CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-7

18 02 2015

CURSILLO DE YOGA MENTAL

TECERA ETAPA CLASE SÉPTIMA


SALUDO BUDISTA

Vamos a seguir con nuestro entrenamiento semanal, ahora conscientes de que sobre todo estamos ejercitando nuestro cuerpo astral y el resto de cuerpos con los que estamos vinculados, que forman parte de nuestra personalidad. Tenemos la falsa idea de que lo que mueve a nuestro cuerpo físico son las órdenes motoras recibidas a través del sistema nervioso. Es cierto que nuestros nervios mandan corrientes eléctricas a nuestros músculos ordenándoles que se muevan, pero en realidad lo que está ocurriendo es que nuestro cuerpo astral, vinculado al cuerpo físico, está actuando en conexión con él. Sería algo así, para que nos entendamos, como si un humano estuviera dentro de una carcasa robótica. Sería el humano el que actuaría y el robot solo sería el soporte o hadware, utilizando la metáfora del ordenador.

Esta conexión entre cuerpo astral y cuerpo físico resulta tan agotadora para ambos cuerpos que por eso necesitamos el sueño, una separación provisional para que el cuerpo físico descanse de recibir órdenes y el cuerpo astral deje de estar tenso y centrado en su conexión con el cuerpo físico y pueda permitirse seguir sus actuaciones y su vida habitual en otras dimensiones. El cuerpo astral, energético, no se cansa y podría realizar todo tipo de actuaciones durante mucho tiempo, pero al estar conectado con el cuerpo físico la necesidad de desconexión durante algún tiempo, a través del sueño, es tan imperiosa que como se ha probado, un ser humano podría morir o volverse loco si no tuviera suficientes horas de sueño.

Con estos ejercicios lo que estamos haciendo es revitalizar esta conexión y conseguir que ambos cuerpos se sientan a gusto uno con el otro, que el cuerpo físico reciba buenas y rápidas órdenes del cuerpo astral y que éste último no tenga que sufrir los excesos del cuerpo físico. La armonía entre ambos es imprescindible en esta vida física. De ahí que se hable de enfermedades psicosomáticas cuando no se encuentra explicación al deterioro del cuerpo físico y se considera que es la mente la que está causando el problema. En efecto, un cuerpo astral que se sienta cada vez más a disgusto dentro del cuerpo físico buscará fórmulas para desconectarse y si no puede mejorar con las horas de sueño buscará deteriorar el cuerpo físico para que se produzca la muerte.

Como ya dije somos seres multidimensionales, tenemos muchos cuerpos y vivimos en muchas dimensiones. La armonía entre todas ellas nos permitirá alcanzar la felicidad a través de una evolución espiritual armoniosa. Cualquier desajuste ocasionará problemas, desde la enfermedad física, pasando por la mental, hasta la muerte. Lo primero que tenemos que plantearnos es si deseamos seguir viviendo y ser felices. Si es así ya tenemos la mitad del camino andado, sino es así, si nuestro cuerpo astral está harto de tener que cargar con el cuerpo físico, que no le genera ninguna satisfacción, lo que hará es provocarnos una enfermedad física o mental para permitir que la desconexión le ayude a tener más actividad en el plano astral y menos en el plano físico.

Aprenderemos a practicar una OVE, o una autoobservación de todos nuestros cuerpos. Si no tenemos deseos de vivir, si la vida no nos satisface todo lo demás irá mal y no solo porque acontecimientos externos nos estén destrozando la vida, sino porque nosotros mismos hemos renunciado a vivir y a ser felices.

MEDITACIÓN SOBRE NUESTROS CUERPOS

Voy a ir dejando de hablar sobre pranayama o respiración o mantras, salvo que sea necesario para una meditación específica. Ya tenemos la base para practicar nosotros mismos la respiración y los sonidos vocales. Debemos acostumbrarnos a hacerlo en nuestras casas como algo tan habitual como fregar los cacharros tras una comida. Esto debe formar parte de nuestra vida.

Ahora que ya conocemos que somos como muñecas rusas, con diferentes cuerpos, la meditación seguirá un proceso de visualización distinto. Sabemos que el cuerpo físico recibe órdenes del astral y éste del causal, pasando por el resto de cuerpos intermedios. De lo que se trata ahora es de ir quitando los cuerpos externos para que el cuerpo causal tome el mando. Es como separar el trigo de la paja o como ir filtrando sensaciones hasta llegar a la consciencia última que es nuestro yo más profundo. La molestia que sentimos en un pie, en un músculo, el bloque doloroso de algún canal o nadi no pertenece al cuerpo físico, es consecuencia de que el cuerpo astral nos está avisando de que hemos descuidado el cuidado del cuerpo físico o de que nos hemos dejado llevar sin tino por lo que nuestro cuerpo mental o emocional nos ha pedido y hemos descontrolado este complejo mecanismo de muñecas rusas. Un pensamiento obsesivo acabará por repercutir en el cuerpo físico y agotarnos. Un constante vivir “emocionalmente” con intensidad absoluta y entrega a nuestras emociones, por muy buenas que sean, por muy generosas y positivas, por muy espirituales, acaba agotando a un caballo, como me decían a mi de niño, cuando no paraba de moverme durante todo el día. Niño, acabarías agotando a un caballo. En efecto, deberemos ser conscientes de una vez por todas, que el cuerpo emocional es un cuerpo más dentro de este complejo entramado de cuerpos. Si solo le damos importancia a él, si solo seguimos sus impulsos, acabaremos completamente agotados y estresados y el resto de cuerpos descontrolados y faltos de armonía porque estamos ocupándonos solo de uno mientras el resto no es feliz porque no puede hacer lo que le gusta. No podemos pasarnos la vida como si fuéramos un programa de ordenador, en el cuerpo mental, tampoco como si fuéramos solo animales que responden tan solo a sus impulsos físicos, comer, defenderse, dormir. Ni siquiera el cuerpo emocional nos va a generar la felicidad. Es solo un cuerpo con sus necesidades personales, si descuidamos el resto ya veremos cómo todo se desequilibra y acabamos siendo incapaces de controlar nuestras emociones, viviremos para ellas y solo en ellas y el cuerpo mental acabará por sufrir de ideas obsesivo-compulsivas y el cuerpo causal no será capaz de transmitirnos sus órdenes para una evolución espiritual armoniosa.

Ascendemos desde el cuerpo físico, nos lo hemos quitado, como si fuera una muñeca rusa, nos quedamos con el cuerpo astral y lo relajamos como antes hacíamos con el físico. Vemos qué estímulos, emociones, pensamientos, qué acontecimientos del día lo han “herido”. Los pensamientos y emociones de los demás también nos hieren en el cuerpo astral. Esto es algo que desde ahora en adelante tendremos que asumir y actuar en consecuencia. Los pensamientos y emociones no quedan en el interior de nuestros cráneos. Son parte también del cuerpo astral, energético, que se mueve de otra manera, en un mundo diferente y con leyes diferentes. Un cuchillo no puede herir a un cuerpo energético, pero sí a un cuerpo físico. Una emoción, un pensamiento, no podrían herir directamente a un cuerpo físico, pero sí afectarían a otro cuerpo astral o energético.

Tenemos que repasar las heridas sufridas por el cuerpo astral, como si hiciéramos una OVE o una relajación con nuestro cuerpo físico. Buscaremos los acontecimientos del día (porque los acontecimientos del día anterior ya han sido reparados en el sueño) y descubriremos dónde hemos sido heridos, por qué emociones o pensamientos ajenos. Cómo hemos reaccionado, si estamos sufriendo de ideas obsesivo-compulsivas, si está claro que algo no va bien y dónde no va bien.

Estamos realizando una relajación con el cuerpo astral o energético. Hoy aplicaremos la meditación a ello. No se trata solo de buscar recuerdos o emociones, sino de ver cómo éstas han herido el clon del cuerpo físico que es el cuerpo energético. Durante esta etapa del cursillo vamos a trabajar mucho con estos cuerpos y vamos a ver cómo herimos y somos heridos por los pensamientos y emociones de otros y cómo nosotros podemos herir y gravemente incluso a nuestros seres queridos con nuestras emociones.

Estamos por encima del cuerpo físico, como si hubiéramos levitado. Estamos relajando nuestro cuerpo energético, estamos viendo sus heridas, sus problemas, nos centramos en él, dejando que nuestro cuerpo superior, el causal, tome las riendas y nos diga lo que debemos hacer y cómo hacerlo. Con esto es suficiente por hoy.

Una vez repasados los acontecimientos diarios y relajado el cuerpo astral, procedemos a su unión con el físico, a su armonización. El cuerpo físico pesa, cada uno de sus músculos reacciona. Estamos regresando a la dimensión física. Movemos los dedos de las manos, etc. Como hacemos siempre.

RECAPITULACIÓN

Durante esta etapa vamos a avanzar un paso más en la recapitulación. No nos limitaremos a recordar lo que ha pasado durante la semana, a analizarlo y a ver en qué hemos fallado y en cómo corregirlo. Vamos a centrarnos en el cuerpo astral o energético, vamos a ver cómo hemos dañado a los demás y cómo los demás nos han dañado a nosotros mismos y cómo nosotros mismos nos hemos dañado. Deberemos ir separando los cuerpos y viendo cómo determinados acontecimientos pertenecen a un plano y no a otro. Este será también el ejercicio para la semana que viene, sin olvidarnos de las terapias curativas con las manos, que hemos estado practicando en clase.

QUE LA PAZ PROFUNDA NOS ACOMPAÑE A TODOS EN EL CAMINO

SALUDO BUDISTA

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