MI VIDA ONÍRICA IV

6 09 2015

MI VIDA ONÍRICA IV

SUEÑOS LEÓN 21-12-2007

PESADILLA, PERDIENDO SANGRE

La noche del 21 debió de ser muy intensa porque tengo anotados numerosos sueños. No es fácil recordar un sueño, recordar media docena es una auténtica hazaña.

Estoy echando sangre por atrás/En el servicio pequeño, pongo el suelo y las paredes de sangre no demasiado roja, parece pintura roja suave/ No se lo quiero decir a C. Creo que me estoy muriendo/ Pesadilla terrible, unida a la pesadilla sobre la hemorragia en el retrete, terrible, que tuve hace años/ Un sueño también compartido con D que me habló de él.

COMENTARIO

Se trata de un sueño claramente premonitorio que ocurriría años después. Resulta complicado concretar los lugares en los sueños y más cuando no hay detalles que puedan ayudarnos a situar una escena en un lugar concreto, sin dudas. En aquel año vivía en León, en un piso, entendí que lo que me iba a ocurrir sucedería allí, pero no fue así, trasladado a Alcazar de San Juan a un chalet adosado, la escena del sueño ocurriría, efectivamente en un servicio pequeño, el de abajo de la casa, arriba teníamos otros dos. En el piso de León teníamos dos servicios uno pequeño y otro grande. Ningún detalle me hizo pensar que no ocurriría en el servicio del piso de León. Ya he comentado en otras ocasiones que en los sueños los pensamientos y las fantasías son tan reales como la realidad misma. En esta ocasión el ver el sueño y las paredes llenas de sangre no fue real pero sí imaginé que algo así ocurriría cuando estaba sentado en el retrete, echando sangre por abajo y pensando que iba a morirme. El dolor era tan espantoso que la posibilidad de expulsar toda la sangre en un chorro, manchando el suelo y las paredes fue una fantasía que me alivió en aquellos momentos.

Lo ocurrido se debió a una úlcera de duodeno. Llevaba algún tiempo con molestias, pero no hacia caso, soy muy testarudo e idiota en estas cuestiones, tal vez porque como enfermo mental piense que morir es un alivio y no una tragedia. Mi padre también sufrió de una úlcera de duodeno y curiosamente cuanto tuvo la hemorragia en aquel pueblo de la montaña de León también pudo haber muerto, también era muy cabezón y no quiso ir al médico a pesar de algunos síntomas. Aquel fue un episodio muy traumático en mi vida, uno más. Recuerdo que vivíamos de alquiler en una antigua cuadra para el ganado. Mi padre salió huyendo de Asturias cuando se produjo una huelga salvaje en el pozo Maria-Luisa. Mi madre se asustó mucho porque fue a llevarle comida a mi padre, que estaba encerrado abajo, y la guardia civil que rodeaba el pozo no la dejó. A raíz de aquello la familia se marchó de Asturias, vino a la montaña leonesa y vivimos en varios pueblos. Mi padre ganaba muy poco dinero y lo único que consiguió fue que le alquilaran una antigua cuadra. Recuerdo que a pesar de mi mal olfato que no ha mejorado sí podía oler a orines, a excrementos de vaca, era muy deprimente y sufrí mucho a pesar de no tener más de seis años. Un día una vecina vino corriendo para decirnos que mi padre se había desmayado al bajar del autobús de la empresa. Mi madre salió corriendo y me dejó en casa de una vecina. Luego me enteraría que se le había abierto la úlcera y había sufrido una gran hemorragia, una pérdida terrible de sangre que a punto estuvo de matarle. Lo llevaron en ambulancia al hospital y lograron salvarle la vida. A partir de aquel momento sufriría mucho con la úlcera, le gustaba comer y fuerte, como a mí, sufría de gases y ventoseaba con frecuencia. Pues bien todo ello me acabaría ocurriendo a mí. ¿Genes o karma o las dos cosas y alguna más?

Aquella tarde comencé a sufrir unos dolores espantosos. Me aguanté y no dije nada, tengo mis técnicas de yoga mental, aguantaré y me curaré. Pero la cosa fue a peor. Creí morirme. He tenido terribles dolores físicos a lo largo de mi vida, pero pocos como los de una úlcera. Al final sentí que tenía que echar o reventaba. Me fui al servicio pequeño, me senté y me puse muy pálido, algo me estaba ocurriendo y era serio. Por un momento pensé que me iba a morir y decidí que después de tantos intentos de suicidio morirme ahora no iba a ser tan trágico. De pronto perdí el conocimiento. Sentí como que salía del cuerpo y ascendía. Allá arriba debió ocurrir algo porque tengo el recuerdo de haber hablado con alguien. Cuando desperté, no debió durar mucho, mi esposa estaba a mi lado preguntándome qué me había ocurrido. Tardé en aceptar ir al médico. Me diagnosticaron una úlcera de duodeno, tenía una herida abierta. Recordé que uno de los síntomas de la úlcera había sido una extraña herida que me salió en la barriga, al lado izquierdo. Estaba gordo, tenía una gran capa de grasa y mi esposa no dejaba de insistir en que adelgazara, por eso no le comenté nada cuando un día noté que sangraba por allí. Me limité a curarme la herida yo mismo.

Pude haber muerto, el sueño premonitorio me avisó con claridad, a pesar de la falta de detalles. Como menciono la pesadilla enlaza con otra anterior, aún más espantosa. En ella estoy en el servicio grande del piso de León. Estoy en el suelo, me he caído, estoy echando por detrás, es como si tuviera disentería, sin control, pongo el suelo perdido, los excrementos son negros y veo también sangre. Me arrastro por el suelo, estoy solo, llamo a gritos pidiendo socorro pero nadie me responde. Es una pesadilla que he utilizado en el sueño iniciático de mi novela El loco de Ciudad-fría. Pues bien aquel sueño también se cumplió de alguna manera. Al cabo de algún tiempo fui a comer a un chino, uno de esos chinos de bufé libre, me pasé comiendo, sobre todo sepia, que es muy fuerte. Al regresar a casa cometí la tontería de beberme el kefir de agua que llevaba sin cambiarse muchos días, creo recordar que había estado de vacaciones y mi esposa estaba de viaje por algún motivo. Al beber el kefir de agua me tragué algún hongo, sin darme cuenta. Luego yo lo achacaría todo al chino, pero pudieron ser las dos cosas. Sufrí un shock anafiláctico. Tuvo que serlo puesto que sufrí unos picores terribles por todo el cuerpo, como de alergia. Me rascaba como queriendo arrancarme la piel y hasta la carne. En otra pesadilla mi carne se desprendía de mi cuerpo. No puedo decir que los sueños no me avisaran. Sufrí de forma espantosa, creí morirme. El pobre de D se asustó mucho, pero yo no quise que llamara a urgencias. De nuevo mi testarudez, puedo con mis técnicas de yoga mental, puedo soportar el dolor, me voy a curar yo mismo. Lo cierto es que logré superar uno de los momentos más difíciles de mi vida. Mis técnicas de yoga mental tuvieron que ayudar necesariamente porque no hubiera podido soportar aquel dolor, aquellos picores, aquel malestar terrible, sin haber entrado en meditación. Logré salir adelante. No recuerdo si acabé yendo al médico y me recetó algo, pero el momento peor lo pasé tumbado en la cama, pensando de nuevo que me moría. Para quienes no sean enfermos mentales les resultará muy difícil comprender esta actitud, esta especie de búsqueda sin tregua de la muerte, pero para quien se ha pasado años y años sufriendo depresiones terribles y deseando morir la posibilidad de una muerte natural, aunque sea dolorosa puede resultar un alivio. Todas mis conductas durante estos episodios son claramente patológicas y propias de mi enfermedad mental. Ahora puedo ver con claridad qué me impulsaba a ello y distinguir el comportamiento del enfermo de los caprichos del sano.

DISCO RAYADO

Me examino de francés, creo que he suspendido, examen raro, veo cómo puntúo las respuestas, 4,3,3, no consigo ver la nota final y eso se convierte en un disco rayado/ Nota del profesor, algo relacionado con la universidad.

COMENTARIO

Es curioso que esta mañana haya decidido ponerme a pasar al ordenador estos sueños y subirlos al blog. Anoche tuve sueños raros, en francés, no es la primera vez que me pasa. Estudié francés en el bachillerato, me gustó y sigo leyendo literatura francesa en su idioma. Siempre quise hablarlo bien, incluso durante una época de mi vida contraté a una profesora de francés, solo para charlar con ella. Hace algunos meses en las páginas de contactos me contactaron varias mujeres francesas con las que sostuve correspondencia en ese idioma. Llegamos a hablar de una cita, pero al final todas acabaron pidiéndome dinero, sino era un timo se le parecía mucho. Entonces deseé poder hablar francés con fluidez. Es una obsesión que me acompaña toda la vida. También lo achaco a una posible vida anterior en Francia. He tenido algunos sueños al respecto. Estoy convencido de haber tenido una vida anterior francesa, también inglesa, alemana e italina y fuera del continente una vida mexicana y otra en el Far West, en USA, aparte de una vida como mongol hace siglos, no puedo situar más vidas anteriores en más lugares. Lo raro del sueño es que en aquellos momentos no estudiaba francés ni estaba preocupado por hablarlo. Se podría decir que es un sueño descolocado, fuera del tiempo. Tal vez hiciera un regreso al pasado en sueños o tal vez tuviera un sueño compartido con algún desconocido que estudiaba francés. Todo es posible.

Ponerme a escribir hoy todo esto me recuerda que anoche también lo pasé mal, acidez, molestias con la úlcera. Ayer me hice una ensalada con la paella y creo que me pasé un poco con el vinagre, tampoco me viene demasiado bien el tomate. A pesar de saberlo de vez en cuando no me resisto y me hago una ensalada que tiene que tener vinagre porque sino no me sabe a nada. Resulta curioso que precisamente esta mañana, al continuar con los sueños del año 2007, me encuentre con el sueño de la úlcera -anoche tuve molestias- y con el sueño del francés -anoche tuve sueños franceses-, todas estas sincronías me llaman la atención y las considero una advertencia. Ojo con la úlcera, no te descuides, ahora mismo me voy a tomar un protector de estómago. Ojo con el tema francés, si estuviste hablando francés en sueños es posible que ocurra algo relacionado con ese país. Tengo que encontrar la otra pesadilla del retrete y también el sueño de los Goya por razones que se verán más adelante si todo esto no es una confusión o una tomadura de pelo de las fuerzas poderosas.

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2 responses

9 09 2015
Danae

Parece que tus sueños son presagios de lo que sucederá en tu vida cotidiana, y son como un aviso para que estés preparado para lo que pueda pasar. Considero muy interesantes, y proféticos. De ahora en adelante, creo que deberías hacer caso a estos sueños premonitorios. (Lamentablemente pocas veces me acuerdo de los sueños). DANAE

9 09 2015
papus21

Sí, los sueños premonitorios son avisos a los que debería hacer caso, pero como ya he dicho en otros textos, hay un grave problema con la interpretación de los sueños, las fantasías que tenemos durante la vigilia en los sueños son tan reales como la propia realidad. Es algo curioso, nuestra mente acepta en sueños como real tanto la realidad misma como las fantasías. Por eso hay que ser prudente al interpretarlos. En cuanto a que no te acuerdes de los sueños el método para recordarlos es muy sencillo, hablo de él en mi Manual del perfecto soñador. Creo que en el blog hay un enlace para descargarlo. llevo años trabajando con los sueños y a veces se me escapan como agua entre las manos, es muy difícil recordarlos porque en sueños estamos en otra dimensión y no es fácil la comunicación entre dimensiones. Un abrazo.

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