DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL (EL GRAN SECRETO VI)

6 08 2015

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL

EL GRAN SECRETO DE MI VIDA VI

EL TERCER OJO

Solo existe lo que vemos con los ojos de la carne. Es el nuevo dogma de los sumos sacerdotes de la ciencia. Es cierto que también podemos ver con telescopios, con microscopios, con rayos X, con escaners, con gafas…Cierto pero siempre ve el ojo de la carne. Nada más existe, nada más puede ser real sino lo ve el ojo de carne. Hemos convertido al ojo de la carne en el ojo de Dios, que todo lo ve, y nosotros mismos nos hemos transformado en dioses. Estos nuevos dioses, estos diosecillos, creen saberlo todo… y así nacen los dogmas. Los nuevos dioses no creen en Dios, ni siquiera creen en los dioses, pero ellos asumen su papel, el centro del universo, todo gira a su alrededor, solo existen ellos y nada más. Solo existe la materia y todo un universo infinito, todos los multiuniversos infinitos giran a nuestro alrededor, trocitos de carne, moléculas que se han unido por pura casualidad. ¡Somos tan ridículos!

Galileo tuvo que luchar con un mundo que creía que el Sol giraba alrededor de la Tierra, los nuevos místicos, los maestros espirituales, tienen que luchar con la estupidez de que el ojo de la carne es el ojo de Dios, la suprema jerarquía. Todos los ojos, en el supuesto de que existieran más ojos, girarían, estarían subordinados al ojo de la carne, de la materia. El Sol giraría alrededor de la Tierra y no la Tierra alrededor del Sol, el tercer ojo giraría alrededor del ojo de carne y no al revés. El espíritu debe estar subordinado a la materia y no la materia al espíritu, el amor al placer, el amor debe estar subordinado al dinero y a la economía, y a la ciencia, y a la política y a nosotros, todo debe girar a nuestro alrededor, todo ha sido creado para nosotros y tenemos el derecho de esclavizarlo todo.

La idea que yo tenía del tercer ojo, antes de que comenzaran a ocurrirme las cosas extrañas que terminarían descontrolando totalmente mi mente, era una idea preconcebida y falsa. No es que ahora esté en mejores condiciones que antes para saber qué es el tercer ojo y cómo funciona, pero al menos he desechado algunas nociones absolutamente erróneas sobre el mismo. Sigo sin saber a ciencia cierta si lo que me ocurre está causado por el desarrollo del tercer ojo, el ojo de Dios, o debo achacarlo a los fenómenos propios de la proyección mental, a la vista psíquica del cuerpo etérico o astral o a cualquier otro fenómeno paranormal o como se le quiera denominar. No obstante me atrevo a deducir algunas cosas con cierta verosimilitud. Para hacerme una idea cabal de lo que estoy hablando tal vez resulte acertado la comparación entre la vista física, del cuerpo físico y la vista del tercer ojo.

VISTA FÍSICA O CÓMO FUNCIONAN LOS OJOS FÍSICOS

Nuestros ojos físicos están situados en un punto del cuerpo físico, son inamovibles y perciben la realidad física. Miramos hacia delante y alcanzamos hasta donde nuestros ojos físicos nos permiten. Algunas personas tienen mejor vista que otras, pero aún en el caso de una vista de águila los límites están trazados por la biología y la naturaleza, hay un límite infranqueable. Si queremos ver algo, situado en un punto del espacio, debemos acomodar los ojos físicos, la mirada, para poder verlo. Si no alcanzamos a percibir algo deberemos movernos en el espacio y acomodar nuestros ojos. No podemos ver lo que hay detrás de nosotros si no nos damos la vuelta y miramos hacia atrás. Para ver lo que está situado a nuestra derecha movemos la cabeza en esa dirección, y lo mismo si queremos ver algo situado a nuestra izquierda. El tamaño de lo que observamos también influye, para ver ciertas cosas deberemos ayudarnos de microscopios, telescopios, prismáticos etc.

VISTA PSÍQUICA O MIRADA DEL TERCER OJO

Que yo sepa no se puede decir que el tercer ojo esté situado en una parte concreta de nuestro cuerpo astral o mental o causal, o el que sea, que eso es algo que no tengo claro. Situarlo entre nuestros ojos de carne, en el entrecejo, no deja de ser una forma de situar algo en el espacio para que nuestra mente racional, nuestros sentidos físicos, puedan comprenderlo. Tiene sentido si admitimos que para desarrollar el tercer ojo debemos desarrollar un chakra concreto, situado en una parte concreta de nuestro cuerpo físico, aunque parece ser que es necesario desarrollar todos los chakras para que el tercer ojo se abra. La kundalini debe ascender hasta llegar a ese chakra y abrirlo.

Aunque nuestro cuerpo etérico y astral parece ser un clon o un remedo del cuerpo físico, hay muchas cosas que no son iguales. El cuerpo físico posee dos ojos, tal vez para aumentar el radio de percepción de la realidad física y dar perspectiva a las cosas que percibimos, pero el tercer ojo es uno. Mi concepto de la percepción astral o de nuestros otros cuerpos se basa en deducciones lógicas y en experiencias personales. Nuestra consciencia invisible no funciona como funcionan nuestros sentidos psíquicos. Parece que todo va unido. La vista psíquica o del tercer ojo va unida al oído psíquico y al resto de sentidos físicos. Eso no obvia que un neófito que esté desarrollando el tercer ojo pueda llegar a ver mejor que oír o escuchar o percibir de otras maneras, en mi caso puedo ver mejor de lo que escucho, algo que por un lado me resulta más aceptable y asumible, pero por otro me crea muchos problemas. Ver, por ejemplo, a dos personas hablando, con el tercer ojo, no me ayuda mucho sino sé de qué hablan. Mi sentido del oído psíquico es aún bastante pobre. Puedo escuchar voces, pero no distingo lo que dicen y rara vez puedo identificar a las supuestas personas que están hablando. Esto genera confusiones, temores, dudas y todo tipo de elucubraciones delirantes. Claro que escuchar voces con total nitidez sin poder “ver”, sin haber desarrollado mínimamente el tercer ojo también generaría otros problemas. Lo mismo que sucede en el mundo físico, un invidente puede tener un oído muy desarrollado y percibir sonidos mejor que los demás, pero tiene una clara deficiencia que le genera problemas al no poder ver. Un sordo, en el mundo físico, puede tener una vista de águila, pero la deficiencia del oído también le discapacita y genera problemas. Y así podríamos continuar con el resto de los sentidos.

En el mundo psíquico, astral o espiritual, por mi experiencia, también se producen este tipo de fenómenos. Es decir, que unos pueden ver muy bien y oír muy mal, o al revés y así con todos los sentidos. En mi caso la vista está más desarrollada que el oído y el resto de sentidos. Eso me permite ver muchas cosas que luego no puedo situar en un contexto determinado.

Pero es que además el tercer ojo tiene un funcionamiento tan diferente de nuestros ojos de la carne que resulta complicado tener certezas absolutas sobre su forma de percibir. Se podría decir que el tercer ojo, al parecer, puede mirar en todas las direcciones del espacio, algo que no tiene mucho sentido puesto que no hay espacio, ni puntos cardinales, ni movimiento en una u otra dirección para ver. Ves lo que estás viendo, con la sensación de estar mirando de frente, pero basta un acto de voluntad para verlo desde atrás, o desde arriba, o desde abajo. Se podría decir que el tercer ojo mira y ve y luego tú pones la perspectiva. En el caso de observar un cuerpo físico, por ejemplo, el tercer ojo se acomoda a nuestra percepción física y así puedo ver un rostro de frente, un cuerpo de frente, pero también lo he visto de espaldas, de costado, desde arriba y desde abajo. No existen obstáculos espaciales para el tercer ojo. Como diría don Juan, en los libros de Castaneda, el “intento”, la voluntad, nos hace ver y nos hace ver de una manera o de otra. Vemos lo que queremos y cuando queremos, aunque esto está sujeto a matizaciones y revisiones.

VISTA FÍSICA O CÓMO FUNCIONAN LOS OJOS FÍSICOS

No vemos cuando tenemos los ojos cerrados, es un imposible físico, así pues, nos basta con cerrar los ojos cuando no queremos ver. También nos los pueden cerrar otros, nos ponen una venda, o la mano y dejamos de ver. Nosotros decidimos si queremos ver, abriendo los ojos, o no. Tampoco podemos ver en determinadas condiciones físicas. Si miramos en la oscuridad, sin que exista un foco de luz, no vemos o vemos con una determinada agudeza si los focos de luz tienen una potencia determinada y están situados de una determinada manera. Así podemos apagar la luz cuando nos vamos a la cama y aunque tengamos los ojos abiertos, no vemos.

Si hemos perdido vista necesitamos gafas para ver, hay personas que no ven nada o más o menos porque son invidentes totales o parciales. No podemos ver al mismo tiempo lo que está delante de nosotros y lo que está detrás, tenemos que girarnos y eso lleva un tiempo. Si miramos desde arriba no vemos igual que si miramos desde abajo, o desde un costado. Podemos ver a otra persona de cuerpo entero, medio cuerpo, de costado, de perfil, etc según estemos situados y según esa persona esté situada, tal vez oculta por un obstáculo físico.

En el mundo físico hay tiempo. El hecho de que hayamos visto a una persona “ayer”, no significa que la estemos viendo “hoy”. La hemos podido ver hace una hora, pero no la vemos en este momento. Se podría comparar a nuestra vista y resto de sentidos físicos a una linterna que llevamos en la mano. Tiene un alcance y una potencia, de acuerdo a ellos podemos ver un entorno concreto y con una determinada perspectiva.

VISTA PSÍQUICA O MIRADA DEL TERCER OJO

El tercer ojo no se mueve en un espacio, por lo tanto cómo lo situemos depende de nuestra voluntad. No hay mundo físico en esa dimensión, por lo tanto los obstáculos para “ver” vienen de otras condiciones. Veamos alguna de ellas.

-El miedo puede ser una orden al tercer ojo para que no vea lo que no queremos ver. Eso me parece algo relativo, porque mis miedos no me han impedido ver cosas que no quería ver. Cómo funciona el tercer ojo sigue siendo para mí un misterio, aunque algunas cosillas sí las voy teniendo claras.

-No podemos trasladarnos físicamente en el espacio hasta donde están las personas que deseamos ver, por lo tanto proyectamos nuestra mente o nuestro cuerpo astral, o el tercer ojo recibe la orden de “ver” a ciertas personas. Pero aquí si aparece un obstáculo claro, al menos eso es lo que he deducido de mis experiencias. Si acerco mi mente para ver a una persona en concreto, mi mente tropezará con la mente de esa persona. Si no recibo autorización, luchará para alejar mi mente de la suya, o dicho de otra manera, retomando el puntito de luz, si mi puntito llega y encuentra a otro, y el otro decide “expulsarme” no podré ver lo que quiero ver, es decir que “ver” a otras personas también depende de que ellas estén conscientes de nuestra presencia y nos permitan “verlas”. Se podría decir que todos tenemos un “guardián del umbral” que impide que otras mentes, otros cuerpos dimensionales, otras entidades astrales o espirituales, puedan acercarse a nosotros, “vernos” y “relacionarse”. Esto es muy positivo, porque en la otra dimensión no podemos entrar en nuestra casa, cerrar la puerta, las ventanas y permanecer escondidos a la presencia y a las miradas de los otros. Tenemos una llave que puede encerrarnos en nuestro hogar. En las otras dimensiones la única llave que poseemos es nuestra voluntad.

-En el mundo físico otras personas pueden ejercer la fuerza física u otros “poderes” para impedirnos el acercamiento. Nos pueden “echar” con la agresividad de su palabra, gestos, etc o nos pueden echar con violencia física, nos empujan. O se pueden alejar de nosotros físicamente y recluirse en lugares a los que nosotros no tenemos acceso. En otros mundos dimensionales esto no funciona así. No hay lugares donde recluirnos y protegernos, cualquier mente puede llegar hasta nosotros, solo nuestra voluntad, solo si podemos convencer al otro con amor, con ruegos, con afecto, nos libraremos de su presencia.

-En el mundo físico no podemos estar en dos lugares a la vez. Si estamos viendo a una persona en un lugar concreto, no estamos viendo a otra en otro lugar distinto y alejado. En otros mundos dimensionales esto funciona de una forma muy extraña y misteriosa. Que yo sepa, y lo digo por experiencia, al parecer nada impide que varias personas estén proyectando sus mentes y yo las perciba. He visto multitud de puntitos a mi alrededor, es decir otras mentes. Cuando esto sucede y los “puntitos” son agresivos, el mío, mi mente, trata de huir, de librarse de ellos. Lo bueno de que sean pocas las personas que conocen estos “secretos” que sepan de estos mundos alternativos, es que resulta muy fácil “engañarlas”. Imaginemos que alguien piensa en nosotros de determinada manera. Nos transmite su pensamiento y sus emociones. Su puntito está frente a nosotros. Pues bien, nosotros también podemos hacer lo mismo, transmitir nuestro pensamiento y nuestras emociones. Lo que ocurre es que el pensamiento más fuerte puede al más débil. Si el otro es fuerte hará que su pensamiento se imponga, hará que comencemos a pensar en algo en lo que no queríamos pensar, son los famosos pensamientos imprevistos y poderosos que se apoderan de nosotros sin saber cómo ni por qué, ni para qué. Aquí esta buena parte de las causas de nuestros pensamientos obsesivo-compulsivos. De ahí que resulte tan difícil curar a un enfermo “mental” que sufre de obsesiones o pensamientos compulsivos. La medicación duerme el cuerpo físico, la mente, nos aletarga, eso es solo temporal y no soluciona el problema. Nuestra voluntad férrea de acabar con esos pensamientos tampoco soluciona el problema, porque, como estamos viendo, si hay otra mente que los transmite y es más poderosa que nosotros, estamos vencidos. Deberemos usar otras técnicas mentales para conseguir resultados positivos.

-En el mundo físico sabemos muy bien si alguien nos está mirando o somos nosotros los que le estamos mirando a él, también podemos saber con facilidad si primero nos miró él o fuimos nosotros. Podemos saber si somos nosotros los primeros que hablamos, que nos hemos dirigido a él o él se ha dirigido a nosotros. En el mundo mental esto es tan complejo que asusta. ¿Hemos pensado nosotros primero en fulanito o él en nosotros? No importa, no tiene la menor importancia, porque en el mundo mental nunca descubriremos si hemos pensado nosotros primero o después, ya que no existe el tiempo, tampoco nos va a servir de nada para echarle la culpa o echárnosla a nosotros. Aquí la condición de “culpable” importa muy poco. De pronto nos encontramos pensando en alguien y no podemos quitárnoslo de la cabeza. Se supone que él no puede estar pensando en nosotros todo el rato, no somos tan importantes, pero sí ha podido pensar en nosotros. El puntito de luz ha venido a nuestro encuentro y hemos establecido “una conversación” “una relación”. Puede que el otro haya dejado de pensar en nosotros y piense en otro. No importa porque si nosotros creemos que hemos dejado la “conversación” a medias, nos lanzamos en su persecución, y hemos visto que no hay obstáculos que se interpongan entre nosotros. Solo nos queda “hacer el vacío” en nuestra mente, o “parar el diálogo interno”, en expresión de Castaneda y también muy común en cualquier clase de técnica de control mental. Si hacemos el vacío, no importa quién esté junto a nosotros, no lo percibiremos. Si paramos el diálogo interno, no importa que el otro nos hable, no le escuchamos.

Lo mismo que el universo cuántico es tan misterioso y sorprendente, comparado con el mundo físico, éste lo es comparado con el mundo mental. Las implicaciones de todo esto son extrañas, misteriosas, terribles, cómicas, milagrosas… como queramos calificarlas, pero desde luego son muy molestas para alguien que ha desarrollado el tercer ojo. Los pensamientos obsesivos están a la orden del día, lo mismo que las compulsiones. Las famosas “posesiones” pueden tener también este formato. Y las enfermedades mentales son tan “terribles e incurables” porque no se pueden curar con pastillas, “reparando el cuerpo o la mente”. Y ahora llego a un tema muy delicado que seguramente hará que algunos ericen sus púas de puercoespín. Pero no me importa, no me voy a callar. Tal vez los enfermos mentales dejaríamos de serlo si nos transformáramos en paredes que no sienten ni padecen. Así veo yo a algunas personas que se enorgullecen de “su salud mental”. Si eres una pared y nada te afecta seguramente te erosionarás menos que si eres un ser humano sensible y receptivo. Si no tienes empatía y puedes ver en la televisión sin inmutarte cómo cortan cabezas, no significa que tengas una mejor salud mental que yo, que cuando lo veo mi mente y mi psiquis se trastornan. El que yo sea un enfermo mental y tú no, no significa necesariamente que tú tengas más voluntad que yo, o mejor salud física o mental, o que te cuides más que yo o que hayas llevado una vida más sana y tengas principios más éticos. A lo mejor solo significa que yo tengo más desarrollado el tercer ojo que tú, que percibo más que tú, con más intensidad, que soy menos “pared” que tú. A lo mejor muchos enfermos mentales lo somos porque somos muy sensibles, porque hemos desarrollado algunas facultades psíquicas más que otros. A lo mejor algunos escuchamos voces porque hemos desarrollado el oído psíquico y otros lo tienen atrofiado. Resulta sintomático que muchos enfermos mentales que conozco estén interesados en estos temas o me cuenten experiencias de este tipo. Tal vez la esquizofrenia debería revisarse desde este punto de vista. Si escuchan voces “realmente” ninguna medicación los va a curar, a no ser que les conviertan en vegetales, así se curan todos los males, desde luego, y si mueres también dejarás de ser un enfermo mental, pero esto no soluciona nada.

¿Soy un hereje, un lunático, un idiota que delira? Bueno, cada uno puede pensar lo que quiera. Yo he visto, experimentado, tenido ciertas experiencias, durante años, de forma continua, sin interrupción, no es posible que alguien alucine o delire de esa forma. ¿Que solo existe el mundo físico, material, y sus leyes? Vale, puedes creer lo que quieras, eres libre, pero “se mueve” que diría Galileo. Un solo hombre tuvo que enfrentarse a la humanidad para convencerla de que era la Tierra la que se movía alrededor del Sol y no al revés. Yo no soy un solo hombre porque miles y miles de personas han creído en esto a lo largo de la historia y siguen creyendo. Hay libros, hay creencias como el budismo, hay corrientes esotéricas, el que quiera creer que crea, el que quiera oír que oiga. Tampoco voy a enfrentarme a toda la humanidad por el simple hecho de que ahora no tenga nada que perder. No tengo interés en cambiar nada, en cambiar a nadie, no tengo ninguna misión salvífica. Simplemente digo, y lo digo convencido, y lo reitero, que tal vez a los enfermos mentales se nos podría mirar de otra forma, con otra perspectiva. Un vidente en un mundo de invidentes lo pasaría muy mal, pero a lo mejor el problema no era él o solo él, a lo mejor no era él quien estuviera “enfermo”, sino los demás. Un enfermo que sufre de manías obsesivo-compulsivas o de fobias, o depresiones brutales, o esquizofrenia, o paranoia, a lo mejor no es porque sencillamente tiene la mente enferma, el cerebro enfermo, los genes torcidos, a lo mejor hay “algo ahí fuera” que otros niegan y nunca querrán conocer porque trastocaría sus vidas. Hemos visto que no podemos “echar” la culpa al otro, porque nunca sabremos si hemos pensado nosotros primero o el otro. Eso no importa. La manía obsesivo-compulsiva, la paranoia, la fobia, la enfermedad mental no puede ser echada a los “otros” pero a lo mejor tampoco a nosotros de forma absoluta. A lo mejor todos tenemos la culpa al cincuenta por ciento y me temo que los enfermos mentales llevamos demasiado tiempo asumiendo el cien por cien de la culpa. A lo mejor el cariño nos cura, porque como hemos visto, para las mentes frágiles, poco poderosas, la única forma de alejar a otras mentes de la suya es a través del cariño, si no eres capaz de darlo y los demás no ceden y nos dan cariño, mucho me temo que esto no tenga remedio.

Para mí ya es tarde, mi vida es la que es, la que ha sido y la que será, pero para otros tal vez no lo sea. Tal vez aún estemos a tiempo, no solo de mejorar a los enfermos mentales, incluso de “curarlos”, sino también de curar a la humanidad entera, que sin duda está enferma, muy enferma. Si todo lo que os cuento fuera cierto, y tal vez lo sea, el futuro de la humanidad solo tiene un camino: aceptar que estamos juntos en el mismo barco y que cada vez que alguien abre un agujero el agua penetra y al final nos iremos todos a pique. Que cada vez que alguien tiene un pensamiento de odio y no de amor, el subconsciente colectivo humano se contamina; que cada vez que alguien es torturado nos torturan a todos, que cada vez que alguien es asesinado vilmente, nos están asesinando a todos, porque todos estamos unidos, vinculados. Si alguna misión tengo en la vida es la de lanzar este mensaje: la teoría de la vinculación de Milarepa es cierta. No juzguéis y no seréis juzgados, porque con la misma medida que midiereis seréis medidos. Puede que haya mucha culpa en nosotros, los enfermos mentales, pero también la hay en “los otros” y si se nos aplica la “dura lex”, si se nos juzga y se nos condena, puede que todos resultéis también condenados. Tal vez esto sea el Juicio final. Cuando las mentes se mueven por ahí, como puntitos de luz, el que al final todos acaben desarrollando el tercer ojo y las vean, es cuestión de tiempo. Y cuando esto suceda, quien haya juzgado y condenado, será juzgado y condenado. El perdón es el primer paso hacia el amor.

QUE LA PAZ PROFUNDA NOS ACOMPAÑE A TODOS EN EL CAMINO

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