AGENDA ONÍRICA IX

12 02 2014

AGENDA ONÍRICA IX

SueñosBuñuel

26 DE ENERO DEL 2014-01-27

Reflexionando sobre los avances en el dominio de los sueños, observo que muy pocos de estos avances tienen alguna influencia práctica en mi vida cotidiana. Los sueños premonitorios la mayoría de las veces entorpecen más la solución de los problemas futuros que contribuyen a su previsión y arreglo. Salvo casos excepcionales, la mayoría de las veces referidos a la posibilidad de contraer una determinada enfermedad física, el sueño premonitorio solo contribuye a intensificar el miedo y la angustia. Por otro lado la lucidez onírica, si bien hace que los sueños resulten mucho más interesantes no acaba de aportar soluciones claras a problemas cotidianos.

Aunque solo fuera por el material que me proporcionan los sueños para mis novelas y relatos ya sería de por sí una fantástica herramienta a seguir cuidando y cultivando, pero en ellos hay mucho más, aunque exige un descomunal esfuerzo durante años el lograr encontrar respuestas claras. Como le dice don Juan Mathus a Castaneda en el Arte de ensoñar, lo importante de un sueño no es lo que sucede en él o cómo te manejas, lo verdaderamente importante es saber cómo has llegado allí, conocer qué ocurre en el momento en que dejas la vigilia y entras en el sueño. Eso es algo que aún no he conseguido. Es cierto que a veces he logrado despertarme en el momento de regresar al cuerpo, justo antes de que me despierte porque suene el despertador o porque he decidido hacerlo por mi cuenta. No hace mucho tuve un sueño extraordinario en ese sentido. Estaba viviendo una escena onírica muy lúcida cuando se produjo un fenómeno onírico que no me había ocurrido hasta entonces. Era como si la mitad de mi cuerpo astral estuviera fuera del cuerpo físico y la otra mitad ya hubiera tomado contacto. Esta doble visión se manifestó en el sueño a través de una especie de doble dimensión espacial. Por un lado estaba mirando la escena onírica y por otro, según descendía hacia el cuerpo era como si estuviera también descendiendo de una planta de un edificio a otro. Algo así sucede en las películas cuando la cámara desciende de una planta en la que suceden cosas a otra en que están ocurriendo otras muy distintas. Estos planos son frecuentes en el cine. En el sueño era muy consciente de que por un lado estaba en una escena onírica que no podía situar en un espacio o tiempo concreto, pero sin duda no era actual, y en la otra escena, según iba descendiendo, me situé de inmediato en el espacio, aunque no tenía claro el tiempo. Estaba descendiendo del desván de casa hasta el dormitorio donde se encontraba mi cuerpo físico dormido. Fue impactante ver el desván y de pronto el dormitorio como si fuera un dibujo animado y me colara por el suelo.

Nunca había tenido una experiencia tan lúcida de regreso, ni siquiera en aquel sueño en el que yo estaba en la cama y escuchaba pasos en el pasillo, de pronto entraba alguien, me tocaba en el hombro, me hablaba y al mirarle descubría asombrado que era yo. Experiencias de regreso he tenido algunas y muy importantes, pero ninguna de salida, es decir te quedas dormido y ves cómo tu cuerpo astral sale de tu cuerpo físico y entonces decides qué deseas hacer en ese espacio-tiempo onírico que te queda por delante. Estoy de acuerdo con Don Juan Mathus, ese es el verdadero momento importante del sueño, el que puede cambiar tu vida, tu concepción de la realidad porque te permite comenzar a vivir con lucidez e intensidad en dos dimensiones diferentes. El regreso por muy importante que sea te deja siempre numerosas incógnitas y una duda muy importante: si el sueño fue “real” o no.

Este logro será mi meta a conseguir con la programación onírica durante este año 2014. Creo que ya he conseguido cosas muy importantes, como manejar mi mente en sueños como una cámara, haciendo que las imágenes vayan a mayor o menor velocidad, incluso a cámara lenta, como en una caída de una leona desde un árbol. Estoy satisfecho del manejo de mi mente onírica y de mi forma de moverme en sueños, aunque aún no he logrado un movimiento perfectamente controlado, pero creo que aparte de la lucidez del paso de la vigilia al sueño, lo que voy a necesitar este año es un trabajo lúcido y sistemático sobre mi salud.

Una de las metas más importantes del sueño debería ser la terapéutica. Durante la vigilia podemos utilizar nuestra mente para curar nuestras enfermedades físicas y de hecho así lo hacemos con el yoga mental y los ejercicios de energetización, pero es en el sueño donde se pueden producir los resultados más positivos y espectaculares. Como dice Yogananda en su “Autobiografía de un yogui” en sueño podemos conseguir alimentarnos de ciertas partículas, que él llama “vitatrones”, y que nos permiten una recarga energética formidable, curando cualquier enfermedad física y permitiéndonos contemplar nuestro cuerpo material como si fuera energético, espiritual o inmortal. Creo que el conseguir alimentarme de estos “vitatrones” en sueños y utilizarlos para enfrentar mis problemas físicos sería un logro importantísimo durante este año.

No considero que me vaya a servir de nada seguir tratando de recordar los sueños con mayor detalle, intensidad, lucidez y extensión. Después de años de trabajar en estos temas no me queda otro remedio que admitir que todos los avances, que pueden ser muchos, están siempre limitados y constreñidos a momentos concretos. Un día puedes recordar un sueño muy prolongado en el tiempo y el espacio, con todo detalle, incluso anotarlo durante horas y al día siguiente no recordar nada. Los logros en este sentido no son permanentes, como un atleta que bate un record y por lo menos espera que su nivel sea parecido durante una temporada. Los logros oníricos son tan fugaces que debería reflexionar un poco sobre la causa de esto. Supongo que tiene mucho que ver con el bloqueo que nuestro yo interno, cuerpo de luz, cuerpo astral, espíritu o como queramos llamarlo, ejerce sobre nuestra memoria física. Es como si solo nos permitiera recordar lo que a él le interesa y cada vez que conseguimos algo es después de una intensa lucha para convencerle. Es como intentar convencer a nuestro “yo futuro” de que diga a nuestro “yo presente” lo que nos va a pasar. Por razones obvias, que comprende hasta nuestro “yo presente” el bloqueo de ese conocimiento es perfectamente lógico y razonable.

Una vez establecida la agenda, la programación para este año, en dos puntos fundamentales, solo me queda seguir trabajando y anotando sueños. Si consigo algún logro extraordinario más en el que no había pensado, será bienvenido pero no me preocupa. Lo que sí me tiene muy preocupado es esa extraña distorsión de la percepción y la memoria que me está ocurriendo últimamente. Es como si cuanto más recordara del sueño, más logros consiguiera en él y más lúcidos e importantes fueran mis sueños, más dificultades tengo en el mundo de la vigilia para percibir ciertas cosas, para recordarlas y para “vivir” como hacía antes. Especialmente me sucede por las mañanas, al despertar y hasta el mediodía, aunque se prolonga también hasta la tarde, después de comer, la hora de la siesta. A partir de esa hora vuelvo a ser yo con todas las consecuencias, pero mientras tanto cada vez tengo más despistes, se me olvidan más cosas, “desaparecen” cosas que no recuerdo haber tocado ni sé dónde las he puesto. Son lapsus cada vez más importantes e intensos. Nada más fácil que achacarlo al deterioro por la edad o a una posible enfermedad que se estuviera manifestando, tal como Alzheimer o demencia senil, pero no es eso. Es como si una ley implacable hiciera que recordar demasiadas cosas en el sueño hiciera que luego la memoria flaqueara en la vida cotidiana. En este sentido la explicación de don Juan sobre el punto de encaje me parece perfecta. Dice que en sueño movemos este punto de encaje que retorna a su posición original al despertar. Puede que con el tiempo estos movimientos, especialmente si son muy agradables, si nos permiten “vivir” lúdicamente en sueños o en otra dimensión y es algo tan divertido y atractivo que renunciaríamos de buena gana a la vida cotidiana, se conviertan en algo difícil de controlar. Es como decidir permanecer dormido las 24 horas del día porque los sueños son muy agradables y eso nos permite llevar una vida más interesante que la vida de vigilia, que consideramos mucho más intensa y “real” que la vida cotidiana, aunque no tendría por qué ser así. El control del punto de encaje puede acabar siendo problemático, algo que por otro lado tal vez sea lo que les ocurre a los enfermos mentales con patologías delirantes, el punto de encaje no quiere regresar a la perspectiva habitual, del mundo físico normal, porque resulta extraordinariamente agradable vivir en mundos delirantes. Me sucede también con mis historias de ficción, cuando escribo mis novelas, son realidades que me atraen mucho más que la realidad aburrida de todos los días.

Mucho ojo con esto. Deberé examinarme a lo largo del año en esta agenda onírica. El mundo onírico es agradable, el delirante mundo de ficción literaria también, pero puedo correr el riesgo de ir “despegando” del mundo físico. Debo mantener un férreo control sobre mi memoria vigil, saber dónde están las cosas, dónde las he puesto, recordar esos detalles, cuya pérdida hace que el mundo de la vigilia comience a parecerse al mundo onírico, donde hay tantos saltos.

Tal vez debería subir en el próximo capítulo el sueño tan lúcido que tuve después de las fiestas navideñas y analizarlo. Fue un sueño extraordinario en mi evolución onírica.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: