CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-26

9 05 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNDA ETAPA CLASE VEINTISÉIS

Saludo budista

ENTRENAMIENTO ENERGÉTICO

A los ejercicios habituales que ya conocéis vamos a ir añadiendo otras cuestiones que son muy importantes para que nuestra batería energética esté siempre plena y preparada para las duras batallas de la vida. Como todos sabemos la alimentación es clave para que nuestra energía funcione correctamente. Hasta ahora no lo hemos tocado porque nos interesaba más trabajar con la mente y conocer otras cuestiones más esotéricas. Todos tenemos problemas con la alimentación y puede que yo el que más. No nos han enseñado a escuchar a nuestro cuerpo por lo que toda la vida nos hemos guiado por conceptos y dogmas que puede que funcionen o puede que no, desde luego ningún dogma funciona nunca al completo con una persona individual. Todos, en alguna u otra ocasión, hemos seguido dietas de adelgazamiento y visto sus efectos sobre nuestro cuerpo físico y nuestros estados de ánimo. A veces nos han vendido el burro de forma tan sagaz que las operadoras de telefonía son paradillos a su lado.

Para que nuestra alimentación sea aceptable deberemos tener en cuenta algunas normas básicas:

-El cuerpo tiende a acumular aquello que no necesita, por lo tanto si no gastamos lo que comemos se acumulará en nuestro cuerpo y no existen medicaciones o dietas mágicas para hacer explotar ese almacén y que se excrete por donde todos sabemos. También veremos, en otro momento, cómo la energía psíquica, mental, espiritual, puede ser acumulada y almacenada, aunque esto no es tan importante si tenemos en cuenta que el universo es un gigantesco almacén y podemos contactar con él en cualquier momento en el que necesitemos más energía.

-Lo ideal en el universo es el perfecto equilibrio entre el ying y el yang y todos los efectos de esta división primordial, día y noche, bien y mal, salud y enfermedad, etc. En el terreno de la alimentación lo ideal sería alimentarse de forma tal que no nos falte energía para nuestros gastos y nos quede un pequeño remanente o almacén para casos extraordinarios. Es algo parecido a lo que hacemos con nuestro dinero, gastamos lo necesario mensualmente y el resto lo dejamos en nuestra cuenta bancaria para emergencias.

-Nuestro cuerpo gasta los alimentos que ingiere en el uso que hacemos de él, ejercicio, movimiento, trabajo, etc. Algo muy importante, que algunos olvidan, es que la mente consume mucha energía cuando trabaja. Si nuestro gasto de energía es muy inferior a la ingesta de alimento, subiremos de peso y acumularemos grasa diga lo contrario quien lo diga y los supuestos elixires, pastillitas que nos hacen perder grasa sin el menor esfuerzo son engañifas. Es posible que en el futuro se logre algo así, pero aún entonces su efecto sobre nuestras hormonas y todo nuestro sistema energético es impredecible.

-Si tuviéramos una balanza perfecta en la que pesáramos los alimentos que sabemos vamos a gastar y una especie de artilugio que nos calculara a las mil maravillas el gasto energético que suponemos vamos a realizar durante el día, así como las reservas necesarias que debemos tener en el banco para emergencias, aún así nunca llegaríamos al ideal de alimentación-gasto-ahorro. ¿Por qué razón? Porque no tenemos en cuenta el funcionamiento energético de nuestra mente, de nuestro cuerpo psíquico y cómo funcionan los chakras y nadis. No tenemos en cuenta las necesidades y decisiones que se toman en el universo espiritual y kármico y que van a influir directamente en nuestro cuerpo. Esto quiere decir que por mucho cuidado que tengamos con la alimentación y el gasto de energía física, si nuestros chakras funcionan mal, están cerrados, se producirán deseos irresistibles de comer, de apegarse al alimento o todo tipo de adicciones que descontrolarán nuestro cuerpo. También es posible que nos “castiguemos” haciendo que nuestro cuerpo físico se deteriore por “supuestas” o reales deudas kármicas. Es posible que hayamos elegido, nuestro yo interno, haya elegido “estar gordos” para evitar ciertas circunstancias en nuestro futuro. Si como hemos visto nuestra mente viaja en sueños al futuro para conocer los posibles futuros que nos esperan, es posible que hayamos elegido “estar gordos” para no sentir la tentación de ser infieles a nuestra pareja, pongamos por caso. O tal vez rodeemos de grasa física el chakra de la voluntad para “protegernos” del miedo y angustia que nos van a producir ciertas decisiones. De alguna manera estamos compensando el sufrimiento de la toma de decisiones con el placer de la comida.

-Quienes creen que el cuerpo perfecto es posible, que la belleza física puede ser alcanzada a través de terribles sacrificios en la dieta, se echarían a temblar si supieran los terribles desequilibrios energéticos que están ocasionando, tanto a sus cuerpos físicos como al cuerpo psíquico o mental o emocional. Eso de que alguien construya un molde de cómo debería ser el cuerpo físico y todos tengamos que meternos en él “achuchando” lo que haya que achuchar para caber en él, es una de las tonterías que más daño están causando a muchas personas en esta sociedad que ha decidido que los modistos o los “magíster” del “bien faire” son los sumos sacerdotes de nuestro tiempo y lo que ellos dicen va a misa. Así se producen los trastornos de alimentación que tanto daño causan y que todos conocemos. Desde luego que estos trastornos son causados por adicciones que nacen de desequilibrios energéticos en los chakras y de trastornos de conducta y kármicos de nuestra personalidad, pero el hecho de que tengamos a estos cantamañanas diciéndonos cómo debe ser nuestro cuerpo físico, no ayuda mucho.

-Deberemos poner siempre en solfa lo que nos digan sobre cantidades, estadísticas y lo que es ideal o no lo es respecto a la salud de nuestro cuerpo físico. Nadie es igual a otro y lo que para uno podría ser peligro de muerte inminente para otro no deja de ser una molestia temporal. Si creemos en el cuerpo físico como el único todo de nuestra personalidad y consciencia sería posible que fuera cierto que los talleres son los únicos competentes para arreglar nuestros desperfectos y que hay ciertos “mecánicos” que son de confianza, pero si creemos que somos seres espirituales en cuerpos físicos no podemos desatender todo lo referente a lo espiritual y aceptar con humildad que si nos han dado el cuerpo físico que nos han dado puede que sea por alguna razón kármica o de otro tipo. Esto no es un supermercado donde se puedan comprar cuerpos físicos a gusto.

-De acuerdo al budismo y a otras corrientes de conocimiento parece que es posible, y de hecho lo ha sido y ciertos gurús lo han conseguido, no necesitar del alimento físico y alimentarse de energía espiritual o “vitatrones” como los llama Yogananda. Pero este es un tema sin ninguna relevancia para nosotros, una simple curiosidad enciclopédica. Que a nadie se le ocurra dejar de alimentarse porque se producirá la muerte física, si algún maestro espiritual lo ha intentado y conseguido él sabrá por qué, nosotros somos meros aprendices espirituales y tenemos que aceptar lo mejor y lo peor de nuestro cuerpo físico, sus necesidades alimenticias o sexuales, pongamos por caso, y también la posibilidad de que seamos agraciados por la belleza física y podamos mantenerla con menor esfuerzo que otros.

-La mejor manera de llevar el tema de la alimentación y de las dietas es escuchar a nuestro cuerpo, él sabe mucho mejor que los doctores o los magíster de la estética lo que le conviene o no. Nuestro cuerpo sabe lo que le hace daño y lo que no, lo que es un capricho de la gula y lo que es una necesidad energética de nuestro cuerpo físico. No debemos marcarnos metas estadísticas o estéticas porque acabaremos muy mal. Le damos al cuerpo lo que necesita, lo que nos pide y si alguna vez nos permitimos placeres de la gula, que sepamos que eso no se ha eliminado si el ejercicio físico o el gasto ha sido superior a lo que ha entrado en el almacén.

-Es mucho más efectivo un trabajo serio sobre los chakras que cualquier dieta alimenticia. Una vez que los chakras se han abierto y regulado, el cuerpo físico se vitalizará, sanará de sus enfermedades y la alimentación se acompasará a las necesidades energéticas y no a las adicciones o a las consecuencias de nuestros trastornos de personalidad.

Otro día seguiremos con el entrenamiento energético, que tiene muchas variantes.

PRANAYAMA Y MANTRAS

Trabajar con la respiración es fundamental, pero como el trabajo más serio y concienzudo debe realizarse siempre bajo la dirección de un maestro experto, y yo no lo soy, nos limitaremos a trabajar con la respiración más sencilla, haciendo aquellos ejercicios que nunca nos causarán problemas y son fáciles de manejar. Hemos trabajado con la respiración automática, la alterna, la respiración doble, lo importante es que siempre entre el máximo de aire posible a nuestros pulmones, llegando hasta el fondo, cerca del diafragma. Habrá momentos en que necesitemos una respiración negativa para combatir resfriados o gripes o para centrarnos en lo que estamos haciendo, con los pies en la tierra, o para combatir delirios. Habrá otros en los que necesitaremos energía positiva, espiritual, que nos eleve del pantanoso marasmo de la materia. La experiencia y la experimentación nos ayudarán a saber cómo debemos respirar en cada momento.

En cuanto a los mantras y los sonidos cada cual sabrá con el tiempo los sonidos que más le calman o le estimulan, las músicas que son más adecuadas a sus estados de ánimo. Si vemos la música como una terapia y no solo como un divertimento, no nos resultará difícil hacernos conscientes de las mejores músicas para nuestra personalidad en cada momento.

MEDITACIÓN SOBRE LA ANCIANIDAD

Hoy vamos a completar el viaje que hemos estado haciendo por la vida humana, abordando la última etapa antes de la muerte, de la transición. Para ello adoptamos la postura de relajación, subimos desde la planta de los pies a la cabeza. Vamos a visualizarnos en la oscuridad del universo, lejos de los soles y las estrellas. Somos un cometa que se mueve en un cielo oscuro. No sabemos a dónde vamos, porque no recordamos el anterior paso por ese lugar de la órbita, pero eso no nos preocupa. Vamos a hacer una pequeña recapitulación de la vida de ese “cometa” hasta el momento. Surgió en algún momento del tiempo y en algún lugar. Si bien los primeros años pudo recordar algo de su vida anterior al nacimiento y su movimiento en el espacio recordaba mucho a su experiencia como ser espiritual, pronto su nueva órbita acaparó su atención y se olvidó, casi por completo, de que era un cometa moviéndose en un pequeño lugar de un universo infinito, plagado de otros cometas con otras órbitas. Perdió la perspectiva y se centró en dar órbitas diarias alrededor de un pequeño planeta llamado vida cotidiana.

Cada día se levantaba y pasaba de la oscuridad de la noche a la luz del nuevo día. Nunca se preguntó cómo era posible que al comenzar cada órbita pasara de un día al siguiente. Nunca entendió demasiado bien qué era el tiempo. Cada nueva órbita la marcaba en el calendario y cada cumpleaños iba contando las órbitas llevadas a cabo, 10 años por 365 órbitas, 20 años por 365 órbitas. Eso no era importante para él, solo lo que cada órbita le iba a deparar durante el nuevo día. Ningún día era igual y sin embargo todos se parecían mucho, hasta resultar aburridos muchas veces. Por algún raro designio de los dioses o por algún misterio inextricable su cuerpo iba cambiando, no lo notaba día a día, pero pasadas muchas órbitas el cuerpo casi parecía ser el de otro. El crecimiento paró y comenzó el deterioro, la vitalidad comenzó a decrecer y aquellos tiempos de la infancia en los que podía correr de la mañana a la noche sin cansarse o sin notar el cansancio, pasaron a la historia. Cada día era un desgaste de energía que apenas lograba recuperar en el sueño.

Los acontecimientos a lo largo de cada órbita fueron muchos y algunos espectaculares. Se encontró con otros cometas e hicieron órbitas juntos, de hecho aún sigue orbitando con algunos. Hubo días tristes y días alegres, momentos en los que parecía acercarse el fin del mundo y momentos en los que parecía haber vuelto a renacer. La visión de la vida como un momento eterno en el tiempo que nunca iba a desaparecer pronto resultó imposible. A pesar de sus esfuerzos el cometa seguía deslizándose por el universo, hacia algún horizonte inexplorado, y no realizando órbitas alrededor de un planeta llamado vida cotidiana. La certeza de la muerte se fue haciendo cada vez más patente. Otros cometas explotaban en el aire o caían sobre planetas en erupción o desaparecían sin más. Pero él seguía pensando, o al menos lo intentaba, que su trayectoria por el cielo sería eterna.

La recapitulación de esas órbitas, de esa trayectoria en el cielo, nos ha llevado algunas meditaciones. En otro momento trabajaremos con la recapitulación, tal como se la enseñó don Juan Mathus a Castaneda. Hoy vamos a hacer avanzar mentalmente a ese cometa hacia el futuro y nos vamos a situar en órbita alrededor de un planeta en un día futuro. Ese día podría ser más o menos como éste:

-Tenemos 75, 80, 90 años. Estamos en una residencia o en casa, con los hijos, o vivimos solos, intentando esperar la llegada de la muerte con una cierta dignidad. Nuestra memoria ha ido flaqueando. En algunos casos ha desaparecido casi por completo, sufrimos Alzheimer o demencia senil. Nuestra personalidad es un cuerpo que otros tienen que atender y al que nosotros apenas reconocemos. En los escasos momentos de lucidez pensamos en nuestra vida, en lo que fuimos y en lo que somos, un desecho humano. Otros han tenido más suerte o se han cuidado mejor y aún pueden salir a pasear, a charlar, llevan una vida como a cámara lenta, pero es vida. Se sientan en un sillón, delante del televisor, y antes de dormirse recapitulan lo que ha sido su vida. Nunca la hubieran imaginado tan fugaz, es como si ayer fueran niños y hoy de pronto se hubieran transformado en ancianos. Muchos seres queridos han muerto. La soledad es algo palpable. ¿De qué me ha servido la vida? Si la analizamos desde la perspectiva que teníamos de ella hace años, podríamos decir que no nos ha servido de nada. El dinero conseguido con un trabajo duro, ahorrado, acaparado, se ha ido entre unas cosas y otras, lo poco que queda se lo dejamos a nuestros hijos, en el caso de haberlos tenido o quedará para papá Estado. Nuestras posesiones son ahora más una herencia que algo que nos pertenezca. Ya no tenemos coche porque no somos capaces de conducir. Todo lo que anhelamos ahora nos importa un pito. Solo llegar a mañana con el mínimo de dolor posible, que la enfermedad no nos incapacite, que podamos vivir el año, los dos años, los meses, que nos quedan de vida, con un mínimo de consciencia, con una mínima calidad de vida, con una cierta alegría y felicidad, aunque solo sea una sombra. ¿Qué nos queda? ¿Qué nos quedará?

Tan solo las lecciones que aprendimos, tan solo lo que evolucionamos espiritualmente, porque cuando llegue el momento, que veremos en otra meditación, lo único que podremos hacer será trasladar energéticamente nuestra mente, nuestras emociones y recuerdos al cuerpo de luz, que sobrevivirá a la muerte del cuerpo físico, y con ellos intentar regresar al mundo espiritual con la alegría ingenua y maravillosa del niño al que le quedaban unos meses para nacer. Nada de lo que aquí poseímos nos lo llevaremos, las cosas materiales quedarán en el mundo material, todo lo que algún día creímos eterno ahora se nos escapa de las manos. Solo quedan nuestros recuerdos, la evolución de nuestra consciencia y el amor que dimos y recibimos, que ahora se nos aparece como un maravilloso universo espiritual y atemporal del que siempre dispondremos.

Pero aún nos queda algo que hacer. Esa novela que quisimos terminar, esa visita turística que nunca pudimos hacer, ese tiempo disponible para pasear con nuestro perro sin la menor prisa. Siempre hay algo interesante que hacer, la ancianidad no es el fin de todo, el desahucio sin preaviso y sin contemplaciones. Nos estamos preparando para decir adiós. Seguimos viviendo como el guerrero impecable que hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo. Pero ese tiempo aún no ha llegado, aunque a algunos nos queda poco. Hemos hecho un viaje ficticio al futuro. Ahora regresamos a nuestro momento en el tiempo y en el espacio. Estamos orbitando el planeta de nuestra vida cotidiana. Son las 8,30 de la tarde de un día, de un año de nuestras vidas. Hemos visto el pasado y hemos visto el futuro, ahora sabemos que nada es realmente importante salvo amar y ser amados, salvo hacer lo que tenemos que hacer a cada momento. No nos vamos a llevar nada a nuestra próxima etapa de viaje en el universo, nada, por lo tanto que las preocupaciones por las cosas materias sean las imprescindibles. Tenemos la mano de la muerte en nuestro hombro izquierdo, como le enseñó a visualizar don Juan a Castaneda, y eso es algo que nunca deberíamos olvidar.

Retomamos el cuerpo físico, nuestra órbita cotidiana, nos identificamos con ese cuerpo que es ahora, que en otro momento fue de otra manera y que en un futuro ni nos atrevemos a imaginar. Movemos los dedos de los pies, de las manos, recobramos la consciencia cotidiana como siempre. Nos ponemos en pie.

RECAPITULACIÓN

Seguimos recordando al menos un hecho semanal que bien podríamos anotar en nuestro cuaderno de autoestima, aunque no lo hagamos por falta de tiempo. Seguimos escuchando música y trabajando con los ejercicios que hacemos en clase.

DEBERES

Para la semana que viene nos vamos a fijar en lo que comemos, en cómo lo disfrutamos, en cómo reacciona el cuerpo a los alimentos, en cómo no debimos comer aquello y por qué lo hicimos. Vamos a limitarnos a escuchar la voz de nuestro cuerpo, nada d dietas, nada de meternos en moldes a martillazos. Vamos a .aceptarnos como somos y a preguntarnos por qué somos así. Solo eso. En cuanto comencemos a escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo puede que nos resulte mucho más fácil alimentarnos de forma energética sin necesidad de privarnos del placer de la comida.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON TODOS VOSOTROS.

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9 05 2014

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