a él. Hay que escucharle siempre que quiera decirnos algo, animarle a comunicarse, porque lo que no sale al exterior se pudre dentro y hacerle saber que nunca le faltará el cariño. Los familiares deben asumir que la enfermedad mental suele ser crónica, salvo patologías más leves como una depresión exógena generada por algún acontecimiento traumático o neurosis de angustia generadas por el estrés, por ejemplo. Las patologías más graves son crónicas, aunque al parecer van mejorando conforme avanza la edad del enfermo, es mi caso y creo que es así. Un familiar debe asumirlo y tratar de que el enfermo logre la calidad de vida más alta posible. Enfermos y familiares solemos llevarnos las manos a la cabeza y decir aquello de “qué he hecho yo para merecer esto”. Puede parecer muy injusto, aunque ya veremos en otros textos que iré subiendo al blog, que para quienes creemos en la reencarnación, en el karma, y en las fuerzas poderosas que controlan la evolución de la humanidad y del Cosmos, hasta los acontecimientos más injustos pueden tener pleno sentido a largo plazo. No estamos aquí para siempre, no somos inmortales, somos muy frágiles y por lo tanto lo primero que hay que cambiar es esa mentalidad de que la vida lo es todo, de que la muerte está siempre muy lejana y es solo una teoría. La vida es solo una etapa evolutiva y somos tan frágiles como una flor bajo la tormenta, debemos agradecer el don de la vida y vivirla con intensidad, aceptando todo lo que nos sucede, no como un castigo sino como un reto para alcanzar la condición de guerrero impecable. Un abrazo.

9 05 2016
Carolina

Leerte a ti fue ver a mi mamá en partes aunque ella tiene neurosis cronica, depresión y bipolaridad es muy difícil y doloroso, se sufre mucho pero amo a mi mamá

9 05 2016
Slictik

Gracias amiga. No hay mayor impotencia para un familiar que ver sufrir a un ser querido sin poder hacer nada. Así es, la enfermedad mental no se cura con un medicamento milagroso. Es una enfermedad del alma y solo existe una medicación efectiva, el cariño y el amor. Si tu madre está recibiendo amor puedes estar segura de que está recibiendo la mejor medicina que podría encontrar nunca. Un abrazo.

12 04 2016
Gloria

Buenas tarde Juan: después de leer tus artículos, te agradezco la información. Sin embargo, me siento perdida, no se que hacer. Tengo un hijo, 25 años, que presenta señales de enfermedad mental, ideas delirantes, habla solo, se ríe solo, delirios de persecución, depresión, conductas compulsivas, pero no acepta ningún tratamiento, ni psiquiátrico, ni psicológico. Cómo convencerlo de atenderse, el cree que está bien. Ha presentado conductas agresivas, ira descontrolada, problemas en la escuela, no tiene amigos, en fin, es una gran problemática y lo peor es como lo ayudo, lo engaño y lo llevo al psiquiatra, estoy desesperada. Ayuda por favor

12 04 2016
Slictik

Hola Gloria, soy César, no Juan, como me llamas por error y soy el autor del blog y de los artículos que aquí se publican. Si quieres puedes utilizar el correo que hay en el blog para contarme más detalles de tu hijo. Por lo poco que me cuentas deduzco que lo que le está pasando no es algo que haya aparecido de repente, debido al consumo de drogas o a otra circunstancia sino un proceso que lleva años ocurriendo. Por su edad está justo en el momento más dramático de la manifestación de la enfermedad mental. A mi me diagnosticaron a los diecinueve años y a los veinticinco estaba en la peor época de mi peor etapa como enfermo mental. Creo que ha llegado el momento de que sea diagnosticado y se enfrente a la realidad, sea ésta la que fuere, si es un enfermo mental tendrá que acostumbrarse a aceptarse como tal, a tomar medicación, si es preciso, a seguir una terapia y a visitar y estar controlado por el psiquiatra o psicólogo correspondiente. Si sus ideas delirantes, de persecución, no son producto del consumo de drogas es fácil que pueda ser esquizofrénico paranoide, aunque este diagnóstico es tan serio que debe hacerlo siempre un buen profesional. El problema de las conductas agresivas y la ira descontrolada siempre va a más y hay que atajarlo por su bien y el de las personas que con él conviven. No acabo de entender muy bien lo que me dices de la escuela. Puede que te haya entendido mal y que la que tengas 25 años seas tú y tu hijo sea aún un niño y vaya a la escuela. En ese caso todo cambia. La enfermedad mental en los niños es muy compleja y requiere profesionales especializados, si es muy niño no creo que sea esquizofrénico, a tan corta edad el diagnóstico es muy complicado. Podría sufrir autismo u otro tipo de problema. Si es un niño es imprescindible que lo lleves a un psicólogo clínico especializado en niños o a un psiquiatra con esta especialidad. Es de todo punto imprescindible. No me dices nada de esposo o padre por lo que deduzco que puedes estar separada y debes enfrentarte sola al problema. No creo que pueda ayudarte mucho más hasta obtener datos imprescindibles, puedes escribirme si quieres a mi correo privado que está en el blog. Necesito saber qué edad tiene, si 25 años o es un niño y los veinticinco los tienes tú. Si va a la escuela normal o es otro tipo de escuela. Si estás sola y eres tú la que debes tomar las decisiones o hay un marido y padre. Tampoco entiendo muy bien lo que me dices de la escuela, si es un niño y sufre lo que me estás contando en la escuela se han tenido que dar cuenta, han tenido que hablar contigo, tal vez tengan algún psicólogo. Si tiene 25 años debes decirme a qué escuela te refieres y las circunstancias de la misma. En cuanto a cómo llevarlo al psicólogo o psiquiatra está claro que dependerá mucho de su edad, si es menor de edad tú tienes la patria potestad y puedes tomar decisiones por él, podrías consultarlo primero tú con un profesional y que él te hablara de la mejor forma de llevarlo a la consulta. Si es mayor de edad, de 25 años, tal vez no te quede otro remedio, con el tiempo y conforme aumente su agresividad que utilizar el cauce legal. Si eres española puedes acudir al Fiscal de tu localidad, exponerle el caso y que él inicie un trámite de internamiento forzoso para ser diagnosticado y tratado. Lo siento Gloria, pero con los datos que me das es muy complicado decirte nada más. Solo lo que digo en general en mis textos, el cariño es siempre la mejor forma de acercarse a un enfermo, hay que tener paciencia, hablar con él, ser respetuoso y no convencerle de nada con razones sino con cariño. A veces un abrazo funciona mejor que un millón de razones o de conversaciones intentando convencerle de algo. Un cariñoso abrazo.

12 04 2016
Gloria

Cesar, te seré más explícita: Somos mexicanos, César mi hijo, así se llama también, sufrió violencia infantil, por su padre. Fue un niño inquieto,que yo suponía normal. Actualmente tiene 25 años, hace 4 años inició su consumo de marihuana, por lo que se le interno, con su autorización, en un centro de rehabilitación contra adicciones, aproximadamente dejo su adicción por 9 meses. posteriormente volvió al consumo. Durante el periodo de internamiento mostró conductas psicóticas y se le canalizó a un hospital psiquiátrico, estuvo medicado por un año, después se ha negado a tomar el medicamento. Durante los 2 últimos años, se ha vivido en casa, muchos eventos de violencia, sobre todo hacia su padre. Ha tenido que abandonar la escuela en 4 ocasiones, por considerarse que presenta conductas extrañas. Habla y se ríe solo, en ocasiones dice incongruencias. En septiembre pasado, reinicio estudios a nivel universitario, con calificación buena en el primer periodo. Actualmente, se encuentra en el segundo periodo, pero ya me reportaron que presenta las conductas que ya te mencioné y me recomiendan tratamiento psiquiatrico, sin embargo, como te comento, Cesar no acepta ningún tratamiento.
Conmigo es con la única persona que habla, y se deja abrazar y besar. Trato de darle cariño pero creo necesita de esa atención psiquiátrica, tengo miedo de que empeore.
Te pregunto, ¿Será bueno llevarlo con engaños al psiquiatra? y que crea que el medicamento es para atender otra enfermedad?
No se que hacer, estoy desesperada.

13 04 2016
Slictik

Hola Gloria: Gracias por tu sinceridad aunque podías haberme dado estos datos por correo, si a ti no te importan que sean públicos, por mi parte ningún inconveniente. No puedo ayudarte mucho con el tema legal porque no conozco la ley en México, aquí sí podría encaminarte bien. En cuanto a lo que me preguntas de llevarle engañado al psiquiatra te lo desaconsejo, toda mentira acaba generando problemas porque antes o después se desvela. Como dice un refrán castellano, antes se pilla a un mentiroso que a un cojo. Los enfermos mentales solemos reaccionar muy mal a los engaños o manipulaciones, incluso con agresividad, nos molesta mucho que nos traten como a niños. Tu hijo ya tiene edad para ser una persona responsable de sus propias decisiones y actos, cualquier engaño, aunque pudiera parecer que al menos a corto plazo podría dar buenos resultados, a la larga siempre crea más problemas de los que pretende evitar.

En cuanto a lo que me dices de que sufrió maltrato de niño eso explica muchas cosas, los niños maltratados siempre sufren un grave trauma que acaba por aparecer de una manera u otra a lo largo de la vida. Que sea en forma de psicosis no es nada extraño. Si ha consumido marihuna, aunque sea una droga blanda, no es sorprendente que sufra delirios y que esté agresivo, la marihuana, aunque sea considerada como algunos como hierba medicinal, en realidad desconecta de la realidad y crea e intensifica los delirios. Si sufre algún tipo de psicosis lo peor que puede hacer es fumar marihuana. Por otro lado si se ha convertido en adicción hay que enfrentarse a otra patología muy complicada, puesto que las adicciones son muy difíciles de superar y requieren una terapia intensa y prolongada. No es extraño que no pueda con sus estudios, es que incluso con una buena medicación y terapia le costaría mucho sacarlos adelante. Entiendo que cuando me hablabas de escuela, te referías a la universidad. Aquí, en España, escuela es siempre de niños.

Mi sugerencia sobre lo que puedes hacer es la siguiente: Tienes que hablar con él, con respeto, con cariño, escogiendo un buen momento y decirle con claridad, sin titubeos, que si no quiere que su vida se convierta en un infierno debe enfrentarse a la realidad y asumir su posible condición de enfermo mental, que solo con un diagnóstico, una medicación y una terapia adecuada conseguirá salir adelante. Que si no lo hace todo irá a peor de forma irreversible. Puedes comentarle si quieres mi caso, cómo he conseguido salir adelante cuando fui desahuciado por psiquiatras y nadie apostaba un ochavo por mí. Tuve que medicarme y con el tiempo, el yoga mental y la filosofía del guerrero impecable, he salido adelante, llevo una vida normal y no tomo medicación. A pesar de ello sigo sufriendo crisis en mi enfermedad, la última me costó el divorcio, pero acepto lo que soy y trato de vivir de la mejor manera posible, luchando como un guerrero. Si se lo dices con respeto y cariño es posible que con el tiempo, cuando reflexione acepte que no podrá salir adelante sin un diagnóstico y una medicación. Desconozco la ley en México, aquí en España te aconsejaría un internamiento forzoso, pero no sé cómo está la ley allí ni cómo está la sanidad mental ni cómo están los psiquiátricos. Cuando yo estuve internado aquí, hace ya muchos años, los psiquiátricos eran auténticas cárceles, verdaderos infiernos, yo no aconsejaría a un familiar un internamiento en aquellas condiciones, pero imagino que si el deterioro es muy grave habría que tomar alguna decisión, por muy dolorosa que fuera.

Tienes que tener en cuenta que los enfermos mentales, salvo un deterioro total e irreversible, seguimos siendo personas, somos conscientes, tenemos nuestros derechos, somos libres para decidir, aunque esa decisión nos lleve al abismo. Somos responsables de nuestros actos, un familiar no puede sufrir y curarse por nosotros, vivir por nosotros, tomar las decisiones por nosotros. Eso no funciona. Como dice Milarepa hemos venido a la vida para aprender lecciones espirituales, puede que algunos se nieguen a aprenderlas y sufran mucho, pero eso no es posible evitarlo sufriendo por él, tomando decisiones por él. Una vez que hables con él y le digas con claridad, con respeto y cariño lo que te he dicho, la decisión es suya. Si elige vivir en un infierno deberá asumir las consecuencias. Los seres queridos solo pueden escuchar, dar cariño y apoyo, y si las circunstancias se hacen imposibles pueden y deben tomar decisiones. Un internamiento legal, forzoso, puede ser una buena solución en determinadas circunstancias, lo que no funciona es mentir y mucho menos hacerle tomar una determinada medicación con engaños. Aunque parezca extraño los enfermos mentales somos bastante inteligentes y conscientes, intuimos si nos engañan y desde luego que los efectos de la medicación le harían entender que no es para lo que se le dice. Creo que lo mejor es hablarle claro e intentar que acepte un ingreso voluntario, que se le diagnostique, se le medique y reciba una terapia. Es importante hablarle claramente de que la marihuna solo está agravando sus estados mentales, suelen negarse a aceptarlo y buscan todo tipo de disculpas que en realidad solo son fugas de la realidad. Como se trata de una adicción requiere una terapia específica, no se le puede coaccionar para que la deje sin más porque eso siempre es contraproducente y acaba generando efectos contrarios. Creo que eso es todo, querida Gloria, si quieres comentarme algo más o seguir escribiéndome a mi correo privado te atenderé encantado. Te deseo mucha suerte, será un camino difícil. Que la paz profunda te acompañe siempre en el camino. Un abrazo.

13 04 2016
Gloria

Cesar, te agradezco tus palabras, tu opinión me parece importante, me da otra visión y enfoque de mi problemática. Es cierto, no puedo vivir por él, tengo mi propia vida. Es difícil, soltar y dejar de pensar que puedo controlar y decidir por el. Cierto, ha sido y es un camino difícil. Pero tengo esperanza y fe. Te agradezco nuevamente tu atención. Recibe bendiciones

13 04 2016
rosa del carmen martinez

César, como un esfuerzo a que mi hijo se abra con alguien y tal vez, acepte comunicarse y aceptar su enfermedad, sería mucho pedirte que le envíes un mensaje, a ver si responde? ( mírame, la que va a dejar de controlar, jeje)

Su correo es unitmil8000@hotmail.com

Gracias.

Dios te bendiga

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13 04 2016
Slictik

Hola, antes de mandar el mensaje permíteme que te pregunte si eres Gloria, la de los anteriores comentarios, puesto que ahora te llamas Rosa o no eres Gloria, entonces tienes que darme más información, porque ando perdido. Si eres Gloria te sugiero que antes le hables de mí y le pidas permiso para que yo le escriba, si lo hago sin que sepa nada de mí y sin su permiso sería contraproducente. Créeme, lo sé muy bien, los enfermos mentales somos muy defensores de nuestra dignidad y nuestros derechos y llevamos mal que alguien se meta en nuestras cosas sin antes haberle dado nuestro permiso. Estaría aún mejor si tu le dieras mi correo, le hablaras de mí y le animaras a que me escribiera. Ya me dirás si quiere hacerlo o se niega en redondo, en ese caso aún no ha llegado el momento. Que Dios te bendiga a ti. Un abrazo.

14 04 2016
rosa del carmen martinez

Soy Rosa del Carmen Gloria, pero como es tan largo, me gusta más Gloria. Ok le platicaré de ti, espero tener suerte. Mil gracias. Dios te bendiga

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6 04 2016
amor

muchas gracias Juan e aprendido mucho esta noche q Dios te bendiga, tu eres muy inteligente

4 04 2016
diik

Hola yo tengo a mi hermano que es imposible comunicarse con el y no hace caso a nadie.tiene paranoias a todas horas y continuas faltas de respeto hacia mi padre y mi madre.no sabemos donde acudir ni que hacer estamos desesperados que puedo hacer .gracias

4 04 2016
Slictik

Hola. Entiendo tu desesperación. No me das muchos datos, si quieres ampliar tu consulta puedes utilizar el correo que aparece en el blog. Por lo que me cuentas no parece que tengáis muy claro qué enfermedad padece. Lo primero es un diagnóstico. Necesitáis ir a un profesional que le diagnostique y le ponga medicación, si la necesita y comience alguna terapia. No me dices tampoco de dónde eres. Si fueras de España aquí existe la posibilidad de un internamiento forzoso vía judicial. Solo tienes que ir al fiscal que corresponda a tu domicilio y hablarle de la situación, él se encargaría de todo. Promovería una demanda ante el juzgado correspondiente, lo vería el forense, haría un diagnóstico y el juez podría acordar un internamiento forzoso durante un tiempo hasta que se le diagnosticara más a fondo y mejorara. Lo que me dices de sus “paranoias” es bastante vago, eso no significa que sea un esquizofrénico paranoide, puede que simplemente sufra de ideas obsesivo-compulsivas. El término paranoia se emplea muchas veces en lenguaje coloquial para hablar de ideas fijas, obsesiones, manías. La esquizofrenia paranoide tiene mucho que ver con los delirios, alucionaciones, etc. Veo que no sabes mucho de lo que le pasa a tu hermano, por lo tanto tiene que intervenir un profesional cuanto antes, si él quiere hacerlo por las buenas buscáis un psiquiatra o psicólogo para que le haga un primer diagnóstico. Si no quiere voluntariamente tendréis que hacer un internamiento forzoso vía judicial, si estáis en España, o si sois de otro país tendréis que adaptaros a la legislación vigente en ese país, tal vez no os vendría mal una consulta con un abogado. No me dices nada tampoco sobre si consume drogas o alcohol o esto le ha venido a raíz de un trauma personal o familiar, algo que haya ocurrido en vuestras vidas y que le haya afectado mucho.

Como digo en los textos del blog a los enfermos mentales se nos llega con el respeto y el cariño. Si le miráis como a una persona “normal” sus desplantes, insultos, agresividad, falta de respeto sería de todo punto inaceptable, tendríais que concluir que es una mala persona y tomar las medidas que se toman con las “malas personas” alejarse de ellas, buscar soluciones legales, intentar defenderse de su agresividad, etc etc. Pero si es un enfermo mental nada de esto os va a servir. Puede que esté sufriendo una crisis de su enfermedad y por lo tanto su conducta es patológica, lo mismo que un enfermo físico tiene una forma de conducirse diferente a cuando está sano. Si está en su mundo, si se ha fugado de la realidad, de nada sirve razonar con él. Solo podréis llegar a él a través del respeto y el cariño. Tenéis que escucharle, tenéis que intentar convencerle con cariño y con respeto, de que se ponga en manos de un profesional. Recordad que si respondéis a su falta de respeto y a sus insultos de la misma manera entraréis en un bucle del que nadie saldrá bien parado. A un enfermo mental se le llega a través del respeto y el cariño, se le escucha y una vez que hemos llegado a él es más fácil convencerle de que se ponga voluntariamente en manos de un profesional. Si no lo quiere hacer habrá que recurrir al internamiento judicial y una vez que esté diagnosticado, con medicación, será posible hablar con él con normalidad. Un abrazo.

19 11 2015
jose

Gracias estuve leyendo material mi esposa está pasando por su tercera crisis con lo que leído voy a centrarme más en entender la en darle más cariño y apoyo casi siempre en su crisis la agarra con migo y siempre trato de hacerla entender que lo que me dice o imaginar No es real

20 11 2015
Slictik

Gracias a ti por ser paciente con una enferma mental. Solo hay una forma infalible de llegar a un enfermo mental, escucharle siempre y darle apoyo y cariño, no hay otra manera. En el blog tienes mi correo electrónico por si quieres hablarme en privado del problema de tu esposa. Desconozco su enfermedad pero si sufre delirios necesita medicación y recuerda que siempre se puede llegar a un delirante a través del cariño, es el único puente que siempre está en pie. Un abrazo.

11 10 2015
Danae

Estoy total de acuerdo con César. La maldad es una cosa, y la enfermedad mental otra. En mi vida me he encontrado igual con muchas personas malas, aprovechadas, y crueles (que aparentemente eran normales) y otros con enfermedad mental (tratada y diagnosticada) que son un encanto de personas. Cierto, que cuando tienen un brote psicótico pueden cambiar su manera de ser y comportamiento, pero ya no son “ellos” sino la enfermedad en si.

11 10 2015
papus21

Muchas gracias Lola por echarme un capote, no esperaba menos de ti. En efecto, esa ridícula mentalidad de que todo enfermo mental es una mala persona nos hace mucho daño y debería ser una de nuestras tareas prioritarias intentar cambiar lo que yo considero la base de la leyenda negra del enfermo mental. No podemos consentir que se siga diciendo que somos enfermos mentales porque somos malas personas y que si fuéramos buenos no seríamos enfermos mentales. Es inaceptable y siempre que lo escuchemos deberíamos responder y responder con contundencia. Es tan tonto como achacar a un enfermo de diabetis que lo es porque come mucho dulce y si dejara de comerlo acabaría con su enfermedad, una enfermedad en gran parte genética y con muchas otras causas.Los enfermos mentales no somos malos “per se” y quien así lo crea es que no nos conoce por lo que les invito a irnos conociendo. No se puede amar lo que no se conoce, ese es sin duda el primer paso. Un abrazo.

30 09 2015
lali

Mi ex sufre algun tipo d enfermedad mental,no se cual ni el porque, solo se q sufre d algo,toma medicación y tiene sintomas,no duerme, esta decaido,se obsesiona,distorsiona la realidad,dice q las cosas q hace el,se las hacen los demas a el…tambien dice cosas super raras,q su cabeza es como un ordenador q no puede parar d pensar cosas sin sentido y q la cabeza le mete galletas, esta bajo d animo,con ansiedad y dice q a veces piensa q se va a volver loco, yo q se…yo no entiendo nada d esto,lo unico q se es q me a liado una q flipas, contra mi y toda mi familia, lo he tenido q dejar, no razona ni nada,solo insulta,amenaza y hace el mal a mi y a mi familia, yo paso, me a hecho mucho daño a mi y a toda mi familia,lo he tenido q dejar y sigue ahi obsesionado haciendo el mal en mi entorno, q este mal lo entiendo,pero q haga daño asi a los demas con sus rayadas,eso no,paso mucho,al final voy a acabar yo mal por su culpa,nadie nunca me a hecho tanto daño y yo no me lo merezco,si conozco a otra persona asi,salgo corriendo

1 10 2015
papus21

Querida amiga: Hay dos cosas que me han llamado la atención en tu comentario, por un lado parece que identificas enfermedad mental y maldad y por otro que tengas tan pocos conocimientos de la supuesta, yo creo que real, enfermedad mental de tu “ex marido”. Si me permites voy a contestarte con todo el respeto y el cariño del mundo, pero también con toda la sinceridad y contundencia que requieren estos temas. Ya he comentado muchas veces que el enfermo mental no es otra cosa que una persona normal que además sufre de una enfermedad que no es física, sino mental y por lo tanto invisible. Lo mismo que hay personas buenísimas, buenas, regulares, malas, malísimas y medio pensionistas como digo yo en broma, entre los enfermos mentales hay el mismo tipo de personas, por lo que no se puede generalizar, es como si yo tildara de corruptos y delincuentes a todos los normales porque entre ellos hay este tipo de personas. La enfermedad mental no nos hace buenas personas, pero tampoco malas, lo único que hace es que las debilidades de nuestro carácter se hagan más llamativas puesto que la patología las pone a la luz pública. Creo que es un gran error hacer el siguiente silogismo o concluir de la siguiente manera: mala persona, ergo = enfermo mental. Eso no es así. Todos sufrimos las consecuencias de convivir con malas personas, sean estas enfermos mentales o se consideren personas normales puesto que no han sido diagnosticados como enfermos. Yo he sufrido mucho, muchísimo la maldad de personas “normales” y no por ello creo que todas las personas normales sean malas. Durante quince años sufrí acoso en el trabajo, mobbing, y estuvieron a punto de acabar conmigo. El jefe sabía muy bien que yo era un enfermo mental y a pesar de ello me acosó. Hubiera podido acabar suicidándome, pero ya entonces era un guerrero impecable y luché hasta el final. Yo no creo que esta persona fuera un inconsciente, sabía lo que hacía, sabía que podía acabar matándome, consiguiendo que yo me suicidara, y sin embargo siguió con el acoso. Mis compañeros sabían que yo era un enfermo mental y que había intentado suicidarme antes, sabían que si no me apoyaban podía acabar muy mal, pero no lo hicieron, apoyaron al jefe. Para mí estas personas eran malas, sin paliativos, no les importaba que yo me suicidara con tal de que dejara de ser un obstáculo en su camino. Y lo peor es que el acoso comenzó por una actitud justa y razonable por mi parte, comenzó porque quise que el jefe repartiera el trabajo y no lo hicieran compañeros que incluso tenían una categoría profesional inferior a la mía y no podían darme órdenes. Esto les llevó a acosarme con todas las consecuencias. Y estas personas no eran enfermos mentales como yo ni sufrían patología alguna, simplemente eran malas personas que buscaban acabar conmigo. Por eso me molesta que identifiques maldad con enfermedad mental, mala persona con enfermo mental. No es así y me temo que yo he encontrado peores personas entre los que se llaman normales que entre los enfermos mentales.

Eso por un lado, por otra parte me llama la atención que hayas convivido con tu pareja y no sepas ni la enfermedad mental que padece, ni siquiera tengas la seguridad de que es un enfermo mental. Tampoco sabes qué medicación toma y supongo que nunca le acompañaste al psiquiatra o al profesional que lo tratara, porque de otra manera no es posible que fuera medicado. Desconozco cuánto tiempo has estado casada con esta persona y si él se comportaba así desde el principio. Por mi parte puedo decirte que yo me casé con una mujer a la que le expliqué que era un enfermo mental y todo mi pasado, no se casó ignorando estos extremos. Me he divorciado de ella porque no aceptó mi enfermedad mental y atribuía la conducta patológica durante mis crisis a maldad, a que yo era una mala persona. Comprenderás que esté muy sensibilizado con este tema.

Me sorprende que no sepas nada de su enfermedad. Entiendo que cuando te encuentres con otro enfermo mental salgas corriendo, espero que me entiendas también a mí, con todo el respeto y el cariño del mundo te diré que yo también saldría corriendo si me encontrara con una mujer como tú, que no sabe si su ex marido era o no enfermo mental, ni la medicación que tomaba, ni le acompañó nunca a visitar al psiquiatra, que lo único que sabe es que delira y es mala persona, supuestamente. Esto sería inaceptable si tu “ex” sufriera una enfermedad física como la diabetes, por ejemplo y tú no supieras ni qué es esta enfermedad, ni que hay que inyectarse insulina, ni que hay que seguir una dieta ni las consecuencias que puede tener un shock hipoglucémico. Si esto fuera así yo le aconsejaría a ese hombre que saliera corriendo y no volviera a ver a esa mujer porque esa relación de pareja no puede ir a parte alguna. Si uno convive con un ser querido éste debe por lo menos informarse de la enfermedad que padece el enfermo mental, debe acompañarle a ver al psiquiatra y hablar con él, debe informarse de la medicación que está tomando, de la patología de la enfermedad… Un ser querido al que le importe un bledo la enfermedad de su pareja es para salir corriendo, te lo aseguro. No niego que convivir con un enfermo mental sea difícil, a veces es un infierno, por eso fui yo quien tomó la decisión del divorcio cuando mi pareja no aceptó mi enfermedad y achacó mi conducta a que soy una mala persona. Lo mejor que se puede hacer con las malas personas es salir huyendo de ellas y cuanto más lejos mejor. Por eso es preferible abandonar a un enfermo mental si no se cree en su enfermedad que seguir conviviendo con él si se le considera mala persona. Eso tiene que estar claro. Lo que no significa que uno deba aceptar la maldad de una persona por el simple hecho de ser un enfermo mental. Pero no creo que sea tan complicado saber cuándo su conducta es producto de su enfermedad o de su maldad de carácter. Si cuando es persona está bien es bondadosa, cariñosa, generosa, adorable, y cuando está mal, en crisis de su enfermedad es todo lo contrario, está claro que su conducta patológica es producto de su enfermedad y si cuando está bien se comporta igual de mal que cuando está en crisis está claro que es una mala persona y que su enfermedad lo único que hace es intensificar sus conductas canallescas.

Lo siento amiga, pero no puedo aceptar que se equipare enfermo mental a mala persona, mi experiencia me dice que me he encontrado en la vida peores personas entre los que se consideran normales que entre los enfermos mentales. Y lo siento si te sientes herida, pero creo que si has convivido con una persona en pareja y no sabes ni la enfermedad mental que padece, ni la medicación que toma, ni le has acompañado al psiquiatra, ni te has informado de cómo son sus crisis, entonces me temo que si tú estás muy feliz lejos de él, a él le vendrá muy bien estar lejos de ti. Hay que aceptar la enfermedad mental como enfermedad, aunque no sea física, aunque sea invisible, sino se acepta cuanto más lejos del enfermo mental mejor para todos. Ahora que ya no convives con él imagino que no te importará mucho saber qué enfermedad padecía, ni las conductas patológicas que genera esta enfermedad, ni qué es un delirio en un enfermo mental o una alucinación o cómo se comporta un depresivo o un fóbico o un esquizofrénico que oye voces, etc, pero si te pica la curiosidad, aunque sea una curiosidad morbosa, aquí, en este blog, en esta sección podrás encontrar muchos textos que te ayuden a comprendernos a los enfermos mentales. No conozco a tu “ex” y por lo tanto no puedo decir si es que es y era mala persona o simplemente se trata de un enfermo mental con una enfermedad grave como esquizofrenia, psicosis o cualquier otra, si sufre delirios, si oye voces, si no ha sido bien diagnosticado o bien tratado, eso no lo puedo decir, pero tampoco que sea una mala persona, no le conozco y no doy nada por supuesto en el caso de los enfermos mentales. Pero quiero dejar bien claro que para mí es inaceptable considerar mala persona a un enfermo mental solo por el hecho de serlo y sufrir las crisis de su enfermedad, nunca lo voy a aceptar y lucharé toda mi vida por ello, tampoco voy a negar el sufrimiento de los seres queridos y su conducta heroica en algunos casos. Mi deuda de gratitud con mi “ex”, con mi hija, con mi hijo, con mi suegro, serán eternas, les debo mucho, mi ex pareja estuvo conmigo en los peores momentos de mi vida, me amó, me apoyó, me dio cariño, me lo dio todo, mi deuda será eterna y nunca la podré pagar, pero eso no implica que su incapacidad para aceptarme como enfermo mental y comprender la enfermedad haya hecho imposible la convivencia. Tanto enfermos como familiares deberíamos conocernos mejor, hablar más, no ocultar la enfermedad, no tener miedo al qué dirán, no consentir, los enfermos, permanecer en las cloacas, como las ratas, porque no lo somos y los familiares tampoco deberían sentir vergüenza de sus familiares enfermos mentales, como si fueran monstruos, porque no lo son. Deberíamos estar juntos y juntos luchar para que la sociedad conozco mejor a los enfermos mentales y los acepte y no les margine. Esa es mi lucha y no cejaré hasta que me llegue la muerte. No se trata de pesar en la balanza el sufrimiento de unos y de otros, sino de conocernos, comprendernos y querernos. Este es el camino que te invito a seguir. Ya no convives con tu ex, tal vez pienses que no necesitas informarte, pero nunca se sabe, puede que aparezca en tu vida otro enfermo mental, incluso un familiar muy cercano o tu misma puedes acabar enferma mental, nadie está exento de la enfermedad y nadie es tan guapo que Dios le vaya a conceder lo que no nos ha concedido a otros, la gracia de librarnos de esta enfermedad. Un abrazo y espero que reflexiones, porque si hay malas personas éstas no están siempre en el lado de los enfermos mentales.

19 09 2015
Alicia Teodoro

He leído el texto y aunque comparto gran parte. Que ocurre cuando el enfermo no es consciente no atiendo y no se deja ayudar. Que pasa con los familiares que lo intenta todo y el enfermo no quiere aceptarlo y el terapeuta educadamente dice que ha de ser el propio enfermo el que vaya. No hay ningun tipo de ayuda, ni el asistente social, ni el hospital NADIE. Ves que unA persona a la que quieres no vive en la realidad, pero Si intentas ayudarle dice que te denunciara. Solo alguien Hace Algo cuando Pasa Algo grave, se lesiona, agrede…entonces solo entonces se interviene y a veces es ya tarde. Que podemos hacer cuando reconocemos una crisis pero el enfermo insiste en que no le pasa nada.

19 09 2015
papus21

Querida Alicia: En otros textos menciono mi idea de que los enfermos mentales somos igual que el resto de las personas, solo que además sufrimos una enfermedad. Como sabrás entre las personas normales hay muy buenas personas, buenas, regulares, malas, muy malas y malísimas. La enfermedad con cambia el carácter, si una persona era mala antes de sufrir la enfermedad, lo seguirá siendo con ella y además su patología hará que los peores defectos de su carácter destaquen más. Con esto quiero decir que un enfermo, “per se”, no es buena persona porque sufra una enfermedad, por lo tanto hay que analizar cómo era antes de ser enfermo y cómo es ahora cuando sufre las crisis. Por ser un enfermo no se le pueden consentir todos los caprichos, ni se le debe tratar como a un niño consentido, como ya dije en otro comentario, si educamos al enfermo como a un niño malcriado acabará orinándose en nuestros pies.

Cada enfermo es un mundo, como cada persona normal es un mundo, no se puede tratar a todos por igual, el trato siempre debe ser personal. Otro tema muy interesante es el grado de deterioro que sufre un enfermo. Si el deterioro es gravísimo y creemos que ha perdido totalmente el contacto con la realidad, el trato que deberemos darle no es el mismo que a otro enfermo que tiene una buena calidad de vida, solo que durante las crisis pierde el control. En textos que iré subiendo de Diario de un enfermo mental hablaré largo y tendido de si creo que pueda existir la locura total, la desconexión absoluta de la realidad, la demencia irreparable. Mi opinión personal es que no, y lo digo por experiencia propia, creo que en todo enfermo siempre hay una vinculación con la realidad,por pequeña que sea, algo de consciencia y es a esa pequeña chispa a la que hay que llegar con cariño.

Pero por lo que me cuentas no creo que sea ese el caso de tu ser querido, con enfermedad mental. Parece más bien el típico caso de un enfermo que utiliza el chantaje emocional, las farsas de control a las que te remito en este blog, para conseguir sus objetivos, que no quiere hacerse responsable de sus actos, que puede mentir y manipular para evitar las consecuencias de su conducta. En mis clases de yoga mental siempre digo a mis alumnos, enfermos mentales, que no podemos, nosotros menos que nadie, no aceptar la responsabilidad por todo lo que hacemos, decimos, incluso pensamos y sentimos. Incluso cuando sufrimos crisis graves y no controlamos, luego debemos hacernos responsables y pedir perdón e intentar reparar el daño causado. Cualquier otro tipo de comportamiento no es aceptable ni se lo debemos consentir si no queremos educar a un niño malcriado. Si su crisis hace aconsejable su internamiento deberemos ponerlo en manos de su terapeuta o psiquiatra, y los familiares deben aconsejárselo con respeto y cariño.

Querida Alicia, no sé en qué país resides, en España hay medios legales para conseguir que un enfermo mental que sufre una crisis grave pueda ser internado, contra su voluntad si es preciso. Esto se puede hacer y se debería hacer cuando el enfermo es impermeable a toda terapia y su rebeldía le lleva a prescindir de la medicación y adoptar un comportamiento insufrible, incluso violento. Pero si se hace esto siempre debe ser decisión del psiquiatra o terapeuta y no de sus familiares, y estos siempre deben hablar con el enfermo, con respeto y cariño, aunque él no lo haga. Cualquier comportamiento que no respete al enfermo como persona, que sea insultante y no cariñoso, que sea ofensivo, que no sea sincero y que a “posteriori” cuando ya esté bien, no se le pida perdón por coartar su libertad, explicándole que era preciso hacerlo y no quedaba otro remedio, cualquier otro comportamiento, repito, que no se ajuste a este tipo de conducta, será recibido por el enfermo como una agresión, como una falta de respeto, como una coacción a su libertad y no como una conducta cariñosa, sino vengativa, malévola, por parte de alguien que no le quiere y lo único que busca es quitárselo de encima. Así es y quien no se lo crea y siga con sus conductas irrespetuosas, insultantes, humillantes, coactivas, denigrantes, se enfrentará a reacciones del enfermo mental realmente violentas, y no las voy a justificar, por supuesto, pero yo mismo, fui atado con cadenas en un sótano infecto, se me pegó una paliza de muerte y se me obligó a comer, cuando me declaré en huelga de hambre por dignidad, a través de un embudo sujeto por un arnés, lo que estuvo a punto de ahogarme y matarme. Esto por supuesto ocurrió hace muchos años y no creo que suceda ya salvo en alguna parte del mundo que aún siga en la Edad Media, pero con ello quiero decir que hay que tener mucho cuidado con lo que se obliga a hacer a un enfermo mental, porque podemos llegar a tratarle como a un animal basándonos en la supuesta necesidad de reducir su rebeldía. En España existen medios legales e imagino que en otros países también, se deben utilizar, siempre bajo la supervisión del psiquiatra, solo cuando es preciso y no haya otro camino y los familiares siempre deben tratar al enfermo con respeto y cariño y luego pedirle perdón por lo que se vieron obligados a hacer. El enfermo también deberá pedir perdón por sus conductas, aunque provocadas por sus patologías, y deberá reparar en lo posible el daño causado. Si se niega y es insultante y rebelde los familiares deberán hacérselo ver con cariño, decirle que su enfermedad no de autoriza, no le da bula papal para ser una mala persona y comportarse como tal.

Por último, querida Alicia, decirte que a todo enfermo mental, fuere el que fuere, tenga la enfermedad que tuviere, haya sido una buena o una mala persona antes de sufrir la enfermedad, se le puede llegar a través del respeto y el cariño, escuchándole, tratándole como a un ser humano. Es cierto que a veces convivir con un enfermo mental puede llegar a ser un infierno, pero es preferible, yo al menos lo prefiero, que me dejen solo con mi enfermedad, expuesto a un intento de suicidio que acabe con mi vida, llevando una vida miserable, con una calidad de vida muy baja, lo prefiero y lo preferiré siempre a soportar a familiares que no hacen sino quejarse por todo, incluso por algo que el enfermo no puede evitar y es padecer su enfermedad,que te tratan como a una basura, que te insultan, que te consideran una mala persona, violento, criminal, que no dejan de reprocharte cada uno de los segundos de tu vida lo que hiciste en el pasado, en muchos casos producto de la crisis de tu enfermedad.

Querida Alicia, un familiar de un enfermo mental debe decidir si está dispuesto o no a convivir con esa persona, en qué condiciones y buscando siempre las mejores soluciones, tanto para el enfermo mental como para ellos mismos. Sé que mis palabras te pueden herir, querida amiga, pero yo ahora estoy solo, divorciado tras la última crisis, mi hija no quiere saber de mí, he tenido que salir adelante este año poniendo toda mi voluntad de guerrero impecable. Podría haber salido mal, podría haberme hundido y haber intentado suicidarme y acabado con mi vida, pero todo eso hubiera sido preferible a seguir soportando que mi familia pueda considerarme un canalla, una mala persona, un miserable, un monstruo. Ante un dilema así un enfermo con dignidad se marcha y vive o muere solo, sin pedir nada, sin humillarse, aceptando lo que le venga.Lo mismo que te he dicho que no se puede tratar al enfermo como un niño malcriado y consentirle todo, también te digo que a un enfermo no se le debe faltar al respeto y su dignidad como ser humano, si es difícil saber cuándo el enfermo se conduce mal por su enfermedad, porque está en crisis, o por su carácter, porque es mala persona, también para nosotros los enfermos es difícil saber cuándo nuestros seres queridos nos aguantan porque nos quieren realmente, porque nos consideran enfermos y no por el qué dirán, por un tema social, o porque creen que serían despreciados si actuaran de acuerdo a lo que piensan, que somos malas personas y que estaríamos mejor muertos o encerrados y que no merecemos ni su respeto, ni su cariño, ni su amor, porque lo que nos pasa no es que seamos enfermos sino que somos unos miserables, unos malnacidos que nos aprovechamos de nuestra enfermedad para hacer caño. En ese caso, querida Alicia, querida amiga, con todo el respeto y el cariño del mundo, su tú crees que tu ser querido no es un enfermo mental, sino una mala persona, mi consejo es que le dejes a su aire, que no te ocupes de él, que busques la solución para “librarte” de él. Lo digo en serio. Yo ahora que estoy solo preferiría mil veces la muerte y la absoluta degradación, viviendo como un animal en mi apartamento, que se me acogiera por compasión cuando en realidad se piensa de mí que soy una mala persona, un canalla y no un enfermo. Mejor morir que soportar semejante indignidad.

Así pues, si aceptas que tu ser querido es un enfermo tienes que aceptar todo lo que ello conlleva, que debes informarte sobre ella, que debes hablar con el terapeuta, que debes decidir si quieres cuidarle, como harías con un enfermo de cáncer, por ejemplo, aunque la enfermedad mental sea invisible, o prefieres abandonarle a su suerte. Eso no te obliga a pensar que todas sus conductas son producto de su enfermedad y que por el hecho de ser enfermo ya tiene que ser una buena persona, ni tienes que aceptar todos sus abusos y niñerías, todas sus mentiras y manipulaciones, su rebeldía, su maltrato físico o psicológico. Eso no, si lo hicieras harías mal y la culpa sería tuya. Pero antes o después tendrás que decidir si tu ser querido es o no un enfermo mental, deberás informarte, deberás saber distinguir lo que es una conducta patológica producida por su enfermedad y lo que es la conducta de una mala persona que quiere herirte.

Tienes mi correo privado en el blog si quieres que hablemos más extensamente y sobre temas concretos de la enfermedad que padece tu ser querido. Pero con todo el cariño del mundo te digo que si no crees que sea un enfermo mental, solo una mala persona, hagas lo que yo aconsejé a mi “ex mujer” y a mi hija, casi mi “ex hija”, sino creéis que sea un enfermo mental tenéis que aceptar que soy una mala persona y si es así cuanto más lejos estéis de mi y yo de vosotras, incluso en las antípodas, mejor para todos, para vosotras que no tendréis que soportarme, que no tendréis que sufrir mi maldad y el maltrato, y para mí que no tendré que soportar la indignidad de aceptar que soy un canalla, una bestia infernal, para no estar solo. Soy una buena persona, aunque sea un enfermo, hago lo que puedo y cuando actúo mal pido perdón, incluso de rodillas e intento reparar el daño causado. No he sido un enfermo modelo, no he sido la mejor de las personas, pero no soy una mala persona y he luchado toda mi vida contra la enfermedad,he conseguido logros que jamás imaginé, estar vivo a mis casi sesenta años, a pesar de algunos terribles intentos de suicidio, poder dejar la medicación tras veinte años simultaneándola con el yoga mental, vivir mis crisis a pelo, sin medicación, sin internamiento, haber dejado de intentar el suicidio, dar la cara, tener un blog para ayudar en lo que pueda, trabajar y ganarme el pan o el garbanzo como una persona normal, desnudar mi alma para que otros aprendan de mi enfermedad. No, rotundamente no, no me considero una mala persona y si alguien me considera así me alejaré de él hasta la otra punta de la galaxia, si fuera preciso. Los enfermos no pedimos compasión, ni que nos soporten porque no pueden tirarnos a la basura, no pedimos que se nos trate mejor que a cualquier otra persona, pero tampoco peor, tenemos nuestros derechos, nuestra dignidad y si algún enfermo es mala persona es porque lo era cuando no estaba enfermo y lo seguirá siendo aunque se cure, la bondad o maldad no va con la enfermedad, va con la persona, cada enfermo es un mundo y cada familiar también lo es. Entendámonos, respetémonos, querámonos. Los enfermos necesitamos mucho cariño, mas incluso que los familiares que nos sufren. Yo por mi parte prefiero vivir y morir solo, como un perro abandonado, que perder mi dignidad de ser humano, jamás aceptaré que me consideren una mala persona y no un enfermo, y si tengo que morir solo en mi apartamento, en la más absoluta miseria y degradación, lo haré encantado, mi dignidad no se vende. Y aunque jamás me atreverá a aconsejar a enfermos o familiares, para mí siempre, siempre será preferible el abandono de un enfermo mental que hacerle perder la dignidad tratándole como a una mala persona o a una basura. De verdad, si hay algún familiar que piense que su ser querido no es un enfermo, que lo abandone a su suerte, ¡por Dios!, será siempre mejor que convertir la vida de unos y de otros en un infierno.

Y siento mucho esta explosión emocional pero de verdad para mí es insoportable que encima de sufrir una enfermedad angustiosa y terrible que ha convertido mi vida en un infierno tenga que intentar convencer a todo el mundo de que soy un enfermo y no una mala persona. Acepto y asumo la responsabilidad por mis actos, por todos, incluso por los que cometí siendo un enfermo y con la consciencia tan atenuada como una llama de una vela en un túnel, pero que no me pidan que renuncie a mi dignidad como ser humano, antes muerto, antes solo y abandonado que admitir que soy una mala persona, no soy una rata para vivir en las cloacas, viviré a la luz del día, aceptando mi enfermedad y aceptando mis defectos de carácter, como todo el mundo debería aceptar.

Un abrazo fraternal, querida Alicia, y mi absoluto respeto y cariño por cuidar de un enfermo, por lo que estas sufriendo, pero por favor, sino le consideras como tal, sino como una mala persona, te lo pido de rodillas, es mejor que no sigas cuidando de él. Un beso.

27 08 2015
papus21

Me olvidada el correo cesargarcia434@gmail.com

21 08 2015
Ambar

Hola yo tengo a mi mama enferma, ella tiene un desgaste cerebral y un poco de daño cognitivo pero entiende todo muy bien pero no quiere hacer aseo ni nada,ella no se preocupa por nosotros su familia sus obligaciones de dueña de casa no las cumple y hace el almuerzo mal y al lote . tiene mucha ansiedad se fuma mas de 25cigarros pero ahora ella nos ha pedido que nos hagamos cargo de los cigarros nos roba, plata para comprar golosinas se comporta como una niña ya no doy mas no me gusta retar la pero todos los días hace algo para que yo la rete y no se como trata la porque si la dejo ser se fuma 10cigarros en una hora y come dulces por doquier.
Ayuda

27 08 2015
papus21

Hola, perdona el retraso pero acabo de regresar de mis vacaciones. Por lo que me cuentas de tu madre parece tratarse de un problema mental debido a la edad, aunque no me dices qué edad tiene. Es importante saber que en la enfermedad mental no hay edad y que no se puede hacer una diferencia entre la enfermedad de un joven o persona madura y la enfermedad de un anciano con demencia senil, Alzheimer o cualquier otro problema de memoria o mental. Todas son enfermedades mentales y todas deberían tratarse de acuerdo a principios básicos:

-A un enfermo mental solo se le llega con el cariño, los razonamientos no sirven de nada.

-Escuchar a un enfermo mental es básico y le ayuda mucho, se busca el momento se utilizan pequeños trucos y conseguimos que nos hable, así sabemos cómo se siente y a él le vendrá muy bien.

-A un enfermo mental no se le debe tratar como a un niño porque no lo es, ni se le deben permitir cosas ni se le debe castigar como se castiga a los niños. Un enfermo mental debe ser responsable siempre y asumir las consecuencias de sus actos. Si falla su memoria no se le puede exigir que actúe como si la tuviera al cien por cien, pero tampoco hay que consentirle todo. Si tratamos a un enfermo mental como a un niño, luego no nos podemos quejar de que nos utilice y manipule con farsas de control. Si a un niño le das todos los caprichos, por muy niño que sea, acabará orinándose encima de ti, en expresión muy popular y plástica.

El desorden y la dejadez son típicas de la enfermedad mental, me sucede a mí que no tengo demencia senil ni soy tan mayor y que estoy bastante bien. Sus adicciones también son típicas. La adicción nace de esa necesidad de compensar el dolor con el placer. El principio del placer y el displacer de Freud. Si sufre mucho buscará compensarlo con pequeños placeres a su alcance, el tabaco, los dulces, lo que pueda.

Las adicciones son muy difíciles de encauzar y nunca se consigue nada con castigos severos. Hay algo que nunca falla: si das cariño la adicción disminuye. Intenta darle abrazos, besos, decirle palabras agradables y observa cuántos pitillos se fuma ese día. El ser humano no es tonto, si recibe cariño y amor no lo cambiará por tabaco, dulces o cualquier otra cosa. Si las buscamos es porque nos falta cariño.

Hay algo básico en el comportamiento de tu madre que debes tener en cuenta. Todo indica que ha tomado la decisión, de la que hablo en otro texto del blog, cuando el enfermo decide que no quiere vivir todo lo malo se apodera de él, las adicciones, los chantajes y manipulaciones en las relaciones interpersonales, todo. Puede que su falta de deseo de seguir viviendo se deba a la muerte de un ser querido, a que sus ilusiones no se han realizado y cree que nunca se realizarán, a que nota el deterioro de su mente y sufre miedo, pánico, terror. Nada como el mido para que nuestra psiquis se deteriore. Si tiene miedo de la muerte o de no valerse por si misma o de que su personalidad sea mutilada gravemente lo menos que podéis esperar es que caiga en estos vicios. Lo más es que acabe pensando que quitarse la vida no es tan malo.

Todo enfermo mental necesita un diagnóstico, una terapia y la medicación necesaria. Si tu madre tiene diagnóstico, medicación y está siguiendo alguna terapia a los familiares solo os queda la receta de Bautista, el de las historias de Bautista, escucha, escucha siempre, da cariño y no vivas su enfermedad por él, tienes que estar mejor que él si quieres ayudarle.

Mi receta particular es que nunca le trates como a una niña, es una adulta y debe ser responsable, si hace algo que está mal o que te disgusta no la pongas buena cara, pero tampoco la enfrentes ni la recrimines, si te empeñas en una lucha con alguien que ha perdido el deseo de vivir siempre te ganará. Tienes que intentar darle alicientes para que recobre esa ilusión por estar viva y no creo que haya nada mejor que el cariño. Conmigo funciona siempre, si quiero morir y la vida me parece una mierda y recibo cariño me olvido, al menor por el momento de que lo mejor que podría hacer es morir.

Te dejo mi correo privado por si quieres contarme algo más personal y por favor no te empeñes en una lucha que tienes perdida de antemano, da cariño, trátala como una adulta responsable y no como a una niña, y si tienes que darle un presupuesto para tabaco o dulces hazlo, y que cuando se acabe se atenga a las consecuencias, y si tienes que guardas la “plata” hazlo sin remordimientos. Un abrazo fraternal.

10 08 2015
Marcelo

Me olvidaba, si tienes un tiempito me seria de mucha utilidad que me cuentes lo mas detallado posible como se siente un enfermo justo en el moemnto de su crisis, mi hermano resulta molesto con migo y mis padres y reclama y culpa a nosotros y otras personas por sus penas y sufrimientos, es como si se descargara agrediendo verbalmente a sus familiares cercanos, por eso es tan dificil poder sostener una conducta tranquila, ya que su trato a nosotros cuando esta en crisis es bastante malo, como podriamos hacer para poder contenerlo?? el sufre de un tipo de trastorno de personalidad con raiz emotiva, se siente discriminado y despreciado por todo el mundo pero es realidad nos es asi, el mismo lo imagina, de ahi su reaccion para con los demas. Saludos y nuevamente gracias por tu tiempo hermano.

10 08 2015
papus21

Gracias a ti, Marcelo, por cuidar de tu hermano. Si quieres hablarme más del problema de tu hermano te dejo mi correo electrónico privado. Me voy de vacaciones en dos días, pero a la vuelta, en septiembre podremos hablar del tema. Mi correo es cesargarcia434@gmail.com. No obstante te dejo algunas consideraciones sobre cómo podéis afrontar sus crisis.

-Los familiares de un enfermo mental deben aceptar que su ser querido padece una enfermedad, sino lo hacen es imposible cualquier tipo de ayuda o apoyo. Yo mismo me divorcié hace un año porque mi familia no aceptaba que yo fuera un enfermo. Como les dije, si no se acepta que ciertas conductas son patológicas y producto de una enfermedad mental solo queda asumir que nuestro ser querido es una mala persona, un canalla y entonces solo existe una decisión a tomar, yo siempre me mantendré lo más alejado posible de las malas personas. Esta es la peor de las decisiones posibles, mala para el enfermo, mala para sus familiares. Muchas veces los familiares se niegan a aceptar que lo que le ocurre a su ser querido es una enfermedad porque consideran que están siendo manipulados, chantajeados, que con la disculpa de la enfermedad mental el enfermo quiero imponer un tipo de conducta inadmisible. Es lo que me ocurrió a mi. Comprendo que es difícil distinguir entre patología de la enfermedad y enfermo desvergonzado que se aprovecha de su enfermedad para obtener cosas que no podría conseguir de otra manera, pero si ponemos un poco de nuestra parte no creo que sea tan difícil distinguir cuándo la conducta es patológica y cuándo el enfermo nos está tomando el pelo, intentando manipularnos. Si un enfermo de cáncer nos insultara en un momento de crisis, sufriendo terribles dolores porque la morfina no le hace efecto, todo el mundo lo entendería y disculparía. Si ese mismo enfermo tuviera una remisión de su enfermedad y se encontrara muy bien y de pronto nos recordara lo “malito” que estuvo y que por lo tanto tenemos que ser sus esclavos nos enfadaríamos mucho con él. No es aceptable que en enfermo nos chantajee con su enfermedad, pero tampoco lo es que un familiar se niegue a aceptar que lo que le ocurre a su ser querido es una enfermedad y pretenda que se cure en dos días. Seamos realistas, la enfermedad mental es crónica y dura toda la vida. Yo no me considero un “ex enfermo mental”, siempre pongo la comparación del alcoholismo, un alcohólico puede llevar años sin probar una gota, pero si mañana lo hace todo comenzará desde cero, como si nunca hubiera estado sobrio. Los enfermos mentales podemos llevar años sin crisis, pero mañana mismo tenemos una y todo vuelve a empezar. Un familiar debe aceptar la enfermedad de su ser querido, que cada enfermedad tiene una patología y que durante las crisis el comportamiento del enfermo es propio de su enfermedad. Si no acepta esto no habrá la menor posibilidad de entendimiento con el enfermo mental. Los familiares no deben escudarse en que no saben cuándo el enfermo está en crisis y actúa bajo una enfermedad en momentos de crisis o cuándo les está intentando manipular y chantajear, en el ejemplo anterior la cosa estaba clara y también debe estarlo en el caso del enfermo mental, que no por ser una enfermedad mental e invisible es menos enfermedad.

-En momentos de crisis hay pocas cosas que se puedan hacer por un enfermo mental, solo se puede llegar a él a través del cariño. Vale más un abrazo natural y sincero que cualquier diálogo o razonamiento. Cuando está en crisis el enfermo no está preparado para razonar, es fácil que esté en bucle, con manías obsesivo-compulsivas y entonces cualquier cosa que se le diga será inútil. El trabajo debe hacerse antes o después de las crisis, hay tiempo para el diálogo, para una relación afectiva, cuando llega la crisis solo se puede hacer una cosa: escucharle, con atención, con afecto, darle cariño y procurar que reciba la medicación o terapia que se le haya recetado por el profesional.

-Es muy importante que los familiares entiendan que durante las crisis los insultos, la agresividad, las conductas del enfermo son propias de su enfermedad y deben asumirse como tales. No es lo mismo un insulto durante una crisis de la enfermedad que cuando el enfermo está bien y pasa una buena racha, como no es lo mismo que alguien nos insulte cuando está sano que cuando está en una enfermedad terminal. Eso sí, todo enfermo debe pedir perdón por sus insultos, su agresividad, su conducta, sus actos durante las crisis. Los enfermos debemos hacernos responsables de todo, incluso de lo que decimos o hacemos durante las crisis, intentando luego repararlo de la mejor manera posible. Es inaceptable que un enfermo nos pisotee durante las crisis y luego ni se moleste en pedirnos perdón. Eso no se debe consentir y el familiar que lo consiente está haciendo del enfermo mental un niño malcriado. Todo enfermo mental debe hacerse responsable, pedir perdón, tratar de reparar el daño causado, pero lo que no se nos puede pedir es que evitemos las crisis y esas conductas, si pudiéramos evitarlas no seríamos enfermos. Es cierto que con el tiempo se consigue que las crisis se produzcan muy espaciadas, que sus efectos sean menos intensos, que uno pueda controlarse mejor, que consiga mayor calidad de vida, mejor trato con sus seres queridos, pero no nos engañemos si pedimos peras al olmo estamos fugándonos de la realidad. Los enfermos somos como somos, o se nos acepta o se nos rechaza. Aceptar a un enfermo no significa aceptar todas sus manipulaciones, mentiras, caprichos, etc, lo mismo que educar a un niño no implica darle todos los caprichos. Nos pongamos como nos pongamos el niño será niño hasta que deje de serlo y no podremos estirarle, hacerle adulto poniéndole en un potro de tortura y haciendo que los miembros se estiren y crezcan. Este ejemplo es muy plástico, los enfermos, especialmente durante las crisis somos como niños y ya sabemos que lo que más llega a un niño es el cariño. Es infalible, el niño más rebelde se volverá manso como un corderito si le damos todo el cariño que necesita.

-No debemos centrarnos en las crisis, en evitarlas, es como intentar parar un ciclón, un tornado, nos llevará con él. El auténtico trabajo con el enfermo mental se realiza antes y después de las crisis. Durante ellas el familiar no debe sentirse culpable de nada ni proponerse curar a su ser querido a cualquier precio, si solo puede escuchar deberá escuchar, si el enfermo no acepta un abrazo hoy lo aceptará mañana, pero si el familiar no es capaz de abrazar y dar cariño que piense que parte, una parte importante del problema de la relación con su ser querido, enfermo mental, es suya. Que no se engañe.

Creo que no puedo extenderme más hasta saber cómo se comporta tu hermano durante las crisis y otras circunstancias de su pasado. Regreso en septiembre y podremos hablar más extensamente si quieres. Un abrazo.

10 08 2015
Marcelo

Hola papus, soy Marcelo de Argentina, simplemente gracias, tu explicacion desde tu punto de vista de enfermo o exenfermo me ayuda hoy a seguir tratando de ayudar y comprender a mi hermano que esta enfermo y es muy dificil de llevar por sus crisis, gracias hermano, la mejor de las suertes.

24 06 2015
Chalita

Me gustó mucho lo que escribiste, no es fácil hablar de cómo tratar a un enfermo mental, mi esposo, un ser sumamente inteligente, sufrió traumatismo craneal hace 4 años, los pronósticos eran terribles, a la fecha es una persona productiva y conserva su inteligencia, sólo tiene 2 o 3 crisis al año, pero sé cómo y cuándo van a ocurrir, afortunadamente siempre estoy con él para apapacharlo y escucharle , eso es lo que sirve para calmarlo, un par de horas después lo platicamos y llegamos a acuerdos para evitar ese tipo de crisis, él me dice cómo se sintió y cómo puedo apoyarlo en lo presente y futuro … en fin, es muy difícil saber que en cualquier momento puede ocurrir pero el mismo amor me da fuerza y me hace estar alerta para ayudarlo; efectivamente nunca me ha agredido, a nadie, eso sí, ha roto muchos objetos, pero como bien dices no está completamente fuera de sí ya que rompe objetos sin valor! Dentro de su crisis se da el tiempo de escoger qué rompe, es decir, rompe un florero de cerámica en vez de romper un celular de 10 mil pesos 😄😄😄.
Gracias por tus consejos, sabes lo que dices, espero seguir leyendo mas del tema.

24 06 2015
papus21

Querida amiga: Muchas gracias por cuidarle, escucharle y darle cariño, esa es sin duda la mejor terapia. Si quieres hacerme una consulta en privado te dejo mi correo electrónico cesargarcia434@gmail.com. Si como dices las crisis son imprevisibles y no hay signos que las anuncien deberíais hacer un protocolo de comportamiento durante ellas. Es bueno, es fantástico que él te hable de lo que siente durante las crisis y que tú le escuches y también que controle un poco su agresividad, a mí me pasaba lo mismo y también prefería romper un plato que agredir a una persona, eso está bien, pero también se puede mejorar, especialmente con las técnicas de yoga mental. Mi sugerencia es que vayáis a un profesional y haga un diagnóstico de su enfermedad, a partir de aquí os informáis sobre ella y con la ayuda del profesional establecéis un protocolo. Si estás atenta siempre descubrirás signos de que la crisis se avecina, es entonces cuando hay que poner en marcha ese protocolo de emergencia. El cariño es fundamental, maravilloso, y perdona que te lo diga con esta claridad y tan directamente, pero a algunos enfermos, por ejemplo a mí, el sexo nos viene muy bien, es un excelente remedio. Si necesitas algo ya sabes dónde estoy. Un beso.

19 06 2015
yalila

hola amigo te cuento mi experiencia yo tengo un hijo con emfermedad mental y leyendo tu recuento me doy cuentas que tienes toda la razon que somos nosotros los iperprotectivos de las personas enferma y no los alludamos para que desarrollen ahunque sea un poquito de autonomia gracias por tus palabras

20 06 2015
papus21

Gracias por cuidar de un hermano, y sí es verdad que especialmente las madres consentís demasiado a los enfermos mentales, la sobreprotección no es buena. Te dejo la página en facebook para el grupo de autoayuda para enfermos mentales y familiares. Un beso. https://www.facebook.com/groups/autoayudaenfermosmentales/

13 06 2015
Ian

Muchas gracias enserio!!! No sabia que hacer, pero lo pondre en practica.

13 06 2015
papus21

Muchas gracias a ti. Si quieres comentarme tu problema en privado, puedes hacerlo escribiendo a mi correo personal. cesargarcia434@gmail.com Un abrazo fraternal.

27 04 2015
papus21

Querida Ana: Imagino que no te importa que tu comentario se haga público, puesto que en otro caso me hubieras pedido mi correo privado para comentarme estos detalles. De todas formas, si quieres hacerlo te lo dejo aquí. A mí me interesaría saber más de la enfermedad de tus hermanos y de tu situación personal y familiar, pero si no deseas nada más que desahogarte encantado de que este blog te pueda servir. Como enfermo mental que soy me cuesta menos ponerme en la piel del enfermo que del familiar, no obstante debo decirte que comprendo muy bien tu situación. En mi caso cuando mi esposa y mi familia decidieron que ya me habían aguantado bastante y como dijo mi ahora “ex” su vida conmigo había sido una mierda, decidí que no tenía sentido seguir conviviendo. Ahora mismo estoy viviendo solo en un apartamento y no hago daño a nadie. Es posible que pueda sobrevivir o que no lo consiga, pero eso no me importa, si no quieren convivir conmigo pues vivo solo con todas las consecuencias. Puede que mi caso sea excepcional porque he conseguido conservar mi trabajo, no sin esfuerzo puesto que intentaron incapacitarme, he conseguido dejar de tomar la medicación y sostenerme solo con el yoga mental y mejor o peor hago la compra, cocino y trato de llevar una vida normal. Puede que otros enfermos no estén capacitados para hacerlo, aunque mucho me temo que en parte puede ser culpa del familiar. Si se nos trata como a niños a nosotros nos resulta muy sencillo aprovecharnos de ese trato. Si a un niño se le malcría y se le dan todos los caprichos luego no podemos quejarnos de que se nos suba a las barbas y sea el amo de la casa. Un enfermo mental es un enfermo, pero no es un niño, ni está incapacitado salvo que lo esté, ni es irresponsable, ni es un aprovechado, un gorrón, ni está ahí para fastidiar la vida de sus seres queridos e impedirles que sean felices.

No podemos echar la culpa al enfermo de lo que es culpa exclusiva nuestra. Si al enfermo no le obligamos a pedir perdón por sus errores, a hacerse responsable de sus actos, de sus palabras, de su vida; si no le hacemos ver que por muy enfermo que esté tiene también sus obligaciones y sus familiares pleno derecho a vivir su vida y a ser felices en lo posible, lo que estamos haciendo es tratar al enfermo como a un niño malcriado y eso será culpa nuestra. Nadie pide al familiar un comportamiento heroico. Yo estaré eternamente agradecido a mi “ex” y a mi familia por haber estado conmigo en mis peores momentos, haberme apoyado y haberme dado todo lo que estaba en su mano, pero yo no les pedí que lo hicieran, no al menos hasta esos extremos y si la relación se hubiera roto hace años tal vez no hubieran desperdiciado su vida a mi lado tantos años. Es posible que yo entonces no hubiera aguantado y habría acabado suicidándome, pero eso no me importa, yo no pido nada a nadie, si me quieren aceptar como soy, estupendo, si no quieren que no me pidan que me convierta en actor y que sea lo que no soy porque si quiero interpretar me voy al teatro o escribo una obra de teatro, la vida es otra cosa. Yo no pido que soporten mis crisis, pero que no me pidan que no las tenga porque entonces no sería un enfermo y por mucho que intenten convencerme de lo contrario no es culpa mía, salvo si hay algo kármico de por medio, que lo hay en todas las vidas, incluso en las “normales”.

Un familiar debe decidir y asumir la consecuencia de sus decisiones. Puede decidir que no quiere saber nada del enfermo, en ese caso hay posibilidades legales de encomendar la tutoría a otras instituciones. Por mi profesión conozco el tema legal y sé que siempre puede haber una solución. Si el familiar decide hacerse cargo del enfermo puede decidir hacerlo de forma razonable o pensar que le ha caído encima un pedrusco y que lo único que puede hacer es hundirse con él. Hacerse cargo del enfermo de forma razonable implica: Conocer su enfermedad y saber cómo debe ser tratado; saber que salvo casos excepcionales no es un incapaz y por lo tanto si puede hacer algo, lo que pueda hacer, debería hacerlo (yo soy un enfermo y hago la compra, cocino, mantengo un orden y limpieza elementales en mi apartamento, trabajo y lo hago bien, intento relacionarme aunque a veces no lo consiga); como les digo a mis alumnos de yoga mental, un enfermo no tiene bula papal para hacer lo que quiera, lo que otros no pueden hacer sin sufrir consecuencias, debe pedir siempre perdón por sus errores y aceptar su responsabilidad, lo que no implica que los que le hagan daño a él no deban también pedirle perdón y asumir sus consecuencias; hacerse cargo de un enfermo no significa consentirle todo, como educar a nuestros hijos no significa darles todo, consentirles todo y malcriarlos.

Por lo que dices imagino que tus hermanos podrían sufrir algún tipo de adicción. Si es así la cosa se complica porque las adicciones son las más difíciles de tratar, pero si quieres comentarlo por correo te daré mi opinión. Mi sugerencia ahora mismo es que revises tus ideas respeto a la enfermedad mental, al enfermo mental y a lo que debes y no debes hacer por ellos. Si eres creyente que sepas, estoy seguro de ello, que Dios no te pide que sacrifiques tu vida por nadie, como les digo también a mis alumnos, dentro de nosotros hay una chispa divina, todos somos hijos de Dios y no veo el menor sentido a respetar tanto a la chispa del prójimo que sacrifiquemos nuestra vida por él y en cambio no hagamos el menor caso de la chispa divina que hay en nosotros y la hagamos vivir en la basura. Tenemos tanto derecho a ser felices nosotros como los demás, o incluso más, puesto que nuestra primera obligación es ser felices nosotros mismos. Creo que deberías plantearte si tu sacrificio heroico por tus hermanos no es otra cosa que dejarte liar por ellos. Si ellos pueden hacer algo y cuidar de sus propias vidas de alguna manera deberían hacerlo, si tú les consientes que te carguen todo encima y te utilicen como una mula de carga es tu problema y no el suyo, no deberías echarles la culpa a ellos sino a ti. Infórmate de su enfermedad y de lo que se puede hacer y no trates de hacer lo que es imposible porque si nos damos cabezazos contra la pared sufre nuestra cabeza y no la pared.

Querida Ana si quieres decirme algo más te dejo mi correo privado. Un beso. cesargarcia434@gmail.com

Si eres española y estás cerca de donde yo vivo, en Manzanares, Ciudad Real, podrías acudir alguna vez a alguna de mis clases presenciales o podríamos vernos y charlar. Lo estoy haciendo con algunas personas y no me costaría nada hacerlo contigo.

26 04 2015
Ana

Tengo dos hermanos con enfermedad mental me es muy difícil lidiar con este tema a pesar de que ya han pasado muchos sus recaídas me.producen ansiedad… Me pregunto el por q? No hay respuesta bueno si la hay para mí hay un fondo de carencias de las cuales no voy a hablar ahora el tema es q esto es sumamente complicado cada vez todos seremos más viejos y mi.madre algún día no estará… Que pasará con ellos?? Pues parece como q son incapaces y no luchan por salir adelante esperan q todo se les ponga en las manos sin tener en cuenta q tambien los hermanos tenemos obligaciones y familia. Esto lo espereso por desahogarme porq realmente la situación es jodida y lo único que me queda es vivir el presente sin pensar en que va a ocurrir… Pero los familiares sufrimos mucho por verlos mal y por ver que no son responsables con sus horas de sueňo comidas y sus adicciones cuando parece q están controlados. Yo solo quiero decir q estoy agotada y solo tengo 39 aňos que no todos los enfermos piensan en sus familiares ni en sí mismos cuando están bien. Buenas noches a todos.

24 02 2015
augusto

hola papus, soy augusto vivo en lima peru tengo 50 años, lei con mucha atencion tu experiencia y creeme estoy muy interesado en saber algunos consejos de como poder ayudar a mi madre es una anciana de 77 años sufre de parkinson artrosis y los psicologos y la psiquiatra q la trato dice q tiene demencia senil leve, pero yo la veo muy avanzada tal demencia, esta perdida casi todo el dia me confunde con mi padre, dice tener sus hijos pequeños kiere ir a buscarlos a la escuela no reconoce su casa, y yo la verdad le hablo mucho trato de hacerle entrar en razon le explico hago de todo pero me parece inutil xq no razona sigue siempre en lo mismo, y yo me pongo nervioso, es la primera vez que veo esta enfermedad en mi familia, bueno te contare q deje de trabajr para cuidarla y ahora me dedico todo el dia atenderla es totalmente dependiente,no se como crear es puente del que hablas, te pido porfavor ayudame desde ya muchas gracias, ha te dejo mi email; aopv19@gmail.com

24 02 2015
papus21

Hola Augusto. Te dejo mi correo privado por si quieres escribirme y darme más detalles privados. No me extraña que estés nervioso y muy preocupado, te enfrentas a una experiencia muy difícil. La base de mi consejo es muy sencilla, aunque si quieres te la puedo ampliar por correo. A un enfermo mental que está desligado de la realidad no se le puede llegar a través de la mente o de la palabra, solo se le puede llegar a través del cariño, del amor. El amor es un lenguaje universal que entienden todos los seres humanos, están como estén. No intentes convencerla de que eres una determinada persona, intentando razonar con ella. Si está delirando, si está desvinculada de la realidad, no te va a hacer caso porque ella vive en otro mundo, en otra realidad. El único puente será tu afecto y tu cariño. Tú mismo irás comprobando cómo reacciona a tus conductas y decidiendo a qué debes renunciar y a qué no. Sé que es durísimo renunciar a que tu ser más querido no te reconozca como hijo, pero no importa, si le das cariño y ella reacciona bien, da lo mismo que te llame hijo o que te considere su esposo, lo único que importa es que ambos deis y recibáis cariño. Te dejo mi correo y puedes contarme más cosas si quieres. cesargarcia434@gmail.com Un abrazo.

24 02 2015
Miguel.Olabarri@gmail.com

Muchísimas gracias Cesar!!! Un abrazo

Tojo

¡Enviado desde mi iPad

25 02 2015
papus21

Gracias a ti y ya sabes dónde estoy para lo que necesites. Estamos organizando una kedada de enfermos en Madrid para marzo. Si estuvieras bien y te animas te esperamos. Un saludo.

25 02 2015
Miguel.Olabarri@gmail.com

Ojalá pueda, pero lo del pis va muy mal, la medicación no me esta haciendo efecto. Tengo hora con un nuevo urólogo el 12 de marzo. Por lo demás, bien de ánimos!!! Es solo que la vejiga me tiene casi impedido

Un MILLON de gracias Cesar

Abrazo

Miguel

¡Enviado desde mi iPad

3 03 2015
papus21

Ya sabes que cuando el cuerpo físico se deteriora es complicado que nos responda. Se puede utilizar el yoga mental o cualquier otra técnica para que le llegue energía al cuerpo físico o se sintonice con nuestro yo más profundo, pero es como ocurre con el vehículo, por mucho que el conductor esté bien y conduzca de maravilla, a veces hay que llevar el coche al taller y ver qué pueden hacer los mecánicos. Yo tengo también problemas con mi úlcera. Llega la primavera y tengo que cuidar mucho más la alimentación y tratar de evitar el estrés. Vamos para viejos, Miguel, hay que aceptarlo y sobrellevarlo lo mejor posible. Un abrazo.

3 03 2015
Miguel Olabarri

Muchas gracias, en ello estamos. Emocionalmente lo estoy llevando bastante bien. Un fuerte abrazo

Miguel o Tojo

30 12 2014
Tojo123

Gracias Papus, ya te he enviado un breve Mail. Como tu sugieres, comentaremos con mas calma a tu vuelta después de reyes. Feliz año y un abrazo

30 12 2014
papus21

Hola amigo. Me has pillado en mal momento porque justo me voy de vacaciones. Antes he echado un vistazo al blog y me encuentro con tu llamada de auxilio. Te dejo mi correo electrónico pero no podré contestarte hasta pasados los Reyes Magos. Es cesargarcia434@gmail.com No me dices dónde vives. Te podría dejar mi número de móvil para hablar pero antes quiero que me des más datos por correo. Nunca me tomaré a broma ninguna llamada de auxilio de un enfermo mental. Yo la hice de joven al teléfono de la esperanza, no me supieron tratar y acabé intentando el suicidio. No les echo la culpa, los enfermos mentales tenemos que hacernos responsables de nuestras decisiones y no acostumbrarnos a echarle la culpa a los demás o a la sociedad. No obstante estoy muy sensibilizado con estas llamadas de socorro, en mis tiempos no me ayudaron por eso ahora quiero hacer lo posible por otros hermanos que sufren la enfermedad como yo. Quiero decirte que yo estuve en tu misma situación y de nadad me sirvió buscar la muerte, no es solución para nada y puede que nos deje secuelas como me ocurrió a mí. No existen los milagros, nadie te va a curar. Esto es una larga lucha como guerrero impecable, tampoco sirve de nada pensar que algo va a ocurrir y nos va a librar de que justo ahora o mañana nos hundamos en el abismo. No sabemos dónde está el abismo ni cuándo nos asomaremos a él, ni qué ocurrirá cuando nos asomemos. Solo está en nuestras manos el momento presente, el instante, el guerrero impecable hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo. Te pido por favor que actúes como un guerrero impecable, sobrevive ahora, sobrevive mañana y si quieres mándame un correo, cuéntame tu problema, dónde resides y veremos qué podemos hacer los dos. Tu vida está en tus manos, no en la mía, pero cada guerrero acepta a otros guerreros que le salen al encuentro. Yo soy un fóbico social pero esta Nochevieja he reservado hotel y voy a cenar por ahí, si encuentro restaurante, que esas es otra. Estoy solo, podría haberme quedado en mi apartamento, haberme emborrachado y haber pensado en cosas oscuras, pero he tomado una decisión de guerrero. No sé lo que me deparará el mañana, pero hoy he tomado mi decisión. Intenta hacer lo mismo. Feliz Nochevieja, y no es una tomadura de pelo, la felicidad está en nuestras manos y debemos luchar por ella. Feliz año y espero contestar a tu correo a la vuelta. Un abrazo, hermano.

30 12 2014
Tojo123

Necesito ayuda. No puedo curarme, no tengo ninguna fuerza de voluntad. No puedo poner nada de mi parte. Estoy hundido y mi psiquiatra ya no sabe que hacer

16 10 2014
16 10 2014
papus21

Querida Karmen: He tenido que empezar desde el principio este comentario que ya estaba casi acabado. Era muy largo, muy sentido, pero me temo que alguien, allá arriba, no quiere que yo diga lo que estaba diciendo. Creo en estas cosas, las fuerzas que dirigen el universo no nos son favorables en determinadas ocasiones, e imagino que con razón. Tal vez mi comentario era excesivamente personal, narcisista y egoísta puesto que de alguna manera estaba confeccionado en mi propia defensa. Como le dice don Juan a Carlos Castaneda, un guerrero impecable debe perder la importancia personal y asumir que solo es una partícula subatómica en un universo infinito, que el simple hecho de que alguien piense en nosotros y nos vea al mirarnos debería alegrarnos porque no es fácil ver a una partícula subatómica.

A pesar de que el anterior comentario se me fue y había perdido mucho tiempo escribiéndolo, no puedo por menos de contestarte y dejar aquí expuestas algunas ideas. Me pareces una mujer de una gran sensibilidad y equidad al aceptar que Marta-María se pasó al despreciar nuestro dolor, el de los enfermos mentales, pero que al mismo tiempo tampoco me ofendió tan gravemente como para escribir ese comentario que escribí tan melodramático y manipulador. También te preocupas por mí y eso es algo que indica tu buen corazón. Debo decirte que soy escritor y como tal a veces escribo “novelas”, “ficción” y actúo como actuarían mis personajes o me gusta las parrafadas retóricas, como si estuviera en la política. El comentario que escribí fue más propio del escritor ofendido que de la persona. Por eso pido disculpas a Marta-María pero no puedo evitar seguir manteniendo la esencia de lo que dije, porque creo en ello y porque lo siento en lo más profundo de mi alma. Al final de este comentario os remitiré a otro blog donde subo mis textos literarios para que os hagáis una idea de lo que hay de literario en el comentario anterior.

Debo decirte que no debes preocuparte porque me suicide, ni por Marta-María ni por nadie, era un párrafo retórico y literario. Aún así debo decir que lo intenté en mi juventud y estuve a punto de morir. Con aquel recuerdo escribí el comentario y aún hoy día, muchos años después, superadas muchas cosas, no puedo soportar que nadie me diga que aquel joven que estuvo a punto de morir en un intento de suicidio, en la más absoluta de las soledades, era un manipulador, un malvado, un canalla, una mala persona. Además hice todo lo posible porque mis padres y familiares más cercanos no se enterarán. Me negué a darles sus nombres y dirección a los médicos. Había sido una decisión personal y yo solo tenía que afrontar las consecuencias.

Es importante que quede claro que yo pienso que la convivencia entre familiares, seres queridos, o personas en general que piensen que un enfermo mental es un manipulador, una mala persona, que usa su enfermedad mental para hacer daño, para “vengarse”, para conseguir metas egoístas que no puede obtener de otra forma y el enfermo mental es de todo punto imposible, lo mismo que es imposible que el día y la noche convivan, a lo más pueden encontrarse y besarse en la mejilla al alba y al ocaso. Me duele decir esto pero ya se lo he dicho a mis familiares. Si están convencidos de que mi conducta durante las crisis es propia de mi carácter como persona y de que en realidad me escudo en mi enfermedad mental para manipularles, nuestra convivencia es imposible y cuanto antes se den cuenta mucho mejor. Si yo estuviera convencido de que esas palabras proceden de un sentimiento profundo prolongado a lo largo de los años y no de un calentón verbal, hace ya tiempo que me hubiera alejado de ellos, cuanto más lejos mejor, me iría con los pingüinos al polo norte si fuera preciso.

En mi pasado rompí con mi familia de sangre más cercana porque no podían aceptar esto. No tendría ningún problema en romper con mi familia “afectiva” si estuviera convencido de que piensan así realmente. ¿Qué persona soportaría convivir con otra si esa otra persona le considerara un malvado, un canalla, un manipulador, un maltratador, un acosador, una mala persona, un egoísta, un miserable? No tendría sentido. ¿Por qué lo hacen los familiares de un enfermo mental? Porque en el fondo están convencidos de que su conducta es propia de su enfermedad y que ellos no son así, cuando están bien no son así, entonces hay que concluir que su conducta durante las crisis de su enfermedad procede de su enfermedad y no de su “maldad congénita”. No hay nada que más nos duela a los enfermos mentales que nos llamen manipuladores, egoístas, miserables, tiquismiquis, blandengues, etc. Encima que tenemos que sufrir nuestra enfermedad del alma durante toda la vida, que vivimos un infierno, encima tenemos que soportar que nos llamen de todo. Es insufrible, inaceptable. Nadie se hace una idea de lo que fue mi sufrimiento en los intentos de suicidio. Nadie puede decirme que soy un maldito egoísta, blandengue, manipulador, sin que reciba una respuesta adecuada, una respuesta expresando todo lo que siento al respecto. Lo mismo que una víctima de la tortura no soportaría que le achacaran que tuvo culpa en que el verdugo se “encariñara” con él, lo mismo que no disculparía la brutalidad e inhumanidad del verdugo, porque entonces estaría sufriendo el síndrome de Estocolmo, yo no voy a sufrir ese síndrome y disculpar a todos los que me hicieron daño a sabiendas ni aceptar que mis sufrimientos y mis torturas mentales y espirituales se deben a una blandenguería y cobardía infinitas, a un egoísmo atroz e inaceptable.

Querida Karmen. Este verano sufrí una grave crisis que estuvo a punto de costarme la relación de pareja y aún estoy intentando reconducir la situación, la relación con mi querida hija, la relación con mi entorno, con mi pasado. Todo lo conseguido estuvo a punto de irse por el retrete en un momento de crisis. ¿Es esto manipular al ser querido, quedarse sin su afecto, quedarse sin nada, abrir un abismo con su pasado? ¿Alguien pensaría que un corrupto que se ha pasado toda la vida acumulando riquezas con sus trapicheos y luego las tirara al mal estaría en su sano juicio? ¿Alguien puede pensar que los enfermos mentales manipulamos a nuestros seres queridos para quedarnos sin su afecto, en soledad, para conseguir cosas que nunca conseguimos ni conseguiremos, porque somos unos sádicos y nos gusta hacer daño? Esto no es manipulación, esta es la realidad de nuestra situación. Se nos puede aceptar como enfermos mentales o no, se nos puede querer u odiar, se nos puede tratar como a malvados o como a enfermos que sufren patologías concretas, se puede decidir que ya se nos ha sufrido y soportado bastante y dejarnos a nuestro albur, pero lo que no se puede es mantener ambas posturas a la vez. Muchos enfermos mentales son muy conscientes de ello y se han planteado un millón de veces dejar a sus familiares y seres queridos, para no hacerles sufrir, porque no soportan sus recriminaciones, les gustaría poder vivir solos en un piso, lejos de ellos, pero por desgracia somos pocos los enfermos mentales que tenemos un trabajo y una independencia económica. Porque esa es otra, además de la enfermedad, de la incomprensión y recriminación de muchos familiares, no tenemos independencia económica, ni podemos mirar hacia el futuro, y dependemos de la bondad, la compasión, la sensibilidad de una familia, una sociedad, un Estado…Dependemos de todos casi para todo y si a cambio nos piden que nos humillemos, que perdamos nuestra dignidad humana, como personas, que nos pasemos la vida pidiendo perdón a todo el mundo por todo, que aceptemos que la culpa de todo la tenemos nosotros y solo nosotros, que debemos cambiar nuestro carácter y conducta y dejar de escudarnos en nuestra enfermedad mental, que debemos “sanar” cuanto antes, ahora mismo, y devolver a la sociedad lo que le quitamos, la felicidad a nuestros seres queridos, y que transformemos un mundo miserable, violento, cruento, injusto, materialista, hedonista, en algo maravilloso, entonces, de verdad, se nos está tomando el pelo. Se nos puede pedir que luchemos contra nuestra enfermedad a brazo partido, que aportemos algo a la sociedad, que dejemos de quejarnos y nos pongamos en marcha; se nos puede pedir que pensemos en el sufrimiento de nuestros seres queridos y procuremos evitárselo en lo posible, pero que alguien nos pida que nos curemos de hoy para mañana, que reparemos el daño causado y que transformemos el mundo como si fuéramos maestros espirituales, gurús, es una tomadura de pelo en toda regla. Somos enfermos del alma y se nos pide que actuemos como gurús, somos incapaces de mantener un trabajo y se nos pide que nos arrodillemos para recibir limosna y a cambio aceptar todas nuestras culpas y hasta las del mundo entero, somos unos pobres hombres que luchamos en un infierno de dolor, de compulsión, de delirio, y se nos pide que razonemos mejor que las mentes más privilegiadas de nuestra sociedad. Aceptemos lo que hay y procuremos establecer un acuerdo, un protocolo entre los enfermos mentales y sus familiares, entre la sociedad y los enfermos mentales. Si alguien quiere “exterminarnos” en campos de genocidio nazis (esto si es una clara y consciente manipulación por mi parte, puesto que estoy exagerando) que lo haga, si alguien quiere considerarnos malvados y canallas que nos considere así, pero por Dios, que sean sinceros con nosotros, que nos lo digan a la cara, que nos abandonen a nuestra suerte, si creen que les hemos hecho sufrir demasiado, por mi parte prefiero estar solo como un perro y morir en la más absoluta soledad antes que aceptarme como el canalla-malvado-miserable que no soy. Mi dignidad como ser humano y espiritual me lo impide. Puesto que todos nos queremos y estamos dispuestos a aceptar nuestros errores y manipulaciones mutuas establezcamos un punto de encuentro, un terreno común, un protocolo (ahora tan de moda) y que cada uno acepte sus responsabilidades errores. Los enfermos mentales no podemos escudarnos en nuestra enfermedad mental para hacer daño a los demás sin sufrir las consecuencias, pero los demás no se pueden escudar, cuando les interese, para convertirnos en vegetales, incapacitarnos o tratarnos como basura. No lo somos y no aceptaremos nunca esa condición. Establezcamos un pacto razonable, equitativo, conozcámonos mejor todos y procuremos que la convivencia esté presidida por el amor, pero por Dios, ¿qué puedo yo decirle a alguien que me llama manipulador, malvado, cobarde, blandengue, después de haber estado tantas veces entre la vida y la muerte, absolutamente solo, desamparado, salvado por los milagros que hacen los de arriba cuando ciertas personas aquí abajo ni siquiera somos capaces de sonarnos la nariz, hablando metafóricamente? ¡Que alguien me diga si puedo amordazarme después de haber estado sobre la línea que separa la vida de la muerte y abrir los ojos a dimensiones que nadie cree que puedan existir!

15 10 2014
Karmen

Papus 21 me gusto tu artículo, pero lo que le escribes a Marta-María está muy tirado al drama y muy manipulador, con eso deprimes a cualquiera, creo que escribió las cosas de una manera muy dura y te ofendió, no creo que un enfermo se pueda curar por si solo, creo que todos necesitan ayuda pero si es verdad que no hay nadie que pueda curar a una enfermo mental, ni los terapeutas, ni las medicinas, ni la familia si el enfermo no tienen la voluntad de hacerlo, no hay nada que pueda ayudarle, creo que esa era la intención de su comentario. Hay familiares que no van a dejar solo a su enfermo pero nada de lo que hagan sirve si el enfermo no se ayuda a sí mismo. ¿Pero y quien ve por esas personas, por esos familiares?, ¿acaso ellos no sufren? ¿Acaso ellos no tienen sus propios problemas?. Claro que si, y con todo y lo suyo van a estar al pendiente de las medicinas, de su familiar, de cuidarlo para que este seguro, de darle cariño, comprención, de sacarlo adelante, de ayudarle a hacer una vida lo mas normal, de sentir horrible cuando lo tenga que dejar en un hospital porque ya no sabe como hacer para ayudarle, de ír por el y regresarlo a casa, y así una y otra vez lo mismo porque sencillamente deja de tomar las medicinas porque ya no las quiere, o porque se le ocurrio echarse un cigarrito de marihuana o una copita sabiendo que no debia hacerlo. Yo creo que el que no quiere luchar, no quiere luchar y punto hablese de cualquier persona enfermo mental o no, en este caso los familiares pueden terminar hasta igual o peor que el propio enfermo. Los familiares no la tienen fácil, al menos no los que si desean ayudar, claro hay algunos que les vale y prefieren abandonar o hacer lo que les diga la gente o lo que ellos creen mejor sin investigar, no se cuál tipo de familia te toco, pero bueno cada quien habla de como le va en la feria. En fin, por favor no te quites la vida por Marta-María, ni por cualquiera que sea su sufrimiento, aunque te lo diga, seguramente ni te conoce ni le importa y si te la quitas tampoco se va a enterar, así que no viene al caso. Es más no te quites la vida por nadie, de verdad no tiene caso. Saludos!

9 10 2014
papus21

Querida Marta-María: Solo le pido a Dios que nunca, nunca en tu vida, conozcas lo que es una depresión profunda por la muerte de un familiar, de un ser querido o que caigas en una fobia social porque en el trabajo te han estado acosando durante 15 años, o que jamás tengas alzheimer o demencia senil o que no tengas un accidente de tráfico y te quedes tetrapléjica y la mente se vaya al delirio y no puedas regresar. Solo le pido a Dios que de las infinitas causas que te pueden provocar una enfermedad mental, tú no sufras ninguna. Porque entonces vivirías en tu piel lo que estamos viviendo miles, millones de enfermos mentales, y no tendrías que escuchar de boca de personas como tú la vieja cantinela de que los enfermos mentales solo pensamos en nosotros mismos y si hiciéramos algo por los demás, como ir a una ONG o a la India, a trabajar con los parias de la tierra, se nos curaría todo. Es una vieja y estúpida cantinela de que nosotros somos enfermos mentales porque queremos, porque somos unos niños malcriados, nos niegan algo y ¡Ale!, depresión al canto. Somos incapaces de enfrentarnos a la realidad y nos fugamos en delirios. Nos pasamos la vida quejándonos de haber estado en psiquiátricos, con medicaciones tan fuertes que nos convierten en vegetales, de haber llegado a tocar el abismo de la desesperación e intentado suicidarnos. Nos quejamos de no ser capaces de vivir un momento de alegría, porque la depresión no nos permite movernos. Nos quejamos de pasarnos las horas muertas tumbados, encamados, sin poder hacer nada ni pensar en otra cosa que en morir. Lo buscamos adrede y nos refocilamos en ello, porque seríamos capaces de cualquier cosa por hacer daño a nuestros seres queridos, a nuestra familia, a nuestro entorno, a la humanidad en general. Somos gente mala, canalla, miserable, no merecemos estar vivos, que nos gaseen como en los campos de concentración nazis, así la humanidad no tendrá que llevar este furgón de carga que la entorpece tanto.

Queridísima Marta-María, tienes que ser joven, te tiene que faltar experiencia, porque con que solo hubieras tenido un caso de depresión severa en tu familia te darías cuenta de lo que es la enfermedad mental. Repito, solo le pido a Dios que nunca permita que por alguna causa (la vida es frágil, el ser humano es aún más frágil) caigas en cualquier tipo de enfermedad mental y te pases los días con la mente hibernada por la medicación o encerrada en centros psiquiátricos sin nada que hacer excepto mirar las telarañas de los techos. Solo le pido a Dios que no te conceda la aleccionadora experiencia de sentirte impotente para hacer las cosas más elementales, de ver sufrir a las personas que más quieres, por tu causa, y ser incapaz de hacer nada. Solo le pido a Dios que no tengas nunca que arrepentirte de tus palabras, porque ni tú ni nadie está libre de la enfermedad mental, como no lo está de sufrir un cáncer, por ejemplo, y no me parece que seas capaz de burlarte de los enfermos de cáncer, por mucho que tu insensibilidad te lleve a expresar palabras tan hirientes para quienes sufren.

No queremos ser el número 1 en el ranking del sufrimiento universal. Los niños que mueren de hambre o son reclutados para la guerra sufren y no creo que te atrevieras a decirles que si se ocuparan de los demás sufrirían menos; millones de niñas y mujeres son violadas y torturadas, ellas sufren. Las víctimas de las guerras, del terrorismo, sufren. Los que no tienen nada, absolutamente nada y ven a sus hijos, desnutridos, al borde de la muerte, sufren. Imagino que puedes captar ese sufrimiento, imagino que no te atreverás a decir que si pensaran en los demás sufrirían menos. ¿Por qué lo haces con los enfermos mentales? Porque no sangramos, no podrías ver nuestras heridas aunque nos desnudáramos, porque son heridas del alma, enfermedades del alma, de la mente, de la psiquis, de las emociones. ¿Crees que una herida en el alma duele menos que una herida en el cuerpo? Entonces es que eres muy joven y no has tenido que pasar por experiencias como la muerte de un ser querido, preferirías mil veces la mordedura del dolor físico que sufrir ese dolor infernal que brota del fondo del alma y que no eres capaz de atenuar con nada.

Los enfermos mentales no queremos que se nos ponga por delante de todas estas personas que sufren tanto, pero tampoco vamos a consentir que quien nada sabe de nuestra enfermedad porque ni siquiera ha sufrido una depresión leve y corta por una ruptura sentimental, pongamos por caso, se atreva decirnos que no somos enfermos, que solo manipulamos a los demás para hacerles daño, para hacerles sufrir, que todo es un gigantesco engaño, los laboratorios que fabrican nuestros antipsicóticos y antidepresivos lo hacen solo para ganar dinero; los psiquiatras han elegido una profesión inútil para ganar dinero, en lugar de hacerse cirujanos y cortar trozos de carne, al menos parece que el salario es más justo. Que la OMS, la Organización Mundial de la salud, celebre un día de la enfermedad mental es solo para ver si dejamos de quejarnos y vamos a trabajar todos los días como los demás,en lugar de estar tumbados en la cama, mirando al techo, pensando que la muerte sería maravillosa; es solo para que los “improductuvos” seamos señalados con el dedo y perseguidos como gusanos y alimañas.

Querida Marta-María: Estoy perdiendo todo este tiempo que empleo para escribirte estas líneas solo porque pienso en ti, porque trato de ser empático contigo, de ponerme en tu piel, porque te veo como una hermana, porque veo en tu interior un alma, un espíritu, una chispa divina. Si pensara solo en mi mismo no hubiera aprobado tu comentario, para luego tener que responderlo de forma tan extensa. Estaría mejor pensando en cómo evitar que sufran las personas sanas, “normales”, esas maravillosas personas que te miran como si fueras un idiota o un canalla idiota, lo que aún es más grave, capaz de cortarse las venas para hacer sufrir al otro, capaces de pedir que nos encierren durante años en prisiones llamadas centros psiquiátricos, solo para que nuestros familiares sufran lo que “se merecen”. Seríamos capaces de cortarnos el cuello solo para hacer sufrir a los que nos rodean, en serio, solo tendríamos que afilar el cuchillo y con mano firme poner el filo en la piel y hundirlo con fuerza y sentir todo el dolor que brota de las terminaciones nerviosas y ver cómo la sangre nos empapa y en sentir la angustia del que va a morir y no tiene la certeza de que exista el más allá. Solo porque los demás sufran, porque los sanos y normales sufran, porque ellos se merecen todo el daño que les estamos haciendo.

Queridísima Marta-María, porque he pensado en ti he perdido todo este tiempo que bien hubiera podido emplear en hacerme político para que todo el mundo tenga más y viva mejor, para que no se nos vaya de las manos la sociedad de consumo, hedonista, materialista, para que todos, todos, puedan ser felices con un montón de cosas que no necesitan. En lugar de ello me has hecho pensar en mi pasado de enfermo mental y he sufrido otra vez aquel calvario y me he dicho que hubiera estado mucho mejor pensando en los demás, pensando tal vez en ti, bailando contigo en una discoteca, si eres joven, o yendo de botellón, o tomándome un café contigo después del trabajo y hablando de todo y de nada, del tiempo, de la política, de lo de siempre, en lugar de estar aquí, pensando en tí y escribiéndote todas estas cosas. Debería pensar siempre en los demás y hacer que sus vidas no tengan el menor tropiezo, que sean siempre felices, en lugar de ser improductivo y pasarme la vida sufriendo para que los demás sufran. Debería sacrificarme por los demás e ir a trabajar en su lugar cuando tienen una gripe, mientras yo me muero de angustia pensando en que la muerte sería lo mejor, así ellos no sufrirían, porque al fin y al cabo mi sufrimiento no es tal, lo dicen ellos, los que han estado dentro de mí, sabiendo que solo soy un maldito manipulador que quiere hacer sufrir a los demás, especialmente a las personas que más me importan. Lo dicen ellos y yo debería hacerles caso, porque me lo está diciendo un niño africano que se muere de hambre, que tal vez esté enfermo de Ébola, o una niña hindú violada en un autobús, o los familiares de las víctimas asesinadas por el terrorismo, o los torturados en cárceles ignotas para sacarles una verdad que los torturadores no son capaces de percibir en sus vidas. Lo dicen ellos y yo debería hacerles caso, porque son los familiares que cuidan a los enfermos de Alzheimer, a los enfermos de demencia senil, a psicóticos y esquizofrénicos, a depresivos, a fóbicos…

Queridísima Marta-María, si tú fueras una de esas personas, te prometo que me pondría de rodillas ante ti y juraría que dejaría de preocuparme de mi enfermedad mental para pensar en ti, aunque luego volviera a tener una nueva crisis de mi enfermedad y me tumbara en el sofá, encogiéndome como un fetillo para pensar solo en la muerte. Pero no sé quién eres, te escondes en el anonimato para decirnos a los enfermos mentales lo que somos y lo que no somos. Pero ¿quién eres tú? Por qué no nos dices quién eres y las razones que tienes para odiarnos tanto y pensar que somos una especie de canallas manipuladores que nos dedicamos a haceros sufrir a los demás, a los “normales” a los “sanos”, porque somos unos sádicos, disfrutamos tanto haciéndoos sufrir como los verdugos torturando a las víctimas para sacarles un supuesto secreto que no han sabido sacarles con la ternura y el amor.

¿Quién eres tú, Marta-María? Dínoslo. Calla mi boca para siempre, dime que tu sufrimiento merece que yo me quite la vida para que tú no sufras ni te sientas molesta. Convenceme y lo haré, porque soy un maldito canalla que quiere hacerte sufrir y tú eres una maravillosa mujer que se merece todos los sacrificios, hasta el de mi vida, para que un maldito paria, un enfermo mental, no le amargue sus cálidos y hermosos días de sol. Dímelo, Marta-María, dime que tu sufrimiento es superior al mío, cuéntanos por qué sufres, convencenos a todos y te prometo que me quitaré la vida solo para que tú no sufras, dulce Marta-María.

9 10 2014
marta maria

los enfermos mentales se curarían solos si por un solo segundo dejaran de pensar en ellos mismos y pensaran en los demas, es mucho el sufrimiento que ocasionan y no les importa, dejar de exigir tanto a los que estan a vuestro lado que tambien tienen sus problemas y empezar a aportar algo a la humanidad

29 06 2014
papus21

Gracias por tu comentario. El tema de la marginalidad de los enfermos mentales o discapacitados o de otros colectivos es sangrante y nunca se hablará lo suficiente de ello. Nuestra sociedad gusta de poner etiquetas, pegatinas, marcas en la frente de las personas que les molestan por una u otra razón. Es la marca de Caín que los supuestos buenos, los “Abelitas”, ponen a todo el que es diferente por una o por otra razón.Para´mi fundamentalmente indica una falta de sensibilidad humana, de espiritualidad, pero sobre todo una inconsciencia rayana en la tontería. Quienes no hayan descubierto aún que la vida es frágil, que todo cambia y que al final todos morimos, es que es un inconsciente. Todos podemos ser mañana enfermos mentales o discapacitados o formar parte de un colectivo marginal. ¡Es tan fácil caer en una depresión profunda tras la muerte de un ser querido, o tener un accidente de automóvil y quedar parapléjico o gravemente lesionado, o que te echen del trabajo y terminar como un vagabundo, durmiendo en los cajeros de los bancos, o…. La fragilidad forma parte de la naturaleza humana y aún teniendo mucha suerte en la vida y pudiendo decir que todo te ha ido bien siempre hay algo que nadie puede evitar, y que es la muerte o la enfermedad física, el dolor. Con este bagaje las discriminaciones y la marginalidad a que nos somete la sociedad es de una insensibilidad y de una estupidez rayana en la ceguera más absoluta. Por mi parte no pido una visión espiritual de la vida, lo que en esta sociedad es tanto como pedir peras al olmo, pero sí al menos la justicia elemental de permitirte demostrar tu valía en plan de igualdad y con los mismos medios que se conceden a los demás. Vivimos tiempos duros para todo y es entonces cuando los marginados somos utilizados como chivos expiatorios de los errores de otros. Al menos nunca deberíamos que callaran nuestras voces. Que escuchen lo que tienen que oír, aunque no les guste. Un saludo..

29 06 2014
rosco

( MUCHISIMAS GRACIAS POR DEJARME OPINAR, Y ESTO ES LO QUE PIENSO)Bueno teniendo en cuenta que el 90/100 de las discapacidades fisicas acaban por ayudarse de temas psquiatricos para llegar al minimo de minusvalia establecido,se deberia de seguir luchando para integrar a las personas ( por otra parte completamente aptas dentro de un limite de estress que no deberian traspasar, es decir, vida normal sin abusar en ciertos aspectos) lo dicho se deberia de seguir luchando para que las personas con discapacidad por nervios puedan acceder a todo tipo de estudios y trabajos. Aunque no vayan a vivir de ciertas profesiones por lo menos dejarlos sacar el titulo de tal o cual cosa ( por ejemplo para sacar el carnet de camion ponen obstaculos a veces que ni el propio psiquiatra dando permiso es capaz de solventar y de solucionar, lo mismo le ocurre a policias o vigilantes o gente sin mas que quieren hacer un curso ó de tiro con arco o tiro olimpico de pistola,y muchos otros oficios que ponen en duda que puedas realizar tal o cual tarea, aunque sea cuidar de alguien ) ¿ como hacer entender a la gente que tomandote tu pastillita mañanera o nocturna eres completamente normal? ¿ como quitar de la cabeza enfermedad mental y delincuencia y agresiones, que ocurre con gente super progresista en otros aspectos que cuando les dices tengo nervios o llamalo si quieres enfermedad mental acaban hasta por negarte el derecho a conducir o tomarte un trago de cerveza, y hablan siempre de ti con pena para ellos sentirse mejor, como pasandote el problema por la cara y estigmatizando con sus comentarios? ¿ como evitar que cuando tienes un problema laboral o personal con alguien incluso grave de irse de palabras la gente se de cuenta de que no siempre la culpa es del “ enfermo mental´´ ? ¿ TENGO MUCHAS INQUIETUDES RESPECTO A ESTE TEMA ME COMPRENDEIS ? (Espero no imponer mi criterio solo es mi opnion particular y gracias nuevamente por dejarme opinar desde mi punto de vista )

9 06 2014
papus21

Gracias a ti, Adriana, por intentar comunicarte con nosotros los enfermos mentales, no somos fáciles pero si se intenta comprendernos no debería haber ningún problema en la comunicación y en el trato. Mi punto de vista es el del enfermo, como no podría ser menos, imagino que los familiares tienen otro punto de vista y nada me gustaría más que lo expresarais también aquí. El mutuo conocimiento nos enriquecerá y nos ayudará a superar obstáculos. Este blog está abierto también a todos los familiares de los enfermos que necesiten expresar su opinión, sugerencias o simplemente una palabra amable y de esperanza. Si alguno no se siente a gusto expresándolo públicamente os podéis dirigir a mi correo electrónico y procuraré contestaron lo antes posible. Mi correo es cesargarcia434@gmail.com Un abrazo y cuídate mucho al tiempo que cuidas de tu madre. No podrás ayudarla si tú no estás bien.

9 06 2014
Adriana

No encuentro la manera de expresarle mi más sincero y profundo agradecimiento por su escrito. A través de él, Ud. me ha dado la oportunidad de asumir una actitud renovada y optimista frente a la enfermedad de mi mamá, y me ha motivado a dialogar con ella abiertamente y sin ningún temor, con la confianza en que entre todos encontraremos la mejor forma para brindarle el bienestar que tanto merece vivir. Gracias de corazón.

19 05 2014
papus21

Gracias por tu comentario Isabel. Nada como el amor para curar la enfermedad mental. He puesto en funcionamiento este blog en cumplimiento de la ley de Ahmra, quien recibe un don espiritual está obligado a ponerlo a disposición de sus hermanos sin pedir nada a cambio. Te sugiero que estés atenta para ayudar a otros enfermos mentales que la ley de ahmra ponga en tu camino, debemos ayudar lo mismo que hemos sido ayudados. Un saludo.

13 05 2014
isabel garrido lopez (@mixabelg)

También soy yo enferm@ mental y lo que has escrito sobre la enfermedad mental en mí se ha dado punto por punto. Gracias al amor, comprensión, respeto y fé de mi terapeuta me he curado.

27 03 2014
papus21

Gracias a ti, querida amiga. Hablo desde el punto de vista de un enfermo mental, tal como me sentí yo cuando se me trató de cierta manera. Puede que los terapeutas, familiares o los meros observadores lo vean desde otro punto de vista. El mio es el del enfermo. Un saludo.

27 03 2014
Dora

Aprendí mucho con estos relatos. MUCHAS GRACIAS.

11 03 2014
18 09 2015
Marcela Domblas

Gracias por compartir tu experiencia me ayuda mucho moralmente, desde que mi hija enfermo no he dejado de pensar que ella va a estar bien a su tiempo con respeto con amor y dignidad ante su circunstancia personal, gracias

18 09 2015
papus21

Gracias a ti, amiga, por cuidar de tu hija. No pierdas nunca la esperanza, lo peor que nos puede pasar a los enfermos mentales es que nuestros seres queridos dejen de confiar en que vamos a salir adelante, que nos desahucien, que piensen que lo nuestro no tiene remedio y nos dejen tirados, como trastos viejos. Siempre hay luz al final del túnel, querida amiga, y yo soy un buen ejemplo de lo que podemos conseguir los enfermos, a mi me desahució un psiquiatra, según él yo no tenía remedio y pasaría el resto de mi vida encerrado en el psiquiátrico, nadie creyó en mí pero aquí estoy, un guerrero impecable que nunca tira la toalla. Habrás visto mi correo por aquí, si necesitas hablar o cualquier cosa sabes que yo siempre estaré aquí para hacer lo que pueda por mis hermanos los enfermos mentales y sus seres queridos. Un fuerte abrazo fraternal.

28 05 2016
mihaela

papus ….gracias x todos los comentarios y te mando un correo por que me urge hablar contigo….muchas gracias….mihaela

30 05 2016
Slictik

Hola: Recibí tu correo y te he respondido. No sé si has recibido mi número de teléfono. Te lo repito aquí. Es el 619912773. Está en el blog, solo tienes que subir por el margen derecho y arriba del todo encontrarás el correo electrónico y mi número de móvil. Un saludo.

28 05 2016
mihaela

hola Marcela,como me gustaria hablar contigo……no se como va todo eso pero si te llega mi correo ..te lo suplico….ponte en contacto conmigo.estoy pasando lo mal con la enfermedad de mi hijo…gracias

19 03 2016
Juan

Gracias a su articulo, no creo estar muy lejos de la realidad de seguir apoyando a mi esposa mediante el carino y la comprension y paciencia que he tenido. Aveces decaigo pero me levanto y sigo luchando dia con dia para vencer esta situacion. Ya llevo 2 anos y medio asi. Muchos me han dicho que la debi dejar pero hoy comprendo que si esto hubiera pasado ella estaria en un gran problema ya que hasta su failia dejo de hablarle por la misma situacion que desconocian hasta hace poco.
Ella pacede de celos incontrolables… Me ha acusado de andar con muchas mujeres, hasta su propia familia y la mia. No puedo estar cerca de una mujer o hablarle de alguna por que piensa que tengo algo que ver con ella. Ha iro a casas de ellas para reclamar algo que nunca exisio. Una vez golpeo a una conocida. Hay tiempos o periodos que esta muy bien y en armonia, pero aveses pasan periodos con ataques hacia mi persona sosteniendo que soy lo peor por acostarme con muchas mujeres.
Eso no se le quita de la cabeza ni un momento, que me valgo de estrategias para acostarme con todas las que ella menciona.
En el circulo solo somos ella (46 anos)mi hijo de 8 anos y yo (47 anos).
Su familia en un principio la apoyo y ayudo a escaper de mi. Pero hace 2 meses se dieron cuenta de su problema cuando los ataco a ellos tambien.
Ya no los frecuenta a ellos. Yo sigo visitandolos a mi hijo y ella cada fin de semana ya que trabajo en otra ciudad. Despues de su salida de la casa las cosas han mejorado ya que no estamos todos los dias juntos. Los dias que los veo es muy amena la comunicacion. Y como lo dije haveces tiene temporadas muy graves por los ataques psicolojicos hacia mi y aveces no los tiene, pero son temporadas.
Yo sigo apoyando en todo lo que est a mi alcance, Nunca quiso reconocer su situacion, ni acudir al doctor, solo dice que yo soy el enfermo que yo valla. Y en lo personal yo ya visite 2 terapeutas y un psicologo. Los tres me dicen que quieren verla pero ells no hacepta que esta mal ni mucho menos quiere ir.
En lo personal esta situacion empezo de repente en el ano 2013 octubre con mucha aggression. has ido bajando de ritmo pero me ha costado mucha paciencia lagrimas y esfuerzo.
Que mas tengo que hacer?
Su vida con mi hijo es normal, lo quiere mucho lo proteje mucho. Mi hijo ya sabe que no hay que contradecirla ni pelear con ella.
Una particularidad de ella es que todo lo que va a hacer en el dia lo anota desde antes, asi ha sido toda la vida. muy organizada.
Su actitud si es un poco agresiva aveces, pero debido a mi paciendia la puedo controlar.
Los atques psicologicos hacia mi si son frecuentes cuando esta en esta situacion y solo dejo que hable, no contradigo nada.
Todo el tiempo hemos ido a la iglesia y seguimos llendo.
Solo para finalizar, desde que nos casamos hemos guardado la promesa que establecimos ambos en el altar de estar juntos si fallarle uno al otro.
Saludos y espero pueda recibir un consejo mas de apoyo a mi situacion.

19 03 2016
Slictik

Hola Juan, lamento tu situación, no es fácil afrontar el problema que tienes. Mucho me temo que el único paso que podría mejorar a tu esposa sería que aceptara que la viera un profesional, que fuera diagnosticada y puesta en tratamiento. Lo malo de esta situación es que debido a los celos tu no eres precisamente la persona más indicada para convencerla, cualquier cosa que intentes hacer por ella lo verá como una estrategia por tu parte para hacerle daño. Me dices que en el primer círculo solo estáis vosotros y el niño que debe estar viviendo unos momentos muy difíciles. Es una pena que no puedas recurrir a nadie más, alguien de la familia que pudiera hacer de intermediario. La patología de los celos es muy difícil de tratar porque en este caso la fuga de la realidad es tan sutil e insidiosa que encontrará todo tipo de razones y de motivos para seguir convencida de que el mundo fantasioso que se ha construido es real. Dada la edad que tiene me sorprende que no hubiera dado muestras de la enfermedad desde mucho antes, concretamente en su juventud que es cuando se suelen producir las primeras crisis y como consecuencia el diagnóstico. Uno nunca sabe qué es lo que va a desencadenar la enfermedad y cuándo. Tal vez el nacimiento de su hijo hubiera sido un momento más lógico para el desencadenamiento de la crisis, lo que se suele llamar la depresión posparto. Tampoco me cuentas de ningún hecho concreto que pudiera hacer pensar que fue la causa de la crisis actual. La patología de los celos tiene mucho que ver con el delirio, con la fase delirante de ciertas enfermedades mentales. Hay muchas clases de delirios, según la temática recurrente de la obsesión. En el caso de la esquizofrenia suele ser muy frecuente el delirio profético, el enfermo cree que está destinado a cumplir una gran misión, habitualmente salvar a la humanidad del cercano apocalipsis. Yo mismo tuve una época en la que sufrí con fuerza este delirio y soy muy consciente de la enorme dificultad de intentar pararlo. No sirven los razonamientos, no sirve acumular supuestas pruebas, una tras otra, no sirve buscar personas que intente hacer ver al enfermo que sufre una crisis delirante y que la realidad es otra. En mi caso cualquier cosa que me sucedía la interpretaba como una reafirmación de lo que yo pensaba sobre mi supuesta misión salvadora. Los delirios suelen aprovechar nuestros defectos de carácter y nuestras necesidades más profundas para enraizarse. Cuando tienes la autoestima muy baja, como era mi caso, que tuve que sufrir que me llamaran loco, me insultaran y marginaran, la necesidad de “redimirse”, de encontrar una razón para no creer que eres una “mierdecilla” me llevó a buscar algo tan impalpable como una misión salvífica para encontrar una pizca de autoestima.

El delirio de los celos es aún peor que el delirio profético, al fin y al cabo en éste intentas salvar a toda la humanidad y esa dispersión hace que no te centres en una persona concreta. En cambio en los celos solo hay una persona, un solo objeto del delirio y ésta recibe toda la intensidad delirante del enfermo. Una fase delirante es muy difícil de cortar sino es a través de una medicación de apoyo y una terapia larga que vaya reparando los enormes daños psíquicos que han dado lugar al delirio. El formidable problema del delirio de los celos es que el objeto de este delirio es casi el menos indicado para intervenir puesto que el enfermo encontrará mil motivos para achacar todo lo que estás haciendo en su favor como sutiles estrategias para dañarle y buscar su perdición. En este caso la intervención y mediación de un terapeuta es imprescindible. No me dices de qué país eres pero tal vez debieras comenzar a plantearte la posibilidad de un internamiento forzoso, vía judicial. Esto permitiría un diagnóstico y tal vez administrarle una medicación que fuera la base de una terapia posterior.

El delirante actúa como actúa porque está convencido de que sus delirios son reales, no se trata de la interpretación de un actor que hace su papel para engañar, sino de alguien que vive en una realidad que nada ni nadie puede echar abajo mediante razonamientos. Como ya he dicho en otros textos, cuando no puedes llegar a un enfermo con nada, ni con palabras, ni tendiendo puentes, solo hay una forma de poder llegar a él, el cariño. Hay que escuchar, con calma y con respeto. Esto en el caso del delirio de los celos es especialmente difícil puesto que afecta directa y profundamente a la pareja que la está escuchando. A pesar de ello y mientras no tenga un terapeuta y una terapia ni otras personas cercanas que puedan darle algo de apoyo te corresponde a ti intentar llegar hasta ella. No intentes convencerla de que delira, de que está fuera de la realidad, no intentes aportar pruebas de que se equivoca, esto se convertiría en un agotador partido de tenis que no acabaría nunca ni llegaría a parte alguna. No puedes aceptar entrar en su delirio, en su mundo, y adaptarte a él, dejar de hacer tu vida, dejar de relacionarte, acumular prueba tras prueba para demostrarle que es imposible que la estuvieras engañando tal día a tal hora porque estabas con fulanito o en tal sitio o en tal otro. Ella encontrará en su delirio siempre razones suficientes para descubrir algún agujero en tus pruebas y razonamientos. La mejor forma de ayudarla es intentar aproximarte a ella y que te permita darle cariño. Es muy difícil que en plena crisis te permita acercarte y que se deje abrazar, puedes intentarlo, pero si reacciona con agresividad no deberías insistir. Luego en otro momento todas las muestras de cariño que ella permita serán la mejor forma de recuperarla. El contacto físico,el abrazo, los gestos de cariño,las palabras amables serán el mejor puente para llegar a ella. En los celos se ha perdido totalmente la confianza en la pareja y cuando se pierde la confianza en otra persona es muy, muy complicado restablecer la relación. No hay otra forma de restablecer una confianza perdida que a través del afecto, el cariño y el amor. Es como la lluvia suave y persistente, hasta la tierra más reseca acaba agrietándose y dejando que penetre en su interior para fecundarla.

En vuestro caso hay un tercer elemento muy importante, y es vuestro hijo. El pobre sufrirá el trauma de la situación y poco puede hacer puesto que en este caso tampoco entenderá qué sucede con los celos, es algo que a un niño le resulta del todo incomprensible. No se le puede utilizar como instrumento para llegar al otro o como escudo defensivo. El niño se sentirá perdido y aún más traumatizado. En mi opinión lo mejor es explicarla las cosas con claridad y sencillez, con enorme cariño. Cuando presencia los estallidos de celos deberías hablar con él en el momento más adecuado y explicarle que su madre puede estar enferma, que tú no has dado motivos para que ella se comporte así, un niño puede entender muchas más cosas de las que pensamos si se le explican bien. No le alejes de ella, no hagas que le tenga miedo, al contrario explícale que su madre necesita más cariño que nunca, simplemente que cuando uno tiene una gripe necesitará superarla utilizando los medios más adecuados. Es muy lamentable que no puedas echar mano de ningún familiar o persona de confianza, pero eso es algo que tendrás que afrontar tú solo, cuando uno está solo depende de sí mismo, como un guerrero impecable. Yo mismo vivo una situación parecida, estoy solo, debo afrontar mis problemas como un guerrero impecable y hacer lo que está en mi mano sin sentirme culpable por aquello que no puedo hacer.

En el blog tienes mi correo personal si quieres comentarme más detalles o hacerme una consulta más amplia. Como sabes no soy un profesional, un terapeuta, por lo tanto lo primero es buscar un auténtico profesional. No obstante por mi experiencia como enfermo mental sí puedo hacerme una idea de lo que le está pasando a tu esposa. Sin un diagnóstico profesional es difícil saber si es una enferma mental, aunque por lo que me cuentas tiene todos los síntomas, ni la enfermedad que padece, pero para mí está claro que está en fase delirante y en este terreno, como enfermo que ha vivido muchas veces en delirio, sí puedo decirte que lo que más nos llega siempre es el cariño, el respeto, el que el familiar nos diga que nos quiere, que está dispuesto a hacer lo que esté en su mano por nosotros, que no nos abandonará si nosotros no le obligamos. Eso sí, como sucede en estos casos con todos los enfermos mentales, no podemos ni debemos dejar que nos utilicen, que nos hagan chantaje emocional, que utilicen farsas de control para salirse con la suya, sean celos, sea una depresión con ideas de suicidio, si les tratamos como a niños, consintiéndoles todo, acabaremos como acaban los familiares de los niños malcriados, soportando todo, convirtiéndose en auténticos esclavos y terminando fácilmente ellos en una enfermedad mental. No debes contemporizar, cuando te acuse de infidelidad debes decir la verdad y atenerte a ella, debes insistir y sobre todo decirle con claridad que la quieres, que estás con ella porque la quieres, que te permita abrazarla. Sé firme en esto, no hay que bailarle el agua a un enfermo mental, no hay que tratarle como si fuera un niño con una pataleta, te compramos el juguete y crisis resulta. Si no eres infiel debes decírselo con claridad y firmeza y debes aconsejarle que vaya a un terapeuta, mejor dicho, que vayáis los dos. Tal vez esto la pueda convencer mejor. Es fácil que ella te diga que tú eres el culpable, que tú eres quien debería ir a un terapeuta. Respóndele que estás dispuesto a ir con ella, a ir los dos. No tienes la culpa de todo, pero admites tu parte de culpa.

Resumiendo. No creo que esta situación pueda mejorar sin una intervención profesional. Ella necesita un diagnóstico y una terapia. Los celos son siempre problema de pareja, por lo tanto una terapia de pareja, en forma conjunta, podría ayudar mucho.

Si la quieres y estás dispuesto a conservarla aunque tengas que hacer un gran sacrificio deberías plantearte seriamente la posibilidad de un internamiento forzoso, si no hay otro remedio, pero antes utilizar todos los medios, ofrecer una terapia conjunta de pareja, ofrecerte a apoyarla en todos y cada uno de sus pasos y sobre todo darle constantes muestras de cariño. Como ya he dicho en otros textos el delirante no está absolutamente fuera de la realidad, se puede llegar a él, y por mucho que uno sufra un delirio de celos sabe muy bien que si tu pareja te da cariño, está siempre atento contigo, hace un gran esfuerzo por conservar la relación de pareja no puede estar siendo infiel al mismo tiempo. Todos sabemos que si somos infieles el amor, el cariño hacia nuestra pareja disminuye, ese es uno de los signos claros de una infidelidad, en que la relación se resiente porque la pareja infiel le está dando el cariño a otra u otro y está menos atento a la realidad de su propia pareja. Si hay una forma de convencer a un delirante de celos de que estos son infundados es intensificando el afecto, el cariño, las muestras de amor. La paciencia que debe desplegar la pareja de un enfermo mental con delirio celotípico es infinita, por eso debes prepararte para luchar como un guerrero para superar este trauma. Te pongo un enlace sobre el tema, tú mismo puedes buscar otros. Un abrazo.

verroespsicologos.blogspot.com.es/2011/06/delirio-celotipico-abordaje-terapeutico.html

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