CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VII

17 09 2014

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VII

Querido amigo, querido hermano en el Todo: Desde mi última carta toda tu vida parece haberse ido al garete en un momento, ha sido como chasquear los dedos y de pronto das un salto en el vacío, del paraíso al infierno, del todo a la nada, de una vida asentada sobre los sólidos cimientos de tu casa, a vivir bajo un puente (permíteme que emplee una de tus metáforas favoritas).

No hubiera podido encontrar mejor ejemplo de lo que es el apago, aunque lo hubiera buscado como Diógenes, con la linterna. Estás apegado a tu hogar, a tu familia, a tu vida cotidiana, a lo que haces todos los días… y de pronto, ¡bluff!, llega un aire, tampoco tan fuerte y tu castillo de naipes por el suelo. ¿Para qué apegarse a nada si al final todo va a desaparecer, te lo van a quitar, y sino te lo quitan va a llegar la muerte y ¡zás!

Durante toda tu vida has achacado estas desgracias a tu condición de enfermo mental, que si esto me ocurre a mí porque soy un enfermo mental, que a otra persona normal no le ocurriría, que si Dios no me hubiera castigado por algo que desconozco habría nacido con un mejor sistema nervioso, con neuronas sólidas y no con esta pasta de gelatina, que si… Te has estado mintiendo siempre, en realidad sabes muy bien que todas las causas de tus males se reducen a una: el apego. Te apegas a tu esposa, con amor que consideras profundo y espiritual y cuando llega el tornado resulta que el vínculo se rompe como si fuera un hilo de coser. Seguro que el amor no era tan espiritual como tú pensabas, y seguro también que hasta el apego más profundo a los seres queridos no deja de ser apego. Todo individuo está condenado a desaparecer en el Todo, y por lo tanto apegarse a ellos, aunque sea con amor profundo, espiritual, eterno, inconmovible, no deja de ser también apego. Ahora, cuando los vínculos se rompen y las personas desaparecen, te das cuenta de que en realidad tu enfermedad mental era una disculpa puesto que con ella o sin ella hubiera podido pasar lo mismo o tres cuartos de lo mismo, los efectos serían iguales, aunque las causas hubieran podido variar.

Los hijos son el amor más generoso de un padre, bien pero ahora te puedes quedar sin hijos y todo tu amor no sirve absolutamente para nada. También es apego, son individuos, como tú y de nada sirve apegarse a lo que pasa, lo mismo da que sea un cuerpo físico, que una persona, que un hogar, que el dinero, que … Te recuerdo aquella frase que sabes muy bien desde tu juventud. ¿De qué me sirve ganar todo el mundo si pierdo mi alma? ¿Era de San Ignoacio de Loyola? Tú sabes más de santos cristianos que yo. Te aferras a las cosas, a las personas, intentas controlar los efectos de tu enfermedad mental para que no ocurra lo de siempre, que te hundes y cuando sacas la cabeza a flote tienes que reconstruirlo todo, los daños colaterales han sido tan inmensos que tienes que empezar desde cero. Cada vez que tienes una crisis tienes que plantearte si tu relación de pareja seguirá o no, si la relación con tus hijos se mantendrá, si tu hogar seguirá siendo el mismo o tendrás que buscar otro para ti solo. Haces un recuento de daños y bajas. ¿Estoy yo?, sí, aunque muy tocado; ¿está mi hogar? De momento, puede que mañana no. ¿Está ella? No sabrías decirlo, es como si hubiera desaparecido de tu vida y sin embargo aún no lo ha hecho. No te quedan vínculos, ni de pareja, ni familiares, ni filiales, ni amistosos, ni… ¿Te das cuenta de los pocos vínculos que tienes, que has tenido y que tendrás? Algo deberías pensar al respecto, no te vendría nada mal meditar sobre ello. De pronto sopla el viento y ya no tienes dónde caerte muerto ni hombros sobre los que llorar. ¿Significa algo para ti?

Sí, ya he visto que te has puesto como loco a diseñar estrategias, que si cuando esté solo tendrá que buscarme la vida y crear nuevos vínculos y hacer algo para que la soledad no me lleve al carajo y… ¿Te das cuenta de que apenas te arrebatan aquello a lo que estabas apegado, ya estás de nuevo pensando en la forma de apegarte a nuevas cosas, nuevas personas? Más te valdría aprender la lección de una vez y vaciarte por completo para que el Todo pudiera llenarte. Deja que te arrebaten todo porque nada es tuyo y una vez que estés vacío deja que el viento del espíritu te lleve a donde él quiera.

Ya sé que eres muy de Castaneda, de Don Juan, del guerrero impecable, ya sé que estás intentando hacer lo que tienes que hacer y confiando en que todo te sea favorable. Ya sé que el guerrero impecable diseña estrategias para lo que se le viene encima, porque no sirve de mucho abrirte al vacío sino te apartas de ese sitio donde va a caer una teja y te dará en la cabeza si continúas ahí. Todo eso está muy bien y no te critico, pero piensa que hagas lo que hagas al final morirás y perderás el cuerpo y a tus seres queridos y el trabajo y el dinero y las posesiones… lo perderás todo, por lo tanto es mejor que vayas preparándote ahora, antes de que llegue todo de golpe y no tengas tiempo.

Conoces muy bien el delirio y esta vez lo has aprovechado a fondo, ¡Cómo has delirado! Hasta el punto de que ha estado a punto de ocurrir un milagro, y me lo has achacado a mí. Sabes muy bien, querido discípulo, que mis auténticos milagros serían vaciarte del todo para que pudieras evolucionar espiritualmente todo lo posible y en el menor tiempo posible. Yo no me preocuparía por evitarte el sufrimiento y porque consiguieras nuevas cosas o personas a las que apegarte, para así tapar tus agujeros, que pareces una auténtica regadera. En realidad, si tienes suerte, deberías agradecérselo a las fuerzas que controlan y dirigen el universo, porque son ellas las que bien podrían darte una “chance” para que pudieras mirar por la ventana y ver un mañana en el que pudieras cantar la canción de la supervivencia, importantísima porque si no estás vivo no podrás sufrir para evolucionar. Pero déjame que me olvide un poco de tu sufrimiento, porque no eres el centro del universo ni el ojito derecho de Dios y por lo tanto debo ocuparme de explicar a otros mi teoría de la vinculación para que de esta forma comprendan las raíces del apego y cómo desenraizarlas de sus vidas.

CAMBIO DE EMISORA

RUPTURA CON EL PASADO Y VINCULACIÓN CON EL FUTURO

Permite que aproveche lo que te acaba de pasar. Ya habías escrito, con palabras que no podrás repetir, un largo párrafo que se ha perdido al sufrir tu ordenador un problema. Como ves te sientes muy mal porque mis palabras primeras han desaparecido y no puedes recuperarlas. Te parecían mejor que éstas, pero en realidad no tiene la menor importancia. Yo sigo escribiendo mi carta, con otras palabras y tú sigues asimilando la idea que quiero inculcarte. Nuestras vidas son tan frágiles como esta carta que no fuiste capaz de guardar en el ordenador. No puedes darle al guardar cada vez que escribes una palabra y no puedes evitar que el ordenador tenga un problema cuando quiera tenerlo o cuando las poderosas fuerzas que dirigen el universo te son desfavorables y todo se va al garete. Tienes que aceptar lo que viene y tal como viene. Si no has podido guardar las palabras, busca otras y escribe de nuevo.

Aquella mañana,. Al levantarte de la cama no esperabas que aquel fuera el día de la ruptura, el día del cambio de emisora, la ruptura con el pasado y la vinculación con el futuro. Era un día como todos, un día de verano, hacía calor, y tú seguiste el mismo proceso y horario de todos los días. Se enciende la emisora, despiertas, y a través de ella te vinculas con todo el mundo exterior, el locutor te cuenta lo que sucede y es como si todo un universo exterior penetrara por tu ventana. Mientras sigues atento a los vínculos más próximos, estás vinculado con tu cuerpo físico, hasta el punto de que ya no sabes diferenciar tu consciencia de tu cuerpo, él eres tú y tú eres él. ¿Qué sucederá cuando tu cuerpo físico desaparezca, acaso seguirás convencido de que el cuerpo y tú fuisteis la misma cosa? Estás vinculado con tu hogar y te mueves por él como si te perteneciera. Has establecido vínculos con la cama, la mesita de noche, el cuarto de baño, tus instrumentos de afeitar… Por eso los llamas tuyos y piensas que son tus posesiones, porque la vinculación hace que sean parte de ti, de alguna manera. Si te faltara la maquinilla de afeitar lo notarías y sentirías algo, como un dolor, y la buscarías, porque era tuya. No te sentirías igual con otra nueva porque con la vieja se había establecido un vínculo.

Sales de casa, te subes al coche y todo el mundo exterior aparece vinculado contigo. Sabes muy bien que tu cuerpo físico está aquí porque se ha vinculado con este lugar. Ahora mismo eres consciente de que tal vez mañana estés en otra ciudad y otro entorno, vinculado con otras personas, con otras circunstancias. Estás donde estás porque te has vinculado con el lugar y ves a las mismas personas todos los días porque te has vinculado con ellas, lo mismo que con tu trabajo. Mañana podría producirse la ruptura y todo el vínculo se va al garete. Has roto con el pasado y te vinculas con el futuro.

Un día llegaste de otro lugar y tuvo que pasar un tiempo hasta que te vincularas con la nueva ciudad, la conocieras, reconocieras sus calles y supieras ir de un lugar a otro. Tus seres queridos te acompañaron y tuvieron que vincularse con un nuevo hogar y una nueva vida. Cuando vas camino del trabajo, subido a tu coche, con el que también te has vinculado, ves otras personas que están vinculadas con otros hogares y otros coches. Se han vinculado con otras personas y viven otras vidas. Pues bien, digamos que están escuchando su emisora favorita. Ellos escuchan la suya y tú la tuya. El hecho de que estés vinculado con tus seres queridos se debe a que escucháis la misma emisora.

CAMBIO DE EMISORA

De pronto ocurre algo, que puede ser culpa tuya, causado por ti o por otra persona o por las condiciones climáticas que hacen imposible la recepción de la emisora, o por mil circunstancias distintas, y de pronto dejas de escuchar tu emisora favorita. Ya no escuchas las noticiar que desgrana el locutor y ya no entra por la ventana el universo exterior, como no puedes pasarte sin él tendrás que buscar otra emisora, abrir otra ventana y escuchar a otro locutor. Intentarás llevarte algo de tus posesiones contigo, para que no tengas que estar vinculándote a todo de un día para otro. Dejas un hogar y tienes que vincularte con otro, se ha roto el vínculo con tus seres queridos y tendrás que vincularte con otros o someterte al tormento de la soledad, de la desvinculación.

Constantemente estamos viajando por el espacio y el tiempo. El universo se expande, el tiempo va hacia delante y no hacia atrás y nosotros vamos con él, va nuestra consciencia que es atemporal y no espacial, pero con la fuerza de esa consciencia, con lo que tu amigo don Juan llamaría “el poder” va también el cuerpo físico, estamos tan vinculados con él que empleamos la mayor parte de nuestra energía para mantener ese vínculo, de otra forma moriríamos y tendríamos que vincularnos con otros cuerpos o tomar otras emanaciones del Águila, como diría tu amigo don Juan. Tenemos tal derroche de energía al mantener el vínculo con nuestro cuerpo físico, que a veces nos cuesta seguir manteniendo el vínculo con nuestras posesiones, nuestro hogar, nuestras cosas y hasta con nuestros seres queridos. Hay días que estamos como idos, descentrados, confusos, olvidadizos, desorientados. Hay días en que casi no sabemos dónde estamos. ¿Es esta nuestra habitación? ¿Dónde he dejado las llaves del coche, y el reloj, y la cartera? Al perder fuerza el vínculo con nuestras posesiones debido a que tenemos poca energía y la estamos empleando casi toda en nuestro cuerpo físico, nos encontramos con que las cosas se pierden, desaparecen o no sabemos dónde están o no nos damos cuenta, no somos conscientes, lo que viene a ser lo mismo. Es como si viajáramos en el tiempo y en el espacio, atando fuertemente a nuestra nave espacial todo lo que nos queremos llevar. Veamos.

NAVE ESPACIAL: Nuestra consciencia.
POSEIÓN MÁS PRECIADA: Nuestro cuerpo físico.
TRIPULANTES O HUÉSPEDES INVITADOS: Nuestros seres queridos.
POSESIONES: Nuestro hogar, nuestra casa, lo que hay dentro, nuestro dinero, nuestro trabajo, nuestro coche, nuestro….

¿Os imagináis lo que se necesita para llevar todo eso consigo en un viaje espacial? La nave tiene que ser poderosa y grande, llena de combustible, con una potencia de despegue y de movimiento inimaginable. Todo lo que tenemos que llevarnos con nosotros en tiempo y en el espacio requiere una formidable fuerza, potencia de tracción. Necesitamos combustible para la nave-consciencia, para que su materialidad-cuerpo físico no se deteriore demasiado rápidamente y tenemos que poseer vínculos muy fuertes para no dejar atrás nuestras posesiones y a nuestros seres queridos.

LOS SERES QUERIDOS

No es tan fácil como ustedes piensan que nuestros seres queridos viajen con nosotros. Para empezar los hemos encontrado porque ellos y nosotros nos hemos reencarnado en un momento del tiempo y en un lugar del espacio. De haber sucedido en otro tiempo y en otro lugar no nos hubiéramos encontrado. Es decir, que desde una dimensión donde no existe espacio ni tiempo, por una especie de agujero de gusano, nos hemos vinculado a un cuerpo, en un lugar concreto y en un tiempo determinado. Al hacerlo se ha establecido de inmediato un vínculo con nuestros padres (que han aceptado ese vínculo, lo mismo que nosotros o ha sido impuesto por leyes kármicas). Así pues se produce un acto sexual, se funden dos células y comienza el proceso de gestación de un nuevo ser. Nosotros nos vinculamos con ese nuevo cuerpo material y seguimos todo su proceso.

Nuestra consciencia, nave espacial, se ha vinculado a un armazón material, estamos pues en un momento del tiempo y en un lugar del espacio. Tenemos una clara posesión, nuestro cuerpo físico, y van con nosotros unos astronautas o viajeros o huéspedes que ya forman parte de nuestra nave espacial. Son nuestros seres queridos, nuestros padres, que ya están viajando con nosotros. Luego vendrán los hermanos y otros seres queridos que iremos “atropando” a lo largo de la vida, amigos, pareja, hijos propios, etc. A todos esos los tenemos que llevar hacia delante, en un viaje espacial y temporal. Si nuestro cuerpo físico no tiene combustible y no podemos seguir manteniendo el vínculo con nuestra consciencia, morimos, y de esta manera dejamos atrás a nuestros seres queridos y posesiones. Ellos siguen el viaje en el tiempo y en el espacio en sus propias aeronaves-consciencias. Pero nosotros ya no estamos con ellos porque no tenías suficiente energía, suficiente combustible.

Esto y no otra cosa es la muerte. Es decir, venimos de una dimensión donde no hay espacio ni tiempo, nos colamos en esta a través de un agujero de gusano, nos vinculamos (vínculos energéticos) con un cuerpo físico, con seres queridos, con posesiones, con un lugar, con un tiempo (nacimos en tal momento y no en otro), y con todo este bagaje emprendemos un viaje por el universo. El universo se expande, vamos hacia delante, y vamos a una determinada velocidad que nos exige el tiempo y el espacio, si nos quedamos atrás nos desvinculamos de todo, incluso de nuestro cuerpo y morimos.

¿Os imagináis la cantidad de energía que se gasta en este viaje? ¿La cantidad de energía que es necesaria para mantener el vínculo con el cuerpo físico, con los seres queridos, con el hogar, con las posesiones, y todo esto viajando a una velocidad constante en un universo en expansión? No es extraño que se produzca la muerte o que no seamos capaces de mantener la vinculación con las posesiones y las perdamos por el camino o con nuestros seres queridos y se produzcan las rupturas afectivas y sentimentales.

Pero ya me he extendido en exceso, querido amigo. Continuaré en otra carta. Mientras tanto busca la forma de hacer acopio de energía para seguir vinculado con tus seres queridos y tus posesiones y entornos. Sabes que el amor es la más poderosas de las energías, si te unes al amor, seguro que conseguirás energía bastante para mantener tu nave viajando por el espacio y el tiempo. Si no es así perderás tus posesiones, tus seres queridos, tu hogar, tu espacio, y tendrás que trasladar tu nave espacial a otra trayectoria donde aparecerán otras cosas, otras posesiones, otros hogares, otros seres queridos. Tampoco es tan importante, no hagas una tragedia de ello. Lo que sí te pido, por favor, es que conserves tu cuerpo físico, porque lo necesito aquí y ahora, en este lugar y en este tiempo, para transmitir mis mensajes. Si tú no recibes mis cartas, me tendré que buscar a otro, puede que no sea tan bueno o tan malo como tú, eso no es importante, pero eso me llevará un tiempo y ya no queda mucho tiempo, este planeta debe ser elevado en la luz o será destruido. No te lo tomes muy a pecho, la destrucción no es tan terrible, es algo parecido a cuando pierdes tu maquinilla de afeitar o tu reloj. Sufres porque los hechas de menos, pero compras otros y te vinculas con ellos. Nuestras consciencias son eternas e indestructibles, pueden vincularse a tiempos y lugares, personas, posesiones, pero ellas están fuera de ese viaje, no forman parte de él. Por lo tanto la destrucción de posesiones, planetas o cuerpos es algo tan natural como excretar lo que se come. Eso sí, procura cuidarte, amigo, porque debo confesar que te he tomado cariño. Eres como eres, un auténtico zopenco, y siempre pensando en las mismas cosas, pero te he tomado cariño, hay algo bueno en ti como en todos, la chispa divina que nos habita. Un abrazo.

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