TÉCNICAS CURATIVAS III

25 07 2017

TÉCNICAS CURATIVAS III

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LA SINCRONIZACIÓN DE LA ENERGÍA

Se puede decir que es una técnica personal que he desarrollado basándome en los pases mágicos de Carlos Castaneda, en algunas técnicas y movimientos de taichí y en las posturas de hatha yoga.  La tengo anotada en mi libreta de técnicas mentales I, donde esbocé hace años algunas técnicas mentales, propias o ajenas, para cubrir mis necesidades personales, tanto en temas de salud física, como para afrontar algunos problemas personales, específicamente los causados por mi enfermedad mental. Esta técnica, en concreto, la desarrollé durante una etapa de mi vida en la que padecí insomnio, me sentía muy inquieto, muy nervioso, incapaz de relajarme con las técnicas clásicas que había utilizado hasta entonces y con serios problemas hasta para sentirme tranquilo acostado en la cama, algo que nunca me había pasado hasta entonces. La causa de este desasosiego psíquico se debió, sin duda, al terrible trauma generado por un accidente físico que estuvo a punto de terminar con mi vida. No fui tratado de estrés postraumático, aunque creo que llegué a sufrirlo con mucha intensidad. Me costaba mucho dormir, algo insólito para mí, cuando lo conseguía sufría terribles pesadillas, daba patadas estando dormido, me despertaba sobresaltado y hasta el simple hecho de permanecer echado en la cama, relajado y dejando pasar el tiempo, suponía un auténtico martirio para mí. Fue entonces cuando buscando moverme para encontrar posturas que me permitieran al menos descansar un poco, descubrí que combinando ciertas posturas o movimientos que ya había realizado en clases de taichí, practicando los pases mágicos de Castaneda y en clases de yoga, lograba un gran alivio durante algunos minutos, cuando éste desaparecía buscaba otra postura o movimiento, intentando centrarme en las partes del cuerpo que más me molestaban, donde sentía dolor persistente, bloqueos, un malestar indefinido.

Estos ejercicios se basan en la busca del equilibrio energético del cuerpo, que la energía del lado izquierdo y del lado derecho, en terminología chamánica de Castaneda, estén equilibradas, que cada parte del cuerpo esté relajada, que no haya dolores, molestias, bloqueos, sensaciones indefinidas de malestar, nerviosismo. A mí me sirvieron para dormir mejor, para relajarme en la cama, aunque no pudiera dormir, para atenuar mi nerviosismo, y estando de pie, para conseguir combatir el estrés, las ideas obsesivas y esa sensación de malestar, indefinida y persistente, que me impedía concentrarme en lo que estaba haciendo. Mi obsesión se centraba en acabar o al menos disminuir los pinchazos, dolores, malestar indefinido de alguna parte concreta del cuerpo, para ello movía los miembros, buscaba posturas que permitieran un mejor fluir de la energía y una sensación mayor de calma y descanso.

Se pueden practicar de forma sistemática pero cuando nos sentimos tan mal, tan estresados, tan doloridos y molestos que cualquier ejercicio sistemático nos pone de mal humor, lo mejor es dejarse llevar buscando atenuar lo que más nos molesta en ese momento en cualquier parte del cuerpo y que nos está impidiendo centrarnos en buscar el descanso y la relajación. Así por ejemplo, cuando notaba una gran tensión en una mano, un malestar indefinido que me estaba poniendo muy nervioso, buscaba la postura y el movimiento que pudiera atenuar un poco ese malestar, así la ponía boca abajo sobre la cama y esperaba a ver las sensaciones, si no iba bien la ponía boca arriba, movía los dedos con suavidad, uno por uno, cerraba la mano hasta transformarla en puño, abría y cerraba los dedos con rapidez, movía la muñeca en un movimiento rotatorio o hacia arriba y hacia abajo. Con el tiempo descubriría que por cada movimiento o postura realizada por un miembro de un lado, me sentía mejor si el miembro del otro lado realizada algo opuesto, así cuando la mano derecha estaba boca abajo la izquierda tenía que estar boca arriba, si el brazo derecho estaba estirado, el izquierdo debería estar doblado. Los resultados eran mucho mejores cuando los movimientos o posturas adoptados por una parte del cuerpo tenían su reflejo en la otra, pero al revés, como en un espejo. La permanencia de la postura o el movimiento dependía de los resultados obtenidos, si me sentía mejor la prolongaba hasta que volvía el malestar, entonces buscaba otra. A veces encontrar la postura o el movimiento adecuados me llevaba mucho tiempo y era un martirio hasta que descubría que el bloqueo energético, el nudo, la raíz de la molestia estaba en un lugar o zona concreta del cuerpo.

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Uno de los movimientos que más me calmaban, especialmente cuando estaba muy nervioso y no podía dormir era el de los dedos de los pies:

-Boca arriba movemos con suavidad los dedos del pie derecho hacia arriba y hacia abajo. Se acoplan los dedos del pie izquierdo pero siguiendo el movimiento contrario, es decir cuando los dedos del pie derecho están arriba, los del pie izquierdo están abajo. Yo comenzaba con un movimiento muy lento y suave que iba tomando ritmo conforme se hacía automático y ya no tenía que pensar qué dedos de qué pie estaban arriba o abajo, se convertía en algo reflejo en lo que no tenía que centrar la atención. El movimiento se aceleraba sin yo buscarlo y comenzaba a sentir un gran alivio, cuando éste iba desapareciendo y regresaba el malestar, dejaba ese movimiento y buscaba otro.

-Boca arriba, la mano derecha se posa abierta sobre la cama, la mano izquierda está abierta, mirando el techo. Comienza un movimiento lento, suave de ambas manos, cuando una mira hacia abajo, la otra hacia arriba. Al principio cuesta saber dónde está cada una y hay que centrarse, luego el movimiento se automatiza y se va acelerando. Podemos notar un gran alivio o podemos sentir entonces que las molestias se concentran en una mano o un dedo concreto. Entonces podemos cambiar el movimiento abriendo y cerrando esa mano, moviendo los dedos en un orden concreto, pulgar, índice, corazón, anular y meñique y luego al revés, meñique, anular, corazón, índice pulgar. Siempre cuesta al principio hasta que se automatiza. Si la molestia sigue podemos probar  doblando y enderezando cada dedo. Digamos que se está buscando dónde está la obstrucción de la cañería, dónde está el bloqueo en los canales energéticos, qué parte concreta del cuerpo está sufriendo esa obstrucción y nos avisa con pequeños dolores, pinchazos o malestar. Cuando se encuentra se produce un gran alivio. Así, en mi caso, si sentía un fuerte pinchazo en un dedo y trabajaba con manos y dedos en diversas posturas y movimientos, cuando acertaba con la postura o el movimiento adecuados, el pinchazo del dedo se atenuaba o llegaba a desaparecer generando un inmenso alivio. Pero al poco ese bloqueo energético, más global, se trasladaba a otra parte del cuerpo y tenía que buscar nuevas posturas y movimientos. Con el tiempo observaría que también era un excelente método para intentar atenuar el dolor físico, incluso los dolores más agudos y terribles, en mi caso una úlcera duodenal.

-Podemos regresar a los pies y moverlos, pero ahora en lugar de arriba para abajo, de un lado a otro. Si el pie derecho se mueve a la derecha el pie izquierdo al revés o lo sincronizamos, ambos pies se mueven al lado derecho y luego al izquierdo. Aquí de lo que se trata no es de seguir una tabla de ejercicios predeterminada, sin cometer errores o saltarse ningún movimiento, sino de buscar aquellas posturas o movimientos en los que el cuerpo se siente más a gusto y se nota más el alivio a nuestras molestias o dolores.

OBSERVACIÓN Y CONCENTRACIÓN

Es esencial que nuestra mente y nuestros sentidos estén centrados en lo que estamos haciendo, y sobre todo en percibir cualquier alivio que podamos sentir de nuestras molestias, dolores o nerviosismo, entonces nos centramos en continuar repitiendo el movimiento que nos ha aliviado, como esto no dura mucho habrá que seguir investigando. Nos vamos a centrar en las partes más doloridas del cuerpo, donde percibir mayor malestar, donde se centra el dolor más agudo, en forma de pinchazos, de malestar por una determinada superficie del cuerpo. Sentimos ese dolor o malestar, lo calibramos, calculamos su intensidad y buscamos el movimiento o la postura que pueda atenuarlo, aunque sea poco. No se trata de buscar exclusivamente en la zona, cualquier movimiento en otra parte del cuerpo puede llegar a producir bienestar ahí, es un circuito energético muy amplio y complejo, y el hecho de que una parte de la cañería esté bloqueada no significa que el malestar se vaya a producir precisamente ahí, puede que el bloqueo sea más intenso en otra parte del cuerpo por diversas razones.

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-El cuerpo se mueve, no permanece siempre en la misma postura, boca arriba. Si esa postura nos pone nerviosos, nos molesta, podemos rotar hacia un lado. En ese supuesto podemos buscar el movimiento de los brazos.  Cuerpo apoyado en la parte dorsal izquierda, miramos hacia la izquierda, la cabeza apoyada en la almohada, el brazo izquierdo está por debajo del cuerpo, está en la espalda, la palma mirando hacia afuera. El brazo derecho está sobre el cuerpo, acariciando nuestro vientre, la palma hacia dentro. Podemos permanecer en esa postura buscando cualquier alivio, si no se produce en un tiempo prudencial buscamos nuevas posturas y movimientos, no se trata de seguir ninguna tabla de ejercicios o de buscar que una postura o movimiento nos alivie, sí o sí, hay que buscar el bloqueo y todo aquello que pueda aliviarlo. Es curioso que alguna de estas posturas que a mí me daban alivio resultaran muy comunes en algunos enfermos mentales que estaban muy agitados y necesitaban un movimiento que les aliviara. Así la postura de costado, con los brazos en la forma en que he descrito, es frecuente en algunos enfermos mentales que están acostados en el lecho, parece aliviarles de alguna manera, y yo pude notar que en efecto, a mí también me aliviaba. También es muy frecuente observar el movimiento de un enfermo mental que está sentado y mueve el cuerpo de adelante hacia atrás y al revés, en un movimiento muy rítmico que se va acelerando conforme su malestar y nerviosismo es mayor. Suele ser muy molesto para quienes lo observan, les causa una impresión indefinida de malestar e intentan que deje de moverse, aunque para ello tengan que coaccionar al enfermo o atarle. En realidad el enfermo, sin él saberlo, está buscando el movimiento o la postura que más le alivie, una forma de bloquear y controlar sus ideas obsesivas, su nerviosismo. Puede que si nosotros hacemos eso nos sintamos realmente mal, pero eso es porque no necesitamos equilibrar nuestra energía de esa forma, persistir en posturas o movimientos que no solo no atenúan nuestro malestar, dolor o nerviosismo, sino que lo agudizan es un craso error, se trata de encontrar alivio, no de sufrir más y con mayor intensidad. Yo mismo durante algunos de mis internamientos psiquiátricos llegué a buscar ese movimiento, estando sentado, porque de alguna manera me aliviaba, pero no me dejaban practicarlo mucho tiempo, enseguida llegaba un celador o una enfermera y me daban una voz, yo notaba que les repugnaba mucho verme así. Aunque estos movimientos y posturas típicos en el enfermo mental puedan resultar muy molestos a los demás, porque indican bien a las claras el nerviosismo y malestar del enfermo, sin embargo no son algo malo que haya que evitar a toda costa, al contrario, estas posturas y movimientos alivian mucho al enfermo, que sin ellas estará aún peor, aunque no se manifieste de forma clara al exterior.

-Se pueden cruzar los pies, uno sobre otro, buscando alivio, o se pueden separar hasta una distancia concreta, buscando que disminuya de alguna manera el malestar, se puede doblar una pierna mientras la otra permanece estirada, es importante saber que cada movimiento o postura de una parte del cuerpo debe tener su reflejo contrario en la otra, como en un espejo.

-Podemos buscar las posturas básicas, boca arriba, boca abajo, de costado hacia el lado derecho o hacia el izquierdo. Podemos buscar el movimiento o postura de brazos y pies, siempre cada lado oponiéndose al otro.  A pesar de estar en la cama el número de posturas y movimientos es incalculable. También se puede mover la cabeza, hacia un lado y hacia otro, con suavidad, o se puede hacer que la cabeza mire en diagonal manteniendo esa postura, aunque sea incómoda. Es una postura chamánica con la que don Juan buscaba que Castaneda pudiera librarse de la “fijación” es decir de ideas obsesivas que se enquistan en la mente.

Estos movimientos se pueden practicar estando de pie o en movimiento, aunque hay que adaptarlos, naturalmente, porque no es lo mismo estar echado que estar de pie.

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MOVIMIENTOS PARA AYUDAR AL CONTROL DE LAS IDEAS OBSESIVO-COMPULSIVAS

Sentados a una silla, en la postura del loto, en el suelo, o de pie, podemos hacer girar la cabeza, rotándola circularmente en un sentido primero, luego en el otro, con suavidad. Los movimientos anteriores de equilibrio de energía no tienen ninguna dificultad o contraindicación puesto que son movimientos que realizamos habitualmente en nuestra vida cotidiana, con absoluta naturalidad, en cambio estos movimientos de cabeza pueden causar problemas a los que tengan algún problema de columna, de cervicales o cualquier otro tipo de molestias, como jaquecas o migrañas, por lo tanto es conveniente consultar siempre al médico antes de llevarlos a la práctica.

-Movemos la cabeza con suavidad hacia el pecho y luego hacia arriba, hasta que los ojos, que pueden estar cerrados, miren al techo. Luego hacia la izquierda, por encima del hombro izquierdo, hacia la derecha.

-Podemos realizar el siguiente ejercicio. Subiendo el dedo índice de la mano derecha hasta ponerlo a la altura de la punta de la nariz, hacemos que el dedo se mueva hacia la derecha hasta alcanzar el hombro, giramos la cabeza, buscando que la vista siga al dedo. Luego con el dedo de la mano izquierda, hacemos lo mismo. Podemos hacerlo con los ojos cerrados, entonces visualizamos un punto de luz, frente a nosotros que se va moviendo como hacía el dedo, en este caso no es necesario que nos acompañemos del movimiento del dedo, basta con que movamos la cabeza.

-Podemos hacer un ejercicio que está aconsejado para el desarrollo del tercer ojo, pero que viene muy bien también para controlar y bloquear las ideas obsesivas. Consiste en mirarse la punta de la nariz con los dos ojos que se juntan justo en la extremidad del apéndice. Se puede producir una visión doble, es normal, pero si notamos molestias en los ojos, o tenemos algún problema porque se nos levante dolor de cabeza o cualquier otro síntoma, es aconsejable consultar con el oculista.

Los ejercicios en movimiento pueden ayudar mucho a encontrar el equilibrio de energía y a conseguir bloquear las ideas obsesivas. Movimientos tales como mover el pie izquierdo hacia delante, mientras levantamos el brazo derecho por encima de la cabeza, damos otro paso, alternando siempre los movimientos de los pies y de los brazos, de forma tal que cuando se mueve un pie se debe mover el brazo contrario y al revés. Los movimientos de taichí son también excelentes.

 

 

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