EL RELATO COMO TERAPIA, DE CEBOLLEDO

30 08 2015

PRESENTACIÓN

Cebolledo, el gran Cebolledo, como yo le llamo es un excelente narrador, aunque solo a ratos perdidos porque su verdadera pasión es la fotografía. Participa en la sección literaria de Sonymage subiendo de vez en cuando algún relato, siempre breves, y de una gran calidad, aunque él no acaba de creérselo. Le he pedido permiso para subir este relato al blog porque considero que los enfermos mentales necesitamos del humor casi tanto como del amor, y en este relato hay mucho humor y del bueno. Escribir es una maravillosa terapia para nosotros, los enfermos mentales, e invito desde aquí a todos a escribir, a poner por escrito sus emociones más íntimas, es una gran terapia, como dice Cebolledo. Cualquier forma de creatividad es básica para el enfermo mental, le ayuda a controlar su mente, a centrarla y a verse desde fuera, como en un espejo. En la sección literaria del blog irán apareciendo algunos relatos de amigos, que subiré con su permiso, así como también algunos míos, bastante más paródicos y delirantes, porque la enfermedad mental no debería estar al margen del humor, al contrario, parodiarme a mí mismo y tomarme con humor mi enfermedad me ha ayudado casi tanto como la filosofía del guerrero impecable. Gracias a Cebolledo por su generosidad.

El relato como terapia

– Está usted mal de la cabeza. Se lo digo yo, que soy siquiatra y llevo más de veinte años de director del Hospital de Deficientes y Pequeños Locos de Ciudad Real. Está usted como una regadera. Suerte que lo hemos pillado a tiempo, antes de que mate a alguien, o que provoque un incendio forestal, o se meta a político.
Está usted como las maracas de Machín, pero la medicación ya no da más de sí y no podemos internarle en un sanatorio, ya no quedan centros y los que quedan los están cerrando. Cosas del presupuesto.
Vamos a intentar una de esas terapias modernas. Me han dicho que se le da bien escribir. Intente escribir relatos. Relatos cortos donde deje volar la imaginación. Plasme sus inquietudes y sus fobias, dicen que da buenos resultados.

Entonces me levanté de la silla y con un ademán decidido cogí el abrecartas del cubilete de bolígrafos de la mesa de despacho del doctor Torres. Un bonito abrecartas con la forma de una columna vertebral. Regalo, seguramente, de una farmacéutica multinacional. Sin dudarlo un momento se lo clavé en el cuello seccionando limpiamente la carótida. El doctor Torres cayó cadaver desangrándose sobre los folios de mi historial médico.
No asistí al funeral del doctor Torres. Ni siquiera la policía me persigue, porque el asesinato lo cometí aquí, en un relato. Y ellos dicen que los relatos no son la realidad.
Pobre doctor Torres. Me da pena acabar así con una saga de doctores Torres (Juan hijo de Paco, Paco hijo de Juan) de más de un siglo de tradición. Encima sabiendo que el hijo de don Paco, Juanito, dejó la carrera de medicina en segundo para estudiar filología inglesa.
Pobre doctor, que me abrió las puertas de mi nueva vida. Ahora puedo asesinar impunemente y quemar hectáreas de monte arbolado sin miedo a represalias. Incluso alguna vez me he atrevido a circular a más de 250 kilómetros/hora por la León-Burgos. Pero eso no es nada, en mi próximo relato pienso presentarme a presidente del gobierno. Y voy a ser implacable. ¡Temblad ciudadanos!

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4 responses

1 09 2015
cebolledo

Reblogueó esto en Cebolledo Power Blogy comentado:
Gracias al Guerrero Impecable Slictik por compartir mi relato en su blog. Es un honor para mí. Espero poder seguir colaborando si alguna de mis ocurrencias es de tu agrado. Un abrazo, compañero.

2 09 2015
papus21

Gracias amigo y te tomo la palabra para alquilar tus textos. Un abrazo.

31 08 2015
Chalita

Muy divertido el relato de Cebolledo. No soy enferma mental pero tengo un ser querido que lo es. Curioso el relato con el psiquiatra en su consultorio… Muero de la risa en recordar tantos psiquiatras, sus escritorios llenos de objetos extraños, diagnósticos en ocasiones contrarios a la realidad y emitiendo todo tipo de sugerencias en beneficio del enfermo. Definitivamente escribir y leer es la mejor terapia que cualquier mente puede tener.

Ojalá podamos seguir leyendo más de Cebolledo, encontremos su rostro en la galería así como su trabajo de fotógrafo. Un abrazo a ambos.

31 08 2015
papus21

Gracias Chalita, que Dios te bendiga por darnos ánimo en el camino. Para mí ya eres la musa de este blog. Un abrazo.

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