LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN VI

28 09 2015

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN VI

EL PUNTO DE ENCAJE

Es uno de los conceptos básicos de la filosofía chamánica de Don Juan. Según le explica a Castaneda, e incluso le hace experimentar esta teoría, los seres humanos somos huevos energéticos, cuando se nos mira desde la segunda atención, o desde el tercer ojo, como dirían los budistas, no somos bípedos con un cuerpo físico sino huevos luminosos de energía. El punto de encaje sería un punto en el huevo luminoso que tiene la facultad de moverse en ese huevo luminoso y cada vez que lo hace se produce la vinculación con unas determinadas emanaciones del Águila o lo que es lo mismo, nos vinculamos con un mundo diferente, un universo diferente, una dimensión diferente.

Este punto de encaje estaría situado a la altura del ombligo o plexo solar, del chakra correspondiente en budismo, y fuera del cuerpo físico, como a medio metro, es decir estaría dentro del huevo luminoso pero fuera del cuerpo físico, si nos empeñamos en situar en el espacio todo lo que se mueva, aunque ya sabemos que el concepto de espacio no deja de ser una categoría kantiana o una forma de situar las cosas para que nuestra mente pueda comprenderlas. Este punto de encaje sería como una clavija que vamos introduciendo en diferentes agujeros. No se me ocurre ejemplo mejor que el de un cinturón de cuero, como los que utilizamos para sujetar nuestros pantalones. Esos cinturones tienen una clavija metálica y hay diferentes agujeros en el cuero. Según engordemos o adelgacemos la clavija irá subiendo en la escala o bajando.

Pues bien, el punto de encaje sería algo parecido, pero mucho más flexible. Según don Juan los niños al nacer y durante algunos años, hasta que las enseñanzas de los adultos hacen mella en ellos, tienen el punto de encaje muy flexible, razón por la cual los niños son tan imaginativos, hablan con amigos invisibles, juegan con lo que sea y hasta nos dan increíbles sorpresas nacidas de su portentosa intuición y sus facultades mentales aún no encajonadas por las viejas y caducas reglas de los mayores. Se podría decir que lo natural es esa flexibilidad del punto de encaje en los niños, lo artificial es que el punto de encaje en los adultos quede anclado en un agujerito para siempre. Es como si una persona utilizara un cinturón para sujetarse los pantalones y no hubiera movido la clavija del mismo agujero durante toda su vida. Aquí pasa algo, diríamos, cuaque, aquí hay tomate.

Según don Juan el punto de encaje es el que hace que percibamos el mundo como lo percibimos, el universo sería un océano de energía formado por las emanaciones del Águila o mente impersonal universal, el orden lo ponemos nosotros, al colocar nuestro punto de encaje en alguno de los agujeros del cinturón, según dónde lo pongamos estaremos en una dimensión o en otra, en un universo o en otro. Cuando Castaneda le pregunta a don Juan si son reales estos mundos éste le responde que naturalmente, cómo iban a ser irreales. Esto me recuerda un poco al mundo de la física cuántica, a la teoría de cuerdas y a las nuevas perspectivas de la física teórica moderna sobre el universo. No hay nada realmente sólido, todo es una permanente vibración de partículas, que según vibren en una u otra frecuencia estaremos viendo un mundo u otro.

La percepción de la realidad por el tercer ojo también es muy semejante. Por el tercer ojo no se ven paredes sólidas, como las que ven nuestros ojos de carne sino una especie de pared luminosa donde todo brilla. En mis sueños he llegado a percibir esas paredes de luz e incluso a atravesarlas con naturalidad. La solides que creemos connatural a todo lo real, al mundo material, no es otra cosa que una percepción de nuestros sentidos, en realidad nada es sólido, todo es pura vibración, todo es TAO, el fluyente río de la vida, todo es Maya, el velo que ha caído sobre nuestra mente para hacernos creer que somos individuales, que vivimos en un universo sólido de materia, que existe el tiempo por el que nos desplazamos hacia el futuro. En realidad todo es un océano de vibraciones, no estamos separados sino vinculados, como diría Milarepa en su teoría de la vinculación, lo mismo que en el mundo de las partículas subatómicas, en el mundo de la física cuántica, una partícula no está en un lugar concreto que pueda determinarse con las dimensiones espaciales, no está arriba o abajo, ni está aquí o allá, simplemente vibra y al vibrar puede estar en varias dimensiones a la vez y sujeta a las leyes de la física cuántica que tampoco han sido conocidas exhaustivamente o comprobadas en el laboratorio, así nosotros creemos estar en un lugar muy concreto del espacio, en un instante muy determinado del tiempo, pero en realidad como bien sabemos, nos trasladamos en el tiempo, desde el nacimiento hasta la muerte, nos trasladamos en el espacio y en estos traslados llevamos nuestro cuerpo físico y con él todo lo que ese cuerpo físico porta, es decir la ropa, nuestros enseres, maletas, equipaje. Así es como viajamos en el mundo físico, material, es nuestro cuerpo el que se traslada o es trasladado sirviéndose de artilugios técnicos o de otro tipo. Pues bien, en el mundo de la física cuántica, en el mundo subatómico es nuestra consciencia la que se traslada, la que viaja en el tiempo y en el espacio y con ella puede llevar lo que se permita en cada dimensión. En la dimensión material o física llevará siempre su cuerpo, salvo que al separarse de él por la muerte, ya no haya vinculación alguna. Y junto con el cuerpo llevará todo lo que permitan las leyes físicas de esa dimensión, en el caso del cuerpo físico se llevará el vestido y todo aquello que pueda portar ese cuerpo de acuerdo a las leyes físicas, es decir, para que nos entendamos, podemos llevar un equipaje con un peso y un volumen, siempre que nuestro cuerpo pueda con él.

Todo esto viene a cuento, hablando del punto de encaje, porque en realidad intuyo que este punto de encaje no es otra cosa que la concentración de la consciencia en una banda determinada de frecuencias que don Juan se imagina, dice que por haberlas visto en el huevo luminoso que somos las personas, en un círculo o semicírculo, ligeramente separado del cuerpo físico, a la altura, por debajo tal vez, del chakra del plexo solar. Lo curioso de esta forma de verlo es que habitualmente pensamos que el núcleo de nuestra consciencia está en la cabeza, es en la cabeza donde situamos la mente, concretamente en el cerebro, y donde la ciencia nos enseña que está asentada nuestra mente, nuestra inteligencia. Lo cierto es que nuestra consciencia está extendida por todo el cuerpo físico, desde la punta del pie, desde la uña hasta el cabello, hay una consciencia. En cada célula de nuestro cuerpo, es por eso que lo sentimos como nuestro y notamos cuándo nos cortan o nos cortamos una uña o nos quitamos un cabello. Los científicos lo explican por las terminaciones nerviosas que tenemos y por los nervios que conducen las corrientes eléctricas de las sensaciones hasta el cerebro, que las procesa y nos dice que una uña ha dejado de ser nuestra y por lo tanto se ha separado de nuestra consciencia, le suceda lo que le suceda ya no la sentiremos como algo nuestro y lo mismo con el cabello. Si nos cortan una pierna se ha comprobado que la persona sigue percibiendo, sintiendo, como que hay algo donde estuvo esa pierna física. Nuestra consciencia se tiene que ir acomodando constantemente a los cambios que sufre nuestro cuerpo físico, nuestros pensamientos y emociones, es decir nuestros cuerpos mental, emocional, astral, etc. Es por eso que a pesar de lo diferentes que seremos a lo largo de nuestra vida, desde el bebé del nacimiento, al anciano de la muerte, siempre hay una unidad de consciencia. Digamos que la consciencia traslada en el tiempo una conformación de células, un conglomerado biológico construido genéticamente para unos determinados fines. Pero no nos engañemos, la consciencia es algo diferente, digamos que es el cuerpo causal, el alma, que se ha rodeado de diferentes cuerpos, como ocurre con las muñecas rusas, para que cada uno de ellos le sirva en una determinada dimensión. No podemos servirnos del cuerpo físico para movernos en la dimensión astral, es por eso que el cuerpo astral se separa del físico para hacerlo.

Como vimos somos seres multidimensionales y el punto de encaje podría ser la clavija que une estos cuerpos que se mueven en dimensiones diferentes. Por eso mover el punto de encaje sería como desprendernos del cuerpo físico para que otros cuerpos puedan viajar a otras dimensiones, a otros universos. Lo curioso de la visión de don Juan del punto de encaje es que prácticamente nos está diciendo que no se necesita estar dormido para dejar el cuerpo físico y movernos en sueños con el astral, que no se necesita estar muerto para que el resto de los cuerpos se mueva a su gusto en otras dimensiones y que incluso lo podemos hacer con el cuerpo físico que tenemos, que cambia su vibración y así puede adoptarse a los diferentes mundos o dimensiones. Es una forma novedosa de verlo. De ahí que le insista a Castaneda en el concepto de ensoñar despierto, es decir, cambias el punto de encaje y en lugar de entrar en el sueño, como sucede habitualmente en nuestra vida cotidiana, seguimos despiertos y lúcidos, pero en el mundo de los sueños, en el mundo onírico, o en la segunda o tercera atención, conceptos que veremos en otro momento.

Desde luego que el concepto de punto de encaje es apasionante y si se lo compara con el concepto budista de los diferentes cuerpos y chakras nos permite comprender mejor cómo es el ser multidimensional que somos.

Lo que verdaderamente necesitamos es sobriedad, y nadie puede dárnosla, ni ayudarnos a obtenerla, salvo nosotros mismos. Sin ella, el movimiento del punto de encaje es caótico, como son caóticos nuestros sueños ordinarios. ‘Así que, al fin y al cabo, el procedimiento para llegar al cuerpo del ensueño es la impecabilidad en nuestra vida diaria.’ El Fuego Interno. C.Castaneda.


Relatos de Poder

…Los brujos dicen que estamos dentro de una burbuja. Una burbuja en la que somos colocados en el instante de nuestro nacimiento. Al principio está abierta, pero luego empieza a cerrarse hasta que nos ha sellado en su interior. Esa burbuja es nuestra percepción. Vivimos dentro de esa burbuja toda la vida. Y lo que presenciamos en sus paredes redondas es nuestro propio reflejo….

..La importancia personal es la que fija el punto de encaje….

 

…El hombre común busca la certeza en los ojos del espectador y llama a eso confianza en sí mismo. El guerrero busca la impecabilidad en sus propios ojos y llama a eso humildad. El hombre común está enganchado a sus prójimos, mientras que el guerrero sólo depende de sí mismo. La confianza implica saber algo con certeza; la humildad implica ser impecable en los propios actos y sentimientos…

 

..Cambiar nuestra idea del mundo es la clave de la brujería. Y la única manera de lograrlo es parar el diálogo interno…

 

Viaje a Ixtlán

…La primera verdad dice que el mundo es tal como parece y sin embargo no lo es. El mundo no es una ilusión como se ha dicho que es, es real por una parte e irreal por otra…

..La posición actual del punto de encaje es lo que hace que el hombre moderno sea un egocéntrico homicida, un ser totalmente atrapado en su propia imagen. Habiendo perdido toda esperanza de volver al conocimiento silencioso, el hombre busca consuelo en su yo individual. Y al hacerlo consigue fijar su punto de encaje en el lugar más conveniente para perpetuar su imagen…

….La posición actual del punto de encaje en el hombre y la imagen de sí, obligan al punto de encaje a armar un mundo de falsa compasión, pero crueldad y egoísmo muy reales. En ese mundo, los únicos sentimientos verdaderos son los que convienen a quien los tiene. Para el brujo no tener compasión no es ser cruel. El no tener compasión es la cordura, lo opuesto a la compasión por sí mismo y la importancia personal….

…Para el hombre racional es inconcebible que exista un punto invisible en donde se encaja la percepción. Y más inconcebible es que ese punto no esté en el cerebro, como se podría suponer si llegara a aceptar la idea de su existencia. El hombre racional en su abismal ignorancia, ignora por ejemplo que la brujería no es una cuestión de encantamientos y abracadabras, sino que es sobre la libertad de percibir no sólo el mundo que se nos da por sentado, sino todo lo que es humanamente posible…

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