TÉCNICAS CURATIVAS I (EL HUEVO LUMINOSO)

4 11 2016

NOTA PREVIA: Esta técnica en concreta nos la enseñó una profesora de yoga mental, argentina, que nos dio clase de yoga durante unos meses, antes de regresar a su país. Tengo un muy grato recuerdo de ella, una mujer madura, de más de sesenta años, alta, espigada, amable. En aquellos tiempos, hace ya bastantes años, yo pasaba, como casi siempre, por una etapa depresiva bastante importante y me apunté a clases de yoga más por estar acompañado que por aprender algo nuevo. Mis técnicas mentales personales se basan tanto en el yoga mental como en el chamanismo de Castaneda, como en las enseñanzas rosacruces, que seguí durante algunos años en mi juventud, como en toda aquella filosofía o corriente esotérica que pueda aportarme algo. No obstante mis recelos aquella profesora sí me aportó algunas cosas novedosas, a pesar de que el nivel de la clase era bajo, como correspondía a alumnos que en gran parte nunca habían practicado yoga mental y aquella era su primera experiencia.

El huevo luminoso para mi tiene claras reminiscencia chamánicas de las enseñanzas de don Juan a Castaneda. Según don Juan el ser humano, visto con la segunda atención, es decir lo que don Juan llama propiamente “ver”, no con los sentidos de la carne, es en realidad un huevo luminoso que camina por la vida casi sin tocar el suelo. Este huevo luminoso se extiende más allá de nuestro cuerpo físico, como a medio metro, tal vez un metro o más, de lo que ocupa en el espacio la materialidad de nuestros cuerpos de carne. Este huevo está compuesto de fibras luminosas estrechamente enlazadas y la muerte física se produce, según don Juan, cuando el hueco o agujero que tenemos todos a la altura del ombligo, dentro del huevo, es decir a alguna distancia del cuerpo físico, se abre desmesuradamente, según don Juan por una labor de zapa externa, un concepto muy interesante que veremos en otro momento, y es entonces cuando quedamos libres de ese huevo luminoso que nos contiene, es decir morimos físicamente.

En esta técnica voy a seguir las instrucciones de la profesora, tal como las tengo anotadas en mi agenda de técnicas mentales, sin perjuicio de que al final aporte cosas personales que he añadido yo por mi cuenta.

huevo-luminoso

EL HUEVO LUMINOSO

Tumbados en el suelo, sobre una alfombrilla de yoga o manta, en postura de relajación. Visualizamos un punto de luz en el pecho, que va aumentando hasta convertirse en una naranja.

De él salen infinidad de flechas de luz de medio metro aproximadamente. Somos como un huevo con un punto de luz que sería la yema de ese huevo. La zona de luz blanca sería la clara de ese huevo. Nosotros estamos dentro de ese huevo, que sería como nuestra aura invisible.

Desde ese centro de luz al que imaginamos verde, vamos extendiendo el verde a la clara. Nos centramos en las zonas a sanar.

APORTACIÓN PERSONAL

Podemos utilizar otros colores, según las necesidades de la curación, y así entroncamos con los colores propios de cada chakra, como aparecen en el blog, en la sección “trabajando con los chakras”. Podemos también ir recorriendo fibra de luz por fibra de luz, deteniéndonos en las zonas que aparecen menos luminosas, más grisáceas, vamos limpiando esas zonas y aportando más luz a esas fibras, que seguro coincidirán con zonas del cuerpo doloridas, bloqueadas, con dolores o molestias físicos, con órganos dañados.

Podemos centrarnos en ese hueco o agujero de que habla don Juan. Parece ser, aunque esto ya lo veremos ampliamente en Las enseñanzas de don Juan, que en la lucha de poder del guerrero éste resulta herido como en una batalla y ese debilitamiento de la energía, esa disminución de la vitalidad, se centra en ese punto, en ese hueco o agujero que se va abriendo, como una puerta entreabierta a la que empujamos desde fuera para que se abra del todo. Esa total apertura sería la muerte física por lo que este ejercicio podría recomendarse a los que sufren graves enfermedades que están acabando con su vida. Vamos a estirar las fibras sobre ese hueco o agujero y las vamos a dotar de la mayor luminosidad posible. Esa zona oscura que sería el punto desde donde la muerte comienza a trabajar deberá ser recubierto,como el resto del huevo luminoso con fibras de luz. Será un trabajo lento, haciendo acopio de toda la vitalidad del resto de nuestro cuerpo físico, en forma de luz, que llevamos hasta allí y que vamos colocando como colocaríamos hilos de lana sobre esa parte de nuestro cuerpo. Este trabajo deberá realizarse al final, cuando hemos trabajado con todos los puntos del huevo luminoso, y deberá ser un trabajo meticuloso, realizado sin prisas, conscientes de que si dejamos que esa apertura se siga abriendo sin hacer nada estamos minando nuestra salud física hasta que ésta ya no resista el empujón de la mano que empuja esa puerta para abrirla, metafóricamente veremos a la muerte esquelética empujando y nosotros desde dentro tratando de cerrar.  Sabiendo que la muerte solo llega por esta zona mantenerla vital, bien cubierta de fibras luminosos nos permitirá un respiro, solo un respiro, porque el guerrero sabe que sus batallas de poder le producirán heridas que van a ir todas a ese punto.

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Podemos utilizar también el huevo luminoso para curar a otras personas, algo así como utilizar nuestra aura para que la de la persona cercana reciba nuestra energía y vitalidad. Una vez que hemos restaurado nuestro huevo luminoso podemos hacer que contacte con el huevo luminoso de la persona a curar que no deberia estar a más de un metro de nosotros. Si esa persona ha realizado también este ejercicio la terapia curativa del huevo luminoso será más efectiva.

Cuando caminemos por las calles de nuestras ciudades deberemos estar muy atentos a los contactos inevitables con los huevos luminosos de otras personas. Estos nos influyen y si su salud es mala, su vitalidad pobre y sobre todo, si sus emociones son negativas, nuestro huevo luminoso sufrirá y las fibras perderán luminosidad y las heridas se centrarán el hueco o agujero. Es por eso que nos sentimos a veces tan remisos a estar muy cerca de otras personas, por ejemplo en los transportes públicos, donde no podemos separarnos físicamente de personas que de alguna manera percibimos como tóxicas para nosotros. También ocurre en general con todas las personas y hasta con los animales. Si estos últimos marcan un territorio y lo defienden es porque de alguna manera sus cuerpos saben que necesitan una protección física, generando distancia con otros depredadores que van a por ellos.

Esto también entronca con la sabiduría del cuerpo de que habla don Juan a Castaneda, nuestro cuerpo sabe porque nosotros somos huevos luminosos, repletos de fibras y la consciencia se extiende por todo el huevo, no se queda solo en el centro de la cabeza o en las neuronas de nuestro cerebro. Los rosacruces también creen que la consciencia está en todas y cada una de las células de nuestro cuerpo físico, es por ello que las enfermedades siempre son globales, no es un órgano, una zona de nuestro cuerpo físico la que está enferma, es la totalidad de nuestra consciencia extendida por las fibras luminosas, por las células de nuestro cuerpo físico. Teniendo esto en cuenta todas las terapias de sanación deberán dirigirse a la totalidad de nosotros mismos y no solo al órgano o parte del cuerpo en la que se manifiesta la enfermedad. En los casos de enfermedades como el cáncer el trabajo no debería centrarse solo en las células enfermas sino que debería trabajarse cada célula, porque en ella está la consciencia, cada fibra luminosa porque cada una de ellas conforma el huevo luminoso. Desde este punto de vista la mente, la consciencia, trasladada a cada célula, a cada fibra luminosa, podría hacer un gran trabajo de sanación puesto que no se trata de extirpar células cancerosas o enfermas sino de convertirlas o reconvertirlas, convenciéndolas de que forman parte de nuestro organismo y de que le están haciendo un gran daño trabajando por separado, de forma inarmónica. Esto tiene sentido porque ahora, con los tratamientos de las células madre se está haciendo algo parecido, la consciencia o la carga genética de la célula madre se traslada a la célula enferma, modifica su cargamento genético y las acopla de nuevo al organismo, al huevo luminoso.

En el próximo capítulo veremos la sanación con conos luminosos, siguiendo con el tema de la luz y con los ejercicios que nos enseñara la profesora argentina de yoga.

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