CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-20

27 03 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL
SEGUNDA ETAPA/ CLASE VEINTE

Saludo budista

Como en todas las clases procedemos a llevar a cabo los ejercicios de energetización, calentamiento de taichí, estiramientos y pases mágicos de Castaneda. Hoy vamos a hacer unos ejercicios de equilibrio de energía especiales.

Todos estos ejercicios de energía son muy personales y subjetivos, no ocurre como con el cuerpo físico que se conoce muy bien en la medicina occidental y uno puede situar cada órgano o cada músculo en su sitio y saber que cada medicina y cada operación quirúrgica está actuando en un lugar del cuerpo en concreto y con unos resultados concretos. Si bien el mapa de los canales energéticos y de los chakras está muy bien trazado y es muy completo, el actuar sobre los mismos de diversas formas, como la acupuntura o estos ejercicios no es tan evidente como cuando te operan de un órgano y luego te enseñan las radiografías o los escáners y puedes apreciar qué se ha hecho con ese órgano. Con la energía uno puede ser consciente de ciertos estados de ánimo, de ciertas formas de pensar, de cómo está reaccionando el cuerpo a determinados ejercicios energéticos o del cansancio, el agotamiento, la depresión, la falta de atención que puede generar la falta de energía o su bloqueo o su descompensación.

En el tema energético, como en todo el yoga mental en general no se trata de creer o no creer, como ya he dicho otras veces, sino de experimentar. El Yoga mental no es una religión con dogmas que se deben creer a pies juntillas, ni la existencia y funcionamiento de la energía ni cualquier otro. El yoga mental es una experiencia vital, experimentas y decides, lo mismo que puedes degustar alimentos y decidir si te gustan y te convienen o no y el cuerpo luego tendrá la última palabra haciendo que sufras intoxicaciones o indigestiones o te sientas ligero y perfectamente regulado, con la energía pasa lo mismo, experimentas y luego decides si los ejercicios te cambian, te mejoran, si la existencia de canales energéticos y chakras es creíble o no. Claro que en este terreno las cosas no funcionan igual que con la comida, tú comes ahora y dentro de unas horas o , como mucho, dentro de unos días, tendrás la respuesta clara y contundente del cuerpo. El trabajo con la energía es largo y complejo, los resultados no son de hoy para mañana, pero os garantizo que a mí me han funcionado y los resultados no pueden ser mejores y más evidentes.

EJERCICIOS DE EQUILIBRIO ENERGÉTICO CON LOS DEDOS

No es cuestión de ponerse a mover brazos y piernas cuando estamos en un lugar público o en el trabajo. Se puede hacer de una forma discreta. Vamos a trabajar con los dedos de cada mano y deberemos estar atentos a las sensaciones que nos lleguen.

Cerramos los cuatro dedos de la mano izquierda, menos el pulgar que permanece extendido. Dejamos extendidos dedos índice y anular de la mano derecha. Lo mantenemos unos segundos atentos a las sensaciones.

Vamos haciendo lo mismo con los dedos de una y otra mano, cuidando de que una no extienda los mismos dedos que la otra. Como comprobaréis no es fácil que cada mano vaya a su aire, hay tendencia a extender los mismos dedos en cada mano. Hay que estar atentos a los cambios energéticos que se producen, qué sensaciones nos llegan, si disminuye el malhumor o aumenta, si nuestra mente cambia de registro y si nuestros sentimientos son influidos de alguna forma.

RESPIRACIÓN Y MANTRAS

Hoy vamos a adoptar la postura de relajación para respirar y vocalizar los mantras. La postura del loto puede resultar incómoda por lo que hoy vamos a ver cómo respiramos y cómo suenan los mantras desde el suelo, tumbados boca arriba.

RESPIRACIÓN

Vamos a intentar conseguir una respiración automática y pausada, que es la mejor forma de llegar a dormirse y relajar nuestros pensamientos.

Inspiramos. Yo cuento hasta tres por vosotros. Se inspira por la nariz y se expira por la nariz también. Cuento tres al inspirar y tres al espirar. Vamos respirando con calma, sin forzar y atentos a la respiración. Al cabo de un momento la respiración se habrá acompasado a mi conteo y podréis seguir respirando de esa forma sin el sonido de mi voz.

MANTRAS

Vamos a hacer el mantra AUM RAMA UM respirando el acabar cada sílaba.

RELAJACIÓN Y MEDITACIÓN

Nos relajamos centrando la atención en la planta de los pies. Vamos subiendo, tobillos, pantorrillas, etc. Ya sabéis cómo lo hemos hecho otras veces. Es importante que centremos la atención en cada parte del cuerpo con intensidad, sin que nos distraigan otros pensamientos que nos ayudemos de la respiración rítmica y que visualicemos esa parte del cuerpo de la mejor forma posible como si la tuviéramos a la vista y la palpáramos con la mano.

MEDITACIÓN SOBRE LA JUVENTUD

Vamos a seguir con la serie de meditaciones sobre la vida humana, el viaje en el tiempo, porque somos viajeros del tiempo y nuestra aspiración es llegar a la Eternidad habiendo evolucionado espiritualmente para que podamos fusionarnos con la divinidad. Podríamos utilizar el método normal de forzarnos a recordar cómo éramos a esa edad, los 18,19, 20 años y sacar nuestras propias conclusiones lógicas. Pero no estamos recordando o reflexionando, sino meditando. Por eso vamos a seguir los procesos habituales para automatizarlos y poder llegar algún día a meditar sin seguir ningún procedimiento, entrando en contacto con nuestro yo más profundo quien a su vez conecta con la mente universal o la divinidad. Lo mismo que una vez que hemos recorrido el mismo itinerario en nuestro coche, una y otra vez, podemos casi automatizar la conducción, cuando adquiramos mucha experiencia con la meditación nos bastará con desear meditar para que entremos en meditación profunda.

Hoy vamos a utilizar el punto de luz que es nuestra mente, que sale de su habitual lugar de residencia, la glándula pineal.

Y que situándose mirando hacia atrás, como si estuviéramos en nuestro cuerpo físico y nos diéramos la vuelta, va recorriendo lo que ha sido nuestra vida hasta llegar a la juventud, a esos años que hemos mencionado. Es un camino en la noche, recorremos la llanura oscura pero de vez en cuando nos encontramos con puntos de luz brillantes que son como la estela que va dejando un cometa, que es nuestra mente al avanzar. Puede parecer extraño que nuestra mente permanezca en cada momento del pasado y no desaparezca totalmente quedando solo nuestra mente presente. No nos resulta comprensible que esos puntos de luz sigan permaneciendo tras nosotros, sin embargo a la luz de la física cuántica eso es lo que sucede, una partícula puede estar en varias dimensiones y varios tiempos a la vez. No podría ser de otra forma porque las experiencias vividas con nuestro cuerpo no mueren para siempre, siguen ahí, en ese tiempo y podrían ser alcanzadas por un viajero en el tiempo que podría contactar con nuestro cuerpo físico pasado y si es así, allí, en ese cuerpo también tendría que estar nuestra mente. Es lo que vamos a hacer nosotros, solo que en lugar de viajar con el cuerpo físico en un vehículo que pueda viajar en el tiempo, lo hacemos con nuestra mente para la que no hay obstáculo.

Estamos en un momento específico de nuestra juventud. Nuestra mente actual entra en contacto con la mente de aquel momento pasado y los dos puntitos de luz se funden porque en realidad son uno solo aunque en tiempos diferentes. Por mi parte voy a elegir un momento de mi juventud muy especial, cuando escuché una versión de la novena sinfonía de Beethoven que me conmovió particularmente, años más tarde escribiría un relato musical sobre esa experiencia.

Cada etapa en la vida es como un curso específico en la escuela espiritual que es la vida. Cada curso tiene sus materias de las que somos examinados y cada etapa en la vida tiene sus lecciones que aprender de las que se nos pedirán cuentas. En este caso la juventud nos permite disfrutar de la plenitud de la energía, de la vitalidad. Al nacer se nos dota de una batería, como a un teléfono móvil, el bebé está pleno de energía, lo que ocurre, con el paso del tiempo es que esa batería ya no recarga al cien por cien, cada vez hay un espacio más grande sin rellenar, de ahí que al llegar a la vejez apenas sintamos las recargas y nuestra vitalidad se vaya apagando como la llama de una vela. Durante la niñez se nota mucho esa vitalidad, los niños no paran, se mueven como peonzas y nunca parecen cansarse. Durante la adolescencia, con el revoltijo de hormonas y la crisis existencial el adolescente parece moverse menos, pero su vitalidad es muy grande. En la juventud se han calmado las hormonas y la crisis adolescente ha ido remitiendo, la vitalidad es importante. Nos sentimos plenos y muchos jóvenes sienten la necesidad de practicar deporte para “quemar” un poco de esa energía sobrante. Es un tiempo de idealismo en el que nos sentimos fuertes y capaces de cambiar la sociedad, el mundo. Vemos con claridad las injusticias y queremos luchar contra los injustos. Buscamos ideologías que nos permitan entender el funcionamiento de la sociedad y nos den una esperanza de poder cambiarla. Es un tiempo en que la necesidad de relacionarse, tras la etapa enclaustrada de la adolescencia, se hace casi angustioso y nos lanzamos a contactar y a hacer amigos y colegas. El grupo se convierte en algo imprescindible y dentro de él los liderazgos adquieren una gran importancia. Es un tiempo en el que uno comienza a plantearse su futuro, económico, social, personal, sentimental…La búsqueda de la media naranja se convierte en una maravillosa aventura. El romanticismo brota por todos los poros e idealizamos al sexo contrario. Percibimos con mucha intensidad esa necesidad de equilibrio que siente todo el universo en el que las dos grandes fuerzas, ying y yang, día y noche, femenino y masculino, intentan encontrar su equilibrio.

Pero pronto nos encontraremos con la dura realidad de la vida. Nuestros intentos de cambiar la sociedad caen en el vacío, nuestra lucha por encontrar un futuro se hace angustiosa e inútil, nuestra necesidad de relación se encuentra con la profunda decepción que nos causan los demás, muy ocupados en sus propios asuntos; la búsqueda de la pareja ideal se convierte en un extraño laberinto de rituales, normas sin sentido y desconocimiento del opuesto que nos lleva a meter la pata constantemente.

Es una época en la que ya apenas recordamos lo que fue nuestra vida en el mundo espiritual, antes de reencarnarnos, hemos ido perdiendo la vinculación con ese mundo que teníamos en la niñez gracias a la imaginación, la ingenua credulidad y ese recuerdo vivo que se mostraba a través de la intuición y de esa creencia en que todo lo que imaginamos se hará realidad. Hemos ido rompiendo hilos. Ahora nos sentimos mucho más atados a la materialidad de las cosas que a su profundo sentido espiritual. Tras la crisis de la adolescencia el mundo espiritual apenas es más que un conjunto de rituales religiosos o una áspera rebeldía contra toda creencia en algo que no podamos ver y palpar. Durante la juventud se produce una decisión definitiva sobre nuestras vidas. Rompemos con el mundo espiritual y buscamos alternativas ideológicas y vitales o intentamos permanecer en él, atados a dogmas sin sentido y rituales que no nos dicen anda. A veces intentamos encontrar un camino intermedio, rompemos con el dogma pero buscamos caminos espirituales que nos permitan seguir unidos con un mundo que fue tan importante antes de nacer. A veces la rebeldía contra la injusticia, contra la dificultad del camino, contra el egoísmo y desapego de los demás hacia nosotros, se transforma en abierta rebeldía. La juventud es el tiempo de la rebelión social, los jóvenes se manifiestan protestan, a veces con violencia, perdiendo el norte, buscando en la violencia el horno donde todo se funda para que pueda salir algo nuevo. Es un tiempo de extravío en el que se busca la fuga y el olvido, se encuentran los caminos al abismo del alcohol, las drogas, la violencia física, la delincuencia.

Al llegar a la vejez nos planteamos algunas veces lo que seríamos capaces de hacer ahora con la vitalidad que tuvimos en la juventud y lo que hubiéramos podido hacer entonces con la sabiduría actual. Es inútil elucubrar o quejarse, cada curso de aprendizaje espiritual está diseñado para que aprendamos unas lecciones que no podríamos aprender si las circunstancias fueran distintas, si estuviéramos en clases que no nos corresponderían por el curso que estamos haciendo. La vida es un diseño muy complejo y debemos asimilar que no estamos aquí para pasarlo bien y disfrutar del paraíso terrenal. Esto es una escuela de espiritualidad y a la escuela se viene a aprender. Lo mismo que la infancia y adolescencia tuvieron sus lecciones de las que salimos aprobados o suspendidos o con nota, en la juventud también nos examinan y si las lecciones no son superadas nuestra madurez como personas será un auténtico desastre. Quien siembra vientos recoge tempestades, dice el refrán. Vamos sembrando a lo largo de nuestra vida lo que luego iremos recogiendo cuando ya no dispongamos de carga en la batería, cuando nos falle la energía, la vitalidad, cuando todo sea cuesta abajo.

Por eso es tan importante ir alcanzando una perfecta visión de lo que somos. Un escritor dijo que no somos lo que hacemos, que nuestros actos nos superan siempre, que en realidad somos mucho más, infinitamente más de lo que cualquiera podría ver a través de nuestros actos. Durante la infancia cometimos errores, lo mismo en la adolescencia y la juventud es el momento ideal para cometer los grandes errores. Errores en nuestra vida sentimental que nos afectarán profundamente, errores al elegir un trabajo, al romper drásticamente con la familia, al elegir determinadas ideologías que nos lavarán el cerebro, al dejarnos caer por el tobogán de lo fácil, la droga, las adicciones… Es fácil tirar la toalla y decir que ya nada merece la pena y que aquí nos las den todas. La desesperación de la juventud suele ser terrible, total, no es la desesperación de la senectud, cuando aceptamos que somos mortales y que la vida es un descenso hacia la muerte.

Cada uno puede elegir un momento especial de su juventud y centrarse en él, ver la repercusión que ha tenido en su vida. En mi caso aquella conmovedora audición de la novena de Beethoven marcó en mi alma un profundo sentimiento de espiritualidad, de solidaridad humana, de necesidad de que el cambio profundo que necesita la humanidad se realice a través del camino espiritual. Mi juventud fue el descubrimiento de mi enfermedad mental, como seguramente les ha ocurrido a la mayoría de enfermos mentales. No sabemos por qué se suele manifestar durante la juventud y se va atenuando a lo largo de los años hasta que al llegar al final de la madurez esa enfermedad se atenuado tanto que ya casi no molesta. Puede que tenga que ver con la energía y con ese momento crucial en el que el joven rompe con su mundo espiritual y se queda huérfano, tan solo que no es capaz de encontrar otra salida que la fuga a través de la enfermedad mental.

Para nosotros los enfermos mentales la juventud es una época crucial y por eso deberíamos regresar a ella en otras meditaciones, encontrar allí las raíces de nuestras patologías y de la profunda decepción humana sobre la vida y la sociedad que nos ha enquistado en la enfermedad y nos ha hecho perder el deseo de salir de ella.

Vamos a regresar de la misma forma. Nos desprendemos de la mente juvenil y seguimos el rastro que en la llanura oscura ha dejado nuestra mente al avanzar en el tiempo. Se podría visualizar la vida individual como el rastro que va dejando una luciérnaga al avanzar en la oscuridad. Atrás van quedando puntitos de luz, más o menos brillantes, según la intensidad con la que hemos vivido un determinado momento. Siguiendo esos puntitos llegamos a nuestro presente. En otra meditación vamos a recapitular nuestras vidas de acuerdo con las enseñanzas de don Juan que aparecen en los libros de Castaneda. Para ello nos servirán muy bien ese rastro de puntitos de luz. La conexión con el otro también se realiza de manera parecida, solo que nuestra mente, en lugar de avanzar o retroceder en línea recta lo que hace es trasladarse en horizontal hacia nuestra izquierda o derecha, de esa forma contacta con otros individuos cuyas mentes siguen la misma línea recta que la nuestra, solo que en paralelo. Sobre ello también meditaremos en otro momento.

Alcanzamos nuestro cuerpo, el punto de luz regresa a la glándula pineal y en ese momento se restablecen todas las conexiones neurológicas y percibimos el peso del cuerpo, movemos dedos de manos y pies y seguimos el proceso habitual. Regresamos, abrimos los ojos y nos ponemos en pie con calma.

RECAPITULACIÓN

Como deberes para la semana anterior os puse el utilizar la palma de las manos para daros energía a las partes doloridas o enfermas del cuerpo. Estoy estudiando reiki pero hasta que no tenga más conocimientos haremos solo lo básico, trabajar frotando las palmas y aplicándolas a cada parte del cuerpo. También os dije que si era posible utilizarais a vuestros familiares para intercambiar energía con la palma de las manos, para que ellos os la den y vosotros a ellos.

Para la semana que viene os voy a pedir que trabajéis con la musicoterapia. Aquí, en clase, estamos escuchando diferentes músicas según el trabajo que hacemos con uno u otro chakra o la música más adecuada para la meditación. La música es fundamental en el yoga mental, causa vibraciones como los mantras y podemos, a través de ella, sintonizar con escalas vibratorias concretas. Ya trabajamos un poco con el piano mental. Esta semana os sugiero que escuchéis música, de todo tipo y notéis cómo os influye, en el estado de ánimo, en las reacciones de vuestro cuerpo, etc. Os aconsejo que escuchéis un poco de música clásica, si puede ser de Bach, ya que hemos estado trabajando con el sexto chakra.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS

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27 03 2014
27 03 2014
papus21

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