LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN XII

12 02 2017

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN XII

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EL TONAL Y EL NAGUAL/SEGUNDA PARTE

Ya vimos en la primera parte unas definiciones bastante simples y cutres de lo que es el tonal y el nagual. Como le dice don Juan a Castaneda el nagual es un misterio inextricable, pero también lo es el tonal, como le dirá más adelante. Don Juan admite sin tapujos haber mentido, engañado y manipulado a Castaneda. En Relatos de poder, cuando hace una recapitulación exhaustiva de lo que han sido sus enseñanzas y la iniciación de Carlos como guerrero impecable, le confiesa no haberle dicho toda la verdad y haberle manipulado cuando era preciso. Se disculpa diciendo que nadie aceptaría convertirse en guerrero sin un “empujoncito” sin haber sido engañado de alguna manera para dar los primeros pasos. La iniciación requiere misterio, ocultamiento de verdades, manipular al iniciado para llevarle por caminos que él nunca elegiría a sabiendas. Esto estuvo claro para Castaneda desde el principio en cuanto al tema del nagual, sus vanos intentos de racionalizarlo solo lograron provocar la risa de don Juan. Pero lo que no se esperaba Carlos era que también el tonal fuera tan misterioso, incomprensible e inextricable como el nagual.  La isla del tonal está regida por la razón, por lo tanto, piensa Castaneda, todo tiene que ser razonable, ordenado, todo tiene que tener una explicación. Pero no es así, como dice don Juan, el tonal es algo tan misterioso como el nagual. Podemos hacernos una falsa idea de que en el tonal, en el mundo físico, material, visible, todo está en orden, todo sigue unas determinadas reglas, todo puede ser explicado, sino ahora, con el tiempo. Nada más incierto. La vida es algo misterioso como no se cansa de repetir don Juan. Todos sus esfuerzos como maestro están dirigidos a presionar el mundo racional del tonal para que la razón se refugie en un rinconcito y atraiga hacia ella todo lo que hay en el tonal, todos los enseres y posesiones, digámoslo así, para que de esta forma la razón se sienta acorralada, comprimida y deje espacio para que surja el nagual. Sin embargo esto no significa que en el tonal todo esté en orden. El misterio continúa.  Podríamos hacernos una idea  de cómo funciona todo esto si lo comparamos con las grandes leyes físicas del mundo material en contraposición con las sorprendentes e inexplicables leyes que rigen el universo cuántico. Ambos forman parte del tonal, ambos pertenecen al mundo físico, y sin embargo pocas cosas son más misteriosas que las leyes que rigen el mundo cuántico.

La tarea del maestro es limpiar y ordenar la isla del tonal para que el benefactor pueda hacer surgir el nagual. Don Genaro, el benefactor de Castaneda, a quien éste tiene verdadero terror, como a las apariciones del nagual, le da unos sustos tremendos al pobre de Carlitos, haciendo cosas imposibles que golpean su razón sin piedad. Cada surgimiento del nagual es un riesgo de muerte, es una aventura en un universo misterioso y peligroso. ¿Cómo debe enfrentarse uno al nagual?

“Cuando uno está tratando con el nagual nunca hay que mirarlo de frente. La única manera de mirar al nagual es como si fuera cosa común. Uno tiene que pestañear para romper la fijación. Nuestros ojos son los ojos del tonal o quizás sería más exacto decir que nuestros ojos han sido entrenados por el tonal, por eso el tonal los reclama. Una de las fuentes de confusión es que tu tonal no te suelta los ojos. El día que lo haga tu nagual habrá ganado una gran batalla. Tu obsesión, o mejor dicho, la obsesión de todos nosotros es arreglar el mundo según las reglas del tonal. Así, cada vez que nos enfrenta el nagual, hacemos lo imposible por volver nuestros ojos tiesos e intransigentes, debo apelar a la parte de tu tonal que entiende este dilema, y debes hacer un esfuerzo para liberar tus ojos. La cosa es convencer al tonal de que hay otros mundos que pueden pasar frente a las mismas ventanas…Con que deja que tus ojos sean libres; déjalos ser verdaderas ventanas. Los ojos pueden ser ventanas para contemplar el aburrimiento o para atisbar aquella infinitud”.

Relatos de poder. Carlos Castaneda.

Es increíble lo bien que se adapta esta explicación a los problemas que surgen al intentar desarrollar el tercer ojo. En el budismo, en el yoga mental, específicamente, hay unos ejercicios con los ojos que tienen por fin ayudar al desarrollo del tercer ojo. En estos ejercicios movemos los ojos de todas las maneras posibles, en uno de ellos hacemos que ambos ojos se fijen en la punta de la nariz, generándose una distorsión en la mirada que se dobla, que se duplica. Todo este trabajo, aparentemente ridículo, tiene por objeto dejar libre la mirada, los ojos. Como bien le dice don Juan a Castaneda, el tonal, es decir, el mundo visible es quien controla los ojos de carne, ha sido entrenado para eso y resulta casi imposible convencer al tonal de que deje libres esos ojos, como ventanas, para ver lo que pasa ante ellos.

En mi experiencia personal en el desarrollo del tercer ojo, he observado, pasmado y aterrorizado, lo difícil que es dejar que el tercer ojo campe por sus fueros, permanecer pasivo, como si estuvieras delante de una ventana, dejando que pase ante ella lo que sea, dejando que los ojos se muevan en la dirección que les parezca oportuno. El miedo, el terror, a que frente a esa ventana pase algo que no podamos controlar, algo que nos descubra algo que no queremos descubrir, algo que nos muestre una parte de la vida o de nosotros mismos que no queremos saber a ningún precio, hace que los ojos se pongan rígidos, como bien dice don Juan. He observado que cuando a través del tercer ojo comienzo a ver algo que no quiero ver, algo que me aterroriza, mi propia muerte, una escena del futuro que no quiero conocer, algo sobre los demás que prefiero permanezca oculto para siempre, los ojos físicos, de carne, se ponen rígidos, permanecen mirando al frente como si algo los sujetara, una especie de argollas de hierro que como esposas sujetan nuestros ojos lo mismo que las esposas del policía sujetan las manos del delincuente. La nuca se me pone tensa, rígida, los ojos no se desvían ni un ápice del punto que han elegido. Así puedo permanecer minutos y minutos, hasta que la visión que rechazo desaparece, hasta que el dolor en la nuca, en las cervicales, el dolor de cabeza, se vuelve insoportable. El tonal lucha desesperadamente por no perder el control sobre los ojos, sobre la mirada, lo que vemos, lo que deseamos ver pertenece al tonal, ha sido entrenado para ello, es el amo de nuestra visión y no cederá sino a golpes, a terribles golpes que lo dejen fuera de combate. Es por eso que el nagual solo surge cuando el tonal está comprimido, acurrucado en el rincón de la isla del tonal, con la razón a su lado, intentando poner orden en todo, intentando encontrar explicaciones a todo. Cuando sufrimos un trauma, cuando la vida nos golpea con una tragedia terrible, entonces el tonal se acurruca, la razón se pone en pie de guerra, dispuesta a luchar contra todo lo que venga a desarbolar sus sólidos andamiajes.  Es por eso que sufrimos tanto con la muerte de un ser querido, con un accidente físico que puede dañar seriamente el tonal, con algún evento que nos va a privar de lo que nos sostiene en el tonal, un trabajo fijo, unas relaciones afectivas, un plácido y rutinario discurrir de los días. Cuando nos golpean y ponen patas arriba nuestras vidas, el nagual surge y nos aterroriza. Aunque no hayamos desarrollado ni un ápice el tercer ojo, aunque no sepamos siquiera que existe, aunque cerremos los ojos de carne y solo veamos oscuridad, la cabeza adopta una posición rígida, la nuca se tensa con terrible fuerza, miramos al frente, a un punto concreto y allí permanece nuestra mirada con empecinamiento, con testarudez inaudita, no queremos que nadie nos saque de ese ensimismamiento. Muchas veces observamos cómo personas que han sufrido un gran trauma permanecen con el cuello rígido, la mirada clavada en un punto frente así, parecen abstraídas, en Babia, fuera de sí, como meditando, están lejos de nosotros, del mundo físico. Cualquier esfuerzo por nuestra parte por sacarles de ese estado obtiene una respuesta agresiva, incluso violenta. Su tonal, la sabiduría de su cuerpo sabe, que está a punto de surgir el nagual, que el tonal va a perder el control de los ojos y que lo que pueden llegar a ver frente a esa ventana es algo terrorífico. No están dispuestos a pasar por eso y harán lo que esté en su mano para impedirlo. En esos estados, que todos hemos vivido alguna vez en la vida, sabemos que ocurren cosas inexplicables, de pronto intuimos que algo espantoso nos va a pasar en el futuro, que un ser querido nos va a dejar, encontramos que la vida no tiene sentido, caemos en el abismo de la desesperación, deseamos morir y olvidarnos de todo. Son los efectos terroríficos del nagual, es la férrea resistencia del tonal a ceder el control. No queremos saber nada de nuestro futuro o del futuro de los demás, no queremos convertirnos en médiums, no queremos desentrañar intimidades ocultas de los otros, no queremos que nuestro mundo racional se derrumbe. Estamos muy bien como estamos, viviendo la vida como la hemos vivido siempre, encontrando razones para todo, sabiendo que hay explicación para todo lo que nos sucede, sabiendo que el tiempo pasa de una determinada manera, que al día sigue la noche, que mañana tenemos que ir a trabajar, que saldremos, que veremos gente, que comeremos, que beberemos, que ocurrirán cosas que tienen sentido porque el tonal lo controla todo.

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Los que hemos vivido experiencias cercanas a la muerte sabemos muy bien cómo es ese terror que aparece de pronto, nos golpea en el plexo solar, nos deja sin respiración; cómo es esa angustia infinita que no podemos controlar, cómo de pronto perdemos el control, sobre nosotros, sobre nuestras vidas, sobre los demás, cómo la vida que antes parecía algo tan sólido y claro deja de tener sentido. Los que hemos vivido esas experiencias sabemos que ese terror no tiene comparación, por eso deseamos morir y al mismo tiempo nos aterroriza la muerte, por eso la vida pierde sentido y sin embargo deseamos seguir viviendo, por eso sabemos que ya nada será como era antes, todo se ha derrumbado. Luego podemos dejar que pase el tiempo e intentar recuperar lo perdido, cómo éramos, cómo eran nuestras vidas, las relaciones afectivas, el mundo de la vida cotidiana. Todo es inútil. Cuando el nagual aparece lo trastoca todo, siembra el terror en nuestras vidas, hace trizas la razón, estamos indefensos frente a la infinitud.  Por eso se habla de síndrome postraumático para explicar lo que les ocurre a las personas que acaban de sufrir una tragedia, un accidente de avión, de coche, han visto la muerte de cerca, han perdido seres queridos, necesitan apoyo psicológico. De pronto su ordenado mundo de la isla del tonal se viene abajo, aparece la muerte, siempre inexplicable, el tonal pierde el control sobre la mirada y frente a la ventana aparecen escenas inauditas, recuerdos escondidos del pasado, rincones ocultos de nuestra intimidad, relámpagos deslumbrantes que alumbran las conductas de los que han muerto.  La vida deja de tener sentido, ya no queremos seguir viviendo, ya no queremos levantarnos de la cama, hacer las estúpidas cosas que hacíamos antes, ya no nos consuela el apocado afecto de nuestros seres queridos, sentimos una inexplicable y vomitiva repugnancia hacia la hipocresía de los demás, mientras nos dicen que todo volverá a ser como era antes, cuando nos dicen que este momento pasará, cuando nos dicen que es comprensible nuestro desconcierto y que cuando pasen unos meses volveremos a ser los mismos. No es cierto y lo sabemos. Nuestro mundo se ha derrumbado, nuestras vidas han cambiado para siempre. Entonces intentan explicar nuestras conductas como si fuera producto del síndrome postraumático, el cerebro ha sufrido un gran impacto, la química cerebral se ha descontrolado, pero eso volverá a su ser, solo hay que dejar pasar el tiempo, tomar una medicación que nos calme, sentir a nuestro lado la compañía de quienes no han sufrido la tragedia y no pueden comprendernos, escuchar sus palabras melosas y sin sentido.

Los que hemos vivido esas experiencias sabemos que todo cambia y que jamás nada de lo que hemos vivido volverá a ser igual. Como bien dice don Juan, cuando un guerrero sufre la primera experiencia del nagual nunca volverá a ser el mismo, la vida que llevaba antes le parecerá rutinaria, aburrida, sin sentido. Es por eso que un aprendiz de guerrero es cuidadosamente preparado para enfrentarse a la aparición del nagual, tanto por el maestro como por el benefactor. Saben muy bien que un aprendiz que no está preparado puede morir al enfrentarse por primera vez al nagual, lo mismo que sabemos que una tragedia espantosa en nuestras vidas, la pérdida de seres queridos, la visión apocalíptica de cadáveres sembrando el terreno tras un accidente de aviación, puede hacer perder la razón y hacer que los testigos puedan sufrir un infarto y morir.

No se debe mirar de frente al nagual, enfrentarle, nos puede matar. En mis experiencias con el tercer ojo sé que estuve a punto de morir cuando quise enfrentarme a lo que estaba ocurriendo con todas mis fuerzas, controlarlo, vencerlo. Fuera lo que fuera, demonios que me tentaban, entidades que me forzaban a ver el futuro, poderes incomprensibles que se apoderaban de mí y querían hacerme vivir determinadas experiencias, visiones apocalípticas del futuro de la humanidad frente a la ventana…yo quería controlarlos, vencerlos, y el corazón se ponía a galopar y sentía que iba a sufrir un infarto, y todo el cuerpo parecía desmoronarse. Me quedaba rígido, sin respiración, y la mirada quedaba clavada en un punto hasta que todo iba pasando. Con el tiempo aprendí que es mejor permanecer pasivo, dejar que lo que tenga que suceder ocurra, ver lo que nos muestran a través de la ventana, sea lo que sea, dejarnos llevar por experiencias inauditas, incluso por el terror, que enfrentar al nagual como a un enemigo. En Relatos de poder resulta hilarante la escena en la que don Juan le pide a Castaneda que se despoje de la ropa antes de vivir una experiencia con el nagual. Cuando este se extraña y le pregunta la razón, don Juan se echa a reír, le recuerda lo que ocurrió la vez anterior cuando se enfrentó al nagual y llevaba toda la ropa encima. Castaneda recuerda y se siente avergonzado, porque en efecto, se lo hizo encima y sus ropas se convirtieron en despojos inservibles. Por eso alguien que va a morir puede vaciar sus esfínteres, su vejiga, se lo hace todo encima. El nagual tiene estos efectos, nos vacía de todo, nos quita la razón, nos aterroriza.  Hay que dejar los ojos libres, obligar al tonal a que ceda el control.

“Cuando estés en el mundo del tonal deberás ser un tonal impecable; ahí no hay tiempo para porquerías irracionales. Pero cuando estés en el mundo del nagual también deberás ser impecable; ahí no hay tiempo para porquerías racionales. Para el guerrero la intención es la puerta de en medio. Se cierra por completo detrás de él cuando va o cuando viene.”

Relatos de poder. Carlos Castaneda.

Aún seguiremos en otros capítulos con el tema del tonal y el nagual, un concepto tan importante, tan básico en la filosofía chamánica que sin un mínimo de comprensión de estos conceptos el resto permanecerá en la oscuridad más absoluta.

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