AGENDA ONÍRICA X

15 12 2014

AGENDA ONÍRICA X

He descuidado mucho el mundo onírico durante este año que termina, no es de extrañar porque he estado muy ocupado intentando sobrevivir, y antes intentando que el desastre que se avecinaba y que de alguna manera me había sido expuesto en sueños, no acabara con mi vida física, que es lo único que me interesa realmente.

Ahora sé que los tres o cuatro sueños que me anunciaron el desastre eran fácilmente interpretables a poco que yo me hubiera planteado que la génesis estaba en mí y no en acontecimientos que afectaban a otros. Uno de los sueños era transparente, pero yo preferí interpretarlo como la muerte física de un ser querido. Claro que prefiero haberme equivocado y que lo que iba a suceder fuera esto y no lo otro. Otro sueño era tan anodino que lo desprecié. Me estaba afeitando y la cuchilla se me caía una y otra vez porque la maquinilla estaba mal,algo que ocurrió poco después. No le di la menor importancia a pesar de que el soñador, o sea yo, tenía en la mente una preocupación angustiosa que luego resultó ser tan real como la vida misma. A veces despreciar un supuesto sueño anodino puede ser un craso error.

Los otros sueños, de carácter erótico y tan insólitos y extraños que preferí achacarlos a un desagüe de mi subconsciente, han resultado ser tan nítidos que solo mi incapacidad para aceptar la evolución o retroceso de mi personalidad me impidieron hacerles caso. No es que esos sueños se hayan hecho realidad o vayan a ser reales en el futuro, bien pudiera ocurrir que nada de ello suceda, no obstante reflejan muy bien mis circunstancias presentes y el camino que se abre ante mí, lo acabe recorriendo o no.

De tan evidente casi se me pasaba por alto la pesadilla sufrida solo unos días antes de la crisis que ha desembocado en este absoluto desastre. Fue tan contundente que me dejó sin respiración. Se podría decir que todo estaba ya hecho y era irreversible. Las circunstancias, el entorno del sueño nada tenían que ver con lo que luego ocurrió, pero eso es algo sin la menor importancia, los sueños me han enseñado que lo que importa es lo que hay en la mente del soñador, sus sentimientos en el momento del sueño, porque lo que ve o cree ver o dónde está es siempre muy confuso e intrascendente en los sueños premonitorios. La mente se traslada en sueños a momentos y lugares que no son necesariamente el tiempo y el lugar donde va a ocurrir el acontecimiento premonitorio, pero allí la mente que sueña sí puede estar pensando y sintiendo lo que el yo futuro pensará y sentirá en un futuro más o menos próximo. El recordar el sueño, el hablar de él en voz alta, especialmente con las personas involucradas en ese sueño cambian necesariamente los acontecimientos futuros. El cambio drástico que se produjo en mi pesadilla fue el de que en ella yo no tomaba la decisión definitiva, lo que ha sucedido en la realidad, pero eso no modifica sustancialmente la esencia del sueño puesto que mi decisión fue a toro pasado, cuando ya todo estaba irremediablemente hundido y seguir adelante hubiera sido solo un acto de fe desesperado. Cuando el acontecimiento entrevisto premonitoriamente en sueños ocurrirá mucho tiempo después en el mundo físico, de la vigilia, el recuerdo y anotación de ese sueño apenas influye en los acontecimientos futuros, puesto que el olvido anulará cualquier decisión que se quiera tomar. En ese caso solo el subconsciente y la programación que hemos hecho en sueños tendrán algo o mucho que decir al respecto. Cuando ya todo estaba en marcha me llegó una especie de “dejá vu” de muchos años antes en el que fui consciente de la encrucijada en la que estaría metido en unos años. En aquella experiencia todo estaba claro, pero con los años el olvido fue tan profundo que solo el schock sufrido despertó el recuerdo, un recuerdo tan vago que me pregunté sino sería todo pura fantasía. No, no lo era, como lo demostró mi actuación inconsciente y drástica cuando necesitaba desesperadamente algo a lo que asirme para no hundirme de forma irremediable.

También me olvidaba de otro sueño que es fácil que no se realice tal como fue soñado pero que fue un aviso tan contundente que debió haberme obligado a diseñar una estrategia clara y rotunda respecto a lo que se estaba avecinando. Más que sueño fue ensoñación, como lo llamaría don Juan, porque en él estaban todas las características de la ensoñación, tal como se las describe en el arte de ensoñar, la luz especialmente. Recapitulando debo reconocer que los sueños sí me avisaron y si lo hicieron de forma contundente, pero como ocurre siempre con los sueños premonitorios el aviso no es suficiente si desconoces las circunstancias del hecho que provocará la crisis. En realidad bien pudiera suceder que al final uno no hace caso de estos avisos porque ya ha asumido que a lo mejor lo que va a ocurrir es lo mejor que pudiera pasar dadas las circunstancias. La semilla de lo que va a ocurrir se plantó muchos años antes. Luchar porque ahora brote no tiene mucho sentido cuando la hemos dejado crecer y la hemos regado durante años.

Quedan otros sueños que es fácil lleguen a realizarse en un futuro más o menos lejano. La espantosa pesadilla del cáncer se enmascaró con la úlcera, pero para mí sigue vigente y anotada. Corroborada por otro sueño de otra persona se ha convertido en un futuro lógico y muy a tener en cuenta. Tal como me han anunciado los sueños y algunas intuiciones bastante intensas, mi vejez podría llegar a ser muy dolorosa y el deterioro que puedo sufrir en los últimos años algo espantoso. Tal vez me espere un terrible dolor físico, el cáncer, o un deterioro absoluto de la personalidad, Alzheimer. Si fuera así el karma que he arrastrado en esta vida sería algo tan, tan infernal que debería preocuparme por recordar algo de mis vidas anteriores. Enfermedad mental, intentos de suicidio repetidos y muy angustiosos, desvinculaciones afectivas extremadamente dolorosas, y si al final llega el dolor físico o el desmoronamiento de la personalidad tendría un mural muy adecuado para ilustrar La Divina comedia de Dante, la parte infernal, por supuesto.

¿Ha sido mi conducta merecedora de todo esto? Sinceramente creo que no, he cometido errores graves, he tardado en aprender algunas lecciones y otras aún no he conseguido asimilarlas. He hecho sufrir a seres queridos y personas de mi entorno, pero creo que eso se compensaría con lo que me han hecho sufrir a mí, y mi férrea voluntad de evolución espiritual merecería una dispensa de mis sufrimientos por parte de los dioses del karma. Debería buscar en vidas pasadas la causa de todo esto.

Ya en mi novela El loco de Ciudadfría me planteaba seriamente la posibilidad de que en sueños avanzáramos hacia el futuro y ante determinadas encrucijadas tomáramos decisiones que nuestro yo interno considera mejores para nuestra evolución y que contradicen lo que piensa nuestro yo externo al respecto. La posibilidad de que el yo interno engañe al yo externo, le manipule, le lleve por un camino que no quiere ir, pero que a la larga se demostrará mucho mejor, es una posibilidad que para mí sigue siendo real y muy consciente durante el estado de vigilia. No puedo descartar la posibilidad de que lo ocurrido este verano haya sido una decisión de mi yo interno que ha manipulado al externo con tal maestría, buscando sus puntos más débiles que sería un formidable trabajo de acechador, según la filosofía chamánica de don Juan. Evitar a mis seres queridos el sufrimiento de una enfermedad como el cáncer y el Alzheimer es algo muy propio y connatural a la mentalidad de mi yo interno. Si ese futuro fuera probable y yo fuera mi propio yo interno haría algo parecido sin la menor duda o remordimiento. Tengo muy claro de que si llegara a sufrir esas enfermedades jamás permitiría que un ser querido, con el que he roto, me cuidara. Es tan inaceptable para mi personalidad, pasada, presente y futura que no me cabe la menor duda de que lo haría.

La posibilidad de que sea al contrario, es decir que mi yo externo me haya inducido sueños para sugestionarme y evitar el remordimiento y la culpa por mi conducta presente no puede ser descartada pero me parece ilógica. El yo interno es mucho más poderoso y no se deja manipular, nunca se dejaría manipular por el yo externo. Si mi vejez fuera tranquila en este sentido tendría que plantearme algunas cosas, aunque bien pudiera haber ocurrido que he tomado decisiones que han impedido esas enfermedades. El futuro es algo realmente complejo e impredecible.

Mi descorazonamiento por los resultados de un estudio sistemático de los sueños durante años pudiera ser tan solo producto de la depresión actual, en realidad he aprendido mucho. Debería plantearme ahora qué sentido tiene la anotación y el estudio de los sueños para un guerrero impecable que vive y actúa en el presente. En este sentido la filosofía de don Juan es clara, los guerreros solo pueden ser de dos clases, o acechadores o ensoñadores. Yo claramente sería un guerrero ensoñador y por lo tanto mi comportamiento con los sueños tendría lógica. Don Juan le enseña a Castaneda a moverse en sueños, a saber qué son los sueños y cómo tiene que actuar un guerrero en sueños. En el arte de acechar está todo esto. Puede que yo haya incluido mis estudios rosacruces en mi trabajo onírico y planificado una estrategia realmente delirante para el yo externo. Sería más o menos esta: en sueños viajo al futuro, veo las encrucijadas, los diferentes caminos que puedo seguir según tome una u otra decisión en un momento clave. Una vez que mi mente ha viajado y visto, elige lo que considera mejor para mi personalidad interna, no para la externa. Esto podría generar contradicciones y manipulaciones sin cuento. La más clara de ellas el sufrimiento que he aceptado y los obstáculos sistemáticos que estaría poniendo en mi camino. En lugar de achacar todo esto a las poderosas fuerzas que controlan el universo tal vez debería achacarlas a mí mismo, a mi yo interno. En este sentido el episodio del Loco de Ciudadfría, cuando un yo futuro llega en sueños al yo presente y le habla de lo que ha visto y de las decisiones que ha tomado, bien pudiera ser una realidad factible, delirante, muy delirante, pero increíblemente precisa y lógica si aceptamos que el alma, el yo interno, se mueve fuera del tiempo y bien podría trazar una estrategia que para el yo externo actual sería una mierda, un desastre. Si he aceptado la filosofía espiritualista de la vida, la existencia del alma, del yo interno, la vida como escuela espiritual, de acuerdo con Milarepa, tengo que aceptar la posibilidad de que yo mismo me esté poniendo trampas y me esté manipulando para llevar a mi yo interno por un camino que este jamás aceptaría. No aceptaría una vida como la que he llevado, repleta de sufrimiento, no aceptaría que mis cualidades como persona, que las tengo, hayan quedado escondidas tras la enfermedad mental y que toda mi vida haya sido una terrible carrera de obstáculos cuando tal vez por lo que soy hubiera podido tener una vida más cómoda. Se podría decir que me han sido negados algunos placeres de la vida que para mi yo externo son muy importantes y que apenas he podido catar.

¿Entonces debería plantearme los sueños desde esta perspectiva? Si fuera así no tendría el menor sentido el duro trabajo de recordar sueños, anotarlos y reflexionar sobre ellos. Sería un trabajo estúpido. Pero tal vez tuviera sentido si lo veo desde la perspectiva que tiene el yo externo en la escena del Loco de Ciudadfría. El yo externo le dice al yo interno, que le visita desde el futuro, que él se considera con el mismo derecho que él a tomar decisiones. El yo interno le replica que no puede tomar decisiones desde el presente con la misma lucidez y con todos los datos que él posee tras visitar el futuro. Además él está mucho más evolucionado espiritualmente. En realidad el yo externo presente es una mierdecilla de persona. Cierto, le dice el yo externo, no lo niego, pero yo soy tú y en mi interior está la misma chispa divina que habita en ti. Y le dice que se le enfrentará a muerte, que no le dejará que le manipule, le mienta, que él mismo intentará recordar los sueños y tomar las decisiones que procedan desde su punto de vista. El yo interno replica que él es más poderoso, tiene más medios y las decisiones que prevalecerán son las suyas. El yo externo, muy enfadado, contesta que la batalla aún no la ha perdido y que se verá quién gana. ¿Existe esa batalla en mi mundo onírico? Me cuesta aceptarlo pero creo que es posible. Mi yo interno me está llevando por un camino de sufrimiento para hacerme evolucionar espiritualmente, tomando decisiones terribles para mi yo externo, decisiones que pueden destruirle, terminar en un suicidio, por ejemplo. Pero parece que el yo interno tiene razón en que es más poderoso porque se sale con la suya y además está evitando el suicidio, con una estrategia delirante y alucinante, pero muy efectiva al parecer.

El yo externo busca el placer, una vida muelle, el placer de la comida, el placer de una relación sentimental, de una familia, el placer del halago hacia sus cualidades intelectuales, busca ser conocido como escritor, el aplauso de los demás, y el yo interno pone obstáculo tras obstáculo, hace que las tragedias se sucedan en su vida, una tras otra. Es como si le dijera, haré que nazcas como enfermo mental, que sufras todo lo que un enfermo mental puede y debe sufrir. Te dejaré que cates el amor para evitar que te suicides, te daré una familia durante un tiempo y luego te quitaré ambas cosas. Dejaré que tu paladar disfrute de la comida y luego te daré una úlcera. Permitiré que atisbes lo que hubieras podido llegar a ser como escritor, como intelectual y luego pondré tales obstáculos en tu camino que harás el ridículo más espantoso. Y el yo externo replica, lucharé a muerte por recordar los sueños y tomar yo las decisiones. Lucharé contra mi enfermedad mental hasta superarla. Defenderé a muerte el amor y la familia. Y si las pierdo buscaré en el sexo todo el placer que pueda, para compensar tanto sufrimiento. Buscaré el éxito como escritor y haré todo lo que esté en mi mano. Cada vez que tú decidas hacerme sufrir para obligarme a evolucionar espiritualmente, yo buscaré la compensación del placer, el placer de la comida, el placer del sexo, el placer de la creatividad, el placer del reconocimiento público, el placer de una vida larga y placentera.

No sé si esto es un delirio de mi mente de enfermo mental, pero una cosa está clara, es lo que está ocurriendo en mi vida, lo que ha sido mi pasado y lo que con seguridad será mi futuro. Una lucha sin tregua. A este respecto recuerdo aquel sueño de los tres ancianos. Ocurrió de joven, antes de los treinta años, tras una relajación que me hizo entrar en sueño profundo. Al despertar lo recordé casi todo y escribí un relato de ciencia ficción, Clave 1, operación rescate. En realidad el sueño era claramente espiritual y yo lo trasladé a la realidad física para darle un sentido. Los tres ancianos me permitían ver el futuro, la razón de mi nacimiento aquí y ahora. Me hablaban de una misión a cumplir. Me permitían ver el futuro de la humanidad y el mío propio con tal detalle que lloré como un infante. Pero cuando terminé de ver mi vida actual una cólera sorda brotó de mi interior. Me niego, dije, me niego absolutamente, yo no voy a aceptar tanto sufrimiento, ni por mi ni por nadie, ni por la humanidad, ni por el universo, ni siquiera por Dios. Ellos se rieron con bondad. No puedes hacer nada, no puedes evitarlo. Y yo respondí con la frase que guía mi vida, soy una chispa divina, soy parte de Dios, puedo tomar las decisiones que toma el mismo Dios puesto que yo de alguna forma soy Dios. Se rieron mansamente. Si tus decisiones las tomara la chispa divina te dejaríamos en paz porque no somos tan tontos para oponernos al mismo Dios, pero tus decisiones las está tomando tu yo actual, limitado, tu yo menos espiritual, buscas el placer y evitar el dolor, no son las decisiones de tu chispa divina, son las decisiones de tu yo externo.

No estoy de acuerdo y tomaré mis decisiones, me oponga a vosotros o al mismo Dios. Soy libre, así es como me ha hecho el mismo Dios. Y ellos me pusieron ante el gigantesco monitor y me hicieron ver de nuevo mi vida y aceptaron negociar. Fue ridículo. Les dije, quiero fumar, si me apetece quiero fumar. Se rieron con ganas. Hecho. Necesito el amor, una mujer que me ame y a la que ame. Es una condición irrenunciable. Hecho, me dijeron, pero… solo por un tiempo. Necesito algo que me ayude a evitar el suicidio, no quiero pasarme la vida sufriendo. Hecho, me dijeron, tendrás la ayuda del yoga mental, de Milarepa, serás creativo, no serás un músico como quieres, un nuevo Beethoven, que componga una nueva sinfonía número 9, pero serás escritor. No quiero dar la cara, quiero permanecer oculto, al menos hasta los últimos años de mi vida, antes de morir, en mis últimos años, podréis hacer conmigo lo que queráis. Hecho, dijeron, podrás utilizar Internet, darás la cara sin que vean tu cara.

Cuando aquella mujer apareció en mi vida le hablé del sueño y le di una copia del relato. Insistí tanto que fue un milagro que no me mandara a la mierda. ¿Fueron los ancianos los que me privaron de ella? No lo creo, los maestros espirituales no nos privan del amor y del placer, nos privamos nosotros. Yo desbaraté todo porque soy una mierdecilla. Ella no pudo ver la vida desde el lado espiritual. Los dos fallamos. Los ancianos tenían razón… solo por un tiempo. ¿Y ahora? ¿Son los ancianos los que guían mi vida, es mi yo interno el que pone los obstáculos? No lo sé, pero está claro que mi yo externo sigue en lucha con mi yo interno. Solo consigo recordar determinados sueños y de forma que siempre quedan dudas. No renuncio a lo que en aquella escena con los ancianos no renuncié, sigo peleando con ellos o con mi yo interno, y mi vida sigue siendo una mierda, pero con una dignidad asombrosa. Una mierdecilla en el vater pero orgulloso de ser persona, de ser libre.

Don Juan le dice a Castaneda que los mundos oníricos son reales, pero son distintos al mundo real. No podemos vivir en un mundo con las reglas del otro. ¿Es lo que he estado haciendo yo? Sigo anotando sueños esporádicamente. No tienen mucho sentido, pero lo tienen. El sueño de esta noche está anotado así.

SUEÑO DEL 12 AL 13 DE DICIEMBRE DEL 2014

Anoche no tomé valeriana, aún así he dormido bastante bien, salvo por una pesadilla/Pesadilla terrible. Estoy durmiendo en una casa desconocida, un edificio grande. Un lugar desconocido/ Es de noche/ Ambiente tétrico/ Estoy solo y no espero a nadie, ni tengo a nadie en quién pensar/ hay presencias ominosas en el edificio que se mueven como fantasmas/ Siento miedo, un miedo intenso, mucho más fuerte que el que podría sentir en la realidad, las emociones oníricas siempre son mucho más intensas que las que tenemos durante la vigilia/ Noto una presencia cerca y me siento aterrado, comienzo a dar patadas defensivas en la cama/ Es muy posible que las haya dado también en la cama real/ No he tirado la lámpara ni golpeado contra nada/ Me despierto sobresaltado/ la sensación de soledad e indefensión era casi infinita/ La presencia ominosa puede estar relacionada con un incidente en el trabajo, ayer.

Otros sueños que apenas recuerdo, una ciudad desconocida, onírica, por donde me suelo mover en sueños. Un mercadillo, siempre ando solo en mis sueños, no he establecido vinculaciones oníricas con personas. Es difícil como le sucede a Castaneda con La Gorda. Aún así es extraño que siempre me mueva solo en sueños. Interesante reflexionar sobre ello.

Otros sueños de hace unos días. Estoy en Ciñera, donde viví en mi infancia. Estoy en Valladolid, sueño del colegio, repetido, interesante, debería ponerlo en la próxima agenda onírica. Deduzco que estoy buscando mis lugares de poder, como le dice don Juan a Castaneda, todos tenemos lugares de poder donde vamos en sueños o con nuestro otro yo, allí acumulamos nuestro poder, nuestra energía, allí vamos a recuperar el tesoro cuando lo necesitamos. En nuestro lugar de poder número uno danzaremos con la muerte nuestra última danza. Estemos donde estemos acudiremos a ese lugar para morir. Viaje a Ixtlan. Debo recuperar esa frase del libro electrónico, anotarla.

El sueño de los ancianos sigue siendo el sueño más largo y completo, más vívido. ¿Por qué lo recuerdo ahora? Es curioso no lo he recordado durante la crisis. Tal vez lo necesite para afrontar lo que me espera. Si en un momento de mi vida logré un sueño tan completo debería volver a intentarlo ahora, puede que que mi yo externo necesite saber antes de tomar algunas decisiones. No sé lo que me espera pero el guerrero impecable seguirá tomando decisiones, una tras otra. Puede que no sean las mejores, puede que me causen mucho sufrimiento, pero serán decisiones de guerrero y no de hombre corriente, como dice también don Juan. Es el momento de un sueño esclarecedor, en unos meses puede que ya sea tarde, habré tomado decisiones de las que ya no se vuelve atrás.

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2 responses

18 12 2014
papus21

Hola:Puedes escribirme a mi correo cesargarcia434@gmail.com Lo mismo que cualquier interesado en el mundo onírico o en este blog. Un saludo.

18 12 2014
mrdark5251

Interesante, puedo contactarte por algún medio electrónico?

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