TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO IV

15 07 2017

TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO IV

Torre babel

EL PROPÓSITO DE LA VIDA

Mi etapa como rosacruz, como “frater”, ocupó casi una década durante mi juventud. Aún conservo todas las monografías que voy releyendo de vez en cuando y conservo todos los folletos que me enviaron con el sello de “Consejo internacional de investigaciones universidad Rose-Croix”, en el que diferentes doctores, especializados en distintas disciplinas, todos rosacruces, nos daban pequeños pero profundos esquemas para afrontar cualquier problema en la vida. Al final de estos pequeños folletos se enumeraban de forma muy concreta diferentes puntos de reflexión. También conservo folletos un poco más largos con el título de Técnicas prácticas para el vivir cotidiano, que es el título que he adoptado para esta serie de textos en los que, basándome en estos folletos, comento de forma personal cómo veo yo los problemas a los que todos nos enfrentamos en la vida y qué estrategias se pueden utilizar para afrontarlos. No me limito a los consejos rosacruces, creo que la filosofía del guerrero impecable de Castaneda y cualquier otra filosofía que pueda orientarnos y ayudarnos, debe ser bien recibida, como el yoga mental, el budismo, el zen o cualquier corriente esotérica debidamente aquilatada. No estoy tratando los folletos largos porque de alguna manera ya los he utilizado en algunas de las técnicas mentales que he subido al blog, tal como la creación mental, que titulé “El arte de la creación mental”. Me quedan aún algunos temas, especialmente La imaginación, un tema apasionante y para mí especialmente querido como escritor, que desarrollaré en su momento en varios textos.

Hoy voy a tratar el folleto titulado El propósito de la vida, por el Dr. Alberto I. LaCava, FRC, que significa frater rosacruz. Mucho me temo que la raíz de muchos dramas y tragedias de la vida, de muchos problemas que las personas que lo padecen son incapaces de resolver, se deben en gran parte a la falta de un propósito en la vida. Me voy a permitir citar literalmente el primer párrafo del folleto, porque eso va a situar el tema y me va a permitir profundizar en muchos detalles importantes.

“¿Por qué nos es tan importante definir cuál es el propósito de nuestra propia vida? Tener un propósito nos da una orientación durante las tormentas de la vida, en los momentos de crisis y cuando la base de nuestra vida material se estremece debido a acontecimientos que nos afectan emocionalmente. Un propósito nos acerca en forma gradual a realizar nuestros ideales, aumentando así nuestro amor propio. Un propósito nos motiva, nos orienta cuando despertamos por la mañana. La cosa más importante acerca de tener nuestro propio propósito en la vida es que se despiertan los poderes creativos de nuestra mente y esto nos ayuda a avanzar hacia la consecución de nuestros más ansiados ideales”.

Creo que el tema no se puede situar mejor que lo ha hecho el frater autor de este folleto. En efecto el ser humano está hecho de tal manera que la falta de un propósito en su vida lo anula totalmente. Se cuenta que una de las torturas más terribles a que sometían los nazis en los campos de concentración a los allí recluidos era la de obligarlos a cavar sus propias tumbas, y luego, cuando terminaban, tenían que rellenarlas de nuevo, entre las risas de sus verdugos. Por desgracia hay personas que llegan a plantearse así sus vidas. Según ellos nacemos sin haberlo escogido líbremente, nos lanzan a este “valle de lágrimas” con el único propósito de sufrir y luego nos hacen morir, cuando nuestros controladores así lo deciden. Semejante forma de pensar no se diferencia gran cosa de la tortura nazi. Nos hacen conscientes de estar vivos, nos dan un pico y una pala para cavar nuestra propia tumba y tras este duro y angustioso trabajo, en cualquier momento nos pueden poner la pistola en la sien, apretar el gatillo y ya estamos muertos, eso es todo.

Con semejante propósito en la vida, o más bien despropósito, no es de extrañar que haya tantas personas que se quejen de estar vivos, de la desgracia que para ellos supone estar vivos (entre ellos debo mencionar con gran tristeza a mis hermanos, los enfermos mentales) y que sufran tanto que da pena verlos. Al final todas estas personas son carne de cañón de la enfermedad mental. En la carrera de la vida no se puede juntar la salida con la meta, con la llegada, no se puede unir el nacimiento a la muerte. Si nuestro propósito en la vida es únicamente el de morir y morir cuanto antes, para sufrir lo menos posible, no podemos extrañarnos de que nuestras vidas se conviertan en un infierno, de que no cesemos de sufrir todos y cada uno de los instantes de nuestras atormentadas vidas.

De alguna manera el enfermo mental vive así, achacando todo lo que le sucede a su enfermedad mental, que él no ha elegido, que le ha sido impuesta por el destino y que marca cada instante de su vida. Si está triste es porque su enfermedad le obliga a estar triste, si no deja de pensar en la muerte, como la única solución razonable a tanto sufrimiento, es porque alguno de sus genes fueron torcidos desde el nacimiento, porque sufre un grave desequilibrio en la química cerebral, le falta dopamina, le sobra adranalina, etc etc. Una vez que ha asumido que ha nacido forzado, que ese acontecimiento no lo ha decidido él libremente, una vez que asume sin más, sin reflexión, sin criterio, sin filtro, que el destino le ha marcado con la enfermedad mental para hacerle sufrir, como los verdugos nazis hacían con los internados en los campos de concentración; una vez que acepta que no puede hacer nada para evitarlo, que los culpables son otros, las entidades invisibles que le forzaron a nacer, los verdugos que les han internado en campos de concentración y les han obligado a cavar sus propias tumbas; una vez que su único propósito en la vida es acortar ésta todo lo posible, ya queda muy poco por hacer. Salvo que el compasivo destino nos haga morir pronto, rápido y sin dolor, estamos en el infierno y no sabemos cuándo vamos a salir de él.

La persona con enfermedad mental no suele plantearse que buena parte de lo que le sucede se debe a una falta de propósito en la vida. Piensan que tal vez lo tuvieran antes, cuando se consideraban “normales” y de alguna manera parecía que a su alrededor los demás también los consideraban así. Pero una vez diagnosticados cualquier propósito, por pequeño que fuera, desaparece. De pronto se encuentran vivos y sin saber qué hacer con sus vidas, no saben qué buscar, hacia dónde dirigirse, qué objetivos pueden marcarse, puesto que han asumido, sin más, que la enfermedad es crónica, incurable, que les impide trabajar, que les impide formar una familia, que les impide hacer casi todo lo que hacen los demás.

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_Como bien dice el autor del folleto, en el segundo párrafo, no hay que confundir propósito con meta. No debemos aplicar definiciones que limiten el desarrollo de nuestras vidas. Si nos planteamos una meta y por suerte la alcanzamos pronto, nos quedaríamos sin propósito en la vida, a no ser que elijamos otra meta más difícil que tal vez nunca alcanzaremos, lo que nos hará sentirnos muy frustrados. Las metas son temporales, son peldaños en la escalera del desarrollo hacia el propósito de la vida. Nuestro propósito no debe depender del actual periodo de nuestra vida, sino que debe conducirnos a crecer más allá de las limitaciones de nuestra existencia material presente, como bien dice el autor del folleto y esto es muy importante puesto que de pronto estamos descartando las cosas materiales del propósito de nuestras vidas y nos estamos lanzando, una vez cruzada la línea de la espiritualidad, hacia horizontes lejanos e infinitos.

La mayoría de las personas, no solo las que padecemos enfermedad mental, pecan de falta de propósito en sus vidas o de creer que pequeñas y mezquinas metas, como el dinero, conservar una familia tradicional o formar una nueva a la que intentan dotar de todas las cosas materiales posibles, una buena vivienda, un buen coche, un estatus económico que les permita dar los mejores estudios a los hijos, una vida tranquila y feliz, de acuerdo a su paupérrimo concepto de felicidad. Confunden propósito con meta y meta con logros materiales. Incluso hay personas que creen haber superado esta fase de pobreza en las metas cuando tiñen éstas con el brillante color blanco de supuesta pureza de metas supuestamente generosas, tales como hacerse científico para librar a la especie humana de enfermedades, lograr un cada vez más alto estado de bienestar, cuidar de los demás como si fueran pollitos indefensos que nunca saldrán del nido, que nunca volarán por sí mismos.

En general se acepta, con dolor y con frustración, eso sí,  el no alcanzar metas materiales, o el que una vez alcanzadas, se pierdan porque la vida es así, frágil y tornadiza. Se pierde la casa, el coche, el estatus económico, alcanzado con tanto trabajo, y de alguna manera, aunque con desesperación, se acepta que esas metas se han perdido porque han sido demasiado egoístas, materialistas, tal vez se lo hayan merecido por no pensar en los demás. Lo que resulta mucho más complicado de aceptar es que las metas “purificadas” por el deseo generoso de ayudar a los demás, se pierdan. Tanto trabajo, tanto sufrimiento, tanto tiempo dedicado a ayudar a alguien y éste nos dice que no desea nuestra ayuda, que en realidad lo que se ha hecho por él le ha perjudicado más que ayudado. Los genios que han inventado todo tipo de artilugios para hacer más placentera la vida de la humanidad, que han renunciado a sus patentes porque sus metas son más elevadas que hacerse ricos, famosos y poderosos, se sienten desesperados cuando observan que el avance material que han conseguido para la humanidad es frustrante. La energía nuclear que permitiría el sostenimiento de un crecimiento económico y social casi sin límites, se rebela como un cuchillo de doble filo que hemos clavado en la barriga de la humanidad. Incluso aún peor, se utiliza para la destrucción, para el sometimiento de otros seres humanos a través de bombas atómicas, de misiles de largo alcance. Quienes han dedicado su vida a librar a una población del dictador de turno luego se desesperan cuando advierten que esa población, líbremente, decide regresar al sometimiento y esclavitud, escogiendo como a sus líderes a nuevos tiranos. Quienes han dedicado su vida al servicio de los demás luego pueden observar que no reciben agradecimiento, ni una pizca del cariño que andaban buscando.

Purificar y elevar las metas, renunciando a las simples metas materiales, no nos hace tener un propósito en la vida. Siguen siendo metas, escalones, y cuando alguien que sube una escalera, escalón tras escalón, se detiene de pronto porque encuentra un obstáculo o porque considera que su meta era ascender hasta el escalón número cien y no más allá, de pronto se encuentra con la terrible frustración de haber perdido todo propósito, de haber perdido el tiempo, de que la vida que llevó no merecía la pena y la vida que se le ofrece, nuevos escalones, tampoco merece la pena. Como bien dice el autor del folleto “nuestro propósito no debe depender del actual periodo de nuestra vida, sino que debe conducirnos a crecer más allá delas limitaciones de nuestra existencia material presente”.

No puedo estar más de acuerdo con él. Aquí entramos ya definitivamente en el propósito espiritual de una vida. Hay muchas personas que confunden espiritualidad con el servilismo a una religión dogmática, como si solo se pudiera ser espiritual aceptando dogmas, en su mayoría irracionales, como si creer en lo invisible fuera renunciar a la lógica y a la razón. Muchos están convencidos de que asumir la espiritualidad es asumir la irracionalidad más absoluta, poner su mente y todo su ser en las torpes manos de ciegos sirvientes del dogma. Muchos creen que aceptar la espiritualidad es entregarse a falsos profetas que dicen haber recibido la palabra de Dios porque ellos eran más puros que los demás y porque Dios, un dios a menudo irracional y caprichoso, los ha escogido precisamente a ellos, por muy torpones que sean.

Este equivocado concepto de la espiritualidad les obliga a renunciar a todo lo que no sea material y entonces les queda muy poco. Saben muy bien que el egoísmo más atroz, acaparar bienes materiales, aunque para ello tengamos que dejar en pelota picada al resto de la humanidad, que buscar metas materiales como el dinero, la fama, el poder, que limitarse a esta vida y a este tiempo que les ha sido concedido, ¡vaya usted a saber por quién!, es muy frustrante y no conduce a parte alguna. Las buenas personas que han caído en la trampa de despreciar todo lo espiritual por un equivocado concepto de lo que es espiritual, acaban buscando algo que les permita superar el vacío de lo material, y así se dedican generosamente a intentar ayudar a los demás, sin apercibirse de lo contradictorio que resulta creer que todo es material y perecedero y dedicar sus vidas a hacer que las de otros sean todo lo felices que se pueda y no a las suyas. Si todo es material y perecedero, si todos morimos, el dedicarnos en cuerpo y alma a los demás no tiene mucho sentido, puesto que todos vamos a morir y ahí se acaba todo, ¿por qué no tratar de ser nosotros lo más felices que podamos? ¿Acaso sacrificarse por los demás tiene algún sentido cuando no se tiene un concepto espiritual de la vida?

Esta es una contradicción que acaban pagando esas buenas personas que intentan seguir siéndolo aunque no crean en nada que no sea material, que no puedan ver y palpar. Como también acaban pagando quienes se dedican en cuerpo y alma a alcanzar sus metas, sin un propósito de la vida. Las van alcanzando, van subiendo escalón tras escalón, y de pronto se encuentran con que ya no tiene sentido seguir subiendo. Querían un buen trabajo, lo tienen, ahora han conseguido una buena jubilación para hacer todo lo que no tuvieron tiempo de hacer. Querían una pareja hermosa, con grandes cualidades humanas, y la han tenido, pero ahora son conscientes de que el tiempo ha desgastado esa hermosura y que las grandes cualidades humanas que habían creído ver no eran tan grandes o ni siquiera eran cualidades. Querían una familia unida, que disfrutara de la sociedad del bienestar. Y la han tenido, pero sin saber por qué los hijos se han marchado del nido, algunos se decidan a conseguir metas parecidas a las suyas, otros se han torcido y quieren llegar a la cumbre pisando cabezas…Todo es frustración. Vanidad de vanidades y todo es vanidad, como dijo el sabio Salomón. Hemos confundido las metas, los escalones, con el propósito de la vida. Subimos por la torre de Babél, escalón, tras escalón, intentando tocar el cielo, sin darnos cuenta de que el cielo es muy ligero, de que por el camino hay que desprenderse de todo lo que pesa, de que al cielo solo van las almas y éstas pesan muy poco, son pesadas por el dios egipcio correspondiente en la balanza, y si pesan más que una pluma son desechadas para acceder al cielo. El desapego tiene ese profundo sentido.

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De nuevo hay que volver al propósito de la vida como un propósito espiritual, no puede haber otro. Hay quienes se asombran de ver a quienes han alcanzado las metas materiales tan frustrados, tan deprimidos, a veces tan enfermos mentales, y a menudo tan malvados, como si conseguir esas metas les hubiera hecho peor personas de lo que eran antes. Muchos se asombran de ver a depresivos, a enfermos mentales, que al parecer lo tienen todo y ningún motivo para estar tan deprimidos. Tienen dinero, llevan una vida tranquila y cómoda, tienen una familia muy agradable, han conseguido grandes metas en la vida… y sin embargo, sin embargo no tenían propósito en la vida, y ahora lo saben, cuando han alcanzado muchas de las metas que se habían propuesto. La meta no es propósito y sin propósito en la vida todo es frustrante, todo es vacío.

Y aquí me desvío un poco del folleto rosacruz para introducir la filosofía del guerrero impecable. Se podría decir que el guerrero ha renunciado a todas las metas, ha buscado y alcanzado el desapego como parte esencial de su naturaleza de guerrero, no quiere nada y así no está apegado a nada. ¿Y su propósito? Como le dice don Juan a Castaneda el único propósito del guerrero, o la única meta, si se prefiere llamarla así es LA LIBERTAD. Un guerrero no busca otra cosa que ser libre, y no puede serlo si lucha por el dinero, la fama, el poder, si quiere todos los placeres de la vida, si cada día busca algo y como no lo encuentra, se frustra, o si lo encuentra, se frustra porque no le ha llenado. El propósito de la vida del guerrero es la libertad y este es un propósito espiritual, puesto que nada material puede hacernos realmente libres.

Todo esto no quiere decir que la persona espiritual no viva en la materia y no disfrute de la materia, renunciar a todo, alcanzar el desapego, no supone destruirnos, matarnos, renunciar a la vida, como deseamos muchas personas con enfermedad mental, como guerreros impecables seguimos teniendo que hacer lo que hay que hacer cuando hay que hacerlo, y si vivimos en la materia no podemos pasarnos la vida volando a la busca de horizontes lejanos, hay que comer, dormir, hay que sentir placer cuando hay que sentirlo, pero todo ello como si fuera fugaz, que lo es, como si fuera frágil, que lo es y mucho, como si se nos fuera a arrebatar mañana, que a veces ni siquiera llegamos al mañana. Pero el propósito, que no las metas, nos permite afrontar todo en la vida, el guerrero busca libertad, las personas espirituales buscan desarrollar su espiritualidad, ascendiendo hacia el cielo cada vez con menos peso.

Como dice el autor del folleto ” El propósito de su vida puede impedir su desarrollo si usted tiene un concepto negativo sobre usted mismo. Alguna gente empieza con la suposición de que es “mala” y tiene que llegar a ser “buena”. Aún más radicales son aquellas personas que desean ser “perfectas… Desde el punto de vista rosacruz, cada individuo es ya un alma perfecta. Esencialmente somos el Maestro Interno, somos nuestro verdadero Ser y nuestro objetivo es dejar que ese Ser manifieste su perfección y maestría en todo momento”

Entroncando con el budismo, somos Dios, en nosotros hay una chispa divina, solo Maya, el velo que lo cubre todo, nos hace creer que debemos luchar para conseguirlo todo, cuando ya somos parte de Todo, cuando ya somos el Todo. El propósito de la vida, de una forma u otra, debe ser aspirar a la máxima consciencia de lo que somos, no puede haber otro. Si no existe ese propósito luego nos quejaremos de lo que no hemos conseguido, de que la vida es breve, de que otros han tenido más suerte que nosotros y se lo merecían menos, porque eran peores, de que por mucho que hayamos logrado nos sentimos frustrados porque no era todo lo que queríamos, porque nos sentimos vacíos, porque todo es fugaz y hemos perdido lo que habíamos logrado. El propósito de la vida no puede ser otro que la plena consciencia de nosotros mismos, todo lo demás son metas, escalones, que vamos subiendo y conforme llegamos a uno es porque hemos dejado otro. Cuando no se tiene propósito en la vida llega la frustración, la depresión, la enfermedad mental, la maldad, la desesperación de quien se cree en el fondo del abismo, sin darse cuenta de que no existen abismos y no estamos en parte alguna, solo hay un punto de referencia, nuestra consciencia que se expandirá hasta fundirse con todas las consciencias existentes y por existir.

Espiritus





CÓMO CONTROLAR LA IRA

18 12 2016

TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO

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CÓMO CONTROLAR LA IRA

He escogido el folleto sobre la ira porque es uno de mis grandes problemas, lo ha sido a lo largo de toda mi vida y me ha generado innumerables problemas con consecuencias catastróficas en muchas ocasiones, hasta el punto de que he llegado a considerar que es un problema kármico, que tal vez arrastro de vidas pasadas. A pesar de mis esfuerzos y de la angustia que me producía el sentirme incapaz de controlar la ira, sobre todo cuando creía que existían motivos justos y justificados para estallar, este problema sigue siendo muy importante en mi vida.

En el folleto rosacruz se dan al final unos puntos para reflexionar que me parecen muy interesantes. El primero es que en la escala de valores para lograr el dominio de uno mismo la ira estaría en segundo lugar, precedido tan solo por el dominio del miedo, del temor. En esto la filosofía rosacruz coincide con la filosofía chamánica del guerrero impecable que dice que el miedo es el peor enemigo del hombre de conocimiento. Yo creo que ambos, el miedo y la ira, están estrechamente unidos. Digamos que la ira es una forma de reaccionar al miedo, lo que tiene sentido si tenemos en cuenta que cuando nos encontramos ante una situación de supervivencia se dispara la adrenalina, algo estrechamente unido a la agresividad. La ira sería la cúspide de la agresividad, un estallido de agresividad incontrolado y brutal.

Parece muy difícil intentar superar la ira si no conseguimos superar el miedo, es por ello que antes de centrarnos en la ira deberíamos hacerlo en el temor, en el miedo. En este sentido es muy aleccionadora la opinión de Krishnamurti quien dice quien dice que la mejor forma para combatir el miedo, el temor, para superar cualquier circunstancia que nos de miedo, es caer en ello, es enfrentarse directamente al miedo.  Las terapias antifóbicas aconsejan una gradual exposición a lo que nos causa o genera la fobia. Si nos da miedo hacer algo la única manera de superar ese miedo es hacerlo, una vez hecho nos daremos cuenta de que no había razón para sufrir tanto temor.

El guerrero impecable hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo, por eso es una filosofía perfecta para combatir el miedo, la fobia y también la ira. Una vez que te planteas que vas a hacer lo que tienes que hacer, el miedo, la angustia ante el descontrol de la ira, la fobia, cualquier cosa, pierde entidad ante nuestra firme decisión, lo mismo que una sombra deja de darnos miedo cuando la iluminamos y vemos de qué se trata.

En el folleto se dice que la ira es una emoción común, natural, como el placer, la excitación y el temor. Es fugaz, transitoria, y no tiene consecuencias importantes en nuestra vida. Digamos que la ira es algo instintivo y como tal no puede ser nunca erradicada absolutamente, lo mismo que por mucho que lo intentemos jamás dejaremos de reaccionar al placer o al dolor. A pesar de ello, a pesar de su fugacidad, a todos nos da miedo enfrentarnos a una persona descontrolada por la ira, no sabemos lo que puede ocurrir durante ese momento que dura el descontrol.

No obstante hay una ira que no es pasajera, que perdura, que es consecuencia de un sentimiento de resentimiento que es un auténtico veneno en nuestra sangre.Ya no se trata de una reacción instintiva a un determinado estímulo que genera adrenalina y que nos mantiene en un estado de tensión hasta que va pasando. Ante estos breves accesos de ira se aconseja en filosofía popular contar hasta diez antes de actuar, es decir darnos un tiempo para calmarnos. Si damos la espalda a la persona que sufre un ataque de ira, si nos alejamos, ésta se calmará por sí misma en un periodo de tiempo más o memnos largo. Este fenómeno lo observamos con frecuencia en el mundo animal, cuando un animal siente amenazado su territorio pasa a un estado de ira que se muestra físicamente, se eriza el pelo, se muestran los dientes, se emite un gruñido amenazador. Los humanos, como animales en parte que somos, también tenemos reacciones parecidas. No se trata tanto de un territorio físico como de un territorio mental, psicológico, emocional.Cuando invaden nuestro territorio, intentando convencernos de algo que nosotros tenemos claro, cuando intentan manipularnos para conseguir algo de nosotros, cuando sentimos que el aura del otro nos está molestando porque hay una agresividad soterrada, sentimientos negativos que nos afectan, entonces reaccionamos como el animal que ve amenazado su territorio, es algo instintivo que no podemos evitar. Pero el ser humano es algo más que instinto animal, tenemos una mente racional que nos ayuda a situarnos, a buscar el comportamiento más razonable. El tiempo es básico para controlar la ira, si es otro el que está descontrolado por la ira, nos alejamos de él, si somos nosotros, procurarmos alejarnos hacia la soledad, la intimidad, para pasar ese momento, es algo muy frecuente y positivo. El problema viene cuando la ira forma parte de nuestro carácter, cuando casi cualquier cosa nos produce un sentimiento de ira, de cólera. Estos sentimientos se van acumulando y provocan el resentimiento, echamos la culpa a los demás, creemos que son ellos y sus actitudes los que nos están provocando la ira, un sentimiento tan molesto como el dolor, estamos hartos de sentir dolor, angustia, de sentir ira.

El control de la ira nos debe llevar no solo al control de nosotros mismos, si no a saber controlar también los estados de ira en los demás, a saber cómo tratarlos.  Con la edad y la expereiencia las reacciones ante la ira de los demás o incluso nuestras propias reacciones de ira se vuelven más sofisticadas, nos volvemos más manipuladores, diseñamos estrategias más astutas, más ladinas. Esto que nos puede parecer positivo, puesto que la ira se manifiesta al exterior más raras veces y nos causa menos oproblemas, no deja de ser tan solo una ilusión porque la guerra psicológica que genera este estado de resentimiento puede ser incluso más molesta, más tóxica. Incluso a veces es preferible enfrentarse a un estado de ira en estado puro que a esas personas a las que llamamos mosquitas muertas, que nunca se dejan llevar por la ira pero que luego nos la guardan y se vengan al cabo del tiempo de formas astutas y traicioneras. Estas guerras psicológicas desgastan mucho, hasta el punto de que podemos caer en una depresión sin apercibirnos siquiera de su causa.

La raíz de la ira es la individualidad, no en vano reaccionamos con ira cuando invaden nuestro territorio. Por este motivo la meditación es un arma poderosa frente a la ira, porque nos vincula a todo lo existente, a los demás, los territorios desaparecen. Una persona que medita mucho y bien está más preparada para controlar su ira puesto que los territorios desaparecen, estamos dentro del Todo, de la divinidad, donde no hay territorios que defender. Las técnicas de yoga mental ayudan mucho a controlar la ira, si estamos relajados, si la meditación nos ha vinculado a todo lo existente, va a ser difícil que reaccionemos con ira ante una supuesta invasión de nuestro territorio.

Sabemos muy bien las consecuencias de la ira, por eso no es preciso racionalizarla. Sabemos que es dar coces contra el aguijón, en expresión popular, o un nido psíquíco de avispas, como dice el folleto, cuanto más golpeemos el avispero más avispas, miles y miles, saldrán a por nosotros y sus picaduras pueden llegar a ser insufribles.Lo que necesitamos son técnicas de control mental, una técnica como la meditación que al vincularnos con el Todo supera los territorios y la necesidad de defenderlos.

En una reflexión del folleto se nos dice que la ira no tiene origen divino, es una creación nuestra, lo mismo que la individualidad. El budismo nos habla del velo de Maya, un engaño para hacernos creer que somos individuales y que estamos separados del resto. No es una ley cósmica y espiritual, es una ley instintiva que solo funciona en el mundo físico, donde la sugestión de la individualidad y de los abismos que nos separan es muy poderosa.

Recordemos que la causa más probable de la ira es el miedo, tenemos miedo a que algo exterior, algo individual, nos haga daño. Si estamos unidos al Todo el miedo desaparece puesto que no hay nada que nos amenace. El guerrero impecable supera el miedo haciendo lo que tiene que hacer a cada momento, no le preocupa el miedo, ni el dolor, ni la angustia, ni tiene dudas, una vez que hace lo que tiene que hacer el resto está en manos de las fuerzas poderosas que no controlamos, por lo tanto solo podemos tener esperanza en que nos sean favorables.

El folleto habla de que uno de los remedios más eficaces contra la ira es la conciencia compasiva, la compasión hacia los demás intensifica la empatía y si estamos en la piel del otro es muy complicado sentir ira, no es fácil abofetearnos a nosotros mismos. Entre los caminos del yoga está el yoga de la compasión, el yoga de la ayuda al prójimo, como una forma de elevarnos y alcanzar el nirvana.

Uno de los principios rosacruces, que se repite mucho en los folletos y monografías nos puede ayudar mucho a superar la ira. Lo copio literalmente a continuación: “Reconoce que todo lo que experimentas ahora, ya sea agradable o desagradable, lo reconocerás más tarde como tu sostén para alcanzar tus propias metas en la vida”.

Para terminar una técnica mental rosacruz que aparece en el folleto y que nos puede ayudar en nuestro trabajo para controlar la ira.

En un lugar tranquilo nos sentamos en reposo. Cerramos los ojos e imaginamos que estamos frente al este, contemplando la salida del sol,, que es una enorme bola dorada que irradia su energía en todas las direcciones. Nos centramos en la respiración. Inhalamos imaginando que un haz de esa energía penetra en nuestro corazón. El color es dorado.

A medida que respiramos la energía del sol va llenando nuestro corazón, nos penetra hasta los lugares másrecónditos de nuestro ser. A medida que el corazón se llena imaginamos que se expande, se dilata suavemente con la energía refrescante y renovadora.

Es importante visualizar bien los rayos de energía que fluyen del sol hacia nuestro corazón, no hay atajos, obstáculos ni restricciones de ningún tipo en ese flujo. Si encontramos alguna barrera la penetramos con la mente, observando como espectadores en la pantalla lo que hay allí, sin involucrarnos.

Una vez que hemos practicado varias veces este ejercicio y tenemos ya un dominio importante pasamos a la segunda fase, dejamos que la energía se desborde y llene todo el cuerpo, enfrentándonos de la misma manera que antes a los obstáculos. La luz dorada ya forma parte de nosotros y nosotros formamos parte del Todo.





CÓMO AFRONTAR LOS ERRORES

7 05 2016

TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO III

 

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CÓMO AFRONTAR LOS ERRORES

En el folleto que tengo ante mí una maestra desarrolla el tema de “Cómo corregir los errores”, aunque yo lo he cambiado por “afrontar” porque considero que la palabra “corregir” tiende a expresar algo con lo que yo no estoy muy de acuerdo, que es la obsesión nefasta por cambiar el pasado a cualquier precio. La palabra afrontar expresa mejor mi concepto, dar cara a nuestros errores, mirarnos con los ojos bien abiertos en el espejo y aceptarnos como somos.

La maestra comienza diciendo que todos nuestros sistemas, instituciones y creencias aprendidas pretenden enseñarnos que “errar es malo”. De ahí a concluir que hay algo correcto, una respuesta verdadera, una sola conducta buena, solo hay un paso, como dice ella. Estoy de acuerdo en que pensar de esa manera es muy dogmático y el dogmatismo siempre es malo porque no se adapta a la vida, a la existencia, que es fluida, flexible, al río de la vida, al TAO. El concepto de error se parece mucho a un examen en la escuela, se supone que si te suspenden es porque has errado las respuestas y eso indica necesariamente que el maestro tiene todas las respuestas correctas. En un sistema como ese los errores siempre tienen graves consecuencias, suponen un fracaso y la única manera de enmendarlo es “corregir los errores”.

Aprender es algo esencial en la vida, puesto que en muchas ocasiones está en juego nuestra propia supervivencia. Como dice la maestra en el folleto, un niño aprende a no tocar la estufa o el fuego, porque se quema y aprender que el fuego quema  es esencial para su supervivencia. En la vida necesitamos aprender muchas cosas que serán básicas a la hora de sobrevivir, pero eso no significa que no podamos ni debamos cometer errores. Hay muy pocos errores que resulten fatales. Si nos tiramos desde una gran altura para aprender la ley de la gravedad, las consecuencias pueden ser nefastas y no tendremos otra oportunidad. Pero estos casos son muy poco habituales, lo normal es que si te equivocas las consecuencias no sean fatales y puedas seguir viviendo y aprendiendo.

El error es un paso hacia delante en el camino que lleva a la meta, o dicho de otra manera, el error nos enseña y el conocimiento nos hace evolucionar en todo sentido. La redactora del folleto cita a Ciro “El hombre sabio corrige sus propios errores, observando los errores de los demás”. Desde luego que esto sería lo ideal, aprender las lecciones sin mojarnos la tripa, dejando que los demás sufran las consecuencias de sus errores mientras nosotros aprendemos con solo mirar. Sin embargo la naturaleza humana no funciona así, nuestra psicología requiere el aprendizaje personal. Un niño puede ver cómo un adulto se quema con el fuego, pero hasta que no se queme él no aprenderá realmente que no se debe tocar el fuego.

La maestra cita también a Petrarca: Los grandes errores muy raramente se originan, a no ser en las grandes mentes”. Solo quienes tienen grandes objetivos en la vida pueden sufrir graves decepciones, solo quienes se arriesgan para alcanzar maravillosa metas pueden tener graves tropiezos. El común de los mortales nos limitamos a plantearnos objetivos muy limitados, muy mediocres, en los cuales el fracaso no puede ser nunca algo terrible. Solo las grandes mentes, solo los grandes hombres, solo quienes quieren subir mucho en la escalera de la evolución pueden caer desde grandes alturas.  Quien solo sube el peldaño no se dará un gran golpe si cae, pero estará muy por debajo de quien ha subido cien, arriesgándose a partirse la crisma si se cae.

Lo peor que podemos hacer frente a los errores es negarlos, fugarnos de la realidad, engañarnos, sugestionarnos con que toda la culpa la tienen siempre los demás. Buscar chivos expiatorios que nos permitan seguir creyéndonos los más guapos, los más perfectos. En este sentido las raíces de nuestra incapacidad para afrontar nuestros propios errores se basa en la gran importancia personal que nos damos. Somos tan guapos, tan perfectos, tan…tan…tan… que no podemos permitir que nadie nos vea por el suelo, enseñando nuestras vergüenzas, mostrando a todo el mundo que en realidad somos lo que somos, poquita cosa. ¡Oh qué vergüenza si alguien nos ve así, si alguien sabe, si alguien supone, si alguien…! La importancia personal es uno de los defectos más terribles contra los que debe luchar un guerrero impecable. Como le dice don Juan a Castaneda, hasta que un guerrero no deja de darse importancia personal no se hace realmente guerrero. La importancia personal nos encierra en nuestras cárceles de papel, nos impide movernos, pensar por nosotros mismos, sentir lo que realmente queremos sentir. Nuestra incapacidad para asumir que somos una partícula infinintesimal en un universo infinito nos impide aceptar nuestros errores, aprender de ellos, seguir adelante y alcanzar nuestros objetivos. Nos quedamos dándole vueltas a qué pensarán los que nos han visto hacer esto o aquello, a los que nos han visto por los suelos enseñando nuestras vergüenzas, y eso nos paraliza, nos encierra en la cárcel de papel, nos impide aprender, nos impide aceptarnos como somos y nuestras vidas se convierten en un rosario de penitencias absurdas, practicadas en la intimidad, para que nadie nos vea, y de esta forma nuestro subconsciente reacciona frente a órdenes contradictorias y acaba haciendo que mostremos a los demás esas penitencias que intentamos ocultar.

Así caemos en manías obsesivo-compulsivas que nos parecen idiotas, que parecen ridículas a los demás y a las que nadie encuentra sentido ni razón. Lo que estamos haciendo, sencillamente, es mostrar en público las penitencias que hacemos en privado por nuestros errores, no podemos huir siempre, negar nuestra verdadero rostro en el espejo. No le demos muchas vueltas, si la enfermedad mental es básicamente una fuga de la realidad, ésta comienza cuando negamos nuestros errores. La incapacidad para asumirlos y aprender de ellos crea toda clase de conflictos psicológicos en las personas “normales”, en el caso de los enfermos mentales se trata de las arenas movedizas en las que nos hundimos más cada vez que intentamos salir de allí.

En el folleto se proponen los siguientes pasos para “corregir” el error. Más bien se trata de cómo aprender del error y no volver a cometerlo.

-Uno se pregunta: ¿Qué pasó? ¿Qué hice yo? ¿Qué hicieron ellos?

-¿Qué es realmente lo que quiero que suceda? No lo que pretendo hacer creer a los demás o a mí mismo, sino lo que realmente quiero en el fondo.

-¿Qué he aprendido de esta experiencia? ¿QUÉ PUEDO HACER DE DIFERENTE MANERA CON ESTA EXPERIENCIA PARA LOGRAR LO QUE DESEO? ¿Qué puedo hacer en este momento que me ayude en experiencias futuras?

-Utilizamos la visualización como el arte de la creación mental para lograr que ocurra lo que estamos buscando.

Admitir nuestros errores es una actitud indispensable para evolucionar. Admitir es considerar que cada experiencia y cada suceso son un potencial para seguir en el camino y alcanzar las experiencias positivas que estamos buscando. Todos los pasos, hasta las torceduras de tobillo, son partes del ciclo de la vida, del camino. No hay una respuesta correcta, todo es parte de un proceso, incluso las piezas defectuosas. No debemos permitir que lo que hacemos nos controle, ni que las esperanzas o los temores ajenos se conviertan en dogmas que nosotros debemos seguir en nuestro camino personal.  Todo lo que nos suceda es una oportunidad, no se trata de un perro rabioso que intenta mordernos el culo. Reconocer todo esto es saber que el ciclo de la vida es vibratorio y tiene sus altos y sus bajos, siempre buscando el equilibrio y la armonía.  Si utilizamos los errores como anclas para no movernos del sitio, nos ahogaremos.

Como siempre el folleto termina con algunos puntos de reflexión que son imprescindibles para alcanzar el objetivo propuesto.

-Un error es una equivocación necesaria para el proceso de aprendizaje. Tiene que diferenciarse de una intención voluntaria de anular el aprendizaje. El reconocimiento es la base para corregir los errores. El dominio de sí mismo es la base para superar la frustración.

-Un error puede provocar el ridículo, la censura o el castigo, con los consiguientes dolores emocionales y físicos. Las reglas sociales son relativas y temporales. El autodominio se deriva del discernimiento de la verdad acerca del Ser y del deseo de elevarse sobre lo relativo y temporal.

-La gravedad del error aumenta en proporción a nuestro sentido de la importancia propia. La Consciencia Cósmica se experimenta al transformar la vanidad en expresión de la personalidad propia.

-El privilegio de estar en lo correcto se gana a través del valor de estar equivocado.

-La perfección es un atributo del Cómico; todo lo demás es aproximado a la perfección. La habilidad práctica es el arte adquirido al refinar lo aproximado para aumentar la armonía con lo perfecto.

-Reconocer un error depende de percibir la diferencia que existe entre lo que es falso y lo que es verdadero acerca de la existencia. Corregir un error depende de estar dispuesto a que se manifiesto lo verdadero.

Reconocer que todo lo que se experimenta ahora, tanto agradable como desagradable, puede no ser reconocido sino hasta más tarde como un apoyo para que se alcance la meta en la vida.

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“Que la Divina Esencia del Cósmico se infunda en mi ser y me limpie de todas las impurezas de mente y cuerpo, para poder entrar en el Sanctum Celestial y entonarme con la debida dignidad y pureza. Que así sea.

 





CÓMO COMBATIR LA DEPRESIÓN

7 02 2016

TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO

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CÓMO COMBATIR LA DEPRESIÓN

Una de las cosas que más me gustaban de las monografías y folletos rosacruces era su modernidad, su claridad expositiva y su pragmatismo. No es fácil que aceptemos que algo nos puede curar si nuestra mente lo rechaza por falta de lógica, por confuso e insostenible. Como vimos en los textos dedicados a los diferentes cuerpos, unos dentro de otros, como las muñecas rusas, hay una clara jerarquía de cuerpos y saltársela a la torera solo crea desarmonía y bloqueo en nuestra psiquis.El cuerpo emocional no puede estar por encima del cuerpo mental porque al quebrar la jerarquía de cuerpos estamos quebrando las leyes cósmicas. Muchas veces creemos que determinadas emociones, tales como la fe, la esperanza, la confianza, van a superar cualquier contradicción que perciba nuestro cuerpo mental y acabaremos creyendo a pies juntillas, teniendo fe, en determinados remedios que solo son aceptables desde la pura emotividad porque no hay en ellos el menor ápice de lógica y racionalidad. Creer que el cuerpo emocional se va a imponer al cuerpo mental sin pagar un precio y un alto precio es ser muy ingenuos. Por eso cualquier forma de combatir la depresión, cualquier terapia que emprendamos, deberá tener la aprobación del cuerpo mental antes de que el cuerpo mental la acepte dando saltos de alegría. Es cierto que hay determinadas emociones, sentimientos, capacidades mentales, que conforman más el cuerpo causal o alma que los demás cuerpos. Así al mismo tiempo que la fe, la esperanza, la confianza, son emociones, también son cualidades del alma, por lo que habría que diferenciar, por ejemplo, lo que es la fe-emoción, de lo que es la fe-certeza-espiritual, una cualidad del alma. Las cualidades del alma son superiores a las de los otros cuerpos que le siguen en jerarquía. La fe espiritual es superior a la lógica del cuerpo mental y a la confianza del cuerpo emocional, lo mismo que el conocimiento espiritual del alma es superior incluso a la intuición de la mente, no digamos ya a su lógica y racionalidad.

Para combatir una enfermedad, en este caso la depresión, nuestro cuerpo mental debe saber contra qué esta combatiendo, solo así la emotividad del cuerpo emocional tendrá un sentido. Y si estamos hablando de enfermedades del alma, como es el caso de la depresión, deberemos tener muy en cuenta al cuerpo causal. Voy a enfocar la cura de la depresión desde varias perspectivas distintas, aunque basándome fundamentalmente en el folleto rosacruz. ¿Qué es la depresión para el yoga mental, para la filosofía chamánica de Castaneda, qué es la enfermedad para el curso de milagros, qué podemos hacer contra las supuestas leyes físicas que son implacables y solo pueden ser torcidas con un auténtico milagro?

En los puntos de reflexión del folleto rosacruz se articulan los siguientes puntos:

depre

-La depresión es uno de los trastornos más comunes de la humanidad. Es un adormecimiento de la vitalidad emocional, mental y físicamente.

Desde la perspectiva del yoga mental podríamos decir que en la depresión se juntan el agotamiento o adormecimiento del cuerpo físico, del cuerpo emocional y del cuerpo mental. Es por eso que las terapias deben dirigirse a todos estos cuerpos y no solo a uno. El cuerpo físico puede necesitar descanso, sueño (uno de los remedios contra la depresión, en mi caso probaron la cura del sueño contra una grave depresión en mi juventud), alimento, aire puro, naturaleza, etc. El cuerpo emocional puede necesitar un alejamiento, un bloqueo de aquello que nos está generando estrés y angustia, bien sean personas, lugares, problemas cotidianos…y el cuerpo mental puede necesitar calmar el bullicio que hay en su interior, bloquear las ideas obsesivo-compulsivas, las manías, el bucle que se ha generado al reflexionar sobre un problema de la vida al que no encontramos solución y cuanto más pensamos en él menos solución vemos y más nos deprimimos y nos angustiamos hasta terminar completamente agotados, sin una pizca de energía. Pero hay depresiones en las que también está afectado el cuerpo causal o alma, enfermedades del alma, generadas por la falta de alimento del cuerpo causal que como sabemos solo se alimenta de felicidad. Llevamos una vida asfixiante, llena de tristeza, sin alicientes, sin esperanzas, en la que se van acumulando día a día más y más problemas que no solucionamos y se van intensificando más y más. No nos paramos ni un instante para dar de comer al cuerpo causal, para darle un poco de felicidad, una pizca, lo que sea, pero algo. Nos negamos toda felicidad, tal vez pensando que la causa de nuestros problemas actuales es nuestra y por lo tanto debemos pagar por ello, debemos castigarnos, colocarnos cilicios en cada parte de nuestros cuerpos y sufrir y sufrir hasta la extenuación…

castaneda

Desde la filosofía chamánica la depresión sería una falta de “poder” es decir de energía. Un guerrero sabe cómo conseguir poder a través de sus batallas de poder, a través del arte de acechar, que evita que los demás nos vampiricen la energía, y del arte de ensoñar que recarga nuestro cuerpo de luz. A este respecto Yogananda decía que a través del sueño profundo podemos conseguir lo que él llamaba “vitatrones” partículas de otra dimensión que son las que conforman nuestra vitalidad. Para un guerrero impecable la depresión es una falta de poder, es dejarse llevar por la tristeza, algo que nunca puede permitirse puesto que busca la libertad como meta final y la tristeza no es libertad. Un guerrero sabe que en las batallas de poder puede serle arrebatado parte de su poder, ser vampirizado, por eso utiliza el arte de acechar, no se deja enredar con los chantajes y manipulaciones, con lo que yo llamo farsas de control, siguiendo a James Redfiel, y que están en otra sección de este blog. Ante las estrategias vampíricas de los demás, que pretenden arrebatarle su poder, utiliza su maestría en el arte de acechar, creando fantásticas escenificaciones en la que su maestría en la representación desconcierta a sus enemigos que pretenden vampirizarle.

En el curso de milagros se habla de que la enfermedad es la mentira y por lo tanto solo se puede salir de ella con la verdad. La enfermedad es mentira porque solo ocurre a seres individuales y la individualidad es mentira puesto que todos formamos parte de un Todo, de la divinidad, de la globalidad. Si estamos enfermos es porque nos hemos hundido en la mentira, creyéndonos seres individuales, buscando el egoísmo que cimente nuestro yo individual, dejándonos llevar por el apego que es solo una meta del individuo. Si nos volvemos a la verdad, si somos conscientes de que en nuestro interior hay una chispa divina, de que formamos parte de la divinidad, del cuerpo de Cristo, como dicen los católicos, de que todos estamos vinculados a través del amor, la enfermedad no sería posible. Por lo tanto tenemos que traer a nuestras vidas la verdad sobre nosotros, sobre los demás, sobre la vida, y tenemos que vincularnos con todos a través del amor. Quienes consideren que pensar que el amor lo cura todo es una tontería ya están instalando la enfermedad en sus vidas, puesto que antes o después la falta de vinculación afectiva con los demás creará las condiciones para la enfermedad mental, emocional y física.

drogas

-El folleto habla de sustancias que pueden generar desajustes en nuestros cuerpos llevándonos a la depresión. Una mala alimentación, falta de aire puro y sustancias excitantes o dopantes, cafeína, tabaco, alcohol, drogas. El efecto de estas sustancias es muy limitado en el tiempo y cuando se acaba caemos desde lo alto de un rascacielos a velocidad de vértigo. La depresión puede ser de aúpa.

-El ciclo diario de actividad, alimentación y descanso debe ser respetado. Hay biorritmos que deben ser respetados o sufriremos las consecuencias.  Necesitamos actividad física, buena alimentación, descanso regular, sueño. No podemos salir de una depresión si seguimos haciendo todo lo que nos ha llevado a ella. Si no hacemos deporte, si no damos actividad al cuerpo físico no podremos en marcha las hormonas que necesitamos para sentirnos bien, el cuerpo se carga de toxinas. Si no dormimos bien, dormimos poco y de forma poco regular, el agotamiento mental y emocional será insufrible. Si comemos mal, si no le damos al cuerpo todo lo que necesita y de forma regular, el cuerpo se resiente.  En el folleto se dice que el agotamiento emocional no se recupera con más horas de sueño,al contrario, empeora. Esto quiere decir que si hemos dormido las ocho horas necesarias y seguimos forzándonos a dormir más en lugar de buscar una actividad que nos aleje del agotamiento emocional, del despliegue constante y con una intensidad desmesurada de nuestras emociones, vamos a precipitarnos aún más en el bucle. Es cierto que en el sueño profundo conseguimos los vitatrones de Yogananda, pero no podremos entrar en el sueño profundo si dedicamos demasiadas horas al sueño superficial.

-Saber que no podemos estar todo el día activos al cien por cien, sin descansar es importante, darse un descanso para comer, una pequeña siesta, es necesario para no quemar toda la energía disponible para todo el día.

-El folleto habla de la meditación como una forma maravillosa de recargarnos de energía y de terminar con la depresión. Como hemos visto estamos vinculados entre nosotros en un Todo divino, la meditación nos permite hacernos conscientes de esa vinculación y dar y recibir amor, el alimento de nuestro cuerpo causal, de nuestra alma.

-También habla de esa falsa magia que algunos emplean para intentar salir de su depresión. Creen que el beso de un príncipe despertará a la princesa de su sueño, que el beso de una princesa transformará al sapo en príncipe. Mientras esperan y esperan sin hacer nada su vitalidad va muriendo y cuando estén hundidos en el abismo de la depresión no habrá princesa o príncipe que pueda rescatarnos. Pensar en positivo es importante pero confiar en falsas magias no lo es. Si no hacemos nada para alimentar a nuestros cuerpos, al físico, al emocional, al mental, al causal por mucho que soñemos en príncipes y princesas nunca saldremos de la depresión.

El folleto habla de la necesidad de rutina en las tareas cotidianas. El desorden es típico de la depresión, por eso refugiarnos en un programa rutinario de actividad nos evitará la hemorragia de energía que supone decidir si hoy vamos a hacer esto o lo vamos a dejar porque estamos muy deprimidos y agotados. Cada día seguimos la rutina programada, sin plantearnos si estamos demasiado deprimidos para hacerlo.

-Todo sentimiento de culpabilidad, de autocensura, de duda, aumenta la depresión. Como vimos en el arte de la creación mental, si mandamos mensajes negativos al Cósmico, a la Mente universal, a través de ese globito al que hemos atado el mensaje la respuesta solo puede ser negativa.

-Salir de estados de ánimo depresivos es uno de los punto de partida más comunes para los estudiantes del dominio personal, para los iniciados, para los guerreros impecables. Es una piedra de toque para saber si estamos en el camino del dominio de nosotros mismos, en el camino de la iniciación a las grandes verdades de la vida, en el camino del guerrero, o solo somos mendigos que siguen extendiendo su mano para que sean los demás los que les saquen las castañas del fuego.

-¿Es la depresión un miedo egoísta que el ego tiene del Ser Superior? Esta pregunta que se hace el folleto es realmente la base, la raíz de nuestras depresiones. Tenemos miedo a abdicar de nuestro ego individual, a desapegarnos de personas y cosas, a vincularnos con la totalidad, a que nuestra chispa divina se una a todas las otras chispas, a la divinidad, al Todo. En este miedo a desprendernos de nuestro caparazón de individuos está la causa de la depresión, por eso una de las actividades que mejor curan una depresión es la entrega generosa a los demás, mientras nos preocupamos por ellos, mientras les ayudamos, nuestros problemas personales se relativizan, al darles amor estamos abriendo el grifo que nos llenará de amor.

-Nadie es enfrentado a un problema que no puede resolver. Uno es responsable de descubrir y aplicar los recursos que existen en el interior y que son necesarios para superar el problema. Esta frase del folleto es muy importante. Muchas veces nos deprimimos porque pensamos que el destino o quien sea, o malas personas, nos han echado encima problemas que no podemos resolver, que nos superan. No es cierto todos y cada uno de nuestros problemas es el adecuado  para hacernos evolucionar espiritualmente, lo mismo que un maestro no aparece hasta que el discípulo está preparado, un problema no se presenta si no estamos preparados para enfrentarlo, para aprender la lección, para evolucionar. Mi experiencia personal me dice que cuando creía no poder superar ciertas tragedias en mi vida ha ocurrido algo, a veces un milagro, que me ha ayudado a encontrar salidas al laberinto. Lo que se nos pide es que busquemos en nuestro interior la respuesta, no que nos liemos a manotazos con quien intenta salvarnos, como hacen las personas que se ahogan. Con el tiempo uno comprende que ciertas tragedias personales han supuesto un increíble paso evolutivo, una ascensión espiritual casi milagrosa que no se podría haber dado de otra forma.

miedo al conocimiento

CÓMO ENFRENTA LA DEPRESIÓN UN GUERRERO IMPECABLE

Para mí ha sido la filosofía que más me ha ayudado a superar las depresiones. Hacer lo que tengo que hacer cuando tengo que hacerlo ha sido algo mágico. No importa cómo esté, no importa que la depresión me tenga postrado en el lecho del dolor, completamente agotado, no importa que desee morir,que piense en el suicidio, sigo haciendo lo que tengo que hacer y con el tiempo descubro que he salido de la depresión sin hacer sonar campanillas a mi paso. Un guerrero impecable enfrenta la depresión sabiendo que debe armonizar el terror de ser hombre con el milagro de serlo. Agradecidos por el don de estar vivos nos enfrentamos al terror de ser personas en un universo terrible y devastador.

La última recomendación del folleto es la siguiente: la mayoría de los casos depresivos pueden curarse simplemente manteniéndose activos y vinculados con otros. Actividad y relación interpersonal son sin duda de las mejores recetas que pueden darse a un depresivo.

 





LOS GRANDES PROBLEMAS DE LA VIDA

3 11 2015

TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO

CÓMO AFRONTAR LOS GRANDES PROBLEMAS DE LA VIDA

Cuando he releído el folleto rosacruz, que recibí hace años con las monografías, y que se titula “Los mayores problemas de la vida”, me he dado cuenta de que ahora mismo podría completarlo y matizarlo con mi filosofía del guerrero impecable. Nunca me gustaron los consejos, soy más de Krishnamurti, quien dice que quien tiene suficiente luz interior no necesita de maestros, no obstante etambién me he dado cuenta de que poner por escrito lo que pensamos ayuda mucho a esclarecer nuestro pensamiento y a darnos cuenta de dónde están nuestros fallos.

¿Cuáles son los grandes problemas de la vida a los que debemos enfrentarnos? Es muy sencillo, son problemas importantes que no podemos dejar para mañana, que necesitan una decisión urgente y sin cuya resolución nuestras vidas se convierten en un infierno, incluso puede peligrar nuestra vida. Es fácil hacer una lista. Si no tenemos para comer hay que tomar una decisión o moriremos de inanición, si no tenemos trabajo o nos hemos quedado sin él, necesitamos una solución y una solución urgente. Si se nos muere un ser querido de nada sirven los juegos de teorías, hipótesis de trabajo, encajar las piezas del puzzle, lo que necesitamos es una solución que nos ayude y en este momento, ya. Hay problemas que nos buscamos y otros que nos vienen de fuera, que se nos imponen, como se nos impone una pared que no podemos atravesar. Es más fácil intentar resolver los problemas que nos hemos creado que aquellos que nos impone la dura realidad. Al fin y al cabo en el primer caso basta con encontrar dónde está el error y corregirlo o no volver a cometerlo. En cambio los problemas que se nos imponen son otra cosa muy diferente. No podemos encontrar trabajo a punta de pistola, como no podemos comer con el pensamiento, y desde luego no siempre está en nuestra mano resolverlos, de hecho casi nunca lo está, lo que sí podemos hacer es tomar decisiones de guerrero impecable, hacer lo que tenemos que hacer y confiar en que las fuerzas poderosas nos sean favorables, sino lo son hay que seguir caminando y esperar que el tiempo pueda cambiar nuestra situación actual.

Como dice el autor del folleto, el mayor problema es el que implica una mayor decisión. Son decisiones de encrucijada, las llamo yo, no es lo mismo probar a ver qué tal nos va un determinado camino, sabiendo que podemos volver atrás y tomar otro, que si sabemos que una vez hayamos escogido un camino concreto ya no hay vuelta atrás. Una ruptura de pareja, abandonar un empleo para buscar otro, enfrentarnos con decisión al problema de un hijo drogadicto, etc, son problemas que exigen grandes decisiones, intensas, profundas, a veces drásticas, en las que está involucrada toda nuestra personalidad, toda nuestra vida, todo nuestro ser. No son precisamente paños calientes. Es el “intento” como lo llama don Juan, decidir algo con todo el pensamiento, el corazón, con nuestra vida, con nuestras entrañas, estas son las decisiones que cambian vidas, el intento es el que nos lleva a conseguir lo que pretendemos realmente.

El autor del folleto habla también de que lo peor de estas decisiones es la ansiedad que genera la indecisión. Cierto, no hay nada peor que no saber si vamos a tirar a la izquierda o a la derecha en una encrucijada, cuando somos perseguidos por una manada de lobos hambrientos o por un asesino con una pistola. La indecisión es todo lo opuesto a lo que debe ser un guerrero impecable, que no se detiene para analizar el pasado, reflexionar largamente sobre las consecuencias, no se deja llevar por la autocompasión, pobrecito de mí, no se plantea los remordimientos que va a tener si hace algo o lo contrario. Analiza el problema, mira la que cree la mejor solución y la toma, sin ansiedad, sin miedo, sin remordimientos, sin lamentaciones, sin tirarse al suelo y llorar como si fuera la persona más desgraciada del universo. Debemos perder la importancia personal, no somos el centro del universo, somos una partícula infinintesimal en un universo infinito, lo normal es que nadie nos mire, nadie se aperciba de nuestra presencia, que las fuerzas poderosas estén más ocupadas en otras cosas más importantes. Estamos solos, un guerrero impecable está siempre solo a la hora de tomar sus grandes decisiones. Hay que aceptarlo, como hay que aceptar el gran y terrible misterio de la vida, sobran lamentos. Sabemos que la muerte está tras de nosotros, con su mano en nuestro hombro izquierdo, nos puede llevar en cualquier momento, desde esa perspectiva tomar decisiones es mucho más fácil, ¿qué importancia puede tener cometer un error cuando la muerte nos puede llevar al segundo siguiente?

El autor del folleto nos dice que no “tenemos” un problema, nosotros somos parte del problema, nosotros somos el problema. Desde esa perspectiva debería consolarnos el saber que si nosotros somos el problema también podemos ser la solución. Y aquí comienza a estudiar cómo nos planteamos la solución a los problemas. Vamos a verlo.

Él llama gente “sensata” a los que yo llamo contables. Es decir, aquellos que analizan el problema desde todos los puntos de vista, ponen en una columna el haber de una decisión a tomar y en la otra el “debe”. Tratan los problemas de forma impersonal, como si fuera una operación matemática a resolver, no se involucran.

Están los que deciden en base a lo que yo llamo el qué dirán. No se analiza la mejor solución para nosotros, para nuestros seres queridos, la mejor solución a largo plazo, uno se plantea qué pensará fulanito o menganita si hago esto o dejo de hacer lo otro. Es lo que yo llamo poner la vida en manos de otros, entonces son los otros los que viven nuestra vida. Es horrible, es espantoso, abdicar de la propia vida para entregársela a personas que en la mayoría de los casos no nos quieren, incluso nos odian, que en muchas ocasiones son personas menos bondadosas que nosotros, menos inteligentes, menos cultas, menos sensibles. Y en sus manos dejamos la decisión de los mayores problemas de nuestra vida. Horror, qué inmenso horror.

El autor del folleto nos habla del deseo como una poderosa palanca para resolver problemas. En efecto, ¿qué es lo que deseamos realmente nosotros? No lo que desea nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros familiares y amigos, nuestro entorno, la sociedad, sino lo que realmente deseamos nosotros. Cualquier solución a un problema que pase por contentar a los demás y frustrarnos a nosotros mismos no es una solución, es la semilla de un problema mayor para el futuro. No nos sentiremos satisfechos con la decisión, daremos vueltas y más vueltas y al final descubriremos que seguimos teniendo un problema y que de nuevo tenemos que buscar una solución.

La ayuda de las fuerzas Cósmicas, como dice el autor del folleto, o de las fuerzas poderosas, a las que les pedimos que sean favorables, como digo yo, no funciona si no tenemos un deseo, si no sabemos qué camino seguir. ¿Cómo vamos a convencerlas de algo si nosotros mismos no lo tenemos claro? ¿Cómo vamos a visualizar y dibujar una escena para el futuro y luego dejarla ir, lanzarla hacia el cielo, hacia las fuerzas poderosas, si no sabemos realmente lo que queremos?

Para la evaluación del problema el autor del folleto aconseja el estudio en el Sanctum celestial, algo que se explica en otro folleto rosacruz. ¿Qué es el Sanctum celestial? Creo recordar que lo toco en una meditación de un cursillo de yoga. Imaginemos una catedral en el espacio, alto, entre las nubes, un lugar elevado, espiritual, con vibraciones elevadas. Visualicemos una catedral si nos gusta el interior de las catedrales. A mí me gusta, he estado muchas veces en su interior, especialmente la de León. Techos elevados, nervaduras sólidas, silencio, vibraciones especiales. Me encanta la catedral, pero se pueden utilizar visualizaciones de cualquier tipo, acordes con el que va a meditar. Allí nos elevamos siguiendo el estado de ánimo de la oración rosacruz para elevarse al Sanctum celestial.

“QUE LA DIVINA ESENCIA DEL CÓSMICO SE INFUNDA EN MI SER Y ME LIMPIE DE TODAS LAS IMPUREZAS DE MENTE Y CUERPO, PARA QUE PUEDA ELEVARME AL SANCTUM CELESTIAL CON LA DEBIDA DIGNIDAD Y PUREZA”.

Cito de memoria, hace mucho que no releo ese folleto. Lo importante es la actitud. Debemos entrar limpios de mente y cuerpo, de cuerpo y alma, es un lugar sagrado, de altas vibraciones, entrar con pensamientos rastreros, mezquinos, de odio, de lujuria, de soberbia, es como ir a implorar a un rey que nos puede cortar la cabeza con insultos, porte soberbio, maldiciendo de su persona, enseñando nuestras partes pudendas con grosería. ¿Qué esperamos recibir? Lo mismo que en la meditación de yoga mental, hay que parar el diálogo interno, hay que vaciar nuestra mente, no podemos entrar a planos elevados transportando toda la morralla que tenemos en este.

Cuando regresemos nos llegarán a la mente ideas relacionadas con el problema, tengámoslas en cuenta, analicemos cómo nos ayudarán a resolver el problema. No tratemos de limitar lo que deseamos, como dice el autor del folleto. Como dijo el maestro Jesús en el evangelio, si pidierais con fe que esta montaña se arrojara al mar, lo haría. Pedid y se os dará. Pedir a un Padre que lo tiene todo y que quiere dárnoslo todo unas migajas, es ofensivo, es mezquino. La chispa divina que late en nuestro interior, como diría Milarepa, no puede conformarse con menos que con la Totalidad, que con la divinidad y Dios lo tiene todo.

Es importante la honradez con la que uno pide algo. Como bien dice el autor del folleto, si uno pide esto para obtener aquello, no está pidiendo esto, está pidiendo aquello. Seamos honrados, ¿qué es lo que realmente queremos? Nos aconseja hacer una lista detallada poniendo en primer lugar los detalles más importantes. Luego hay que olvidarse del problema, poner la lista a un lado. Es lo que yo llamo soltar el globo en el texto sobre el arte de la creación mental. Si atamos el globo a la tierra no llevará nuestras peticiones a las alturas.

El autor aconseja hacer varias sesiones de Sanctum, pero haciendo listas nuevas, y luego comparar cómo han cambiado nuestros deseos. Debemos sacar una lección de los cambios. En la primera sesión algo era muy importante y ahora no lo es. ¿Qué ha cambiado? No parece tan importante si cambia de un día para otro. Reflexionemos sobre lo que son realmente nuestras prioridades.

Recibiremos ayuda desde arriba, habrá mayor lucidez, claridad, pero puede ocurrir que sean pequeños detalles, pequeños ajustes los que van a ir cambiando nuestra situación. Puede que no nos toque la lotería para sacarnos del paro, pero si nos obcecamos en ello podemos pasar por alto un pequeño y generoso ofrecimiento de una persona, que puede que no solucione nuestro problema pero lo mejora.

Pero al final tiene que venir la decisión. De nada sirve la lucidez, ver las cosas más claras, tener intuiciones muy buenas, recibir sabios consejos de las fuerzas poderosas, si luego no hacemos nada, no tomamos decisiones, nos limitamos a esperar que el maná caiga del cielo. A Dios rogando y con el mazo dando. Es el momento del “intento” del guerrero, lo que hace a un guerrero son sus actos, todo lo demás será una pérdida de tiempo sino tomamos decisiones.

Pero estas decisiones, una tras otra, impecables, no siempre solucionan los grandes problemas de la vida de hoy para mañana. No encontraremos trabajo ya, no lograremos resolver un conflicto de pareja o familiar sacando un conejo de la chistera, no vamos a superar la muerte de un ser querido en dos días cuando dicen que el plazo del luto dura al menos seis meses. No se trata de hacer magia potajia, se trata de resolver un problema tomando decisiones, como quien toma un medicamento, sabiendo que eso llevará tiempo.

¿Y si nada funciona? ¿Y si las fuerzas poderosas nos son desfavorables? Un guerrero no llora como un niño, sigue haciendo lo que tiene que hacer, si debe morir muere, con dignidad, bailando la danza de la muerte, dando gracias por haber existido, porque antes ni siquiera existía. Si llueve se moja y sigue caminando, tomando decisiones. En algún momento todo cambiará y mientras cambia actúa como guerrero, si tiene que estar solo está solo, si tiene que aceptar compañía, acepta compañía, si tiene algo para comer come y si no tiene nada espera la muerte con dignidad, mientras sigue caminando, tomando decisiones, buscando comida. La muerte respeta a los guerreros, las fuerzas poderosas pueden cambiar sus decisiones, tal vez no porque nos quieran como a hijos, como algo personal, simplemente porque ponemos en juego el “intento” porque nuestra voluntad sintoniza con energías cósmicas, porque de alguna manera nosotros también somos poderosos, hemos conseguido nuestra pizca de poder, utilicémoslo.

Y hay algo que debemos recordar siempre, un guerrero libra sus batallas en solitario, el camino del guerrero es un camino solitario. Puede que durante un tiempo nos acompañen seres queridos, pero ellos tienen su camino que puede no ser el nuestro. Nuestros problemas deben resolverse en solitario, debemos seguir nuestro camino, si con nuestras decisiones beneficiamos a seres queridos, mejor, pero si nuestros caminos son incompatibles, cada cual deberá seguir el suyo propio. Intentar resolver problemas ajenos es como cargar a la persona cuyo problema queremos resolver a nuestras espaldas, nos agotamos y lo hacemos inútilmente, porque puede que estemos llevando a esa persona por un camino por el que no quiere ir, y cuando lo dejemos en el suelo nos lo reprochará acervamente y retrocederá por donde lo hemos traído para buscar el suyo propio. Puede que le hayamos hecho perder el tiempo, puede que hayamos atrofiado sus piernas. No podemos cambiar a los demás, le dice don Juan a Castaneda, por lo tanto no lo hagamos, ni a nuestros seres queridos, a esos menos que a nadie porque si realmente les queremos deberemos respetar su libertad. Los grandes problemas de la vida son nuestros, los demás tienen los suyos. Ayudar, apoyar, amar, es parte consustancial de nuestra naturaleza de guerreros, pero sabiendo siempre que nuestro camino es solitario y que hacer lo que tenemos que hacer cuando tenemos que hacerlo no siempre soluciona nuestros problemas, ni los de otros, ni puede que nos haga más felices. No importa, estamos en el camino del guerrero, hasta los mayores problemas de la vida se solucionan con la muerte y eso es algo que nunca nos será negado, por lo tanto caminemos y tomemos decisiones.





TECNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO

4 10 2015

PRESENTACIÓN

http://www.amorc.es/

AMORC

En mis estudios rosacruces aprendí mucho. Con el tiempo fui adaptando las diferentes técnicas mentales a mi carácter y necesidades. Estos textos, aunque basados en folletos y monografías rosacruces, están adaptados a mi personal perspectiva tanto de las técnicas como de los problemas de la vida que intentan ayudar a resolver.

Soy de la opinión de que todos los caminos que nos llevan a la meta son buenos y que cada uno puede escoger el que más le convenga. Estas técnicas no contradicen el camino del guerrero impecable, sino que lo complementan. Al menos yo utilizo en mi camino todo lo que me sirve, todo lo que encuentro día a día. Es bueno seguir a los maestros que recorrieron el camino antes que nosotros, pero es aún mejor seguir al maestro interno. Krishnamurti decía que cuando hay suficiente luz en nuestro interior no necesitamos maestros externos.

krishnamurti