LOS GRANDES PROBLEMAS DE LA VIDA

3 11 2015

TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO

CÓMO AFRONTAR LOS GRANDES PROBLEMAS DE LA VIDA

Cuando he releído el folleto rosacruz, que recibí hace años con las monografías, y que se titula “Los mayores problemas de la vida”, me he dado cuenta de que ahora mismo podría completarlo y matizarlo con mi filosofía del guerrero impecable. Nunca me gustaron los consejos, soy más de Krishnamurti, quien dice que quien tiene suficiente luz interior no necesita de maestros, no obstante etambién me he dado cuenta de que poner por escrito lo que pensamos ayuda mucho a esclarecer nuestro pensamiento y a darnos cuenta de dónde están nuestros fallos.

¿Cuáles son los grandes problemas de la vida a los que debemos enfrentarnos? Es muy sencillo, son problemas importantes que no podemos dejar para mañana, que necesitan una decisión urgente y sin cuya resolución nuestras vidas se convierten en un infierno, incluso puede peligrar nuestra vida. Es fácil hacer una lista. Si no tenemos para comer hay que tomar una decisión o moriremos de inanición, si no tenemos trabajo o nos hemos quedado sin él, necesitamos una solución y una solución urgente. Si se nos muere un ser querido de nada sirven los juegos de teorías, hipótesis de trabajo, encajar las piezas del puzzle, lo que necesitamos es una solución que nos ayude y en este momento, ya. Hay problemas que nos buscamos y otros que nos vienen de fuera, que se nos imponen, como se nos impone una pared que no podemos atravesar. Es más fácil intentar resolver los problemas que nos hemos creado que aquellos que nos impone la dura realidad. Al fin y al cabo en el primer caso basta con encontrar dónde está el error y corregirlo o no volver a cometerlo. En cambio los problemas que se nos imponen son otra cosa muy diferente. No podemos encontrar trabajo a punta de pistola, como no podemos comer con el pensamiento, y desde luego no siempre está en nuestra mano resolverlos, de hecho casi nunca lo está, lo que sí podemos hacer es tomar decisiones de guerrero impecable, hacer lo que tenemos que hacer y confiar en que las fuerzas poderosas nos sean favorables, sino lo son hay que seguir caminando y esperar que el tiempo pueda cambiar nuestra situación actual.

Como dice el autor del folleto, el mayor problema es el que implica una mayor decisión. Son decisiones de encrucijada, las llamo yo, no es lo mismo probar a ver qué tal nos va un determinado camino, sabiendo que podemos volver atrás y tomar otro, que si sabemos que una vez hayamos escogido un camino concreto ya no hay vuelta atrás. Una ruptura de pareja, abandonar un empleo para buscar otro, enfrentarnos con decisión al problema de un hijo drogadicto, etc, son problemas que exigen grandes decisiones, intensas, profundas, a veces drásticas, en las que está involucrada toda nuestra personalidad, toda nuestra vida, todo nuestro ser. No son precisamente paños calientes. Es el “intento” como lo llama don Juan, decidir algo con todo el pensamiento, el corazón, con nuestra vida, con nuestras entrañas, estas son las decisiones que cambian vidas, el intento es el que nos lleva a conseguir lo que pretendemos realmente.

El autor del folleto habla también de que lo peor de estas decisiones es la ansiedad que genera la indecisión. Cierto, no hay nada peor que no saber si vamos a tirar a la izquierda o a la derecha en una encrucijada, cuando somos perseguidos por una manada de lobos hambrientos o por un asesino con una pistola. La indecisión es todo lo opuesto a lo que debe ser un guerrero impecable, que no se detiene para analizar el pasado, reflexionar largamente sobre las consecuencias, no se deja llevar por la autocompasión, pobrecito de mí, no se plantea los remordimientos que va a tener si hace algo o lo contrario. Analiza el problema, mira la que cree la mejor solución y la toma, sin ansiedad, sin miedo, sin remordimientos, sin lamentaciones, sin tirarse al suelo y llorar como si fuera la persona más desgraciada del universo. Debemos perder la importancia personal, no somos el centro del universo, somos una partícula infinintesimal en un universo infinito, lo normal es que nadie nos mire, nadie se aperciba de nuestra presencia, que las fuerzas poderosas estén más ocupadas en otras cosas más importantes. Estamos solos, un guerrero impecable está siempre solo a la hora de tomar sus grandes decisiones. Hay que aceptarlo, como hay que aceptar el gran y terrible misterio de la vida, sobran lamentos. Sabemos que la muerte está tras de nosotros, con su mano en nuestro hombro izquierdo, nos puede llevar en cualquier momento, desde esa perspectiva tomar decisiones es mucho más fácil, ¿qué importancia puede tener cometer un error cuando la muerte nos puede llevar al segundo siguiente?

El autor del folleto nos dice que no “tenemos” un problema, nosotros somos parte del problema, nosotros somos el problema. Desde esa perspectiva debería consolarnos el saber que si nosotros somos el problema también podemos ser la solución. Y aquí comienza a estudiar cómo nos planteamos la solución a los problemas. Vamos a verlo.

Él llama gente “sensata” a los que yo llamo contables. Es decir, aquellos que analizan el problema desde todos los puntos de vista, ponen en una columna el haber de una decisión a tomar y en la otra el “debe”. Tratan los problemas de forma impersonal, como si fuera una operación matemática a resolver, no se involucran.

Están los que deciden en base a lo que yo llamo el qué dirán. No se analiza la mejor solución para nosotros, para nuestros seres queridos, la mejor solución a largo plazo, uno se plantea qué pensará fulanito o menganita si hago esto o dejo de hacer lo otro. Es lo que yo llamo poner la vida en manos de otros, entonces son los otros los que viven nuestra vida. Es horrible, es espantoso, abdicar de la propia vida para entregársela a personas que en la mayoría de los casos no nos quieren, incluso nos odian, que en muchas ocasiones son personas menos bondadosas que nosotros, menos inteligentes, menos cultas, menos sensibles. Y en sus manos dejamos la decisión de los mayores problemas de nuestra vida. Horror, qué inmenso horror.

El autor del folleto nos habla del deseo como una poderosa palanca para resolver problemas. En efecto, ¿qué es lo que deseamos realmente nosotros? No lo que desea nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros familiares y amigos, nuestro entorno, la sociedad, sino lo que realmente deseamos nosotros. Cualquier solución a un problema que pase por contentar a los demás y frustrarnos a nosotros mismos no es una solución, es la semilla de un problema mayor para el futuro. No nos sentiremos satisfechos con la decisión, daremos vueltas y más vueltas y al final descubriremos que seguimos teniendo un problema y que de nuevo tenemos que buscar una solución.

La ayuda de las fuerzas Cósmicas, como dice el autor del folleto, o de las fuerzas poderosas, a las que les pedimos que sean favorables, como digo yo, no funciona si no tenemos un deseo, si no sabemos qué camino seguir. ¿Cómo vamos a convencerlas de algo si nosotros mismos no lo tenemos claro? ¿Cómo vamos a visualizar y dibujar una escena para el futuro y luego dejarla ir, lanzarla hacia el cielo, hacia las fuerzas poderosas, si no sabemos realmente lo que queremos?

Para la evaluación del problema el autor del folleto aconseja el estudio en el Sanctum celestial, algo que se explica en otro folleto rosacruz. ¿Qué es el Sanctum celestial? Creo recordar que lo toco en una meditación de un cursillo de yoga. Imaginemos una catedral en el espacio, alto, entre las nubes, un lugar elevado, espiritual, con vibraciones elevadas. Visualicemos una catedral si nos gusta el interior de las catedrales. A mí me gusta, he estado muchas veces en su interior, especialmente la de León. Techos elevados, nervaduras sólidas, silencio, vibraciones especiales. Me encanta la catedral, pero se pueden utilizar visualizaciones de cualquier tipo, acordes con el que va a meditar. Allí nos elevamos siguiendo el estado de ánimo de la oración rosacruz para elevarse al Sanctum celestial.

“QUE LA DIVINA ESENCIA DEL CÓSMICO SE INFUNDA EN MI SER Y ME LIMPIE DE TODAS LAS IMPUREZAS DE MENTE Y CUERPO, PARA QUE PUEDA ELEVARME AL SANCTUM CELESTIAL CON LA DEBIDA DIGNIDAD Y PUREZA”.

Cito de memoria, hace mucho que no releo ese folleto. Lo importante es la actitud. Debemos entrar limpios de mente y cuerpo, de cuerpo y alma, es un lugar sagrado, de altas vibraciones, entrar con pensamientos rastreros, mezquinos, de odio, de lujuria, de soberbia, es como ir a implorar a un rey que nos puede cortar la cabeza con insultos, porte soberbio, maldiciendo de su persona, enseñando nuestras partes pudendas con grosería. ¿Qué esperamos recibir? Lo mismo que en la meditación de yoga mental, hay que parar el diálogo interno, hay que vaciar nuestra mente, no podemos entrar a planos elevados transportando toda la morralla que tenemos en este.

Cuando regresemos nos llegarán a la mente ideas relacionadas con el problema, tengámoslas en cuenta, analicemos cómo nos ayudarán a resolver el problema. No tratemos de limitar lo que deseamos, como dice el autor del folleto. Como dijo el maestro Jesús en el evangelio, si pidierais con fe que esta montaña se arrojara al mar, lo haría. Pedid y se os dará. Pedir a un Padre que lo tiene todo y que quiere dárnoslo todo unas migajas, es ofensivo, es mezquino. La chispa divina que late en nuestro interior, como diría Milarepa, no puede conformarse con menos que con la Totalidad, que con la divinidad y Dios lo tiene todo.

Es importante la honradez con la que uno pide algo. Como bien dice el autor del folleto, si uno pide esto para obtener aquello, no está pidiendo esto, está pidiendo aquello. Seamos honrados, ¿qué es lo que realmente queremos? Nos aconseja hacer una lista detallada poniendo en primer lugar los detalles más importantes. Luego hay que olvidarse del problema, poner la lista a un lado. Es lo que yo llamo soltar el globo en el texto sobre el arte de la creación mental. Si atamos el globo a la tierra no llevará nuestras peticiones a las alturas.

El autor aconseja hacer varias sesiones de Sanctum, pero haciendo listas nuevas, y luego comparar cómo han cambiado nuestros deseos. Debemos sacar una lección de los cambios. En la primera sesión algo era muy importante y ahora no lo es. ¿Qué ha cambiado? No parece tan importante si cambia de un día para otro. Reflexionemos sobre lo que son realmente nuestras prioridades.

Recibiremos ayuda desde arriba, habrá mayor lucidez, claridad, pero puede ocurrir que sean pequeños detalles, pequeños ajustes los que van a ir cambiando nuestra situación. Puede que no nos toque la lotería para sacarnos del paro, pero si nos obcecamos en ello podemos pasar por alto un pequeño y generoso ofrecimiento de una persona, que puede que no solucione nuestro problema pero lo mejora.

Pero al final tiene que venir la decisión. De nada sirve la lucidez, ver las cosas más claras, tener intuiciones muy buenas, recibir sabios consejos de las fuerzas poderosas, si luego no hacemos nada, no tomamos decisiones, nos limitamos a esperar que el maná caiga del cielo. A Dios rogando y con el mazo dando. Es el momento del “intento” del guerrero, lo que hace a un guerrero son sus actos, todo lo demás será una pérdida de tiempo sino tomamos decisiones.

Pero estas decisiones, una tras otra, impecables, no siempre solucionan los grandes problemas de la vida de hoy para mañana. No encontraremos trabajo ya, no lograremos resolver un conflicto de pareja o familiar sacando un conejo de la chistera, no vamos a superar la muerte de un ser querido en dos días cuando dicen que el plazo del luto dura al menos seis meses. No se trata de hacer magia potajia, se trata de resolver un problema tomando decisiones, como quien toma un medicamento, sabiendo que eso llevará tiempo.

¿Y si nada funciona? ¿Y si las fuerzas poderosas nos son desfavorables? Un guerrero no llora como un niño, sigue haciendo lo que tiene que hacer, si debe morir muere, con dignidad, bailando la danza de la muerte, dando gracias por haber existido, porque antes ni siquiera existía. Si llueve se moja y sigue caminando, tomando decisiones. En algún momento todo cambiará y mientras cambia actúa como guerrero, si tiene que estar solo está solo, si tiene que aceptar compañía, acepta compañía, si tiene algo para comer come y si no tiene nada espera la muerte con dignidad, mientras sigue caminando, tomando decisiones, buscando comida. La muerte respeta a los guerreros, las fuerzas poderosas pueden cambiar sus decisiones, tal vez no porque nos quieran como a hijos, como algo personal, simplemente porque ponemos en juego el “intento” porque nuestra voluntad sintoniza con energías cósmicas, porque de alguna manera nosotros también somos poderosos, hemos conseguido nuestra pizca de poder, utilicémoslo.

Y hay algo que debemos recordar siempre, un guerrero libra sus batallas en solitario, el camino del guerrero es un camino solitario. Puede que durante un tiempo nos acompañen seres queridos, pero ellos tienen su camino que puede no ser el nuestro. Nuestros problemas deben resolverse en solitario, debemos seguir nuestro camino, si con nuestras decisiones beneficiamos a seres queridos, mejor, pero si nuestros caminos son incompatibles, cada cual deberá seguir el suyo propio. Intentar resolver problemas ajenos es como cargar a la persona cuyo problema queremos resolver a nuestras espaldas, nos agotamos y lo hacemos inútilmente, porque puede que estemos llevando a esa persona por un camino por el que no quiere ir, y cuando lo dejemos en el suelo nos lo reprochará acervamente y retrocederá por donde lo hemos traído para buscar el suyo propio. Puede que le hayamos hecho perder el tiempo, puede que hayamos atrofiado sus piernas. No podemos cambiar a los demás, le dice don Juan a Castaneda, por lo tanto no lo hagamos, ni a nuestros seres queridos, a esos menos que a nadie porque si realmente les queremos deberemos respetar su libertad. Los grandes problemas de la vida son nuestros, los demás tienen los suyos. Ayudar, apoyar, amar, es parte consustancial de nuestra naturaleza de guerreros, pero sabiendo siempre que nuestro camino es solitario y que hacer lo que tenemos que hacer cuando tenemos que hacerlo no siempre soluciona nuestros problemas, ni los de otros, ni puede que nos haga más felices. No importa, estamos en el camino del guerrero, hasta los mayores problemas de la vida se solucionan con la muerte y eso es algo que nunca nos será negado, por lo tanto caminemos y tomemos decisiones.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: