9 12 2015

 

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL

SEGUNDA PARTE

CITA DEL DOCTOR FAUSTUS

…el consuelo de pensar que a la criatura humana le ha sido dada una voz para expresar su sufrimiento…

PERDER LA IMPORTANCIA PERSONAL

Este puente de la Constitución decidí hacer un viaja a Cáceres. Fue un acierto porque no hubiera podido soportar cuatro días seguidos en el apartamento. Fueron días intensos y bien aprovechados, pero al regresar tuve una de esas experiencias terribles de absoluta soledad que me han asaltado a lo largo de mi vida, aunque esta sin duda ha sido la más espantosa de todas. Entonces recordé que un guerrero impecable debe perder la importancia personal, y me dije que había alcanzado la cumbre, la maestría suprema en esta técnica porque la absoluta soledad tiene que ir necesariamente unida a la absoluta pérdida de la importancia personal, no hay nada más solitario que una partícula perdida en la inmensidad del Cosmos, sin ser percibida por nada ni por nadie, solo por sí misma. En realidad, me dije, a los únicos que realmente les importamos es a nuestros seres queridos y cuando faltan estos, cuando se vacía el primer círculo, la sensación de no importar a nadie se hace realmente agobiante.

No le importas al camarero que te sirve con una mueca por sonrisa y que solo lo hace porque al final de la comida le vas a entregar el dinerito contante y sonante con el que el patrón le va a pagar el sueldo. No importas a nadie con el que te cruzas por las calles de la ciudad, para ellos eres parte del decorado como lo podría ser una piedra. Convéncete, me dije, si no tienes a nadie en el primer círculo no eres nada, no interesas a nadie, podrías morir en tu apartamento, solo, y te descubrirían un mes más tarde, cuando el olor a podredumbre fuera espantoso, nadie lloraría por ti, te enterrarían en una fosa común y mirarían en el banco si has dejado algo que alguien deba recibir. Recordé lo mal que lo había pasado con el resfriado. No tuve fiebre, o eso creo, porque me había olvidado de comprar un termómetro. Cada día llegaba del trabajo, agotado, con un profundo malestar y me tumbaba en la cama, intentando dormir, descansar, no pensar en nada. Imaginé lo que sería una enfermedad grave, terminal, un cáncer por ejemplo, o la maldita úlcera. Algo te va comiendo por dentro y no hay nadie que te mire, estás ahí, tumbado en un lecho revuelto, pensando en que si la muerte llegara rápido sería un don del cielo, porque puede alargarse mucho. Ya sabes lo que es el espantoso dolor de la úlcera, imagina un cáncer, imagina que estás solo, con la medicación que ya no te hace efecto, como le ocurrió a mi padre, que en las últimas fases de su cáncer de intestino daba voces por la casa diciendo que se iba a tirar por la ventana porque la morfina ya no le hacía efecto. Si la muerte fuera rápida, si supieras que iba a serlo, no te importaría morir solo, pero pasar meses, años, en este lecho del dolor, sabiendo que vendrán a buscarte de urgencia una, dos veces, luego te dirán que con los recortes en la sanidad debes asumir que es mejor morir sin hacer ruido. Te dijiste que eres de una sociedad privada, no de la seguridad social, las cosas deben estar un poco mejor, incluso puede que te hagan caso cuando les llames desde el móvil diciendo que estás solo, que te estás muriendo y que te manden una ambulancia. Entonces imaginas cómo saldrás a abrirles la puerta si el dolor no te permitiera mover un músculo. Tal vez tendrías que autorizarles a derribar la puerta a patadas y cómo podrías hacerlo desde la cama. ¿ A voces?

No era para tanto, pero las ideas iban y venían y hacían nido en mi cabeza. Bueno, que no era para tanto lo digo ahora, que ya ha pasado todo. Todos los inviernos o los otoños suelo pasar unos días malos, resfriado, con faringitis, con un profundo malestar, me duele todo el cuerpo, suelo sufrir una gripe intestinal, vamos lo de siempre, pero esta vez ha durado mucho, más de diez días, un profundo malestar, la garganta pillada, el pecho como una mina en la que era preciso arrancar los esputos con pico. Pero eso no fue lo peor, dolor de estómago, de intestino, diarrea, un malestar constante. Hasta que recordé que podía deberse en parte a que me había puesto a tomar potingues, todos a la vez. Cápsulas de alcachofa, colágeno y magnesio de Lajusticia, que por fin había encontrado en una farmacia tras mucho mirar y preguntar, y esto y lo otro y lo demás allá. ¿Cómo se me ocurriría tomarlo todo a la vez? Soy así, decido no tomar nada durante meses y meses y luego de pronto me da y tomo todo a la vez. Tal vez esos potingues propicien la diarrea, las molestias estomacales e intestinales y además tardas mucho en cambiar el kefir de leche, puede que eso también ayude a la diarrea. Decidí cortar por lo sano y dejarlo todo. Al menos se cortó la diarrea y las molestias intestinales fueron disminuyendo. Pero lo peor de todo era saber que a nadie le importaba una mierda que yo estuviera así o que me fuera a morir, puestos a ser hipocondriacos. Puedo escribir esto en un diario y subirlo a la Red que nadie lo leerá o si lo leen no lo comentarán, a nadie le importas, eres un átomo en un universo infinito, nadie sabe de ti, nadie sufrirá si desapareces.

Bueno, me dije, eso tiene algo bueno, has perdido por completo la importancia personal, ya nunca hablarás con nadie como si fueras alguien, ni te molestarás si te ningunean, si no te ven, e incluso si te insultan, si te desprecian, te sentirás muy feliz porque eso significa que te están viendo, que alguien se ha apercibido de tu presencia, que eres alguien para alguien. Bien, todo tiene su lado positivo, me dije, así pues, si no tienes a nadie, si a nadie le importas, podrás por fin comenzar a hacer lo que siempre has querido hacer y no has hecho por el qué dirán, porque vives en sociedad y los demás te pueden mirar o te pueden hablar. Ahora es justo el momento de decir lo que piensas. Deberías hacer una sección en tu diario diciendo por fin lo que piensas de todo, eso que nunca te has atrevido a hacer porque antes pertenecías a la sociedad, tus seres queridos se podían enfadar o verse afectados por lo que tu dijeras, por lo que tú hicieras. Bueno, pues mira, me parece bien, voy a hacer esa sección en mi diario.

De pronto me vino a la cabeza una idea para un poema y lo fui escribiendo mentalmente mientras escuchaba a Leonard Cohen, a Bruce, a Bach, a Beethoven, a Haydn, porque algo pasó, algo debí tocar y la reproducción del pendrive se puso en plan aleatorio, una canción, un cuarteto para piano de Beethoven, ahora salta el Bruce, ahora el John Grant con su Reina de Dinamarca, qué hermosa canción. Suelo achacar estas cosas a las fuerzas poderosas, al destino, a los fantasmas, pero en realidad bien puede ser producto de mi naturaleza despistada, caótica, desorganizada. Imagino que si sufriera Alzheimer podría cambiar algo de sitio y luego pensar que hay fantasmas o que ocurren fenómenos paranormales. He podido tocar la tecla y ahora echo la culpa a las fuerzas poderosas. ¿Y lo de Trujillo? Bueno, típico de ti, regresas de Guadalupe, cansado, es de noche, giras a la derecha cuando no debiste hacerlo, era un poco más adelante, te metes por Trujillo centro, casco antiguo, te pierdes. Ves a un coche delante de ti que parece moverse con seguridad, como quien sabe por dónde se anda, y le sigues, y terminas en las murallas, por un camino tan estrecho que te aterroriza pensar en la posibilidad de encontrar un callejón sin salida y quedarte allí tirado, sin posibilidad de maniobra porque no hay espacio. Llama a MAPFRE que manden una grúa y a ver cómo te sacan de allí. Imagino que salgo del coche y me encuentro con el fantasma de Francisco Pizarro. Buena idea para un relato, la anoto. Al fin consigo salir indemne.

No sé por qué este terrible bajón durante el viaje de regreso. He tocado el intestino de la soledad absoluta y solo he encontrado mierda, ni eso, vacío, el absoluto vacío. Tampoco es para tanto, el viaje estuvo muy bien, tres noches y cuatro días. El hotel te salió muy barato. Claro que la habitación era individual, diminuta, todo muy, muy elemental, pero por eso precio no puedes pedir más. Tampoco podías pedir que alguna de las extremeñas que te contactaron en la página de contactos y a las que tú hiciste saber que ibas a estar por allí esos días, te respondiera y te diera una cita. Bueno, sí, de doce una te preguntó si estabas en Cáceres-Cáceres. Pues no, preciosa, estoy en Torrejón el Rubio, muy cerquita, podría acercarme a Cáceres en un pis-pás y vernos y quién sabe lo que podría pasar entre nosotros. Sí, escogí Torrejón porque está en el parque de Monfragüe que ya visité de pasada la otra vez que estuve en el valle del Jerte, y me gusta que el hotel esté cerca de la naturaleza y no en una calle perdida y encajonada de cualquier ciudad. Pero si eso te molesta, si esperar veinte minutos te quita el deseo… pues nada, bonita, que para otra ocasión me alojaré en Cáceres-Cáceres. ¿Tal vez querías venir andando al hotel o quedar en la cafetería de tu predilección…? Tontás y bobás, como diría José Mota. En realidad no quieres verme, porque te he dado todas las facilidades. Lo de las páginas de contacto es la mayor tomadura de pelo que existe. La mayoría deben de ser perfiles falsos creados por los administradores para que sigas pagando tu cuota con ilusión, y los que son verdaderos resulta que pertenecen a mujeres miedicas, medrosillas, tal vez hasta reprimidas, beatonas, con tanto miedo en el cuerpo que no sé cómo han sido capaces de rellenar el perfil en la página. Algún día me meteré con ellas en la nueva sección de mi diario, decir lo que estoy pensando.

No, no esperaba nada, lo había descartado. Me gustó Monfragüe, me gustó Cáceres, pero no para vivir, eso de subir cuestas no va conmigo. Trujillo tiene su zona histórica que hace pensar en Pizarro. Y Guadalupe me gustó, aunque no pensaba que fuera un pueblo tan grande, que el monasterio estuviera dentro del pueblo y que aquello estuviera a reventar. Me esperaba un monasterio en plena naturaleza, tal vez un pueblecito cercano, algo de gente, pero no tanta. A pesar de ello me gustó y disfruté mucho del chuletón que me comí frente al monasterio, en la terraza de un conocido restaurante. Chuletón inmenso con patatas fritas y pimiento asado y por un precio que me pareció módico, en otros lugares donde me preocupé de mirar menús, era más caro. Allí, en una calle concurrida, mientras todos me miraban al pasar cómo devoraba el chuletón, mientras al lado un grupo de andaluces, rocieros, cantaban, muy bien, canciones del Rocío y villancicos que grabé con el móvil. Me comí la fobia social a dos carrillos, sin problemas. No es que no lo pasara mal, sencillamente ya lo he aceptado, asumo que eso es lo que hay, como un bebé que ha estado gateando y al ponerse en pie descubre que puede andar, que existe un suelo sólido bajo sus pies, pero que a veces es muy resbaladizo. Yo soy ese bebé, a veces me resbalo y me doy una culada y otras veces ando como si tal cosa.

Sí, como el otro día que me llama Bautista a la hora de comer para decirme que en el pleno del ayuntamiento de Alcázar se va a celebrar un pleno sobre discapacitados, uno de esos plenos fuera de horario en que el alcalde, en este caso alcaldesa, invita al ciudadano corriente y moliente a que hagan como si fueran concejales. Luego me enteraría que era el día mundial del discapacitado, algo que no sabía. Bautista no podía ir porque tenía que cuidar de su nietita, Sara, justo aquella a la que regalé un juguetito en su nacimiento. L. quería que fuera pero él no podía y pensó en mí. Me lo dijo como con miedo, como temiendo ponerme en un compromiso, él sabe, yo sé, todos sabemos que soy un fóbico social y estos acontecimientos son como comerte un kilo de frutos secos cuando eres alérgico a los frutos secos. Actué como un guerrero impecable, podía haber dicho que no y no hubiera pasado nada, pero dije que sí y asumí lo que podía pasar. Como le dice Don Juan a Castaneda, un guerrero va a los sitios porque quiere ir, no por compromisos de ninguna clase, va porque quiere algo y sabe lo que quiere, asume las consecuencias de su acción, hace lo que tiene que hacer y no tiene dudas, ni remordimientos, ni se llama idiota por haber hecho lo que no quería hacer, porque si no quiere ir no va.

http://manchainformacion.com/noticias/38814-El-Ayuntamiento-de-Alczar-acoge-el-primer-Pleno-de-la-Discapacidad

En resumen, que estuve allí, que el pleno, según nos dijeron luego se retransmitió en directo por una televisión local, que hablé, que aguanté más de dos horas y que salí y regresé al apartamento, como un guerrero que ha ido a un lugar a donde quería ir, por los motivos que él consideró oportunos, asumió las consecuencias y no se sintió idiota ni culpable. Durante el camino había pensado en qué decir, aunque lo improvisé todo. Estoy especialmente orgulloso de mi frase. ¿Cómo era? “La fortaleza de una sociedad democrática se ve en la forma en que trata a los más desfavorecidos, a los discapacitados, a los enfermos mentales…Las sociedades que peor han tratado a los más desfavorecidos han sido las sociedades más dictatoriales, antidemocráticas e inhumanas que han existido. Como por ejemplo el nazismo y su solución final”.

Sé lo enfadado que está Bautista de que su trabajo de toda una vida ahora se venga abajo porque los cargos de las asociaciones de familiares de enfermos mentales estén ahora ocupados por personas que se preocupan muy poco de nosotros, que gustan más de las dietas y los hoteles de cinco estrellas y de “fardar” con el cargo, siguiendo al pie de la letra aquella canción, aquel tango, cuya letra decía, más o menos “sillón de mis entretelas, mi despachito oficial…” etc etc. No le gusta que deleguen en “profesionales” “pofesionales” como diría José Mota, que no tienen seres queridos enfermos mentales y que hacen lo que hacen porque es su profesión. No le gusta que a los enfermos mentales nos hayan metido con los discapacitados, no porque no lo seamos o porque seamos mejores, que no lo somos, simplemente porque las asociaciones de discapacitados son muchas y bien organizadas y se llevan el gato al agua, nosotros preferimos ir por libre a la hora de los trámites burocráticos, las subvenciones y demás, porque entre ellos pasamos desapercibidos, nos quitan la palabra y la representación y lo que nos llegue será menos, poco o nada. Le entiendo, aunque nunca me había preocupado de estas cosas. Tengo una sensación parecida a cómo me sentiría si viera a los discapacitados, enfermos mentales y otros colectivos marginales lanzándose piedras a la cabeza por las migajas de las subvenciones. Es una sensación muy molesta, por eso en mi discursito les dije al resto de concejales (todos discapacitados, yo era el único enfermo mental) que les quería y que podíamos parecer lo más frágil de esta sociedad, pero en realidad éramos los más fuertes y lo íbamos a demostrar. Al final uno de ellos me lo agradeció. Recibí algunas felicitaciones y hasta un discapacitado muy gracioso me preguntó si podía hacerles un monólogo, al enterarse de que también era humorista. Mi ofrecimiento fue público, a través del micrófono e imagino que esté grabado en la retransmisión televisiva. También me ofrecí a moderar talleres literarios, darles cursillo de yoga mental y lo que quisieran. Pero seguro que al final no hay nada, cuando hay que pagar la gente protesta pero va, cuando todo es gratis la gente pasa olímpicamente del tema, como si todo lo gratuito tuviera que ser malo y un timo. También ofrecí mi correo electrónico a un par de ellos, no me han escrito. También lo hice en Toledo, con la ocasión del estreno del corto. Me resulta sorprendente e irritante la desconfianza entre nosotros. Lo entiendo en personas normales, que yo de mi correo y no me escriban, pero entre enfermos mentales, entre discapacitados, entre desfavorecidos y marginados eso es algo no solo descortés, tan triste que da grima.

De nuevo tengo que explicarlo según la ley de los tres círculos que estoy desarrollando en el blog. Solo te quieren realmente las personas del primer círculo, solo les interesas a ellos, solo para ellos existes y eres importante, sino tienes primer círculo eres nada, lo que sentí durante el viaje de regreso. Por cierto que el blog está llegando a las sesenta mil visitas, algo interesante para un blog de autoayuda, pero casi la mitad son visitas al texto titulado “Cómo tratar al enfermo mental”, que ha tenido un gran éxito y creo que más por el título que por lo que allí se dice. Buscas en Google “Cómo tratar al enfermo mental” y sale mi texto porque encaja a las mil maravillas. Bueno, tampoco debo rechazar lo que en ese texto hay de novedoso para enfermos mentales y familiares. Creo que abre nuevos horizontes, aunque debo reconocer que los comentarios, especialmente de quienes no son enfermos mentales, no siempre son buenos y cuando me escriben a mi correo privado dejan de hacerlo en cuanto les hablo del camino del guerrero impecable. Desde luego que no es fácil pero para mí es el único camino posible y efectivo para los enfermos mentales.

Sí, soy un guerrero, hago lo que tengo que hacer, pero la soledad pesa mucho, especialmente pesó durante este viaje de regreso. Sin un primer círculo la soledad llega a hacerse a veces espantosa. A pesar de que se gana mucho en cuanto a la pérdida de la importancia personal el hundimiento generado por la soledad es lo peor que conozco. Y eso no es nada. Me llega la jubilación. Fue un acierto comenzar a moverme y enterarme. Al parecer sí tengo derecho a la jubilación voluntaria con mis años de servicio al cumplir los sesenta. La pediré a finales de enero y me la concederán, Dios mediante, a primeros de mayo. Sé que me queda el cien por cien pero no me informé de la cantidad exacta. Debo hacerlo, no puedo cometer el error de pedir la jubilación sin saber lo que me va a quedar, podría tener que pensarme el seguir trabajando. Me cuesta mucho dar estos pasos burocráticos, en casa del herrero cuchillo de palo, como dice el refrán. Además me va a costar más comunicar a mis “ex” que la pensión tendrá que ser rebajada en el tanto por ciento en que disminuyan mis ingresos. Fue un gran acierto por mi parte que el convenio regulador fuera anual porque ahora en febrero hay que renovarlo y entonces podré exigir que las pensiones se rebajen en el tanto por ciento en que se rebajen mis ingresos, de otra forma habrá que litigar, es algo que tengo muy claro. Si la casa se hubiera vendido estaría tranquilo respecto a los años que me queden de jubilado, pero hasta que eso suceda debo ser prudente y asumir que la economía es muy importante para un jubilado. Será duro ponerme en mi comunicación con mis “ex” solo por algo así. Me voy a descontrolar mucho. Por mi parte no habría el menor problema en seguir siendo amigo de mi “ex” mujer y en seguir siendo padre para mi hija, es lo más natural, pero si ellas no quieren tengo que aceptar lo que hay. Va a ser duro, muy duro, volver a contactar solo por motivos económicos.

En el viaje de regreso me planteé qué personas forman actualmente parte de mi primer círculo. Mis padres fallecidos, no me hablo con mis hermanos desde hace años por haberme casado con quien ellos no querían que me casara., ningún contacto con el resto de la familia, tíos, primos, etc. Por mi “culpa”, por mi decisión, porque quien no acepta a mi pareja no me acepta a mí, quien no acepta a mi hija no me acepta a mí, porque tras la muerte de mi madre el que me achacaran haberme desentendido de ella me molestó mucho. Ni siquiera mi hija fue aceptada realmente como nieta, ni mi entonces mujer fue aceptada nunca como esposa mía. Toda aquella etapa fue un verdadero infierno y todo porque era un enfermo mental a quien se consideraba un loco, una persona sin voluntad, con la que se podía hacer lo que se quisiera, porque no se me incapacitó aunque creo que no por falta de ganas. Cuando pienso en aquella etapa de mi vida se me cae el alma a los pies, entonces aún no era un guerrero impecable, era solo un enfermo mental al que no se consideraba un enfermo y al que sin embargo se le llamaba loco sin el menor problema. Contradicciones ridículas de quienes nunca nos han comprendido ni aceptado. Nuestra condición es una de las más ridículas que conozco. No se nos acepta como enfermos porque la nuestra es una enfermedad invisible, tenemos que luchar por “ser enfermos”, algo insólito y surrealista, a ningún enfermo físico se le obligaría a defender su enfermedad. Una vez hecho el diagnóstico la familia y el entorno acepta que alguien está enfermo y le trata como a tal. En cambio a los enfermos mentales se nos niega la enfermedad y prefieren vernos como malas personas, canallas, “auténticos cabrones”, antes de aceptar que realmente somos enfermos. Me temo que en esto tiene mucha culpa la incapacidad de muchas personas de saber cómo tratar a un enfermo mental, lo que explico ampliamente en mi blog. No saben distinguir entre lo que es la patología de la enfermedad y lo que puede ser la manipulación, la mentira, la agresividad y el maltrato de enfermos que además de enfermos ya eran malas personas antes de serlo. Creo que en mi campaña de divulgación lo que más me cuesta que acepten es precisamente eso. Que aceptar que alguien es un enfermo mental no es aceptar que todo lo que haga está bien. Es insólito, increíble, esto no sucede con los enfermos físicos, enseguida distinguen entre lo que es un comportamiento generado por el dolor, el sufrimiento y la patología de una enfermedad física y lo que es mal carácter, maldad de la persona. Una buena persona puede perder los estribos cuando le comunican que padece una enfermedad muy grave y que le queda un año de vida, pongamos por caso. Su transformación de buena persona a “mala persona” es comprendida como una consecuencia de su enfermedad, cuando ya era mala persona antes de padecer la enfermedad se comenta, a veces en tono irónico, que ya era mala antes, pero ahora con la enfermedad se ha convertido en un demonio. Los enfermos mentales lo tenemos mucho más difícil, no se distingue entre nuestro comportamiento cuando “estamos bien”, si somos buenas personas, cariñosos, generosos, etc y dejamos de serlo cuando sufrimos una crisis en nuestra enfermedad; no se distingue entre enfermos que eran malas personas antes de ser enfermos, que siguen siendo “malos” cuando están “bien” y se ponen aún peor cuando están mal. Es como si el hecho de que la enfermedad mental fuera invisible confundiera a todo el mundo, incluso en las cosas más elementales.

No se puede decir que mi trabajo con los enfermos mentales y familiares esté siendo un éxito apoteósico, al contrario, de los enfermos mentales que me escriben a mi correo a través del blog, hasta ahora no hay ninguno que haya seguido tras las primeras comunicaciones. En cuanto les hablo del camino del guerrero, de que deben aceptar que son enfermos y dejarse de tonterías del estilo de “tengo una sensibilidad mayor que los demás y ese es mi problema, no estoy enfermo”, cuando les digo y repito una y otra vez que los enfermos mentales debemos hacernos responsables de nuestros actos, de todo lo que hacemos cuando estamos en crisis, aunque nuestra responsabilidad sea la que es al no poder controlar la crisis aguda de una enfermedad, debemos pedir perdón, intentar reparar el daño causado, debemos agradecer lo que se hace por nosotros, cuando les digo esto se van, no lo soportan, no soportan el camino del guerrero, ni son capaces de dar el paso de aceptarse como enfermos, de salir del armario o de las cloacas, con las ratas, como me gusta decir a mí. No pueden aceptar que su enfermedad es una cosa y su carácter y forma de pensar y sentir, otra. Que no se pueden escudar en la enfermedad para hacer daño, para manipular, para chantajear, para no aceptar responsabilidades por conductas que no se le permiten a nadie que esté bien. Todo esto lo estudio muy a fondo en los textos del blog. La dificultad de ayudar a enfermos mentales que no aceptan el camino del guerrero es inmensa, no es posible. G. está otra vez internado, es de los que no aceptan ser un enfermo, es de los que siguen con la cantinela de que tengo una sensibilidad especial. En todo el tiempo que lleva conmigo no creo que haya mejorado mucho, y todo se debe, en gran parte, a que no es capaz de aceptarse como enfermo, a que no es capaz de cambiar su forma de pensar, a que sigue echando la culpa de todo lo que le pasa a su padre y cuando no es a su padre es a su madre y cuando no a la sociedad. Me temo que no va a ser fácil que salga adelante, si es que alguna vez lo consigue.

Lo mismo me pasa con MC, otra que sigue también con lo de que no es enferma, de la sensibilidad especial y otras zarandajas. No he conseguido nada de ella. El otro día me sentí obligado a decirle algo con total crudeza. No puedo consentir que me venga con eso de que quiero suicidarme y voy a utilizar la insulina de mi madre para inyectarme y morir, etc etc. Eso no es asumible en nadie y menos en un enfermo mental. No podemos ir por ahí chantajeando al personal. Ni siquiera yo llegué a hacerlo en mis peores tiempos. No les decía que me iba a suicidar, lo hacía sin más, no chantajeaba con que me voy a suicidar para obtener un poco de cariño. Reconozco que utilicé farsas de chantaje y que buscaba la compasión y que pedía cariño casi como un mendigo, lo reconozco, pero nunca, nunca chantajeé con que me voy a suicidar de esta forma o de la otra. Lo hice, sin más. Tal vez fui duro con ella, tal vez un tanto cínico, pero le dije lo que pensaba, que en lugar de insulina en vena debería probar un beso con lengua, yo mismo podía dárselo. Así es, no recomiendo el sexo, y menos el sexo promiscuo como una terapia para el enfermo mental, pero es absolutamente cierto que el sexo nos ayuda mucho y no solo por el cariño que suele haber en una relación íntima, también es una compensación a las tendencias suicidas, la ley del placer y el displacer de Freud, estoy convencido de que si no compensamos el sufrimiento con el placer nunca podremos soportar tanto sufrimiento. Entiendo ahora muy bien todo lo que significa el sexo para mí, no solo es algo aceptable en mi naturaleza humana, es fundamental a la hora de combatir mi patología de enfermo mental. No se puede sufrir constantemente sin buscar una compensación, no puedes estar pendiente de tu madre enferma todos los días y a todas las horas, sufrir tu enfermedad mental, estar medicada, visitar a una amiga enferma de cáncer, llevar una vida infernal y negarte cualquier placer y compensación, ir al cine, buscar tu tiempo personal de ocio, buscar placeres que te compensen de tanto sufrimiento, buscar sexo, sí buscar sexo. Diez, veinte años sin ir al cine, sin sexo, sin nada que compense del sufrimiento diario, eso no lo aguanta ni un caballo.

Creo que en esto difiero de Bautista, sí al escuchar, sí al cariño, sí a la paciencia infinita con el enfermo mental, pero no estoy de acuerdo con que no se le pueda decir la verdad, no se les debe bailar el agua. MC no puedes venir a decirme que piensas suicidarte con la insulina de tu madre porque entonces mi respuesta será tan contundente como la que recibiste. No se pueden dar por buenas ideas pésimas, ni aceptar como normales sentimientos patológicos. Yo mismo fui incapaz de aceptar ciertas verdades en algunas etapas de mi vida, pero precisamente por eso creo que a un enfermo mental no se le puede tratar como a un niño caprichoso, consentirle todo, no esto es inaceptable y no lo voy a aceptar, esa mentalidad es un error y te va a traer problemas. Que sepas que puedes contar conmigo, llamarme cuando quieras, hablaremos, te escucharé, seremos amigos, pero no me pidas que me eche a tus pies para pedirte que por favor no te suicides. Eso es una mierda, no es aceptable. Mira, si quieres suicidarte, hazlo, como lo hice yo, pero no vengas a decírmelo, no creas que te voy a bailar el agua, a darte la razón en todo. No, eso se acabó, sé que el camino del guerrero es muy duro, pero no hay otro, los enfermos mentales no tenemos otro, convenceos.

La soledad fue espantosa durante el viaje de regreso, me dio tiempo a pensar en todo esto y en más cosas. A escuchar mucha música y muy variada. Cuando llegué a casa estaba tan desecho que yo mismo me hubiera tomado la insulina o las pastillas o cualquier otra mierda, pero eso no se dice, no se busca el chantaje, la manipulación, la compasión. Un guerrero muere si tiene que morir, baila su última danza con la muerte con dignidad, sin buscar compasión, sin mendigar, con la cabeza muy alta, soy un enfermo, lucho contra mi enfermedad, libro mil batallas, puede que de una no salga, de la última, pero si tengo que morir moriré con dignidad, no como una mierdecilla ambulante, un mendigo de cariño, el gen torcido, la estadística infernal. No, no y mil veces no. Hermanos, si hay que morir hagámoslo con dignidad, después de haber batallado en mil batallas, como guerreros impecable. No somos nada, una partícula infinitesimal en un universo infinito, pero tenemos nuestra dignidad, como le dice don Juan a Castaneda, debemos de armonizar el terror de ser hombres con la dignidad de serlo, el misterio de la vida con la dignidad del guerrero impecable.

Hay otra parte de mi vida, mi vida íntima, que no aparece en este diario por discreción, pero sigue ahí, al otro lado del charco, al final del túnel. No hablo de ello pero forma una parte muy importante de mi vida. Malos momentos al otro lado del charco, pero confío en mi discípula favorita, en mi mejor guerrerita impecable. Todo saldrá bien y la vida seguirá.

POEMA ESBOZADO DURANTE EL VIAJE

Estoy cansado, muy, muy cansado,
pero creo que aún puedo buscar una mujer,
volver a degustar el sabor agridulce del amor,
antes de tumbarme sobre las nubes,
buscando el descanso eterno.

Antes de que todas las mujeres
sean la misma mujer,
antes de que todos los besos
sean el mismo beso,
antes de que todos los caminos
se transformen en el mismo camino
que sube hasta la cumbre.

Estoy cansado, muy, muy cansado,
pero tal vez me merezca una última oportunidad,
antes de buscar un éxito que será igual de insulso
que todos los éxitos alcanzados en la vida,
antes de que el último fracaso
sea igual que todos los fracasos.
Tal vez me merezca un último aliento
un último beso en la boca,
el gusto de un buen vino,
de un buen plato,
antes de que todas las comidas
sean igual de insulsas,
todos los vinos se agríen,
todos los paisajes un trozo
del mismo cuadro.

Estoy cansado, muy, muy cansado
me echaré a dormir sobre las nubes
esperando el sueño de la Eternidad.

 

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13 12 2015
Slictik

Letra de canción de Queen Of Denmark de John Grant lyrics
I wanted to change the world
But I could not even change my underwear
And when the shit got really, really out of hand
I had it all the way up to my hairline
Which keeps receding like my self-confidence
As if I ever had any of that stuff anyway
I hope I didn’t destroy your celebration
Or your Bar Mitzvah, birthday party or your Christmas
You put me in this cage and threw away the key
It was this ‘us and them’ shit that did me in
You tell me that my life is based upon a lie
I casually mention that I pissed in your coffee
I hope you know that all I want from you is sex
To be with someone who looks smashing in athletic wear
And if your haircut isn’t right you’ll be dismissed
Get your walking papers and you can leave now

Don’t know what to want from this world
I really don’t know what to want from this world
I don’t know what it is you want to want from me
You really have no right to want anything from me at all
Why don’t you take it out on somebody else?
Why don’t you bore the shit out of somebody else?
Why don’t you tell somebody else that they’re selfish?
A weakling coward, a pathetic fraud

Who’s gonna be the one to save me from myself?
You’d better bring a stun gun and perhaps a crowbar
You’d better pack a lunch and get up really early
And you should probably get down on your knees and pray
It’s really fun to look embarrassed all the time
Like you could never cut the mustard with the big boys
I really don’t know who the fuck you think you are
Can I please see your license and your registration?

Don’t know what to want from this world
I really don’t know what to want from this world
I don’t know what it is you want to want from me
You really have no right to want anything from me at all
Why don’t you take it out on somebody else?
Why don’t you bore the shit out of somebody else?
Why don’t you tell somebody else that they’re selfish?
A weakling coward, a pathetic fraud

So Jesus hasn’t come in here to pick you up
You’ll still be sitting right here ten years from now
You’re just a sucker but we’ll see who gets the last laugh
Who knows, maybe you’ll get to be the next queen of Denmark

TRADUCCIÓN DEL TRADUCTOR DE GOOGLE

Letra de canción de Queen Of Denmark de John Grant letras

Quería cambiar el mundo
Pero ni siquiera podía cambiar mi ropa interior
Y cuando la mierda se puso muy, muy de la mano
Lo tenía todo el camino hasta mi cabello
¿Qué sigue en retroceso como mi confianza en sí mismo
Como si yo he tenido nada de eso de todos modos
Espero que no destruya su celebración
O su, fiesta de cumpleaños Bar Mitzvah o su Navidad
Usted me puso en esta jaula y tiraron la llave
Fue esta mierda ‘nosotros y ellos’ que me hizo en
Usted me dice que mi vida se basa en una mentira
Casualmente mencioné que me molesto en su café
Espero que sepas que todo lo que quiero de ti es el sexo
Estar con alguien que se ve sensacional en ropa deportiva
Y si tu corte de pelo no es correcto ser despedido
Obtener sus papeles para caminar y puede dejar ahora

No sabe qué quiere de este mundo
Realmente no sé qué quiere de este mundo
No sé qué es lo que quiere querer de mí
Usted realmente no tiene derecho a querer algo de mí en absoluto
¿Por qué no lo sacas a alguien más?
¿Por qué no te llevaste a la mierda de alguien más?
¿Por qué no le dices a alguien más que son egoístas?
Un cobarde debilucho, un fraude patética

¿Quién va a ser el que para salvarme de mí mismo?
Será mejor que traiga un arma de aturdimiento y tal vez una barra de hierro
Usted sería mejor empacar un almuerzo y se levanta muy temprano
Y probablemente debería ponerse de rodillas y orar
Es muy divertido para mirar avergonzado todo el tiempo
Al igual que usted nunca podría cortar la mostaza con los grandes
Yo realmente no sé quién coño te crees que eres
¿Puedo por favor vea su licencia y su inscripción?

No sabe qué quiere de este mundo
Realmente no sé qué quiere de este mundo
No sé qué es lo que quiere querer de mí
Usted realmente no tiene derecho a querer algo de mí en absoluto
¿Por qué no lo sacas a alguien más?
¿Por qué no te llevaste a la mierda de alguien más?
¿Por qué no le dices a alguien más que son egoístas?
Un cobarde debilucho, un fraude patética

Así que Jesús no ha venido aquí para que lo recoja
Usted todavía estarás sentado aquí mismo dentro de diez años
Estás a un tonto, pero veremos quién ríe el último
Quién sabe, tal vez usted llega a ser la próxima reina de Dinamarca

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