CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-23

19 04 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL
SEGUNDA ETAPA/CLASE VEINTITRÉS

Saludo budista.

Como al comienzo de todas las clases vamos a practicar una mezcla de ejercicios sacados del taichí, ejercicios de energetización de kriyayoga, estiramientos, posturas de yoga físico y repasaremos los pases mágicos de Castaneda antes de comenzar con uno nuevo. La mezcla la podemos hacer individualmente, según nuestro estado de ánimo, según nuestras sensaciones sobre cómo tenemos la energía y lo que consideremos estamos necesitando para que nuestra energía fluya libremente. Lo importante es dominar la técnica y conocer los ejercicios. Cómo utilizarlos en cada ocasión dependerá de nuestra percepción del momento. Lo mismo que sabemos muy bien cuándo tenemos sed o hambre y los alimentos que nos gustaría comer y la dieta más adecuada en determinado momento, deberemos plantearnos estos ejercicios como una especie de alimentación energética. Al contrario de lo que sucede con el alimento -nadie necesita convencernos de que son imprescindibles para seguir vivos- la energía es un concepto extraño para nosotros. No somos un electrodoméstico que tiene que enchufarse a la corriente para funcionar. Estamos convencidos de que con la alimentación y la bebida será suficiente para que nuestro cuerpo físico siga funcionando. Creemos que eso es todo lo que necesitamos y sin embargo sabemos muy bien que no es así. La falta de cariño, por ejemplo, nos puede llegar a afectar más que un ayuno prolongado. Por eso buscamos relacionarnos y el afecto de los demás. Por eso también somos conscientes de que nuestra mente necesita algo más que alimento físico, necesita ser alimentada con la cultura y el pensamiento.

Este simple razonamiento debería convencernos de que necesitamos más cosas que la alimentación física. Sin embargo nuestra forma de pensar, educada desde la infancia, nos dice que la relación interpersonal, el pensamiento, la emoción, el sentimiento, son algo que el ser humano necesita de una forma extraña para que nuestra psiquis funcione con normalidad. Lo asumimos con reticencia, parece que es así, aunque hay muchas personas que creen poder prescindir de ello… hasta que comienzan a sufrir serías patologías psicológicas y mentales y entonces un terapeuta interviene para poner las cosas en su sitio. Bien, vale, nos decimos tiene que ser cierto que si no nos relacionamos con los demás algo irá mal en nosotros, que si no recibimos afecto nuestra psiquis comenzará a hacer aguas por algún lado, que si no cultivamos nuestra mente las relaciones interpersonales serán más difíciles y nuestro puesto en la sociedad será más bajo. Sin estudios, sin capacidad para comunicarnos con los demás, sin una emotividad madura y controlada nos va a resultar muy complicado encontrar trabajo, puesto que ya lo es aún contando con ello.

Hasta aquí todo parece ir bien, aunque con algunas dificultades para comprenderlo y asimilarlo. Sin embargo cuando damos un paso más entonces sí que nos sentimos perdidos. ¿Somos seres energéticos? ¿Somos seres espirituales? En nosotros fluye una energía que no es puramente vital, puramente biológica? ¿Somos seres que necesitan amar y ser amados? Esto nos suena a engañifa de tres al cuarto. Vale que necesitemos relacionarnos, al fin y al cabo somos animales sociales, que necesitamos de los demás y los demás necesitan de nosotros para sobrevivir. Vale que necesitemos relaciones sexuales, al fin y al cabo se trata de un instinto animal básico y si no podemos practicar sexo nos sentiremos muy frustrados y nuestro cuerpo físico sufrirá, al fin y al cabo está en nuestros genes. Pero, ¿para qué necesitamos mover el cuerpo físico de una determinada manera, para qué necesitamos controlar la mente, sentirnos relajados, parar nuestro diálogo interno, para qué vamos a practicar yoga mental y perder el tiempo con una seria de ejercicios que no está probado científicamente que sirvan para algo? Sabemos que la medicación actúa en nuestro cuerpo físico, nos lo dicen los sabios doctores y nosotros lo hemos comprobado, sabemos que la cirugía puede cortar o cambiar una pieza de nuestro cuerpo que funciona mal, ¿pero la energía? ¿qué demonios es la energía? ¿alguien la ha visto?

No se puede convencer a otro con razonamientos de que es un ser energético, un ser espiritual, que en realidad somos algo más que animales, que racionales, somos seres multidimensionales, que la energía está en nosotros y fluye por canales y hay centros energéticos que se llaman chakras y que nuestra mente tiene unas determinadas características y que ciertos ejercicios mentales ayudan a controlarla, a tenerla a nuestro servicio. La lógica no sirve para mucho en este tema y por ello nunca he intentado convencer a nadie con largas charlas y disertaciones, acumulando multitud de argumentos. No sirve de nada. Solo la experiencia propia llegará a convencernos de que hay más, mucho más que pura materia. Por eso es fundamental que experimentemos por nosotros mismos, que nos mentalicemos de que lo mismo que sucede con un medicamento, que necesita muchos experimentos, mucho tiempo, en un laboratorio y un complejo protocolo para que pueda salir al mercado con ciertas garantías, no podemos practicar una relajación cinco minutos un día y decidir luego si es efectivo y nos conviene o no, no podemos meditar un mes y luego decidir que es una pérdida de tiempo. Si somos suficientemente racionales para entender que un medicamento necesita años, décadas, para desarrollarse, sería bastante tonto decidir que el yoga mental es una tontería conociendo solo cuatro datos inconexos y practicando solo durante una clase.

Algunos de estos ejercicios son muy antiguos y han sido practicados hace milenios. Otros han surgido de mi propia experiencia. He experimentado de acuerdo a ciertas necesidades y he observado que a mí me van bien. Cada cual debe experimentar por sí mismo y ver lo que funciona y lo que no. Especialmente los enfermos mentales no podemos desanimarnos porque llevemos unos meses asistiendo a una clase semanal sin ver resultados claros. A mí me costó años comprobar que funciona y obtener resultados prácticos que han mejorado mi calidad de vida notablemente.

Estamos utilizando la musicoterapia para acumular efectos, también la aromaterapia. Estoy utilizando diversas clases de inciensos y de aromas. Ahora estamos trabajando el primer chakra con música africana. Mientras hacemos los ejercicios vamos a intentar que nuestro cuerpo perciba esa música y se mueva a su ritmo.

PRANAYAMA Y MANTRAS

Estamos intentando que nuestra respiración sea rítmica, automática, que siga unos patrones mejores que el simple hecho de dejar que nuestro cuerpo respire según nuestro estado físico o psíquico. Respiramos por la nariz, espiramos por la nariz, cuento hasta tres. Repetimos el ciclo.

Como seguimos trabajando con el sueño profundo, vamos a seguir utilizando el mantra EIM y el RAMA. Vamos a ayudarnos también con sonidos que nos ayudarán a relajarnos y a prepararnos para el sueño profundo.

EJERCICIOS DE EQUILIBRIO DE ENERGÍA

Nos tumbamos en postura de relajación y repetimos los mismos ejercicios que ya hemos hecho, cada uno puede buscar las variantes que le hagan sentirse mejor.

SUEÑO PROFUNDO

En la anterior clase estuvimos en un bosque, tumbados en la hierba, escuhando el canto de los pájaros, el fluir del agua, la brisa. Hoy nos vamos a trasladar a una playa desierta y vamos a descansar sobre la arena. La sentimos cosquilleando nuestro cuerpo, está templada y agradable. Cerramos los ojos y escuchamos el oleaje que rompe contra la playa. Nos dejamos llevar. Escuchamos los sonidos y nos visualizamos siendo arrastrados hacia el agua por una mano invisible. Nos llevan lentamente. En un momento determinado nuestros pies sienten el agua templada. Poco a poco nos van introduciendo más y el agua sube por nuestro cuerpo. Estamos ya dentro del agua, flotando como si hiciéramos el muerto. Nos dejamos llevar sin miedo a ahogarnos. Flotamos, el cuerpo está mojado y las olas nos balancean suavemente. Sentimos el cosquilleo de las suaves olas que rompen contra nuestro cuerpo.

Nos vamos alejando de la costa. Estamos en pleno mar. Visualizamos cómo una catedral transparente, cristalina, surge desde el fondo, como en la pieza de Debussy la catedral sumergida. Estamos dentro de esa catedral, flotando en el agua. Desde el coro nos llega el canto gregoriano de unos monjes. Su cadencia es relajante, espiritual. Nos dejamos llevar.

Nada nos preocupa, nada buscamos, no hay prisa, el tiempo se ha detenido. Sentimos que el sueño se va apoderando de nosotros y bostezamos sin bloquearnos, dejando que nuestro cuerpo físico lleve el control. El canto gregoriano está amortiguado, como si estuviera muy lejos. Escuchamos a lo lejos el sonido de las olas, la brisa sobre el mar. Nos estamos quedando dormidos. 10..9…8…7…6…5…4…3…2…1 Estamos profundamente dormidos. Ya no escucháis ningún sonido, ni siquiera mi voz.

………..

Estamos regresando del sueño profundo. Escucháis mi voz a lo lejos. El sonido de las olas. Es agradable estar así. Pero hay que volver. Poco a poco vais tomando contacto con vuestro cuerpo físico. Os vais acercando a mi voz, al sonido del mar. Con esfuerzo movéis los dedos de los pies y de las manos. Estáis despertando. 1…2…3…4…5…6…7..8…9…10.

Estáis despiertos. Ahora os tomáis un tiempo y os ponéis en pie.

RECAPITULACIÓN

Como todas las semanas observamos cómo nos ha ido, a qué problemas nos hemos enfrentado, cómo hemos reaccionado.
Vamos a comenzar con un ejercicio que será para todo el año. Vamos a confeccionar un cuaderno de autoestima. Bien en el ordenador, una archivo de texto con fotos o un cuaderno normal al que pegamos las fotos y ponemos un texto. Se trata de encontrar lo mejor de nosotros. Si no nos queremos difícilmente vamos a querer a los demás. Tenemos el falso concepto de que nos queremos demasiado y tenemos una gran autoestima, somos los mejores, los más guapos, si las cosas nos salen mal es porque tenemos mala suerte. Nada más falso. Nos queremos muy poco, vemos lo peor de nosotros, tenemos la autoestima por los suelos, nos vemos como feos, repugnantes, como personas que no podríamos gustar a nadie, siempre fallando, cometiendo errores, siempre peleando con otros que son mejores que nosotros o más poderosos. Porque tenemos la autoestima tan baja es por lo que estamos siempre deprimidos y tenemos miedo de todo y de todos. Y del miedo surge la agresividad y siempre estamos en conflicto con los demás. Y no les queremos porque les trasladamos nuestra baja autoestima, y les vemos como nosotros nos vemos, feos y repugnante, y malas personas que siempre buscan hacernos daño. Y el miedo crece y crece. Vamos a empezar un cuaderno de autoestima y lo iniciaremos desde el momento presente hacia atrás o desde el nacimiento hasta el momento presente. Vamos a poner fotos nuestras y vamos a vernos con otros ojos. No podemos engañarnos, nuestro físico es el que es, pero sí vamos a mirarnos con ojos cariñosos, no somos tan feos como pensábamos, ni tan gordos o flacos, ni tan desproporcionados. Hay algo en nuestro cuerpo que es seductor. Y en nuestro interior. Nos vamos a fijar en lo mejor de nosotros, en lo mejor que hemos hecho, en lo mejor que hemos pensado, en nuestros mejores sentimientos. Y los vamos a poner por escrito. Fecha, lugar, qué hicimos, qué pensamos, cómo era nuestro cuerpo, y nuestra mirada. Qué hicimos por los demás, aunque no nos lo hayan agradecido, aunque ahora tengamos dudas de si debimos hacer otra cosa.

He titulado mi cuaderno de autoestima como “para presentar a las puertas del cielo”. Si alguien me impidiera el paso yo podría sacar ese cuaderno y enseñárselo. Lo mejor de mí mismo. Vamos a dejar de lado lo peor, sin dejar de observarnos a lo largo de la semana y ver nuestros hundimientos y momentos malos, vamos a escoger al menos un hecho, un pensamiento, un sentimiento, que podríamos poner en ese cuaderno de autoestima y enseñar a las puertas del cielo. No será fácil, estamos tan acostumbrados a pensar lo peor de nosotros mismos que en cuanto escojamos algo positivo una vocecilla malévola en nuestro interior nos irá diciendo: sí, pero… pues el otro reaccionó y dijo… tal vez no debí haber dicho, no debí haber hecho… en realidad soy una “mierdecilla”. No hagamos caso, hay mucho bueno en nosotros, hay algo maravilloso en nosotros, al fin y al cabo somos chispas divinas, en nuestro interior hay un alma, un espíritu, un ser de luz. Esa luz debe salir hacia el exterior y empapar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Será como encender una vela en la infinita oscuridad cósmica. Será una lucha titánica. Pero poco a poco, minuto a minuto, hora a hora, día a día, la luz irá brillando más y aparecerán otras luces y un sol se encenderá en algún punto del infinito universo.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS.

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4 responses

20 04 2014
19 04 2014
papus21

19 04 2014
papus21

19 04 2014
papus21

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