15 01 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL SEGUNDA ETAPA

CLASE ONCE

Saludo budista.

Buenas tardes y feliz año. Reanudamos las clases conscientes de que nos espera un largo camino. Como durante estas fechas hemos abusado un poco de la comida y bebida y desequilibrado la energía de nuestro cuerpo, hoy vamos a hacer los ejercicios de energetización completos. Observaréis que tardamos poco más de diez minutos. Es conveniente hacerlos en casa al menos una vez a la semana y si puede ser todos los días. En clases sucesivas haremos los ejercicios completos de taichí, los pases mágicos de Castaneda y revisaremos las posturas de yoga. Os daré fotocopias de unos ejercicios físicos de estiramientos para que trabajemos un poco nuestro físico durante este año. Todos lo necesitamos, yo más que ninguno.

MANTRAS

Hoy trabajaremos el sonido vocal KEY KEEEEYYYYY que es un sonido para restaurar la salud física. Como siempre yo entono primero y luego repetís tres veces conmigo.

EJERCICIO DE CONCENTRACIÓN

Hasta ahora hemos trabajado sobre todo la relajación y la meditación y hemos tenido descuidadas otras técnicas como la concentración y la visualización, a pesar de que no son tan importantes su ayuda es inestimable e imprescindible. En cuanto a la concentración solo hemos trabajado con la llama de la vela y la visualización la trabajamos en el experimento de movernos por el salón de nuestra casa con los ojos cerrados, previa visualización del mismo. Hoy vamos a hacer un ejercicio de concentración muy complejo, intenso y avanzado. Recomiendo que no lo hagáis solos en casa. Lo iremos trabajando poco a poco aquí. En algunas patologías mentales podría provocar una agudización de los síntomas, sobre todo si estamos en fase delirante, por lo que adoptaremos las siguientes precauciones: ante cualquier malestar, desazón, nerviosismo incontrolado deberemos abrir los ojos. Si la experiencia se hace insoportable para alguien basta con alzar la mano y cortaremos el ejercicio.

CONCENTRACIÓN SOBRE UN PUNTO DE LUZ

Como el ejercicio será largo podéis tumbaros y adoptar la postura de relajación. He encendido unas barritas de incienso de cedro y una vela con olor a rosa para despertar los chakras.

Vais a cerrar los ojos con suavidad. Respiración suave y rítmica. Ahora visualizáis un punto de luz delante de vosotros, delante de vuestros ojos, por encima de la nariz. Os vais a imaginar en la llanura oscura y de pronto aparece un pequeño punto de luz frente a vuestros ojos.

Sin forzar concentráis la mirada de los dos ojos en el punto de luz, como si estuvierais haciendo el ejercicio de concentración sobre la punta de la nariz. Es un pequeño puntito de luz, casi sin brillo, digamos que tiene un color grisáceo, lechoso. Vais a imaginaros que es vuestra mente. En realidad la energía no necesita ocupar mucho espacio por lo que un puntito de energía es suficiente para que en él quepa toda nuestra mente.

¿De dónde ha salido ese puntito de luz? Nuestra mente está habitualmente en su casa, en el centro de la cabeza, de nuestro cráneo, en contacto permanente con la glándula pineal que ya hemos visto en las meditaciones que es la puerta dimensional al universo espiritual. Allí a través de esa glándula ha establecido una serie de vinculaciones con las neuronas de nuestro cerebro, con el circuito neuronal. Pero deberemos tener muy en cuenta que ese punto de energía, de consciencia, que es nuestra mente no pertenece al mundo físico, material, está en otro plano, en un plano energético o mental. Habitualmente recibe los impulsos eléctricos que nuestros sentidos mandan al cerebro y que allí son procesados para alcanzar la vibración adecuada con el fin de que nuestra mente, ese puntito de luz lo perciba. La mente está tan ocupada en esos estímulos que la sensación que tenemos es de permanecer siempre en el mundo físico.

Eso no es así cuando dormimos, puesto que la mente, el punto de energía se separa del cuerpo y se proyecta hacia el mundo mental u onírico. Tampoco es así cuando meditamos profundamente. ¿Qué sucede con el cuerpo astral o energético o cuerpo de luz? Digamos que lo que estamos viendo, el puntito de luz, es nuestra mente, y lo que sigue en nuestro interior, como conductor, es el yo interno o alma o espíritu. El puntito de luz que está ahora delante de nosotros es la mente, digamos que sería algo así como si de nuestro cuerpo físico, de nuestro cráneo, saliera un puntito de luz que explorara el entorno, como si tuviéramos una especie de ojos móviles. Esto es lo que se llama una proyección mental o una proyección de nuestra mente con la que van nuestros sentidos psíquicos. Lo mismo que nuestro cuerpo tiene cinco sentidos físicos, vista, oído, gusto, olfato y tacto, nuestra mente, cuando se proyecta tiene también esos sentidos, solo que son psíquicos, energéticos o mentales. Según el desarrollo de nuestros chakras esos sentidos estarán más despiertos, más vivos o más dormidos. La percepción es muy semejante a la que estamos acostumbrados a sentir a través de los sentidos físicos. Nuestra consciencia ve las cosas materiales, escuchamos las vibraciones o sonidos, percibimos su textura a través del tacto, notamos las vibraciones que desprenden los objetos a través del gusto y nos llegan las vibraciones de su descomposición a través del olfato. De esta forma cuando proyectamos nuestra mente podemos ver otros entornos en otros tiempos y si tenemos desarrollados los otros sentidos podremos escuchar sonidos o percibir olores, por ejemplo.

Vamos a experimentar con ese puntito de luz. Si nos ponemos nerviosos, si sentimos miedo o angustia, el puntito de luz aumentará su brillo y comenzará a moverse. Deberemos de tener muy en cuenta que cada emoción intensa, sea positiva, como el cariño y la alegría, o negativa como el odio o la tristeza, hará que ese puntito de luz aumente su brillo, su energía y su movimiento. Cualquier emoción intensa, especialmente si se trata de una emoción generada por eventos dramáticos, como puede ser la pérdida de un ser querido, hará que ese puntito de luz que es nuestra mente, que está en su casa, dentro de nuestro cráneo, en la glándula pineal, salga proyectada hacia esa especie de llanura oscura que está delante de nuestros ojos. Es por esa razón que los enfermos mentales, sin ser muy conscientes de ello, tendemos a evitar toda emoción que nos pueda descontrolar, porque sabemos que ahí es cuando comienzan nuestros problemas, cuando escuchamos voces o entramos en extraños delirios.

No encontraremos explicaciones de este tipo en nuestros terapeutas, en los psiquiatras o psicólogos que nos estén tratando. Para ellos la enfermedad mental está generada por problemas en la química de nuestro cerebro o en problemas de conducta debido a traumas específicos o a un entorno familiar o social propicio a generar problemas de conducta o enfermedades mentales. Ellos siempre pretenderán curar nuestra enfermedad a través de la medicación y de terapias conductuales, no obstante hoy vamos a ver un poco cómo funciona nuestra mente y cómo se pueden generar algunos problemas o enfermedades mentales, ello sin olvidarnos del karma que traemos de otras reencarnaciones o de otras causas.

Vamos a hacer un pequeño ejercicio. Pensamos en mover ese puntito de luz hacia delante, alejarlo de nosotros, luego intentaremos atraerlo a su posición delante de nuestros ojos y finalmente lo moveremos con suavidad a izquierda o derecha. Notaremos cierta resistencia en ese punto de luz. No nos hará mucho caso, parece funcionar al margen de nuestros deseos y voluntad. Es así como funciona en realidad nuestra mente, le decimos que se pare quieta y comienza a saltar, le decimos que salte a la izquierda y va a la derecha. Nuestra mente parece ir por libre y esa es la causa de la mayor parte de nuestros problemas.

Conforme nos sentimos más y más angustiados, aterrorizados, espantosamente tristes o descontroladamente alegres, exultantes, ese punto de luz aumenta de brillo, es como si fuera una batería y se estuviera cargando, como si estuviera recibiendo energía de nosotros, de nuestras emociones. El punto de luz ya no puede parar quieto, se lanza hacia delante y le vemos allá, a lo lejos. Curiosamente estamos viendo como una escena de la vida real, hay cuerpos físicos que se mueven, aunque no somos capaces de ver su entorno físico, es como si esa vista psíquica funcionara de forma diferente a la de nuestros ojos de carne. Eso nos asusta mucho, porque estamos acostumbrados a pensar que la única forma de ver es a través de los ojos del cuerpo y la única forma de percibir es a través de los sentidos físicos y que solo podemos ver y percibir el mundo físico, material. Ahora estamos descubriendo que existe otra forma de percepción, la percepción de nuestra menta proyectada o de los sentidos psíquicos de nuestro yo interno o nuestro cuerpo de luz.

Cuanto más asustados estamos más problemas generamos, la escena cambia, escuchamos como voces lejanas, hay un salto de escenas, el punto de luz se mueve como si se hubiera vuelto loco, totalmente descontrolado. Lo que ahora sucede se parece mucho a lo que vemos en las viñetas o los comics cuando un personaje-dibujo recibe un martillazo en la cabeza, pongamos por caso, de otro personaje-dibujo, salen estrellitas de su cabeza y comienzan a dar vueltas. Es el fenómeno de los fosfenos, esos puntitos de luz que aparecen delante de nosotros cuando cerramos los ojos con fuerza, cuando los oprimimos con nuestros dedos o cuando recibimos un fuerte golpe en la cabeza. Eso mismo sucede en realidad cuando nuestras emociones nos descontrolan.

Los terapeutas convencionales jamás admitirán que las voces que oye un psicótico, un esquizofrénico, un paranoico o un enfermo mental en pleno delirio sean generadas por otras causas al margen del desequilibrio químico del cerebro, problemas genéticos o traumas psíquicos que impulsan al enfermo a huir, a fugarse de la realidad. Pues bien, pensando de esa manera jamás lograrán llegar al meollo de la enfermedad mental e intentar curarla radicalmente. Se limitarán a dar medicación para dormir el cerebro, atontarlo o generar extrañas reacciones químicas que atenúen o bloqueen esas voces, esos delirios.

Los enfermos mentales que hemos pasado por esas experiencias sabemos muy bien que es inútil que nos digan que no escuchamos voces sino que es nuestra enfermedad la que nos hace delirar, porque seguimos escuchando las voces y cuando la medicación lo impide también nos impide pensar, sentir, movernos, con lo que en realidad dejamos de escuchar las voces porque estamos hibernados, en estado catatónico, somos simples vegetales. Hoy aprenderemos a bloquear esas voces, esos delirios de forma natural. Eso nos llevará años de trabajo y solo conseguiremos pleno dominio de nuestra mente, de ese puntito de luz, cuando alcancemos la maestría espiritual. Solo los maestros espirituales, los gurús, son capaces de controlar ese puntito de luz como si fueran los dedos de sus manos.

En otra ocasión os dije que no se podían parar las ideas, el diálogo mental, que no podíamos detener los trenes-ideas que pasan por la estación, como vimos en la meditación de la estación, que lo único que podíamos hacer era sentarnos en un banco y ver pasar los trenes. No es que entonces os mintiera, pero no os dije toda la verdad. Necesitabais pasar esa primera etapa para poder ir accediendo a las otras. Hoy vamos a intentar, de alguna forma, ponernos en la vía, delante del tren y pararle con nuestra mente. Es un ejercicio complejo y que puede producir efectos no deseados. No es recomendable a enfermos mentales que escuchen voces o sufran delirios, especialmente en fases delirantes. No deberían llevarlo a cabo solos y siempre bajo supervisión de un terapeuta experto. Si se comienzan a producir efectos negativos lo mejor es abrir los ojos y si aún siguen persistiendo dejar el ejercicio y dedicarnos a otra cosa.

Cuando nuestra mente se proyecta debido a emociones o al simple sueño, el punto de luz se mueve en cualquier dirección espacio-temporal, de forma parecida a como nos dicen los físicos que funciona la física cuántica, con sus contradicciones y sus leyes específicas. Es por esa razón que nuestros sueños son tan extraños, complejos y surrealistas, porque el punto de luz se puede estar moviendo a velocidad de vértigo entre diferentes escenas, tanto del pasado como del futuro o percibiendo el presente a través de los sentidos físicos, semidormidos. Es por eso que algunos enfermos mentales oyen voces o entran en fase delirante, porque han perdido el control de su mente, de ese punto de luz, y ello hasta unos extremos que les llevan al terror puro o al delirio de la doble o múltiple personalidad.

La razón de que suceda esto se debe a una propiedad, también extraña, de ese punto de luz. Al acercarse a otros puntos de luz (tengamos en cuenta que no somos los únicos en tener mente y en proyectarla) se pueden producir fenómenos que no solo tienen que ver con lo que nos muestran nuestros sentidos psíquicos, mucho mejores que los físicos, sino que el contacto o el roce con otras mentes, otros puntos de energía, de luz, genera empatía. Aquí y no en otra parte está la raíz de la empatía y aquí y no en otra parte está la causa de la falta de empatía de los asesinos en serie. Por alguna razón su contacto con otras mentes no produce ese efecto empático. Sería interesante analizar la razón, pero eso solo nos llevaría a elucubraciones sin sentido.

Cuando un enfermo mental que sufre una severa patología cree que extrañas voces le están ordenando hacer cosas y que no puede oponerse, cuando cree que alguna extraña personalidad se intenta apoderar de él, lo que en otros tiempos se llamaban posesiones diabólicos, lo que realmente está ocurriendo es que debido a la proyección de su mente, más intensa y durante más tiempo de lo que sucede en las personas normales, está percibiendo pensamientos y emociones de otra mente, su personalidad, hasta el punto de ir anulando la suya propia. Bastaría con que la proyección mental se acabara, con que el punto de luz, de energía, que es su mente, regresara al centro de su cráneo, a su casa, en la glándula pineal, para que las voces dejaran de escucharse y los delirios y supuestas “posesiones” desaparecieran. Es cierto que en otras dimensiones, en otros universos paralelos, existen otro tipo de seres energéticos y que también pudieran estar influyendo en esos fenómenos. Pero eso es algo muy raro y que estudiaremos en alguna otra ocasión.

Para bloqueara lo que está sucediendo no podemos forzar la voluntad, dejarnos llevar por el miedo o la angustia, sentirnos de esa manera lo único que consigue es recargar de energía el punto de luz, que sale disparado en todas las direcciones y se mueve como si tuviera el baile de San Vito. De lo que se trata es de aguantar el chaparrón que nos esté cayendo, voces o lo que sea, y tratar de calmarnos, porque cuanto más nos relajemos más posibilidades tenemos de que la mente, el punto de luz, pierda brillo, energía, se calme y regrese frente a nosotros, como un punto fijo.

Cuando el punto está calmado, el brillo es menor y la luz es más grisácea y lechosa, entonces podemos ver algunos fenómenos también extraños. Se puede ir formando una especie de rostro feo y malformado que en algunos casos se parece a nosotros y en otros casos parecen otros rostros, conocidos o desconocidos. También se puede formar una especie de ectoplasma como dividido en dos. De alguna manera es un reflejo de nuestros hemisferios cerebrales, el izquierdo y el derecho, como si fuera una figura formada por la electricidad cerebral, aunque más bien se trata de energía que de electricidad. Podemos ver cómo estos dos hemisferios parecen luchar entre sí. Es lo que sucede cuando el hemisferio derecho que controla la lógica, los sentidos, el razonamiento, cede el testigo al izquierdo, que controla la intuición y todo lo que hace referencia a ella. Es lo que don Juan le decía a Castaneda cuando le hablaba del lado izquierdo y del lado derecho, de la energía que fluye por la parte derecha de nuestro cuerpo y por la parte izquierda.

El bloqueo se debe intentar relajándonos, calmándonos y también haciendo que ese punto de luz permanezca fijo y luego vaya disminuyendo en intensidad hasta desaparecer. No podremos evitar que mientras tanto ocurran esos fenómenos, pero sabiendo a qué se deben no nos atemorizan tanto. Cuando el punto pierde toda intensidad desaparece y regresamos a la oscuridad, la llanura oscura, que es lo que las personas “normales” perciben cuando cierran los ojos, la oscuridad sin más.

Conseguir eso y dominarlo nos llevará años, por lo que los enfermos mentales con patologías severas deberán acostumbrarse a tener paciencia y a trabajar de forma constante durante años. Ahora vamos a relajarnos haciendo que ese puntito de luz recorra nuestro cuerpo, de arriba abajo, y luego de abajo a arriba, como en una relajación normal, de la que despertamos como siempre.

Hacemos la recapitulación y como deberes para la semana que viene, trabajaremos el arte de acechar que os he dado en fotocopias.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS.

Anuncios

Acciones

Information

2 responses

20 01 2014
15 01 2014
papus21

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: