LA LEY DE LOS TRES CÍRCULOS (ESTRUCTURA) IV

21 11 2015

 

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LA LEY DE LOS TRES CÍRCULOS IV (ESTRUCTURA)

EL CUERPO MENTAL Y EL CUERPO EMOCIONAL

La consciencia es el aglutinante de todos los cuerpos y la memoria el puente que une unos a otros dentro de la personalidad o “yo” que somos los individuos. El ejemplo de las muñecas rusas, unas dentro de otras, hasta casi el infinito se aproxima bastante a lo que somos como individuos. Ya hemos visto que el rechazo a considerarnos seres multidimensionales es la raíz de todos nuestros errores.

Don Juan le insiste una y otra vez a Castaneda que todas las experiencias que vive al cambiar el punto de encaja son reales, que se trata de mundos dimensionales a los que accede al desenclavarse la percepción de ese agujero en el cinto que todos llevamos atado alrededor de nuestra individualidad. En uno de los momentos más impactantes del Arte de ensoñar don Juan le dice a Castaneda que la consciencia es real y éste le pregunta si eso quiere decir que se trata de una realidad física. No, le responde don Juan, es energética. Nos hemos acostumbrado tanto a pensar en realidad como igual a fisicidad, a materia, a las cosas que podemos ver, palpar, oler, gustar, que cualquier otra cosa que nos ocurra al margen de ese tipo de realidad las consideramos puramente “mentales”, es decir, producto de la fantasía, de la imaginación, algo que está en nuestra mente, en nuestras neuronas, como corrientes eléctricas que se mueven para provocar determinadas percepciones, pero nada más. La realidad para nosotros es exterior, una pared que está fuera de nosotros es más real que un pensamiento que ha guiado nuestra vida, generando conductas y comportamientos que nos han llevado por unos determinados caminos y no por otros, o que una emoción o sentimiento que nos ha hecho odiar a personas a las que incluso habríamos matado, quitado la vida, la realidad, sino temiéramos el castigo social, o que nos ha hecho amar a determinadas personas con las que hemos decidido compartir nuestras vidas, dedicarnos en cuerpo y alma a interactuar y comunicarnos con su realidad.

Así pues no damos la menor importancia, la menor realidad, a lo que ha conformado la mayor parte de nuestras vidas y en cambio consideramos importante, “muy real” a paredes materiales dentro de las cuales hemos permanecido un tiempo sin ni siquiera ser conscientes de su existencia, puesto que nuestra mente y nuestra emociones estaban muy lejos de allí. Eso mismo nos ocurre con nuestros diferentes cuerpos. Consideramos real el cuerpo físico porque podemos palparlo, verlo, porque podemos sentir su dolor o su placer, porque podemos moverlo en un espacio y percibimos su erosión a lo largo del tiempo y sin embargo no damos la menor importancia ni consideramos como “real” a la consciencia que nos permite percibir el dolor físico, estando convencidos de que es la corriente eléctrica que pasa por nuestros nervios la que nos hace conscientes del dolor. Nuestras emociones no son nada sino producen efectos somáticos, si no las somatizamos, si una intensa angustia no nos genera una úlcera estomacal, pero antes de que el cuerpo físico reciba las heridas del cuerpo emocional éstas ya existían.

Todos nuestros cuerpos están estrechamente unidos, de ahí que no seamos capaces de distinguirlos, pero podemos comprobar su identidad propia si nos fijamos en lo poco que sabemos del cuerpo astral, tan solo lo que nos permiten atisbar las escasas escenas onírica que recordamos. Hay un puente entre todos los cuerpos, a veces sólido y a veces muy sutil, es la memoria. Los recuerdos nos permiten vincular a la consciencia todo lo que les sucede a nuestros cuerpos. La importancia de la memoria es extrema, sin memoria no somos nada. Nuestro yo, nuestra personalidad, nuestra identidad se basa en la memoria, en el recuerdo, sin ella nuestra vida infantil bien podría ser la de otra persona diferente a nosotros. Es ella la que une al adulto al niño, la que le permite saber que ambos son una misma persona. La disociación de personalidad, la múltiple personalidad surge cuando el puente de la memoria se rompe. Un enfermo de Alzheimer vive en el caos mientras su personalidad se disgrega, las personalidades que han conformado su vida, estrechamente unidas gracias al vínculo de la memoria se disgregan y se aniquilan. Lo mismo sucede con nuestros cuerpos, si están desvinculados, si el puente de la memoria se ha hundido nuestra personalidad se vuelve patológica, somos enfermos mentales ambulantes, todos, lo que ocurre es que a algunos se nos nota más debido a ciertas patología de nuestra mente y de nuestro cuerpo emocional. Solo los gurús, los grandes maestros, que son capaces de unir con el puente solidísimo de la memoria sus diferentes cuerpos, pueden armonizar en una sola y única consciencia su ser multidimensional.

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Solo el ser multidimensional es armónico, el ser unidimensional es patológico por definición, si al cuerpo físico apenas le llegan datos del cuerpo astral nos encontramos con una persona sin imaginación, sin intuición, una mente roma y ser plano emocionalmente. Las patologías emocionales se generan por falta de comunicación entre cuerpo el cuerpo emocional, el astral y el físico. Al cuerpo emocional no le queda otra solución que somatizar las emociones para que el cuerpo físico reciba sus mensajes. Y lo mismo ocurre con el cuerpo mental, una mente apagada, incapaz de razonar, de intuir, es como una linterna que no somos capaces de encender en medio de la noche, no nos sirve para nada. Y cuando el resto de los cuerpos no tiene una buena comunicación con el alma se generan las enfermedades del alma que se comunican al resto de los cuerpos como un timbre de aviso para que restablezcan esa comunicación. El ser multidimensional debe estar perfectamente comunicado o de lo contrario las enfermedades físicas y mentales nos asaltarán como una forma de recordarnos que los puentes están rotos.

Nos podemos hacer una idea de la falta de comunicación entre los cuerpos cuando observamos patologías tales como la insensibilidad al dolor físico o cuando observamos a personas que son incapaces de ponerse en la piel de otras, de sentir empatía, acaban convirtiéndose en verdaderos monstruos, incluso en sociópatas, en asesinos en serie. Sin embargo hay gradaciones diferentes en esta comunicación entre cuerpos. Centrados en desarrollar un cuerpo nos olvidamos del resto y éstos deben recordárnoslo con la enfermedad y el dolor. Nos ocupamos de la salud del cuerpo físico, de mantenerlo en forma, y sin embargo nos olvidamos de las emociones, de las relaciones interpersonales y acabamos sufriendo enfermedades cuyas causas parecen estar profundamente ocultas. Hay quienes se alimentan de emociones con auténtica gula, como aquel al que gusta tanto el dulce que solo se alimenta de pasteles y tartas, el cuerpo físico se acabará rebelando. Lo mismo ocurre con los demás cuerpos cuando solo alimentamos al cuerpo emocional y curiosamente, sin darnos cuenta, sin ser conscientes de ello buscamos las emociones más intensas que suelen ser también las más negativas. Cualquier emoción nos sirve y al final buscamos provocarlas de forma patológica para que el cuerpo emocional no se queje, incluso llegamos a convencerle de que no somos humanos sino sentimos emociones. Naturalmente que el cuerpo mental se rebela, está hecho para ser los ojos del cuerpo emocional y cuando los cerramos nos convertimos en ciegos que vamos palpando paredes y caminando erráticamente, porque la linterna que debereía guiarnos en el camino está apagada.

En cada cuerpo también funciona la ley de los tres círculos, aunque con matices importantes. Siguiendo la ley del Kybalión, como es arriba es abajo y como es abajo es arriba, nos hacemos una idea de cómo funciona esa ley de los tres círculos en cada cuerpo. Hemos visto que en el plano astral buscamos atraer al primer círculo a otras personas, incluso aunque no las conozcamos en la vida física, buscamos a parientes y amigos, a seres queridos de otras vidas, buscamos conocer gente nueva, ayudándonos de la facilidad que tiene el cuerpo astral para viajar sin obstáculos. El cuerpo emocional también busca desesperadamente personas que le den emociones, sentimientos, cariño. Puede que nuestro primer círculo esté deteriorado porque las personas que lo integran no se comunican bien, han dejado de tenerse cariño, es entonces cuando buscamos fuera, desesperadamente a personas que puedan darnos lo que en el primer círculo no se nos da. Y es entonces, si no tenemos la luz de la mente, cuando se producen terribles errores cuyas consecuencias pagamos toda la vida. Mujeres que buscan en su pareja al padre que nunca les dio cariño; hombres que buscan en su pareja a la madre que les despreció; sedientos de cariño que utilizan cualquier treta, cualquier farsa de control para acercar a su primer círculo a desconocidos, utilizando la compasión, el servilismo, el halago desmesurado y ridículo. Y así nos encontramos a los mentirosos patológicos que en realidad solo mienten para no ser abroncados y para que los demás les estén dando siempre cariño. A los pelotas indecentes que nos dicen lo maravillosos que somos hasta el empalago y que resultan tan ridículos que nos hacen reír. A personas que carecieron del cariño paterno durante la infancia y que cuando se ponen a buscar pareja intentan encontrar el modelo de sus progenitores.

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La ley de los tres círculos es terriblemente eficaz en el mundo regido por el cuerpo emocional. Mientras que en el mundo físico la ley de los tres círculos funciona con tanta lentitud y discreción que a veces apenas la notamos, en el mundo emocional sus postulados se convierten en axiomas infernales. Todo aquel que busque pareja pensando en el progenitor que no le dio cariño se abocará al fracaso más espantoso, porque una pareja no puede ser un padre o una madre y si queremos convertirle en esta figura la vida de pareja de convertirá en un ridículo infierno. Todo aquel que tiene despoblado el primer círculo intentará atraer a él a todo el que pase cerca, a todo lo que se mueva, utilizando la imagen del cazador, disparar a todo lo que se mueva. Así nos encontramos con personas que hablan y no paran de hablar con cualquier desconocido, pensando tal vez que pueden saltarse las normas de atracción de los tres círculos que veremos en el próximo capítulo. Resulta patético observar cómo acechan a desconocidos solitarios, se les acercan con disimulo y se ponen a hablar frenéticamente. Intentan atraer a personas al primer círculo saltándose todas las etapas y no en un día, ni siquiera en una hora. Se olvidan de que la ley del tiempo es implacable en los tres círculos, toda vinculación, toda atracción al primer círculo requiere un tiempo y quien se lo salta acaba siendo rechazado.

Si observamos atentamente a nuestro alrededor, en nuestra sociedad, veremos cómo las patologías generadas por saltarse a la torera la ley de los tres círculos,son incontables. Personas que buscan el poder para así saltar los obstáculos que les supone atraer a personas a su primer círculo. Utilizan el poder para forzar a personas a entrar a su primer círculo, donde ellos son los reyes, los dioses, olvidándose de que no se puede atraer ni retener a nadie en el primer círculo sin cariño, entre otras cosas. Incapaces de dar y recibir cariño utilizan el poder para forzar a otras personas a actuar como si formaran parte del primer círculo. Manipulan, controlan, someten, creyendo que son fantásticos porque su primer círculo está muy poblado y en él ellos son auténticos dioses. Lo que consiguen es un primer círculo infernal, dantesco, una perpetua lucha de sus sometidos por librarse de su tiranía. Hay sádicos que inflingen dolor porque no son capaces de dar y recibir placer, pensando que de esa manera, sometiendo por el dolor pueden atraer y retener a personas en el primer círculo. Se olvidan de que el placer es una de los requisitos del primer círculo que se podría decir es el círculo del alma, que solo se alimenta de felicidad.

En el siguiente capítulo comenzaremos a ver cómo funcionan las leyes en cada círculo y los pasos inevitables que hay que dar para que las personas pasen de un círculo a otro. Descubriremos que todos los problemas que existen en las relaciones interpersonales en nuestra sociedad son debidos a saltarse la ley de los tres círculos, intentando alimentarse con sucedáneos de los verdaderos alimentos. Pero antes vamos a repasar, a recapitular un poco la base de esta teoría de los tres círculos.

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RESUMEN

-El todo es circular, cada parte del círculo es perfectamente equidistante del centro. La consciencia divina está a la misma distancia de todas y cada una de sus criaturas. El misterio de la Trinidad no es otra cosa que la única posibilidad que tiene la divinidad de tener un primer círculo. Puesto que en él solo pueden entrar entidades infinitas y divinas como el mismo Dios la necesidad de que sea una Trinidad es de una lógica aplastante. Dios se mira a sí mismo y se quiere, Dios Hijo, el amor entre ambos, El Espíritu Santo. No caben más entidades en el primer círculo de la divinidad.

-Conforme se va descendiendo desde el núcleo de la divinidad el Todo se va partiendo y las diferentes partes pueden formar sus propios círculos, como no son infinitas sus círculos son limitados e imperfectos.

-El ser humano es multidimensional por lo tanto tiene círculos en cada dimensión y éstos deben estar unidos entre sí o la desarmonía generará patologías. Como somos limitados nuestros círculos son limitados e imperfectos, la aspiración es a formar parte del círculo de la divinidad, de la Totalidad, pero para esto tenemos que fusionarnos con la divinidad y antes de hacerlo deberemos seguir un largo camino, vinculándonos con los hermanos en círculos, solo una consciencia infinita puede formar un círculo infinito, por lo tanto los círculos humanos son siempre limitados, en número de integrantes y en cuanto a la relación con ellos.

-Conforme vamos ascendiendo de dimensión, los diferentes cuerpos forman círculos más numerosos y con mayor calidad en la relación hasta llegar al cuerpo causal o alma que tiene un primer círculo muy numeroso (en el que están también los integrantes de los primeros círculos de nuestras vidas pasadas). La relación de los integrantes del primer círculo del alma es fundamentalmente espiritual por lo que siempre será más sólido que cualquier otro círculo en cualquier otra dimensión. El mundo virtual es una buena metáfora de la ley de los tres círculos, añadimos contactos, buscando que nuestro primer círculo se amplie y se profundice, pero por desgracia ese es un trabajo duro que no todos están dispuestos a hacer y por eso la mayoría de contactos son del tercer círculo, desconocidos, o del segundo, conocidos pero sin llegar a una relación afectiva íntima. En otro capítulo, en la parte práctica, de la ley de los tres círculos utilizaremos también la metáfora del mundo virtual.

Pero aún nos queda mucho camino por recorrer, en el siguiente capítulo veremos las leyes que funcionan en los círculos y dejaremos para el final el círculo del alma, deduciendo cómo funciona en base a la ley del Kybalión, como es arriba es abajo y como es abajo es arriba.

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