MENSAJE NAVIDEÑO DE MILAREPA2015

14 12 2015

MENSAJE NAVIDEÑO DE MILAREPA 2015

Queridos amigos y hermanos en el Todo: Como todas las navidades desde hace algún tiempo, desde que comencé a utilizar los dedos sobre el teclado y la mente mediúmnica de mi ingenuo y querido amigo que se hace llamar Slictik, acudo feliz para felicitaros una vez más las navidades, correspondiendo estas que se avecinan al año 2015 según el cómputo occidental del tiempo.

Ya sé que la mayoría de vosotros no me conocéis y tal vez los pocos que me conocen hubieran deseado no llegar a conocerme, pero nadie puede evitar su destino y si el vuestro es el de leer este mensaje quiero haceros saber que el hecho de que utilice una vasija tan frágil como lo es la del tal Slictik no significa, como él piensa, que mi mensaje será entorpecido por sus manos gordezuelas y su pensamiento impuro, al contrario me consta que su buen corazón, doliente en estos aciagos tiempos que nos ha tocado vivir, es para mí la mejor campana de resonancia que podía hallar, puesto que a pesar de su cinismo y su desconfianza en la vida y en la especie humana, siempre ha seguido una filosofía espiritualista y muy en el fondo de su corazón jamás ha dejado de amar a sus hermanos y sé muy bien lo mucho que me quiere a mí, aunque sus manos sucias e impuras jueguen con mi cabeza rapada cada vez que entra en su desordenado y sucio apartamento.

No quiero ponerme apocalíptico esta Navidad porque bastante Apocalipsis lleváis ya sobre vuestras tundidas espaldas como para que me ponga a hacer de cuervo agorero. Tampoco quiero pediros que no comáis mucho por las indigestiones y porque repartir algo de alimento en estas fechas entre los más desfavorecidos es de personas de buen corazón. No os voy a rogar que no intoxiquéis vuestros cuerpos con alcohol, tabaco, drogas y toda clase de estimulantes artificiales. Tampoco os voy a pedir que no os dejéis llevar por el espíritu de la bronca familiar navideña y os peleéis como buenos hermanos que sois. En realidad este año no os voy a pedir nada, absolutamente nada. Solo quiero haceros llegar mi abrazo fraternal y la esperanza y la certeza de que os guste o no, lo creáis o no, lo rechacéis o no, todos estamos vinculados en el Todo, formamos parte de la divinidad, somos inmortales y eternos como chispas divinas y antes o después intercambiaremos y fusionaremos nuestras consciencias dentro de la infinita, absoluta, cálida y amorosa consciencia divina.

No os voy a decir que os esperan malos tiempos, tiempos de luto y dolor, de sufrimiento y confusión, no os voy a decir que el Apocalipsis ya está llamando a la puerta, porque cualquier tiempo es apocalíptico para el que sufre, para el que está confuso y tiene dudas sobre lo que debe hacer con su vida. Donde haya un hermano sufriendo allí está ya el Apocalipsis. Disfrutad de esta Navidad del año de gracia del 2015 como mejor podáis, comed y bebed, jugad a la lotería, abrazad y besad a vuestros familiares y si vuestro corazón aún rebosa abrazad y besad a todo aquel que encontréis por la calle, en vuestro trabajo, en cada acerca que recorran vuestros pies. Estad alegres porque la chispa divina que habita en vuestro interior calentará vuestros cuerpos estremecidos por el frío, alimentará vuestras bocas hambrientas, abrirá vuestros ojos ciegos a la luz, limpiará vuestros pensamientos de todo odio y toda impureza, quemará vuestro sufrimiento en el altar donde se sacrifican los corderos desde el principio de los tiempos y cuya sangre y cuyas entrañas doloridas no dejan de clamar ante el Padre. Tiempo llegará en que el cordero pacerá con el león y el terrorista, con lágrimas en los ojos, pedirá perdón por sus desvaríos y abrazará a cada cordero descabezado que sus manos brutales y demoniacas han levantado hasta el cielo y exhibido en televisiones pensando que el Padre les amará más a ellos, brutales verdugos de sus hermanos, que a ellos, por muy pecadores que hayan sido. Tiempo llegará en que las lágrimas de todos serán enjugadas y los abrazos y los besos colmarán los corazones solitarios, en que la humanidad danzará a los compases de la novena sinfonía del sordo genial. Llegará el tiempo en el que quien posea una hogaza de pan la compartirá con dos hermanos y el rico que posea cien hogazas de pan las compartirá con mil hermanos. Tiempos de generosidad se acercan, de acogida en el hogar al hermano que llega de fuera, mojado y hambriento. Llegará un día en el que el bebé ahogado no será recogido de la playa donde se ha hundido la patera sino que será invitado entre abrazos y risas a compartir los juguetes de nuestros propios hijos. Día llegará, sin duda, en el que los hermanos de lejos sean tan hermanos como los de cerca, y los que tienen la piel de un color serán tan hermanos como las que la tienen de otro. No habrá fronteras ni políticos que las guarden, ni extraños mapas estratégicos erizados de misiles, y vuestras calles no se llenarán de políticos extendiendo la mano como mendigos para que les deis vuestro voto, vuestro cheque en blanco para gastarlo en corruptelas e indecencias.

Porque se acerca el tiempo en que el león pacerá con el cordero y no se lo comerá y el político será vuestro servidor y no vuestro amo, y quien tiene la bolsa recibirá menos dinero que el que no la tiene y los hermanos que más han sufrido serán los más abrazados, besados y queridos, y los más solitarios serán los más acompañados. Porque nada es para siempre, ni los políticos, y tampoco los terroristas serán siempre los dragones de fuego o los demonios que nos arrojan al abismo. Porque nada es para siempre descubriréis que nada hay oculto que no haya de salir a la luz y los secretos que ahora se esconden clasificados en búnkeres y cancillerías saldrán a la luz del día y todo hermano verá lo que ha hecho el hermano y cada jefe responderá ante sus subordinados y cada general ante su tropa. Porque nadie es mayor que nadie ante los ojos del Señor y los últimos serán los primeros y aquellos a quienes habéis despreciado por creerlos tontos, disminuidos, improductivos, os demostrarán que su generosidad es tan inmensa que olvidarán vuestros insultos y os entregarán su corazón, mayor don que fajos de billetes cayendo desde el cielo, que pisos de lujo sin habitar, que aviones privados y mansiones con alarmas electrónicas y vallas electrificadas, que restaurantes de lujo a mil euros el cubierto. Porque el mayor don que te pueden regalar es el cariño y el amor y los desfavorecidos perdonarán las injusticias cometidas con ellos, el hambre y la sed, el frío pasado a la intemperie, las pateras hundidas por el oleaje y darán todo su cariño y su amor a quienes intentaron olvidarse de ellos, como si no existieran, como si fueran pedruscos en el fondo del mar, a quienes les consideraron ciudadanos de segunda o de tercera o de última clase por vivir en lugares designados como malditos por la mano de los políticos poderosos, de los mandamases de todo a cien, de los dictadores de pacotilla que se han inflado de importancia personal como si no fueran ellos también partículas infinitesimales dentro de un universo infinito.

Sí, hermanos, no podréis obstaculizar y bloquear los tiempos que llegan, porque la verdad profunda de vuestra hermandad y fraternidad saldrá a la luz y quienes desprecian por el color de la piel o por la tierra donde se nació o porque las manos están vacías no podrán combatir el oleaje de generosidad que inundará el mundo, cuando el hermano reconozca al hermano y le entregue su corazón y con él lo poco que tiene, si es que tiene algo, y quien no tiene nada redoblará sus besos y abrazos y su afecto y cariño y la humanidad al fin comprenderá que la Navidad que llega es la Navidad que siempre hemos esperado, la del nacimiento de todos a la luz, la del bautismo espiritual como hijos de Dios y ese será el único dogma admisible, el que nos hace hermanos, el que nos hace generosos, el que nos hace solidarios, el que nos permite ponernos en la piel del hermano y sufrir con él e intentar atenuar su sufrimiento, dándole la ropa que nos sobra y las sobras de comida que tiramos a los contenedores, porque ahora ni siquiera las comen los cerdos.

Y los que antes fueron despreciados, marginados, ocultados en las cloacas, ahora saldrán a la luz sonrientes y abrazarán a sus verdugos. Y los incomprendidos serán al fin comprendidos en su dolor y aceptados en la nueva Jerusalén que viene sobre las nubes del cielo. Y todos al fin pedirán perdón entre abrazos y lágrimas, porque todos hemos pecado y ofendido y todos seremos perdonados.

Y esta es la Navidad que llegará como la nueva Jerusalén sobre las nubes del cielo, pero mientras llega podéis seguir comiendo y bebiendo, estimulando vuestros cuerpos, estimulando vuestros sentidos, olvidando por unos días que las pateras siguen llegando y los políticos siguen pidiendo vuestros votos para hacer luego lo que quieran sin pediros opinión ni perdón ni dándoos cuenta de sus actos, del dinero de todos vosotros que ahora llevan en sus bolsas. Olvidando a los hermanos que sufren y no tienen Navidad, porque vosotros habéis tenido la suerte de nacer al otro lado de la línea del mapa, la línea marcada por dedos que se arrogan el poder divino. Intentad comprar lo que podáis antes de que llegue la nueva crisis y lleguen más emigrantes a vuestras fronteras y las pateras sean un puente infinito sobre el mar y todos sigamos ofreciendo el becerro de oro al dios Baal, porque no se puede construir un nuevo mundo sobre los valores espirituales, la fraternidad, la generosidad, la justicia, la equidad, el amor, porque la economía no lo resistiría, la productividad caería en picado y el capitalismo se hundiría en el fondo del mar. Por eso seguid consumiendo para que el capital siga consiguiendo el cien por uno y seguir pensando que no hay esperanza para vosotros, que no hay solución porque eso es lo que os dicen los que quieren vuestros votos y vuestros dineros y vuestra aquiescencia. No hay sino caos y destrucción fuera de nosotros y los valores espirituales de fraternidad y amor no se compran en el mercado y los emigrantes que llegan solo traen su hambre y su dolor y no sus divisas. Porque solo el dinero os salvará del futuro que se avecina, solo los becerros de oro os permitirán comprar vuestra salvación cuando el odio se extienda por el planeta y la sangre llene los secos ríos de la Babilonia que estáis construyendo, la Babilonia del oro y de la contaminación, del cambio climático, de los mercados y la especulación, de la producción aumentando cada día porque el monstruo de la economía debe ser aumentado con productividad y no con generosidad, fraternidad y amor.

Pero mientras llega la nueva Jerusalén sobre las nubes, mientras el hermano no es aún capaz de reconocer al hermano, mientras nadie encuentra solución a los problemas de esta sociedad porque nadie cree que el amor sea una moneda de curso legal, ni la fraternidad vaya a solucionar los problemas de la economía globalizada, mientras los que tienen un poco puedan comer el turrón esta Navidad, hagamos como que no pasa nada y procuremos comer y beber mucho por si no llegamos a la próxima.

No os pido nada, disfrutad de estas fiestas, pero al menos abrazad a vuestros familiares, a vuestros seres queridos, que el amor fluya en vuestras copas y la sonrisa en vuestras bocas. Que en cada uno de vuestros hogares florezca el afecto y un poco de generosidad salga por las ventanas, para que pueda ir alcanzando a los desheredados del mundo, a los que vienen en pateras, a los que son expulsados por el fuego, el hambre y el odio.

Que tengáis una feliz Navidad, espiritual, fraternal, afectiva y mientras brindáis recordad que la fraternidad universal es la gran verdad que solucionará todos vuestros problemas.

Y a ti, querido amigo, querido hermano, César, alias Slictik, alias lo que te de la gana porque puedes tener mil caras o un millón, pero no puedes esconderte de mí, deseo que el infinito vacío de tu soledad sea al fin llenado con la fraternidad y el amor hacia tus hermanos, porque solo amando se vence al apego porque solo el cariño puede llenar el vacío de la soledad y porque solo la bondad fraternal, el olvido de las ofensas, el perdón hacia tus propios pecados, podrá aliviar tu inmenso sufrimiento. Que pases una feliz Navidad allí donde seas acogido y recuerda que aquí en el Tibet te seguimos esperando, no tendrás turrón ni marisco, pero tendrás un poco de te y de tsampa y sobre todo mi afecto y el de todos los hermanos que siguen en el camino de la espiritualidad y la fraternidad universal.

QUE LA PAZ PROFUNDA OS ACOMPAÑE SIEMPRE EN EL CAMINO Y QUE LA NAVIDAD SEA LA PUERTA HACIA LA FRATERNIDAD Y EL AMOR DE LA NUEVA JERESULÉN QUE SE ACERCA

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