Cursillo de yoga mental 2-13

29 01 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL
SEGUNDA ETAPA/CLASE DECIMOTERCERA XIII

Saludo budista.

Hoy vamos a trabajar con el segundo pase mágico de Castaneda, a ver si terminamos todos sus movimientos. La meta de estos pases mágicos, como dice Carlos Castaneda en su libro es llevar la energía, que acostumbra a posarse en las afueras del huevo luminoso o energético que según el chamán don Juan Mathus, somos los seres humanos. La energía se va hacia fuera y se acumula a nuestros costados. Con estos ejercicios movemos la energía y la distribuimos, llevándola hacia el centro y hacia delante y hacia atrás. Para quienes no creen en la energía todo esto les sonará a cuento y desde luego como ejercicios físicos no son gran cosa aunque sí podrían servir para hacer estiramientos. El ser humano es fundamentalmente un ser energético y los descubrimientos en la física cuántica moderna nos dan una idea de cómo puede funcionar la energía en nosotros. Como sucede siempre en estas cosas que no pueden palparse lo mejor es experimentar y ver los resultados. A veces confiamos más en sofisticados medicamentos que en estos pequeños ejercicios energéticos que pueden prevenir enfermedades que son tan solo desequilibrios energéticos. La magia no es otra cosa que el poder de nuestra mente influyendo sobre nuestro ser energético.

Os he dado unas fotocopias con estiramientos más sencillos. Los haremos aquí antes de las posturas de yoga y os sugiero que lo hagáis también en casa. Si tenéis algún problema con algún ejercicio, dejarlo, no tiene ningún sentido lesionarnos.

MANTRAS Y PRANAYAMA

Hoy vamos a trabajar con el sonido vocal THO, pronunciado ZOO, es excelente para recuperarnos del agotamiento extremo y el cansancio físico y mental. Como siempre vocalizo yo primero y luego vosotros tres veces.

Hoy vamos a hacer otro mantra, más complicado, lo haremos en tres partes, al terminar cada una de ellas inspiramos y vocalizamos de nuevo. El mantra es AUM RA MA UM. Inspiramos, vocalizamos AUM inspiramos, vocalizamos RAMA, inspiramos, vocalizamos UM.

Hoy trabajaremos con la respiración profunda, lo ideal sería superar los 10 segundos, pero como eso es difícil contaré solo hasta ocho. Inspiramos, mientras cuento, retenemos, cuento, expiramos, cuento.

Hacemos el ejercicio para superar las ideas obsesivo-compulsivas. Movemos la cabeza a cámara lenta a la izquierda, regresamos al centro, derecha, regresamos al centro, abajo, apoyando el mentón en el pecho y arriba.

RELAJACIÓN Y MEDITACIÓN

Hoy volveremos a escuchar los cuencos tibetanos y una música adecuada para relajarnos. Las relajaciones las vamos a hacer ahora sirviéndonos del puntito de luz con el que trabajamos en el ejercicio de concentración del otro día. Vamos a servirnos con mucha frecuencia de ese ejercicio en las meditaciones.

Adoptamos la postura de relajación, tumbados boca arriba, piernas separadas, brazos ligeramente separados del cuerpo. Apoyamos bien la nuca en la almohadilla. Cerramos los ojos con suavidad. Visualizamos un punto de luz frente a nosotros, a la altura del entrecejo, unos centímetros separado de la punta de la nariz. Lo visualizamos como hicimos con el ejercicio de concentración. Ahora recorremos todo el cuerpo desde la planta de los pies a la cabeza, visualizando cómo el puntito de luz va tocando nuestro cuerpo y entrando en contacto con la energía. Hacemos que vaya subiendo, chakra a chakra, equilibrando la energía y relajándonos.

Terminamos en el centro de la cabeza, en la glándula pineal, que es la casa de nuestra mente, de ese puntito de luz. Es un centro transmutador de energías, eleva las energías materiales y rebaja las energías espirituales para que nuestra consciencia pueda percibirlas y funcionar con ellas.

MEDITACIÓN SOBRE LA ADOLESCENCIA

Siguiendo el viaje en el tiempo que iniciamos hace ya algunas clases, hoy vamos a tratar sobre la adolescencia.

Visualizamos el puntito de luz frente a nosotros. Todo está oscuro. Ya no necesitamos visualizarnos pasando la puerta luminosa y caminando por la llanura oscura, como hicimos en otras meditaciones, tampoco necesitamos de la presencia de Milarepa o de otros maestros espirituales. Comenzamos a ser autónomos, sin olvidarnos de que podremos recibir ayuda siempre que lo solicitemos con respeto, con sentimientos de generosidad y altruismo hacia los demás. Los maestros espirituales y entidades espirituales que habitan en otras dimensiones más elevadas acudirán a nuestras llamadas para prestarnos ayuda espiritual siempre que se lo pidamos pensando en nuestra evolución espiritual y la de toda la humanidad. Con ellos no sirven sentimientos egoístas o actitudes rebeldes y de falta de respeto. Nos reiríamos si una hormiga nos amenazara con destruirnos si no le damos lo que pide. Algo así sucede cuando maldecimos y nos rebelamos contra esas entidades, ni siquiera nos perciben. ¿Aplastaríamos nosotros a una hormiga que nos increpara? Como mucho nos reiríamos un poco, sino estamos ya cansados de tanto reírnos.

Visualizamos que nos damos la vuelta y miramos a nuestras espaldas, no porque el pasado esté tras de nosotros y el futuro delante o porque lo espiritual esté arriba y lo material abajo, los puntos cardinales de la dimensión espacio-tiempo, de la materia, no tienen sentido en el mundo espiritual, lo mismo que las leyes físicas no funcionas en el universo de la física cuántica. No obstante lo hacemos porque nos hemos acostumbrado al mundo material donde mirar hacia atrás supone repasar el camino recorrido, mirar hacia delante imaginar el camino que recorreremos, mirar hacia arriba, hacia el cielo es visualizar el mundo espiritual y mirar hacia abajo es imaginarnos que allí está el mundo más bajo de la materia. Nuestra mente se ha acostumbrado a ello, por eso vamos a ayudarla situando los puntos cardinales.

Retrocedemos en la oscuridad, nuestro punto de luz-mente se va encontrando con otros puntos de luz-mente que somos nosotros, nuestra propia mente, solo que situada en un tiempo distinto. Vamos a imaginarnos un año antes de este momento. Si pudiéramos ver cómo es nuestra vida en esa llanura oscura, si pudiéramos hacernos una idea de cómo funciona nuestra mente al avanzar en el tiempo, sería más o menos así:

-Oscuridad. El punto de luz se mueve hacia atrás. A cada punto del tiempo corresponde un punto de luz. Es como en la física cuántica en la que una partícula está aquí y allá al mismo tiempo y en todas las dimensiones a la vez. Vamos retrocediendo en esa línea de puntos. Podríamos pararnos y juntar nuestro punto de luz-mente actual con el punto de luz-mente que quisiéramos. Al juntarse percibiríamos lo que pensaba nuestra mente en ese instante y lo que sentíamos. Ese punto de luz sería como una ventana al mundo físico. Nos asomamos y a través de los ojos de la carne, de los sentidos físicos, vemos y percibimos nuestro cuerpo, el entorno, el espacio-tiempo donde estábamos en aquel momento. Si los recuerdos son tan fuertes en algunos casos es porque al retroceder nuestra mente se ha parado y unido a ese punto de luz y percibe con toda claridad e intensidad lo que está viviendo en ese punto del tiempo la mente que permanece allí. Si no sentimos ni recordamos es porque nuestra mente actual no quiere saber nada de nuestra mente pasada y así perdemos o bloqueamos los recuerdos, así surge la amnesia. Los científicos nos dirán que es un problema de circuito neuronal, la corriente eléctrica no pasa de neurona a neurona, hay un bloqueo o ruptura del circuito y una parte de las neuronas permanecen fuera del circuito, impidiéndonos a acceder a las zonas donde están nuestros recuerdos. Pues bien, eso es lo que sucede en el soporte físico, pero no nos olvidemos que en todo hardware hay un software y que es éste sobre todo el que permite funcionar a un ordenador. Es muy posible que cuando perdemos recuerdos o caemos en una enfermedad degenerativa del cerebro o de la personalidad lo que esté ocurriendo es que el punto de luz-mente haya dejado de viajar. Seguramente lo hace hacia atrás y hacia delante, en estado de vigilia cuando recordamos lo pasado o proyectamos nuestra mente hacia el futuro, buscando o imaginando lo que nos puede suceder. Pero esto seguro que sucede con mucha frecuencia e intensidad en sueños, de ahí que los sueños sean siempre tan extraños. Digamos que en el mundo físico movemos nuestro cuerpo en la dimensión espacio-temporal y que en el mundo onírico movemos nuestra mente hacia atrás, buscando recuerdos que nos ayuden a aglutinar nuestra personalidad y nos sirvan de lección cuando vamos a enfrentar algo parecido en el presente o en el futuro, y la movemos hacia delante buscando saber lo que nos puede pasar y de esta manera poder estar precavidos frente a lo inesperado.

Nadie parece extrañar que nos movamos hacia el pasado, pero sí que podamos hacerlo hacia el futuro. No tildamos de locos a las personas que recuerdan pero sí lo hacemos con quienes se llaman videntes y dicen ver el futuro. Es como si en una autopista los coches dieran la vuelta y regresaran al punto desde donde han partido, y eso pareciera normal, y en cambio seguir adelante hacia la meta o punto de llegada pareciera anormal. Más bien parece lo contrario. Lo normal debería ser que nuestra mente se adelantara hacia el futuro, buscando iluminar los paisajes que luego recorrerá nuestro cuerpo y ver las dificultades que nuestro cuerpo, si sigue ese camino, sufrirá. Sin embargo todo parece funcionar al revés. Tal vez no sea tan malo, tal vez funcionemos así porque no aprenderíamos lecciones espirituales si supiéramos de antemano lo que nos espera y evitáramos todo lo malo, hundirnos en arenas movedizas, tropezar con una piedra… El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, en el dicho tan conocido. Tal vez ese sea un diseño de la escuela espiritual que es la vida. Si no tropezamos una y otra vez no aprenderemos las lecciones. Si nuestra mente viajara por delante de nosotros avisándonos de todo lo malo que pudiera ocurrirnos, nunca nos ocurriría nada malo y no estaríamos preparados para afrontarlo si alguno vez nos sucediera. Si al bebé le evitamos que toque el fuego o que experimente por sí mismo las leyes físicas, siempre estará dispuesto a tocar el fuego sin saber que se va a quemar. Experimentamos el dolor y las tragedias para aprender, como bebés espirituales que somos.

Nuestro punto de luz-mente no solo es capaz de trasladarse hacia atrás y hacia delante, sino que también puede moverse en horizontal hacia uno y otro lado. Cuando hace esto entra en contacto con otros puntos de luz-mentes que son otros seres humanos como nosotros. Esta vinculación y este camino es tan habitual como lo es mirar hacia atrás para ver el pasado y mirar hacia delante para imaginar qué nos depara el futuro Por eso el ser humano es social y puede ser solidario, empático y generoso, amistoso y amar al prójimo-próximo, porque nuestros puntos de luz-mentes pueden moverse a la izquierda y derecha y fundirse con otras mentes y de esta manera percibimos lo que piensan y sienten y lo iguales que somos en casi todo y es por eso que no hacemos daño ni matamos porque lo que hacemos a otro nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Y es por eso que los asesinos en serie matan, porque sus puntos de luz-mente no son capaces de hacer ese movimiento y lo mismo que un amnésico no recuerda porque su punto de luz no se traslada hacia atrás, un asesino en serie mata porque su punto de luz no se traslada a izquierda y derecha y así no puede percibir al otro y sentir empatía. El otro no es nada, una piedra en su camino. Por eso hay seres humanos cercanos a las bestias y al mundo mineral y otros que parecen estar en contacto con el mundo angélico y espiritual, porque sus puntos de luz-mentes, funcionan de forma muy diferente. Hay puntos de luz brillantes que se trasladan con facilidad a todas partes y entran en contacto con todo y hay puntos de luz que apenas brillan y se mueven en una oscuridad absoluta.

Vamos a retroceder un año y otro. Vamos a fijarnos en un recuerdo concreto de esos años. Así seguimos y ahora retrocedemos una década y otra. Los que sean muy jóvenes tendrán un recorrido mucho más corto.

Hemos llegado a los nueve, diez o tal vez once años. Estamos entrando en la adolescencia y abandonando la infancia. Nuestro punto de luz-mente actual se funde con el punto de luz-mente que teníamos entonces y sentimos lo que sentíamos entonces y pensamos en lo que pensábamos entonces. De hecho somos los adolescentes que fuimos. ¿Quién dijo que no se puede viajar en el tiempo? Lo hacemos todos los días con nuestro cuerpo. Éste no puede hacerlo porque se lo impiden las leyes físicas, pero tal vez si la mente fuera muy poderosa podría arrastrar el cuerpo con ella. Eso lo veremos en otra meditación.

Abrimos nuestra mirada a través de la ventana y vemos una escena de nuestra adolescencia. Puede que nos estén echando una bronca y diciéndonos aquello de “ya no eres un niño”. En efecto, estamos dejando de serlo y eso nos duele por una parte, porque nuestros padres y los adultos van dejando de ocuparse de resolver de nuestros problemas. Nos daban de comer, si les decíamos que nos habían pegado en la escuela ellos iban a hablar con los maestros… Era una vida fácil en muchos sentidos. No nos teníamos que preocupar de los problemas, todo nos lo daban hecho y nos dedicábamos a jugar y a fantasear. Era bastante parecido a como son las cosas en el mundo espiritual, donde la mente es libre y viaja y crea con su poder su propio entorno. Un mundo maravilloso en cierta medida. El adolescente lo sigue recordando, aunque cada vez menos, y por eso desearía permanecer en la infancia.

Quienes lo hacen sufren del llamado síndrome de Peter Pan. Niños en cuerpos de adultos, adultos que se comportan como niños. Eso le sucede algunas veces al adolescente, pero en otras ocasiones echa de menos la autonomía, la libertad de los adultos, y desearía crecer rápidamente. Por eso hace una marca en la pared y todos los días se mide, a ver si ha crecido, porque el crecimiento parece ser lo que le separa del adulto.

El adolescente se mueve entre el deseo de regresar a la infancia y vivir en ese mundo espiritual que abandonó al nacer y el deseo de crecer, de ser adulto y de poder tomar decisiones por sí mismo. ¡Qué bueno sería llegar a casa cuando uno quiere y salir con quien le de la gana y hacer su real volunta! Eso sería muy bueno y por eso el adolescente quiere crecer. Pero al mismo tiempo es muy malo, porque si eres adulto ya no te dan de comer gratis, tienes que ir pensando en irte de casa de tus padres, tienes que trabajar para poder alimentarte y tener un hogar y… Hay muchas pegas, demasiadas. El adolescente se mueve entre estos dos mundos y no acaba de decidirse por ninguno. De ahí sus cambios de humor y su conducta errática, tan pronto es un niño, tan pronto se comporta como un “hombrecito”. Los adultos no saben qué hace con él, los padres rezan para que eso termine.

Por si fuera poco las hormonas comienzan a asomar la cabeza y todo se convierte en un pandemonium. El adolescente siente terror a no poder controlarse. Algo en su interior tiene tanta fuerza que le impulsa a hacer cosas que no quiere hacer. Y eso es un sentimiento nuevo para él, frustrante y aterrorizante. Por si aún fuera poco surge la sexualidad y todo se derrumba. Los niños ya no pueden jugar con las niñas y se abre un abismo entre ambos y nadie entiende nada porque nadie se lo explica y aunque se lo explicaran tampoco lo entendería muy bien. Las niñas se miran al espejo y ven el nacimiento de sus senos y los niños se miran la “colita” y ya no es un tubo para orinar sino algo impredecible y terrorífico. Algo les impulsa al coito, algo les dice que esa es una ley natural, pero la ley social les dice lo contrario. No puedes practicar sexo porque aún no tienes la edad, las leyes no te lo permiten y desde luego no estás preparado, no tienes suficiente inteligencia emocional.

Todo son pegas para el adolescente que no sabe qué hacer, por un lado la naturaleza le impulsa al sexo con una fuerza terrible y por otro la sociedad se lo impide y le castiga y no se pueden tener niños porque no estén preparados y no pueden conseguir instrumentos anticonceptivos porque no tienen dinero, la ley se lo impide, los padres se lo prohiben y los adultos se burlan. La naturaleza es como un torrente que no pueden dominar y los padres y la sociedad un muro infranqueable. No es extraño que los adolescentes tengan tantos problemas. No quieren abandonar el mundo espiritual y centrarse en el mundo físico donde están. No quieren perderse nada del mundo físico y saben que no pueden seguir de forma continua en el mundo espiritual. No quieren dejar de ser niños y quieren ser adultos.

El adolescente huye, se autoencarcela para no ver a los demás, se hace misántropo y hasta misógino. Es “rarillo” de narices. No hay quien le entienda. Al mismo tiempo busca la pandilla, el grupo, como forma de ahorrarse tomar decisiones, como forma de protegerse, si estoy en la manada otros tomarán decisiones por mí y me darán calorcito. Siempre hay alguien que asume el liderazgo y las pandillas se mueven a extraños impulsos. Nadie sabe lo que hará al momento siguiente, pero mientras el rebaño se mueva la protección es segura.

Es entonces cuando debe tomar una decisión que marcará su vida. No solo se trata de decidir ser adulto y dejar atrás la infancia (lo que no todos los adultos han hecho y muy pocos de forma total) sino de algo mucho más importante. Se trata de abandonar para siempre el recuerdo del mundo espiritual (materialistas, agnósticos, ateos, cientifistas, etc), de sentir tanta nostalgia de ese mundo que querrán imponer a toda costa en el mundo físico comportamientos espirituales que muy bien podrían confundirse con comportamientos “infantiloides”, o bien de escoger el camino de en medio y sin renunciar al mundo espiritual y sus maravillas, aceptar que están en el mundo físico y tomárselo como una escuela donde deben aprender ciertas lecciones imprescindibles.
De esta forma nos encontraremos con adultos que se niegan tajantemente a aceptar cualquier tipo de pensamiento que hable del mundo espiritual porque no lo pueden ver y palpar, y por lo tanto no existe y permanecerán toda su vida en una cerrazón mental y emocional hacia cualquier tipo o forma de espiritualidad. Curiosamente muchos se comportarán como si realmente creyeran a pies juntillas en el mundo espiritual. Porque de otra forma no se entendería porque a pesar de declararse materialistas son capaces de ser maravillosas personas, sensibles, solidarias, empáticas, amistosas, amorosas, bondadosas… Si somos solo partículas o moléculas que se unen al azar uno no encuentra muchas razones para amar al prójimo cuando éste nos impide seguir nuestro camino, ocupa un espacio que creemos es el nuestro y nos arrebata bienes materiales que consideramos nuestros. El miedo al castigo, a la cárcel, a la reprobación social no explica ciertos comportamientos de bondad humana tan rayana en bondad espiritual que yo particularmente soy incapaz de diferenciarlas.

Otros no solo renunciarán a pensar espiritualmente sino que también adoptaran conductas nada espirituales, malvadas, canallescas, no les importará lo que les suceda a los demás hasta el punto de hacerles daño, incluso matarles, si lo consideran necesario o práctico. Muchos asesinos y delincuentes que se declaran enfermos mentales o dementes a la hora de ser juzgados son simplemente malvados que han decidido olvidar para siempre el mundo espiritual y comportarse como si nunca hubiera existido ni sus normas y como si el mundo físico fuera una selva en la que los depredadores sobreviven y los demás son su alimento. Algunos querrán creer a pies juntillas en la espiritualidad y su falta de discriminación les harán caer en dogmatismos necios, en sectas “lava-cerebros”, en represiones y en una irracionalidad que acaba generando graves patologías psicológicas.

Es una decisión que no se toma un día ni en un momento concreto pero que irá flotando a lo largo de toda la adolescencia y junto con otras decisiones en otros terrenos, conformarán el carácter del futuro adulto. El adolescente abandona creencias y no es capaz de sustituirlas por lo que su desorientación mental va a la par de su confusión emocional. Es entonces cuando muchos adolescentes deciden caer en adicciones para fugarse de los problemas y así puede surgir la drogadicción o el alcoholismo o la delincuencia.

Hemos repasado algunas escenas clave de nuestra adolescencia. Eso nos ha permitido hacernos conscientes de dónde vienen algunos graves defectos de nuestro carácter. Ahora nos separamos del punto de luz-mente que ocupó un espacio-tiempo en nuestra adolescencia y regresamos a nuestro presente, moviéndonos en la llanura oscura sin dejarnos entretener por otros puntos de luz que nos llevarían a otros tiempos y otros recuerdos.

NOTA PARA LOS LECTORES DEL BLOG: En la clase física tratamos sobre el camino del corazón y el camino del conocimiento y este recorrido sobre la adolescencia no fue tan largo ni tan “intelectualizado”. Como ya me he extendido mucho, dejo para otra clase las reflexiones del camino del corazón.

Nuestro punto de luz ha llegado al presente, regresa a su casa, a la glándula pineal, se asienta en ella y toma contacto con nuestro cuerpo físico que le dice si hay alguna novedad o todo sigue igual. Sentimos su peso, recobramos el movimiento de manos y pies. Nos sentamos y damos por terminada la meditación.

Como siempre hacemos una breve recapitulación de lo que ha sido nuestra semana y cómo hemos hecho los deberes. Para la próximo analizaremos cómo nos comportamos y si elegimos el camino del corazón cuando tenemos que tomar decisiones.

NOTA PARA LOS LECTORES DEL BLOG: Me refiero al camino del corazón del guerrero impecable y al camino del conocimiento que encontrarán en este mismo blog, subido hace poco más de una semana.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS

Anuncios

Acciones

Information

One response

29 01 2014

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: