CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-29

28 05 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNTA ETAPA/ CLASE VEINTINUEVE

Saludo budista

ENTRENAMIENTO EMOCIONAL

De nada nos serviría trabajar duramente haciendo acopio de energía y equilibrándola, si luego la dejamos escapar en una hemorragia densa y constante. Hemos visto diferentes formas de trabajar con la energía, hoy vamos a ver cómo no perderla sin sentido, como si nos sobrara dinero en medio de una terrible crisis económica.

Una de las formas más habituales de perder energía y que más nos desangra, son las emociones. En esta sociedad nos educaron para pensar que toda emoción es buena y que lo único que hay que hacer es controlarla para que no moleste a los demás haciendo que adoptemos conductas socialmente incorrectas. Nos enseñaron que la inteligencia es una especie de témpano de hielo que “enfría” nuestras emociones y permite que no se desmanden. Hoy en día está en voga una corriente psicológica, la inteligencia emocional, que intenta cambiar ese concepto erróneo de la persona formada por dos gemelos, uno que se divierte siempre que puede (el emocional) y otro, el serio, que intenta atar a la pata de la silla al gemelo emocional cuando teme que va organizar una buena.

Ya trabajamos el otro día con el piano emocional. Somos pianistas (personalidad ) que nos sentamos ante el piano (el teclado de las emociones) y vamos construyendo todo tipo de melodías. Nosotros no somos la melodía, sino el que la crea y la toca. Nosotros no somos tristeza o alegría, drama o comedia, depresión o euforia, amor u odio. Todas esas emociones son melodías que tocamos pero que no somos. Visto desde esa perspectiva no podemos pisarnos la autoestima porque tengamos un día depresivo y agorero o elevarnos por las nubes porque hoy estamos que lo tiramos. Una vez que seamos capaces de desvincularnos de la emoción, de la melodía, podremos tocar sonatas patéticas sin sentirnos patéticos o marchas heroicas sin sentirnos guerreros capaces de acabar con toda una población civil. Y es aquí donde entra la inteligencia emocional. La inteligencia es el pianista y lo emocional viene de la música. Ni es bueno que el pianista sea un témpano de hielo, porque será mal pianista, ni es bueno que las emociones o la música suenen según el tiempo que haga, sin el filtro del pianista.

No hay peor hemorragia de energía que dejarse llevar por emociones sin control hasta agotarnos en una danza sin sentido que no comunica nada y a nosotros solo nos sirve para estar tirados en el suelo, completamente agotados, cuando hay que estar en pie, luchando por la propia vida. No se trata de transformarnos en robots y perder nuestra faceta emocional, se trata de saber que si comer es bueno, tragar y tener indigestiones es tan malo como no comer nada y no disponer de energías de reserva cuando se necesitan. La emoción es la música que nos acompaña en el camino de la vida, pero solo nos acompaña, no somos nosotros, si nos identificamos con ella bien podríamos acabar en el abismo, como los ratones del cuento el flautista de Hamelín.

Nuestro entrenamiento emocional tiene mucho que ver con la preparación que hace el pianista de su próximo concierto. Se trabaja duro y durante muchas horas y se perfecciona la dicción musical hasta la exquisitez. Para ello debemos darnos unas pautas básicas:

-Tener claro que la emoción no somos nosotros.
-Saber que una emoción descontrolada es como un perro rabioso, puede morder a todo el que se le acerque.
-Las emociones “positivas” son como una pistola que nos puede defender del atacante (la depresión, la abaja autoestima… ) pero que también se nos puede disparar en el pie. Lo mismo que a las armas las carga el diablo, a las emociones también.
-Estar apático no es carecer de emociones, es estar al límite del teclado, casi en el aire, y la emoción es de las más dañinas, nos impide tocar la melodía de la vida.
-La emoción es un boquete en nuestro huevo energético, podemos asomarnos al exterior, pero luego hay que volver a poner los ladrillos energéticos. Cada vez que una emoción nos descontrola, nos agota, hace que perdamos la perspectiva y no calibremos nuestra conducta, es como ponerse a correr el maratón porque acabamos de ver los juegos olímpicos y nuestra admiración por el ganador es tal que deseamos ser como él. Nos agotaremos inútilmente y si nos pasamos de vueltas hasta podríamos necesitar asistencia hospitalaria. Con las emociones pasa lo mismo, siempre hay que volver a recuperar el equilibrio y a reponer los “líquidos” que hemos perdido con el esfuerzo, en una comparación bastante plástica.
-Nosotros mejor que nadie sabemos las emociones que nos descontrolan y que luego nos hacen sentirnos muy mal, es como beber en exceso, luego tienes que dar cuenta de si agredimos a alguien o le insultamos No se puede alegar que uno no se acuerda, no podemos ampararnos en las emociones para agredir al prójimo o para agotarnos. Luego no podremos culpar a nadie de que al llevar al límite una emoción de malhumor o agresividad hayamos lesionado a una persona. Tampoco podremos escudarnos en que la emoción era buena cuando nos sintamos agotados, con la autoestima baja, deprimidos, etc. No importa en qué dirección camines, si lo haces demasiado deprisa, si corres en exceso, si te agotas, sufrirás las consecuencias, estés en la meta de la alegría, de la tristeza, del odio o del amor.

REMEDIOS FLORALES Y FLORES DE BACH

Hemos comenzado a trabajar para individualizar los problemas e intentar trabajar sobre ellos uno a uno. Con esto pretendemos que este cursillo de yoga nos ayude no solo a dominar ciertas técnicas mentales sino a cambiar nuestra conducta y resolver, en la medida de lo posible nuestros problemas. Hay un test al que iréis contestando uno a uno y cuando tengáis claro a qué flor de Bach habría que acudir en el caso de que estuviéramos en tratamiento, diseñaremos una estrategia personal para un trabajo con determinados chakras y una estrategia de guerrero impecable. En cuanto pueda subiré textos sobre el tema.

Hoy comenzaremos un trabajo sobre la Clematis de conformidad con el estudio que remití al interesado por correo. Trabajaremos sobre los chakras que rigen esas facetas del carácter sobre las que hay que trabajar y con el tiempo diseñaremos una estrategia de conducta como guerrero impecable.

Como ya ha hecho otras veces uno de nuestros compañeros va a ponernos una música escogida por él y tocará el cuenco tibetano. Nosotros permaneceros sentados en postura del loto o tumbados en postura de relajación. Aprovecharemos para hacer respiraciones y algunos ejercicios, como el centrar la mirada, con los ojos cerrados, en la punta de la nariz o mirando al techo. Esto ayuda a desarrollar el tercer ojo, el chakra que lo rige.

TRABAJANDO CON LA ANSIEDAD

Uno de los problemas que hemos analizado de “nuestro Clematis” son sus problemas de ansiedad, un estado muy frecuente en él. Vamos a trabajar un poco en una meditación rápida.

Mientras escuchamos los archivos de sonido que he elegido nos vamos relajando. Nos visualizamos en un bosque druida. Estamos en un claro, rodeados de árboles altos, cuyas hojas son movidas por una ligera brisa. Es de noche. Escuchamos la música a lo lejos. Como en el trabajo con los conos de luz hoy nos vamos a centrar en el chakra raíz para ayudarle a conectar y vincularse con la tierra, con la realidad de todos los días. Hemos visto que tiene tendencia a estados mentales en los que la realidad deja de ser un aliciente para convertirse en algo sin importancia. Visualizamos el cono en color rojo sangre que se va intensificando sobre el chakra y vamos notando el calor, el cosquillero de la energía. Abrimos el chakra y hacemos que la energía comience a fluir en espiral, subiendo por la columna, como lo hace la kundalini. Centramos otro cono de luz, en color amarillo-solar, sobre el plexo solar. Trabajamos con ellos, sin prisa.

Ahora visualizamos una gran pantalla de cine o de televisión, que está en blanco, y la miramos, en ella vamos a representar escenas de los problemas de Clematis.

La ansiedad nace de un error en la apreciación de la realidad, en un faltar a la verdad. Toda conducta nace de un pensamiento previo y si ese pensamiento es erróneo la conducta nos llevará al fracaso y con ello a la ansiedad.

ERRORES MÁS FRECUENTES

-Pensar que somos inmortales, que la muerte nunca nos alcanzará. En base a este error fundamental nos comportamos e intentamos alcanzar ciertas metas que son erróneas y que solo estarían al alcance de un inmortal. La ansiedad por la salud nace de este error. Somos mortales, nuestros cuerpos se deterioran y hay que aceptar esa realidad. Podemos retrasarla mediante una buena alimentación o determinadas conductas que nos beneficiarán, pero no podemos retrasarla para siempre, antes o después caeremos enfermos y antes o después moriremos. Caer en este error es caer en la ansiedad y nunca la superaremos si no cambiamos de forma de pensar. Hay muchas personas hipocondriacas que se pasan la vida temiendo a la enfermedad, observando con lupa sus síntomas e intentando prevenir todo tipo de enfermedades con una especie de ritual supersticioso que creen que siguiendo a rajatabla podrán librarse de lo que nadie se libra, de la enfermedad, el envejecimiento y la muerte.

-Pensar que hay algo inmutable, tanto nosotros como las cosas que poseemos, es un gran error y todo aquel que piense de esta manera acabará sufriendo de ansiedad sin remedio. Nada de lo que tenemos lo tenemos para siempre, nada de lo que consigamos con un duro esfuerzo va a ser para siempre. Quienes no acepten esta verdad y cambien su forma de pensar sufrirán de ansiedad sin remedio. Hoy sufrirán porque sus hijos no les hacen caso respecto a los que han previsto para ellos, mañana porque pierde su equipo, pasado porque pierden el trabajo y al otro porque les han robado en casa. Su vida será una constante ansiedad de la que no se librarán nunca, y ello porque no son capaces de ir a la raíz y cambiar su forma de pensar. Nada es para siempre.

Vamos a visualizar en esa pantalla un río, ha nacido en la montaña, se ha ido engrosando con otros afluentes y va deslizándose con fuerza por la ladera. En la llanura se remansa un poco y camino con menos velocidad, pero aún así nunca deja de moverse. Eso es la vida, el Tao, estamos en un perpetuo fluir, la vida es eso, la existencia no es de otra manera y te adaptas y lo asumes o estarás siempre luchando contra corriente. Algo inútil, que nos dejará agotados y nos producirá ansiedad.

Si estamos en una orilla, inmóviles, y pretendemos tomar y retener todo aquello que se lleva la corriente nos encontraremos con esfuerzos inútiles que apenas conseguirán que retengamos unos segundos algo en nuestras manos. Si todo fluye y nosotros permanecemos inmóviles la vida nos dejará atrás. Solo nos queda arrojarnos al río y tratar de que la corriente nos lleve con la velocidad y hacia donde nosotros deseamos, pero siempre fluyendo.

-Quienes son incapaces de aceptar que todo fluye y se emperran en permanecer inmóviles y apegados a las cosas sufrirán de ansiedad. No es posible que nos tiremos por la ventana y no suframos las consecuencias de la ley de la gravedad. No podemos creernos tan importantes como para que las leyes del universo sean suspendidas para que a nosotros nos vaya bien. Si nos arrojamos por una ventana sufriremos las consecuencias de la ley de la gravedad, si permanecemos inmóviles y apegados a las cosas el río de la vida seguirá fluyendo y nosotros nos quedaremos atrás, sufriendo ansiedad porque no somos capaces de adaptarnos a la fluidez de la vida.

-No es sencillo aceptar y asumir las grandes verdades pero no hay otra fórmula para combatir la raíz de la ansiedad. Podemos vaciar nuestra mente y utilizar las técnicas del yoga mental para que la ansiedad no nos haga tanto daño, pero mientras no cambiemos de forma de pensar será como tomar una aspirina para un dolor permanente de cabeza, hoy nos puede ayudar un poco, pero mientras no encontremos la raíz de ese dolor no lograremos nada.

Nos visualizamos en la pantalla, vemos escenas de nuestra vida, los momentos en que sufrimos de ansiedad y objetivamente analizamos la razón de esa ansiedad. Vemos escenas en las que nos mostramos apáticos, desconectados de la realidad. Aunque No seamos Clematis en realidad todos tenemos los mismos defectos de carácter y los mismos problemas, lo que ocurre es que según dónde esté situado ese defecto, en la gran pirámide del carácter, será el que nos marcará o simplemente una mancha en el cristal.

Regresamos al claro, sentimos de nuevo nuestro cuerpo físico y regresamos a la consciencia como hacemos siempre.

RECAPITULACIÓN

Durante un tiempo trabajaremos con las flores de Bach y la astrología para pintar un cuadro de cómo somos y de cómo es nuestro carácter. Una vez lo tengamos claro comenzaremos a trabajar con los chakras y las estrategias del guerrero impecable de forma individualizada, buscando resultados para cada uno de nosotros.

Un guerrero impecable no busca riesgos en la vida pero tampoco huye de ellos cuando le salen al encuentro. Les enfrenta, cara a cara, y no les da la espalda y se pone a correr. Lo peor que podemos hacer ante un perro que nos ladra es darle la espalda y salir corriendo, nos perseguirá y nos morderá las posaderas. Esto viene a cuento de la anécdota que os conté y que utilizo como uno de los hechos de la semana de los que estoy más satisfecho y que pondría en mi cuaderno de autoestima. Tenéis que seguir pensando en un hecho mensual del que os sintáis orgullosos y anotarlo en vuestro cuaderno de autoestima.

DEBERES PARA LA SEMANA

Leyendo Viaje a Ixtlan de Castaneda me encuentro con la técnica de “Perder la importancia personal” y una conducta que Don Juan le pide a Castaneda que practique y que le servirá para perder importancia personal y acabar con ese miedo al ridículo que tanto nos aprisiona en nuestras vidas.

Don Juan le pide que les hable a las plantas. Castaneda no es capaz de hacerlo se siente ridículo y cree que le está tomando el pelo. Nosotros vamos a hacerlo en casa, al principio cuando estemos solos y luego ya podremos hacerlo en público sin miedo a que el ridículo nos abochorne. Le hablamos a una planta en voz alta, vocalizando, nada de comunicación telepática. Esto lo hacemos a veces con nuestras mascotas y los niños lo hacen habitualmente con sus peluches y juguetes, por eso los niños tienen tan poco importancia personal y miedo al ridículo.

Dentro de la sección estrategias del guerrero impecable pronto subiré un estudio más amplio sobre “Perder la importancia personal” que nos ayudará también a superar nuestros estados de ansiedad y esas conductas apáticas y desconectadas con la realidad cotidiana que adoptamos a veces, más por miedo o por temor al ridículo que porque la realidad haya dejado de interesarnos.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS

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30 05 2014
papus21

28 05 2014
papus21

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