DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL XXV

10 10 2015

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL XXV

UN PERSONAJE DOSTOIESVKIANO

Acabo de terminar la relectura de Crimen y Castigo. Nunca dejaré de asombrarme de la solidez y profundidad de todos los personajes de Dostoievki, incluso sus secundarios son tan increíblemente reales, tan robustos en su psicología, en sus conductas, que a un lector sensible le cuesta aceptar que solo son personajes ficticios, creados por un escritor. A cada relectura encuentro algo nuevo que e me había pasado en anteriores lecturas. En esta he descubierto la increíble profundidad humana del personaje de Svidigrailov -lo escribo de memoria- un seductor de pacotilla, un don Juan repugnante, incluso con toda seguridad, un asesino, y sin embargo hasta en él encontramos la chispa divina de la que habla Milarepa. Es increíble que precisamente la pizca de bondad que aún queda en el interior de este personaje sea la que le lleve al suicidio. Es unas de esas contradicciones de la naturaleza humana que tan bien reflejan los personajes de Dostoievski, en el interior de cada uno de ellos hay luz y y tinieblas, lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. En todo ser humano existe esa contradicción, en el interior de todos nosotros hay un lado oscuro, el doctor Jekyl y Mr. Hyde y en cada uno de los personajes dostoievskianos se muestra con toda profundidad esa contradicción que forma parte de la naturaleza humana, del Cosmos, de todo lo existente, el ying y el yang, luz y oscuridad, creación y destrucción.

Me siento un personaje dostoievskiano, de alguna manera me identifico con todos y cada uno de ellos, en mi forma de ser y en mi conducta siempre encuentro algún reflejo de estos personajes, desde el príncipe Myshkin, el Idiota, hasta Raskolnikov, el asesino, pasando por el jugador, por el ingenuo y bondadoso Aliosha de los hermanos Karamazov o Stavroguin de los endemoniados y tantos otros. Esta vez ha sido Svidigrailov el que me me conmovido. Su maldad parece irredimible, pero en el último momento una fibra de bondad, muy escondida en su interior y que se refleja a la perfección en el sueño de su última noche, cuando rechaza a la niña perversa que busca tener con él relaciones sexuales de mujer, le lleva a tomar una decisión terrible pero que liberará a muchos inocentes de su acecho demoniaco, entre ellos a la hermana de Raskolnikov. Está claro que es el último resto de bondad el que le lleva al suicidio.

Estoy convencido de que durante este último año que se va a cumplir ahora, a primeros de noviembre, desde que estoy solo en el apartamento, ha sido mi parte más oscura la que me ha librado del suicidio y mi parte más bondadosa la que me hubiera conducido a él. Claro que mi parte más oscura poco tiene que ver con la de Svidigrailov, se ha centrado en algo tan idiota como mis ridículas estrategias para conseguir sexo. No he hecho más mal a mis semejantes que pensar a veces en ellos con repugnancia, con cinismo, hasta con odio, no he pasado de ahí, pero mi concepto filosófico y vital del bien y del mal ha sufrido una profunda revolución durante este año, hasta el punto de que ahora mismo no reconocería al hombre que fui, siempre tan preocupado por no hacer daño que llegó a la conclusión de que la mejor forma de no hacer daño a nadie era desaparecer de la vida, en solitario, en silencio, sin que nadie se enterara, solo después de haberlo logrado. El hombre actual sobrevivirá a pesar de todos los pesares. Claro que en esto tiene gran parte de culpa el hecho de que ahora sea un guerrero impecable. Pero dejando de lado esa faceta determinante de mi personalidad, creo que mi lado oscuro me ha impedido pensar en el suicidio con determinación y buscarlo con estrategias prácticas. ¿Por qué morir, para qué morir? Los demás merecen sufrir mi presencia, no son bondadosos, generosos, no merecen el menor sacrificio por mi parte. Por otro lado si tengo que irme derechito al infierno, ¿por qué no hacer algún mérito? Es curioso pero cuando pienso en la maldad no pienso en ser corrupto y llevar una vida hedonista a costa del sacrificio de los demás, o en convertirme en un demonio perverso, un asesino en serie, no, solo pienso en el sexo y en cómo conseguirlo aunque sea con mentiras y manipulaciones. Gran tontería porque nadie se deja engañar en este terreno, una mujer sabe perfectamente lo que un hombre quiere y se lo dará o no, pero nunca será engañada, aunque pueda hacer una bonita interpretación. Solo en eso me interesa ser malo y de una forma bastante estúpida y ridícula, porque ni siquiera me planteo dilapidar “mi fortuna” con prostitutas como el padre de los hermanos Karamazov, no, simplemente ser un poco mentiroso, un poco astuto, un poco idiota diría yo.

Es este tonto lado oscuro el que me ha permitido sobrevivir a lo largo de mi vida. Mi bondad me inclina a librar a los demás de mi presencia, si desaparezco ya no molestaré, no haré daño, no sufrirán más por mí, al fin se ha ido, suspirarán aliviados, al fin. Sí, en ese sentido mi bondad me habría hecho desaparecer durante este terrible año, pero ha sido mi maldad la que me he llevado hacia delante. No desapareceré de su presencia tan fácilmente, tienen que verme, que saber de mí, tienen que recibir mis palabras como dardos, voy a demostrarles que desde la oscuridad más profunda se puede sobrevivir, y sobre todo voy a encontrar ese maldito sexo que es lo único que siempre me interesó de la vida, aunque tenga que pasarme años diseñando estrategias, aprendiendo, haciéndome cada vez más malo, más perverso. Ese lado malo me lleva a buscarme una prostituta y dilapidar todo mi dinero antes de quitarme de en medio y dejar un dinerito en el banco para mis herederos, a buscar en las páginas de contactos esas supuestas perversiones femeninas que antes o después las atraerán a mi, la maldad y la perversión personificadas. Es ridículo, por eso he escrito los relatos humorísticos que he escrito y que seguiré escribiendo.

Aún así he sido consciente de las raíces demoniacas de mi personalidad, no esas tonterías del sexo, otras más profundas, más terribles, son esas raíces las que a veces me llevan a pensamientos satánicos, como acabar con la humanidad apretando un botón o esperar sentado a que lo hagan ellos. He sobrevivido en tierra hostil durante este año, sigo, vivo y eso es más de lo que esperaba. Estoy satisfecho.

Y además las fuerzas poderosas me han premiado con una luz al final del túnel, hacia la que camino día tras día y que me acompaña en mi soledad hora tras hora, es una dulce luz de promesas de Tierra prometida. Curiosamente debe quedar al margen de este diario porque es público, a pesar de haberse convertido en parte esencial y luminosa de mi vida, lo único bueno que hay en ella. Es como podar un árbol por el tronco, no queda nada, y sin embargo debo hacerlo porque si mi vida es mía, no pertenece ninguna otra vida. Baste con que aquí quede reflejada la parte más íntima de mi vida.

He tardado en escribir un nuevo capítulo del diario. Esperaba a que pasara el gran evento, el preestreno en Madrid del cortometraje que se presenta a los Goya, montado con los vídeos que nos grabaron en su momento a catorce enfermos mentales. No quería centrarme en nada más, preparado como un guerrero, para la gran batalla. No resultó ser para tanto, aparte de esa estrategia final, para librarme de la aglomeración de espectadores el el hall del cine, donde fueron invitados a palomitas, aperitivos y bebidas, el resto resultó ser de lo más simple. No me apetece narrarlo aquí, bastan unas pinceladas. Al fin me enteré de los detalles, opta a los premios Goya y debe seguir el protocolo de estreno con alfombra roja, estreno en al menos siete capitales de provincia y otros requisitos para que pueda ser seleccionada, pero antes habrá un filtro en el que competirá con otros cortometrajes para acabar, si llega a ello, a estar entre los cuatro o cinco cortometrajes nominados a los Goya. La verdad es que esa posibilidad no me interesa mucho, más bien nada, sino fuera así no sufriría, al contrario. Al fin y al cabo ha llegado a los cines y los espectadores que quieran verlo lo verán y nos escucharán a nosotros los enfermos mentales, con nuestra propia voz, el resto para mí no es importante.

Todo lo que he hecho sobre este tema han sido actos de guerrero impecable, acepté grabar el vídeo, hace más de dos años porque así lo decidí, en un acto de guerrero, asumí las consecuencias como las asume un guerrero y he ido al preestreno como un guerrero, el resto ya no me compete. Pensaba que tal vez pocos se atrevieran a ir, por eso consideré mi presencia como necesaria, me sorprendió que fueran casi todos. No tuvimos que hablar, no nos entrevistaron, solo unas fotos en la alfombra roja delante del poster de la película y un saludo en el escenario del cine antes de la proyección para recibir los aplausos, saludo que yo convertí en budista con toda tranquilidad. Nada más, el resto es una experiencia vital interesante que tal vez forme parte de algún relato algún día.

En cuanto al cortometraje en sí, me gustó el nuevo montaje, no esperaba otra cosa. Fue un acierto utilizar a Ana como personaje narrador, digámoslo así, mientras los demás hacíamos un poco de comparsas para remachar o matizar ciertos extremos. Hubiera sido un error utilizarme a mí, desentono claramente. Yo no tomo medicación mientras todos los demás lo hacen y en aquel tiempo tenía familia, el único, ahora en ese terreno he vuelto al redil, todos son singles aunque alguno también tuvo familia, como yo, y ahora está divorciado. Creo que soy el único que tiene un trabajo estable y lo ha mantenido durante más de treinta y cinco años. La mayoría depende económicamente de sus familias, creo que soy de los pocos que tiene independencia económica. Soy el único que ha utilizado el yoga mental para controlar su enfermedad y está al margen de cualquier medicación o terapia. Teniendo en cuenta que todos los vídeos y la campaña están esponsorizados por una empresa farmacéutica, laboratorios Jannsen, utilizarme a mí como rostro de la campaña hubiera sido muy llamativo y surrealista, no soy precisamente un ejemplo de cómo la medicación ayuda a los enfermos mentales. Mis ideas son, como siempre, minoritarias, absolutamente minoritarias, y la forma en que las expresé en el vídeo, como hago siempre, demasiado contundente, un puñetazo en el plexo solar de mis hermanos y de los espectadores. No, desde luego que yo no encajaba allí y me parece muy bien que haya quedado relegado a un secundario al que solo se le ve entrar y salir de su trabajo (nada de clase de yoga) y al que solo se le utiliza para decir cuatro frases respecto a su trabajo y poco más. Creo que si hubieran suprimido mi intervención no se hubiera perdido gran cosa. No lo digo decepcionado ni dolido, simplemente que en su momento decidí aportar mi granito de arena y ahora creo que ni mi presencia ni intervención son necesarias y me retiro con discreción. Otros hermanos están dando ya la cara y no me necesitan para nada. Mi labor continúa en el blog y en el grupo de autoayuda, escuchando a quien quiera decirme algo. Estoy convencido de que el cortometraje será visto por un buen número de personas, de hecho en el preestreno en el cine Palafox de Madrid, se hablaba de hasta novecientas personas. Los objetivos se conseguirán, que la gente nos conozca, porque no se puede amar lo que no se conoce, y que la leyenda negra sobre los enfermos mentales, los esquizofrénicos, como vagos, sin voluntad, agresivos, asesinos en serie, etc. vaya cayendo poco a poco o de golpe, como cayó el muro de Berlín. Estoy contento con lo conseguido y creo que debo regresar a mi anonimato para seguir con mi vida y mi blog. Este año es posible que no haya cursillo de yoga mental, debido a la escasez de alumnos y falta de local, no me importa, necesitaba un descanso. Sigo en el camino, sigo siendo un guerrero impecable y lo que suceda ya no está en mi mano sino en mano de las fuerzas poderosas.

Creo que mi futuro está lejos de aquí, en México, donde espero pasar la última etapa de mi vida. Tal vez esté regresando al territorio de alguna reencarnación anterior, buscando a un amor de una vida anterior. No dejo nada atrás, salvo algún amigo que supo aceptarme como soy, este país significa ya poco para mí, solo el lugar donde fui el loco de León, donde se me insultó, se me marginó, donde fui acosado; el lugar donde viví un infierno en mi juventud, donde intenté suicidarme tantas veces, el lugar donde me tocó nacer, pero que yo nunca elegí, un lugar terrible con una historia terrible de dictaduras, inquisiciones, guerras civiles, intentos de secesión, terrorismo, de luchas fratricidas y dogmatismos estúpidos. Como Machado podría decir aquello de “españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. No, no sentiré nostalgia el día que me embarque para cruzar el charco. No estoy de acuerdo con el refrán castellano, no donde se nace, sino donde se pace. Yo lo cambiaría por otro, no donde naces o paces, sino donde se te quiere y creo que allí, más allá del charco alguien me quiere mucho.

En el siguiente capítulo deberé hacer una OVE, una auto-observación detenida, porque me temo que he cruzado algunas líneas rojas, hay que retomar el camino, volver a tomar las riendas, es preciso seguir aprendiendo de los errores.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: