DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL IV

2 12 2014

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL IV leproso Un enfermo mental debe estar siempre atento a cualquier signo que indique un deterioro, la proximidad de una crisis. Debe actuar como el personaje leproso de las Crónicas de Thomas Covenant, el Incrédulo, la famosa saga de fantasía. Este personaje que padece una lepra que está acabando con sus terminaciones nerviosas y que le impide darse cuenta de las heridas que recibe, que acaban infectándose gravemente, se ve obligado a practicar una técnica que le han enseñado sus cuidadores, él la llama OVE, en inglés. No sé que significa, pero la técnica consiste básicamente en una meticulosa observación de todo su cuerpo, buscando cualquier herida sufrida a lo largo del día y de la que no ha sido consciente. Los enfermos mentales no perdemos sensibilidad, al contrario, sufrimos de una hipersensibilidad. Nuestra auto-observación debe centrarse en las heridas que sufre el alma a lo largo del día por ese exceso de sensibilidad. Cualquier herida sufrida acabará infectándose y generando la típica patología de nuestra enfermedad, que en unos casos se trasluce en una manía obsesivo-compulsiva, en otros en una grave depresión, en un delirio… cada enfermedad tiene su propia sintomatología. En mi caso no puedo estar satisfecho de mis “OVES” puesto que indican un deterioro importante que es signo de la aproximación de una crisis que debo evitar a toda costa. Los signos, en sí, son ridículos, pero me muestran el Guadiana subterráneo que está bajo ellos. El hecho de que los cacharros estén dos días en el fregadero o el que la ropa lavada permanezca una semana sobre una silla, sin planchar, o que lleve más de una semana sin cambiar las sábanas y hacer la cama, no son en sí hechos importantes, a mí no me molestan, pero sí indican que estoy en medio del caos y la apatía. Son signos de que mi intensidad vital, mi concentración, están disminuyendo muy seriamente. Un enfermo mental debe estar siempre en permanente concentración, vivir cada instante como si fuera el último de su vida, ser consciente, como un guerrero impecable, de que la muerte está detrás de nosotros, con la mano en el hombro izquierdo, esperando el menor desfallecimiento. Un guerrero impecable vive cada instante como si fuera el último de su vida, no tiene otro, al segundo siguiente puede estar muerto. Por eso cada segundo es importante, es imprescindible. Don Juan le dice a Castaneda que un guerrero impecable actúa, eso es lo que define su naturaleza. El pensar, el sentir, el dejarse llevar por la desesperación, incluso una consciencia clara y lúdica, no son importantes porque no te hacen caminar. Puedes permanecer toda la eternidad inmóvil, con una consciencia perfectamente lúcida, pero un guerrero no permanece inmóvil, camina siempre, un paso tras otro, tomando decisiones a cada paso que da. El actuar hace a un guerrero impecable, no el dudar o el sentirse culpable o el compadecerse de uno mismo, o el anotar cada momento de lucidez. Los actos hacen al guerrero, no el pensar. Este es un bonito tema para el blog, continuando con las Enseñanzas de Don Juan. En ese sentido creo que a pesar de mis estados de ánimo sigo actuando como un guerrero, sigo caminando hacia delante. Permanecer inmóvil, mirando el abismo, no es propio de un guerrero. Me siento orgulloso de estar actuando, día tras día, haciendo cosas, siguiendo una estrategia de guerrero, caminando hacia delante, hacia donde sea, porque no tengo ni idea de hacia dónde voy. Camina o revienta, era el título de las memorias del Lute que leí hace años. Puede que reviente, eso no está en mi mano evitarlo, pero será caminando, hacia delante, siempre hacia delante. Los efectos de alguna de mis estrategias han sido ridículos, esperpénticos, demoledores, es un alivio que algunos de ellos se vayan atenuando con el tiempo, que la piedra que eché a rodar de pronto se haya detenido al encontrar un obstáculo. Estoy más tranquilo, esperando que la rutina me acoja. Hay un tiempo para cada cosa y una cosa para cada tiempo, que dijo el sabio Salomón. Ahora mi tiempo es el tiempo de la espera. Esperaré el tiempo que sea necesario. El luto sigue cobrándose su deuda, día a día. La soledad sigue friéndome con sus impuestos implacables que solo Dios sabe a qué está dedicando, no a crear nuevas carreteras o caminos hacia el horizonte. Es el tributo que debe pagar todo caminante, todo viajero del tiempo. Mi bajada de peso se ha estabilizado, va a ser difícil superar esa línea roja que marca mi estado físico. No importa el peso que arrastre mientras siga caminando. He comenzado las clases de yoga mental, no es fácil hacerlo en el estado en que estoy pero creo que otros enfermos pueden comprenderme mejor y aceptar mi ayuda sabiendo que yo soy como ellos, que sigo adelante en plena crisis y de esta manera encontrar un poco de esperanza, sabiendo que otro sigue su camino, que un guerrero impecable jamás se rinde y tira la toalla. En esta tercera etapa del cursillo trabajaremos sobre todo las relaciones interpersonales. Me he dado cuenta de que esa es nuestra piedra de toque, donde fracasaremos como personas o triunfaremos. El resto son bastones que nos ayudan a caminar, pero las relaciones interpersonales son vida, sin ellas no vivimos, tan solo vegetamos. He hablado con una enferma bipolar con la que he compartido pasiones literarias en otras páginas. Una simple llamada telefónica me ha ayudado mucho. En momentos de crisis otros enfermos nos pueden ayudar mucho más que “los otros”. La comprensión, el conocimiento, es el primer paso hacia el amor y es imposible que quien no te conoce te quiera, te pueda amar, es como intentar salvar a otro del naufragio cuando tú mismo no sabes nadar. Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo. Esta frase evangélica encierra una filosofía profunda de la vida. Es una heroicidad inútil intentar guiar a alguien si tú mismo estás ciego ante la vida. No quiero que me salven, que me rediman, solo quiero compañía y eso es imposible cuando dos personas siguen distintos caminos. Durante el fin de semana estuve escuchando el requiem de Fauré en disco de vinilo, tiene un pequeño rayón, pero se conserva bien. Una música maravillosa que refleja bien un estado de ánimo. Hay tristeza profunda, tristeza y melancolía en esta maravillosa música, pero está empapada de esperanza, tal vez sea el requiem que más me llega en la historia de la música. Hay mucho amor en esta obra maestra. También vi dos películas de Bogart, de cine negro. Como no puedo utilizar el vídeo para ver las grabaciones en cinta porque no sé qué le ha pasado., utilizo el ordenador. Gracias a Dios tengo mucho material, de momento estoy servido. He fumado mucho. Las adicciones se intensifican con las crisis. Espero poder regresar a los cuatro o cinco pitillos al día. Hay que aceptar las propias debilidades y no emperrarse en ser perfectos como una meta a corto plazo. Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. Esta frase evangélica propone una meta a largo plazo. Aquí y ahora asumir las propias debilidades es quererse a uno mismo. Quien se odia intenta acabar con lo que odia, que en este caso es uno mismo. Un pésimo camino. La llamada de D. me emocionó mucho. Es difícil llamar al quien no te llama, pero cuando estás mal, estás ahogándote, el otro no puede esperar que seas tú quien nade hacia él. Eso está fuera de la realidad. Si no puedes dar un paso es el otro quien debe darlo. Sino lo hace es como esperar que un tetrapléjico venga a visitarte, una pura entelequia, esperar que suceda un milagro para que te salgan bien las cosas. Me voy a dormir muy pronto. Al menos he rehecho mis provisiones de hierbas para dormir y pastillas de valeriana. Gracias a ello he dormido bien. Es importante que duerma muchas horas. El sueño es lo más reparador que hay. Como decía Yogananda, allí, en otras dimensiones es donde hacemos provisión de los vitatrones, esa energía vital que nos permite reparar las heridas del alma. Sigo sin anotar los sueños a pesar de ello recuerdo algunos. Es como si un abismo hubiera cortado en dos mi vida. Son sueños de otra persona, distintos, de otro camino que poco tiene que ver con el que he seguido hasta ahora. Esta es una zona muy tranquila y silenciosa. Apenas oigo a los vecinos. La calle parece desierta, es como un oasis en el tráfago de la vida moderna, me gusta, aunque a veces hecho de menos los ruidos y el griterío. Estoy cerca del parque a donde voy algunas veces y del hospital. Es bueno que el hospital esté cerca cuando uno está solo. Buda riente Sigo frotando con cariño la cabeza del buda riente del hall. Es un gesto respetuoso y también un gesto irónico y humorístico. ¿Lo estás pasando bien? Le digo. Bueno, ya me tocará a mí. ¿Te resulta divertido ver mi sufrimiento? Vale, intentaré verlo todo como tú. Con esa risa discreta, tapándote la boca con la palma de la mano, pero que no resulte hiriente. Intento leer un rato las novelas policiacas, Último intento de Patricia Cornwell y la Piscina de los ahogados de Ross Macdonald. He comenzado a leer el libro que me prestó B, las memorias de un preso del franquismo, de un poeta. Una historia muy humana y conmovedora, aunque no necesito ahora sentir tanta empatía por el sufrimiento ajeno. Tengo que dejar pronto la lectura, no me concentro. Me tumbo en la cama, boca arriba e intento relajarme. Todo llega a mi mentecon demasiada intensidad. A veces consigo dormirme como si los dioses se apiadaran de mi. Me abrazo a la almohada. Ahora entiendo a las personas maduras que siguen durmiendo con sus mascotas. Abrazar a tu pareja es uno de los grandes dones que te puede conceder la vida, pero ahora soy un single. Casi me dan ganas de cantar a voz en grito la canción navideña. Single bell, single bell (¿campana solitaria?). Mi inglés da risa, pero me gusta jugar con las palabras. Me duermo escuchando la campana solitaria. Mejor una campana solitaria que todas las iglesias tocando el requiem por un enfermo mental. Mañana será otro día, aunque para el guerrero impecable no hay días, solo un impecable camino antes de la impecable danza con la muerte. Que la paz profunda nos acompañe a todos en el camino.

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2 responses

2 12 2014
Maria Dolores

Siempre hay que buscar un apoyo emocional cuando uno está solo, desvalido. Puede ser un profesional de la medicina o un buen amigo (que también existen). Cada enfermo es diferente, pero el insomnio es uno de los primeros síntomas de que se está produciendo una crisis. El acceder a medicina natural si es efectiva, es buena cosa. En el caso en que falle: la medicina convencional.

Sí, ahora eres “single”, y lo peor se acercan fechas señaladas, estoy segura de que eres un “guerrero en el camino de la vida”. Saludos.

3 12 2014
papus21

Gracias Lola. Creo que me iré a una casa rural en la montaña, habrá gente, no mucha y no estaré solo. No son fechas para estar solo en tu apartamento, emborracharte y sentirte una mierdecilla. Un abrazo.

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