CITAS DE KRISHNAMURTI VII

26 03 2017

CITAS DE KRISHNAMURTI

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AMOR, SEXO Y CASTIDAD

-Tener una relación con otro sólo es posible cuando no hay imagen.

-Establecer una verdadera relación es destruir la imagen.

-En el instante en que no presto atención, el pensamiento asume el mando y crea la imagen.

-Para mirar tiene que haber silencio.

-¿Por qué tenemos imágenes acerca de nosotros mismos?

-Buscamos el placer y deseamos que toda relación se base en él.

-El placer es la continuación y el cultivo que el pensamiento hace de una percepción.

¿Cuál es el origen del deseo?

-No se trata de que no tengan deseos, sino sólo de que la mente sea capaz de mirar sin describir lo que ve.

-Uno no puede estar atento al deseo si lo condena.

-Ofrecer resistencia al dolor o perseguir el placer, ambas cosas dan continuidad al deseo.

K

-El hombre que ha reprimido sus sentidos y se ha vuelto insensible, no sabe qué es el amor.

-Dejar el deseo en paz, dejar que se desate o que se consuma.

-Encontraremos que amor, deseo y pasión son la misma cosa. Si destruimos lo uno, destruimos lo otro.

-El acto en  sí jamás puede ser un problema; lo que crea el problema es el pensamiento acerca del acto.

-En lo que se interesa la mayoría, es en la pasión de la lujuria.

-Cuando hay amor, el sexo jamás es un problema.

-Un hombre que ama es puro, aunque pueda ser sexual.

-Si uno niega la sexualidad, debe cerrar los ojos y no mirar nunca nada.

-Si el sentimiento sexual nace del amor, no es lujuria, aun cuando pueda haber en ello un gran deleite.

-La castidad puede existir solo cuando hay amor, y sin amor no hay castidad.

-Jamás hemos dicho que el amor y el sexo son dos cosas separadas, el amor es total, no puede ser dividido.

-El esfuerzo dedicado a la represión, al control, a esta negación del deseo, distorsiona nuestra mente.

-Cuando vemos todo este cuadro como un hecho real, entonces el amor, el sexo y la castidad son una sola cosa.

-Uno tiene que descubrir cómo vivir con otra persona, sin ningún sentido de la lucha de del amoldamiento.

-Cuando uno ama a su esposa, no la domina.

-El matrimonio como costumbre, como cultivo del placer habitual, es un factor de deterioro, porque en el hábito no hay amor.

-El amor en la relación es un proceso purificador, puesto que releva las modalidades del yo.

-El amor no es un proceso del pensamiento.

¿Es permanente el amor?

-El estado de amor no es del pasado ni del futuro.

-Cuando amamos a alguien, no hay división entre el hombre y la mujer.

-El amor surge a la existencia cuando comprendemos en su totalidad nuestro propio proceso.

-En el momento en que tengo conciencia de que amo, ha surgido la actividad del yo; por lo tanto eso deja de ser amor.

-Cuando amamos no existen ni el “tú” ni el “yo”.

krishnamurti

BIBLIOGRAFÍA DE KRISHNAMURTI

https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Bibliograf%C3%ADa_de_Jiddu_Krishnamurti

BIOGRAFÍA DE KRISHNAMURTI

https://es.wikipedia.org/wiki/Jiddu_Krishnamurti

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IN MEMORIAM 11M-2017

10 03 2017

NOTA ACTUAL/ En este año 2017 he sentido el impulso de reanudar aquella serie de pequeños relatos que iniciara tras los atentados del año 2004. No sé la razón, tal vez el sufrimiento como enfermo mental a lo largo de toda mi vida me parece ahora muy poca cosa comparado con el sufrimiento infernal que generó aquel atentado brutal e inhumano. Aprovecho también para reiterar que aunque algunos de estos relatos están basados en alguna de las víctimas reales del 11-M buena parte de ellos son pura ficción, es decir, me he imaginado lo que pudo haber ocurrido, aunque no me consta que ocurriera. Los nombres, biografías y datos sobre las víctimas mortales están recogidos en las correspondientes y siniestras listas y los he podido encontrar sin dificultad en Internet, no así los de todos los heridos que no fallecieron ni tampoco el de todos los viajeros de aquellos trenes de la muerte, como tampoco el de todas aquellas personas que por un motivo u otro no subieron a aquellos trenes cuando era habitual que lo hicieran o pensaban hacerlo aquel día infernal pero el destino decidió que sus vidas no fueran segadas en aquel momento. Estoy convencido de que no todos los pasajeros de aquellos trenes contaron su experiencia o facilitaron sus nombres y biografías a los medios de comunicación. También imagino que no todos los que por un motivo u otro no subieron al tren aquella mañana se atrevieron a contarlo, bien porque están solos, no tienen familia o porque decidieron callar por respeto a las víctimas o por no preocupar a sus seres queridos. Con el relato sobre el enfermo mental, que añado a esta serie sobre las víctimas del 11-M, quiero acordarme de todos aquellas personas anónimas que viajaron en los trenes y salieron ilesas y nunca quisieron contar su historia, también de aquellos que fueron atendidos de lesiones leves y pasaron desapercibidos en medio de aquel apocalíptico caos, así como de aquellos que aunque tenían previsto subir a los trenes no lo hicieron por algún motivo y decidieron no hablar de ello.

Estoy convencido de que esta historia ficticia no puede ofender a nadie y tampoco hará olvidar a las verdaderas víctimas de aquella tragedia, sobre las que espero seguir escribiendo, esperando que el paso del tiempo no sea sinónimo de olvido. Aunque solo sea por mi condición de enfermo mental creo que siempre les seguiré debiendo a las víctimas, familiares y supervivientes de aquella tragedia mi fraternidad en el dolor, siendo muy consciente de que hay un matiz importante entre su dolor y el nuestro, el de los enfermos mentales, el suyo es el dolor causado por la violencia, el terror y la inhumanidad de sus semejantes, y el nuestro, el de los enfermos mentales, es producto de una enfermedad, que aunque nunca escogimos libremente, sí es cierto que no estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para superarla y con ello atenuar tanto nuestro sufrimiento como el de nuestros seres queridos. Pienso y seguiré pensando que debería haber una gran fraternidad entre todos los seres humanos que sufren, entre todas las víctimas de la violencia, el terrorismo, la enfermedad o la falta de fraternal y generosa empatía por parte de quienes no sufren hacia todos los que sufren, todas las víctimas, sobre este planeta de nuestros pecados. Una vez más mi fraternal abrazo espiritual y afectivo hacia las víctimas del 11-M y sus familiares.

IN MEMORIAM VÍCTIMAS 11-M-DESCANSEN EN PAZ

UN HOMBRE SIN SUERTE

Todos hemos confesado alguna vez, en tono de broma, eso de que no tenemos suerte, estamos “gafados”, mira que tengo mala suerte, tío. Todos hemos utilizado alguna vez esos viejos tópicos del habla popular: Si alguna vez se me ocurre poner un circo, me crecen los enanos; nunca me ha tocado nada, ni una muñeca pepona en una rifa, ni siquiera la “pedrea” en la lotería de Navidad, nada de nada.

Muchas gracias, hombre, por lo que a mí me toca, nos puede responder nuestra esposa, nuestra pareja, nuestra novia. Sonreímos y farfullamos: No es eso, hermosa, no quería decir eso. Y ella lo sabe y nosotros también. Me refería a que me han robado el coche tres veces. ¿Es eso normal? Parece como si fuera el mismo ladrón que ha decidido hacerme la puñeta porque le caigo mal, aunque no me conoce. Ha debido tomar la matrícula y cuando ve mi coche aparcado por ahí, ¡pues dale!, ¿para qué voy a buscar otro? Solo tienes que preguntar en tu entorno. ¿Cuántas veces te han robado a ti el coche? A mi ninguna. A mí una vez, pero es que vivo en un barrio muy problemático. Pues a mí tres veces, lo ponga donde lo ponga, y no es un coche llamativo, no es un coche de alta gama.

A todos nos pasa alguna vez, sobre todo cuando estamos bajos de ánimo, cuando atravesamos una mala racha. Hay días aciagos. Se va la corriente y no teníamos pilas en el radio-despertador, llegamos tarde al trabajo, el jefe nos echa la bronca; se me ocurre comer en una tasca y algo me hace daño, toda la tarde con diarrea; por si fuera poco me dan un golpe en el coche al salir del parking, y juro que yo no tuve la culpa, para rematar el día pierde mi equipo y por goleada. Es que soy gafe, te lo juro, si monto un circo me crecen los enanos.

Algunos llegamos a sugestionarnos con esas cosas y cuando un día la mala suerte nos da una bofetada nos preparamos para lo que sigue. Salta el diferencial con el frigorífico, voy a tener que comprar otro; al gatito se le ha ocurrido jugar con el móvil que había dejado encima de la mesa, y ¡zás!, cae al suelo y luego escucho a los que me llaman como si estuvieran en Siberia. Por si fuera poco…Algunos llegan a obsesionarse con su supuesta “gafería” y deciden no jugar a la lotería en el trabajo porque entonces no les va a tocar a los compañeros, o terminan creyendo en el mal de ojo, a escondidas, aquel me ha mirado mal, por eso hoy he tenido un día tan puñetero.

Él no era de esos. Lo del coche sí es mala suerte, pero sin duda se trata de algo puntual. Tengo una maravillosa mujer, dos hijos responsables y cariñosos, un carguito en un banco, económicamente vamos bien, no tendría sentido quejarme de cómo me va en la vida. Pero algo hay que decir cuando te toman el pelo con lo del coche. No, no me he obsesionado con ello, aunque la noche del tercer robo no pude dormir, dando vueltas y más vueltas en la cama, pensando en eso de la suerte y la mala suerte. Todo parece aleatorio, lo sé porque trabajo con números, un número es un número y si lo sumas o lo restas te da otro número, eso es todo. Cualquiera puede ir por la carretera y el conductor suicida te toca a ti y no a otro, es mala suerte, es aleatorio.

Tres meses antes de la tragedia había sido trasladado a una sucursal de Madrid desde una ciudad del extrarradio. De haber seguido allí seguramente no hubiera tenido que tomar aquel tren, aunque nunca se sabe cómo se las gasta el destino. Era un hombre sencillo y hogareño, le gustaba pasar algunas tardes disfrutando de una tortilla de patata y jugando a las cartas. Durante la semana iba al polideportivo a nadar un rato, le encantaba este deporte y le gustaba disfrutar de la piscina comunitaria en verano. Se le consideraba una buena persona y un buen compañero de trabajo. Todo parecía ir perfectamente encarrilado hasta que esa mañana alguien decidió que iba a matar, aleatoriamente a quienes iban en unos determinados trenes, a una determinada hora. Cuando un ser humano decide quitar la vida a otros seres humanos, por las sinrazones que sea, ha decidido quitarle a Dios sus prerrogativas, ocupar su lugar, y se transforma en una bestia sin entrañas, porque la divinidad es algo demasiado misterioso para interpretar su papel en la representación de la vida.

Una esposa destrozada, unos hijos sin padre, unos amigos y compañeros traumatizados. Nadie entiende nada. Por muy misteriosa e impredecible que sea la vida, todo ser humano tiene el sagrado derecho de lidiar con su propia suerte, fuere cual fuere. Una bomba colocada por el odio nada tiene que ver con la suerte, es un asesinato vil, perpetrado por quien se cree Dios cuando es solo una partícula infinintesimal en un universo infinito, como todos. Aunque la vida sea corta, frágil, inesperada y la mayoría de las veces injusta –o al menos así lo creemos- el derecho a la vida y a la libertad es sagrado y quienes lo pisotean sin la menor conciencia de culpa sufrirán la justicia kármica en la que algunos confiamos, aunque no pueda ser demostrada matemáticamente.

Nos podríamos preguntar qué es en realidad la suerte. Poseer algunas cosas no implica haber tenido suerte en la vida, cada uno tiene sus valores y lo que es buena suerte para unos es pésima suerte para otros. Aunque la caprichosa suerte nos concediera todo lo que deseamos, siempre sería algo fugaz. Tal vez a lo único a lo que se le podría llamar suerte es haber amado y sido amado, haber disfrutado del cariño de otras personas y haber sido capaz de entregarlo a todas las personas que pasan a nuestro lado en cualquier momento de nuestras vidas. Pero eso no es suerte, esa es una decisión libre de una voluntad firme plenamente consciente de que lo único que puede llenar nuestro infinito vacío es el amor.

QUIEN AMA A LOS NIÑOS AMA LA VIDA

De niño estudié el catecismo, como todos los niños de mi generación, luego, en un colegio religioso, llegaría a saber casi de memoria la Biblia. Las frases del evangelio que más me impactaron entonces tenían que ver con los niños. Si no os hiciereis como niños no entraréis en el reino de los cielos. Quien escandalizare a uno de estos pequeñuelos más le valdría que le ataran una piedra de molino al cuello y lo arrojaran al mar. Entonces no dejaba de preguntarme por qué los niños éramos tan valiosos y por qué los adultos eran tan distintos de nosotros, tanto que si no dejaban de ser adultos y se volvían de nuevo niños jamás llegarían a pisar el reino de los cielos.

Ahora, camino de la vejez y de la muerte, veo al niño que fui y lo comprendo todo. Como seguramente lo comprendió con la luz que se abría ante ella. Era una chica de veintiocho años y daba clases de español a chicos rumanos y chinos. Era una chica alegre que amaba la vida, como no podría ser de otra manera si amaba a los niños. Era dinámica, comprometida, tenía novio, una hermana pequeña, unos padres, pero sobre todo tenía a sus niños. Desde pequeña había tenido clara su vocación y había dado todos los pasos necesarios al respecto. Nada tuvo esto que ver con su destino, porque fueron otros los que decidieron segar su vida. No se muere porque alguien juega a los dados en alguna parte, o mueres porque la muerte te lleva cuando ella quiere, sin que se pueda hacer nada al respecto, o te mueres porque te matan quienes no respetan la vida, ni quieren a los niños, ni comprenden que Dios no puede aceptar sacrificios humanos, y menos de víctimas inocentes, ni siquiera su propio sacrificio, porque el único Dios posible no es un Dios vengativo y cruel, sino un Dios amoroso que sobre todo quiere a los niños.

Aquella chica debió comprender todo esto mientras ante ella se abría una puerta de luz, porque quien ama a los niños tiene asegurado el reino de los cielos.

ADVERTENCIA

Este relato es pura ficción, nunca ocurrió, y cualquier parecido con una persona concreta sería pura coincidencia no buscada, salvo que el personaje se parezca al autor. Las personas con enfermedad mental no somos egoístas, incapaces de actos generosos, no carecemos de empatía hacia el prójimo y podríamos entregar nuestra vida para salvar a otros, pero nuestra enfermedad nos lleva a donde no queremos ir, huyendo de una vida que no somos capaces de afrontar. Me llama la atención que buscando documentación para esta serie de relatos no haya encontrado a una sola persona con enfermedad mental que viajara en aquellos trenes o que ayudara tras la espantosa tragedia. Los enfermos mentales parecemos no existir porque nunca salimos a la luz. ¿Es enfermedad mental el síndrome postraumático? Muchas personas que sufrieron en sus propias carnes aquella tragedia luego tuvieron que ser tratadas psicológicamente, conforme a unos protocolos que he encontrado en Internet, y algunas de ellas, por desgracia, se puede decir que ahora sufren de una enfermedad mental, creo que les podría llamar hermanos sin ofenderles. Hace unos días, por casualidad, pude ver un documental sobre el 11-S, que tenía con otros en una cinta grabada hace años. Estaba dedicado a los heroicos bomberos y policías que estuvieron en la zona cero tras la catástrofe. Muchos de ellos contrajeron enfermedades físicas debido a la inhalación del polvo de los edificios derribados. El documental no hablaba de enfermedades mentales, pero sí dejaba bien claro cómo aquellos increíbles seres humanos fueron abandonados a su suerte por los políticos que prometieron que se saltarían la burocracia para ayudarles. Los políticos siempre se lavan las manos en estos casos y siempre se arrojan las víctimas unos a otros. El personaje de este relato no existe y su historia nunca ocurrió, pero bien pudo ocurrir. Tal vez el enfermo mental que fui hace años se hubiera comportado como nuestro personaje de haber ido en uno de aquellos trenes, o tal vez hubiera dado su vida por salvar a otro, de haber podido, de haber surgido la ocasión, porque ciertamente si hay una persona a la que le costaría menos que a otras dar su vida por los demás es un enfermo mental que quiere morir y que ha intentado suicidarse unas cuantas veces. Este relato no es un homenaje a las personas con enfermedad mental, es simplemente la constatación de una realidad, todo el mundo sabe que existimos, pero no nos pueden encontrar porque una de nuestras obsesiones es pasar desapercibidos. Este relato sí es un homenaje a las personas con enfermedad mental que iban en aquellos trenes. Porque seguro que iba alguna, no puede ser que con unas estadísticas tan elevadas de enfermos mentales ninguno de ellos hubiera subido a alguno de ellos.

EL ENFERMO MENTAL

Su jefe le había dicho que no podía tomarse otra licencia por enfermedad, que no podía volver a quedarse de baja lo que restaba de año o se atendría a las consecuencias. Por eso había pedido las vacaciones para disfrutarlas durante aquel mes de marzo. Estaba mal, muy mal, vamos como casi siempre, necesitaba un tiempo para estar solo, tomarse la medicación y dormir sin el terrible esfuerzo que suponía levantarse todas las mañanas e intentar concentrarse en el trabajo. Curiosamente había decidido madrugar aquel día porque así le daría tiempo a comprar una nueva tienda de campaña –la otra estaba muy vieja y con agujeros- y ha hacer otros recados y compras antes de tomar el autobús, que enlazando con otros, le llevaría a un lugar solitario de una montaña poco concurrida. Allí pasaría el supuesto mes de vacaciones, solo, durmiendo, comiendo si tenía hambre y tratando de llevar las cuentas para regresar a tiempo al trabajo. Tal vez –esto también se le había pasado por la cabeza la última noche- encontrara la forma de suicidarse sin llamar la atención y sin sufrir demasiado. Llevaba suficiente medicación para un mes –le había contado a su psiquiatra lo de las vacaciones- y sería suficiente para dormirse para siempre, en el caso de que así lo decidiera, algo que no podía descartar.
La noche anterior había reducido la medicación para no quedarse dormido y escuchar el radio-despertador, aún así no pudo evitar cerrar los ojos y dormitar en el tren. La explosión lo lanzó contra las paredes del vagón y quedó atrapado entre los hierros. Desde allí pudo escuchar los quejidos, las voces, los gritos horrísonos de otros viajeros. Forcejeó por librarse para poder ayudar, pero al hacerlo descubrió una gran mancha roja sobre el pecho de su camisa. Se sentía tan mal que no era capaz de pensar con claridad. Solo una idea daba vueltas en su cabeza. Me voy a morir, ya no necesitaré suicidarme. Espero al menos que el destino haya cambiado mi vida por la de otro que se merece vivir más que yo.
Fue en ese momento cuando comprendió que no podía ser encontrado allí y tratado como el resto de las víctimas. El no se lo merecía. Quería morir solo, esa era una de las obsesiones de su patología como enfermo mental. Que nadie supiera que había muerto, que nadie pudiera identificarle, que su cuerpo se pudriera en cualquier lugar solitario y reposar entre los arbustos, como un ser inanimado.

Tengo poco tiempo, pensó, y redobló los esfuerzos. Pudo salir de donde estaba atrapado y se movió como pudo hasta encontrar un hueco por el que salir de aquel amasijo de hierros. Nunca supo lo que hubiera hecho de haberse encontrado con alguna víctima que necesitara de su ayuda. Los cuerpos que encontró estaban desechos, eran auténticos despojos. Su mente recibió tal impacto que luego sería incapaz de recordar los detalles de aquel infierno. Seguramente debió de arrastrarse como pudo por las vías hasta alejarse lo suficiente del tren de la muerte. Se encontró en un descampado, escondido tras unos arbustos. Tenía el cuerpo tan magullado y dolorido y su mente estaba tan trastornada que cerró los ojos y se dejó ir, pensando que al fin la muerte le acogería en su seno. Antes de perder la consciencia sintió la viva necesidad de rezar e inició un padrenuestro que murió en sus labios secos antes de poder terminar la primera frase.
Cuando despertó era de noche. Tardó en recordar lo sucedido. Estaba vivo. No era posible. Se desabotonó la camisa y tanteó su pecho. No encontró herida alguna. Se palpó el resto del cuerpo, no parecía tener heridas graves, solo moratones, magulladuras, rasguños. La sangre lo había engañado. Una idea macabra acudió a su cabeza. ¿Y si se tomara ahora todas las pastillas? Había tenido la precaución de meter los dos tubos en el bolsillo del pantalón. Se conocía bien y sabía que la posibilidad de perder la bolsa de viaje con la ropa era algo más que probable. ¿Seguirían allí? Vació los bolsillos. En efecto, allí estaban las pastillas, la cartera, las llaves y una navaja multiusos a la que tenía mucho apego.
Lo estuvo pensando mientras contemplaba las luces a lo lejos. Por fin decidió que no les podía hacer semejante afrenta a las víctimas de aquel atentado, porque ahora no tenía la menor duda de que era un atentado, alguien había puesto una bomba en el tren, no existía otra explicación. Seguramente habría muchos muertos y heridos, muchas familias rotas para siempre. Se maldijo, maldijo su suerte, gritó de impotencia. Dios no le podía haber hecho aquello. A él no le importaba morir, al contrario no dejaba de suplicar porque la parca se lo llevara cuanto antes. Se habría cambiado por cualquiera sin dudarlo, por un niño, por una mujer, por cualquiera. Era una maldita jugarreta sin sentido. ¿Por qué Dios no aceptaba aquel intercambio? Aún estaba a tiempo. Alguien estaría en el hospital debatiéndose entre la vida y la muerte. Pues bien, Dios, llévame a mí y deja que él viva. Pero sabía muy bien que las cosas no funcionaban así. Si Dios existía no era humano y sus designios nada tenían que ver con nuestros pensamientos y deseos. Y si no existía y todo era aleatorio alguien estaba metiendo la mano en algún sitio para que él siguiera vivo cuando quería morir y otros morían cuando querían vivir. Seres queridos destrozados por la tragedia. A él no lo esperaba nadie, estaba solo. ¿Por qué Dios no iba a aceptar el intercambio?

Como en un sueño creyó recordar una parada en aquella huída hacia la muerte. Su obsesión era alejarse lo más posible y cuanto antes, mientras escuchaba las sirenas. Convencido de que iba a morir decidió librarse de la documentación, enterrándola en un agujero que cavó en el suelo terroso. Tampoco podían encontrarle con los tubos de pastillas,, nadie debería saber que era un enfermo mental. ¿Lo había hecho? Recordó que tenía los tubos en las manos. Miró en la cartera. La documentación continuaba allí. ¿Había sido un sueño? ¿Un delirio? No podía soportar aquella angustia. Respiró con fuerza, jadeó. No podría pasar la noche así. Abrió uno de los tubos y se tomó un par de tranquilizantes. Se lo pensó dos veces antes de poner la tapa. Sin agua no se podría tragar tanta pastilla. El cansancio, la angustia y el efecto de las pastillas le sumieron en un sueño profundo.

Nunca tuvo claro cómo regresó a la ciudad y cómo logró llegar a su piso. Encontró una camisa que no era suya en el cesto de la colada. Seguramente debió robarla de algún tendedero, al pasar. Nunca habló de aquella infernal experiencia. Nunca admitió haber estado en uno de los trenes de la muerte. Nadie supo de él. Se sentía culpable por haber sobrevivido. Cuando escuchaba hablar del tema se alejaba discretamente y en una ocasión que no pudo hacerlo sufrió un desmayo. Se preocupó por saber quiénes habían sido las víctimas y archivó toda la documentación que pudo encontrar sobre el tema. En sus delirios se imaginaba lanzándose sobre el terrorista, arrojándolo del tren, cayendo sobre él y explotando los dos juntos. Una muerte heroica para un cobarde como él. Seguramente sufrió el síndrome postraumático pero no lo comentó con su psiquiatra. Pasó las vacaciones encamado, tomando más medicación de lo que hubiera sido prudente. Apenas comió y adelgazó hasta tener dificultades en reconocerse cuando se miró al espejo antes de volver al trabajo. Su vida cambió, la discreción se hizo su norma, hablaba lo menos posible, nunca se quejaba de su enfermedad, nadie volvió a escucharle recitar el mantra del quiero morir. Se sentía tan avergonzado que a veces tenía pesadillas por las noches en las que un periodista le reconocía del tren del infierno y le amenazaba con sacar a relucir su historia. Sabía que muchas noches gritaba y pateaba temeroso de que su vergonzoso secreto saliera a la luz. Pidió el traslado y nunca pudo regresar a Madrid.





CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET IX

13 12 2016

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CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET

OTRA VEZ FELIZ NAVIDAD

Querido amigo, querido hermano en el Todo: Ya he estado escuchando todo este tiempo tus pensamientos, como abejorros, zumbando buscando zaherirme. Que si Milarepa me ha abandonado, que no me siento inspirado cuando pienso en él, que no me llega nada de su sabiduría espiritual, que ahora, precisamente cuando más lo necesito… Sabes muy bien que eso no es cierto y que eres tú el que no se pone al teclado para que tus dedos sean mis dedos y tu mente el transmisor que necesito. Entiendo que has estado demasiado ocupado con las cosas mundanas, el traslado de tus cosas desde el apartamento de Manzanares a Soria, la precipitación con la que  has tenido que dar carpetazo al apartamento cuando pensabas que tendrías de tiempo hasta octubre, luego la venta de la casa y la mudanza. Has tenido tiempo para ir con tu amigo Bautista al Balneario y para hacerte con tus gatitos del alma. Sí, es cierto que has estado ocupado, pero solo en cosas mundanas, como también es cierto que tu ánimo ha flaqueado por la ausencia de tu hija Sara y por la soledad y por… Sigues aún tan apegado a tantas cosas y personas que no es extraño que sufras tanto, amigo mío. Te cuesta abrir tu mente y corazón a Milarepa, por eso me sientes muy lejos, como si te hubiera abandonado, pero sabes muy bien que no es así. Tengo todo el tiempo del mundo para ti y para cuantos me busquen, porque como sabes estoy fuera del tiempo y puedo aparecer y desaparecer en los corazones de quienes me suplican sin que eso suponga pérdida alguna de tiempo para mí o cansancio extremo por tanto esfuerzo.

Te ha bastado con ponerte en el ordenador para sentir mis manos en tus manos y mi corazón en tu corazón. Ya pensabas que este año no habría felicitación navideña, ni regalos espirituales, ni consejos búdicos, ni un poco de calorcito en tu soledad. Pero has visto que acabas de recibir el regalo que más anhelabas, noticias de tu querida hija, y además un extra que no te merecías, la presencia de dos encantadores gatitos que alivian tu soledad con sus lametones y te ayudan a recuperar tu sentido del humor con sus travesuras. Reconocerás que es mucho más de lo que te mereces, y aún así ese apego que no cesa te impide apreciar todos los dones que estás recibiendo. Maldices de tu soledad, pero es lo que te has buscado, y además sabes muy bien que es una condición para los aspirantes a la budeidad y para los guerreros impecables que siguen su camino sin mirar atrás.

Aún sigo esperando que retomes el dictado de mi teoría de la vinculación, que has abandonado como si ya no te interesara, como si no interesara a nadie. No eres un buen discípulo, ni un buen instrumento, aún así sabes que nunca te abandonaré. Ocupado en maldecir y despotricar de las fuerzas poderosas, en echarme en cara mi supuesto abandono, te vuelves apático y te dejas hundir por pensamientos y emociones que nacen de la oscuridad que tú mismo pones en tu vida. Te olvidas de tus hermanos, los enfermos mentales, porque crees que nada consigues de ellos, cuando sabes muy bien que a ti te costó décadas llegar hasta donde estás, que no es mucho, por cierto. Te olvidas de una humanidad doliente, confusa, apegada a la materia como una lapa, que sufre las catástrofes naturales que ella misma provoca, insolidaria con las víctimas de las guerras, el terrorismo, la explotación, la injusticia, tan cegata que no vería su propio trasero ni aunque pudiera mover la cabeza de forma tan prodigiosa como tus encantadores gatitos y lamérselo.

No, no te preocupes, no voy a volver a confeccionar un índice completo de las desgracias humanas, ni de lo que resta por hacer antes de que el planeta sea establecido definitivamente en la luz, porque puedes estar seguro, eso ocurrirá, y más temprano que tarde. Tampoco voy a repasar tus supuestas desgracias para darte una pizca de esperanza, que pareces necesitar más que tus gatitos una buena lamida de tu fea cara. Y aún te quejarás, te doy una última oportunidad de demostrarle a tu querida hija lo mucho que la quieres, tienes tu casita en la montaña, con su jardincito y su huertecito que estás cavando con la parsimonia de un hipopótamo cojitranco y fumador, tienes a tus queridos gatitos a quienes has podido ver en sueños como dos increíbles gnomitos con los que vivías una extraña aventura en pasadizos subterráneos de no sé qué planeta, tal vez este mismo, deberías dar a este sueño su debida importancia; tienes el don de la vida y tu filosofía de guerrero impecable, no deberías quejarte por nada. Y en cuanto a la humanidad que tanto parece preocuparte, también ella necesita de vez en cuando una buena zancadilla para que caiga de morros y comprenda que no está aquí para disfrutar apegada a las cosas materiales. Sabes muy bien que solo cuando la mano que lo sostiene todo se retira por un momento comprendéis que no sois tan poderosos como os gustaría, vuestro endiosamiento no tiene el menor sentido. A ti te ha ocurrido unas cuentas veces, lo sé muy bien, y entonces te haces plenamente consciente de la nada que eres cuando la mano que te sostiene se retira. Te gustaría rezar, pero no puedes, como te gustaría llorar, pero has perdido ese don por falta de uso. Tanto tú como la humanidad necesitáis una buena lección para que de una vez por todas sepáis que, sin la mano que os sostiene, la nada se os traga en un suspiro.  Eres consciente de que las dificultades seguirán para ti, como para la humanidad, nada es para siempre y solo cuando se produzca la fusión con la divinidad el descanso será eterno y feliz. No sigas pensando que la muerte en sueños es la mejor de las muertes y el mejor de los descansos, el camino es muy largo y no hay verdadero descanso hasta que se llega a la meta.

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Querido amigo, querido hermano en el Todo, estas serán tus primeras navidades en soledad, aunque no total porque tienes el cariño de tus encantadores gatitos. Sé que siempre encuentras algo para disfrutar, como sé que ya te has preocupado de encargar una buena pierna de cordero, un chuletón y una pizca de marisco, sin olvidarnos del nefasto alcohol que tantas mentes desequilibra, sobre todo la tuya. No deberías darte más tiempo para dejar de ser el carnívoro glotón que eres. La experiencia mística con Mici fue lo suficientemente intensa como para que hubiera podido enterrar ese viejo apego a la carne, por desgracia siempre necesitas un último y dramático empujón. Deja de buscar razones para postergar tu disfrute carnívoro. Ahora sabes que en los animales también habita esa chispa de consciencia divina, que aunque parezca algo meramente mecánico y no sea tan elevada como la vuestra, aunque los animales estén algún escalón por debajo de vuestra evolución te han demostrado lo cariñosos e inteligentes que son y cómo te puedes comunicar con ellos a poco que lo intentes. Que esta nueva Navidad sea la última en la que contribuyas al trato brutal que la humanidad da a los animales, hermanitos vuestros en el camino hacia la divinidad.

Espero que no me dejes tirado cuando necesite de tus dedos para transmitir algún mensaje, que será tan simple como el evangelio. Sé que te gustaría, le gustaría a tu narcisismo y megalomanía innatos, que te diera algún adelanto profético sobre el futuro de la humanidad, ya que tu futuro ha dejado de interesarte. Seguro que eso haría que te hincharas como un pavo, el gran profeta, el gran vidente. Hace ya tiempo que has descubierto lo dolorosas y sin sentido que son estas experiencias, que no sirven para nada y causan un gran dolor y aflicción a tu alma. Así que no te castigaré también con esto. Deja que la humanidad siga su camino y no te sientas tan mal porque la bendita muerte se retrase, ya te queda menos, ya te queda poco, pero aguanta algo más, te necesitaré para los días de aflicción que se acercan, tus dedos transmitirán mi mensaje y alguien lo leerá, no te preocupes, quien busca siempre encontrará y quien necesite a Milarepa encontrará el camino hasta mí.

Mantente receptivo, aún me debes esa teoría de la vinculación que has dejado a medias por dejadez. Solo me queda desearte una buena Navidad, lo mismo que a esta humanidad doliente y especialmente a todos los que sufren, a las víctimas y a los desposeídos desde las altas cumbres del Tibet en las que permanezco  con mi cuerpo de luz invisible esperando que suceda lo que tiene que ocurrir. Permanece firme como guerrero impecable y mando mi bendición, la que me has pedido, muy especial, para todos tus hermanos enfermos mentales.

QUE LA PAZ PROFUNDA OS ACOMPAÑE SIEMPRE EN EL CAMINO, INCLUSO EN LOS CORTOS DÍAS DE AFLICCIÓN QUE SIEMPRE PRECEDEN A LA LLEGADA DE LA LUZ.





EMANUEL SWEDENBORG

4 03 2016

 

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En esta serie de grandes maestros espirituales ahora le ha tocado el turno a Emanuel Swdenborg del que oyera hablar hace años, incluso citado por uno de mis novelistas favoritos y al parecer muy alejado de estos temas, aunque Henry Miller fue un insaciable hombre de conocimiento y un apasionado lector de temas orientalistas y espirituales. Aún compartiendo con Krishnamurti la idea clave del hombre de conocimiento de que quien tiene suficiente luz dentro de sí mismo no necesita maestros que lo guíen, lo cierto es que, gracias a Dios, la humanidad ha podido disponer de grandes maestros espirituales que nos han dejado hermosas y profundas lecciones para que nuestro camino sea un poco más claro y llevadero. Nadie negará la esplendorosa luz que proyectan maestros tales como Jesús, Buda, etc.

En esta sección me he dejado guiar por mis preferencias, escogiendo como maestros espirituales no solo a los grandes enviados sino también a cuantos hicieron su personal contribución en el conocimiento esotérico o en otras ramas del saber relacionadas con la espiritualidad. Debo confesar que hasta ahora, que me dispongo a leer por primera vez las obras de Swdenborg, apenas tenía de él otros datos que los pocos encontrados en mis lecturas de otros autores o en mi búsqueda de videntes y mediums que me pudieran clarificar algo mis propias experiencias mentales. Ahora que me dispongo a la lectura de su libro “Del cielo y el infierno” quiero traerlo a esta sección donde se merece estar por el enorme trabajo que desarrolló a lo largo de su vida, escribiendo una extensa y profunda obra sobre estos temas y por sus cualidades de vidente y de medium que llegó a tener experiencias que yo espero no sufrir, al menos hasta que lleguen mis últimos años, cuando el cuerpo ya no busque nada y la mente y el espíritu estén dispuestos a buscar nuevos horizontes antes del último y final de la muerte.

Como n0 quiero perder el tiempo dando datos que se pueden encontrar en la wikipedia o en otras entradas de Google me limitaré a poner aquí algunos enlaces, invitando a los lectores a conocer la vida y la obra de Swedenborg que yo mismo iré comentando conforme avance en la lectura de sus obras.

https://es.wikipedia.org/wiki/Emanuel_Swedenborg

 

http://www.swedenborg.es/wp-content/uploads/2014/12/El-cielo-y-el-infierno-para-descargar.pdf





MENSAJE NAVIDEÑO DE MILAREPA2015

14 12 2015

MENSAJE NAVIDEÑO DE MILAREPA 2015

Queridos amigos y hermanos en el Todo: Como todas las navidades desde hace algún tiempo, desde que comencé a utilizar los dedos sobre el teclado y la mente mediúmnica de mi ingenuo y querido amigo que se hace llamar Slictik, acudo feliz para felicitaros una vez más las navidades, correspondiendo estas que se avecinan al año 2015 según el cómputo occidental del tiempo.

Ya sé que la mayoría de vosotros no me conocéis y tal vez los pocos que me conocen hubieran deseado no llegar a conocerme, pero nadie puede evitar su destino y si el vuestro es el de leer este mensaje quiero haceros saber que el hecho de que utilice una vasija tan frágil como lo es la del tal Slictik no significa, como él piensa, que mi mensaje será entorpecido por sus manos gordezuelas y su pensamiento impuro, al contrario me consta que su buen corazón, doliente en estos aciagos tiempos que nos ha tocado vivir, es para mí la mejor campana de resonancia que podía hallar, puesto que a pesar de su cinismo y su desconfianza en la vida y en la especie humana, siempre ha seguido una filosofía espiritualista y muy en el fondo de su corazón jamás ha dejado de amar a sus hermanos y sé muy bien lo mucho que me quiere a mí, aunque sus manos sucias e impuras jueguen con mi cabeza rapada cada vez que entra en su desordenado y sucio apartamento.

No quiero ponerme apocalíptico esta Navidad porque bastante Apocalipsis lleváis ya sobre vuestras tundidas espaldas como para que me ponga a hacer de cuervo agorero. Tampoco quiero pediros que no comáis mucho por las indigestiones y porque repartir algo de alimento en estas fechas entre los más desfavorecidos es de personas de buen corazón. No os voy a rogar que no intoxiquéis vuestros cuerpos con alcohol, tabaco, drogas y toda clase de estimulantes artificiales. Tampoco os voy a pedir que no os dejéis llevar por el espíritu de la bronca familiar navideña y os peleéis como buenos hermanos que sois. En realidad este año no os voy a pedir nada, absolutamente nada. Solo quiero haceros llegar mi abrazo fraternal y la esperanza y la certeza de que os guste o no, lo creáis o no, lo rechacéis o no, todos estamos vinculados en el Todo, formamos parte de la divinidad, somos inmortales y eternos como chispas divinas y antes o después intercambiaremos y fusionaremos nuestras consciencias dentro de la infinita, absoluta, cálida y amorosa consciencia divina.

No os voy a decir que os esperan malos tiempos, tiempos de luto y dolor, de sufrimiento y confusión, no os voy a decir que el Apocalipsis ya está llamando a la puerta, porque cualquier tiempo es apocalíptico para el que sufre, para el que está confuso y tiene dudas sobre lo que debe hacer con su vida. Donde haya un hermano sufriendo allí está ya el Apocalipsis. Disfrutad de esta Navidad del año de gracia del 2015 como mejor podáis, comed y bebed, jugad a la lotería, abrazad y besad a vuestros familiares y si vuestro corazón aún rebosa abrazad y besad a todo aquel que encontréis por la calle, en vuestro trabajo, en cada acerca que recorran vuestros pies. Estad alegres porque la chispa divina que habita en vuestro interior calentará vuestros cuerpos estremecidos por el frío, alimentará vuestras bocas hambrientas, abrirá vuestros ojos ciegos a la luz, limpiará vuestros pensamientos de todo odio y toda impureza, quemará vuestro sufrimiento en el altar donde se sacrifican los corderos desde el principio de los tiempos y cuya sangre y cuyas entrañas doloridas no dejan de clamar ante el Padre. Tiempo llegará en que el cordero pacerá con el león y el terrorista, con lágrimas en los ojos, pedirá perdón por sus desvaríos y abrazará a cada cordero descabezado que sus manos brutales y demoniacas han levantado hasta el cielo y exhibido en televisiones pensando que el Padre les amará más a ellos, brutales verdugos de sus hermanos, que a ellos, por muy pecadores que hayan sido. Tiempo llegará en que las lágrimas de todos serán enjugadas y los abrazos y los besos colmarán los corazones solitarios, en que la humanidad danzará a los compases de la novena sinfonía del sordo genial. Llegará el tiempo en el que quien posea una hogaza de pan la compartirá con dos hermanos y el rico que posea cien hogazas de pan las compartirá con mil hermanos. Tiempos de generosidad se acercan, de acogida en el hogar al hermano que llega de fuera, mojado y hambriento. Llegará un día en el que el bebé ahogado no será recogido de la playa donde se ha hundido la patera sino que será invitado entre abrazos y risas a compartir los juguetes de nuestros propios hijos. Día llegará, sin duda, en el que los hermanos de lejos sean tan hermanos como los de cerca, y los que tienen la piel de un color serán tan hermanos como las que la tienen de otro. No habrá fronteras ni políticos que las guarden, ni extraños mapas estratégicos erizados de misiles, y vuestras calles no se llenarán de políticos extendiendo la mano como mendigos para que les deis vuestro voto, vuestro cheque en blanco para gastarlo en corruptelas e indecencias.

Porque se acerca el tiempo en que el león pacerá con el cordero y no se lo comerá y el político será vuestro servidor y no vuestro amo, y quien tiene la bolsa recibirá menos dinero que el que no la tiene y los hermanos que más han sufrido serán los más abrazados, besados y queridos, y los más solitarios serán los más acompañados. Porque nada es para siempre, ni los políticos, y tampoco los terroristas serán siempre los dragones de fuego o los demonios que nos arrojan al abismo. Porque nada es para siempre descubriréis que nada hay oculto que no haya de salir a la luz y los secretos que ahora se esconden clasificados en búnkeres y cancillerías saldrán a la luz del día y todo hermano verá lo que ha hecho el hermano y cada jefe responderá ante sus subordinados y cada general ante su tropa. Porque nadie es mayor que nadie ante los ojos del Señor y los últimos serán los primeros y aquellos a quienes habéis despreciado por creerlos tontos, disminuidos, improductivos, os demostrarán que su generosidad es tan inmensa que olvidarán vuestros insultos y os entregarán su corazón, mayor don que fajos de billetes cayendo desde el cielo, que pisos de lujo sin habitar, que aviones privados y mansiones con alarmas electrónicas y vallas electrificadas, que restaurantes de lujo a mil euros el cubierto. Porque el mayor don que te pueden regalar es el cariño y el amor y los desfavorecidos perdonarán las injusticias cometidas con ellos, el hambre y la sed, el frío pasado a la intemperie, las pateras hundidas por el oleaje y darán todo su cariño y su amor a quienes intentaron olvidarse de ellos, como si no existieran, como si fueran pedruscos en el fondo del mar, a quienes les consideraron ciudadanos de segunda o de tercera o de última clase por vivir en lugares designados como malditos por la mano de los políticos poderosos, de los mandamases de todo a cien, de los dictadores de pacotilla que se han inflado de importancia personal como si no fueran ellos también partículas infinitesimales dentro de un universo infinito.

Sí, hermanos, no podréis obstaculizar y bloquear los tiempos que llegan, porque la verdad profunda de vuestra hermandad y fraternidad saldrá a la luz y quienes desprecian por el color de la piel o por la tierra donde se nació o porque las manos están vacías no podrán combatir el oleaje de generosidad que inundará el mundo, cuando el hermano reconozca al hermano y le entregue su corazón y con él lo poco que tiene, si es que tiene algo, y quien no tiene nada redoblará sus besos y abrazos y su afecto y cariño y la humanidad al fin comprenderá que la Navidad que llega es la Navidad que siempre hemos esperado, la del nacimiento de todos a la luz, la del bautismo espiritual como hijos de Dios y ese será el único dogma admisible, el que nos hace hermanos, el que nos hace generosos, el que nos hace solidarios, el que nos permite ponernos en la piel del hermano y sufrir con él e intentar atenuar su sufrimiento, dándole la ropa que nos sobra y las sobras de comida que tiramos a los contenedores, porque ahora ni siquiera las comen los cerdos.

Y los que antes fueron despreciados, marginados, ocultados en las cloacas, ahora saldrán a la luz sonrientes y abrazarán a sus verdugos. Y los incomprendidos serán al fin comprendidos en su dolor y aceptados en la nueva Jerusalén que viene sobre las nubes del cielo. Y todos al fin pedirán perdón entre abrazos y lágrimas, porque todos hemos pecado y ofendido y todos seremos perdonados.

Y esta es la Navidad que llegará como la nueva Jerusalén sobre las nubes del cielo, pero mientras llega podéis seguir comiendo y bebiendo, estimulando vuestros cuerpos, estimulando vuestros sentidos, olvidando por unos días que las pateras siguen llegando y los políticos siguen pidiendo vuestros votos para hacer luego lo que quieran sin pediros opinión ni perdón ni dándoos cuenta de sus actos, del dinero de todos vosotros que ahora llevan en sus bolsas. Olvidando a los hermanos que sufren y no tienen Navidad, porque vosotros habéis tenido la suerte de nacer al otro lado de la línea del mapa, la línea marcada por dedos que se arrogan el poder divino. Intentad comprar lo que podáis antes de que llegue la nueva crisis y lleguen más emigrantes a vuestras fronteras y las pateras sean un puente infinito sobre el mar y todos sigamos ofreciendo el becerro de oro al dios Baal, porque no se puede construir un nuevo mundo sobre los valores espirituales, la fraternidad, la generosidad, la justicia, la equidad, el amor, porque la economía no lo resistiría, la productividad caería en picado y el capitalismo se hundiría en el fondo del mar. Por eso seguid consumiendo para que el capital siga consiguiendo el cien por uno y seguir pensando que no hay esperanza para vosotros, que no hay solución porque eso es lo que os dicen los que quieren vuestros votos y vuestros dineros y vuestra aquiescencia. No hay sino caos y destrucción fuera de nosotros y los valores espirituales de fraternidad y amor no se compran en el mercado y los emigrantes que llegan solo traen su hambre y su dolor y no sus divisas. Porque solo el dinero os salvará del futuro que se avecina, solo los becerros de oro os permitirán comprar vuestra salvación cuando el odio se extienda por el planeta y la sangre llene los secos ríos de la Babilonia que estáis construyendo, la Babilonia del oro y de la contaminación, del cambio climático, de los mercados y la especulación, de la producción aumentando cada día porque el monstruo de la economía debe ser aumentado con productividad y no con generosidad, fraternidad y amor.

Pero mientras llega la nueva Jerusalén sobre las nubes, mientras el hermano no es aún capaz de reconocer al hermano, mientras nadie encuentra solución a los problemas de esta sociedad porque nadie cree que el amor sea una moneda de curso legal, ni la fraternidad vaya a solucionar los problemas de la economía globalizada, mientras los que tienen un poco puedan comer el turrón esta Navidad, hagamos como que no pasa nada y procuremos comer y beber mucho por si no llegamos a la próxima.

No os pido nada, disfrutad de estas fiestas, pero al menos abrazad a vuestros familiares, a vuestros seres queridos, que el amor fluya en vuestras copas y la sonrisa en vuestras bocas. Que en cada uno de vuestros hogares florezca el afecto y un poco de generosidad salga por las ventanas, para que pueda ir alcanzando a los desheredados del mundo, a los que vienen en pateras, a los que son expulsados por el fuego, el hambre y el odio.

Que tengáis una feliz Navidad, espiritual, fraternal, afectiva y mientras brindáis recordad que la fraternidad universal es la gran verdad que solucionará todos vuestros problemas.

Y a ti, querido amigo, querido hermano, César, alias Slictik, alias lo que te de la gana porque puedes tener mil caras o un millón, pero no puedes esconderte de mí, deseo que el infinito vacío de tu soledad sea al fin llenado con la fraternidad y el amor hacia tus hermanos, porque solo amando se vence al apego porque solo el cariño puede llenar el vacío de la soledad y porque solo la bondad fraternal, el olvido de las ofensas, el perdón hacia tus propios pecados, podrá aliviar tu inmenso sufrimiento. Que pases una feliz Navidad allí donde seas acogido y recuerda que aquí en el Tibet te seguimos esperando, no tendrás turrón ni marisco, pero tendrás un poco de te y de tsampa y sobre todo mi afecto y el de todos los hermanos que siguen en el camino de la espiritualidad y la fraternidad universal.

QUE LA PAZ PROFUNDA OS ACOMPAÑE SIEMPRE EN EL CAMINO Y QUE LA NAVIDAD SEA LA PUERTA HACIA LA FRATERNIDAD Y EL AMOR DE LA NUEVA JERESULÉN QUE SE ACERCA





CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VIII

14 11 2015

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VIII

IN MEMORIAM VÍCTIMAS 13 N

Querido amigo, querido hermano en el Todo: Me he mantenido al margen de tu vida porque sé que consideras que no estoy haciendo lo necesario para que tu vida retome los cauces que tú crees adecuados, no obstante he escuchado tu petición de dirigir unas palabras espirituales tras el atentado terrorista de París, una muestra más de la violencia demoniaca a que esta sometido el planeta.

Sé que estarías dispuesto a entregar tu vida, que crees no vale nada, si de esa forma pudieras evitar el daño bestial y demoniaco que están sufriendo tus hermanos y que seguirán sufriendo durante este tiempo de prueba. Olvidas que si tu vida no valiera nada de nada serviría entregarla a cambio de una supuesta paz. Sabes muy bien que tu vida, como la de todo ser humano, es valiosa solo porque dentro de ella habita la chispa divina. Y esa chispa es muy consciente de que de nada valen los sacrificios heroicos si todo ser humano,si la humanidad entera no es elevada hacia la luz. Sé que tú crees, como yo, que no hay otro camino para la humanidad que la evolución y evolución espiritual de todos y cada uno de los seres humanos que habitan este planeta. Sé que temes que la respuesta a la violencia sea la violencia y que la humanidad entre en un bucle sin retorno. Aún así consideras que el derecho de todo ser humano a defender su supervivencia vital es un derecho que no admite dudas. No es fácil conciliar ese derecho con la evolución y elevación espiritual, sabes que no hay meta espiritual que pueda ser alcanzada sin dolor, no al menos mientras no haya una elevación colectiva en la luz de toda la humanidad. Toda violencia genera violencia y como dijo el maestro “el que a espada mata a espada muere”. No habrá una respuesta espiritual a la violencia mientras el mundo que habitas siga sin creer que la espiritualidad, el espíritu, es una entelequia de los bienpensantes. La realidad del espíritu se acabará imponiendo, pero mientras tanto la búsqueda desesperada de un mundo mejor, sin sufrimiento, justo, solidario, generoso y amoroso tendrá que enfrentarse al dogmatismo demoniaco que no cree que la libertad es el mayor don que se ha concedido al ser humano y que su respeto es condición indispensable para vincularse a la divinidad. Quien ama respeta la libertad de sus hermanos y quien quita la vida y la libertad a sus hermanos se va hundiendo más y más en el pantano de arenas movedizas del odio.

Sabes muy bien que este periodo de prueba te fue mostrado en sueños y en extrañas intuiciones a las que tú no querías hacer caso. Huyes de lo que tú llamas el delirio profético, creer que el futuro te ha sido mostrado porque eres una especie de profeta con una misión, porque eres mejor que los demás. En efecto, eso es inaceptable, porque no eres mejor que nadie, en todo caso el último entre los últimos, pero te equivocas si piensas que has sido elegido para ver el futuro porque eres algo especial, de alguna manera. El mensaje ha sido enviado a todos y para todos, los que no lo hayan recibido es porque no han querido hacerlo, porque la chispa divina que habita su interior está capacitada para recibir todos los mensajes espirituales que llegan desde lo más alto. Si has trabajado para recordar los sueños es justo que los recuerdes mejor que quienes no han hecho el menor esfuerzo para ello. Si tu deseo espiritual de elevar hacia la luz a la humanidad nunca te ha abandonado a lo largo de tu vida es justo que se te haya mostrado el futuro de luz que os espera, no sin antes pasar por un largo y terrible periodo de dolor y de prueba. El apocalipsis de San Juan no es otra cosa que la visión de ese futuro que os aguarda si la humanidad continúa cerrando los ojos a su verdadera naturaleza divina y espiritual. San Juan lo recibió porque estaba preparado y todos los que están preparados lo reciben y recibirán y todos los que no quieren recibirlo no lo recibirán, porque no hay peor sordo que el que no quiere oír ni peor ciego que el que no quiere ver.

La redención no es otra cosa que la entrega de los grandes maestros espirituales a los propósitos divinos y la aceptación de su sufrimiento para quemar el karma que toda la humanidad ha ido acumulando a lo largo de su historia. Pero la redención no puede alcanzar a quien no quiere ser alcanzado, a los que libremente eligen el camino del odio y la entrega dogmática a los peores demonios que les habitan, el odio implacable hacia sus hermanos.

Sé que tu preocupación por el destino de la humanidad ha decrecido tras perder a tus seres queridos y la ilusión por seguir vivo y seguir tu camino espiritual. Pero aún así no puedes dejar de sufrir cuando observas que la gran prueba se acerca y que nadie parece estar dispuesto a asumir que el dolor que caerá sobre vuestras cabezas será el mismo que han buscado cuando se han alejado de la ley universal del amor. Crees que tu soledad ahora te hace inmune al sufrimiento de tus hermanos, pero te equivocas, porque sabes muy bien que la ley de la vinculación funciona y funcionará siempre, porque las partes no existen sin el Todo y no habría partes si antes no hubiera habido Todo. Todo el sufrimiento de la humanidad te llegará, porque lo quieras o no, estás vinculado a ella. Como enfermo mental sientes la tentación de abandonarles a su suerte. Que se salven ellos, los cuerdos, los que te llamaron loco, los que te han marginado, los que te han tratado como a un monstruo, como a un canalla, como a una bestia sin entrañas. Ellos, los cuerdos, los normales, los bondadosos, que ahora se saquen sus castañas del fuego, si tienen redaños.

No es un sentimiento espiritual y tú lo sabes muy bien, huyes de pensar así, de sentir así, tu voluntad es férrea en ese sentido, pero no puedes evitar la rebelión de tu naturaleza, esa bestial formulación de la ley del talión: ojo por ojo y diente por diente. Sabes que eso y no otra cosa es lo que están haciendo los terroristas que van sembrando el planeta de cadáveres pensando que serán recompensados por su dios por haber masacrado a los que no aceptan el dogma como la formulación máxima de la voluntad de Dios. Se olvidan que si Dios nos ha dado la libertad, aún a costa de que le sean achacados todos los males y desmanes que afligen a la humanidad, no puede expandir sus narices para oler la sangre y la podredumbre de la muerte.

Escondido en tu apartamento, solo y abatido, desesperado tras lo que consideras una vida inútil, sientes la tentación de vender tu alma al diablo a cambio de los placeres hedonistas que crees te mereces y que te han sido negados sistemáticamente. No temo por ti, te conozco bien y sé que tu alma se elevará siempre hacia la luz, a pesar de todos los traspiés que has sufrido y sufrirás. La dignidad de tu chispa divina, una vez que has palpado su existencia, no te permitirá regodearte en el sufrimiento ajeno, ni entregarte a delirios de maldad, más allá de la reacción que tu naturaleza bestial no pueda evitar. Pero me gustaría que no cayeras en la tentación de hundirte en el abismo de la desesperación, pensando que al menos no estarás solo, que toda la humanidad te acompañará en el fondo de ese abismo. Tu vida es infinitamente valiosa a los ojos de Dios porque la chispa divina que hay en ti forma parte de su divinidad, lo mismo que la chispa divina que hay en todos tus hermanos. No desfallezcas, no te entregues, has podido cometer muchos errores, has podido causar mucho sufrimiento y sufrido mucho tú mismo por culpas propias y ajenas, puede que creas, en los momentos de absoluta desesperación, que tu vida no ha valido nada, que todo ha sido un error, que no deberías haber nacido o que deberías haber muerto cuando has levantado tu mano contra ti, enmendando el plan divino que te hizo nacer. Sabes que hay personas que te quieren, sabes que contra viento y marea has puesto tu granito de arena para la elevación de la humanidad, no eres importante pero si todos y cada uno de los granitos de arena de una playa desaparecieran, se anularan, porque creen no ser nada, la playa se convertiría en un suelo pedregoso donde no podrían ni crecer las malas hierbas. Cada granito es importante y cada uno de ellos forma la playa donde rompen mansamente las olas.

Sigue tu camino, como guerrero impecable, puesto que has elegido ser guerrero, pero no te olvides que en algún momento de tu vida aceptaste ser discípulo de Milarepa, sin conocerme. Déjame que te escriba que te mande mis mensajes, aunque duelan, aunque creas que no solucionan ninguno de tus problemas, ni aportan nada a tu vida. Déjame que escriba a través de tus dedos en el teclado, que mis palabras suban a tu blog, hazte mi instrumento porque los tiempos difíciles que se acercan van a requerir que todos los seres espirituales del planeta pongan su granito de arena para que las olas sigan rompiendo mansamente contra la playa y no choquen violentamente contra el acantilado, quebrando los cimientos de una humanidad doliente. Solo te pido eso. Vive tu vida, haz lo que tengas que hacer, no impediré tus errores ni te quitaré el apego antes de que tú mismo renuncies a él. Pero no te olvides que siempre estoy aquí, esperando, y que cuando tocas la calva del buda que hay en el hall de tu apartamento yo recibo el mensaje, aunque te burles con tu humor sardónico y aunque me recrimines tantas cosas que sabes muy bien no me corresponde a mí darte ni quitarte.

Querido amigo y querido hermano en el Todo. Me has pedido un mensaje espiritual y aquí lo tienes. Es bueno que compartas el sufrimiento de los seres queridos de las víctimas, que desde el fondo de tu corazón les mandes un mensaje fraternal y espiritual. Es bueno que la angustia y el terror de la prueba por venir golpeé en tus vísceras, que acompañes en sueños a los fallecidos en su retorno hacia las dimensiones elevadas, que no temas en mandar un mensaje de amor a los verdugos, aunque ellos no quieran recibirlo. Pero no olvides que la desesperación es la puerta a la nada. No desesperes, no desfallezcas y cuando notes mi presencia a tu lado, guiando tus dedos en el teclado no te resistas, no te niegues pensando que a cambio yo debería darte esas pequeñas cosas que tú tanto anhelas. Serás recompensado ciento por uno, como dice el evangelio, y los intereses de todas y cada una de tus buenas acciones siguen subiendo en la bolsa del cielo, donde no hay especuladores que gocen con el sufrimiento de sus hermanos. Sé que no quieres recompensa, solo la fuerza necesaria para seguir adelante. Créeme si te digo que la tendrás y que tu misión en la Tierra, con todos tus errores y con toda la podredumbre de tu naturaleza más baja, será llevada a cabo hasta el final. No esperes grandes cosas porque las grandes cosas están ocultas bajo el manto de la invisibilidad, el amor no es una descarga eléctrica, sino la suave felicidad de una conciencia tranquila mientras dulces lágrimas de amor y fraternidad espiritual brotan de tus ojos.

QUE LA PAZ PROFUNDA OS ACOMPAÑE SIEMPRE EN EL CAMINO





SANTA TERESA DE JESÚS (GRANDES MAESTROS)

21 10 2015

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Los grandes maestros espirituales no pueden ser etiquetados según la religión que hayan practicado, el país o la época donde hayan vivido, no pueden ser considerados como maestros de primera clase, de segunda, de tercera, o como maestros más adecuados para cristianos, islamistas, católicos, hindúes, etc. Un maestro espiritual lo es porque ha alcanzado metas que los demás ni siquiera somos capaces de atisbar. Los caminos que haya seguido para llegar a la meta son personales y subjetivos, pero las lecciones aprendidas son válidas y universales.

No tengo el menor empacho en juntar en esta sección a maestros espirituales católicos, cristianos, tibetanos, hundúes, islamistas, o de cualquier otra religión, creencia o grupo esotérico, quien ha aprendido las lecciones y ha llegado a determinadas metas es un maestro y nos puede ayudar. Aunque como dice Krihshnamurti si uno tiene bastante luz dentro de sí no necesita de maestros, lo cierto es que sobre todo al principio del camino necesitamos ver qué dificultades han tenido los demás que nos han precedido y cómo han salido de ellas para no sentirnos solos, abandonados, desesperados. El ejemplo de otros que lo consiguieron antes que nosotros es fundamental para que el discípulo, el iniciado no se extravíe en los abismos de la desesperación.

Recuerdo que cuando yo estudiaba en un colegio religioso -iba para cura- descubrí en el desván un montón de libros de “santos” o sea, biografías o hagiografías, de santos católicos, y me puse a leerlas con pasión, con la pasión religiosa que entonces yo ponía en todo. En la biblioteca del colegio había leído ya a Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola y muchos más, pero en aquel desván encontré santos increíbles de los que ni siquiera había oído hablar. Algunas biografías eran buenas y objetivas, otras puras hagiografías ridículas en las que los santos lo eran prácticamente desde la cuna y nunca cometían errores ni se extraviaban por los caminos. Aún así comprendí que son muchos los que por toda clase de caminos intentan llegar al conocimiento, encontrar el sentido de la vida, alcanzar las verdades espirituales que nos permitan enfrentarnos a las tragedias de la vida con una cierta ecuanimidad.

Me gustó mucho Santa Teresa de Jesús, una mujer sencilla, del pueblo, que se ve obligada a escribir y a explicar cómo ha sido su camino, lo hace con naturalidad, sin falsa humildad, pero también sin orgullo, como quien no tiene inconveniente en desnudar su alma y hablar de sus intimidades más vergonzosas. Leí su vida, las moradas y buena parte de su obra. Para mí es una gran maestra espiritual y ahora mismo estoy releyendo su obra, buscando recuerdos juveniles, revisando viejas ideas. Como se dice en el curso de milagros, un maestro aprende más de sus discípulos que ellos del maestro. Suena raro pero es así, no se trata de convertirse en maestro para enseñar, se trata de seguir el camino y no olvidarse ni despreciar a los que se quedan atrás, porque de ellos aprenderemos más que de nosotros mismos, los últimos serán los primeros, dijo el maestro, y es cierto, un alma sencilla puede enseñar más de espiritualidad que un endiosado intelectual que no es capaz de ver en sus hermanos la chispa divina de Milarepa.

https://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Teresa_de_Jes%C3%BAs

http://www.portalcarmelitano.org/component/k2/item/93-libro-de-la-vida-%7C-pdf.html