DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL (EL GRAN SECRETO) XII

28 12 2015

DIARIO DE UN ENFERMO MENTAL

 

EL GRAN SECRETO DE MI VIDA

 

VIVIR DOS VIDAS

 

dr-jekyll_and_mr-hyde___31_

 

Como ya he dicho en otros textos, somos seres multidimensionales, no solo poseemos un cuerpo físico que se mueve en una dimensión espacio-temporal, también somos un cuerpo astral, un cuerpo emocional, mental, causal… La metáfora de las muñecas rusas es perfecta, cada cuerpo está unido al otro y éste al otro y así sucesivamente y todos ellos están unidos y habitan el cuerpo físico que es el único admitido por el común de los mortales que creen que todo lo que son, incluida su consciencia, no es otra cosa que el impresionante y milagroso resultado que la vida ha conseguido juntando células, gracias al código de ADN, y generando así la máquina más perfecta que una simple y aleatoria casualidad pudo conseguir jamás en el universo. Bien, que cada cual crea en lo que quiera, yo por mi parte creo que mi consciencia habita un cuerpo físico y no es generado por éste. La vieja adivinanza infantil de qué fue antes, el huevo o la gallina, para mí siempre ha estado resuelta, para que existan huevos tiene que haber antes gallinas y para que  pueda existir un universo material tiene que haber antes un universo energético y el bing-bang o explosión primigenia solo es posible  si antes existía algo y así sucesivamente. Como es arriba es abajo, dice el Kybalión, por lo tanto el cuerpo físico no deja de ser una imitación de los otros cuerpos superiores que le han creado al descender.

 

No es que yo me planteara todo esto al caminar aquella mañana, no sé de qué estación, ni de qué año, por la calle que me llevaba desde la vieja y destartalada casa de alquiler donde vivía con mi madre hasta el lugar de trabajo. Una y otra vez en este diario regreso a aquella calle y a aquel momento de mi vida porque considero que me marcó para siempre, que cavó un abismo entre la persona que yo era antes y la que sería después. Aquella persona que comencé a ser en el momento concreto de mi vida en que tomé una decisión sin retorno no era nueva, no fue un segundo nacimiento, ya existía en el niño que fui, en el adolescente que llegué a ser, en el joven que ahora se deslizaba hacia la madurez pisando los huevos de la locura. No comencé a ser un enfermo mental entonces, ya lo era de niño y adolescente, la locura, si así se la quiere llamar, ya anidaba en mí y solo se necesitaba tiempo para que el huevo creciera y al romperse nos dejara ver al polluelo enclenque, asustado y solitario que ya sería para siempre.

 

No es que aquel día comenzara a vivir dos vidas a la vez, o múltiples vidas, como hay múltiples dimensiones, no, eso era algo que yo llevaba haciendo desde mi nacimiento a la carne y que todos hacemos, aunque no seamos capaces de reconocerlo, pero sí debo decir que fue aquel día cuando adquirí la plena consciencia de estar viviendo en dos dimensiones a la vez, de vivir dos vidas distintas en la misma vida, dos por una, o si se prefiere, de tener una doble personalidad. Para quienes no saben nada del mundo de la enfermedad mental o de la locura, ni quieren o querrán saber nunca, nada hay tan terroríficamente atractivo como la doble o múltiple personalidad. Eso de ser una persona ahora y otra muy diferente al minuto siguiente es algo que pone el vello de punta. De hecho la historia de la literatura y de la ciencia han abordado y mitificado esta sorprendente faceta del ser humano que nos acompaña desde la edad de las cavernas, habiendo generado todo tipo de mitos y leyendas, desde la posesión diabólica hasta la ficción del Dr. Jekyl y Mr. Hyde, llegando a las supuestas dobles o múltiples personalidades de loa asesinos en serie o algunos enfermos mentales.

Dissociative_identity_disorder

Lo que realmente aterroriza de la doble o múltiple personalidad es la pérdida del “ego” de la personalidad, de la individualidad, lo que al parecer, según muchos, conforma lo esencial de nuestra naturaleza. Somos lo que somos porque somos individuos, diferentes de otros, la consciencia conforma la individualidad porque no podría existir una consciencia que no fuera individual. Quienes piensan así han tenido que inventarse extrañas teorías para poder explicarse ciertas cosas. Así el genial Jung tuvo que sacarse del sombrero el subconsciente colectivo para poder explicar arquetipos, símbolos y esa, al parecer, incontrovertible verdad  de que las mentes, los subconscientes individuales, se comunican entre sí, única forma de explicar lo inexplicable.

 

La pérdida de la individualidad es el gran terror de la especie humana, de cada individuo. La nada es una posibilidad insufrible para todo ser humano. Y no solo se alcanza la nada a través de la muerte, cualquier pérdida de la personalidad, de la individualidad, genera una muerte real de la consciencia, el cuerpo se convierte en una cáscara vacía, como les sucede a los enfermos de Alzheimer o demencia senil, a los amnésicos. Podemos tener el mismo cuerpo físico que tuvimos pero si nos falla la memoria nos falla la personalidad, nada más aterrorizante que enfrentarse a una persona a la que hemos conocido toda la vida y que ahora, debido a una enfermedad de este tipo, no recuerda lo que fue ni quién fue. En el interior del mismo cuerpo físico ahora habita una nueva personalidad, para quienes convivieron con la personalidad anterior, convivir ahora con la nueva es una de las experiencias más dramáticas que le ha dado vivir al ser humano.

 

Pues bien, esto debería ser lo más natural del mundo. Al nacer olvidamos todo lo anterior, como en el mito clásico del río Leteo. Puede que en una vida anterior fuéramos ésta u otra personalidad, habitáramos este cuerpo físico, de este sexo, o cualquier otro. Una vez que olvidamos ya no somos lo que fuimos sino lo que recordamos. Para quienes no creen en la reencarnación el nacimiento supone la primera personalidad, si son creyentes religiosos pueden pensar que un alma nueva e impoluta se une a un cuerpo nuevo que ha estado creciendo como feto en el vientre de la madre. Para quienes creen que el cuerpo físico no es otra cosa que lo que vemos y palpamos la personalidad comienza en el vientre materno, cuando las células se dividen, la culpa de la personalidad y la individualidad la tiene el código genético y a él hay que echarle la culpa de todo, los enfermos mentales de nuestra enfermedad, los que sufren enfermedades degenerativas a errores en dicho código. La culpa de todo la tiene el dichoso código.

 

maxresdefault (1)

 

En cambio para quienes creemos en la reencarnación todo esto es mucho más complejo, infinitamente más complejo. El schok del nacimiento nos hace olvidarnos de la vida anterior, pero eso no significa que no exista, lo mismo que un enfermo de Alzheimer que no recuerde quién fue ni qué cosas hizo puede tener la sensación de ser una nueva persona cada día o a cada momento, según el recuerdo desaparece o regresa. No somos una vida, somos múltiples vidas vividas y no recordadas en este momento. No somos una personalidad, somos múltiples personalidades viviendo a la vez en diferentes dimensiones. Esto es algo tan incomprensible que solo cuando se experimenta uno llega a saber cómo funciona.

 

Y esto es lo que yo percibí en aquel momento. Lo mismo que uno no sabe que otra persona le miente hasta que descubre la mentira, lo mismo que uno no sabe que su pareja le es infiel hasta que la descubre “in fraganti”, lo mismo que uno puede sufrir un shock al descubrir que es adoptado y que sus padres supuestos no lo son en realidad, lo mismo que uno puede creer que no sueña hasta que una noche tiene un sueño larguísimo y vivísimo que recuerda en su totalidad, cuando uno descubre que existen más dimensiones, y no porque se lo digan otros, sino porque las ve y las palpa, cuando uno convierte su vida onírica en una vida tan intensa y compleja como la vida cotidiana, cuando la cortina se rasga, el velo de Isis, y las vidas pasadas nos golpean, entonces  descubrí que había vivido sin saber, sin saber que en sueños tenemos otra vida y nos relacionamos y luego olvidamos; sin saber que cuando se te abre el tercer ojo ya no ves solamente lo que te permiten los dos ojos de carne cuando los tienes abiertos, un tercer ojo supone una tercera visión, un nuevo mundo. Y ese conocimiento me aplastó, me aterrorizó. Bien hubiera podido murmurar, mientras caminaba por la calle, aquello que dice Marlon Brando en la película Apocalipsis Now: “el horror, el horror”.

 

No es fácil  vivir dos vidas, no es fácil, por ejemplo, acostarse en sueños con alguien y luego en la vida cotidiana ver a esa persona como a una desconocida. Quienes alguna vez hayan vivido en pareja y sido infieles, sabrán lo complicado que es vivir dos vidas de pareja a la vez. Yo no lo sé porque nunca lo he hecho, pero sí puedo hacerme una idea de lo que se siente cuando en sueños tienes una amante, te acuestas con ella, vives con ella, y al despertar esa vida desaparece y comienza otra. Cuando ninguno de los dos recuerda es fácil vivir la única vida que se recuerda. Pero cuando tú despiertas y la otra persona no, la situación llega a ser esperpéntica. Te encuentras con que en sueños has tenido relaciones sexuales con tu compañera de trabajo y luego resulta que en la vida cotidiana ella está casada con otro y tú casado con otra y cuando ella te mira no mira al amante onírico, mira al compañero de trabajo con el que tal vez le gustaría tener una relación sexual, pero nunca se lo ha planteado seriamente.

 

Catedral_Gótica_de_León

 

Quienes conocieron en aquella época al loco de León, al telépata loco, saben muy bien  lo chocante, lo ridículo que resultaban ciertas conductas. Todo fue tan evidente que hasta se produjeron algunos comentarios en voz alta, y por eso me consta que se produjeron, los que se hicieron en voz baja o lejos de mi presencia, eso no los puedo saber, aunque si realmente fuera el telépata loco, hasta eso sabría. Un comentario en el trabajo me hizo saber claramente hasta dónde estaba llegando mi conducta. Comportarme con una mujer como si fuéramos realmente amantes y al mismo tiempo como si ella no se acordara de nada, y en cambio yo de todo, fue una de las experiencias más extraordinarias que he vivido. Tal vez, si alguien se pone serio, esa fuera mi conducta más evidente de loco. ¿Quién puede disimular tan bien, interpretar tan bien, que convenza a todo el mundo de que es amante de quien no lo es?

 

En algunos casos yo había tenido ya sueños eróticos con algunas mujeres, tan vívidos, tan placenteros que al verlas en la vida real no podía dejar de recordar lo ocurrido y sentir vergüenza y confusión. Pero estos sueños no fueron muchos ni con demasiadas mujeres ni todas ellas formaban parte de mi entorno más cercano. En cambio las experiencias a través del tercer ojo, en la cama, abrazado a la almohada, mientras los cuerpos físicos de esas mujeres estaban al otro lado del túnel dimensional o las estaba viendo allí, frente a mí, en cambio esas experiencias orgásmicas, mientras me abrazaba a la almohada creyendo hacer el amor con esas mujeres reales, fueron algo tan intenso y terrible que llegaron a trastornar mi mente y hacer que me comportara como un loco, como un auténtico loco.

 

La prueba de que mi conducta no era solo pura fantasía e imaginación llegó poco a poco, a partir de aquel día, tras recorrer aquel trecho hasta el trabajo y empezar a comportarme como el telépata loco. Risitas, comentarios. ¡Qué va a pensar tu marido! Se sucedieron en el tiempo y fueron creando a mi alrededor el aura de loco que ya no me abandonaría nunca. Nadie que no haya vivido nunca este tipo de experiencias podrá hacerse una idea de hasta qué punto lo que ellos llamarían la “sugestión” puede convertir en algo absolutamente real lo que para los demás solo es pura fantasía. Porque con el tiempo llegaría a vivir con tal intensidad estas experiencias que a veces me bastaba con imaginar desnuda a una mujer para sentir un orgasmo y eyacular. En esa época tuve sueños eróticos muy fuertes, orgasmos oníricos, eyaculaciones en sueños que me obligaron a utilizar calzoncillos en mal estado solo para este uso. Fue una época muy orgásmico, podría decir, tenía orgasmos en sueños, tenía orgasmos cuando me abrazaba a la almohada y a través del tercer ojo veía a mujeres, tenía orgasmos impresionantes cuando tumbado en la cama, boca arriba,  me parecía sentir un cuerpo astral sobre mí y con el tercer ojo veía un rostro conocido de mujer. Era como si mi cuerpo astral hubiera empezado a sentirse consciente y cuando salía de mi cuerpo físico éste percibía todo lo que estuviera haciendo, fuera lo que fuera. El cuerpo energético se desdobló del cuerpo físico y todo aquello que hasta aquel momento yo solo había creído posible sentir a través del cuerpo físico también lo comencé a sentir a través del cuerpo astral o cuerpo energético.

 

El terror se apoderó de mí porque ignoraba cómo el cuerpo astral se puede desdoblar, cuándo y con qué efectos. Llegue a pensar que solo con pensar en algo el cuerpo astral iba y lo hacía. Por desgracia entonces aún no había encontrado mi sentido del humor, porque me hubiera reído a mandíbula batiente de aquellas locas experiencias, y le hubiera dicho al cuerpo astral, lo mismo que el humorista José Mota: Ahora vas y lo cascas. Llegue a pensar que podía lanzar mi cuerpo astral para escuchar lo que otros decían de mí, o para tener relaciones sexuales con las mujeres que me gustaban, o incluso para hacer daño. Y esto fue lo peor de todo. Porque al fin y al cabo tener sexo con otras mujeres, y más si éstas ni se enteraban o me lo decían, era algo realmente placentero, pero hacer daño con el cuerpo astral a otras personas, o incluso “matarlas” era ya algo muy, pero que muy serio. ¿Es posible que llegara a pensar que se puede matar con la mente o con el cuerpo astral? Pues sí, lo llegué a pensar y esto formó parte sustancial de mi locura. Aún hoy día sigo sin tener totalmente claro si uno puede hacer el amor con otro cuerpo astral sin que el otro se entere, si tú puede hacer el amor en sueños con otra persona y ésta puede que al despertar no recuerde nada, si uno puede hacer daño físico, mejor dicho energético, real, a otro cuerpo astral o solo es posible si eres capaz de sugestionar su mente y entonces él se lo hace así mismo. Mi lógica me decía que si eres capaz de hacerte daño real a ti mismo con tus pensamientos y emociones, es decir, si puedes causarte una enfermedad psicosomática a ti mismo, pensando y sintiendo de una determinada manera, por qué no sería posible hacérselo a otros. En realidad mi forma de pensar, por muy de loco que fuera, tenía cierta lógica, yo diría que una lógica aplastante, porque por suerte o por desgracia la lógica nunca me faltó, ni en mi vida de loco ni en mi vida de persona normal.

 

Si alguien, en este momento, tiene la morbosa idea de que es posible vivir dos vidas a la vez y permanecer cuerdo, si alguien cree que puedes vivir dos vidas diferentes, una en el plano astral y otra en el real, lo mismo que si alguien cree que un asesino en serie puede ser un asesino y pasar desapercibido ante los demás, pues le aconsejo que se lea los siguientes capítulos de este diario, verá que pasar de ser unidimensional a ser multidimensional, no es tan sencillo como parece.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: