CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-8

13 11 2013

CURSILLO DE YOGA MENTAL/SEGUNDA ETAPA
CLASE NÚMERO VIII

Saludo budista

Como al comienzo de todas las clases haremos los ejercicios de calentamiento de taichí, algún ejercicio de energetización de kriyayoba y seguiremos completando el primer pase mágico de Castaneda. Hoy haremos también unos ejercicios de artes marciales que son perfectos para calentar y se parecen bastante, como estáis viendo a los pases mágicos de Carlos Castaneda. Las artes marciales surgieron de un tronco común, del mismo del que nació el taichí, por ejemplo. Si bien en occidente se tiene el falso concepto de que los ejercicios de las diferentes disciplinas de las artes marciales tienen por objeto el vencer en un combate cuerpo a cuerpo con un enemigo, bien defendiéndose de sus ataques o bien respondiendo con contundencia a los mismos, lo cierto es que su fin principal es armonizar la energía en nuestros cuerpos, así se crearon, pensando con mucha razón que lo peor que le puede pasar a un combatiente que lucha con un enemigo es estar bajo de energía, perder la concentración, dejar que la mente racional se haga cargo de todo. Un guerrero vence más por haberse controlado y dominado a sí mismo que por golpear repetidamente al contrario. Así pues, con mucha calma, iremos añadiendo ejercicios de artes marciales a nuestro calentamiento.

MANTRAS Y RESPIRACIÓN

Hoy tenemos ordenador por lo que utilizaremos los archivos que tenía preparados, seguimos escuchando los cuencos tibetanos y hoy trabajaremos con el mantra YAM O IAM. Aunque me he dejado en casa el archivo del cuarto mantra y no podremos trabajar hoy con él, al menos escucharemos el mantra que lo abre y lo regula. Como siempre yo lo canto primero y luego vosotros tres veces.

Vamos a hacer también unos ejercicios respiratorios, primero respiración doble, inspiramos dos veces e inspiramos dos veces seguidas. Lo repetimos tres veces.

Ahora vamos a hacer por primera vez una respiración negativa. Consiste en inspirar y sin retener expirar. Ahora sí, al expirar vamos a contar hasta cinco y luego inspiramos. Lo repetimos tres veces. Este ejercicio puede producir algún ligero mareo o sensación desagradable, si esto sucede lo dejamos para otro momento.

De nuevo, para los que no han estado las últimas clases, hacemos el ejercicio para controlar las ideas obsesivo-compulsivas, hoy lo hacemos in levantar las palmas de las manos. Cerramos los ojos y movemos la cabeza hacia el lado izquierdo, muy lentamente. Regresamos al centro. Luego hacia la derecha y regresamos. Lo repetimos tres veces.

RELAJACIÓN Y MEDITACIÓN

Hoy utilizaremos entre otras, la música de las cuatro estaciones de Vivaldi, que como vimos es muy adecuada para trabajar con el tercer chakra.

Nos tumbamos en el suelo y adoptamos la postura de relajación. Antes hacemos unos pequeños ejercicios de equilibrio de energía. Como sabéis consisten en que mientras la parte derecha del cuerpo adopta una postura, la izquierda la contraria y al revés. Si doblamos la rodilla derecha la izquierda permanece recta y si estiramos un brazo tiene que ser el contrario al de la pierna doblada.

Procedemos a una relajación rápida. A estas alturas todo este proceso tiene que estar ya automatizado en nosotros y debemos hacerlo con rapidez. Nos relajamos como siempre subiendo desde la planta de los pies hasta la cabeza, deteniéndonos un poco en los chakras que hemos estado viendo.

MEDITACIÓN

EL DESPERTAR A LA VIDA

Estamos en el centro de la cabeza, en la glándula pineal, estamos frente a la puerta luminosa que vamos a atravesar, como siempre. Hoy vamos a seguir con la serie de meditaciones que nos devuelven a nuestra infancia, recordando cómo fue nuestra entrada a la vida física y cómo nos fuimos adaptando.

En esta segunda etapa de meditaciones os seguiré guiando en ellas, pero la meta será, en la tercera etapa, que hagáis meditaciones sin guía, sin una voz que os dirija. En realidad la meditación es la ausencia de pensamiento, el vacío, el sueño profundo, la pérdida de consciencia objetiva. Si durante estas dos primeras etapas os voy guiando con mi voz es para que vayáis automatizando el proceso y mejorando vuestra técnica, pero en algún momento deberéis empezar a meditar solos, de otra forma no habréis alcanzado el dominio de esta técnica, que es lo que se pretende.
Cada vez nos irá acompañando menos Milarepa y cada vez habrá menos presencia de entidades espirituales. Como nos sucede al nacer, que al principio todos están pendientes de nosotros, vigilantes para que no nos ocurra nada y preocupados por alimentarnos y cuidarnos, al iniciarnos en la meditación recibimos mucha ayuda, pero luego con el tiempo tendremos que comenzar a caminar solos, como hace el niño.

Pasamos la puerta de luz y estamos en la llanura oscura. Ni siquiera nos damos cuenta de la presencia de Milarepa. Hacemos el mismo recorrido de siempre, como si no hubiera pasado el tiempo y en realidad es así, puesto que no existe tiempo ni espacio en la dimensión espiritual. Ascendemos hacia la nave situada en el centro del universo y allí contemplamos con admiración la belleza infinita del universo. Regresamos a la sala oval donde nos esperan los doce ancianos y como si no hubiera transcurrido tiempo alguno seguimos escuchando al anciano que nos habla. Estamos en una nueva etapa de la vida del niño. Nos habíamos quedado a la entrada del colegio al que acude el niño por primera vez.

Nos dejamos jalar por la gran pantalla, estamos dentro del cuerpo del niño que fuimos, reviviendo esa etapa. Nos observamos llorar al tener que abandonar a la madre. Es la primera vez que salimos del primer círculo afectivo, con todas las consecuencias. Es duro enfrentarse al segundo y tercer círculo, las normas cambian, las conductas cambian, dejamos de ser los príncipes de la casa, nos destronan (como en la novela de Miguel Delibes) y ahora somos uno más. Entramos al aula con los demás niños y nos sentimos solos y angustiados. No conocemos a nadie, ni al maestro o a la maestra, ni al resto de los niños. Vamos a tener que convivir con ellos, pero no sabemos cómo hacerlo. En el primer círculo todos estaban pendientes de nosotros, éramos los reyes del mambo, ahora solo se preocupan de nosotros lo justo, y a veces ni siquiera eso.

Somos frágiles, no podremos sobrevivir sin ayuda, especialmente sin cariño. Necesitamos que se preocupen de nosotros, que nos cuiden, que nos den mucho afecto. Sabemos que el afecto es la mejor energía que podemos recibir. Así sucedía en el universo espiritual donde el alimento consistía básicamente en energía, energía afectiva y otro tipo de energías que ahora no recordamos. Necesitamos recibir afecto del maestro o la maestra y de los otros niños. ¿Cómo conseguirlo?

Descubrimos que llorar no nos sirve, como ocurría en el primer círculo, donde los seres queridos se movían a velocidad supersónica en cuanto escuchaban nuestro llanto. Aquí hay que emplear otras técnicas, pero cuáles. Es en ese momento cuando comenzamos a utilizar las farsas de control que de manera instintiva descubrimos cuando éramos bebés.

Descubrimos, por ejemplo, que el más listo de la clase, el número uno en la competición es alabado por el maestro y aplaudido o envidiado por los demás niños. Ya no está solo, la peor condición en que puede permanecer una persona, como hemos descubierto. Pero si no somos ese número uno, porque no pueden serlo todos o porque nuestras cualidades no nos permiten competir con éxito, tendremos que buscarnos otras herramientas.

Un niño descubre, por ejemplo, que los maestros están enfadados, no pueden controlar a todos los niños, con su mejor intención la clase se les escapa. Les vendría bien un chivato, un pelota, que ayudara al maestro a descubrir a los culpables y castigarlos. Y aquí empieza su larga y deprimente trayectoria el chivato y el pelota. Podemos rastrear todas nuestras conductas de adultos hasta llegar a ese primer momento en nuestra vida infantil en el que tomamos una decisión que marcaría nuestra vida y nuestro carácter.

Como dijo un gurú oriental, el pensamiento precede a la acción, la acción repetida crea el hábito y el carácter no es otra cosa que un conjunto de hábitos. De niños pensamos por primera vez en hacer algo, luego lo hicimos, después lo repetimos una y otra vez y así se formó un hábito y fuimos creando más hábitos hasta que nuestro carácter se fue formando poco a poco, primero con la terneza y flexibilidad de una rama verde, luego la rama fue perdiendo savia y se fue secando.

Estas primeras decisiones fueron claves en nuestras vidas. Allí decidimos que sobreviviríamos a cualquier precio, al precio de la mezquindad y ruindad del chivato y pelota, al precio terrible del esfuerzo implacable de la competitividad que nos permite llegar al número uno… Hemos pagado precios muy elevados que se han transformado en debilidades de carácter, en patologías, en sufrimiento constante. Cada farsa de control nos ha esclavizado más y más y ha convertido nuestras vidas en un constante sufrimiento, en una perpetua lucha sin sentido.

Otros eligieron seguir vinculados al mundo espiritual, respetando sus sabias leyes. Comprendieron que era mejor atraer al maestro o al resto de los niños a su primer círculo a través de las leyes espirituales más básicas: Si quieres recibir, da tu primero; si quieres que otros se sacrifiquen por ti, sacrifícate tu por ellos… Estas decisiones son las que crean los héroes en nuestra sociedad, aquellos que incluso son capaces de dar su propia vida por los demás. Estas decisiones crean las buenas personas, los reclutas de las “oenegés”, los intelectuales al servicio de la humanidad, personas con vocación de servicio, de espiritualidad. Mientras para ellos el vínculo que les unía al mundo espiritual nunca se ha roto del todo, para los demás, la dura lucha de las farsas de control les han llevado a una ruptura total del vínculo. Ya no creen en el espíritu ni en el mundo espiritual porque no pueden verlo ni tocarlo. ¿Dónde está? ¿Alguien lo ha visto? Cuando eran bebés no necesitaban portentosos razonamientos para convencerse de la existencia de ese mundo… viajaban a él constantemente durante las horas de sueño y seguían percibiendo, aunque cada vez más atenuados, los efluvios que les llegaban desde allí.

No todos los que luego proclaman su ateísmo, su materialismo, su cientifismo, su agnosticismo, en realidad han roto por completo con el mundo espiritual. Niegan esa realidad porque ha sido muy manipulada y quienes dicen detentarla, quienes dicen ser sumos sacerdotes de ese mundo espiritual, en realidad son los peores de todos los materialistas y ateos puesto que no quieren al prójimo y se aprovechan de él. Decir algo de “boquilla” no significa nada. Unos pueden decir que son religiosos, espirituales, que pertenecen a tal o cual religión, que hacen mucho por los demás, pero en cambio les vemos despreciando a todo el mundo, proclamando que solo ellos se salvarán porque Dios está de su parte. Creen haber comprado a Dios con sus oraciones vocales y repetitivas, creen que Dios es como ellos, un interesado, al que se puede comprar con cuatro oraciones y con cuatro supuestos favores que le hacemos asistiendo a los oficios religiosos. Estas personas pueden proclamar su espiritualidad por las calles, a voz en grito, pero eso no significa que sigan vinculadas al mundo espiritual, en realidad parece todo lo contrario, han perdido el rumbo al mundo espiritual.

Otros en cambio se dicen muy cientifistas y materialistas, muy ateos y agnósticos, pero son incapaces de hacer daño a los demás de forma consciente, se retuercen de angustia y de culpa por pequeños detalles cuando creen que no se han comportado bien con alguien. En lugar de luchar por el poder, la riqueza, en lugar de buscar el placer de la lujuria, de la buena mesa, los placeres de la vida (comamos y bebamos que mañana moriremos) se dedican a servir a los demás, a hacer por ellos todo lo que está en su mano y más, son amables, son gentiles, se confiesan ateos y aman más que los que proclaman su religiosidad por las calles.

Aquí, en este momento de nuestra infancia se tomaron las decisiones que hoy nos llevan a poseer un determinado carácter o a comportarnos de tal o cual forma como adultos. Aquí sembramos las patologías de la persona adulta. Aquí deberemos rastrear los inicios de nuestra enfermedad mental. Es cierto que hemos traído karma a esta reencarnación, es cierto que formamos un carácter en otras vidas, pero al pasar el río Leteo, el río del olvido, hemos conseguido una nueva oportunidad, sino para comenzar de cero, sí al menos se nos permite escribir en “tábula rasa” aunque en realidad la pizarra está llena de viejas escrituras semiborradas.

Por hoy vamos a dejar esta meditación. Es conveniente regresar con frecuencia a esta etapa de nuestras vidas porque en ella esta la simiente de lo que luego creció. Es bueno recapitular, como le dice don Juan a Castaneda, porque al revivir viejas experiencias nos hacemos conscientes de los grilletes que pusimos en nuestras muñecas y que nos han mantenido prisioneros hasta ahora.

Regresamos de forma automática, ya no os tengo que recordar el proceso. Nunca nos perdemos porque estamos estrechamente vinculados a nuestro cuerpo. Notamos su peso, notamos el contacto con el suelo y seguimos el proceso de despertar de la meditación. Cuando estamos listos nos ponemos en pie.

Como siempre hacemos un receso y quienes tienen prisa pueden marcharse. Nosotros seguimos con la recapitulación, pero hoy vamos a descansar un poco de las farsas de control y vamos a regresar a la ley de los tres círculos.

RECAPITULACIÓN

LA LEY DE LOS TRES CÍRCULOS

Hemos visto cómo están conformados los círculos, en el primero los seres queridos, en el segundo los conocidos a los que nos liega un afecto más o menos intenso pero que aún no es tan profundo que los podamos considerar del primer círculo. Hemos visto que en el tercer círculo están los desconocidos y en el cuarto los desterrados al infierno de Dante, aquellos a los que no deseamos volver a ver nunca.

Hoy observamos el proceso que seguimos para atraer a los seres queridos que hemos arrojado al segundo o tercer círculo al primero. El trabajo que conlleva volver a elevar puentes donde los destruimos, el tantear, como hicimos con las personas del tercer círculo, si se les ha pasado el enfado, si podemos mirarles y esperar que a su vez nos miren, si podemos hablarles y esperar que a su vez nos hablen, si podemos acortar las distancias… Es un largo y doloroso proceso que conocemos muy bien, y más duro aún con aquellas personas que cinco minutos antes formaron parte de nuestro primer círculo. Este proceso es una hemorragia de energía, perdemos demasiada energía y tiempo enfadándonos para luego desenfadarnos, alejándonos, para luego regresar.

Deberemos reflexionar sobre ello mientras recapitulamos nuestros primeros recuerdos de la vida. Cada uno va a contar cuál es su primer recuerdo y a qué edad se remonta. Comenzaré yo y luego seguiréis vosotros. Como siempre también hablaremos de cómo ha sido nuestra semana.

Cerramos la clase por hoy.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS

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13 11 2013

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