CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-31

12 06 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNDA ETAPA/CLASE TREINTA Y UNA

Saludo budista

ENTRENAMIENTO ENERGÉTICO-AHORRANDO ENERGÍA

Como buenos deportistas que somos nos entrenamos todos los días. El entrenamiento es fundamentalmente rutina, hacer los mismos ejercicios, estirar los mismos músculos, ejercitar cada parte del cuerpo para que responda a las órdenes de nuestro cerebro, de nuestra voluntad.

Con el entrenamiento energético sucede lo mismo, solo que en lugar de entrenar músculos entrenamos canales energéticos. Un deportista se alimenta equilibradamente, procura no deshidratarse, descansa siguiendo un ritmo concreto y ahorra energía para utilizarla en el entrenamiento y en la competición. Nosotros hacemos lo mismo, recargamos energía a través de la alimentación, a través de la respiración, a través de un control de nuestra mente y emociones, nos relajamos cuando es necesario y “ahorramos energía”.

Sí, suena raro, el cuerpo almacena alimentos cuando le sobran, por eso engordamos y la grasa se acumula en esas partes de nuestro cuerpo que todos conocemos muy bien. Cuando bebemos nuestro cuerpo tiene líquido suficiente, como un tonel al que se acaba de llenar. El agua se contamina, se intoxica y la arrojamos al exterior en forma de orina. Luego recargamos, lo mismo hacemos con el alimento, con la respiración que llega cargada de oxígeno y la arrojamos al exterior como anhídrido carbónico. Podemos entender que suceda algo parecido con nuestro cuerpo energético, pero lo que se nos escapa es eso del “ahorro”.

¿Cómo ahorra nuestro cuerpo energético? Don Juan le dice a Castaneda que un “brujo” un guerrero, un hombre de conocimiento, tiene un lugar en la segunda atención donde “guarda” su “poder”. Es como si tuviéramos unas monedas de sobra y buscáramos un lugar para esconderlas. La parábola evangélica de los talentos, también se podría aplicar en este sentido. Se supone que la energía circula por nuestros nadis o canales energéticos, se quema o recicla en los chakras y… ¿Y? ¿Podemos arrojar la energía al exterior?

El intercambio de energía es uno de los fenómenos más importantes en la vida de un guerrero. Como diría Milarepa, todos estamos vinculados, todo está vinculado, no podemos pretender que los vasos comunicantes funciones como si estuvieran separados, aislados, bloqueados. “El vampirismo energético” es uno de los fenómenos más peligrosos que nos quedan por estudiar. Lo hemos hecho, muy superficialmente, en las farsas de control que hemos visto hasta ahora. Entre nosotros andan algunos “vampiros psíquicos” que nos “roban” toda la energía que vamos almacenando con mucho esfuerzo. Son estas personas que se acercan a nosotros alicaídas, con muy poca vitalidad, tan pesimistas que sentimos la necesidad de tocarles el hombro y decirles una palabra amable. Tras un tiempo de conversación ellos parecen irse más animados y nosotros nos quedamos tristones, alicaídos, con ideas fijas, incapaces de recobrar el estado de ánimo anterior, que por cierto era bastante bueno.

Lo vemos como algo normal. Cuando consuelas a otro tú te quedas más triste, cuando das cariño tú te quedas como deprimido. Pues no es tan normal. Cuando dos personas se aman con intensidad, pongamos una pareja, y se expresan su amor a través del beso, del contacto, de las relaciones sexuales, lo “normal” es que ambos se queden pletóricos y se amen más intensamente. La razón es que ambos dan y reciben energía de forma equilibrada. Es cierto que algunas parejas en determinadas relaciones sexuales sufren desequilibrios preocupantes. Uno parece haber gozado del sexo plenamente y se siente alegre, vital, con ganas de juerga, mientras el otro se ha quedado como vacío, sin fuerzas, agotado, con ganas de dormir. Eso no es precisamente “normal”. En el yoga tántrico se estudian estos problemas energéticos. En todos los aspectos de nuestras vidas, especialmente en el sexo, se produce un intercambio de energía, pero hay que estar muy atentos porque algunos parecen haber aprendido a recibir todo lo que les den y a no dar nada, ni las gracias.

Si tenemos en cuenta lo que nos cuesta salir de un estado depresivo, una vez hemos caído en él, lo que nos cuesta recuperar la alegría y la vitalidad una vez que alguien o algo nos ha puesto tristes, nos daremos cuenta que si pudiéramos conservar esa vitalidad, esa alegría, sin tener que pasar por el duro proceso de recuperarla de nuevo, nuestras vidas serían mucho más felices, nuestros cambios emocionales o de humor mucho menos frecuentes y nos resultaría mucho más fácil enfrentarnos a nuestros trabajos, sentirnos a gusto en nuestras relaciones interpersonales y no con esa cara mustia que llevamos casi siempre, como una planta que no ha sido regada en mucho tiempo.

Especialmente los depresivos sabemos muy bien lo duro que es recuperar la energía perdida o que nos ha sido “robada”. En mi caso pasaban meses hasta que lograba alcanzar un estado de ánimo parecido al que tenía antes de ser consciente de estar cayendo en una depresión. Puede que nos cueste aceptar el concepto de “ahorro energético”. ¿Dónde demonios se guarda la energía? No preguntamos eso cuando comemos en exceso, simplemente nos pesamos en la báscula, nos tocamos la barriguita y ya sabemos a dónde ha ido a parar el alimento sobrante. Vaya a donde vaya, lo cierto es que nos quedamos sin ella, y suceda lo que suceda con el resto, que se bloquea, que se “intoxica” lo cierto es que cuando queremos “cargarnos” de energía tenemos que hacer algo. Respirar, relajarnos, meditar, hacer ejercicios de energetización, pensar en cosas alegres, salir a la naturaleza, hacer deporte, escuchar música espiritual, encender barritas de incienso, oler aromas adecuados. Es decir, no se recupera energía pensando que queremos estar alegres y vitales. El proceso es mucho más complicado y duro. Si queremos comer tenemos que hacernos con determinados alimentos, prepararlos y cocinarlos, masticarlos con lentitud y pasar por un largo y a menudo molesto proceso digestivo. Con la energía pasa lo mismo, si la perdemos nos va a costar mucho recuperarla.

Dejemos de momento la cuestión de saber a dónde va la energía, aunque haríamos bien en prepararnos para guardarla en alguna parte, como dice don Juan, en otra dimensión, por ejemplo. Algo de eso veremos hoy en la meditación. Lo importante es saber cómo perdemos energía y cómo evitarlo. Eso, sencillamente, es el ahorro. Y una de las formas más terribles de perder energía es dejar que nos la roben. Dejar que otra persona venga a nosotros quejándose de todo, previendo futuros apocalípticos, maldiciendo de su suerte, de la humanidad, de todo lo que se ponga a tiro. Permitimos que hable con nosotros largo rato, le intentamos convencer de que no todo está tan mal, le damos palmaditas, le permitimos el contacto físico, dejamos que hable y hable en tonos agresivos, malhumorados, deprimentes, que nos apabulle con sus razonamientos, que nos contamine con sus emociones tóxicas… y luego nos quejamos de que cuando él se va, tan feliz, como unas pascuas, a pesar de su aparente falta de vitalidad, nosotros nos quedamos hundidos en la miseria y tardamos mucho tiempo en recuperarnos. De forma insconsciente huimos de esas personas como de la peste, pero una falsa generosidad nos lleva a repetir una y otra vez lo mismo. Si dejas que un vampiro psíquico te muerda y te chupe la sangre, luego no te quejes de que está anémico. Un guerrero impecable actúa como debe actuar. A los vampiros hay que cortarles los colmillos. No estoy dispuesto a escuchar tus pronósticos apocalípticos se le dice, y si continúa insistiendo te vas o te pones a acechar y te conviertes en un actor representando un papel en una escena. El otro terminará tan desconcertado que no sabrá si esta vez en lugar de robarte la cartera has sido tú el que le has robado la camisa o simplemente le has tomado el pelo. Ojo con los vampiros, no podemos ahorrar energía si nos dejamos vampirizar constantemente.

Es un chorreo constante de energía el que sufrimos y luego nos quejamos de que estamos deprimidos y bajos de energía. Los vampiros nos chupan la sangre energética, nos dejamos llevar por nuestras emociones sin el menor control y creemos que “dar sangre” es muy bueno y generoso. Bien, si quieres donar toda tu sangre, allá tú, pero luego no te quejes de que estás moribundo. Nuestros pensamientos nos agotan, ese bucle perpetuo, ese machacar y machacar que cansaría hasta a una hormiga con alas. Dejamos que nuestros pensamientos se dirijan a lo peor y caven allí su propia tumba, y luego, cuando ya no tenemos energía, nos quejamos de nuestras ideas obsesivo-compulsivas. Hay que ahorrar como un guerrero impecable que hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo y derrocha en ello su energía y su poder, pero no hace todo lo que no debería hacer, ni se queda pensando y dándole vueltas a todo, ni sintiendo remordimientos por todo, ni pensando en la batalla que libró ayer o en la batalla que librará mañana. Nuestro poder es limitado, nuestra energía es como la gasolina que le echamos al coche, podemos hacer cien kilómetros con los cinco litros que nos dicen, pero si no corremos demasiado, si conducimos bien, lo que nunca lograremos es dar la vuelta al mundo varias veces repostando una sola vez en la gasolinera, mal y deprisa.

Dejemos de momento la cuestión de dónde guardamos la energía, lo importante es saber cuándo la estamos perdiendo, por qué razón, lo que podemos hacer para evitarlo y llevar una contabilidad extrema, como un usurero. Puede que con una sola bronca al día ya tengamos más que de sobra. Pues bien, si viene otro con ganas de bronca salgamos corriendo. Puede que con una hemorragia emocional por hoy ya tengamos para recuperar durante varios días. Pues anotemos esas pérdidas en el “debe” y no paremos hasta que nuevos ingresos nos permitan equilibrar nuestras finanzas. Para los depresivos, para los enfermos mentales, esa contabilidad, ese ahorro de energía es tan fundamental que sin ello nunca lograremos sobrellevar nuestras patologías y obtener una mínima calidad de vida. Si otros deberían tener mucho cuidado con los vampiros y con esas hemorragias orgíasticas emocionales, los enfermos mentales no podemos ceder ni un milímetro. ¡Fuera vampiros de nuestras vidas! No permitiré que esa maldita idea obsesiva me machaque ahora que estoy bien y puedo controlarla. No retrocedamos en esto ni un solo centímetro, cada paso atrás nos arrebata una importante cantidad de nuestra cuenta corriente y cuando necesitemos comprar algo importante con urgencia puede que estemos en números rojos y nadie nos fie.

Hemos hecho nuestros ejercicios, hemos trabajado con el pranayama, hemos cumplido con nuestra dosis de mantras. Ahora vamos a tumbarnos y adoptaremos la postura de relajación. Vamos a relajarnos con intensidad y vamos a recogernos porque hoy vamos a realizar un viaje muy importante.

MEDITACIÓN/EL SANCTUM CELESTIAL

Estamos relajados. Nos centramos en la respiración. Vamos a levitar, a ascender, como si fuéramos globos, llegamos a las nubes, sentimos el suelo algodonoso bajo nuestros pies. Seguimos ascendiendo. A lo lejos vemos un fuerte resplandor.

Nos aproximamos, es una catedral maravillosa, transparente, como de cristal, perfectamente iluminada. Estamos ante su puerta abierta de par en par. Antes de entrar, vamos a recogernos y rezar la oración del Sanctum, un concepto muy rosacruciano del que nos vamos a servir en esta meditación.

Que la energía del Cósmico se infunda dentro de mi ser y me limpie de todas las impurezas de mente y cuerpo para que pueda entonarme en el Sanctum Celestial con la debida dignidad y pureza. Que así sea.

Entramos en la catedral. Cada uno tiene su propia catedral, su propio sanctum. No es exactamente un lugar sino un estado de ánimo. Este será desde ahora en adelante nuestro lugar de recogimiento, nuestro templo espiritual, está en nuestro interior, aunque lo visualicemos en lo alto, como una catedral. Aquí nos refugiaremos de las batallas de la vida, de nuestros enemigos, aquí buscaremos la luz que nos falta en nuestra oscuridad, la alegría espiritual que colme nuestras vidas. Habrá también un sanctum compartido, pero este es el nuestro propio donde nadie puede entrar, donde iremos elevando poco a poco un altar al Dios de nuestro corazón, a la chispa divina que late en nuestro interior.

Caminamos por la catedral, escuchamos la música gregoriana, escogemos un lugar en un banco y nos sentamos, sentimos la suavidad algodonosa del banco, sentimos el fuerte olor a incienso, todo llega con intensidad a nuestros sentidos. Vemos la luz blanca y pura que se derrama sobre nosotros a través de las vidrieras. Sentimos su calor, su cosquilleo en nuestra piel. Nos relajamos, nos dejamos ir un poco hacia atrás y el respaldo algodonoso del banco nos acoge. No pensamos en nada, no sentimos nada, no tenemos prisa, no buscamos nada, Dejamos que la paz profunda vaya naciendo en nuestro interior y se vaya expandiendo, como una luz, por todo nuestro cuerpo de luz, desde el corazón. Esa es la paz profunda que vendremos a buscar siempre aquí en cada meditación. Ya no necesitamos utilizar nuestra menta como un punto de luz, ni viajar de acá para allá, ni movernos como comandos espirituales en nuestro grupo de ayuda espiritual. Eso solo fue un entrenamiento. Cuando llegamos aquí y nos entonamos con la debida dignidad y pureza, con verdadero amor, estaremos en todas partes y haciendo todo lo que debe hacerse. No será necesario pensar en ello ni esforzarnos por visualizar ni por controlar nuestra mente. Estamos en el Sanctum Celestial y la chispa divina que hay en nosotros nos llevará a donde tenga que llevarnos y hará lo que se tenga que hacer.

En esta catedral no hay altar. Lo vamos a construir nosotros con nuestros mejores pensamientos y sentimientos, con nuestra espiritualidad. Será un altar de luz, como cristal transparente, que irá creciendo y formándose en cada una de nuestras visitas. Este será nuestro templo, nuestro altar, nuestro refugio, el vínculo permanente con el Dios de nuestros corazones.

Nos dejamos ir, nos dejamos ir….

Antes de regresar hacemos un saludo budista al altar que hemos empezado a construir y deseamos la paz profunda para toda la humanidad. Nos retiramos en silencio, con respeto y dignidad. Salimos fuera y nos movemos sobre nubes algodonosas. Y comenzamos a sentir el peso de nuestro cuerpo y eso hace que vayamos descendiendo, poco a poco. Ya estamos sobre nuestro cuerpo físico, entramos y nos unimos a él como de costumbre y despertamos a esta realidad.

Se acercan los calores y el mundial de futbol. Vamos a dejar el cursillo hasta el otoño. Ya os he mandado algunos deberes a través del correo electrónico y os mandaré más. Es importante que cuando estéis solos os entrenéis. En la tercera etapa habrá cada vez menos meditaciones guiadas y la rutina de los ejercicios tendrá que empezar a ser interiorizada. Nos dedicaremos sobre todo al trabajo del carácter. Pronto subiré al blog un ejemplo de cómo hacer un estudio de nuestro carácter a través de las flores de Bach y la astrología. Aprenderemos a confeccionar una pirámide de nuestro carácter y a trabajar, con los chakras que afectan a esos defectos de carácter y con la estrategia del guerrero impecable aplicada individualmente a los defectos de carácter de cada uno.

Os deseo un feliz verano y nos reencontraremos de nuevo en el otoño.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS.





CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-30

4 06 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNDA ETAPA/ CLASE TREINTA

Saludo budista

Hoy además de hacer los ejercicios habituales vamos a trabajar un poco con los dedos y las palmas. Como sabéis en el centro de las palmas de nuestras manos está un chakra secundario de gran importancia. El hombre primitivo, el “homo faber” comenzó a utilizar sus manos como una extensión de su inteligencia para cambiar su entorno material. A través de los dedos, de nuestras manos, podemos transmitir energía de una forma importante como se hace en la tradición de cura a través de la imposición de las manos. Algunos ejercicios con los dedos y las palmas nos ayudarán al equilibrio de energía, algo muy importante. Don Juan le habla a Castaneda de dos energías básicas, la del lado izquierdo y la del lado derecho, que generan distintas formas de conocimiento y hacen que el guerrero esté en la primera o segunda atención.

Vamos a hacer que las yemas de los dos demos más largos de nuestras manos se junten, apretamos con fuerza, vamos doblando el resto de los dedos hasta hacerlo con los pulgares. Hacemos lo mismo con los otros dos dedos. Ahora juntamos las yemas de todos los dedos, las apretamos con fuerza, unas contra las otras y vamos haciendo que la mano se encoja o extienda poco a poco. Al mismo tiempo vamos subiendo ambas manos hacia arriba, las bajamos y recomenzamos los ejercicios. Ahora repetimos el ejercicio que ya hemos hecho muchas veces, la muñeca derecha pasa por encima de la izquierda, juntamos los dedos entrecruzados y volteamos hacia fuera y luego hacia dentro respirando. Cambiamos la posición de las manos y repetimos.

AHORRO DE ENERGÍA

Llevamos ya muchos meses trabajando con la energía y hemos tenido muy poca teoría. Ha llegado el momento de conocer un poco qué es la energía y cómo funciona.

¿QUÉ ES LA ENERGÍA?

La Biblia habla de que en el principio fue el Verbo y el Verbo era Dios. En el principio fue la palabra o el sonido o la vibración primigenia. En realidad la energía no es otra cosa que vibración. Las partículas subatómicas vibran y según vibren en una frecuencia o en otra las situaríamos en una dimensión o en otra, como en la física cuántica. Según sus vibraciones se producen afinidades y vinculaciones, que dan lugar a la existencia del mundo físico que ya conocemos bastante bien.

En la Cábala judía y esotérica se hace un pormenorizado estudio de las letras del alfabeto, desde Alfa a Omega. En realidad estas letras se identifican con las vibraciones primigenias de las que se formó el universo. En la filosofía chamánica de don Juan estas vibraciones se denominan emanaciones que brotan del Águila, es decir de la Mente universal. En el budismo se habla del ying y el yang las fuerzas primordiales del universo.

En el estudio pitagórico de los números el 1 sería la unidad, donde están todas las fuerzas, emanaciones y vibraciones, a partir de su división se irían formando otros números que serían la suma de las partes de que se compone el número 1 o unidad. Así el 2 sería 1+1 y el resto de los números serían distintas posibilidades de combinación de los números simples. Según esta filosofía matemática del Cosmos todo lo que existe funcionaría como en las matemáticas, de la unidad saldrían todos los números y todos los números se reducirían a la unidad.

Digamos que la vibración primigenia, la energía más simple y total, sería el amor divino. De ella surgirían, en sucesivas divisiones, todas las energías restantes. En el libro de Urantia se habla de cómo del Padre brotan el Hijo y el Espíritu, formando la primera Trinidad divina y totalizadora. De ella irían surgiendo otras trinidades, por debajo de la primera, y cada vez con menos cualidades divinas. Hasta llegar a los estadios más bajos de la creación, donde estaría el ser humano y por debajo de él los animales, plantas y minerales.

El trabajo con distintas energías no es otra cosa que las operaciones matemáticas que realizamos para lograr resolver un problema. En realidad todos los problemas estarían resueltos si llegáramos a la energía primaria y totalizadora, el amor. Se puede decir que amando estamos en la raíz de las energías y todas las energías de nuestro ser estarían ahí almacenadas, revitalizadas y armonizadas, pero como esa meta es tan complicada (ama y haz lo que quieras, decía San Agustín) intentamos ir poco a poco y de abajo a arriba. Como dice una de las máximas del Kybalión, que es uno de los principios fundamentales esotéricos, como es arriba es abajo y como es abajo es arriba. Ello quiere decir queso aquí, en el mundo físico, reproducimos las leyes que rigen los mundos superiores lograremos que todos estos mundos o todas estas partes de nuestra personalidad funcionen y funcionen bien.

En el libro de Urantia se habla de tres energías básicas: energía física, energía mental y energía espiritual. La energía física sería la de nuestro cuerpo físico y de acuerdo a sus leyes funcionaría todo el mundo material.

ENERGÍA FÍSICA

Sabemos muy bien que nuestro cuerpo funciona de una determinada manera y de acuerdo a unas leyes concretas, si no las seguimos nuestro cuerpo se deteriora y muere. El cuerpo físico necesita ALIMENTO, RESPIRACIÓN, EXCRECIÓN, UNIDAD Y FLUIDEZ.

Nos alimentamos para conseguir energía para el cuerpo físico, bebemos para facilitar agua y líquidos a nuestros tejidos. La alimentación debe ser armoniosa y estar en consonancia con nuestros cuerpos, cada uno distinto a los demás. Si la única fuente de energía fuera el alimento bastaría con comer desaforadamente y siempre estaríamos repletos de energía física, mental y espiritual. Sería divertido conseguir energía espiritual a través de la comida, no sufriríamos tanto como cuando tenemos que recargar nuestra energía espiritual a través del amor al próximo, eso sí que es difícil y doloroso.

Tenemos que comer lo suficiente porque si comemos en exceso la energía sobrante se acumula en forma de grasa y nuestros cuerpos se convierten en botijos o toneles. El cuerpo necesita una energía concreta y en la forma que el propio cuerpo le pide. Necesitamos proteínas, minerales, etc. No podemos comer solo de unja cosa hasta hartarnos. Hay que seguir una alimentación armoniosa.
RESPIRACIÓN

El pranayama es fundamental en la captación de energía. Sin respiración sabemos que morimos y de forma inmediata. El aire nos aporta oxígeno pero también prana o energía más sutil. Una buena respiración es esencial para una buena salud física, mental, emocional y espiritual.

EXCRECIÓN

Si no excretamos, reventamos, podríamos decir. Los desechos deben ser expulsados. Todo desecho que se forme al utilizar las diferentes energías deben ser expulsados para no intoxicarnos. Y esto se refiere tanto a los desechos de la alimentación y bebida como a los “desechos” emocionales, mentales o psíquicos. Es por eso que muchas terapias se basan en hacer hablar al paciente, tiene que “excretar” sus venenos emocionales y mentales.

UNIDAD Y FLUIDEZ

Un cuerpo físico está unido, es un universo en miniatura y todo funciona de forma armoniosa para el conjunto, cuando no es así se producen las enfermedades, por ejemplo el cáncer. Al mismo tiempo todo debe fluir, porque la falta de movimiento sabemos que es la muerte. Lo mismo sucede con nuestra energía, debe ser captada de las fuentes correspondientes, procesada, asimilada, excretada si es necesario y debe estar siempre en movimiento. Los bloqueos energéticos son como las grasas acumuladas en el cuerpo físico, no traen nada bueno.

ENERGÍA MENTAL

El universo es mental, dice el Kybalión. Todo funciona de acuerdo a una mente, incluso los minerales, la materia más sólida e inconsciente del universo se forma y se organiza porque detrás de ella hay una menta universal. Si contactamos con esa mente y la convencemos de un cambio éste se producirá con mayor facilidad que si intentamos romper el átomo o destruir una galaxia. Las partículas vibran y si cambiamos su vibración cambiamos su dimensión, su lugar en el espacio y en el tiempo y sus funciones determinadas en un organismo.

Por eso es tan importante que nuestros pensamientos estén dirigidos a la alimentación energética, al equilibrio y a la comunicación a través del amor. Porque si nuestros pensamientos son caóticos y destructivos, todas las partículas a las que llegue ese pensamiento modificarán su vibración en el sentido destructivo y modificarán nuestras vidas trayendo constantes desgracias sobre nosotros. El universo es mental y nuestros pensamientos modifican el universo, y antes nuestros propios cuerpos, nuestras emociones y todo lo que somos.

ENERGÍA ESPIRITUAL

En el libro de Urantia se habla del estado “morontial” que es el que adquirimos cuando morimos. Se nos dota de un cuerpo “morontial” energético y seguimos el camino evolutivo. Conforme avanzamos y evolucionamos estos cuerpos energéticos son cada vez más perfectos y sutiles hasta alcanzar el cuerpo espiritual. La energía espiritual es sustancialmente diferente y superior a las otras energías. Es por eso que nuestras almas son sustancialmente diferentes a nuestros cuerpos. La energía espiritual está basada en el amor como los cuerpos físicos están basados en el carbono. Sin amor el cuerpo espiritual se consume. Es por eso que nadie puede sobrevivir sin amor, porque si su cuerpo espiritual se deteriora, todo lo demás se deteriora en cadena. Quienes se quejan de sus enfermedades físicas, deberían analizar sus mentes y sobre todo sus espíritus. No podemos sobrevivir sin amor. A lo mejor no habíamos caído en algo tan elemental. Los enfermos van a los hospitales y se quejan si no se curan rápida y totalmente. Puede que la cura que necesiten sea el amor y si no hay amor es posible que no haya ninguna otra cura para ellos.

Como me he extendido demasiado dejaré para otra clase algunos pormenores más de la energía, la posibilidad de “ahorrarla”, cómo equilibrarla y cómo utilizarla y compartirla.

RELAJACIÓN-MANTRAS-MUSICOTERAPIA

Como siempre nos tumbamos en postura de relajación, hacemos algunos mantras, escuchamos música y encendemos una vela e incienso. Esto forma parte del trabajo con los chakras, que no debe decaer nunca porque forma parte esencial de nuestro caminar evolutivo.

MEDITACIÓN SOBRE LA MUERTE

A lo largo de varias meditaciones hemos seguido la evolución de la persona, desde su nacimiento. Hoy nos toca despedirla, provisionalmente, con la muerte. Esta meditación le vendrá bien a aquellas personas a las que se les haya muerto algún ser querido no hace mucho tiempo.

Don Juan le dice a Castaneda en reiteradas ocasiones que solo la presencia de la muerte nos convierte en guerreros impecables. Ella está tras nosotros, tocando nuestro hombro izquierdo. Ella nos recuerda que en cualquier momento nos tocará y nos pedirá que la acompañemos. El tiempo es fugaz, todo lo que somos ahora desaparecerá. Nuestros cuerpo son mortales, nuestro tiempo es limitado, nuestra misión de aprendizaje en esta vida acabará por llegar a su término. Un guerrero impecable, le dice don Juan a Castaneda no duda ni siente remordimientos porque ante la muerte no valen dudas (en otro capítulo de las enseñanzas de Don Juan aportaré nuevas citas al respecto). La consciencia de la muerte, de nuestra mortalidad, no nos hace más débiles, sino más fuertes, aleja nuestras dudas, convierte nuestros remordimientos en tonterías y hace que nuestras patologías como enfermos mentales o que el sufrimiento de nuestras vidas sea algo sin la menor importancia al lado de la muerte.

Los enfermos mentales podemos pensar que a veces es mejor morir que seguir sufriendo, que no merece la pena seguir viviendo en estas circunstancias. Fantaseamos sobre la muerte y la vestimos con ropajes agradables. Al fin y al cabo descansaremos de una vez. Nada más incierto. Cuando nos enfrentamos realmente a la muerte, fuere lo que fuere lo que nos encontremos luego, el descanso anhelado o un trabajo aún más duro, lo cierto es que no tiene ni punto de comparación con cualquier circunstancia que estamos viviendo. Quienes nos hemos enfrentado a ella, hemos vivido experiencias cercanas a la muerte, sabemos muy bien que el terror, la angustia, el sufrimiento físico, es tan espantoso que cualquier otra circunstancias en nuestras vidas nos parece tonta y sin la menor importancia. Un depresivo puede estar tocando el fondo del abismo y desear la muerte pero cuando se enfrenta a ella, bien por su propia mano, bien por circunstancias dramáticas, el rostro de la muerte paraliza hasta la última fibra vital. Nada se parece a contemplar el rostro de la muerte, nada.

Vamos a visualizarnos en una catedral. Acabamos de entrar por la puerta y caminamos sin prisa, dando una vuelta, observando las capillas, los arcos, sintiendo el frescor del ambiente. Llegamos a las vidrieras y contemplamos su belleza y colorido. La luz del sol penetra con fuerza, atraviesa los cristales de diferentes colores y todo el suelo resplandece. Nos sentamos en un banco de madera, advertimos su solidez, sentimos la carne de nuestras nalgas en contacto con la madera.

Miramos hacia el techo y nos deleitamos con la belleza. Entonces advertimos, sorprendidos, que frente al altar un ataúd reposa sobre una repisa de madera. Sentimos curiosidad y nos acercamos. La parte de la cabeza está abierta. Nos asomamos y aterrorizados comprobamos que es nuestro rostro. Es nuestro cuerpo físico el que está en el ataúd. Tiene que ser un sueño, nos decimos, quiero despertar. Nos atrevemos a tocar el rostro del cadáver, es sólido, pero nuestra mano lo atraviesa. Eso nos encoge el corazón. ¿Estaremos realmente muertos?

Intentamos alejarnos, huir, pero algo parece retenernos. Se escucha el sonido del órgano. Se abre la puerta y la comitiva fúnebre entra. Llega el cura con la cruz, los monaguillos, hay un fuerte olor a incienso. Los familiares entran llorando. Hay mucha gente que se disemina por los bancos y se sientan. Se oyen toses, lloros. El cura sube al púlpito y comienza la ceremonia.

Nosotros no podemos creérnoslo. No podemos estar muertos. No recordamos cómo ocurrió. Nuestra memoria parece haber sufrido un gran trauma. Intentamos acercarnos a nuestros seres queridos y consolarlos. Nos basta con pensarlo y estamos a su lado. Acariciamos sus rostros pero ellos no sienten nuestra mano que atraviesa su cuerpo físico. Alguno se estremece como si un soplo de aire frío le hubiera tocado.

Aún no estamos convencidos. Deseamos estar lejos de allí y de pronto estamos fuera de la catedral, observando el gentío que se mueve por allí, como todos los días. La gente va a lo suyo, sigue su vida. No nos ven, no nos perciben. Para ellos nosotros no somos nada, aire, viento, somos invisibles. Eso nos aterra y deseamos estar dentro de la catedral y de nuevo estamos allí. La ceremonia está acabando. No sabemos qué hacer. Nos habían dicho que al morir no había nada o se abría un agujero de luz y nos absorbía, o alguien venía a buscarnos. Aquí no hay nadie. Estamos solos y estamos muertos… al parecer, porque aún no estamos convencidos. Intentamos despertar del sueño, pero todo es muy sólido, muy real. La comitiva sale, se monta en los coches y se dirigen al cementerio. Nosotros estamos sobre ellos, viendo nuestra ciudad, viendo un día cualquiera en la vida de todos los días. Pero es como si ya no existiéramos, nadie nos ve, no podemos tocar nada ni interactuar con nadie.

Llegamos al cementerio y asistimos al entierro. Las últimas despedidas, la tierra que cae sobre el ataúd. Pensamos que es nuestra última oportunidad. Tal vez si entramos de nuevo en nuestro cuerpo podríamos producir un milagro y volver a la vida. Lo intentamos, pero nuestro cuerpo físico ya no nos pertenece. La sangre no circula, los tejidos están muertos, todo es pura materia inerte. No podemos vincularnos con ese cuerpo físico, no responde a nuestras órdenes. En cambio sentimos la putrefacción que se está produciendo, como si nos estuviéramos descomponiendo. Salimos y decidimos por fin que estamos muertos. No sabemos qué hacer, vamos a nuestra casa e intentamos consolar a nuestros seres queridos. Nos gustaría gritarles: estoy aquí, estoy bien, no lloréis por mí, continuad con vuestras vidas, esto no es tan malo como parecía.

No sabemos cómo es la muerte, seguramente hemos vivido y muerto muchas veces, nos hemos reencarnado en multitud de ocasiones, pero no recordamos nada. El libro tibetano de los muertos nos habla de cómo se supone que es la muerte. Don Juan le dice a Castaneda que al morir, si no hemos recapitulado bien y le hemos ofrecido al Águila una copia de nosotros mismos, seremos absorbidos y perderemos nuestra personalidad, como una gota de agua en el océano. Si somos guerreros impecables, hombres de conocimiento, si hemos recapitulado bien, nos dejará pasar y seremos libres. En el libro de Urantia se habla de planeta morontiales donde viviremos diversas etapas en cuerpos energéticos. El catolicismo habla de la resurrección de los muertos y del juicio final. En realidad nadie ha vuelto del más allá, nadie a quien hayamos podido tocar y escuchar. La muerte es un misterio. Sin embargo en sueños hemos percibido cómo podría ser. La vida es sueño, dijo Calderón de la Barca. Nada se parece tanto a la muerte como el sueño. Cuando soñamos creemos que todo es real y sólido y sin embargo al despertar lo real y sólido es lo que vivimos a continuación. Puede que la muerte sea algo parecido, despertamos y todo lo que vivimos anteriormente nos parece un sueño sin relevancia.

No importa, porque lo único cierto es que nos vamos a morir y que antes o después sabremos lo que nos espera. Lo importante es que la muerte, que está a nuestra espalda, tocándonos el hombro izquierdo, es lo único real. La única realidad incontrovertible es que vamos a morir. Podemos aceptarlo o no, pero la mentira no va a solucionar nuestros problemas y será la causa de nuestras enfermedades y patologías. No podemos vivir sanos en la mentira. La muerte puede que no sea tan dura y puede que nos espere un largo camino, del que se habla en el libro de Urantia.

Retornamos a la catedral, a nuestro cuerpo físico. No fue un sueño, pero sí una visualización, una meditación. Hemos viajado con nuestras mentes a un futuro más o menos lejano y hemos visto nuestras muertes. Ahora retomamos nuestros cuerpos físicos, aquí y ahora y recobramos la consciencia sabedores de que la muerte nos ayudará a que nuestra perspectiva de la vida sea la verdadera. La muerte nos hará guerreros impecables. Nada de lo que hagamos será importante y vivir en la “sin importancia” será una nueva vida para nosotros. Desaparecerán las tragedias, los problemas irresolubles, nuestros apegos a las cosas materiales…Nos podremos reír con ganas sin miedo a que nos miren o nos llamen locos, porque la muerte nos hace iguales a todos y ante la muerte cualquier cosa que nos haya sucedido o que nos vaya a suceder carece de importancia. Salimos de la meditación como siempre.

RECAPITULACIÓN

Os puse como deberes hablar con las plantas durante esta semana. Tenía como objeto haceros perder la importancia personal, un ejercicio que le hace don Juan a Castaneda, y también haceros sensibles a que todo lo que nos rodea de alguna manera está vivo puesto que la Mente Universal está en el fondo de toda materia.
Por mi parte viví una curiosa experiencia al actuar haciendo un ejercicio muy consciente para perder la importancia personal. En unas circunstancias que me estaban generando fobia decidí actuar sin el menor sentido del ridículo y haciendo lo que el común de los mortales no se debe hacer en público porque sería hacer el ridículo y llamar la atención. Me puse a hacer taichí en un banco donde llevaba esperando más de media hora. Ya había empezado mal la mañana y todo se fue complicando, mi paciencia estaba en las últimas y mi fobia en las primeras. Decidí actuar de forma consciente sabiendo muy bien que la raíz de la fobia social, lo mismo que la raíz de otras patologías está en nuestra excesiva importancia personal. Nos damos demasiada importancia y no soportamos que nos miren, nos señalen, nos digan, piensen… En realidad deberíamos estar agradecidos a que los demás se aperciban de nuestra existencia.

Esta actitud parece estar en contradicción con la estrategia del arte de acechar, donde el cazador se esconde y procura pasar lo más desapercibido posible. Don Juan le dice a Castaneda que un guerrero no se queda en el camino a la vista de todos, en la encrucijada, para que todo el mundo lo vea y lo encuentre. El acechador debe pasar desapercibido, debe ser anónimo, debe camuflarse, esconderse. Pero ello no contradice ninguna estrategia del guerrero impecable quien decide en cada momento cuál es la mejor estrategia, puede que lo primero sea perder la importancia personal para evitar consecuencias nefastas y si para ello tiene que hacer el ridículo en público lo hace, y si lo más conveniente es emboscarse y acechar, lo hace. Un guerrero impecable hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo, unas veces serán mejores unas estrategias que otras.

Os estoy mandando archivos por correo para que trabajéis un poco sobre ellos este verano. En cuanto el calor se haga insoportable dejaremos las clases y nos reencontraremos en el otoño.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS.





CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-29

28 05 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNTA ETAPA/ CLASE VEINTINUEVE

Saludo budista

ENTRENAMIENTO EMOCIONAL

De nada nos serviría trabajar duramente haciendo acopio de energía y equilibrándola, si luego la dejamos escapar en una hemorragia densa y constante. Hemos visto diferentes formas de trabajar con la energía, hoy vamos a ver cómo no perderla sin sentido, como si nos sobrara dinero en medio de una terrible crisis económica.

Una de las formas más habituales de perder energía y que más nos desangra, son las emociones. En esta sociedad nos educaron para pensar que toda emoción es buena y que lo único que hay que hacer es controlarla para que no moleste a los demás haciendo que adoptemos conductas socialmente incorrectas. Nos enseñaron que la inteligencia es una especie de témpano de hielo que “enfría” nuestras emociones y permite que no se desmanden. Hoy en día está en voga una corriente psicológica, la inteligencia emocional, que intenta cambiar ese concepto erróneo de la persona formada por dos gemelos, uno que se divierte siempre que puede (el emocional) y otro, el serio, que intenta atar a la pata de la silla al gemelo emocional cuando teme que va organizar una buena.

Ya trabajamos el otro día con el piano emocional. Somos pianistas (personalidad ) que nos sentamos ante el piano (el teclado de las emociones) y vamos construyendo todo tipo de melodías. Nosotros no somos la melodía, sino el que la crea y la toca. Nosotros no somos tristeza o alegría, drama o comedia, depresión o euforia, amor u odio. Todas esas emociones son melodías que tocamos pero que no somos. Visto desde esa perspectiva no podemos pisarnos la autoestima porque tengamos un día depresivo y agorero o elevarnos por las nubes porque hoy estamos que lo tiramos. Una vez que seamos capaces de desvincularnos de la emoción, de la melodía, podremos tocar sonatas patéticas sin sentirnos patéticos o marchas heroicas sin sentirnos guerreros capaces de acabar con toda una población civil. Y es aquí donde entra la inteligencia emocional. La inteligencia es el pianista y lo emocional viene de la música. Ni es bueno que el pianista sea un témpano de hielo, porque será mal pianista, ni es bueno que las emociones o la música suenen según el tiempo que haga, sin el filtro del pianista.

No hay peor hemorragia de energía que dejarse llevar por emociones sin control hasta agotarnos en una danza sin sentido que no comunica nada y a nosotros solo nos sirve para estar tirados en el suelo, completamente agotados, cuando hay que estar en pie, luchando por la propia vida. No se trata de transformarnos en robots y perder nuestra faceta emocional, se trata de saber que si comer es bueno, tragar y tener indigestiones es tan malo como no comer nada y no disponer de energías de reserva cuando se necesitan. La emoción es la música que nos acompaña en el camino de la vida, pero solo nos acompaña, no somos nosotros, si nos identificamos con ella bien podríamos acabar en el abismo, como los ratones del cuento el flautista de Hamelín.

Nuestro entrenamiento emocional tiene mucho que ver con la preparación que hace el pianista de su próximo concierto. Se trabaja duro y durante muchas horas y se perfecciona la dicción musical hasta la exquisitez. Para ello debemos darnos unas pautas básicas:

-Tener claro que la emoción no somos nosotros.
-Saber que una emoción descontrolada es como un perro rabioso, puede morder a todo el que se le acerque.
-Las emociones “positivas” son como una pistola que nos puede defender del atacante (la depresión, la abaja autoestima… ) pero que también se nos puede disparar en el pie. Lo mismo que a las armas las carga el diablo, a las emociones también.
-Estar apático no es carecer de emociones, es estar al límite del teclado, casi en el aire, y la emoción es de las más dañinas, nos impide tocar la melodía de la vida.
-La emoción es un boquete en nuestro huevo energético, podemos asomarnos al exterior, pero luego hay que volver a poner los ladrillos energéticos. Cada vez que una emoción nos descontrola, nos agota, hace que perdamos la perspectiva y no calibremos nuestra conducta, es como ponerse a correr el maratón porque acabamos de ver los juegos olímpicos y nuestra admiración por el ganador es tal que deseamos ser como él. Nos agotaremos inútilmente y si nos pasamos de vueltas hasta podríamos necesitar asistencia hospitalaria. Con las emociones pasa lo mismo, siempre hay que volver a recuperar el equilibrio y a reponer los “líquidos” que hemos perdido con el esfuerzo, en una comparación bastante plástica.
-Nosotros mejor que nadie sabemos las emociones que nos descontrolan y que luego nos hacen sentirnos muy mal, es como beber en exceso, luego tienes que dar cuenta de si agredimos a alguien o le insultamos No se puede alegar que uno no se acuerda, no podemos ampararnos en las emociones para agredir al prójimo o para agotarnos. Luego no podremos culpar a nadie de que al llevar al límite una emoción de malhumor o agresividad hayamos lesionado a una persona. Tampoco podremos escudarnos en que la emoción era buena cuando nos sintamos agotados, con la autoestima baja, deprimidos, etc. No importa en qué dirección camines, si lo haces demasiado deprisa, si corres en exceso, si te agotas, sufrirás las consecuencias, estés en la meta de la alegría, de la tristeza, del odio o del amor.

REMEDIOS FLORALES Y FLORES DE BACH

Hemos comenzado a trabajar para individualizar los problemas e intentar trabajar sobre ellos uno a uno. Con esto pretendemos que este cursillo de yoga nos ayude no solo a dominar ciertas técnicas mentales sino a cambiar nuestra conducta y resolver, en la medida de lo posible nuestros problemas. Hay un test al que iréis contestando uno a uno y cuando tengáis claro a qué flor de Bach habría que acudir en el caso de que estuviéramos en tratamiento, diseñaremos una estrategia personal para un trabajo con determinados chakras y una estrategia de guerrero impecable. En cuanto pueda subiré textos sobre el tema.

Hoy comenzaremos un trabajo sobre la Clematis de conformidad con el estudio que remití al interesado por correo. Trabajaremos sobre los chakras que rigen esas facetas del carácter sobre las que hay que trabajar y con el tiempo diseñaremos una estrategia de conducta como guerrero impecable.

Como ya ha hecho otras veces uno de nuestros compañeros va a ponernos una música escogida por él y tocará el cuenco tibetano. Nosotros permaneceros sentados en postura del loto o tumbados en postura de relajación. Aprovecharemos para hacer respiraciones y algunos ejercicios, como el centrar la mirada, con los ojos cerrados, en la punta de la nariz o mirando al techo. Esto ayuda a desarrollar el tercer ojo, el chakra que lo rige.

TRABAJANDO CON LA ANSIEDAD

Uno de los problemas que hemos analizado de “nuestro Clematis” son sus problemas de ansiedad, un estado muy frecuente en él. Vamos a trabajar un poco en una meditación rápida.

Mientras escuchamos los archivos de sonido que he elegido nos vamos relajando. Nos visualizamos en un bosque druida. Estamos en un claro, rodeados de árboles altos, cuyas hojas son movidas por una ligera brisa. Es de noche. Escuchamos la música a lo lejos. Como en el trabajo con los conos de luz hoy nos vamos a centrar en el chakra raíz para ayudarle a conectar y vincularse con la tierra, con la realidad de todos los días. Hemos visto que tiene tendencia a estados mentales en los que la realidad deja de ser un aliciente para convertirse en algo sin importancia. Visualizamos el cono en color rojo sangre que se va intensificando sobre el chakra y vamos notando el calor, el cosquillero de la energía. Abrimos el chakra y hacemos que la energía comience a fluir en espiral, subiendo por la columna, como lo hace la kundalini. Centramos otro cono de luz, en color amarillo-solar, sobre el plexo solar. Trabajamos con ellos, sin prisa.

Ahora visualizamos una gran pantalla de cine o de televisión, que está en blanco, y la miramos, en ella vamos a representar escenas de los problemas de Clematis.

La ansiedad nace de un error en la apreciación de la realidad, en un faltar a la verdad. Toda conducta nace de un pensamiento previo y si ese pensamiento es erróneo la conducta nos llevará al fracaso y con ello a la ansiedad.

ERRORES MÁS FRECUENTES

-Pensar que somos inmortales, que la muerte nunca nos alcanzará. En base a este error fundamental nos comportamos e intentamos alcanzar ciertas metas que son erróneas y que solo estarían al alcance de un inmortal. La ansiedad por la salud nace de este error. Somos mortales, nuestros cuerpos se deterioran y hay que aceptar esa realidad. Podemos retrasarla mediante una buena alimentación o determinadas conductas que nos beneficiarán, pero no podemos retrasarla para siempre, antes o después caeremos enfermos y antes o después moriremos. Caer en este error es caer en la ansiedad y nunca la superaremos si no cambiamos de forma de pensar. Hay muchas personas hipocondriacas que se pasan la vida temiendo a la enfermedad, observando con lupa sus síntomas e intentando prevenir todo tipo de enfermedades con una especie de ritual supersticioso que creen que siguiendo a rajatabla podrán librarse de lo que nadie se libra, de la enfermedad, el envejecimiento y la muerte.

-Pensar que hay algo inmutable, tanto nosotros como las cosas que poseemos, es un gran error y todo aquel que piense de esta manera acabará sufriendo de ansiedad sin remedio. Nada de lo que tenemos lo tenemos para siempre, nada de lo que consigamos con un duro esfuerzo va a ser para siempre. Quienes no acepten esta verdad y cambien su forma de pensar sufrirán de ansiedad sin remedio. Hoy sufrirán porque sus hijos no les hacen caso respecto a los que han previsto para ellos, mañana porque pierde su equipo, pasado porque pierden el trabajo y al otro porque les han robado en casa. Su vida será una constante ansiedad de la que no se librarán nunca, y ello porque no son capaces de ir a la raíz y cambiar su forma de pensar. Nada es para siempre.

Vamos a visualizar en esa pantalla un río, ha nacido en la montaña, se ha ido engrosando con otros afluentes y va deslizándose con fuerza por la ladera. En la llanura se remansa un poco y camino con menos velocidad, pero aún así nunca deja de moverse. Eso es la vida, el Tao, estamos en un perpetuo fluir, la vida es eso, la existencia no es de otra manera y te adaptas y lo asumes o estarás siempre luchando contra corriente. Algo inútil, que nos dejará agotados y nos producirá ansiedad.

Si estamos en una orilla, inmóviles, y pretendemos tomar y retener todo aquello que se lleva la corriente nos encontraremos con esfuerzos inútiles que apenas conseguirán que retengamos unos segundos algo en nuestras manos. Si todo fluye y nosotros permanecemos inmóviles la vida nos dejará atrás. Solo nos queda arrojarnos al río y tratar de que la corriente nos lleve con la velocidad y hacia donde nosotros deseamos, pero siempre fluyendo.

-Quienes son incapaces de aceptar que todo fluye y se emperran en permanecer inmóviles y apegados a las cosas sufrirán de ansiedad. No es posible que nos tiremos por la ventana y no suframos las consecuencias de la ley de la gravedad. No podemos creernos tan importantes como para que las leyes del universo sean suspendidas para que a nosotros nos vaya bien. Si nos arrojamos por una ventana sufriremos las consecuencias de la ley de la gravedad, si permanecemos inmóviles y apegados a las cosas el río de la vida seguirá fluyendo y nosotros nos quedaremos atrás, sufriendo ansiedad porque no somos capaces de adaptarnos a la fluidez de la vida.

-No es sencillo aceptar y asumir las grandes verdades pero no hay otra fórmula para combatir la raíz de la ansiedad. Podemos vaciar nuestra mente y utilizar las técnicas del yoga mental para que la ansiedad no nos haga tanto daño, pero mientras no cambiemos de forma de pensar será como tomar una aspirina para un dolor permanente de cabeza, hoy nos puede ayudar un poco, pero mientras no encontremos la raíz de ese dolor no lograremos nada.

Nos visualizamos en la pantalla, vemos escenas de nuestra vida, los momentos en que sufrimos de ansiedad y objetivamente analizamos la razón de esa ansiedad. Vemos escenas en las que nos mostramos apáticos, desconectados de la realidad. Aunque No seamos Clematis en realidad todos tenemos los mismos defectos de carácter y los mismos problemas, lo que ocurre es que según dónde esté situado ese defecto, en la gran pirámide del carácter, será el que nos marcará o simplemente una mancha en el cristal.

Regresamos al claro, sentimos de nuevo nuestro cuerpo físico y regresamos a la consciencia como hacemos siempre.

RECAPITULACIÓN

Durante un tiempo trabajaremos con las flores de Bach y la astrología para pintar un cuadro de cómo somos y de cómo es nuestro carácter. Una vez lo tengamos claro comenzaremos a trabajar con los chakras y las estrategias del guerrero impecable de forma individualizada, buscando resultados para cada uno de nosotros.

Un guerrero impecable no busca riesgos en la vida pero tampoco huye de ellos cuando le salen al encuentro. Les enfrenta, cara a cara, y no les da la espalda y se pone a correr. Lo peor que podemos hacer ante un perro que nos ladra es darle la espalda y salir corriendo, nos perseguirá y nos morderá las posaderas. Esto viene a cuento de la anécdota que os conté y que utilizo como uno de los hechos de la semana de los que estoy más satisfecho y que pondría en mi cuaderno de autoestima. Tenéis que seguir pensando en un hecho mensual del que os sintáis orgullosos y anotarlo en vuestro cuaderno de autoestima.

DEBERES PARA LA SEMANA

Leyendo Viaje a Ixtlan de Castaneda me encuentro con la técnica de “Perder la importancia personal” y una conducta que Don Juan le pide a Castaneda que practique y que le servirá para perder importancia personal y acabar con ese miedo al ridículo que tanto nos aprisiona en nuestras vidas.

Don Juan le pide que les hable a las plantas. Castaneda no es capaz de hacerlo se siente ridículo y cree que le está tomando el pelo. Nosotros vamos a hacerlo en casa, al principio cuando estemos solos y luego ya podremos hacerlo en público sin miedo a que el ridículo nos abochorne. Le hablamos a una planta en voz alta, vocalizando, nada de comunicación telepática. Esto lo hacemos a veces con nuestras mascotas y los niños lo hacen habitualmente con sus peluches y juguetes, por eso los niños tienen tan poco importancia personal y miedo al ridículo.

Dentro de la sección estrategias del guerrero impecable pronto subiré un estudio más amplio sobre “Perder la importancia personal” que nos ayudará también a superar nuestros estados de ansiedad y esas conductas apáticas y desconectadas con la realidad cotidiana que adoptamos a veces, más por miedo o por temor al ridículo que porque la realidad haya dejado de interesarnos.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS





CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-28

21 05 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNDA ETAPA/ CLASE VEINTIOCHO

Saludo budista

ENTRENAMIENTO ENERGÉTICO

Lo mismo que nuestro cuerpo físico no puede vivir sin el alimento cotidiano, nuestra psiquis, nuestro ser energético necesita alimentarse, recargarse y equilibrarse energéticamente. Hay muchas formas de hacerlo, alguna de ellas, como la respiración, el pranayama, lo estamos practicando en clase. También hemos visto cómo funciona la música y cómo afecta a nuestros chakras, tenemos los aromas que afectan de forma diversa a los chakras, hoy vamos a plantearnos un programa de entrenamiento energético integral que nos ayude a estar siempre en forma. Las depresiones, la enfermedad mental, la ansiedad, el miedo, la angustia, los problemas emocionales, desaparecen cuando estamos hasta el borde de energía, está equilibrada y fluye libremente por nuestros canales o nadis.

Nuestro entrenamiento energético estaría basado en los siguientes pilares:

ALIMENTACIÓN

No soy médico ni experto en dietética por lo que solo puedo aconsejar una alimentación sana y equilibrada y que aprendamos a escuchar a nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo sabe perfectamente cuando nos estamos envenenando o acumulando demasiada grasa o estamos en puertas de una enfermedad. Nos avisa a través de la campanilla del dolor, del malestar físico. El llevar una alimentación sana no nos debe impedir disfrutar de los alimentos, de la cocina, del placer de la buena mesa. Nuestro cuerpo nos dirá si hoy un alimento graso nos va a hacer mucho daño o podemos permitirnos el lujo de disfrutar de él, teniendo en cuenta que luego deberemos hacer deporte o cuidar de ingerir menos calorías.

EJERCICIOS DE ENERGETIZACION Y YOGA MENTAL

La relajación y meditación son las mejores técnicas para hacer acopio de energía y equilibrarla, pero también tenemos la ayuda de todos los ejercicios que estamos haciendo en clase, calentamiento de taichí, ejercicios de taichí, ejercicios de energetización de kriyayoga, pases mágicos de Castaneda , posturas de yoga, estiramientos. Todo aquello que pueda equilibrar nuestra energía y desbloquear los nudos energéticos que se van formando cuando no dejamos expresarse correctamente a las emociones o sentimientos violentos nos embargan y descontrolan todo el fluir energético, debe ser bienvenido en nuestras vidas. Lo mismo que un deportista se entrena para estar preparado para la alta competición, nosotros debemos entrenarnos energéticamente para afrontar la vida cotidiana, con sus luchas, sus incidentes más o menos dramáticos y esa lucha de poder de la que le habla Don Juan a Castaneda.

MUSICOTERAPIA

Escuchar música es una buena forma de recargar y equilibrar la energía. Solo debemos tener en cuenta las siguientes normas:

-Cada tipo de música va a afectar a un chakra distinto o con mayor o menor intensidad a unos chakras que a otros. Según hayamos visto cómo tenemos desarrollados nuestros chakras tal vez sea conveniente escuchar más tiempo un determinado tipo de música que otro.

-Según nuestro momento emocional o energético o lo que tengamos que afrontar, hay tipos de música muy convenientes y otros claramente inaceptables. Si vamos a sufrir una dura experiencia en una entrevista de trabajo, por ejemplo, lo que no podemos hacer es escuchar heavy metal, porque ante cualquier incidencia imprevisible en la entrevista de trabajo nos podemos lanzar al cuello del entrevistador. Ciertos sonidos nos excitan, nos predisponen para la lucha, para la batalla, lo mismo que ciertos colores. Si vamos a torear podemos llevar una capa roja pero si lo que hacemos es provocar al toro a pecho descubierto estaremos perdidos. Si necesitamos música relajante podemos elegir entre los diversos tipos de música relajante la que más nos gusta. Hay a quienes les gusta la música celta o la electrónica o la clásica o…Lo que no podemos hacer es engañarnos pensando que en realidad a nosotros nos relaja el heavy metal porque si luego insultamos al entrevistador no podemos achacarlo a que es un borde sino a que nosotros íbamos en exceso agresivos y excitados. En música pasa lo mismo que con la comida, hay días en que nos podremos permitir unos callos a la madrileña y otros en que los callos nos saldrán por las orejas, tendremos indigestión, no podremos dormir y sufriremos las de Caín. Habrá otros momentos en que nos sintamos bajos, deprimidos, hibernados, apáticos, como atontados, entonces puede que un buen toque de heavy metal nos despierte. Hay que saber escuchar a nuestro cuerpo energético y no engañarnos. La música se puede escuchar en el coche, si eso nos ayuda en la conducción, o podemos tener música ambiental en el trabajo si es posible, o podemos llegar a casa y poner música mientras hacemos nuestras tareas.

AROMATERAPIA

Sabemos muy bien que ciertos olores en determinados momentos nos descontrolan y repugnan y en cambio en otros nos resultan muy agradables y nos entonan. Como en la música hay que saber qué chakras necesitan abrirse, ser trabajados con más intensidad y por lo tanto qué tipos de olores nos vendrán mejor que otros. Poner incienso en casa para entonarnos, en ciertos momentos puede ser ideal, cada cual elige el momento del día mejor para él. Podemos tener velas encendidas de diferentes olores y observar cómo nos influyen. Por las noches especialmente las velas pueden influirnos muy positivamente, eso sí, hay que tener cuidado con los olores que ponemos en nuestros dormitorios antes de dormir, no sea que nos exciten y desvelen.

CONTACTO CON LA NATURALEZA
senderismo

La naturaleza es una de las formas más agradables de recibir energía y equilibrarla. Acostumbrarse a hacer excursiones a la naturaleza, montaña, bosques, playas…es una forma ideal de mantenernos en forma energéticamente. Allí podemos disfrutar de la belleza, hacer ejercicio físico, hacer pranayama y relacionarnos de forma armoniosa con otras personas. Especialmente los enfermos depresivos necesitarían visitas regulares a la naturaleza.

PRANAYAMA

La respiración es la técnica esencial para hacer acopio de energía y equilibrarla. Pero hay que tener cuidado con ciertas técnicas respiratorias que no deberían hacerse sino guiados por un profesional o maestro, experto en pranayama.

MANTRAS

Los sonidos vocales o mantras son un poderoso recurso para cambiar nuestra energía, equilibrarla y permitirnos superar ciertas situaciones difíciles. A mí me da un excelente resultado practicarla en la bañera. Hay momentos, especialmente depresivos, en los que una sesión de mantras puede cambiar radicalmente nuestra energía y de estar hundidos sentirnos vitales y alegres.

TRABAJANDO CON EL SÉPTIMO CHAKRA

Vamos a utilizar el mantra OM y UM. Nos tumbamos en el suelo, hacemos relajación, respiramos, hacemos ejercicios de equilibrio de energía y comenzamos a trabajar con el chakra.

Nos visualizamos en un bosque celta, como si fuéramos druidas, es de noche, estamos entre los altos árboles, vemos las estrellas en el cielo. Nos tumbamos en el suelo, sobre la hierba. Hacemos el mismo ejercicio de los conos de luz.

Al llegar a la cabeza visualizamos el chakra corona, ligeramente por encima de nuestra cabeza. Este es el chakra que genera el aura que se suele pintar alrededor de la cabeza de los santos católicos. La apertura y desarrollo de este chakra puede generar un campo energético alrededor de la cabeza que podría llegar a resultar visible incluso para personas normales.

Os voy leyendo todo lo que ya escribí en el texto “trabajando con el séptimo chakra”. Mientras lo hago respiráis, os centráis en la respiración y os dejáis llevar.

Os visualizáis envueltos en una túnica blanca, con una capa blanca sobre vuestros hombros. Ascendéis por el rayo de luz blanca que sale de vuestra cabeza en dirección al cielo estrellado, ascendéis hasta el reino espiritual y entráis en profunda meditación.

Regresáis descendiendo por el rayo de luz blanca y entráis en vuestros cuerpos físicos por la cabeza, la coronilla. Estamos en el cuerpo vamos descendiendo tomando contacto con nuestros órganos, de arriba abajo. Luego despertáis como siempre.

RECAPITULACIÓN

Os voy a comentar lo ocurrido en el blog del guerrero impecable. Alguien ha entrado y dejado un comentario insultante para nosotros, los enfermos mentales. Sigue habiendo mucha gente que no nos comprende ni nos quiere, como si fuéramos monstruitos que solo hacemos sufrir a los demás y les causamos daño. Es importante que nos mentalicemos que no podemos seguir refugiándonos en nuestros bunkers, en nuestros hogares, escondiéndonos. Cuanto menos nos conozcan menos nos comprenderán y más sentimientos negativos generaremos. El odio no es otra cosa que el desconocimiento, la ignorancia del otro. El odio aleja y separa, destruye, el amor aproxima, vincula, fusiona y eleva.

Decidí responderle actuando como un guerrero impecable. Hice lo que tenía que hacer y cuando tenía que hacerlo, los resultados ya no me pertenecen, no están en mi mano, no los puedo controlar. Como os dije en la primera clase todo ser humano merece nuestro respeto porque dentro de él habita la chispa divina, el alma. Ello no significa que debamos aceptar todo lo que nos digan, que nos insulten, que nos traten como a basura. Un guerrero impecable no busca riesgos en la vida pero cuando los riesgos le salen al encuentro no huye, da la cara y afronta como guerrero cualquier circunstancia. Por eso escribí lo que escribí, con respeto hacia otra chispa divina pero con la contundencia que merecía ese deseo canallesco, nacido del odio, de que los enfermos mentales suframos aún más de lo que sufrimos. Una vez que hube actuado como guerrero impecable me olvidé del tema, de nada sirve dar vueltas y vueltas a lo que ya no está en nuestra mano ni podemos cambiar.

Lo sucedido me llevó a una reflexión. Nuestras vidas son como la espiral de la kundalini que va subiendo desde el chakra raíz hasta el corona en forma de círculos en espiral. El segundo círculo está por encima del primero y es idéntico, solo que está en otra dimensión, por encima del anterior. Nuestras vidas son un poco algo parecido, nos movemos en círculos, solo que en cada círculo superior las cosas aunque parecidas no son idénticas. Lo mismo que en la escuela espiritual de Milarepa cuando suspendemos una asignatura tenemos que volver a pasar un nuevo examen, en la vida, cada vez que cometemos errores o demostramos no haber aprendido la lección, la vida nos examina, aunque la pregunta sea diferente, aunque haya cambiado el examen, versa sobre lo mismo. Hubo un tiempo en el que no supe enfrentarme ante la insensibilidad y el odio de mis semejantes hacia mí, como enfermo mental. Cometí errores, no aprendí las lecciones y por eso, en un círculo superior me han vuelto a examinar. Esta vez ha ocurrido en el plano virtual y ante un comentario anónimo, en el círculo anterior ocurrió en el plano físico y me tuve que enfrentar a un gran número de personas.

No importa lo que hagamos, la vida que llevemos, vamos a ir evolucionando y en cada nuevo círculo nos examinarán de nuevo de las lecciones que no hemos aprendido. Muchos acontecimientos de nuestras vidas se sincronizan de una forma casi milagrosa con estas lecciones. Erre que erre desde arriba insisten en que aprendamos las lecciones correspondientes y por mucho que intentemos huir siempre nos encuentran. Insisten una y otra vez haciéndonos preguntas sobre la misma materia. En mi caso he vuelto a ser examinado de cómo reacciono cuando recibo insultos y odio de mis semejantes por mi condición de enfermo mental. Creo que esta vez he superado el examen, pero aún me quedan muchas materias suspendidas. Tenemos que asumir esto en nuestras vidas, que mucho de lo que nos sucede es porque suspendimos exámenes y nos vuelven a examinar. En cada círculo los exámenes son diferentes, en cada etapa de la vida las cosas que nos suceden son distintas, pero si nos fijamos bien siempre versan sobre las mismas materias que suspendimos. Puede que tengamos una lección que aprender en la convivencia con nuestra pareja, si es así las broncas se repetirán cíclicamente y los enfrentamientos serán cada vez peores hasta que ambos aprendan la lección. Nos puede suceder en el terreno laboral, social, la vida es un eterno examen.

http://www.esenciasflorales.net/flores_de_bach_y_astrologia/floresdebach_astrologia.html

FLORES DE BACH Y ASTROLOGÍA

Vamos a empezar a trabajar individualmente. Cada uno de nosotros ha descubierto su flor, la ha comparado con su signo astrológico y ha decidido que ciertos defectos de carácter están en lo alto de la pirámide y deben ser tratados con prioridad sobre los demás. Nosotros lo haremos en un trabajo sobre el chakra correspondiente. Eso no impide que si alguno tiene interés puede ir a un experto en flores de Bach y tomarse los preparados en las dosis que se le recomienden. No es una medicina aceptada por la medicina occidental legal y “científica” pero el yoga mental tampoco es una “medicina científica” y sin embargo nosotros lo estamos practicando, experimentando. A mí me dio resultado, puede que a otros no les resulte tan positivo y tengan que buscar otro camino, no importa el camino siempre que nos ayude a llegar a la meta.

Para los lectores del blog iré subiendo un estudio de cada flor en comparación con el signo astrológico y de esta forma podrán también hacerse una idea de con qué chakra deberán trabajar más que con los otros y cuáles son los defectos de carácter de su personalidad que más problemas les crean en la vida y contra los que deberán priorizar su lucha.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS





CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-27

14 05 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNDA ETAPA/ CLASE VEINTISIETE

Saludo budista

Hoy vamos a tener una clase atípica. Un compañero nos va a hacer una demostración del péndulo de cuarzo, pasándolo por los diferentes chakras de nuestro cuerpo con objeto de ayudar a su apertura. Para ello a quien le corresponda por turno se tumbará en el suelo en postura de relajación y cerrará los ojos. Los demás podemos permanecer sentados observando o tumbados en postura de relajación. Mientras trabajan con los demás nosotros haremos unos ejercicios de equilibrio de energía, de pranayama y vocalizaremos algunos mantras. Como música he elegido el canto gregoriano que nos ayudará a entonarnos espiritualmente.

Luego tendremos una meditación dinámica y al final una pequeña sesión de cuencos tibetanos. Como hoy no tendremos recapitulación podéis tomaros como deberes la contestación al test de las flores de Bach que os envié por correo. Consiste en poner un aspa o una cruz en aquellas características psicológicas que se acomoden a vuestro carácter. Luego buscaréis la flor de Bach que consideréis ser aproxima más a lo que vosotros sois, nunca puede haber una coincidencia de un cien por cien, pero siempre habrá una afinidad importante. Una vez que todos tengamos clara nuestra flor, la comparemos con el signo astrológico en las fotocopias que os di. Vamos a comenzar a trabajar individualmente con nuestras características psicológicas, para ello trabajaremos con el chakra correspondiente. Si alguno tiene interés específico en ser tratado con flores de Bach deberá ir a una parafarmacia y ponerse en manos de un terapeuta profesional que sepa de las flores y pueda confeccionarlas. Se trata de una especie de tratamiento homeopático, como una vacuna, que para hacernos resistentes a nuestros virus psicológicos, digámoslo así, nos inoculará una sustancia que acentuará los defectos de nuestro carácter y actuará sobre ciertos órganos físicos. Pero eso será una decisión vuestra porque yo no soy un gran conocedor ni un profesional de las flores de Bach.

MEDITACIÓN DINÁMICA Y PSICODRAMA

Esta técnica la aprendí de una profesora de yoga Argentina. En un cuadernillo he ido anotando todas estas técnicas, algunas inventadas o creadas por mí, que iremos desarrollando en otra etapa del cursillo.

La meditación dinámica, acompañada de unos ejercicios de psicodrama, consistirá en lo siguiente:

He enlazado una serie de archivos con música de diferentes tipos. Vamos a permanecer de pie, observamos nuestro lugar y lo delimitamos mentalmente. Cerramos los ojos. Nos vamos a mover siguiendo las pautas que os iré dando. Si alguno choca con otro abre los ojos, le pide disculpas, se vuelve a situar y sigue con el ejercicio.

Comenzamos con música africana. Nuestro cuerpo intenta asimilar esa música y se mueve a su ritmo. Utilizamos la voz para cantar o expresar lo que sentimos ante ese ritmo. Cada uno es libre de moverse a su aire, de utilizar la voz cuando quiera o de sentarse o tumbarse en la esterilla cuando lo considere oportuno. Hacemos ejercicios de taichí mientras nos vamos moviendo, pasamos a ejercicios de equilibrio de energía sin seguir pauta alguna, conforme nuestro cuerpo nos lo pida. Vamos caminando sobre la esterilla, pasito a pasito, a cámara lenta, conforme lo hacemos vamos imaginando y visualizando nuestra vida, desde el nacimiento hasta el momento actual. Cuando llegamos al final de la esterilla nos damos la vuelta y retrocedemos, como si estuviéramos recapitulando, tomando los hilos de energía que hemos ido dejando por el camino, en nuestra vida. Visualizamos que son como telarañas brillantes, alzamos la palma de la mano derecha, tocamos ese hilo de energía, recordamos el momento que está asociado a esa pérdida energética. Cerramos el puño y lo aproximamos al plexo solar, abrimos la mano y “pegamos” el hilo energético. Nos movemos sin prisa, pasito a pasito, recordando y visualizando los momentos importantes de nuestras vidas.

Recuperamos el movimiento normal con el nuevo archivo de música. Nos movemos con más soltura y si queremos hacemos alguno de los pases mágicos de Castaneda que hemos estado haciendo en clases anteriores. Utilizamos la voz para expresar nuestros sentimientos y emociones, nuestro estado energético y emocional, si estamos tristes o alegres, enfadados o arrepentidos….

EL ARCOIRIS EMOCIONAL O EL PIANO EMOCIONAL

Vamos a llevar a cabo un ejercicio emocional para hacernos conscientes de que nosotros no somos nuestras emociones, ellas están fuera, son como los colores de un arcoiris que vemos en el horizonte o como las teclas de un piano que nosotros vamos tocando con los dedos, creando una determinada música. Movemos los dedos como si estuviéramos tocando el piano. Algunos creen que el ser humano es básicamente emocional, que eso es lo que nos distingue de los animales o de los robots. Si no tenemos emociones, piensan, no somos humanos. Y por lo tanto huyen de la frialdad emocional, de la objetividad, del equilibrio en las emociones. Creen que es la emoción lo que distingue a una persona “normal” de un asesino en serie, pongamos por caso. Confunden emotividad con empatía. Tengamos claro que la emoción es algo que nos sucede, una música que tocamos con nuestros dedos, un color que vemos en el arcoiris sobre el horizonte. Si nos identificamos con nuestras emociones lo único que conseguiremos es vivir en una especie de montaña rusa donde algo nos llevará de acá para allá y determinará si ahora vamos a estar tristes o alegres, felices o amargados, si hoy va a ser un día malo, bueno o regular. Con cada emoción, especialmente con las más intensas y violentas, perdemos un gran chorro de energía, es como una hemorragia, solo que en lugar de echar sangre echamos energía. Las emociones nos vacían, nos dejan exhaustos. No es necesario que “demostremos” a los demás lo humano que somos expresando nuestras alegrías saltando como cabras o llorando a lágrima viva cuando estamos tristes o lo mucho que nos enfadamos por su conducta. No es preciso que hagamos teatro cada vez que nos vamos a relacionar con alguien, porque solo de esta forma se dará cuenta de que somos “humanos”.

Como vamos a ver es muy malo mantener las emociones dentro, que se vayan pudriendo. Nuestra sociedad a veces nos obliga a ello, pero nada impide que cuando estemos a solar, en nuestro hogar, podamos expresarnos con la intensidad requerida para que el gusano que tenemos dentro no siga royendo nuestras entrañas. No es contradictorio hacer esto, no estoy pidiendo que no expresemos las emociones y al mismo tiempo que vayamos a casa a expresarlas en la intimidad, mediante el psicodrama o el teatro psicológico. Lo que os pido es que viváis las emociones como el pianista que toca al piano melodías, unas veces serán tristes y otras alegres, podrá identificarse con ellas durante el recital, pero cuando acabe seguirá “viviendo”. Os pido que viváis vuestras emociones como actores que deben interpretar un papel durante un tiempo. Viven esas emociones intensamente, dentro del personaje, pero cuando terminan esas emociones no le acompañan en la vida, son “interpretaciones”.

Algunos pensarán que todo esto es muy frío y que si no nos identificamos con la emoción y la vivimos a fondo no podremos “creernos” que estamos amando a los demás. Bien, no es bueno confundir emoción con consciencia espiritual, con sentimiento espiritual. Una emoción sin consciencia, sin mente, sin control, puede ser tan dañina como una plaga. A menudo nos encontramos con personas que nos dicen que nos aman mucho y que acaban imponiéndonos su forma de pensar y de vivir, nos quieren tanto que no soportan que suframos, que nos equivoquemos, que pasemos por etapas de mala salud, para ellos querernos es dedicarse en cuerpo y alma a nuestra felicidad, sin darse cuenta de que no se lo hemos pedido, de que nos molesta esa actitud de esclavo y de que a lo mejor, en la mayoría de las ocasiones es así, su concepto de la felicidad no encaja para nada con el nuestro. Lo que están haciendo esas personas es confundir emoción con amor, es confundir la música que están tocando en el piano con la persona para la que la están tocando, es querer apropiarse del arcoiris dando saltitos, porque sin una piel “arcoiris” no se puede vivir.

Aunque nos cueste visualizarlo la consciencia no tiene por qué ser emoción, y mucho menos una emoción descontrolada que entra en nuestros hogares como un elefante en una cacharrería. El amor no tiene porqué expresarse como en una película en la que todos los actores sobreactúan. La espiritualidad lo es todo, abarca todo, incluso las emociones, las ideas, todo, pero no es bueno confundir espiritualidad con emoción. Digamos que nuestra consciencia es como una especie de vasija con paredes de cristal, invisibles. Vamos expandiendo la consciencia, conforme evolucionamos, y al expandirse lo que hacemos es introducir todo lo que captan nuestros sentidos en nuestra vasija de consciencia, de esta forma vinculamos a personas, entornos, todo tipo de “datos” o de “cosas existentes”. Al ampliar nuestra consciencia nos vinculamos con todo y lo introducimos en “nuestra vasija” pero al mismo tiempo perdemos “consciencia” de nosotros mismos y dejamos que otros nos vinculen y nos metan en sus consciencias. Compartimos ideas, emociones, visiones, percepciones de nuestro entorno y por eso sentimos como “propio” y al mismo tiempo como “común” el entorno en el que vivimos y las personas con las que nos relacionamos.

Es cierto que no podemos comunicarnos si no hablamos, si no expresamos emociones en nuestro rostro. La inteligencia emocional es fundamental en nuestras vidas y más vale muchas veces que el otro conozca lo que “sentimos” que no lo que pensamos, porque con lo que pensamos puede no haber posibilidad de acuerdo, pero con lo que sentimos sí, puesto que la emoción vincula mucho más que el pensamiento. Todo esto es cierto pero quien se identifica demasiado con sus emociones acaba viviendo en una montaña rusa y despeñándose al suelo cada dos por tres. Vamos a sonreís mientras caminamos o nos movemos al compás de la música, vamos a gesticular, a expresar nuestras emociones de cualquier manera. Incluso vamos a expresar nuestras emociones más negativas, sobre todo ellas, puesto que son las que más ocultamos y las que más acaban enquistándose en nuestro subconsciente. Para ello vamos a practicar el arcoiris emocional o vamos a tocar el piano emocional.

Comenzamos con las emociones más fuertes, la rabia, el odio, el sentimiento del caos destructivo. Es más fácil comenzar a tocar las teclas más intensas e ir deslizándose a las más “sensibles” y tiernas que al revés. Como es más fácil que una persona acabe calmándose tras una explosión de cólera que conseguir que estalle en cólera tras una fortísima depresión en la que ha llorado y se ha hundido en el abismo. Voy a imaginarme todo lo que me ha salido mal a lo largo de la semana, todo lo que me asquea, me repugna. Lo expreso con la voz, intensifico el volumen, no necesito utilizar palabras completas, solo sonidos. Muchas veces nos sentimos agredidos cuando otra persona nos levanta la voz en una discusión, efectivamente así es, porque nos está lanzando su peor energía, la más potente, como si fuera una estaca, para darnos donde más duele. En el psicodrama, en este ejercicio, aprenderemos a percibir ese tono de voz como un sonido del piano, una tecla más, ni más ni menos. Nosotros gritamos, ellos gritan, pero esto es una representación, una obra de teatro, somos actores y este es nuestro papel, por lo tanto no vamos a permitir que los demás nos afecten con sus voces, que nos saquen de quicio. Estamos representando.

Podemos cerrar los puños, gritar, podemos farfullar, balbucear, estamos expresando la rabia que sentimos, la tristeza, la cólera ante lo que nos ha sucedido y que no creemos merecer. Ahora, cambiamos la música, escuchamos una música más relajada y tranquila. Estamos en otra escala, estamos en otro lugar del teclado. Vamos a intentar pasar hacia la alegría a través de la risa. La cólera más espantosa está más cerca de la risa de lo que pensamos, algunos dicen del amor, y es cierto, pero antes de llegar al amor hay que pasar por otros espacios. Para ello vamos a utilizar la escala de la risa que ya utilizamos en el taller de humor. Comenzamos: jaja,jeje, jiji, jojo, juju. Subimos el tono, lo bajamos, impostamos la voz. Somos la orquesta de la risa. Entramos en automático y nos reímos, luego recordamos algún acontecimiento gracioso y nos reímos conscientemente.

Tras la risa llega la calma, nos sentamos o echamos un poco, si queremos, recobramos la inmovilidad. Escuchamos la música. Luego nos levantamos y caminamos, gesticulamos, hablamos, hacemos algún pase mágico, vamos a seguir, vamos a intentar llegar al otro extremo, a la sensibilidad, la ternura, la lágrima. Para ello la muerte es siempre la imagen que más nos va a ayudar. No podemos pensar en la muerte, sensibilizarnos con determinados tipos de música, por ejemplo con el ritmo africano, es imposible ponernos a llorar mientras nos movemos al compás de esta música. La razón es que cada música afecta a un determinado chakra que regula determinadas emociones. Por eso cambiamos de música y visualizamos, antes de la imagen de la muerte, la ternura que nos produce un bebé, el cariño que sentimos hacia un niño candoroso. Visualizamos a nuestra pareja y le decimos: “TE QUIERO”. Visualizamos al bebé y le expresamos nuestra ternura, te voy a comer precioso. Esta emoción nos prepara para llegar al otro extremo, la lágrima, el sufrimiento. Recordamos la muerte de algún ser querido, visualizamos cómo fue, sentimos húmedos nuestros ojos, dejamos que del pecho salgan sonidos de congoja. Caminamos y de pronto sentimos la fría mano de la muerte sobre nuestro hombro izquierdo, como le aconsejaba don Juan a Castaneda que pensara en la muerte. Notamos su frío penetrar en nosotros. Ha llegado el momento, puede ser un disparo, un atropello, una caída desde una altura, un infarto. La muerte se va a producir. Sentimos una angustia infinita, no podemos soportar perder la vida, perder la luz del sol, la belleza de un paisaje, el contacto con los seres queridos. Nos sentimos subir y abajo queda nuestro cuerpo físico, caído en el suelo. Nos hubiera gustado disponer de más tiempo, apreciar más el don de la vida. Pero aquí estamos, la muerte nos tocó con su gélida mano y estamos muertos. Suplicamos, rezamos: ¡Oh, Dios! No me abandones, no permitas que muera ahora, déjame que termine lo que dejo a medias.

Las lágrimas fluyen de nuestros ojos, la angustia nos oprime el corazón… Pero ahora dejamos el teclado emocional y recordamos que somos pianistas tocando una pieza, que somos actores representando una obra. Sentimos y vivimos como si fuera real mientras duró pero ahora somos conscientes de que solo fue un concierto, una representación. De nada sirve prolongarla, de nada sirve vivir la muerte con intensidad y angustia absolutas, eso no cambiará nada, no mejorará nada. La muerte es un paso más, una tecla en el piano, un color en el arcoiris, todo lo demás es sobreactuar y ahora no tenemos público, estamos solos. Hemos desahogado nuestros miedos, angustias, temores, nuestra cólera, nuestro odio, nuestro afán de venganza, nuestra impotencia. Lo hemos arrojado fuera, pero solo era un concierto, una representación teatral. Ahora regresamos al cuerpo físico y nos hacemos conscientes de estar aquí y ahora, representando un psicodrama, meditando dinámicamente.

Lo ideal sería que nuestra sociedad aceptara la expresión sincera de nuestros pensamientos y sentimientos, nos comunicaríamos mejor y el gusano de la represión no nos transformaría en enfermos mentales, no sufriríamos tantas patologías y tan intensas, nos comprenderíamos mejor y sería más fácil amarnos. Pero no es posible porque nuestra sociedad castiga severamente a quien no sigue sus normas. Por lo tanto cuando lleguemos a la intimidad de nuestro hogar, si aún siguen coleando emociones que no hemos podido expresar, lo haremos a través del psicodrama, de la meditación dinámica, si tenemos que expresar odio lo haremos, si tenemos que maldecir o insultar, lo haremos, pero no nos olvidemos nunca, al final, de pedir perdón a las personas que ofendemos, como un actor pide disculpas al público por el personaje malvado que le ha tocado interpretar.

Trabajaremos más con el psicodrama y la meditación dinámica. Haremos pequeñas representaciones de nuestras patologías, de nuestros conflictos emocionales, de cómo vivimos nuestra enfermedad mental. Sacarlo al exterior es bueno, muy bueno. Nos vamos a convertir en pianistas, en actores, vamos a vivir nuestras emociones como artistas que tocan o representan. De esta forma nos afectarán menos y nuestras espaldas se librarán de una mochila llena de piedras que es parte fundamental de nuestra enfermedad mental.

Hemos llorado, estamos vacíos, ahora vamos a retomar el camino hacia el otro extremo, para darnos cuenta de su dificultad, vamos a intentar pasar de la lágrima a la ternura, lo que no es difícil, de esta a la risa, lo que es un poco más complicado, de la risa a la alegría, lo que es muy sencillo y de ésta al malhumor, la cólera, la agresividad. Ahora nos costará mucho más llegar a esas emociones. Seremos buenos actores, buenos pianistas, no deberemos sentirnos culpables de estar “actuando” frente a los demás. Don Juan tiene toda una sección del guerrero impecable dedicada a esto: el arte de acechar. No queremos menos a nuestros seres queridos por el hecho de que intentemos evitar las broncas y las agresiones; no seremos peores personas por el hecho de que seamos grandes concertistas de piano o formidables actores. La labia no nos hace mentirosos, astutos, zorrunos, saber hablar bien es solo un instrumento que nos puede ayudar o puede dañar. Tocar el piano es un “plus” no una flauta de Hamelín para llevar a las ratas al abismo. Aquí no hay ratas, aquí hay personas, y nosotros vamos a aprender que no somos emociones, “tocamos” emociones al piano, “interpretamos” emociones en el escenario de la vida. En realidad lo que verdaderamente somos, lo que somos en esencia, es seres espirituales.

Saludo budista.

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS.





CURSILLO DE YOGA MENTAL 2-26

9 05 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNDA ETAPA CLASE VEINTISÉIS

Saludo budista

ENTRENAMIENTO ENERGÉTICO

A los ejercicios habituales que ya conocéis vamos a ir añadiendo otras cuestiones que son muy importantes para que nuestra batería energética esté siempre plena y preparada para las duras batallas de la vida. Como todos sabemos la alimentación es clave para que nuestra energía funcione correctamente. Hasta ahora no lo hemos tocado porque nos interesaba más trabajar con la mente y conocer otras cuestiones más esotéricas. Todos tenemos problemas con la alimentación y puede que yo el que más. No nos han enseñado a escuchar a nuestro cuerpo por lo que toda la vida nos hemos guiado por conceptos y dogmas que puede que funcionen o puede que no, desde luego ningún dogma funciona nunca al completo con una persona individual. Todos, en alguna u otra ocasión, hemos seguido dietas de adelgazamiento y visto sus efectos sobre nuestro cuerpo físico y nuestros estados de ánimo. A veces nos han vendido el burro de forma tan sagaz que las operadoras de telefonía son paradillos a su lado.

Para que nuestra alimentación sea aceptable deberemos tener en cuenta algunas normas básicas:

-El cuerpo tiende a acumular aquello que no necesita, por lo tanto si no gastamos lo que comemos se acumulará en nuestro cuerpo y no existen medicaciones o dietas mágicas para hacer explotar ese almacén y que se excrete por donde todos sabemos. También veremos, en otro momento, cómo la energía psíquica, mental, espiritual, puede ser acumulada y almacenada, aunque esto no es tan importante si tenemos en cuenta que el universo es un gigantesco almacén y podemos contactar con él en cualquier momento en el que necesitemos más energía.

-Lo ideal en el universo es el perfecto equilibrio entre el ying y el yang y todos los efectos de esta división primordial, día y noche, bien y mal, salud y enfermedad, etc. En el terreno de la alimentación lo ideal sería alimentarse de forma tal que no nos falte energía para nuestros gastos y nos quede un pequeño remanente o almacén para casos extraordinarios. Es algo parecido a lo que hacemos con nuestro dinero, gastamos lo necesario mensualmente y el resto lo dejamos en nuestra cuenta bancaria para emergencias.

-Nuestro cuerpo gasta los alimentos que ingiere en el uso que hacemos de él, ejercicio, movimiento, trabajo, etc. Algo muy importante, que algunos olvidan, es que la mente consume mucha energía cuando trabaja. Si nuestro gasto de energía es muy inferior a la ingesta de alimento, subiremos de peso y acumularemos grasa diga lo contrario quien lo diga y los supuestos elixires, pastillitas que nos hacen perder grasa sin el menor esfuerzo son engañifas. Es posible que en el futuro se logre algo así, pero aún entonces su efecto sobre nuestras hormonas y todo nuestro sistema energético es impredecible.

-Si tuviéramos una balanza perfecta en la que pesáramos los alimentos que sabemos vamos a gastar y una especie de artilugio que nos calculara a las mil maravillas el gasto energético que suponemos vamos a realizar durante el día, así como las reservas necesarias que debemos tener en el banco para emergencias, aún así nunca llegaríamos al ideal de alimentación-gasto-ahorro. ¿Por qué razón? Porque no tenemos en cuenta el funcionamiento energético de nuestra mente, de nuestro cuerpo psíquico y cómo funcionan los chakras y nadis. No tenemos en cuenta las necesidades y decisiones que se toman en el universo espiritual y kármico y que van a influir directamente en nuestro cuerpo. Esto quiere decir que por mucho cuidado que tengamos con la alimentación y el gasto de energía física, si nuestros chakras funcionan mal, están cerrados, se producirán deseos irresistibles de comer, de apegarse al alimento o todo tipo de adicciones que descontrolarán nuestro cuerpo. También es posible que nos “castiguemos” haciendo que nuestro cuerpo físico se deteriore por “supuestas” o reales deudas kármicas. Es posible que hayamos elegido, nuestro yo interno, haya elegido “estar gordos” para evitar ciertas circunstancias en nuestro futuro. Si como hemos visto nuestra mente viaja en sueños al futuro para conocer los posibles futuros que nos esperan, es posible que hayamos elegido “estar gordos” para no sentir la tentación de ser infieles a nuestra pareja, pongamos por caso. O tal vez rodeemos de grasa física el chakra de la voluntad para “protegernos” del miedo y angustia que nos van a producir ciertas decisiones. De alguna manera estamos compensando el sufrimiento de la toma de decisiones con el placer de la comida.

-Quienes creen que el cuerpo perfecto es posible, que la belleza física puede ser alcanzada a través de terribles sacrificios en la dieta, se echarían a temblar si supieran los terribles desequilibrios energéticos que están ocasionando, tanto a sus cuerpos físicos como al cuerpo psíquico o mental o emocional. Eso de que alguien construya un molde de cómo debería ser el cuerpo físico y todos tengamos que meternos en él “achuchando” lo que haya que achuchar para caber en él, es una de las tonterías que más daño están causando a muchas personas en esta sociedad que ha decidido que los modistos o los “magíster” del “bien faire” son los sumos sacerdotes de nuestro tiempo y lo que ellos dicen va a misa. Así se producen los trastornos de alimentación que tanto daño causan y que todos conocemos. Desde luego que estos trastornos son causados por adicciones que nacen de desequilibrios energéticos en los chakras y de trastornos de conducta y kármicos de nuestra personalidad, pero el hecho de que tengamos a estos cantamañanas diciéndonos cómo debe ser nuestro cuerpo físico, no ayuda mucho.

-Deberemos poner siempre en solfa lo que nos digan sobre cantidades, estadísticas y lo que es ideal o no lo es respecto a la salud de nuestro cuerpo físico. Nadie es igual a otro y lo que para uno podría ser peligro de muerte inminente para otro no deja de ser una molestia temporal. Si creemos en el cuerpo físico como el único todo de nuestra personalidad y consciencia sería posible que fuera cierto que los talleres son los únicos competentes para arreglar nuestros desperfectos y que hay ciertos “mecánicos” que son de confianza, pero si creemos que somos seres espirituales en cuerpos físicos no podemos desatender todo lo referente a lo espiritual y aceptar con humildad que si nos han dado el cuerpo físico que nos han dado puede que sea por alguna razón kármica o de otro tipo. Esto no es un supermercado donde se puedan comprar cuerpos físicos a gusto.

-De acuerdo al budismo y a otras corrientes de conocimiento parece que es posible, y de hecho lo ha sido y ciertos gurús lo han conseguido, no necesitar del alimento físico y alimentarse de energía espiritual o “vitatrones” como los llama Yogananda. Pero este es un tema sin ninguna relevancia para nosotros, una simple curiosidad enciclopédica. Que a nadie se le ocurra dejar de alimentarse porque se producirá la muerte física, si algún maestro espiritual lo ha intentado y conseguido él sabrá por qué, nosotros somos meros aprendices espirituales y tenemos que aceptar lo mejor y lo peor de nuestro cuerpo físico, sus necesidades alimenticias o sexuales, pongamos por caso, y también la posibilidad de que seamos agraciados por la belleza física y podamos mantenerla con menor esfuerzo que otros.

-La mejor manera de llevar el tema de la alimentación y de las dietas es escuchar a nuestro cuerpo, él sabe mucho mejor que los doctores o los magíster de la estética lo que le conviene o no. Nuestro cuerpo sabe lo que le hace daño y lo que no, lo que es un capricho de la gula y lo que es una necesidad energética de nuestro cuerpo físico. No debemos marcarnos metas estadísticas o estéticas porque acabaremos muy mal. Le damos al cuerpo lo que necesita, lo que nos pide y si alguna vez nos permitimos placeres de la gula, que sepamos que eso no se ha eliminado si el ejercicio físico o el gasto ha sido superior a lo que ha entrado en el almacén.

-Es mucho más efectivo un trabajo serio sobre los chakras que cualquier dieta alimenticia. Una vez que los chakras se han abierto y regulado, el cuerpo físico se vitalizará, sanará de sus enfermedades y la alimentación se acompasará a las necesidades energéticas y no a las adicciones o a las consecuencias de nuestros trastornos de personalidad.

Otro día seguiremos con el entrenamiento energético, que tiene muchas variantes.

PRANAYAMA Y MANTRAS

Trabajar con la respiración es fundamental, pero como el trabajo más serio y concienzudo debe realizarse siempre bajo la dirección de un maestro experto, y yo no lo soy, nos limitaremos a trabajar con la respiración más sencilla, haciendo aquellos ejercicios que nunca nos causarán problemas y son fáciles de manejar. Hemos trabajado con la respiración automática, la alterna, la respiración doble, lo importante es que siempre entre el máximo de aire posible a nuestros pulmones, llegando hasta el fondo, cerca del diafragma. Habrá momentos en que necesitemos una respiración negativa para combatir resfriados o gripes o para centrarnos en lo que estamos haciendo, con los pies en la tierra, o para combatir delirios. Habrá otros en los que necesitaremos energía positiva, espiritual, que nos eleve del pantanoso marasmo de la materia. La experiencia y la experimentación nos ayudarán a saber cómo debemos respirar en cada momento.

En cuanto a los mantras y los sonidos cada cual sabrá con el tiempo los sonidos que más le calman o le estimulan, las músicas que son más adecuadas a sus estados de ánimo. Si vemos la música como una terapia y no solo como un divertimento, no nos resultará difícil hacernos conscientes de las mejores músicas para nuestra personalidad en cada momento.

MEDITACIÓN SOBRE LA ANCIANIDAD

Hoy vamos a completar el viaje que hemos estado haciendo por la vida humana, abordando la última etapa antes de la muerte, de la transición. Para ello adoptamos la postura de relajación, subimos desde la planta de los pies a la cabeza. Vamos a visualizarnos en la oscuridad del universo, lejos de los soles y las estrellas. Somos un cometa que se mueve en un cielo oscuro. No sabemos a dónde vamos, porque no recordamos el anterior paso por ese lugar de la órbita, pero eso no nos preocupa. Vamos a hacer una pequeña recapitulación de la vida de ese “cometa” hasta el momento. Surgió en algún momento del tiempo y en algún lugar. Si bien los primeros años pudo recordar algo de su vida anterior al nacimiento y su movimiento en el espacio recordaba mucho a su experiencia como ser espiritual, pronto su nueva órbita acaparó su atención y se olvidó, casi por completo, de que era un cometa moviéndose en un pequeño lugar de un universo infinito, plagado de otros cometas con otras órbitas. Perdió la perspectiva y se centró en dar órbitas diarias alrededor de un pequeño planeta llamado vida cotidiana.

Cada día se levantaba y pasaba de la oscuridad de la noche a la luz del nuevo día. Nunca se preguntó cómo era posible que al comenzar cada órbita pasara de un día al siguiente. Nunca entendió demasiado bien qué era el tiempo. Cada nueva órbita la marcaba en el calendario y cada cumpleaños iba contando las órbitas llevadas a cabo, 10 años por 365 órbitas, 20 años por 365 órbitas. Eso no era importante para él, solo lo que cada órbita le iba a deparar durante el nuevo día. Ningún día era igual y sin embargo todos se parecían mucho, hasta resultar aburridos muchas veces. Por algún raro designio de los dioses o por algún misterio inextricable su cuerpo iba cambiando, no lo notaba día a día, pero pasadas muchas órbitas el cuerpo casi parecía ser el de otro. El crecimiento paró y comenzó el deterioro, la vitalidad comenzó a decrecer y aquellos tiempos de la infancia en los que podía correr de la mañana a la noche sin cansarse o sin notar el cansancio, pasaron a la historia. Cada día era un desgaste de energía que apenas lograba recuperar en el sueño.

Los acontecimientos a lo largo de cada órbita fueron muchos y algunos espectaculares. Se encontró con otros cometas e hicieron órbitas juntos, de hecho aún sigue orbitando con algunos. Hubo días tristes y días alegres, momentos en los que parecía acercarse el fin del mundo y momentos en los que parecía haber vuelto a renacer. La visión de la vida como un momento eterno en el tiempo que nunca iba a desaparecer pronto resultó imposible. A pesar de sus esfuerzos el cometa seguía deslizándose por el universo, hacia algún horizonte inexplorado, y no realizando órbitas alrededor de un planeta llamado vida cotidiana. La certeza de la muerte se fue haciendo cada vez más patente. Otros cometas explotaban en el aire o caían sobre planetas en erupción o desaparecían sin más. Pero él seguía pensando, o al menos lo intentaba, que su trayectoria por el cielo sería eterna.

La recapitulación de esas órbitas, de esa trayectoria en el cielo, nos ha llevado algunas meditaciones. En otro momento trabajaremos con la recapitulación, tal como se la enseñó don Juan Mathus a Castaneda. Hoy vamos a hacer avanzar mentalmente a ese cometa hacia el futuro y nos vamos a situar en órbita alrededor de un planeta en un día futuro. Ese día podría ser más o menos como éste:

-Tenemos 75, 80, 90 años. Estamos en una residencia o en casa, con los hijos, o vivimos solos, intentando esperar la llegada de la muerte con una cierta dignidad. Nuestra memoria ha ido flaqueando. En algunos casos ha desaparecido casi por completo, sufrimos Alzheimer o demencia senil. Nuestra personalidad es un cuerpo que otros tienen que atender y al que nosotros apenas reconocemos. En los escasos momentos de lucidez pensamos en nuestra vida, en lo que fuimos y en lo que somos, un desecho humano. Otros han tenido más suerte o se han cuidado mejor y aún pueden salir a pasear, a charlar, llevan una vida como a cámara lenta, pero es vida. Se sientan en un sillón, delante del televisor, y antes de dormirse recapitulan lo que ha sido su vida. Nunca la hubieran imaginado tan fugaz, es como si ayer fueran niños y hoy de pronto se hubieran transformado en ancianos. Muchos seres queridos han muerto. La soledad es algo palpable. ¿De qué me ha servido la vida? Si la analizamos desde la perspectiva que teníamos de ella hace años, podríamos decir que no nos ha servido de nada. El dinero conseguido con un trabajo duro, ahorrado, acaparado, se ha ido entre unas cosas y otras, lo poco que queda se lo dejamos a nuestros hijos, en el caso de haberlos tenido o quedará para papá Estado. Nuestras posesiones son ahora más una herencia que algo que nos pertenezca. Ya no tenemos coche porque no somos capaces de conducir. Todo lo que anhelamos ahora nos importa un pito. Solo llegar a mañana con el mínimo de dolor posible, que la enfermedad no nos incapacite, que podamos vivir el año, los dos años, los meses, que nos quedan de vida, con un mínimo de consciencia, con una mínima calidad de vida, con una cierta alegría y felicidad, aunque solo sea una sombra. ¿Qué nos queda? ¿Qué nos quedará?

Tan solo las lecciones que aprendimos, tan solo lo que evolucionamos espiritualmente, porque cuando llegue el momento, que veremos en otra meditación, lo único que podremos hacer será trasladar energéticamente nuestra mente, nuestras emociones y recuerdos al cuerpo de luz, que sobrevivirá a la muerte del cuerpo físico, y con ellos intentar regresar al mundo espiritual con la alegría ingenua y maravillosa del niño al que le quedaban unos meses para nacer. Nada de lo que aquí poseímos nos lo llevaremos, las cosas materiales quedarán en el mundo material, todo lo que algún día creímos eterno ahora se nos escapa de las manos. Solo quedan nuestros recuerdos, la evolución de nuestra consciencia y el amor que dimos y recibimos, que ahora se nos aparece como un maravilloso universo espiritual y atemporal del que siempre dispondremos.

Pero aún nos queda algo que hacer. Esa novela que quisimos terminar, esa visita turística que nunca pudimos hacer, ese tiempo disponible para pasear con nuestro perro sin la menor prisa. Siempre hay algo interesante que hacer, la ancianidad no es el fin de todo, el desahucio sin preaviso y sin contemplaciones. Nos estamos preparando para decir adiós. Seguimos viviendo como el guerrero impecable que hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo. Pero ese tiempo aún no ha llegado, aunque a algunos nos queda poco. Hemos hecho un viaje ficticio al futuro. Ahora regresamos a nuestro momento en el tiempo y en el espacio. Estamos orbitando el planeta de nuestra vida cotidiana. Son las 8,30 de la tarde de un día, de un año de nuestras vidas. Hemos visto el pasado y hemos visto el futuro, ahora sabemos que nada es realmente importante salvo amar y ser amados, salvo hacer lo que tenemos que hacer a cada momento. No nos vamos a llevar nada a nuestra próxima etapa de viaje en el universo, nada, por lo tanto que las preocupaciones por las cosas materias sean las imprescindibles. Tenemos la mano de la muerte en nuestro hombro izquierdo, como le enseñó a visualizar don Juan a Castaneda, y eso es algo que nunca deberíamos olvidar.

Retomamos el cuerpo físico, nuestra órbita cotidiana, nos identificamos con ese cuerpo que es ahora, que en otro momento fue de otra manera y que en un futuro ni nos atrevemos a imaginar. Movemos los dedos de los pies, de las manos, recobramos la consciencia cotidiana como siempre. Nos ponemos en pie.

RECAPITULACIÓN

Seguimos recordando al menos un hecho semanal que bien podríamos anotar en nuestro cuaderno de autoestima, aunque no lo hagamos por falta de tiempo. Seguimos escuchando música y trabajando con los ejercicios que hacemos en clase.

DEBERES

Para la semana que viene nos vamos a fijar en lo que comemos, en cómo lo disfrutamos, en cómo reacciona el cuerpo a los alimentos, en cómo no debimos comer aquello y por qué lo hicimos. Vamos a limitarnos a escuchar la voz de nuestro cuerpo, nada d dietas, nada de meternos en moldes a martillazos. Vamos a .aceptarnos como somos y a preguntarnos por qué somos así. Solo eso. En cuanto comencemos a escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo puede que nos resulte mucho más fácil alimentarnos de forma energética sin necesidad de privarnos del placer de la comida.

Saludo budista

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON TODOS VOSOTROS.





CURSILLO DE YOGA MENTAL 2/25

1 05 2014

CURSILLO DE YOGA MENTAL

SEGUNDA ETAPA/ CLASE VEINTICINCO

Saludo budista.

ENTRENAMIENTO ENERGÉTICO

Aunque cueste hay que entrenar y estar en forma. No debería ser tan difícil como entrenar el propio cuerpo físico, porque el esfuerzo, al menos el esfuerzo físico es mucho menor. Confieso que a mí me cuesta mucho hasta salir a caminar, no digamos ponerme a correr o hacer algún otro ejercicio físico. En mi juventud fui un buen deportista, como lo somos casi todos. Fui jugador de fútbol, un deporte que me apasionaba, y si mi karma hubiera ido por ahí hasta hubiera podido llegar a futbolista profesional. Me gustaba el atletismo, especialmente las carreras largas, de resistencia, en el patio del colegio un compañero de Madrid, a quien llamábamos “madriles” y yo nos poníamos a dar vueltas y vueltas a un rectángulo marcado como campo de fútbol durante todo el recreo. Apretábamos los dientes y buscábamos mejorar cada día, si llegábamos a las cincuenta vueltas, mañana tendríamos que llegar a 51 y así sucesivamente. Llegué a jugar un poco a baloncesto, un poco a balonmano, todos los deportes me entusiasmaban. Dicen que al hacer deporte nuestro cuerpo segrega ciertas sustancias que nos alegran, que nos hacen felices. Es cierto. El deporte, bien entendido, equilibrado, es una fuente de salud, física y psíquica. Pero como sucede con casi todo en la vida, con los años uno va perdiendo entusiasmo, confianza, cada esfuerzo le cuesta más porque la batería energética cada día está un poco más vacía.

En el caso de los enfermos mentales hay pocas cosas que nos cuesten tanto como el ejercicio físico, el energético y hasta cualquier clase de actividad. Recuerdo muy bien cómo a partir de los 20 o 21 años mi frenética actividad como deportista cayó en picado. A partir de mi primer internamiento en un centro psiquiátrico y de la fuerte medicación que me obligaron a tomar me sentí incapaz de retomar cualquier actividad física. Debo decir que comprendo muy bien a los enfermos mentales que están tomando mucha medicación y muy fuerte. Entiendo su falta de interés por el deporte, por moverse, incluso por pasear, por salir a la calle, por todo lo que sea levantarse de la silla o del sofá y hacer algo. Aún teniendo en cuenta que la medicación ha evolucionado mucho desde mis tiempos de enfermo mental, hace más de 30 años, no deja de tener unos efectos colaterales, secundarios muy importantes.

Recuerdo cómo en el psiquiátrico me daban una medicación capaz de dormir a un elefante y aún así el psiquiatra le pedía a los celadores que me vigilaran y me obligaran a caminar, nada de sentarme y amodorrarme. Recuerdo cómo a pesar de todos mis esfuerzos de mi voluntad, me resultaba imposible llegar al final del pasillo y regresar. En cuanto encontraba una silla me sentaba. Llegaba el celador y me acuciaba a caminar un poco más y otro poco más. Conseguía enfadarme, encolerizarme. Le gritaba que cómo diablos pensaba que me iba a pasar el día caminando cuando me daban una medicación que podía dormir a un elefante durante un mes. Aquellas contradicciones del sistema de salud mental me repateaban las tripas y aún me siguen molestando mucho. Sigo viendo a enfermos que parecen zombies, a los que les cuesta desarrollar la actividad más elemental, que cuando tienen que pensar van al ralentí. Encima no se les puede pedir que hagan deporte. Pero yo sí os voy a pedir que hagáis un esfuerzo, los ejercicios de energetización no exigen esfuerzos físicos, son sencillos, solo hay que poner un poco de voluntad y de concentración.

Recuerdo cómo me sentía entonces, como un vegetal, y lo que pensaba, que para “ellos” era mucho más cómodo mantenerme dormido que enfrentarse a mis problemas cuando estaba despierto. Esta es una decisión muy importante, yo diría que hasta espiritual. Un enfermo mental debe saber que tiene todo el derecho del mundo a elegir su destino. Puede elegir ser un vegetal toda su vida o puede exigir al terapeuta que regule su medicación para que al menos pueda desarrollar alguna actividad. Ciertas enfermedades, ciertas patologías, requieren de una medicación constante, especialmente en las crisis, pero ello no implica que la medicación sea tan brutal que convierta al enfermo en un zombi. Puede que una medicación más suave pueda crear más problemas en el enfermo, pero aquí de lo que se trata no es de solucionar todos los problemas del enfermo mental, ninguna medicación conseguirá solucionar nunca todos los problemas de nadie, ni del enfermo mental, ni del enfermo físico ni e las personas sanas y normales. Aceptar que la vida es como es y que no hemos venido aquí de vacaciones es algo fundamental en cualquier persona, mucho más en un enfermo mental. Tenemos que mentalizarnos que se nos exige un esfuerzo, que nada se nos dará gratis, especialmente a los enfermos mentales.

Recuerdo cómo llegó un momento en el que me planteé que para mí era mejor estar muerto que vivir como un vegetal. Luché con denuedo para que la medicación no me convirtiera en un zombi. Durante años, décadas, no pude prescindir de ella, pero al final lo logré. No hay nada más descorazonador para un enfermo mental que tener que luchar con la vida, como una persona normal, al tiempo que luchas porque la medicación no te duerma, no te convierta en un vegetal. Pero ese es nuestro reto. No podemos luchar con lo imposible pero podemos hacer posible hasta aquello que a los demás les parece imposible. Por ello he decidido ir contando poco a poco mis experiencias como enfermo mental, bien dentro del cursillo o en archivos aparte, para que los enfermos mentales no os descorazonéis. No es un camino fácil, exige mucho esfuerzo, pero es posible llegar a la meta. Puede que algunos o muchos tengáis que seguir tomando medicación toda vuestra vida, pero si lográis un dominio de las técnicas de yoga mental es muy fácil que la medicación sea cada vez menor y os permita alcanzar una calidad de vida importante. Para ello hacer ese pequeño esfuerzo de los ejercicios de energetización es fundamental. Para que os hagáis una idea, cualquier persona en un día alegre, soleado, de primavera o verano, disfrutando de la naturaleza, respirando a pleno pulmón, puede, recordando algún momento desgraciado de su vida, la pérdida de un ser querido, por ejemplo, llegar a hundirse, a deprimirse, a llorar, a ver oscuridad donde solo hay luz, a ver nubes donde el sol se asoma radiante. Basta un pequeño esfuerzo, un tiempo prudencial dedicado con intensidad a pensar en esa desgracia para que se produzca una transformación profunda. Pues lo mismo podéis hacer, solo que al revés, podemos ver sol donde hay nubes y sentir alegría en medio de la tristeza. Podéis pensar que es más fácil estar triste que alegre, gran error, nuestra naturaleza está preparada para la salud, la felicidad, la alegría, para disfrutar de lo mejor de la vida, nada le resulta más fácil. La idea de que lo sencillo es dejarse deslizar por el tobogán, bajar la ladera, que subir la cuesta, no es errónea, pero sí lo es decidir dónde está o dónde no está la cuesta. La felicidad es un tobogán, la tristeza es decidir subir la cuesta cuando nada nos impide decidir bajarla.

Vamos a hacer un pequeño esfuerzo y vamos a trabajar con estos ejercicios como si fuera un entrenamiento deportivo. Recordad, ejercicios de calentamiento de taichí, de energetización de kriyayoga, estiramientos físicos, asanas o posturas de yoga físico, pases mágicos de Castaneda, ejercicios de equilibrio de energía. Somos deportistas y vamos a llegar a la meta, no importa tanto ser los primeros, como llegar, y para ello hay que entrenar. El enfermo mental que se deje llevar por la desesperanza será como un deportista que tras una lesión decide no entrenar o hacer el mínimo esfuerzo, nunca logrará llegar a ser lo que fue.

PRANAYAMA, MANTRAS, MUSICOTERAPIA

La respiración es muy importante. Ahora estamos trabajando con la respiración rítmica. Parece sencilla, algo natural, pero si nos observamos nuestra respiración suele estar siempre agitada, desacompasada. El ejercicio es muy sencillo. Inspiramos por la nariz, espiramos por la nariz, sin prisas, contamos hasta tres, 1,2,3 y volvemos a repetir. Estamos así varios minutos, centrándonos en la respiración, notaremos que nos vamos calmando y nos sentimos más vitales. Con este ejercicio entraremos con más facilidad en la relajación y en la meditación.

Cada uno va a elegir su propio mantra o sonido vocal, vamos a trabajar con los sonidos y la musicoterapia, estamos trabajando con el segundo chakra y hemos escuchado música brasileña durante los ejercicios. El canto gregoriano es un excelente mantra y no es tan duro de escuchar.

RECORDANDO EJERCICIOS/BORRAR EL PASADO

Nos vamos a situar en el centro de la alfombra, vamos a caminar como un robot o un hombre máquina al compás de la música que he elegido de Krafwer. Nos movemos como un robot hacia delante y marcamos un lindero. Hacia atrás y hacemos lo mismo, izquierda y derecha. Esas son las paredes de nuestra cárcel, de nuestra celda. Creemos que estamos allí porque nos han puesto y que no podemos salir, porque hay paredes y alguien tiene la llave y no somos nosotros precisamente. Hoy vamos a descubrir que eso no es cierto, que estamos en una cárcel con paredes de papel.

Retomamos el centro. Cerramos los ojos, nos movemos al compás de la música como robots. Y en efecto, así es, porque la imposición de conductas por parte de otros nos ha programado, nos ha transformado en robots, en máquinas programadas, actuamos de una manera determinada porque los demás creen que eso es lo correcto, son ellos los que nos han programado, codificado. ¿Cómo lo han hecho? Vamos a extender las palmas de las manos hacia delante, Vamos a caminar hasta encontrar la pared. La palpamos. Parece sólida, como si fuera de piedra o de cemento. Imposible de romper, imposible salir de ahí. Vamos a visualizar que la pared se ilumina y vemos titulares de periódicos en la pared. Tienen nuestro nombre y dicen cosas como estás: “Fulanita o fulanito -nuestro nombre- es tonto de capirote, no puede salir de casa solo porque siempre le ocurre algo malo, no puedes mandarle a la compra porque le timan el dinero o pierde lo que ha comprado; es tonto, es el último de la clase; es gordo o enclenque y más feo que Picio; no le puedes presentar a alguien porque siempre queda mal con sus tonterías; no le dan trabajo porque viste como un adán y pone cara de no querer trabajar; es un vago, un tonto, tiene mala suerte, es feo, es…” Esos son los titulares de los periódicos de nuestra vida. No los hemos escrito nosotros, los han escrito otros. Nos han programado, nos han convertido en robots, en hombres-máquina.

Nuestro comportamiento se ha basado en estos titulares de la prensa de “los otros”. Nos miramos al espejo y no vemos lo mejor de nuestro rostro, la mirada bondadosa, la boca abierta en una sonrisa, solo nos vemos feos, repugnantes, porque así reza el titular. El pasado nos encadena. Desde niños alguien está diciéndonos todo lo que somos, nuestros padres, hermanos, maestros, amigo, gente de nuestro entorno social…Han puesto una imagen en el espejo que no es la nuestra y nos tenemos que comportar como si lo fuera, tenemos que hacer de tontos del pueblo porque los demás dicen que lo somos, de feos porque alguien nos ha dicho que somos más feos que Picio. Huimos de que nos presenten gente porque en nuestra familia todos creen que les hacemos quedar mal. De aquí puede nacer la fobia social o puede nacer cualquier trastorno. Porque nos han encerrado entre cuatro paredes y nos han convencido de que estamos en una celda.

Vamos a movernos hacia atrás siguiendo el ritmo de la música, somos robots, vemos en otra pared otros titulares, todo lo que nos han dicho, nuestra pareja, nuestros jefes en el trabajo, los políticos en la televisión. “Tonto, eres un tonto, eres tontísimo”. No es de extrañar que nuestro subconsciente se lo acabe creyendo. Nos ponen anuncios todos los días sobre lo mismo, “compre esto, lo otro, es lo mejor, lo más barato”. Y nuestro subconsciente lo acepta y cuando tenemos que elegir, elegimos lo que ha sido publicitado. Nos llaman las operadoras de telefonía todos los días y nos ofrecen mejores condiciones si pasamos a su empresa. Decimos que no e insisten, insisten un día y otro, a una hora y otra. No sabemos por qué lo hacen, porque nosotros ya conocemos su número y no respondemos. ¿Qué buscan, qué pretenden? ¿Qué jefe estúpido les dice que insistan una y otra vez, un día y otro? Podemos entender al empleado que le pagan por eso, le da lo mismo llamar a un número u a otro mientras cumpla el horario y le paguen. ¿Pero y los jefes, la empresa, el consejo de administración? ¿Qué diablos buscan? ¿Creen que somos idiotas?

Esto es lo que nos llevan haciendo desde niños. No somos capaces de creer que nuestros padres quieran nuestro mal, que nuestra familia nos prefiera tontos, que los maestros prefieran suspendernos que aprobarnos, que nuestros amigos elijan tratar con un tímido que con uno seguro de sí mismo. No podemos aceptar que los políticos prefieran una sociedad de borregos que una sociedad formada por hombres libres que eligen pero piden cuentas, que no son irresponsables, que no aceptan que este sea el mejor de los mundos posibles. No podemos creer que a las empresas, a la publicidad le resultemos mejor si somos robots que si somos personas libres. ¿Qué sucede? ¿Estamos en un mundo de locos? Efectivamente, los locos nos han hecho creer que somos locos, los robots nos han programado para que seamos como ellos. Estamos en nuestra celda de tres por cuatro, formada con paredes de hormigón, somos robots y nos movemos al compás de la música.

Pero podemos romper las paredes, salir al aire libre, ser libres. ¿Cómo? Es un pasado robótico el que nos ha encerrado aquí. Borremos el pasado. Borremos los titulares de las paredes y si las personas que los han escrito insisten y nos intentan controlar y manipular, también les borramos a ellos de nuestra mente, de nuestro pasado. Ya no están. Ahora vamos a tomar una decisión: Quiero ser libre, voy a borrar mi pasado, las paredes de mi celda no son de hormigón, son de papel.

Desde el centro caminamos, pero ahora no como un robot, sino como una persona, segura de sí misma, firme en su decisión. Damos dos pasos, doblamos las rodillas, nos situamos en la postura del jinete. Vamos a hacer el ejercicio de artes marciales, Movemos el brazo izquierdo, con el puño cerrado hacia delante, lo hacemos retroceder y ahora disparamos el derecho con toda nuestra fuerza, en un impulso poderoso e irresistible. Gritamos como en artes marciales.

Ahora avanzamos y palpamos con la palma de las manos. Hemos hecho un gran agujero. Efectivamente las paredes de hormigón era de papel. Los titulares de los periódicos eran mentira, una farsa. No somos tontos, no somos feos, no somos borregos, no somos robots. Somos lo que somos, ahora, no lo que fuimos en el pasado, lo que nos han dicho que fuimos. Somos personas libres, tomamos nuestras decisiones. Hacemos lo mismo con las otras tres paredes. Ahora abrimos los ojos y salimos al campo, saltamos de alegría, éramos prisioneros, reclusos y ahora somos libres. Éramos prisioneros de nuestro pasado, de los otros, de la imagen en el espejo y ahora somos libres, podemos empezar desde cero. Nos miramos en el espejo y vemos lo que somos, no lo que los demás quieren que seamos. Somos asertivos, no nos asustamos, no tenemos miedo. Lo hemos hecho y lo podemos hacer todos los días. Nada nos lo impide porque nuestra cárcel es de papel y nosotros somos hombres libres.

RELAJACIÓN Y MEDITACIÓN

TRABAJANDO CON CONOS DE LUZ

Vamos a trabajar con todos los chakras a la vez en el ejercicio de los conos de luz. Nos relajamos tumbados en el suelo, como siempre. Ojos cerrados, respiración rítmica. Nos visualizamos en el bosque. Somos sacerdotes druidas. El suelo es verde, la hierba suave y agradable de pisar. Escuchamos música celta, una danza ritual. Nos tomamos de las manos, danzamos. Nos movemos hacia la izquierda, nos detenemos, nos movemos hacia la derecha. Nos detenemos vamos hacia el centro con las manos extendidas. Retrocedemos. Seguimos el compás de la música. La tarde cae sobre el bosque. Escuchamos ruidos de pájaros, la brisa en las hojas de los árboles, el rumor del agua en los arroyos. Estamos protegidos por el círculo de nuestras consciencias, nadie puede llegar a nosotros, nadie puede hacernos daño. No buscamos nada, no tenemos prisa. Danzamos.

Nos separamos, buscamos nuestro propio ritmo, nuestra propia danza. La noche cae, sale la luna. El claro se ilumina con luz blanca. Nos tumbamos sobre la hierba.

Visualizamos que de la planta de los pies sale un cono de color rojo-sangre que se enraíza en la tierra, nos ata a ella y por ese cono recibimos la energía terrestre. Visualizamos que de la coronilla sale un hilo blanco de luz que sube hasta el cielo, hacia las estrellas y se une a ellas. Estamos atados a la tierra y al cielo.

Visualizamos un cono de color rojo-anaranjado que sale del primer chakra, del perineo, hacia lo alto, y otro hacia abajo, enterrándose en la tierra. Vemos con claridad el color, el cono de luz, es intenso. Ahora subimos y visualizamos que del plexo solar salen dos conos de luz amarillo-sol, hacia arriba y hacia abajo. Del corazón otros dos conos color verde. De la carggante dos conos color índigo. De la frente y nuca dos conos color azul

Vamos a visualizarnos como pintores, tomamos un pincel limpio, lo introducimos en el cono rojo y lo cargamos de pintura. Ahora, meticulosamente, sin prisa, nos pintamos el bajo vientre, intestino, riñones, órganos, genitales, ano… donde sentimos dolor, molestias, allí donde hemos sufrido enfermedad el pincel se detiene y pinta con mayor intensidad. Ahora vemos cómo nuestro bajo vientre vibra y es de un color rojo intenso.

Hacemos lo mismo con el resto de conos, cambiamos de pincel, lo introducimos en el color, tomamos pintura y pintamos cada parte del cuerpo. Ahora todo vibra y nuestro cuerpo de luz tiene diferentes colores, rojo, amarillo, verde, índigo, azul. Somos un arcoiris.

Somos luz, somos libertad, nuestra mente nos lleva a donde queramos, a cualquier lugar del mundo. Estamos en el desierto, tumbados en la arena cálida, caminamos hacia las pirámides, nos introducimos en ellas, vocalizamos mantras, Regresamos al desierto y a la noche, al silencio, somos luz y libertad, no hay temor, no hay miedo, no hay enfermedad. Elegimos despertarnos en cualquier parte del mundo. Retomamos nuestro cuerpo físico y nos despertamos como siempre.

RECAPITULACIÓN

Es importante que sigamos con nuestro cuaderno de autoestima, aunque no anotemos, al menos que cada semana elijamos un momento del que sentirnos orgullosos. Escuchemos música. Hagamos los ejercicios y esta semana, como deberes, vamos a trabajar con los conos de luz antes de dormir.

Siempre atentos, un guerrero impecable no se duerme en los laureles. Nos autoobservamos y elegimos la estrategia, aceptamos en cada momento lo que tenemos que hacer y no nos dejamos atrapar por lo que hicimos. No sentimos remordimiento, no sentimos culpa. Hacemos lo que tenemos que hacer. Confiamos en que las fuerzas que dirigen el universo nos sean favorables.

En cuando pueda os pasaré unas fotocopias. Vamos a trabajar con la astrología unida a las flores de Bach que nos permitirán conocer el material de que está hecho nuestro carácter. Luego si alguno quiere ir a algún terapeuta naturista y trabajar con la flor de Bach Adecuada a su carácter, puede hacerlo.

Saludo budista.

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CON VOSOTROS.