CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-9

11 03 2015


CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-9

SALUDO BUDISTA

En esta tercera etapa del cursillo vamos a dedicarnos con gran intensidad al conocimiento de los diferentes cuerpos que poseemos y a equilibrarlos y alimentarios adecuadamente.

EL CUERPO FÍSICO

Sabemos que el cuerpo físico necesita alimentación, bebida, ejercicio físico, constantes cuidados de mantenimiento, necesita sueño, descanso, atención constante. El cuerpo físico es perecedero, antes o después va a desaparecer por lo que no nos puede servir como habitáculo permanente para la consciencia. La consciencia lo utiliza durante el tiempo de la vida física y luego se traslada… ya veremos a dónde.

En el cuerpo la consciencia imprime sus recuerdos. No lo hace solo en el cerebro, cada célula de nuestro cuerpo está empapada de nuestra consciencia. El dolor nos demuestra que cada célula forma parte de nosotros. En algunos casos, como ocurre con las uñas o los pelos, la consciencia no está en ellos con tanta intensidad como para que el dolor al cortarnos las uñas o un pelo sea insoportable. Pero prueben con un trozo de piel, un dedo, con cualquier parte de su cuerpo y el dolor será tan intenso que nadie, salvo que sufra una patología masoquista querrá causarse dolor.

La consciencia se ha unido al vehículo llamado cuerpo físico con una vinculación tan estrecha que no podemos desprendernos de nada “nuestro” sin sufrir un intenso dolor. Esto nos ayuda, mientras estamos vivos, en el cuerpo físico, a que no huyamos fácilmente de este periodo de “escuela”, de prueba, que necesitamos para evolucionar espiritualmente. Si fuera tan fácil muchos ya habríamos abandonado el cuerpo porque la vida nos resulta muy dura y no nos interesa seguir sufriendo aquí. El instinto de supervivencia nos obliga a seguir vivos mientras podamos. Nos han puesto aquí para aprender determinadas lecciones y no nos vamos a escapar tan fácilmente.

EL CUERPO ASTRAL

En el libro que estoy leyendo ahora sobre el cuerpo astral, y que comentaré en este blog en otro momento, se dice que la mayoría de los seres humanos somos mucho más felices con nuestro cuerpo astral, cuando estamos en sueños, que en nuestro cuerpo físico. Por eso a muchos nos cuesta tanto despertar y odiamos ese momento en el que nuestra consciencia regresa al cuerpo físico y nos enfrentamos a un nuevo día, teniendo que llevar a cuestas algo tan pesado y molesto.

El cuerpo astral está formado de energía, no de materia, y sus necesidades son muy diferentes. También las leyes a que está sometido en la dimensión astral son muy diferentes a las que existen en el mundo físico.

La consciencia al morir pasa al cuerpo astral, pero solo durante un tiempo, porque el cuerpo astral, aunque esté hecho de energía no es eterno, también se deteriora. La estancia de nuestra consciencia en el cuerpo astral podría compararse al purgatorio católico. Según nuestros conocimientos y nuestra evolución espiritual esta estancia en el mundo astral será más o menos prolongada y agradable o desagradable.

En otro momento hablaremos más de cómo funciona este cuerpo en el mundo astral. Digamos tan solo que el cuerpo astral no necesita alimento físico, aunque puede crearlo con su mente y sugestionarse de que está comiendo o bebiendo. El cuerpo astral se alimenta de estímulos y por lo tanto le gusta “viajar” y relacionarse. Vampirizar energías de donde puede o le dejan.

EL CUERPO CAUSAL

En él se asienta nuestro verdadero “ego”, el yo interno del que hablan los rosacruces. Este yo interno necesita ponerse en contacto de forma permanente con los otros cuerpos, porque son ellos los que le irán proporcionando la felicidad o bien tendrá que sufrir la enfermedad, la enfermedad del alma, que no es otra que la infelicidad. Esta comunicación con el resto de cuerpos necesita puentes y los chakras son los puentes y los clavos que unen los diferentes cuerpos. El chakra de la garganta es el que une al cuerpo astral con el físico. Si está bloqueado, si no está desarrollado, no recordaremos lo que hemos vivido en el mundo astral, en sueños, cuando nos despertamos. También debemos de abrir este puente entre el cuerpo astral y el causal no recibiremos enseñanzas e instrucciones de nuestro yo interno.

Cualquier cosa que no sea felicidad no alimentará al cuerpo causal. Las “felicidades” del cuerpo físico, los placeres, son muy poca cosa para el cuerpo causal, ni siquiera un aperitivo, por lo que buscará felicidades más sólidas y enjundiosas. La felicidad emocional también es poca cosa y muy fugaz, los afectos se pierden o se deterioran, nada permanece para siempre. La emoción y el sentimiento también es un alimento pobre para el alma. Solo le queda el amor, la búsqueda del amor, no del amor mundano sino del espiritual, el amor profundo que nos une a Dios. La espiritualidad es el gran alimento del alma. Por eso las personas poco espirituales tienen el alma enferma y antes o después esta enfermedad se manifestará.

MEDITACIÓN SOBRE EL CUERPO ASTRAL

Hoy vamos a retomar la relajación clásica, en la que nos hemos venido ejercitando desde el comienzo de este cursillo. Como sabéis consiste en centrar la atención en cada parte del cuerpo para desbloquear los canales energéticos o nadis y abrir y activar los chakras.

Ya estamos en la glándula pineal, la puerta luminosa que hemos visto en otras meditaciones. Ahora vamos a centrarnos en el chakra de la garganta para activar la comunicación con el cuerpo astral. Sin este puente no tendremos recuerdos de nuestra actividad en el mundo astral. Vamos a “desclavar” el cuerpo astral del físico y vamos a ver cómo se eleva desde nuestro cuerpo físico. Con suavidad hacemos que suba hacia lo alto, como si se tratara de un globo. Estamos en la llanura oscura, caminamos sobre un suelo algodonoso, entre nubes.

Vamos a aprender que en el mundo astral las leyes son diferentes. Aquí no hay ley de la gravedad por lo que podemos levitar y trasladarnos sin caminar. Para ello aprenderemos que es la mente la que nos impulsa y el “intento” como diría don Juan, el chamán que enseña a Carlos Castaneda, el que nos hace actuar en el mundo astral. El intento es superior a la voluntad que conocemos cuando estamos en el mundo físico. Es una volunta inquebrantable de guerrero impecable.

Vamos a utilizar la visualización como la forma más fácil de movernos en el mundo astral. Imaginamos la pantalla de cine o el monitor gigante de televisión y creamos un entorno. También nos podemos imaginar en un prado, al aire libre, somos pintores y tenemos un lienzo en el caballete y las pinturas a mano, sobre una mesa. Pintamos con todo detalle y sin prisa el paisaje a donde queremos ir. En este caso es un bosque. Pintamos el primer árbol en el centro y con todo detalle, luego a los lados, detrás más árboles, un suelo con hojas secas. Un pájaro en una rama, escuchamos su canto, escuchamos la brisa en las hojas verdes, escuchamos el rumor de un arroyo cercano.

Una vez que tenemos el cuadro proyectamos nuestro cuerpo astral, utilizando nuestra mente y el intento y ya estamos en ese bosque. Caminamos entre los árboles. Abrazamos el tronco de uno de ellos y percibimos su vida, su vitalidad más profunda. Utilizamos el ejercicio de taichí, abrazar el árbol. Sentimos la vida y la “emoción” del árbol. Nos comunicamos con él y él con nosotros. Estamos aprendiendo de la forma más sencilla a comunicarnos en el mundo astral. Los árboles no tienen esas emociones y sentimientos extremos que poseemos los seres humanos, por lo que será más fácil la comunicación. Aprenderemos que en el mundo astral la comunicación mental y emocional debe ser muy equilibrada y afectuosa para que no tengamos problemas. Nos movemos casi instantáneamente y creamos cosas con nuestra mente y nuestras emociones y sentimientos son percibidos con absoluta intensidad y de forma inmediata por las personas con las que nos comunicamos, por lo que si abrigamos sentimientos negativos, resentimiento, venganza, odio, envidia, etc. El otro los percibirá con total transparencia y su reacción será igual de intensa que la nuestra. Por eso vamos a aprender a comunicarnos con un árbol antes de hacerlo con cualquier ser humano en cuerpo astral que habita esta dimensión.

Dejamos de abrazar el árbol y nos elevamos, levitando hacia lo alto. Estamos en la copa del árbol, subimos, estamos sobre el bosque. Nos movemos levitando y disfrutamos de su belleza. En esta meditación hemos aprendido a movernos y a comunicarnos con los árboles y las plantas en el mundo astral. La lección ha sido suficiente por hoy. Vamos a regresar y para ello aprenderemos cómo reintegrarnos al cuerpo físico, de forma suave y dejando activo el punto, el chakra de la garganta, para que podamos recordar todo lo que hemos hecho en el mundo astral.

Abandonamos el bosque, estamos al otro lado del cuadro, estamos en la llanura oscura, vamos a atravesar la puerta de luz para regresar al cuerpo físico. Estamos sobre él, a un par de metros, y vamos bajando, con suavidad, cada vez estamos más cerca. Cuando nos quedamos a un palmo, hacemos que el cuerpo astral descienda hasta que la planta de los pies del cuerpo de luz tocan las del cuerpo físico, y así, poco a poco, vamos introduciendo el cuerpo de luz en el cuerpo físico. Al llegar al cuello, a la cabeza, lo hacemos con exquisito cuidado y con mucha lentitud. Si lo hiciéramos deprisa el choque nos haría olvidar lo ocurrido en el mundo astral. Estamos ya unidos, los clavos que unen el cuerpo astral al físico remachados. Sentimos el peso del cuerpo y nos despertamos como siempre.

RECAPITULACIÓN

En esta etapa avanzaremos un poco más, ya no solo recapitularemos lo que nos ha ocurrido durante la semana estando en el cuerpo físico, en el mundo material, sino que intentaremos recordar nuestros sueños para saber lo que hicimos en el mundo astral. Recordemos que los cuerpos están jerarquizados, el cuerpo físico es el sirvo, el astral está por encima de él, y así hasta llegar al causal o yo interno que es el que domina a los demás cuerpos. Vamos a ser conscientes de que lo que hagamos con los otros cuerpos influirá en lo que nos sucede estando en el cuerpo físico, por lo tanto será mejor ser conscientes de lo que hacemos que olvidarnos cada vez que despertamos.

SALUDO BUDISTA

QUE LA PAZ PROFUNDA NOS ACOMPAÑE A TODOS EN EL CAMINO.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: