EN EL CENTRO DE LA OSCURIDAD

24 11 2015

 

BREVE INTRODUCCIÓN: Aprovechando que le he mandado por correo este relato a V. un enfermo con una fobia como la mía, que por lo que veo lo está pasando muy mal y que me contactó en mi blog, El guerrero impecable, quiero subir aquí este relato, tal vez el más negro que haya escrito nunca, y que si bien coincidió con la tragedia del 11S ya lo venía mascando durante algún tiempo antes. Fue mientras escribía este terrible relato que aún me aterroriza cuando decidí ponerme en serio con el humor. Fue por entonces cuando nacieron gran parte de mis personajes humorísticos. Al mismo tiempo, según recuerdo, este relato me dejó tan, tan tocado, que decidí o comenzar o darle un gran empujón a Diario de un gigoló, un relato erótico muy delirante que sirvió de contrapeso a la espantosa oscuridad que me envolvía. De nuevo Eros y Thanatos en un estrecho coito, tan espantoso como placentero.

NARRACION.- Relato corto nacido del trauma del 11 de septiembre. Acontecimientos como aquella terrible tragedia contemplada en directo por la televisión le hacen preguntarse a uno qué es el ser humano y qué puede esperarse de él.

EN EL CENTRO DE LA OSCURIDAD

Algunas veces intento atisbar un rayo de luz que alegre mis ojos, pero no es fácil ver el sol, aquí en el centro de la oscuridad. Me acerco a la puerta e intento mirar a través de una rendija. Pongo mi mano temblorosa en el picaporte y empujo suavemente, muy suavemente hacia mi. La puerta se entreabre chirriando, con angustia, y casi, casi puedo palpar esa luz en la que he depositado toda mi esperanza de salvación. De pronto, ¡zas!, la puerta se cierra violentamente.
Es el demonio de la manía, el viejo mito de la obsesión: no le hagas caso. No soporta que te sientas libre bajo su férrea mano oprimiendo tu cogote; aprieta, oprime tu nuca, está a punto de descoyuntarte los huesos. El demonio de la manía se disfraza de mil formas: hoy tienes miedo de la gente, ayer no soportabas la luz, mañana no serás capaz de sufrir la angustia de mirar el invisible rostro de la nada. Hagas lo que hagas todo es vacío: el sin sentido de encontrar una razón para seguir viviendo.

Vuelvo al centro de la oscuridad y doy una, dos vueltas; al menos así me siento seguro. No puedo ver a nadie, es cierto, pero nadie puede verme a mí. Desahogo mi locura gritando, dando patadas en el suelo; finalmente me dejo caer como un peso muerto. Agotado, el cuerpo se encoge como un fetillo, la mente comienza a moverse circularmente como un trenecito de juguete, cada vuelta la locomotora pita una vez, es un sonido largo, vibrante, horrísono, que se repite en el mismo intervalo de tiempo. Cuento: un, dos, tres. Me detengo, es inútil; el tiempo se repliega una y otra vez aterrorizándome como la visión de una serpiente de cascabel escondida en la maleza.

SERPIENTE CASCABEL

Desde el centro de la oscuridad alargo la mano hacia el teléfono, marco un número que es un hito en mi vacía memoria. Espero el sonido de llamada, cuento: un, dos, tres. Una voz dice:

-¿Sí?

Está al otro lado de la oscuridad. Mi boca se abre como caverna apestosa y farfulla incoherencias. La voz que responde desde el otro lado te conoce bien, dice: “No te preocupes, ya sabes que es una simple manía neurótica, mañana te habrás olvidado de todo. Necesitas compañía; sal de ti mismo y busca a cualquier persona con la que charlar un poco, te vendrá bien”.

Se oye un golpe en el silencio, has colgado el teléfono, ahora buscas a tientas un lecho revuelto donde has pasado un tiempo indefinido de tu vida. La negrura es cómoda; en ella sabes que hay una puerta, un teléfono y un cómodo lecho. Te dices que no hay motivo para hacer de ello una tragedia, otros que viven en la luz no tienen una puerta que les proteja del exterior; imaginas que tampoco tienen teléfono por lo que se ven obligados a hacer señales de humo como los indios en la gran llanura; también imaginas que al acostarse se dejan caer sobre un lecho de puntiagudas piedras. Pero eso no te consuela, piensas….pienso, luego …. existo (creo).

En el centro de la oscuridad las noches se repiten, se transforman en una única noche eterna. Anhelas dormir, dormir el sueño eterno, pero el engranaje desquiciado de tu mente lo impide, te obliga a despertar una y otra vez, una… y otra vez. Decides contar ovejitas: una, dos, tres… Caes en la cuenta de que no sabes qué es una oveja, solo por referencias; en el centro de la oscuridad las ovejas son de color negro lo mismo que los caballos, las perros, los otros, tu cuerpo, tus pensamientos…. todo se confunde en la negrura. Te maldices en silencio y también maldices a los otros; acabas blasfemando para terminar echándote a reír: “Si Dios existiera no podría encontrarme aquí en el centro de la oscuridad”.

 
Por fin tu mente se detiene con un chasquido. Despiertas porque alguien te ha pisado, notas cómo te patean. Oyes voces: “es un depresivo, un loco, pero podría tener un poco de consideración y quitarse de en medio”. Te haces el dormido. Los que están despiertos, los que ven la luz tienen la obligación de ser normales. Los normales hablan, escuchan, asienten o discrepan, trabajan o disfrutan de vacaciones tomando el sol en una playa repleta de hermosos cuerpos semidesnudos de mujer. Deseas esos cuerpos, anhelas esas almas, pero están al otro lado, al otro lado de la oscuridad. En cambio tú dices odiar todo eso porque sabes que todo es vanidad. Repites: “Vanidad de vanidades y todo es vanidad”.

Las voces se alejan, te preguntas cómo han llegado hasta allí, hasta el centro de la oscuridad: la puerta estaba cerrada con mil cerrojos. Te preguntas: qué puerta, qué paredes, qué casa. No se puede construir una puerta con puntos de negrura, es imposible formar paredes con lienzos de oscuridad. Te preguntas: ¿entonces si no estoy aislado por qué me siento solo?

Te levantas y das una, dos vueltas. Si nada me lo impide encontraré a un amigo, formaré una familia, tendré un amor. Caminas en línea recta. Si mis pasos me llevan hacia delante al fin encontraré lo que busco, porque lo que uno busca siempre está delante: solo hay que caminar siguiendo esa bendita línea recta que siempre conduce a la meta. De pronto te das cuenta de que caminas en círculo, te paras, sitúas tu rostro mirando a la oscuridad, pones tus manos en los muslos y levantas una pierna, suavemente, luego la otra. Deberías seguir una línea recta, es lo que te dice la lógica. Te preguntas: qué lógica.. Te respondes: la lógica de la vida. Te preguntas: ¿la vida tiene lógica?. Te respondes: Aún no la he encontrado.

Click…

Tu mente se ha detenido de nuevo. Ahora notas que tu cuerpo dice: “Tengo hambre”. Buscas el refrigerador, lo abres, encuentras algo, se lo das a tu cuerpo a través de una rendija que llaman boca. El alimento baja por un tubo, se detiene; un proceso mecánico se pone en marcha. Notas que has calmado el hambre y piensas: “No puedo quejarme, tengo un frigorífico repleto de comida en el centro de la oscuridad. Otros que viven en la luz pasan días sin nada que llevarse a la boca excepto piedras para llenar su barriga y a veces hasta eso se les niega”. Piensas: “Me cambiaría por ellos ahora mismo, hasta las piedras deben tener buen sabor cuando se comen a la luz del día”. Te pones de nuevo cara a la oscuridad, sitúas las manos en los muslos, levantas una pierna, luego la otra. Caminas. Un…dos…Un…dos…Es preciso encontrar un ser hambriento iluminado por la hermosa luz del sol. Esa es la salvación: cambiar tu mente por la suya. Cuando percibas la luz no te importará comer piedras, tragar tierra. Te preguntas si a él le molestará no ver la luz mientras acaba con tu frigorífico repleto aquí en el centro de la oscuridad.

Sigues caminando. Un…dos…Un…dos. Te preguntas: ¿Y si esta oscuridad es un castigo por haber sido injusto con los comedores de piedras?. Te respondes: “No he sido yo quien ha hecho a los comedores de piedras, cuando nací ellos ya existían. Nací en la oscuridad, vine a un mundo de negrura y nadie me pidió permiso para nacer, no sé dónde estaba antes de ser consciente de esta noche. ¿Cómo puedo ser culpable de nada?”. Levantas la pierna derecha, luego la izquierda. Te sigues moviendo, no sabes si en línea recta o en círculo. Desearías oír otro “click” pero tu mente no se detiene, te absorbe, te regurgita, te empuja para acá, luego para allá. Piensas: “Si esto es la mente tal vez no sea tan malo ser un demente”.
Puede que ayer conociera la luz, si es así es fácil que haya perdido la memoria. Me he vuelto amnésico, esa es la razón de estar girando como una peonza en el centro de la oscuridad. Bajo la cálida luz del sol dividí a los hombres en comedores de piedras y ciudadanos del primer mundo. Tracé fronteras, la humanidad se dividió en enemigos que disparan y enemigos que reciben la metralla, dejé pasar un tiempo prudencial para darle la vuelta a la tortilla, así pude empezar otra vez el mismo estúpido juego. Hice a los torturadores, enseñé a los violadores, entrené a los terroristas, pagué a los mercenarios, estreché la mano de canallas sin escrúpulos y todo ello bajo una luz cegadora. Soy ese diablo del que hablan, un demonio del infierno, Satanás, Azazel, el ángel de la oscuridad. He perdido la memoria, esa es la causa de seguir caminando. Un…dos…Un …dos… aquí en el centro de la oscuridad.

Click…

fotos-de-telefonos-hace-20-años-atras.jpg

Por fin la mente se ha bloqueado. La locura es un bello mundo circular. Estoy agotado, detengo mi pierna derecha, luego la izquierda. Caigo hacia atrás, me encojo como un fetillo. Antes de hundirme en la nada pienso:” Si la mente pudiera crear mundos reales ya habría encontrado la respuesta pero por mucho que divague aún sigo aquí en el centro de la oscuridad”.
Me despierto, alargo la mano hacia el teléfono, repito el proceso y oigo una voz conocida diciéndome: “Te acecha la paranoia, la psicosis, la esquizofrenia, la locura. Sal de ahí, muévete, habla con alguien. La gente es buena, no la temas. Todos sabemos que los dictadores, los torturadores, los generales que aprietan los rojos botones que disparan misiles, los hombres de negocios que tiran al mar toneladas de alimentos, los políticos que han dictado las normas de la sociedad de consumo que se consume a sí misma día a día, todos ellos están hechos de la misma carne que recubre tus huesos; pero no temas, el dictador está a miles de kilómetros, el torturador vive en profundos subterráneos donde no llega tu mirada; los generales están en sus bunkers, los hombres de negocios en sus mansiones, los políticos en sus parlamentos; los terroristas que se esconden en la multitud con la pistola amartillada en su cinturón no te conocen, nunca han oído hablar de ti. Hitler fue una mutación genética. No encontrarás a nadie como ellos cuando salgas a la luz. Habla con tu hermano y la oscuridad se desvanecerá para siempre”.

¡Blum!…

He golpeado con tanta furia que el teléfono se ha roto en mil pedazos. Ahora esperaré pacientemente la locura absoluta.

Click…

La mente ha vuelto a detenerse, todo es silencio aquí en el centro de la oscuridad. No me consuela que el mundo de la luz no sea tan agradable como he imaginado, necesito salir de aquí. Busco a tientas la pared y golpeo contra ella la cabeza. Un…dos…Un …dos… Me digo: “ Tienes que ser normal”. Un…”Tienes que ser normal”…dos…”No tengas miedo”…Un…”No tengas miedo”…dos. “Olvídate de la neurosis, no eres un loco”…Un…”Olvídate de la neurosis, no eres un loco”…dos …”Soy un hombre feliz”…Un… “Soy un hombre feliz”…dos… “La vida es bella”…Un ..”La vida es bella”…dos… “Por mal que vayan las cosas siempre te quedará la muerte”….Un….Por mal que vayan las cosas siempre te quedará la muerte”…. Dos….
Estás sangrando, sangrando aquí en el centro de la oscuridad; puedo ver en el suelo el color rojo de tu sangre brillando: resplandece. Es un milagro, la negrura está retrocediendo.

S.O.S….

¿Alguien me escucha?….

S.O. S….

¿Alguien me escucha?…

S.O.S.

Click.

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