CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET IX

13 12 2016

milarepagompa

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET

OTRA VEZ FELIZ NAVIDAD

Querido amigo, querido hermano en el Todo: Ya he estado escuchando todo este tiempo tus pensamientos, como abejorros, zumbando buscando zaherirme. Que si Milarepa me ha abandonado, que no me siento inspirado cuando pienso en él, que no me llega nada de su sabiduría espiritual, que ahora, precisamente cuando más lo necesito… Sabes muy bien que eso no es cierto y que eres tú el que no se pone al teclado para que tus dedos sean mis dedos y tu mente el transmisor que necesito. Entiendo que has estado demasiado ocupado con las cosas mundanas, el traslado de tus cosas desde el apartamento de Manzanares a Soria, la precipitación con la que  has tenido que dar carpetazo al apartamento cuando pensabas que tendrías de tiempo hasta octubre, luego la venta de la casa y la mudanza. Has tenido tiempo para ir con tu amigo Bautista al Balneario y para hacerte con tus gatitos del alma. Sí, es cierto que has estado ocupado, pero solo en cosas mundanas, como también es cierto que tu ánimo ha flaqueado por la ausencia de tu hija Sara y por la soledad y por… Sigues aún tan apegado a tantas cosas y personas que no es extraño que sufras tanto, amigo mío. Te cuesta abrir tu mente y corazón a Milarepa, por eso me sientes muy lejos, como si te hubiera abandonado, pero sabes muy bien que no es así. Tengo todo el tiempo del mundo para ti y para cuantos me busquen, porque como sabes estoy fuera del tiempo y puedo aparecer y desaparecer en los corazones de quienes me suplican sin que eso suponga pérdida alguna de tiempo para mí o cansancio extremo por tanto esfuerzo.

Te ha bastado con ponerte en el ordenador para sentir mis manos en tus manos y mi corazón en tu corazón. Ya pensabas que este año no habría felicitación navideña, ni regalos espirituales, ni consejos búdicos, ni un poco de calorcito en tu soledad. Pero has visto que acabas de recibir el regalo que más anhelabas, noticias de tu querida hija, y además un extra que no te merecías, la presencia de dos encantadores gatitos que alivian tu soledad con sus lametones y te ayudan a recuperar tu sentido del humor con sus travesuras. Reconocerás que es mucho más de lo que te mereces, y aún así ese apego que no cesa te impide apreciar todos los dones que estás recibiendo. Maldices de tu soledad, pero es lo que te has buscado, y además sabes muy bien que es una condición para los aspirantes a la budeidad y para los guerreros impecables que siguen su camino sin mirar atrás.

Aún sigo esperando que retomes el dictado de mi teoría de la vinculación, que has abandonado como si ya no te interesara, como si no interesara a nadie. No eres un buen discípulo, ni un buen instrumento, aún así sabes que nunca te abandonaré. Ocupado en maldecir y despotricar de las fuerzas poderosas, en echarme en cara mi supuesto abandono, te vuelves apático y te dejas hundir por pensamientos y emociones que nacen de la oscuridad que tú mismo pones en tu vida. Te olvidas de tus hermanos, los enfermos mentales, porque crees que nada consigues de ellos, cuando sabes muy bien que a ti te costó décadas llegar hasta donde estás, que no es mucho, por cierto. Te olvidas de una humanidad doliente, confusa, apegada a la materia como una lapa, que sufre las catástrofes naturales que ella misma provoca, insolidaria con las víctimas de las guerras, el terrorismo, la explotación, la injusticia, tan cegata que no vería su propio trasero ni aunque pudiera mover la cabeza de forma tan prodigiosa como tus encantadores gatitos y lamérselo.

No, no te preocupes, no voy a volver a confeccionar un índice completo de las desgracias humanas, ni de lo que resta por hacer antes de que el planeta sea establecido definitivamente en la luz, porque puedes estar seguro, eso ocurrirá, y más temprano que tarde. Tampoco voy a repasar tus supuestas desgracias para darte una pizca de esperanza, que pareces necesitar más que tus gatitos una buena lamida de tu fea cara. Y aún te quejarás, te doy una última oportunidad de demostrarle a tu querida hija lo mucho que la quieres, tienes tu casita en la montaña, con su jardincito y su huertecito que estás cavando con la parsimonia de un hipopótamo cojitranco y fumador, tienes a tus queridos gatitos a quienes has podido ver en sueños como dos increíbles gnomitos con los que vivías una extraña aventura en pasadizos subterráneos de no sé qué planeta, tal vez este mismo, deberías dar a este sueño su debida importancia; tienes el don de la vida y tu filosofía de guerrero impecable, no deberías quejarte por nada. Y en cuanto a la humanidad que tanto parece preocuparte, también ella necesita de vez en cuando una buena zancadilla para que caiga de morros y comprenda que no está aquí para disfrutar apegada a las cosas materiales. Sabes muy bien que solo cuando la mano que lo sostiene todo se retira por un momento comprendéis que no sois tan poderosos como os gustaría, vuestro endiosamiento no tiene el menor sentido. A ti te ha ocurrido unas cuentas veces, lo sé muy bien, y entonces te haces plenamente consciente de la nada que eres cuando la mano que te sostiene se retira. Te gustaría rezar, pero no puedes, como te gustaría llorar, pero has perdido ese don por falta de uso. Tanto tú como la humanidad necesitáis una buena lección para que de una vez por todas sepáis que, sin la mano que os sostiene, la nada se os traga en un suspiro.  Eres consciente de que las dificultades seguirán para ti, como para la humanidad, nada es para siempre y solo cuando se produzca la fusión con la divinidad el descanso será eterno y feliz. No sigas pensando que la muerte en sueños es la mejor de las muertes y el mejor de los descansos, el camino es muy largo y no hay verdadero descanso hasta que se llega a la meta.

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Querido amigo, querido hermano en el Todo, estas serán tus primeras navidades en soledad, aunque no total porque tienes el cariño de tus encantadores gatitos. Sé que siempre encuentras algo para disfrutar, como sé que ya te has preocupado de encargar una buena pierna de cordero, un chuletón y una pizca de marisco, sin olvidarnos del nefasto alcohol que tantas mentes desequilibra, sobre todo la tuya. No deberías darte más tiempo para dejar de ser el carnívoro glotón que eres. La experiencia mística con Mici fue lo suficientemente intensa como para que hubiera podido enterrar ese viejo apego a la carne, por desgracia siempre necesitas un último y dramático empujón. Deja de buscar razones para postergar tu disfrute carnívoro. Ahora sabes que en los animales también habita esa chispa de consciencia divina, que aunque parezca algo meramente mecánico y no sea tan elevada como la vuestra, aunque los animales estén algún escalón por debajo de vuestra evolución te han demostrado lo cariñosos e inteligentes que son y cómo te puedes comunicar con ellos a poco que lo intentes. Que esta nueva Navidad sea la última en la que contribuyas al trato brutal que la humanidad da a los animales, hermanitos vuestros en el camino hacia la divinidad.

Espero que no me dejes tirado cuando necesite de tus dedos para transmitir algún mensaje, que será tan simple como el evangelio. Sé que te gustaría, le gustaría a tu narcisismo y megalomanía innatos, que te diera algún adelanto profético sobre el futuro de la humanidad, ya que tu futuro ha dejado de interesarte. Seguro que eso haría que te hincharas como un pavo, el gran profeta, el gran vidente. Hace ya tiempo que has descubierto lo dolorosas y sin sentido que son estas experiencias, que no sirven para nada y causan un gran dolor y aflicción a tu alma. Así que no te castigaré también con esto. Deja que la humanidad siga su camino y no te sientas tan mal porque la bendita muerte se retrase, ya te queda menos, ya te queda poco, pero aguanta algo más, te necesitaré para los días de aflicción que se acercan, tus dedos transmitirán mi mensaje y alguien lo leerá, no te preocupes, quien busca siempre encontrará y quien necesite a Milarepa encontrará el camino hasta mí.

Mantente receptivo, aún me debes esa teoría de la vinculación que has dejado a medias por dejadez. Solo me queda desearte una buena Navidad, lo mismo que a esta humanidad doliente y especialmente a todos los que sufren, a las víctimas y a los desposeídos desde las altas cumbres del Tibet en las que permanezco  con mi cuerpo de luz invisible esperando que suceda lo que tiene que ocurrir. Permanece firme como guerrero impecable y mando mi bendición, la que me has pedido, muy especial, para todos tus hermanos enfermos mentales.

QUE LA PAZ PROFUNDA OS ACOMPAÑE SIEMPRE EN EL CAMINO, INCLUSO EN LOS CORTOS DÍAS DE AFLICCIÓN QUE SIEMPRE PRECEDEN A LA LLEGADA DE LA LUZ.

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