DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL V

10 12 2014

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL V

Se ha cumplido un mes desde que firmara el contrato de alquiler del apartamento. Un mes puede ser toda una vida,un segundo también. Creo que estoy mejor, aunque eso puede que sea solo una creencia. El luto por la separación aún no ha caducado, pero lo llevo mejor, una pizca mejor. Ha sido un mes delirante, como todo el verano. Aún no he releído ni pasado al ordenador lo que escribí en la montaña, me da miedo. Me he metido en unos follones terribles, en unos líos “pistonudos” como hubiera dicho mi padre. La estrategia número 2 es más follonera que salir a la calle y ponerse a insultar a todo el mundo. Eso sí ¡qué divertida es! Para los demás, para los lectores, cuando les cuente las historias que he vivido. Para mí ha sido espantoso, una mierda.

El último acontecimiento de la estrategia número dos ocurrió el viernes, pero no lo voy a contar aquí puesto que ya lo hago en la introducción a los “Monólogos improvisados”. Me limitaré a poner un enlace a lo que podría titular “Un humorista en capilla”.

http://www.sonymage.es/foro/viewtopic.php?f=13&t=22339

He tenido que interrumpir este diario porque llevaba ya un rato oliendo a quemado y de pronto he visto humo. Había puesto a cocinar un poco de verdura. Cardo de un bote y unas acelgas congeladas. Creí haber puesto bastante agua, pero no me di cuenta de que había dejado la vitro muy alta. Es una vitrocerámica, antigua, de tiempos de Matusalén, incluso creo que una parecida la probé en Madrid, en mis primeros tiempos de soltero cocinillas, aunque tal vez esté equivocado y allí tenía gas. Es cuestión de buscar en Google cuándo comenzaron las vitrocerámicas en España. Pues bien. Me encontré la cocina llena de humo y como ni me había fijado en que había campana extractora tuve que buscar a toda prisa cómo funcionaba y dónde se encendía. No quise abrir las ventanas, porque no es cuestión de crearse mala fama justo al cumplirse el primer mes. Los vecinos van a pensar que tienen un pirómano en el edificio.

No he podido salvar mucho del guiso, lo suficiente para un primer plato acompañando al pescado. Algo es algo. Así no engordo. Debo tener mucho cuidado con estas cosas, mis despistes mientras estoy “creando” algo en la cabeza siempre han sido algo común, algo que me sucedía cada cierto tiempo, que aceptaba como una debilidad de mi carácter, como un vicio que tenía sus consecuencias. Pero ahora estoy solo, no puedo permitirme estas debilidades.

DESPISTES A EVITAR

-Cuidado con la cocina, con el frigorífico, con la logística.

-Cuidado, mucho cuidado, con las llaves. Ya he dejado el otro juego en el trabajo al que puedo acceder sin demasiados problemas, llamando a “A…” o a la policía local, pero no seria plato de gusto.

-Cuidado con el coche. Por “suerte” solo le he hecho un raspón con la columna del garaje, y “por suerte” en el otro lado de donde ya había hecho uno en mi vida anterior. Digo que es una suerte porque no tuve ningún accidente este verano, durante las vacaciones, y eso es casi un milagro. No ha sido nada, pero debo estar muy atento, mirar las ruedas, estar atento a los posibles problemas que pueda darme,etc.

-Cuidado con el tabaco. Me asomo a la ventana del salón, que da a la calle, cuando no puedo evitar caer en la tentación de fumar en casa (suelo hacerlo en la calle). Los vecinos han podido pensar que fue un cigarro, pero olía mucho a comida quemada. Mi falta de olfato, mi absoluta falta de olfato, nunca fue un problema, pero ahora que estoy solo puede serlo.

-Mucho ojo a no dejar la puerta del apartamento abierta, a no dejar el coche abierto, a no olvidarme la cartera en cualquier sitio. Estas cosas ahora son mortales.
Creo que es suficiente por hoy, tampoco voy a volverme paranoico. Ha sido un pequeño accidente. La logística va bien y el orden relativamente bien. Es cierto que tuve la ropa sin planchar una semana, pero eso no es importante, y además estaba demasiado hundido. Es cierto que no cambié las sábanas durante quince días, pero he ventilado bien la habitación, ya he cambiado las sábanas y las he lavado este fin de semana. Estando como estoy estas cosas tienen disculpa. Pero ojito para el futuro, no puedo tirar por la borda mis planes de orden, organización y limpieza. Los fines de semana limpio algo,lo básico. Creo que no me estoy portando mal. No te estás portando mal, Cesarito, creo que te merecerías un pequeño premio, algo así como salir a cenar un fin de semana, cuando te paguen la extra.

Hablando de despistes. Mucho ojo con no olvidarme de pagar el alquiler. Lo tengo en la cabeza, pero me conozco. No debo hacer la transferencia de las pensiones porque me han ingresado en la cuenta común. Ojo, debo llamar a Habilitación para que me digan si me han cambiado el número de cuenta y cobraré la extra en mi nueva cuenta. Debería hacer un papel, todos los meses, con las cosas que debo hacer a principio de meses sin falta, e irlas tachando conforme las vaya haciendo. Esto lo hace todo el mundo con naturalidad, los que están acompañados y los que están solos, pero nosotros los enfermos mentales debemos tener mucho cuidado con estas cosas. Parecen tonterías pero te juegas la cara.

Son tantas las cosas prácticas que debo tener en la cabeza que me asusta un poco el no estar bien un día y que todo se vaya al garete. Esto también es típico de un enfermo mental, todo va bien y de pronto un día estás muy mal y te olvidas de cerrar la puerta al salir o de cerrar el coche o no recuerdas dónde lo has dejado, o se te quema la comida y organizas una buena. La concentración en estos temas debe ser estricta, como la concentración de un jugador de futbol antes de un partido importante. Por cierto que no supe cómo terminó ayer el Madrid. Me fui a la cama muy pronto. Podía haber salido a verlo pero cada vez me cuesta más hacer estas cosas. Por cierto que sigo durmiendo mal, a pesar de las hierbas y la valeriana, es normal, pero sabes muy bien, Cesarito, que si no duermes bien luego no das pie con bola, ni en el trabajo ni en ninguna parte.

De cosas prácticas creo que ya ha habido bastante. El ánimo regulín-regulón, tuve un bajón terrible y asomó la oreja la idea del suicidio. Solo duró una hora, el tiempo que tardé en reaccionar, en utilizar mis técnicas mentales y en elevar el ánimo casi a pulso. Pero esto es peligroso. No tenía tranquilizantes en casa, sino hubiera podido sentir la tentación de hacer una locura. Mucho ojo, Cesarito, ahora estás solo y tienes que sobrevivir.

Creo que voy entrando en una calmante rutina. En el trabajo todo va bien. He tenido suerte con “A…” me está ayudando mucho y no solo como compañero de trabajo, también en otras cuestiones de la vida. Es curioso escribir un diario que vas a hacer público, no puedes evitar hablar de otras personas y tampoco puedes ser un pelota indecente. Tengo claro que este diario lo van a leer en algún momento personas que me conocen. No es agradable expresarte con sinceridad sabiendo que otros están atentos a tus pensamientos y emociones, pero tengo claro que lo que estoy haciendo es imprescindible para mi supervivencia, un enfermo mental que vive solo no puede prescindir de las herramientas que le ayuden para abrir las ventanas y gritar si es necesario, en momentos de crisis. Recuerdo ahora el grito de Munk. Intentaré hablar lo menos posible de otras personas, pero no rehuiré ese riesgo cuando resulte de todo punto inevitable en un diario sobre mi vida. No estoy en una isla desierta.

La estrategia número 1 a la espera, la número 2 creándome problemas pero abriendo horizontes, la creatividad haciendo que queme la comida, aún no he establecido una rutina creativa. Leo poco porque no me concentro. He visto este fin de semana varios episodios de Breaking Bad, la serie que me ha dejado “A…” Ves le vuelvo a mencionar, pero es inevitable, sin esa serie este sábado hubiera sido terrible, estuve muy deprimido. Excelente serie, me está gustando mucho. Además de dos películas de Bogart he visto Atormentada de Hich, que ya creía haber visto pero no es así. Tienen tantas películas que alguna siempre queda por ver. No es cómodo ver cine en el ordenador, con el monitor encima de la mesa del salón, pero el espacio es el que es, no puedo hacer milagros. La mitad de la mesa del salón para comer, la otra mitad para el ordenador que está instalado como un mono en un árbol copudo de la selva, todo cables, todo en el aire. Tal vez mi subconsciente encuentre alguna solución, lo tendré que programar. Creo que el espacio está aprovechado al máximo, poco más puedo hacer.

Logística repasada, estrategias repasadas, estados de ánimo y auto-observación ( La OVE de las Crónicas de Thomas Covenant el incredulo) repasados. Futuro solitario pero con horizontes de grandeza, como el título del western clásico. He comenzado las clases de yoga, pocos porque fue el día que llovió tanto. Voy encarrilando mi vida. Me resulta gracioso pensar en que alguien de mi entorno lea este diario y luego nos veamos. Esto es como Gran Hermano, solo que ellos lo hacen por dinero, fama, por exhibicionismo y yo por pura supervivencia. ¿Que hay algo de narcisismo, de exhibicionismo, de lo que sea y que acabe en “ismo”? Bien, vale, no lo niego, pero no voy a olvidarme de una importante herramienta de supervivencia solo por lo que puedan pensar los demás. ¡A la mierda con todo! ¿Acaso mi prioridad número 1 no es sobrevivir? Pues entonces… A la mierda con todo. Ahora mismo recuerdo la famosa escena de Fernando Fernán Gomez que tanto explotaron en la tv. ¡Cómo me identifico con él!

caricaturas sexo 1

¿Y el sexo? Vamos Cesarito, no te olvides de algo importante. Me voy a llamar Cesarito de ahora en adelante cuando me vea como el doble tonto que tengo, ese que no es capaz de hacer con normalidad lo que los demás parecen ser capaces de hacer con la yema de un dedo. Claro que me da la risa con esto del sexo. ¿Los demás lo solucionan con la yema del dedo? Será cuando hurgan con ella ahí abajo, porque la verdad sea dicha, el sexo es uno de los mayores tabús sociales y una de las necesidades vitales del ser humano que peor se soluciona en esta sociedad. En este terreno soy uno de tantos.

Pero Cesarito, no intentes huir, antes o después tendrás que tomar decisiones. Pues si, pero ahora no puedo, bastante tengo con salir a flote. Además me queda la recapitulación, que va a ser muy dura, va a ser la “h…” voy a tener que emplear mis “c…” para no hundirme. Debo recapitular o eso siempre quedará atrás, minando el terreno que piso. Va a ser duro, sin duda. Siento una terrible pereza de pensar en el sexo. Por cierto que las chicas de “La Capilla” eran preciosas, pero ¡maldita sea! ¡Qué edad tienes Cesarito! Pues sé más realista, coño. De momento me arreglo abrazándome a la almohada y dejando que mi fantasía erótica me lleve donde quiera. Parece una tontería, pero para los que tenemos una fantasía tan viva, tan delirante, a veces ese “orgamisto de la señorita Pepis” es fantástico.

Y con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho. Jeje, lo único bueno que tenemos algunos enfermos mentales es que ya lo tenemos todo perdido y hasta podríamos salir a la calle desnudos que nos importaría un carajo. Yo de momento no lo voy a hacer, bastante tengo con desnudar mi alma en este diario. Perder la importancia personal, perder la importancia personal, me diría el simpático chamán don Juan Mathus. En lugar de como le llamaba a Castaneda algunas veces, “Carlitos”, me imagino llamándome a mi Cesarito. Vamos, Cesarito, ándele, ándele, manito y a ver si pierdes la importancia personal de una “p…” vez. Te iría mucho mejor en la vida, ya lo creo, manito.

Veo que el otro día estuve escatológico y hoy estoy mal hablado. Pues qué me importa, hijo de la chingada, como le dijo también don Juan a Castaneda, que no se cortaba cuando era preciso en llamar pan al pan y vino al vino e hijo de la chingada a Cesarito, que se lo merece. El lenguaje es también una forma de desahogarse, una terapia, que puede ayudar cuando es preciso. Y eso del machismo por emplear partes masculinas me parece una tontería. Los testículos no forman parte de la personalidad del hombre, como los ovarios no lo son de la personalidad femenina, pero cuando hay que emplear la voluntad hasta as últimas consecuencias y un hombre habla de testículos y una mujer de ovarios, me parece perfecto. Si no tuviera testículos tendría que inventármelos para enfrentar la recapitulación que me espera. Y si fuera una mujer en lugar de un hombre, tendría que echarle muchos ovarios, o uno muy grande, o dos pelotas de tenis en la cancha.

¡Ándele, ándele, Cesarito, con dos ovarios! ¿Y eso del sexo? Jajá, jejé, jijí, jojó y jujú. Dejémoslo para otro día, que me troncho.

¿Y qué harás esta tarde de “dimanche”, Cesarito? Pues me voy a ver algún capítulo más de Breaking Bad. ¿Qué significará? ¿Tal vez el rompedor malo o algo así? Gracias a “A…” me has aliviado el fin de semana.

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2 responses

18 12 2014
papus21

Gracias Lola y gracias por tus llamadas justo en los momentos en que me siento más solo. Creo que a quien no sea un enfermo mental le resultará muy extraño y sorprendente que una persona pueda desnudar así su alma y para quienes son enfermos mentales les debe sorprender aún más que alguien no tenga miedo de confesar públicamente que lo es y cómo es su enfermedad. Los enfermos tenemos pánico de hablar de nuestra enfermedad, de hablar de nosotros, y luego nos quejamos de que no nos comprendan. Pues bien, yo que ahora no tengo nada que perder, me puedo permitir este lujo, que es un auténtico lujazo tal como está nuestra sociedad y tal como estamos considerados los enfermos mentales en esta hipócrita sociedad que puede aceptar casi todo menos la posibilidad de que ellos alguna vez pierdan la cabeza, no es tan malo, de verdad que no es tan malo, lo malo es perder el corazón y gracias a Dios pocos enfermos mentales lo perdemos porque no nos podemos permitir algo así, perder la cabeza y el corazón a la vez. Gracias Lola. Un abrazo.

10 12 2014
Maria Dolores

Sí, ha sido un fin de semana algo caótico, ¡cuántas veces he quemado la comida por enfrascarme en escribir al PC! Siempre habrá un mañana mejor, sí, porque estas aún en fase de duelo, con el divorcio. Y claro, volver a empezar es siempre difícil, desconcertante, complicado pero mejor ser positivos y pensar que habrá un mañana mejor.

La verdad, que desnudarte en público es toda una experiencia mediante tu diario. Al que no le guste… que no lea. Buenas noches.

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