LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN XIV

12 08 2017

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN XIV

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EL TONAL Y EL NAGUAL/CUARTA PARTE

El tema va a ser muy largo y extremadamente complejo, por lo que nos vendrá bien a todos hacer un esquema y recapitular lo que hemos visto hasta el momento.

TONAL-NAGUAL

-Se podría decir que abarcan la realidad completa, conocida y desconocida, visible e invisible.

TONAL

Don Juan define al tonal como una isla rodeada por el océano infinito del nagual. Lo curioso es que también el tonal es infinito, solo que menos, podríamos decir que el nagual. Así lo expresa don Juan con su característica ironía, con una metáfora tan certera y plástica como todas las suyas. Ambos, nagual y tonal, son infinitos, pero si fuera posible se podría decir, sin faltar a la verdad que el nagual es aún más infinito que el tonal. Estamos en una islita, llamada tonal, en medio de un océano infinito que además es invisible. No parece que el ser humano pueda ser algo más que un pobre náufrago que ha caído en la playa de una isla, por casualidad, que desconoce cómo es esa isla y cuánto abarca y también desconoce, aunque intuye, todo el misterio de la isla del tonal.

NAGUAL

Si el tonal parece tener forma, al menos para nuestro sentidos, el nagual es claramente informe, invisible, esencialmente misterioso, sin leyes claras que le permitan a un navegante saber dónde va, cómo soplan los vientos, qué lugares va a visitar (porque no existen lugares propiamente dichos en el nagual), en qué tiempo (porque no hay tiempo cronológico en el nagual) y ni siquiera tiene la sensación de ser el mismo que era en el tonal, porque la identidad en el nagual es algo que se estira y se encoge, como una goma, como un chicle que puede ser triturado por la infinitud y conformado a gusto y gana de las fuerzas poderosas. Si el tonal es un misterio, el nagual es el acabose de los misterios, podríamos decir en una frase chusca y humorística. Del nagual solo sabemos lo que experimentamos en nuestros viajes y lo que nos cuentan o han contado los guerreros impecables que han visitado algo de esta infinitud y han regresado para contarlo.

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EL NAGUAL-GUERRERO

Hay dos acepciones de esta palabra que es conveniente clarificar y concretar para evitar confusiones.  Si bien el nagual es todo ese mundo invisible, misterioso e infinito del que hemos hablado antes, también se llama así al guerrero-maestro-benefactor, al líder del grupo de guerreros y guerreras que intentan alcanzar la meta de la libertad. Como veremos en su momento, el nagual se distingue de un guerrero normal en que al parecer tiene más divisiones en el cuerpo energético de las habituales. Si un guerrero se supone que tiene dos divisiones, lado izquierdo y lado derecho, un nagual tiene cuatro, se podría decir que no solo tiene dos partes, separadas por una teórica línea vertical, sino cuatro, dos separadas por la línea vertical y otras dos separadas por una línea horizontal, es decir que el nagual tendría cuatro compartimentos energéticos. Lo curioso del caso de Castaneda es que solo tiene tres compartimentos, por lo que sería un nagual de tres puntas. Este descubrimiento que hace don Juan cuando parece que sus enseñanzas no funcionan y nada parece encajar del todo, trastoca todas sus enseñanzas y proyectos, obligándole a conformar un nuevo grupo de guerreros de los que Castaneda sería su nagual. Don Juan le educa para ser un nagual, creyendo haber visto en él los cuatro compartimentos energéticos de un auténtico nagual, pero al descubrir que solo son tres tiene que improvisar, lo mismo que un constructor al que los cimientos se le han venido abajo tiene que improvisar unos nuevos para la casa proyectada, renunciando a ciertos diseños y añadiendo nuevos que permitan a la casa no venirse abajo a las primeras de cambio. No hay regla para el nagual de tres puntas por lo que deben esperar a que un mensajero traiga esa regla. En otro momento nos extenderemos y profundizaremos en el nagual-guerrero, pero aún nos queda mucho para terminar esta larga aventura en el tonal y el nagual.

 

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LA PUERTA

Entre el tonal y el nagual hay una puerta o abertura que permite al guerrero entrar y salir de un mundo a otro. Como bien dice don Juan una vez que el guerrero abre esa puerta y se lanza al otro lado, la puerta se cierra y se pierde todo contacto con el universo que se ha dejado. Es por eso que no recordamos los sueños cuando estamos despiertos y que en sueños no recordamos nuestra identidad y nuestra vida en estado vigil. Digamos, aunque pueda sonar un poco exagerado, que el sueño es como una muerte de la que se vuelve y el estado de vigilia es como un nacimiento que realizamos todos los días, olvidando lo que hay al otro lado. Es muy desesperante no recordar, no tener un cordón umbilical, que una ambas personalidades, ambos mundos. No hay impotencia mayor para un soñador que despertarse y no poder recordar todos esos sueños que le han asaltado a lo largo de la noche, lo mismo que para nuestra personalidad vigil ir cayendo en el sueño, sabiendo que no se llevará nada de aquí al otro lado. En una de mis lecturas, ahora no recuerdo si fue un libro de esoterismo, de budismo o de otro tipo, se venía a decir que el sueño era como una muerte, en todo parecido a la auténtica muerte, solo que en este caso se vuelve y que el despertar era como el nacimiento, solo que en este caso no entramos en un cuerpo de bebé, sino en el cuerpo físico que se ha ido desarrollando con el tiempo.  Se podría decir, entonces, que morimos y nacemos todos los días, cada veinticuatro horas. Esto hace que el cuerpo de luz que se separa del cuerpo físico y lo retoma al regreso del sueño se sienta como alguien que debe morir y nacer todos los días, con lo que esto supone. Al despertar debemos hacernos con el cuerpo físico, como al nacer por primera vez, por lo que bien se podría decir que cada despertar es el nacimiento de un nuevo ser. Si conservamos la identidad, algo misterioso, es porque de alguna manera tenemos una especie de sello que colocamos en el papel burocrático correspondiente con nuestro nombre, es decir, que al despertar una fotocopia de nosotros toma el mando, pero es evidente que esa fotocopia no es exactamente una copia perfecta de nuestra personalidad, hemos olvidado cosas de nuestro pasado, nuestra memoria no es perfecta, y lo que fuimos ayer es algo que está separado de nuestro yo actual por una especie de abismo.  Uno puede despertarse a un nuevo día con un estado de ánimo tan diferente al que tuvo antes de irse a dormir que se pregunta qué ha ocurrido para generarse ese gran cambio. Gracias a Dios el sueño es una especie de estancia en un balneario u hospital, donde somos curados de nuestras heridas diarias y recuperamos vitalidad, tal vez porque nos alimentamos de “vitatrones” como dice Yogananda.  Este tejemaneje que nos traemos, cruzando la puerta, yendo de un mundo a otro, del tonal al nagual y del nagual al tonal, parece imprescindible para mantenernos con vida, con buena salud y en un estado mental equilibrado, lejos de la absoluta demencia.

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EL PUNTO DE ENCAJE

Permite a la personalidad anclarse a una determinada realidad que puede compartir con otras identidades o personalidad que considera muy semejantes a la suya. También permite, con su movimiento, no permanecer en una sola y única realidad, moviéndose entre mundos, entre dimensiones paralelas. La flexibilidad del punto de encaje permite al guerrero fluir como el TAO, identificarse con un universo que es puro fluir. Le permite trasladarse de la conciencia del lado derecho a la del lado izquierdo y al revés, con una facilidad pasmosa. Le permite entrar en el mundo onírico y salir de él en una especie de continuidad que no tiene un no guerrero. El guerrero que alcanza su totalidad puede ensoñar estando despierto porque todo es un continuo, puede entrar en la conciencia del lado izquierdo y regresar a la del lado derecho según sus necesidades, lo mismo que uno se desviste para nadar en el agua y se viste para evitar el frío del entorno.  El punto de encaje  es un factor clave en ese paso del tonal al nagual.

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CÓMO ES LA VIDA EN EL TONAL Y EN EL NAGUAL

La vida en el tonal es tal cual la vivimos todos los días. Nos sentimos en un lugar o espacio, que es sólido, o al menos lo parece. Está lleno de cosas que parecen distintas entre sí, con una “personalidad propia” podríamos decir. Cada objeto está separado del resto y ocupa un lugar y un tiempo en nuestra vida. En el tonal nos deslizamos en un tiempo cronológico que nos parece elemental, querido Watson, pero que no lo es tanto, el tiempo es uno de los grandes misterios de la vida.  Nos vamos moviendo al mismo tiempo en un espacio y en un tiempo, ahora estamos en casa, nuestra casa, y dentro de una hora estamos en un lugar distinto, nuestro trabajo, por ejemplo, al que nos hemos trasladado moviéndonos en el espacio, lo mismo que en el tiempo, ambas dimensiones parecen estar estrechamente unidas. Si me muevo en el espacio, me muevo en el tiempo, si me muevo en el tiempo me muevo en el espacio, aunque la sensación de movimiento espacial se puede ralentizar hasta el punto de tener la sensación de no habernos movido. Así vemos cómo en el reloj discurren las horas mientras nosotros permanecemos sentados en el sofá, sin movernos, pero eso es una entelequia porque sabemos que nos movemos, movemos nuestros brazos, nuestras piernas, movemos las nalgas porque la postura nos incomoda. El viaje en el espacio puede ser  más lento o más rápido, podemos hacerlo en compañía o solos, pero en cambio el viaje en el tiempo es siempre el mismo, es rígido e inquebrantable. Podemos tener la sensación de haber estado muchas horas sentados mirando al frente, pero si luego comprobamos el reloj podemos descubrir que han sido solo cinco minutos. La sensación de tiempo es parecida a la sensación térmica, el termómetro nos dice que no hemos pasado de los cuarenta, pero la sensación térmica se ha podido disparar hasta los cincuenta o más. Es esta “sensación” la que nos pone en contacto con el nagual.

Porque la vida en el nagual es muy diferente. Allí no hay relojes que midan el tiempo, lo medimos al despertar o al regresar por la puerta al tonal, entonces miramos los relojes y podemos decir, “he estado ocho horas durmiendo, o he estado media hora en Babia, o he estado fuera de mi consciencia habitual durante dos horas”.  La medición del tiempo se hace desde el tonal por lo que las experiencias en el nagual siempre son confusas cronológicamente. Tampoco existe el espacio como tal. En cuanto encuentre el párrafo que tengo anotado en mi agenda de guerrero, lo trasladaré al siguiente texto. Citando de memoria, don Juan habla del nagual, del aparente espacio en el nagual, poniendo la metáfora de una barca colgada en el aire, en el espacio, en el infinito.  No es lo mismo que en el tonal, donde caminas por tierra, sin tener la sensación de ir saltando de átomo a átomo, de abismo en abismo; donde puedes moverte en el agua con la firme sensación de que hay un continuo espacial, una cantidad de agua que te rodea y da continuidad al espacio; donde puedes moverte en el aire, en un avión, con la sensación de que, aunque no lo veas, hay un espacio que permite al avión trasladarse de un punto geográfico a otro. En el nagual estás con tu barquita y ves otras “barquitas” y cada barquita es una escena que no puedes situar en un tiempo cronológico lineal. Así en el nagual puedes estar viendo diferentes escenas de tu vida separadas por muchos años y tener la sensación de que están unidas por el tiempo, como si solo las separaran unas horas, unos días. Es la misma sensación que tenemos en el sueño cuando se unen escenas de nuestro pasado remoto y de nuestro presente actual.  Moverse en el nagual es como dar saltos incomprensibles y misteriosos que nos pueden trasladar a lugares y tiempos desconocidos o confusos debido a que no existe una cronología lineal, ni un espacio sólido a recorrer con movimientos que siguen determinadas leyes físicas.

LA PARED DE NIEBLA

Un concepto que estudiaremos en su momento. La pared o el muro de niebla es una percepción que tiene el guerrero cuando pasa de la atención primera a la segunda atención. Es decir cuando el guerrero abandona el tonal y comienza a adentrarse en el nagual. Si bien podemos pasar de un universo a otro, del tonal al nagual a través del sueño, con suma facilidad, sin apercibirnos y sin sentir sacudidas o desgarramientos, cuando un guerrero lo hace de forma consciente se encuentra con esa pared de niebla que dejamos aquí mencionada para un estudio posterior.

Y acabemos este capítulo con una cita que nos adelanta el siguiente capítulo, las cosas extraordinarias que se pueden hacer en el nagual.

“El nagual puede ejecutar cosas extraordinarias, cosas que no parecen posibles, como impensables para el tonal. Pero lo extraordinario es que el que actúa no tiene manera de saber cómo ocurren estas cosas. En otras palabras, Genaro no sabe cómo hace esas cosas, solo sabe que las hace. El secreto de un brujo es que sabe cómo llegar al nagual, pero una vez llega allí su opinión no vale más que la tuya acerca de lo que ahí pasa”.

tonal y nagual

 

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