CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-9

27 11 2013

CURSILLO DE YOGA MENTAL-SEGUNDA ETAPA

CLASE NOVENA

Saludo budista.

Antes de comenzar la clase deciros que hoy vamos a probar una estufa, al final os preguntaré si habéis tenido frío porque no se puede meditar con graves molestias corporales. Si es así lo dejaremos hasta que vuelva el calor en primavera.

EJERCICIOS

Como todos los días en esta primera sección haremos varios ejercicios divididos en grupos, en el primero haremos el calentamiento de taichí, en el segundo algunos ejercicios de energetización de kriyayoga, en el tercero hoy completaremos el primer pase mágico de Castaneda para comenzar en próximas clases con el segundo. Además haremos algunas posturas de artes marciales que tienen mucho parecido con los pases mágicos de Castaneda y que también se parecen al taichí, aunque con movimientos más rápidos y bruscos.
Hoy además seguiremos haciendo algunas posturas de yoga físico o hatha yoga. Serán posturas muy sencillas puesto que todos estamos un poco mayores y más yo, con mi barriguita. No hay que forzar, en cuanto sintamos molestias o dolor lo dejamos. Hoy haremos las siguientes posturas.

Postura del ángulo abierto.

Cabeza sobre la rodilla.

Postura de la sirena.

MANTRAS Y PRAYAYAMA

Como todos los días pondré el archivo del mantra, sonidos de cuencos tibetanos y música para relajación que escucharemos todo seguido.

El mantra que vamos a hacer es el correspondiente al cuarto chakra YAM O IAAAMMM.

Primero lo hago yo y luego repetís vosotros tres veces. Vamos a trabajar con la respiración, doble respiración y alternando las fosas nasales.

Aprovecharemos que he traído una vela con aroma a rosa para ayudar a la apertura del cuarto chakra para repetir los ejercicios de concentración sobre la llama de la vela. Primero fijaremos los dos ojos en la punta de la nariz, al centro, hacia arriba, fijándolos en el techo, al centro, izquierda, centro y derecha. Ahora nos miramos la punta de la nariz y vamos subiendo la vista hasta centrarla en la llama de la vela. Ahí permanecemos un tiempo.

RELAJACIÓN Y MEDITACIÓN

Nos relajamos ya de modo automático, subimos por el primer chakra, segundo, tercero y al llegar al cuarto nos detenemos para trabajar hoy especialmente con él. Ya tenía las fotocopias con todo lo referente al cuarto chakra.

Seguimos la relajación y ascendemos hasta el centro de la cabeza, glándula pineal, cruzamos la puerta luminosa y ya estamos en la llanura oscura prestos a la meditación. En esta segunda etapa yo iré poniendo los temas y guiándoos en la meditación, pero en la tercera etapa tendréis que hacerlo por vosotros mismos, esa será la prueba de toque de que habéis logrado ya la técnica para meditar y podéis valeros por vosotros mismos.

Como hay una participante nueva repasaremos un poco las meditaciones que llevamos desde el nacimiento.

MEDITACIÓN/ EL FINAL DE LA INFANCIA

Hemos llegado como siempre a la nave en el centro del universo, lo hemos contemplado desde el mirador, desde la proa, nos hemos acercado con respeto a la sala oval donde están los doce ancianos, maestros cósmicos, espirituales.

En esta dimensión no existe el tiempo por lo que tenemos la sensación de no haber vuelto a nuestro cuerpo físico en la anterior meditación. Es como si continuáramos en una meditación ininterrumpida.

Nos habíamos quedado en el colegio, cuando el niño tiene que enfrentarse por primera vez a la vida fuera del primer círculo, de su círculo familiar, de sus seres queridos. Habíamos visto cómo aprendió las farsas de control para sobrevivir y los resultados que nos darán a lo largo de nuestra vida, cómo algunos decidieron elegir el camino espiritual, de la sensibilidad humana, en lugar de las farsas de control de poder que regirán las vidas de casi todos en esta sociedad. Aprendió que la primera ley espiritual es dar primero antes de recibir y lo duro que es este camino.

Hoy vamos a adelantarnos un poco más en el tiempo, hasta el fin de la infancia. Pasan los días y el niño va aprendiendo más y más cosas del mundo material. Descubre que el hogar, el primer círculo no es la fortaleza inexpugnable que él creyó en un momento determinado. Allí también se producen conflictos, aunque es un ambiente más cálido que el que encuentra fuera, en el segundo y tercer círculos, en la selva social. Descubre que las farsas de control tienen unos límites y que no siempre funcionan ni con todas las personas de la misma manera. Descubrió que las leyes del mundo físico son diferentes de las del mundo espiritual y a pesar de que aún mantiene vínculos con ese mundo a través del sueño y a través de la imaginación, en realidad se puede decir que el cordón umbilical básico con el mundo espiritual ya se ha roto y solo quedan unas hilachas a través de las que le llega la energía y el recuerdo del mundo espiritual.
La presión de los adultos para que se produzca la ruptura definitiva con el mundo espiritual se hace asfixiante. Los adultos se burlan de sus peluches, de sus conversaciones con ellos, se ríen de su conducta que confunde la dura realidad de la vida con ese mundo utópico y maravilloso de la imaginación donde rigen más las leyes espirituales que las materiales. Cada día tiene que renunciar a una cosa más del mundo espiritual y afrontar y aceptar una cosa más del mundo material. La imaginación, la fantasía, no sirve en el mundo material, le dicen los adultos, lo que cuenta es lo que ves, lo que tocas, lo que palpas, aquello que sirva a tu supervivencia, el conseguir dinero y con él las cosas materiales que te permitirán sobrevivir en la selva.

Salvo raras excepciones, niños apoyados por padres espirituales, con sensibilidad humana o artística, el resto de los niños deben enfrentarse a la muerte de la fantasía, de la imaginación, de la creatividad, de todo aquello que no resulte práctico para comer, para tener una casa, para poseer cosas. Estamos aquí no para aprender lecciones espirituales como nos dicen los maestros espirituales y nosotros lo sabemos de nuestra vida en esa dimensión, sino para sobrevivir pese a quien pese y a veces en contra de la supervivencia de otros. Estamos aquí para disfrutar de todo placer que nos sea dado o que nosotros arrebatemos a los demás, incluso a costa de sus vidas. Estamos aquí para rellenar nuestro ego, para conseguir solo lo que nos interesa, beneficia y nos causa placer a nosotros. Los vínculos del mundo espiritual que nos permiten la empatía, la solidaridad, la generosidad con el otro, que nos permiten ver en los demás la misma chispa divina que habita en nosotros, son cortados sin contemplaciones por los adultos que enseñan al niño que debe renunciar a su mundo de fantasía, es decir, al mundo espiritual, para centrarse en conseguir “cosas” en este. Los niños son castigados para que aprendan esta lección: no estamos en el mundo espiritual, no estamos en mundos imaginarios, no estamos unidos espiritualmente a los demás por cariño y amor, estamos aquí, en el mundo material, para sobrevivir, para que todo gire a nuestro alrededor, para llenar nuestro vacío y que todo el mundo nos quiera, nos respete, nos de todo lo que necesitamos, sin que a cambio reciban nada de nosotros. Hemos roto con la primera ley espiritual: dar antes de recibir, incluso sin recibir, para quedarnos con esta otra, no dar nunca a no ser que sea imprescindible y siempre buscando que los demás nos den más de lo que reciben de nosotros.

El niño es ingenuo, candoroso, bondadoso, acaba de llegar del mundo espiritual donde rigen esas leyes y donde nada se puede conseguir si no es dando primero y con generosidad y largueza. Ahora tiene que aceptar, con mucho dolor, con mucho sufrimiento, con una desesperación terrible, espantosa, que aquí las cosas son diferentes. Estamos en el reino del “ego” y de todas sus pasiones. Estamos en el reino del apego, del egoísmo, donde todo consiste en proteger nuestro cuerpo físico de la destrucción, a cualquier precio, incluso destruyendo cuerpos ajenos, y en darle a ese cuerpo todo lo que necesita o nos pida. Le damos alimento, cuanto más y más exquisito mejor; le damos bebidas, cuanto más adictivas, mejor; le damos sexo, o sea mero placer corporal, sin pensar en comunicarnos, en tender puentes, en amar, y de esta forma vamos pendiente abajo, hasta terminar en la violación, si es preciso, si las leyes sociales no nos hicieran temer las consecuencias; le damos mucho dinero para que pueda usarlo para alcanzar cada vez placeres más sofisticados, le damos la soberbia, el orgullo, el ansia de poder, de estar por encima de los demás, de pisar cabezas ajenas para elevarnos hasta lo alto del obstáculo…

El niño no puede comprender que los adultos le obliguen a renunciar a este maravilloso mundo espiritual a cambio de cosas tan bastas y groseras como alimentos o posesiones materiales. Por eso se resiste, pero no puede enfrentarse a todo un mundo de adultos, a toda una sociedad en pie de guerra, a todo un universo donde los seres espirituales que han decidido seguir los dictados del mundo espiritual, incluso en este, son muy pocos, casi invisibles, pasan desapercibidos y son tratados a baquetazos, todo el mundo se burla de ellos, los desprecia. Los maestros espirituales son “rara avis” o extraños pajarracos de mal agüero que nos recuerdan siempre que vamos a morir y que todo lo que consigamos aquí no sirve para nada, que lo que cuenta es el conocimiento profundo del sentido de la vida, el amor, la conexión con el mundo espiritual y la divinidad.

Los niños observan pasmados cómo los adultos se burlan de estos maestros, del mundo infantil, del mundo espiritual. Ellos no creen en nada que no pueda verse con los ojos de la carne, que no pueda tocarse con las manos de la carne, que no pueda meterse en la boca y morderse. El mundo material lo es todo y el espiritual solo pura imaginación de niños que no han madurado.

Con terrible dolor el niño por fin acepta la imposición de los adultos y llega un momento en que comienza a pensar como ellos. Es el día en que aparece lo que los adultos llaman “juicio” como si su vida anterior fuera algo irracional, un vivir como animales “sin juicio”. Nace la razón, la lógica, y con ello los adultos creen haber despegado al niño de su mundo de fantasía y haberlo atado a la “verdadera realidad”, la realidad de la carne y de la sangre, la realidad de la materia. El espíritu no es real, dicen, proclaman, y castigan duramente a quien diga o haga lo contrario. Los niños imaginativos, creativos, son vistos como monstruitos a los que hay que encauzar de alguna manera. Los niños bondadosos con castigados hasta que aprender a comportarse “tan bien” como los demás, es decir, mal, rematadamente mal, hasta que aprenden a servirse de las farsas de control, de las mentiras, de los chantajes, del disimulo y la hipocresía, del supuesto poder de la violencia y la agresividad, de la competitividad. Entonces a los niños se les da una palmadita paternalista en la cabeza y se les dice aquello de: “ya eres un hombre, hijo mío”.

En realidad el niño ha retrocedido en lugar de avanzar, se ha “animalizado” en lugar de espiritualizarse. Y sin embargo por ello recibe todos los parabienes y regalos. Es uno de los momentos más espantosos en la vida de una persona y que será origen de terribles patologías, es el camino de la enfermedad mental, de la delincuencia, del asesinato, del asesino en serie, de los dictadores y dictadorzuelos, de lo peor de la naturaleza humana. Es ahí, cuando renunciamos al mundo espiritual, cuando comienzan verdaderamente nuestros problemas.

Cada niño rompe de una manera distinta. Puede que un niño descubra que el Rey Mago o Papá Noel son mentiras, engañifas. Se les cae la barba y descubren que se trata de su vecino disfrazado o pillan “in fraganti” en una gran mentira a un adulto del primer círculo. Todo se desmorona. Estamos en el fin de la infancia.

Por hoy es suficiente. En cada meditación avanzaremos más y más en el camino de la vida hasta descubrir su sentido más profundo.

El anciano nos despide y nosotros, con el respeto de siempre, hacemos el saludo budista y retrocedemos caminando hacia atrás, con la cabeza baja. Regresamos al cuerpo físico por el camino de siempre. Ya lo hemos automatizado, no necesitamos que nuestro guía nos lo muestre.

RECAPITULACIÓN

Como todas las semanas hablaremos de nuestros problemas y de nuestros mejores momentos, recapitularemos nuestros días. Hablaremos de los deberes de la semana anterior, recordaremos a las personas del tercer círculo que acabaron formando parte del primero. Los familiares ya formaron parte del primer círculo desde nuestro nacimiento, se trata de personas desconocidas que llegaron a ser queridas por nosotros y tratadas como si fueran de nuestra familia. Analizaremos el proceso y cómo al final se rompieron esas relaciones o si continúan de qué forma.

Yo acostumbro, al finalizar el año, tachar las tareas que he hecho durante este año y que anoté al finalizar el año anterior en un cuaderno o en un folio o en una pizarra. Al comenzar cada año hago una lista de proyectos, de tareas, de metas a lograr durante el nuevo año. Cuando termina tacho lo conseguido y resalto lo no alcanzado. Os sugiero que hagáis lo mismo, hacer una lista de proyectos para el año que va a venir. Don Juan, el chamán, le habla a Castaneda de la necesidad de la disciplina para el guerrero impecable o para el guerrero “viajero” como dice en ese párrafo. Un guerrero impecable debe ser disciplinado, organizado y sobrio. Aún así los problemas surgirán y el sufrimiento será inevitable. Pero con una buena estrategia de guerrero estas situaciones serán más llevaderas.

Si tengo tiempo completaré otro capítulo de cómo tratar a un enfermo mental y os traeré las fotocopias la semana que viene.

Como ejercicio para la semana que viene os sugiero que os miréis al espejo y os imaginéis en otro cuerpo. ¿Cómo sería yo en otro cuerpo? Si tuviera un cuerpo mejor, más saludable, más atractivo… ¿sería más feliz?

La lista de tareas deberá ser confeccionada de aquí hasta que acabe el año. Si seguimos con las clases la iremos analizando y sino quedará para el año que viene, cuando regrese la primavera y el calor. En la próxima clase, si seguimos con ellas, podremos interrumpir el curso de estas meditaciones sobre la infancia para meditar sobre cómo seríamos en otro cuerpo. Una meditación que nos descubrirá que no somos como somos por el cuerpo que habitamos sino que el cuerpo que habitamos es como es porque nosotros somos como somos.
SALUDO BUDISTA

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS

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27 11 2013

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