LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN V

8 10 2014

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN V

TÉCNICAS CHAMÁNICAS

EL HACER Y EL NO HACER

En el libro Viaje a Ixtlan de Castaneda el chamán don Juan le habla del hacer y del no hacer y le pide que siga sus instrucciones para lograr que su mente entre en el “no hacer”. La escena tiene lugar en un risco de una zona desértica y el ejercicio que le pide hacer consiste en mirar un punto negro en las rocas o una sombra en las montañas.

Intentaré resumir la teoría del “hacer” y del “no hacer” en sus puntos más básicos. Las citas las subiré en su momento al diccionario chamánico. Podríamos buscar comparaciones con el yoga mental o con otras filosofías esotéricas, pero no serían exactamente iguales ni en los conceptos ni en las consecuencias. Se podría decir que “hacer” es el actuar de todos los días. Don Juan dice que con el hacer nos vinculamos al mundo físico, es decir, atrapamos las emanaciones del Águila que corresponden a este mundo  en el que estamos viviendo. Para ello situamos el punto de encaje, es decir ese punto de luz que permanece en el huevo luminoso que es el ser humano a la altura del ombligo, un metro por delante de lo que es la carne física, en ese lugar que nos permite vivir y movernos en este mundo material. Cuando el punto de encaje se mueve a lo largo de la cintura del huevo luminoso, podríamos expresarlo así, nos vinculamos con otros mundos, con otras emanaciones del Águila. En lugar de utilizar la primera atención, que nos permite ver el mundo físico, pasamos a la segunda o tercera y entramos en contacto con otros mundos o dimensiones.

Al “hacer”centramos nuestra atención en el mundo material y nos parece que ninguna otra cosa puede existir aparte de ello. Sin embargo cuando entramos en la segunda o tercera atención, cuando movemos el punto de encaje, se nos abren nuevos mundos y dimensiones. Es algo parecido a lo que serían los sentidos y el razonamiento en nuestra vida cotidiana respecto a la intuición a los mundos o universos con los que podemos contactar a través de la meditación.

Hacemos, dice don Juan, para crear este mundo y atarnos a él. Las personas normales, no los guerreros, se defienden de la compulsividad de las emanaciones del Águila creando una estrecha vinculación con el mundo cotidiano, es como ponerse una venda en los ojos para no ver lo que no se quiere ver. En cambio el guerrero está con los ojos muy abiertos, observándolo todo, y al hacerlo entra en contacto con las emanaciones del Águila, puede verlas y su compulsividad llega a ser tan extraordinaria que hasta podría matarlo. Por eso el guerrero utiliza otras técnicas, especialmente la de ir acompañado a la segunda o tercera atención, para que la compulsión de las emanaciones no acabe con él.

Un guerrero impecable tiene que aprender a “no hacer” si quiere mover o cambiar el mundo, como dice don Juan. La creencia de que el mundo físico es como es y que no puede ser de otra manera y que su solidez solo puede ser modificada por fuerzas tan poderosas como la energía nuclear, es solo eso… una creencia. Lo mismo que formamos un mundo, lo podemos deshilar, cambiar, modificar y formar otros mundos distintos. Este concepto de don Juan encaja a la perfección con la física cuántica. Las partículas no están aquí y ahora, están en todos los aquís y en todos los ahoras a la vez. Digamos que las partículas fluyen en el río infinito del ser y se modifican con tal velocidad (es un decir) que no se puede concretar cuándo una partícula “era” y “estaba”. Es como si el universo fuera un todo fluyente, donde nada permanece.

El no hacer consiste en “contactar” con ese río fluyente y modificar, con el poder, lo que deseamos cambiar, o atraer, con el poder, lo que buscamos. La forma de “no actuar” es muy parecida a la meditación o a las técnicas de yoga mental que pretenden permitirnos el contacto con el Todo, superando el velo de Maya. Tampoco es tan sencillo pensar que “no hacer” es sentarse y no moverse. Don Juan dice que el “no hacer” permite “parar el mundo”. Este es un concepto novedoso y de una gran fuerza. Mientras que el yogui logra alcanzar el Todo con la meditación, el guerrero impecable para el mundo con el “no hacer”. Al pararlo todo el concepto que tenía de la realidad material de las cosas se desvanece. Un guerrero con suficiente poder puede conseguir lo que pretende, modificando lo que sea necesario para lograrlo. Puede también “abrir” grietas entre dimensiones y colarse de una a otra.

El trabajo de la técnica de “no hacer” requiere mucho tiempo y esfuerzo. Lo mismo que el arte de ensoñar, ese buscarse la mano en sueños, que le enseña don Juan a Castaneda y que le obliga a trabajar constantemente en sueños, el no hacer es un trabajo de por vida para el guerrero impecable. No se trata pues de moverse como una peonza, buscando cosas, haciendo de todo, para que la vida, nuestra vida cambie, a veces, le dicen don Juan, lo único que hay que “hacer” en la vida es “no hacer”.

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