CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VIII

14 11 2015

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VIII

IN MEMORIAM VÍCTIMAS 13 N

Querido amigo, querido hermano en el Todo: Me he mantenido al margen de tu vida porque sé que consideras que no estoy haciendo lo necesario para que tu vida retome los cauces que tú crees adecuados, no obstante he escuchado tu petición de dirigir unas palabras espirituales tras el atentado terrorista de París, una muestra más de la violencia demoniaca a que esta sometido el planeta.

Sé que estarías dispuesto a entregar tu vida, que crees no vale nada, si de esa forma pudieras evitar el daño bestial y demoniaco que están sufriendo tus hermanos y que seguirán sufriendo durante este tiempo de prueba. Olvidas que si tu vida no valiera nada de nada serviría entregarla a cambio de una supuesta paz. Sabes muy bien que tu vida, como la de todo ser humano, es valiosa solo porque dentro de ella habita la chispa divina. Y esa chispa es muy consciente de que de nada valen los sacrificios heroicos si todo ser humano,si la humanidad entera no es elevada hacia la luz. Sé que tú crees, como yo, que no hay otro camino para la humanidad que la evolución y evolución espiritual de todos y cada uno de los seres humanos que habitan este planeta. Sé que temes que la respuesta a la violencia sea la violencia y que la humanidad entre en un bucle sin retorno. Aún así consideras que el derecho de todo ser humano a defender su supervivencia vital es un derecho que no admite dudas. No es fácil conciliar ese derecho con la evolución y elevación espiritual, sabes que no hay meta espiritual que pueda ser alcanzada sin dolor, no al menos mientras no haya una elevación colectiva en la luz de toda la humanidad. Toda violencia genera violencia y como dijo el maestro “el que a espada mata a espada muere”. No habrá una respuesta espiritual a la violencia mientras el mundo que habitas siga sin creer que la espiritualidad, el espíritu, es una entelequia de los bienpensantes. La realidad del espíritu se acabará imponiendo, pero mientras tanto la búsqueda desesperada de un mundo mejor, sin sufrimiento, justo, solidario, generoso y amoroso tendrá que enfrentarse al dogmatismo demoniaco que no cree que la libertad es el mayor don que se ha concedido al ser humano y que su respeto es condición indispensable para vincularse a la divinidad. Quien ama respeta la libertad de sus hermanos y quien quita la vida y la libertad a sus hermanos se va hundiendo más y más en el pantano de arenas movedizas del odio.

Sabes muy bien que este periodo de prueba te fue mostrado en sueños y en extrañas intuiciones a las que tú no querías hacer caso. Huyes de lo que tú llamas el delirio profético, creer que el futuro te ha sido mostrado porque eres una especie de profeta con una misión, porque eres mejor que los demás. En efecto, eso es inaceptable, porque no eres mejor que nadie, en todo caso el último entre los últimos, pero te equivocas si piensas que has sido elegido para ver el futuro porque eres algo especial, de alguna manera. El mensaje ha sido enviado a todos y para todos, los que no lo hayan recibido es porque no han querido hacerlo, porque la chispa divina que habita su interior está capacitada para recibir todos los mensajes espirituales que llegan desde lo más alto. Si has trabajado para recordar los sueños es justo que los recuerdes mejor que quienes no han hecho el menor esfuerzo para ello. Si tu deseo espiritual de elevar hacia la luz a la humanidad nunca te ha abandonado a lo largo de tu vida es justo que se te haya mostrado el futuro de luz que os espera, no sin antes pasar por un largo y terrible periodo de dolor y de prueba. El apocalipsis de San Juan no es otra cosa que la visión de ese futuro que os aguarda si la humanidad continúa cerrando los ojos a su verdadera naturaleza divina y espiritual. San Juan lo recibió porque estaba preparado y todos los que están preparados lo reciben y recibirán y todos los que no quieren recibirlo no lo recibirán, porque no hay peor sordo que el que no quiere oír ni peor ciego que el que no quiere ver.

La redención no es otra cosa que la entrega de los grandes maestros espirituales a los propósitos divinos y la aceptación de su sufrimiento para quemar el karma que toda la humanidad ha ido acumulando a lo largo de su historia. Pero la redención no puede alcanzar a quien no quiere ser alcanzado, a los que libremente eligen el camino del odio y la entrega dogmática a los peores demonios que les habitan, el odio implacable hacia sus hermanos.

Sé que tu preocupación por el destino de la humanidad ha decrecido tras perder a tus seres queridos y la ilusión por seguir vivo y seguir tu camino espiritual. Pero aún así no puedes dejar de sufrir cuando observas que la gran prueba se acerca y que nadie parece estar dispuesto a asumir que el dolor que caerá sobre vuestras cabezas será el mismo que han buscado cuando se han alejado de la ley universal del amor. Crees que tu soledad ahora te hace inmune al sufrimiento de tus hermanos, pero te equivocas, porque sabes muy bien que la ley de la vinculación funciona y funcionará siempre, porque las partes no existen sin el Todo y no habría partes si antes no hubiera habido Todo. Todo el sufrimiento de la humanidad te llegará, porque lo quieras o no, estás vinculado a ella. Como enfermo mental sientes la tentación de abandonarles a su suerte. Que se salven ellos, los cuerdos, los que te llamaron loco, los que te han marginado, los que te han tratado como a un monstruo, como a un canalla, como a una bestia sin entrañas. Ellos, los cuerdos, los normales, los bondadosos, que ahora se saquen sus castañas del fuego, si tienen redaños.

No es un sentimiento espiritual y tú lo sabes muy bien, huyes de pensar así, de sentir así, tu voluntad es férrea en ese sentido, pero no puedes evitar la rebelión de tu naturaleza, esa bestial formulación de la ley del talión: ojo por ojo y diente por diente. Sabes que eso y no otra cosa es lo que están haciendo los terroristas que van sembrando el planeta de cadáveres pensando que serán recompensados por su dios por haber masacrado a los que no aceptan el dogma como la formulación máxima de la voluntad de Dios. Se olvidan que si Dios nos ha dado la libertad, aún a costa de que le sean achacados todos los males y desmanes que afligen a la humanidad, no puede expandir sus narices para oler la sangre y la podredumbre de la muerte.

Escondido en tu apartamento, solo y abatido, desesperado tras lo que consideras una vida inútil, sientes la tentación de vender tu alma al diablo a cambio de los placeres hedonistas que crees te mereces y que te han sido negados sistemáticamente. No temo por ti, te conozco bien y sé que tu alma se elevará siempre hacia la luz, a pesar de todos los traspiés que has sufrido y sufrirás. La dignidad de tu chispa divina, una vez que has palpado su existencia, no te permitirá regodearte en el sufrimiento ajeno, ni entregarte a delirios de maldad, más allá de la reacción que tu naturaleza bestial no pueda evitar. Pero me gustaría que no cayeras en la tentación de hundirte en el abismo de la desesperación, pensando que al menos no estarás solo, que toda la humanidad te acompañará en el fondo de ese abismo. Tu vida es infinitamente valiosa a los ojos de Dios porque la chispa divina que hay en ti forma parte de su divinidad, lo mismo que la chispa divina que hay en todos tus hermanos. No desfallezcas, no te entregues, has podido cometer muchos errores, has podido causar mucho sufrimiento y sufrido mucho tú mismo por culpas propias y ajenas, puede que creas, en los momentos de absoluta desesperación, que tu vida no ha valido nada, que todo ha sido un error, que no deberías haber nacido o que deberías haber muerto cuando has levantado tu mano contra ti, enmendando el plan divino que te hizo nacer. Sabes que hay personas que te quieren, sabes que contra viento y marea has puesto tu granito de arena para la elevación de la humanidad, no eres importante pero si todos y cada uno de los granitos de arena de una playa desaparecieran, se anularan, porque creen no ser nada, la playa se convertiría en un suelo pedregoso donde no podrían ni crecer las malas hierbas. Cada granito es importante y cada uno de ellos forma la playa donde rompen mansamente las olas.

Sigue tu camino, como guerrero impecable, puesto que has elegido ser guerrero, pero no te olvides que en algún momento de tu vida aceptaste ser discípulo de Milarepa, sin conocerme. Déjame que te escriba que te mande mis mensajes, aunque duelan, aunque creas que no solucionan ninguno de tus problemas, ni aportan nada a tu vida. Déjame que escriba a través de tus dedos en el teclado, que mis palabras suban a tu blog, hazte mi instrumento porque los tiempos difíciles que se acercan van a requerir que todos los seres espirituales del planeta pongan su granito de arena para que las olas sigan rompiendo mansamente contra la playa y no choquen violentamente contra el acantilado, quebrando los cimientos de una humanidad doliente. Solo te pido eso. Vive tu vida, haz lo que tengas que hacer, no impediré tus errores ni te quitaré el apego antes de que tú mismo renuncies a él. Pero no te olvides que siempre estoy aquí, esperando, y que cuando tocas la calva del buda que hay en el hall de tu apartamento yo recibo el mensaje, aunque te burles con tu humor sardónico y aunque me recrimines tantas cosas que sabes muy bien no me corresponde a mí darte ni quitarte.

Querido amigo y querido hermano en el Todo. Me has pedido un mensaje espiritual y aquí lo tienes. Es bueno que compartas el sufrimiento de los seres queridos de las víctimas, que desde el fondo de tu corazón les mandes un mensaje fraternal y espiritual. Es bueno que la angustia y el terror de la prueba por venir golpeé en tus vísceras, que acompañes en sueños a los fallecidos en su retorno hacia las dimensiones elevadas, que no temas en mandar un mensaje de amor a los verdugos, aunque ellos no quieran recibirlo. Pero no olvides que la desesperación es la puerta a la nada. No desesperes, no desfallezcas y cuando notes mi presencia a tu lado, guiando tus dedos en el teclado no te resistas, no te niegues pensando que a cambio yo debería darte esas pequeñas cosas que tú tanto anhelas. Serás recompensado ciento por uno, como dice el evangelio, y los intereses de todas y cada una de tus buenas acciones siguen subiendo en la bolsa del cielo, donde no hay especuladores que gocen con el sufrimiento de sus hermanos. Sé que no quieres recompensa, solo la fuerza necesaria para seguir adelante. Créeme si te digo que la tendrás y que tu misión en la Tierra, con todos tus errores y con toda la podredumbre de tu naturaleza más baja, será llevada a cabo hasta el final. No esperes grandes cosas porque las grandes cosas están ocultas bajo el manto de la invisibilidad, el amor no es una descarga eléctrica, sino la suave felicidad de una conciencia tranquila mientras dulces lágrimas de amor y fraternidad espiritual brotan de tus ojos.

QUE LA PAZ PROFUNDA OS ACOMPAÑE SIEMPRE EN EL CAMINO

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