TEORÍA DE LA VINCULACIÓN (RECAPITULACIÓN)

24 02 2017

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET

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TEORÍA DE LA VINCULACIÓN/RECAPITULACIÓN

Querido amigo y hermano en el Todo: Me alegra que hayas decidido prestarme tus manos para seguir tecleando mis mensajes sobre la teoría de la vinculación. Sé muy bien que tu estado de ánimo no es el mejor para enfrentarte a esta gran verdad que nos llena de esperanza, no en vano aún sigues sin recuperarte de tu desvinculación de pareja y prefieres no pensar en nada que te recuerde este doloroso momento, por eso te agradezco de corazón el doloroso esfuerzo que vas a hacer.

Ha pasado mucho tiempo desde que te dictara los últimos capítulos, ni tú mismo recuerdas muy bien su contenido, por eso vamos a hacer una breve recapitulación que nos permitirá establecer un esquema básico de lo dicho hasta ahora para poder seguir, peldaño a peldaño, ascendiendo esta escalera de Jacob, esta pirámide en cuyo vértice está la divinidad. Permíteme que te recuerde lo dicho hasta ahora.

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LA METÁFORA DEL ÁTOMO

Si imaginas el átomo como un individuo, una personalidad, te darás cuenta de que en realidad todo lo que gira alrededor de su núcleo, que sería su alma-personalidad, se ha formado a través de sucesivas vinculaciones. Sabes que éste átomo va captando electrones de otros átomos y a su vez se va desprendiendo de los propios. En lugar de átomo podríamos hablar de molécula, que es una vinculación de diferentes átomos, y así ir ascendiendo hasta llegar a un universo y estos universos se irían vinculando hasta alcanzar una dimensión superior y así sucesivamente hasta llegar a la divinidad, a la Trinidad, al círculo primigenio, al átomo increado del que todo surgió.  Pero es mejor que nos centremos en la partícula más elemental porque en realidad los seres humanos somos muy básicos, diminutos átomos que apenas inician su camino de vinculación hasta llegar a la Totalidad.

A lo largo de la vida del átomo se van produciendo sucesivas vinculaciones y desvinculaciones que harían individuos distintos, personalidades distintas, sino fuera porque el núcleo, el alma-personalidad, sigue siendo la misma. Es por ello que conforme recapitulamos las etapas de nuestra vida a menudo nos sentimos tentados a pensar que han sido personalidades distintas las que han vivido esos acontecimientos, tan diferentes son nuestros “yoes” que se han enfrentado a esos eventos. Cada vez que el núcleo del átomo atrae nuevos electrones y se desprende de algunos suyos se produce un cambio, un cambio importante que bien pudiera parecer un cambio de personalidad a los no avisados, a quienes aún son incapaces de ver el núcleo y solo atisban alguna ligera capa de electrones.

Dejando aparte ese núcleo inmortal que nunca cambia, las restantes capas de electrones serían como diferentes pieles de la personalidad, cambiantes con el tiempo. Permite que te recuerde lo que ya te dijera en mi primera carta.

EL SER DE LUZ O NÚCLEO DEL ÁTOMO

Ese núcleo, ese alma-personalidad, sería, como ya te dije:

-Inmortal, puesto que es pura energía y como ya conoces el famoso principio, la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Las capas de electrones pueden ir cambiando muchas veces a lo largo de una vida y parecer completamente distintas en las diferentes vidas que atravesamos.

-No estaría sometido al espacio ni al tiempo, por lo que podría viajar hacia atrás y hacia delante. Digamos que son las capas de electrones las que nos vinculan a los demás y a un espacio-tiempo concreto, el núcleo del átomo permanece inalterable, fuera del espacio y del tiempo, percibiendo las diferentes realidades a través de los electrones que se van vinculando a su núcleo.

-Este núcleo, esta alma-personalidad, existiría al margen de las capas de electrones, es decir, sería diferente a las vidas que iría viviendo porque en realidad éstas no son otras cosas que capas de electrones que se van vinculando y desvinculando.

-La consciencia de ese núcleo, de esa alma-personalidad, sería total y perfecta en su círculo nuclear pero conforme mira hacia fuera, a través de las capas de electrones, la sensación que tiene es la de estar viviendo en el tiempo numerosos acontecimientos que le vinculan y desvinculan con personas y cosas, de estar viviendo vidas muy repletas de eventos y si pudiera saltar esa barrera invisible, ese río Leteo que separa una vida de las demás, también recordaría todas y cada una de las capas de electrones que han conformado sus numerosas vidas. Digamos que esa barrera, ese abismo en la memoria exterior de las capas de electrones, ha sido generado para evitar el impacto de las diferentes personalidades exteriores que supone la vinculación con diferentes cuerpos.

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EL VELO DE MAYA

No sería otra cosa que esta tupida red de capas de electrones que nos van vinculando y desvinculando con las cosas y las personas.  Nos dan la sensación de que nuestra personalidad va cambiando, va evolucionando en el tiempo, pero no es cierto, nuestra verdadera personalidad, nuestra verdadera realidad está en el núcleo que forma parte del núcleo primordial de la divinidad, del gran círculo, de la Totalidad. Creemos que la única realidad es la de las capas de electrones que van formando parte de la órbita del núcleo, unas son atraídas por primera vez y comienzan a formar parte de esa órbita, otras son expulsadas, desvinculadas, y dejan de formar parte de la atracción del núcleo.

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LA METÁFORA DE LA RADIO Y LAS DIFERENTES EMISORAS

Para explicarte cómo nos vinculamos con las diferentes realidades, las diferentes vidas, utilicé la metáfora de la radio, un artilugio que conoces bien y que te resulta muy sugerente. En efecto, vives tu vida normal, o si prefieres, cuando estás en el tonal –en la terminología chamánica que tanto te gusta- estás conectado a una emisora concreta, con una programación concreta, por eso tienes la sensación de que tu vida es lineal, cada día la misma programación con algunos matices diferentes. Así es como sientes tu vida, sin embargo cuando por algún acontecimiento inesperado y dramático se produce un cambio de emisora, o el punto de encaje –siguiendo con términos chamánicos- es decir, el dial, se mueve, comienzas a vivir la programación de otra emisora. Estos son los choques dramáticos que se generan cuando el tonal se comprime y aparece el nagual.

Durante el sueño el dial, el punto de encaje, queda suelto y puedes captar muchas emisoras y muchas programaciones, de las que solo recuerdas, al despertar, alguna imagen confusa, si es que recuerdas algo. También cuando el aparato de radio se golpea o sufre algún desperfecto, se puede acceder a emisoras desconocidas, debido a que el dial se ha movido por fuerzas ajenas a tu mano. Son las vivencias del nagual, como tú dices, que no se recuerdan cuando el aparato de radio es reparado y regresa el dial o punto de encaje a su estado primitivo.

La muerte sería la rotura definitiva del aparato de radio que ya no puede captar más emisoras y debe ser sustituido por un aparato nuevo, es decir el cuerpo físico se deteriora hasta el punto de morir y solo cuando recibes un cuerpo nuevo, un nuevo aparato de radio vuelves a captar emisoras.

Como bien sabes, cuando rompes un móvil, te puede servir la tarjeta para uno nuevo, en el que además de grabarse las nuevas llamadas tienes acceso a los datos guardados con el otro –al menos en teoría- de esta manera estarías accediendo a la memoria de dos móviles, o dicho de otra manera, de dos vidas. Esto no sucede con los cuerpos, porque el fabricante ha decidido que la tarjeta del móvil roto no te sirva para el móvil nuevo, o dicho de otra manera, cuando recibes un nuevo cuerpo la memoria del anterior ha desaparecido. No tendría que ser así necesariamente, sin embargo el fabricante ha tomado esa decisión que puede parecer sin sentido, aunque los fabricantes de cuerpos, digámoslo así, parecen ser bastante más listos que los fabricantes de móviles. Conoces bien el mito clásico del río Leteo, que al atravesarlo los que están en el más allá, para regresar al más acá, pierden por completo la memoria, una cualidad de las aguas de ese río mitológico. Ese aparente capricho de los dioses tiene plena razón y sentido, ya que pocos soportarían recordar en el más acá lo que fueron e hicieron en el más allá. El fabricante ha decidido que la tarjeta del móvil roto no sirva para el nuevo y deberíamos agradecérselo ya que de otra manera la confusión de móviles, de identidades y personalidad, crearía tal caos en nuestra vida actual que la locura sería la única salida.

Esto es más o menos lo que te decía en la carta que titulé “Nuestros “yoes” y el tiempo. Aunque el núcleo del átomo permanezca intacto cuando se renueva por completo la capa de electrones que lo acompañó durante lo que podríamos considerar una vida subatómica al yo externo, o “yo electrónico”, no le es posible acceder a la memoria grabada por los antiguos electrones que al “morir” se han desvinculado por completo del núcleo.  Aunque el núcleo del átomo puede tener acceso a todas las memorias grabadas por las capas de electrones de una vida anterior no puede hacerlo el yo externo, vinculado a las capas de electrones actuales.

En mi siguiente carta te hacía recorrer un día estándar en la vida de un ser humano vinculado a una emisora de radio concreta y luego en la siguiente te hablaba de los cambios de emisora, de la vinculación y desvinculación con los seres queridos. Este es un breve resumen de lo que hemos tratado hasta ahora, desde ahí partiremos en mi siguiente carta, que espero recibas pronto y que no obstaculices con tus consabidas disculpas del estado de ánimo y tu deseo de apartarte de todo lo que te conmueve, para dejar pasar el tiempo sin que su filo cortante te hiera demasiado.

Que la paz profunda te acompañe en el camino, querido amigo, querido hermano en el Todo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 





CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VIII

1 07 2015

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VIII

Milarepa

Querido amigo y hermano en el Todo: He dejado que pase el tiempo para no interrumpir tu denonada lucha por la supervivencia. Estoy de acuerdo contigo en que si las “poderosas fuerzas”, como tú las llamas, no nos quisieran vivos, no lo estaríamos. La supervivencia es una prioridad, de acuerdo, sin ella ni aprendemos las lecciones que hemos venido a aprender a esta vida, ni cumplimos nuestra misión -todos tenemos una y ninguna es más importante que otra- ni agradecemos el maravilloso don de la vida. No puedo estar más de acuerdo contigo. También lo estoy en que el sacrificio de la propia vida por los demás solo tiene sentido si nos sacrificamos por la chispa divina que hay en ellos, no por un cuerpo físico, perecedero, como todos, ni por un rostro, más o menos bonito, ni por un carácter, más o menos aceptable. Cada uno de nosotros posee en su interior esa chispa divina que es igual para todos, igual de infinita, de poderosa, de bondadosa, de amorosa. Sacrificar a la propia chispa divina para salvar un cuerpo, un rostro, un carácter, una individualidad, no deja de ser una solemne tontería, totalmente de acuerdo. También estoy de acuerdo, y hoy es mucho en lo que estoy de acuerdo contigo, que es una blasfemia apegarse con todo el corazón a nuestros seres queridos, que por muy queridos que sean, no dejan de ser un cuerpo, un rostro, un carácter, un individuo, y sabes muy bien que la chispa divina es mucho más que eso, es un alma inmortal, parte de la divinidad, amor absoluto y eterno. El apego a lo finito, a lo individual, a lo temporal, no deja de ser un apego sin futuro y sin sentido, y por supuesto la causa de todo sufrimiento. El apego a los seres queridos es la causa de un sufrimiento mayor que todos los sufrimientos conocidos, porque en ellos nos amamos a nosotros mismos y con ellos hemos alcanzado una plenitud de vida que nuestra soledad individual no logrará nunca.

Aún así no puedo estar de acuerdo contigo en esa revisión drástica y sin sentido que has estado haciendo, ni en esa recapitulación que solo busca encontrar el error para enmendarlo con la mente que viaja al pasado pero que no pinta nada en el pasado. Tus estrategias de supervivencia no dejan de ser fugas de la realidad, te fugas para no enfrentarte a ella porque no estás preparado. No es que no comprenda, y hasta acepte, tu necesidad de sexo para soportar la soledad o ese desmelenarse buscando relaciones interpersonales que en muchos casos no merecen la pena y en otros solo son un entretenimiento muy costoso para tu emotividad. Puede, como tú dices, que no hubieras podido sobrevivir sin esas estrategias y sin hacer lo que has hecho, pero eso no es importante, convéncete. Tampoco lo es ese esfuerzo que consideras casi heroico por defender un trabajo, por no cometer errores insalvables, por decir la verdad a todo el mundo, como si la verdad les pudiera sanar a todos e incluso a ti mismo. Tus esfuerzos han sido patéticos, convéncete. Lo importante, lo verdaderamente importante es que has aprendido algunas lecciones y que has aceptado que una de tus lecciones espirituales, que debes aprender en esta vida, es la de aceptar la soledad, y no con resignación, sino como una etapa necesaria en el aprendizaje y de la que debes sacar profundas lecciones.

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Admiro tu principio de que el mayor signo de amor hacia los seres queridos es respetar su libertad. Es un principio espiritual muy profundo y básico que al mismísimo Dios le ha costado ser tildado de “malo” de malvado, de un ser sin entrañas por consentir tanto sufrimiento. No intentaré revocar nunca ese principio tan elevado que guía tu vida, pero deberías haberlo practicado desde el principio de tus tiempos. Sabes muy bien cuándo y cómo. No me sirve que la lucha por tu supervivencia te obligara a ello. Deberías haberlo puesto en práctica entonces, y no ahora. Te hubieras ahorrado mucho sufrimiento y hubieras ahorrado mucho dolor en tu entorno. Tu desconfianza infantil y vengativa hacia lo que tú llamas “las fuerzas poderosas” te impidió practicar ese principio. Estabas convencido de que morirías si te entregabas a él, respetando con absoluta generosidad la libertad de otros. Estabas convencido de que las fuerzas poderosas te iban a dejar de su mano y terminarías en cualquier cubo de basura, como un desecho humano. No crees que las fuerzas poderosas quieran tu bien y te amen, que puedan ver más allá de las montañas que cubren el horizonte de tu visión, cómo águilas que vuelan muy alto, por encima de cualquier obstáculo. Incluso blasfemas cada vez que algún obstáculo aparece en tu camino, como si ellas lo pusieran para hacerte “la puñeta” como tú dices, y luchas contra ellas y las maldices y peleas como un energúmeno, convencido de que te mereces una vida mejor y que nada ni nadie te va a impedir luchar por ella. Tal vez si entonces, en aquellos primeros tiempos de tu vida, hubieras aplicado ese principio las fuerzas poderosas te hubieran encaminado hacia otros horizontes, en los que, es cierto, no se te hubiera ahorrado sufrimiento, pero al menos lo hubieras aceptado como un trampolín hacia el infinito.

Se me encoge el corazón al verte sufrir de esa manera. Soy tu amigo y te quiero y sabes que estoy a tu lado, inspirándote pensamientos elevados y procurando que no desfallezcas. No hay mayor dolor que la pérdida de los seres queridos, es cierto, y ese sufrimiento merece todo mi respeto porque es la mejor parte de ti mismo la que está sufriendo. Pero recuerda que como dijo el Buda, el apego es la causa de todo dolor, de todo sufrimiento. Te apegas a tantas personas, a tantas cosas, a tantos afectos, a tantos instintos, que no puedes luego blasfemar echando la culpa a fuerzas poderosas o al mismísimo Dios. Eres tú y solo tú quien te buscas el sufrimiento y por lo tanto debes aceptarlo y aprender las lecciones correspondientes. No te he dejado de mi mano, sabes que cuando todo estaba perdido ha ocurrido algo que te ha ayudado a continuar en el camino. Pero ya es hora de que dejes las muletas y camines por tu propio pie. No puedes confiar en que se te salvará cada vez que te arrojes al abismo de cabeza. Olvida las cosas nimias y quédate con lo importante. Sigue tu camino como un guerrero impecable, ese concepto que tanto te llena. No te pido que renuncies a lo que no quieres renunciar, pero no te engañes, Tu vida tendrá sentido y estará plena si acabas asumiendo que todo lo que te sucede tiene una razón de ser y que encontrarla y aceptarla es todo lo que se te pide, ni más ni menos.

Intentar ayudar a tus hermanos, los enfermos mentales, es hermoso, pero como bien sabes, no se puede cambiar a nadie ni impedir el sufrimiento kármico de quienes están apegados a personas y cosas. Acepta a los que te son enviados y dales lo que puedes darles, pero no les utilices para llenar tu soledad, porque tu soledad te ha sido enviada para elevarte hacia el infinito. Cada día es un regalo y deberías disfrutarlo con agradecimiento. No te preocupes por ti ni por tus seres queridos ni por nadie, porque como bien sabes, no cae una hoja de un árbol sin que el Padre celestial lo vea y lo apruebe. Acepta lo que llega a ti, sea lo que sea y actúa como el guerrero impecable que quieres ser, haz lo que tengas que hacer, da lo que quieras dar y recibe lo que quieras recibir. Nadie te obliga a dar más de lo que quieres dar ni a recibir más de lo que quieres recibir. No estás aquí para ser un profeta de los nuevos tiempos, ni para anunciar el Apocalipsis, ni para poner ante un espejo a cada ser humano, a la humanidad entera, no tienes esa misión y lo sabes, estás aquí para seguir tu camino, al margen de lo que les ocurra a los demás, a la humanidad, a tus seres queridos. No eres importante, la humanidad no es importante, tus seres queridos no son importantes, lo único importante es la chispa divina que os habita a todos y ella no necesita de tus mimos para sobrevivir, para iluminar, para amar. Solo tienes que dejarla brotar, destruye tu coraza, destruye tus apegos, deja que ella brote de tu interior y te ilumine.

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Ha pasado un año desde tu crisis, ¿lo recuerdas?ahora es el momento de reiniciar lo que aparcaste al lado del camino. Deja que te hable, cuenta mi teoría de la vinculación, escucha en el silencio y acepta con corazón generoso todo lo que te suceda, todo lo que le suceda a la humanidad. No estás aquí para iluminar el camino a la humanidad, no eres tan importante, pierde de una vez tu importancia personal y desde tu más absoluta soledad vive como guerrero, lucha como guerrero, muere como guerrero, con la dignidad que siempre has buscado, con la generosidad de quien no necesita palmaditas en la espalda, ni siquiera el cariño de las personas que aparecen en tu camino. No vendas tu alma por un plato de lentejas, por un poco de cariño, por un poco de sexo, por un poco de reconocimiento. Desde tu soledad y sufrimiento, desde tu rinconcito, vive como siempre quisiste vivir, con la dignidad infinita de la chispa divina que te habita.

Y ahora que he vuelto a tu vida, déjame hacer, no cierres tus oídos, no ates tus manos, no claves la mirada en la pared, no te pierdas en la vorágine de las cosas sin importancia, no des vueltas y más vueltas en el tiovivo de la vida, porque es en el silencio y la soledad donde encontrarás tu verdadero ser. Debes convertirte en un monje espiritual, sin renunciar a nada de lo que necesitas y quieres, de lo que buscas, puedes escucharme y contar lo que te digo, puedes llenar tu vida de la plenitud del espíritu. Déjame hacer, sabes que nunca te ha ido mal cuando me has dejado tomar las riendas. Y mañana seguiremos con la teoría de la vinculación y desvelando tus secretos más íntimos, porque aunque duelan y aunque nadie te escuche y te comprenda, sabes que es eso lo que tienes que hacer, como el guerrero impecable que eres. Y que nada te arredre, que nada te atemorice, ni el miedo al qué dirán, ni el espanto de los tiempos que se avecinan ni el sufrimiento de tu cuerpo, ni la desesperación de tu alma. Has tardado mucho, pero aún estás a tiempo de aceptarte.

QUE LA PAZ PROFUNDA ESTÉ CONTIGO, QUERIDO AMIGO Y HERMANO EN EL TODO.





CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VII

17 09 2014

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VII

Querido amigo, querido hermano en el Todo: Desde mi última carta toda tu vida parece haberse ido al garete en un momento, ha sido como chasquear los dedos y de pronto das un salto en el vacío, del paraíso al infierno, del todo a la nada, de una vida asentada sobre los sólidos cimientos de tu casa, a vivir bajo un puente (permíteme que emplee una de tus metáforas favoritas).

No hubiera podido encontrar mejor ejemplo de lo que es el apago, aunque lo hubiera buscado como Diógenes, con la linterna. Estás apegado a tu hogar, a tu familia, a tu vida cotidiana, a lo que haces todos los días… y de pronto, ¡bluff!, llega un aire, tampoco tan fuerte y tu castillo de naipes por el suelo. ¿Para qué apegarse a nada si al final todo va a desaparecer, te lo van a quitar, y sino te lo quitan va a llegar la muerte y ¡zás!

Durante toda tu vida has achacado estas desgracias a tu condición de enfermo mental, que si esto me ocurre a mí porque soy un enfermo mental, que a otra persona normal no le ocurriría, que si Dios no me hubiera castigado por algo que desconozco habría nacido con un mejor sistema nervioso, con neuronas sólidas y no con esta pasta de gelatina, que si… Te has estado mintiendo siempre, en realidad sabes muy bien que todas las causas de tus males se reducen a una: el apego. Te apegas a tu esposa, con amor que consideras profundo y espiritual y cuando llega el tornado resulta que el vínculo se rompe como si fuera un hilo de coser. Seguro que el amor no era tan espiritual como tú pensabas, y seguro también que hasta el apego más profundo a los seres queridos no deja de ser apego. Todo individuo está condenado a desaparecer en el Todo, y por lo tanto apegarse a ellos, aunque sea con amor profundo, espiritual, eterno, inconmovible, no deja de ser también apego. Ahora, cuando los vínculos se rompen y las personas desaparecen, te das cuenta de que en realidad tu enfermedad mental era una disculpa puesto que con ella o sin ella hubiera podido pasar lo mismo o tres cuartos de lo mismo, los efectos serían iguales, aunque las causas hubieran podido variar.

Los hijos son el amor más generoso de un padre, bien pero ahora te puedes quedar sin hijos y todo tu amor no sirve absolutamente para nada. También es apego, son individuos, como tú y de nada sirve apegarse a lo que pasa, lo mismo da que sea un cuerpo físico, que una persona, que un hogar, que el dinero, que … Te recuerdo aquella frase que sabes muy bien desde tu juventud. ¿De qué me sirve ganar todo el mundo si pierdo mi alma? ¿Era de San Ignoacio de Loyola? Tú sabes más de santos cristianos que yo. Te aferras a las cosas, a las personas, intentas controlar los efectos de tu enfermedad mental para que no ocurra lo de siempre, que te hundes y cuando sacas la cabeza a flote tienes que reconstruirlo todo, los daños colaterales han sido tan inmensos que tienes que empezar desde cero. Cada vez que tienes una crisis tienes que plantearte si tu relación de pareja seguirá o no, si la relación con tus hijos se mantendrá, si tu hogar seguirá siendo el mismo o tendrás que buscar otro para ti solo. Haces un recuento de daños y bajas. ¿Estoy yo?, sí, aunque muy tocado; ¿está mi hogar? De momento, puede que mañana no. ¿Está ella? No sabrías decirlo, es como si hubiera desaparecido de tu vida y sin embargo aún no lo ha hecho. No te quedan vínculos, ni de pareja, ni familiares, ni filiales, ni amistosos, ni… ¿Te das cuenta de los pocos vínculos que tienes, que has tenido y que tendrás? Algo deberías pensar al respecto, no te vendría nada mal meditar sobre ello. De pronto sopla el viento y ya no tienes dónde caerte muerto ni hombros sobre los que llorar. ¿Significa algo para ti?

Sí, ya he visto que te has puesto como loco a diseñar estrategias, que si cuando esté solo tendrá que buscarme la vida y crear nuevos vínculos y hacer algo para que la soledad no me lleve al carajo y… ¿Te das cuenta de que apenas te arrebatan aquello a lo que estabas apegado, ya estás de nuevo pensando en la forma de apegarte a nuevas cosas, nuevas personas? Más te valdría aprender la lección de una vez y vaciarte por completo para que el Todo pudiera llenarte. Deja que te arrebaten todo porque nada es tuyo y una vez que estés vacío deja que el viento del espíritu te lleve a donde él quiera.

Ya sé que eres muy de Castaneda, de Don Juan, del guerrero impecable, ya sé que estás intentando hacer lo que tienes que hacer y confiando en que todo te sea favorable. Ya sé que el guerrero impecable diseña estrategias para lo que se le viene encima, porque no sirve de mucho abrirte al vacío sino te apartas de ese sitio donde va a caer una teja y te dará en la cabeza si continúas ahí. Todo eso está muy bien y no te critico, pero piensa que hagas lo que hagas al final morirás y perderás el cuerpo y a tus seres queridos y el trabajo y el dinero y las posesiones… lo perderás todo, por lo tanto es mejor que vayas preparándote ahora, antes de que llegue todo de golpe y no tengas tiempo.

Conoces muy bien el delirio y esta vez lo has aprovechado a fondo, ¡Cómo has delirado! Hasta el punto de que ha estado a punto de ocurrir un milagro, y me lo has achacado a mí. Sabes muy bien, querido discípulo, que mis auténticos milagros serían vaciarte del todo para que pudieras evolucionar espiritualmente todo lo posible y en el menor tiempo posible. Yo no me preocuparía por evitarte el sufrimiento y porque consiguieras nuevas cosas o personas a las que apegarte, para así tapar tus agujeros, que pareces una auténtica regadera. En realidad, si tienes suerte, deberías agradecérselo a las fuerzas que controlan y dirigen el universo, porque son ellas las que bien podrían darte una “chance” para que pudieras mirar por la ventana y ver un mañana en el que pudieras cantar la canción de la supervivencia, importantísima porque si no estás vivo no podrás sufrir para evolucionar. Pero déjame que me olvide un poco de tu sufrimiento, porque no eres el centro del universo ni el ojito derecho de Dios y por lo tanto debo ocuparme de explicar a otros mi teoría de la vinculación para que de esta forma comprendan las raíces del apego y cómo desenraizarlas de sus vidas.

CAMBIO DE EMISORA

RUPTURA CON EL PASADO Y VINCULACIÓN CON EL FUTURO

Permite que aproveche lo que te acaba de pasar. Ya habías escrito, con palabras que no podrás repetir, un largo párrafo que se ha perdido al sufrir tu ordenador un problema. Como ves te sientes muy mal porque mis palabras primeras han desaparecido y no puedes recuperarlas. Te parecían mejor que éstas, pero en realidad no tiene la menor importancia. Yo sigo escribiendo mi carta, con otras palabras y tú sigues asimilando la idea que quiero inculcarte. Nuestras vidas son tan frágiles como esta carta que no fuiste capaz de guardar en el ordenador. No puedes darle al guardar cada vez que escribes una palabra y no puedes evitar que el ordenador tenga un problema cuando quiera tenerlo o cuando las poderosas fuerzas que dirigen el universo te son desfavorables y todo se va al garete. Tienes que aceptar lo que viene y tal como viene. Si no has podido guardar las palabras, busca otras y escribe de nuevo.

Aquella mañana,. Al levantarte de la cama no esperabas que aquel fuera el día de la ruptura, el día del cambio de emisora, la ruptura con el pasado y la vinculación con el futuro. Era un día como todos, un día de verano, hacía calor, y tú seguiste el mismo proceso y horario de todos los días. Se enciende la emisora, despiertas, y a través de ella te vinculas con todo el mundo exterior, el locutor te cuenta lo que sucede y es como si todo un universo exterior penetrara por tu ventana. Mientras sigues atento a los vínculos más próximos, estás vinculado con tu cuerpo físico, hasta el punto de que ya no sabes diferenciar tu consciencia de tu cuerpo, él eres tú y tú eres él. ¿Qué sucederá cuando tu cuerpo físico desaparezca, acaso seguirás convencido de que el cuerpo y tú fuisteis la misma cosa? Estás vinculado con tu hogar y te mueves por él como si te perteneciera. Has establecido vínculos con la cama, la mesita de noche, el cuarto de baño, tus instrumentos de afeitar… Por eso los llamas tuyos y piensas que son tus posesiones, porque la vinculación hace que sean parte de ti, de alguna manera. Si te faltara la maquinilla de afeitar lo notarías y sentirías algo, como un dolor, y la buscarías, porque era tuya. No te sentirías igual con otra nueva porque con la vieja se había establecido un vínculo.

Sales de casa, te subes al coche y todo el mundo exterior aparece vinculado contigo. Sabes muy bien que tu cuerpo físico está aquí porque se ha vinculado con este lugar. Ahora mismo eres consciente de que tal vez mañana estés en otra ciudad y otro entorno, vinculado con otras personas, con otras circunstancias. Estás donde estás porque te has vinculado con el lugar y ves a las mismas personas todos los días porque te has vinculado con ellas, lo mismo que con tu trabajo. Mañana podría producirse la ruptura y todo el vínculo se va al garete. Has roto con el pasado y te vinculas con el futuro.

Un día llegaste de otro lugar y tuvo que pasar un tiempo hasta que te vincularas con la nueva ciudad, la conocieras, reconocieras sus calles y supieras ir de un lugar a otro. Tus seres queridos te acompañaron y tuvieron que vincularse con un nuevo hogar y una nueva vida. Cuando vas camino del trabajo, subido a tu coche, con el que también te has vinculado, ves otras personas que están vinculadas con otros hogares y otros coches. Se han vinculado con otras personas y viven otras vidas. Pues bien, digamos que están escuchando su emisora favorita. Ellos escuchan la suya y tú la tuya. El hecho de que estés vinculado con tus seres queridos se debe a que escucháis la misma emisora.

CAMBIO DE EMISORA

De pronto ocurre algo, que puede ser culpa tuya, causado por ti o por otra persona o por las condiciones climáticas que hacen imposible la recepción de la emisora, o por mil circunstancias distintas, y de pronto dejas de escuchar tu emisora favorita. Ya no escuchas las noticiar que desgrana el locutor y ya no entra por la ventana el universo exterior, como no puedes pasarte sin él tendrás que buscar otra emisora, abrir otra ventana y escuchar a otro locutor. Intentarás llevarte algo de tus posesiones contigo, para que no tengas que estar vinculándote a todo de un día para otro. Dejas un hogar y tienes que vincularte con otro, se ha roto el vínculo con tus seres queridos y tendrás que vincularte con otros o someterte al tormento de la soledad, de la desvinculación.

Constantemente estamos viajando por el espacio y el tiempo. El universo se expande, el tiempo va hacia delante y no hacia atrás y nosotros vamos con él, va nuestra consciencia que es atemporal y no espacial, pero con la fuerza de esa consciencia, con lo que tu amigo don Juan llamaría “el poder” va también el cuerpo físico, estamos tan vinculados con él que empleamos la mayor parte de nuestra energía para mantener ese vínculo, de otra forma moriríamos y tendríamos que vincularnos con otros cuerpos o tomar otras emanaciones del Águila, como diría tu amigo don Juan. Tenemos tal derroche de energía al mantener el vínculo con nuestro cuerpo físico, que a veces nos cuesta seguir manteniendo el vínculo con nuestras posesiones, nuestro hogar, nuestras cosas y hasta con nuestros seres queridos. Hay días que estamos como idos, descentrados, confusos, olvidadizos, desorientados. Hay días en que casi no sabemos dónde estamos. ¿Es esta nuestra habitación? ¿Dónde he dejado las llaves del coche, y el reloj, y la cartera? Al perder fuerza el vínculo con nuestras posesiones debido a que tenemos poca energía y la estamos empleando casi toda en nuestro cuerpo físico, nos encontramos con que las cosas se pierden, desaparecen o no sabemos dónde están o no nos damos cuenta, no somos conscientes, lo que viene a ser lo mismo. Es como si viajáramos en el tiempo y en el espacio, atando fuertemente a nuestra nave espacial todo lo que nos queremos llevar. Veamos.

NAVE ESPACIAL: Nuestra consciencia.
POSEIÓN MÁS PRECIADA: Nuestro cuerpo físico.
TRIPULANTES O HUÉSPEDES INVITADOS: Nuestros seres queridos.
POSESIONES: Nuestro hogar, nuestra casa, lo que hay dentro, nuestro dinero, nuestro trabajo, nuestro coche, nuestro….

¿Os imagináis lo que se necesita para llevar todo eso consigo en un viaje espacial? La nave tiene que ser poderosa y grande, llena de combustible, con una potencia de despegue y de movimiento inimaginable. Todo lo que tenemos que llevarnos con nosotros en tiempo y en el espacio requiere una formidable fuerza, potencia de tracción. Necesitamos combustible para la nave-consciencia, para que su materialidad-cuerpo físico no se deteriore demasiado rápidamente y tenemos que poseer vínculos muy fuertes para no dejar atrás nuestras posesiones y a nuestros seres queridos.

LOS SERES QUERIDOS

No es tan fácil como ustedes piensan que nuestros seres queridos viajen con nosotros. Para empezar los hemos encontrado porque ellos y nosotros nos hemos reencarnado en un momento del tiempo y en un lugar del espacio. De haber sucedido en otro tiempo y en otro lugar no nos hubiéramos encontrado. Es decir, que desde una dimensión donde no existe espacio ni tiempo, por una especie de agujero de gusano, nos hemos vinculado a un cuerpo, en un lugar concreto y en un tiempo determinado. Al hacerlo se ha establecido de inmediato un vínculo con nuestros padres (que han aceptado ese vínculo, lo mismo que nosotros o ha sido impuesto por leyes kármicas). Así pues se produce un acto sexual, se funden dos células y comienza el proceso de gestación de un nuevo ser. Nosotros nos vinculamos con ese nuevo cuerpo material y seguimos todo su proceso.

Nuestra consciencia, nave espacial, se ha vinculado a un armazón material, estamos pues en un momento del tiempo y en un lugar del espacio. Tenemos una clara posesión, nuestro cuerpo físico, y van con nosotros unos astronautas o viajeros o huéspedes que ya forman parte de nuestra nave espacial. Son nuestros seres queridos, nuestros padres, que ya están viajando con nosotros. Luego vendrán los hermanos y otros seres queridos que iremos “atropando” a lo largo de la vida, amigos, pareja, hijos propios, etc. A todos esos los tenemos que llevar hacia delante, en un viaje espacial y temporal. Si nuestro cuerpo físico no tiene combustible y no podemos seguir manteniendo el vínculo con nuestra consciencia, morimos, y de esta manera dejamos atrás a nuestros seres queridos y posesiones. Ellos siguen el viaje en el tiempo y en el espacio en sus propias aeronaves-consciencias. Pero nosotros ya no estamos con ellos porque no tenías suficiente energía, suficiente combustible.

Esto y no otra cosa es la muerte. Es decir, venimos de una dimensión donde no hay espacio ni tiempo, nos colamos en esta a través de un agujero de gusano, nos vinculamos (vínculos energéticos) con un cuerpo físico, con seres queridos, con posesiones, con un lugar, con un tiempo (nacimos en tal momento y no en otro), y con todo este bagaje emprendemos un viaje por el universo. El universo se expande, vamos hacia delante, y vamos a una determinada velocidad que nos exige el tiempo y el espacio, si nos quedamos atrás nos desvinculamos de todo, incluso de nuestro cuerpo y morimos.

¿Os imagináis la cantidad de energía que se gasta en este viaje? ¿La cantidad de energía que es necesaria para mantener el vínculo con el cuerpo físico, con los seres queridos, con el hogar, con las posesiones, y todo esto viajando a una velocidad constante en un universo en expansión? No es extraño que se produzca la muerte o que no seamos capaces de mantener la vinculación con las posesiones y las perdamos por el camino o con nuestros seres queridos y se produzcan las rupturas afectivas y sentimentales.

Pero ya me he extendido en exceso, querido amigo. Continuaré en otra carta. Mientras tanto busca la forma de hacer acopio de energía para seguir vinculado con tus seres queridos y tus posesiones y entornos. Sabes que el amor es la más poderosas de las energías, si te unes al amor, seguro que conseguirás energía bastante para mantener tu nave viajando por el espacio y el tiempo. Si no es así perderás tus posesiones, tus seres queridos, tu hogar, tu espacio, y tendrás que trasladar tu nave espacial a otra trayectoria donde aparecerán otras cosas, otras posesiones, otros hogares, otros seres queridos. Tampoco es tan importante, no hagas una tragedia de ello. Lo que sí te pido, por favor, es que conserves tu cuerpo físico, porque lo necesito aquí y ahora, en este lugar y en este tiempo, para transmitir mis mensajes. Si tú no recibes mis cartas, me tendré que buscar a otro, puede que no sea tan bueno o tan malo como tú, eso no es importante, pero eso me llevará un tiempo y ya no queda mucho tiempo, este planeta debe ser elevado en la luz o será destruido. No te lo tomes muy a pecho, la destrucción no es tan terrible, es algo parecido a cuando pierdes tu maquinilla de afeitar o tu reloj. Sufres porque los hechas de menos, pero compras otros y te vinculas con ellos. Nuestras consciencias son eternas e indestructibles, pueden vincularse a tiempos y lugares, personas, posesiones, pero ellas están fuera de ese viaje, no forman parte de él. Por lo tanto la destrucción de posesiones, planetas o cuerpos es algo tan natural como excretar lo que se come. Eso sí, procura cuidarte, amigo, porque debo confesar que te he tomado cariño. Eres como eres, un auténtico zopenco, y siempre pensando en las mismas cosas, pero te he tomado cariño, hay algo bueno en ti como en todos, la chispa divina que nos habita. Un abrazo.





Cartas de Milarepa desde el Tibet VI

7 04 2014

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET VI

Querido amigo y hermano en el Todo: He tardado mucho en retomar nuestra correspondencia porque te he visto muy ocupado con tus apegos, y como sucede siempre, con cada apego nos llega la correspondiente desgracia cuando aquello a lo que estamos apegados se deteriora, erosiona o muere o desaparece. Es ley cósmica que todo en el tiempo tenga que perecer, antes o después, puesto que hemos venido a aprender lecciones espirituales no podemos seguir siempre en el mismo curso, estudiando las mismas asignaturas y suspendiendo una y otra vez. Si la estancia en esa clase fuera agradable, feliz y no echáramos nada de menos, ningún alumno se molestaría en aprender las lecciones. ¿Para qué o por qué iba a hacerlo? En cambio el dolor nos recuerda constantemente que todo es provisional y que cuanto antes aprendamos la lección correspondiente antes saldremos de esa clase y ascenderemos de curso. El que estemos en una nueva clase y en un nuevo curso no va a librarnos del dolor, pero sí es cierto que con cada nuevo curso, una vez aprendidas más y más lecciones, el dolor se va atenuando y la sabiduría adquirida nos permite evitar las trampas del apego donde están situadas las estacas que se clavan en nuestro corazón humano.

Eso te ha ocurrido a ti. Has pasado una mala época, deprimido, angustiado y repleto de zozobra, y todo porque el apego te ata demasiado a ciertas cosas que no son de por sí malas, pero que cuando se deterioran o cambian o desaparecen te dejan el corazón herido. Es por eso que voy a dedicar esta carta a convencerte de la importancia de abandonar los apegos. Sabes muy bien que con la muerte se acaba todo y que antes o después abandonaremos lo que tenemos en la vida, sobre todo el afecto de nuestros seres queridos que desaparecerán para nosotros a nuestra muerte aunque ellos sigan recorriendo lo que les reste de vida. Sí, eso es algo que tienes muy claro desde que la muerte te visitara y vieras su rostro muy cerca del tuyo, pero tal vez no comprendas muy bien el mecanismo por el que estamos aquí y luego tenemos que irnos. Es necesario que el conocimiento te penetre para que puedas interiorizar esa certeza de la muerte e ir abandonando tanto apego. Para ello me voy a servir de esa metáfora visual que tanto te gusta, la del receptor de radio y las diferentes emisoras.

UN DÍA EN LA VIDA DE UN SER HUMANO

Como sabes muy bien te despiertas por las mañanas cuando suena la alarma del despertador que activa una emisora concreta de radio. No sabes dónde estás por las noches, ni lo que haces, aunque anotas todos tus sueños al despertar eres muy consciente de que olvidas infinitamente más de lo que recuerdas. Esa tal vez sea la gran diferencia entre el sueño y la vigilia, que del sueño recordamos poco y en la vigilia somos capaces de recordar mucho.

El hecho de que escuches una emisora y no otra depende de ti. Has situado el dial del receptor en un punto y ahí siempre se escucha la misma emisora. Si quisieras escuchar otra la sintonizarías en otro punto del dial. Como bien sabes el punto de encaje del que le habla don Juan a Castaneda es algo muy parecido. Según sitúes el punto de encaje en un lugar o en otro percibirás y estarás en un mundo o universo dimensional o en otro. No se trata solo de percibir algo mirando por el telescopio, es que está allí con todas las consecuencias.
Como te gusta mucho la terminología que utiliza don Juan en los libros de Castaneda no tengo inconveniente en utilizarla también. Como sabes las emanaciones del Águila, de la Mente Universal, son imperativas, son órdenes. Por lo tanto si estás alineado con determinadas emanaciones estás obligado a percibir determinado mundo. Es como sintonizar una emisora de televisión, si allí están echando un programa concurso tendrás que verlo o cambiar de emisora, no tienes alternativa.
Te preguntarás cómo es posible, si todos vemos las mismas cosas, percibimos las mismas emanaciones y estas son categóricas y de obligado cumplimiento tengamos visiones tan diferentes de la realidad, de la vida, seamos diferentes, individuos, ocupemos distintos espacios y salvo un número ínfimo de personas, el resto permanezcamos ignorantes unos de otros. Digamos que esto es algo así como la sintonía gruesa y la sintonía fina en la recepción de la emisora de radio.
Todos percibimos un planeta, sintonía gruesa, pero cada uno percibe el lugar donde habita, sintonía fina. Todos estamos vinculados a un universo, una galaxia, un sistema solar, un planeta, un país, una ciudad, una calle, un domicilio. Esta vinculación es obligatoria y solo te desvinculas con la muerte. De ahí que la sintonización con un programa concreto cree la sensación de que es la única realidad posible y de que cualquier movimiento en el dial para sintonizar otra emisora supone la muerte y la ignorancia de que existan otras emisoras con otras programaciones.

No obstante si pudiéramos mover un poco el día, o si lo prefieres, el punto de encaje, seríamos capaces de sintonizar otros programas, de percibir otros mundos. Esto que parece tan difícil en realidad lo hacemos todas las noches al irnos a dormir. Parece lo más sencillo del mundo. Cuando nos dormimos al mundo de vigilia despertamos en el mundo del sueño, hemos movido el punto de encaje, hemos movido el sintonizador en el dial y la programación en la que hemos vivido durante la vigilia desaparece.

En el arte de ensoñar don Juan le dice a Castaneda que en el mundo del sueño el punto de encaje se mueve con facilidad de un lado para otro sin permanecer fijo en ninguno. De ahí que los sueños sean tan difíciles de entender, que las imágenes se mezclen, que incluso nuestra personalidad e individualidad no esté clara. En sueños sintonizamos con distintos mundos y distintos tiempos, también con distintas personalidades, en el sueño todo es flexible y cambiante, las escenas de los mundos que sintonizamos, las personalidades con las que compartimos los sueños, los tiempos en los que supuestamente vivimos…El sueño es un maravilloso terreno de prácticas para aprender a mover el sintonizador, el punto de encaje, y sintonizar así con distintos mundos y tiempos. El gran problema en sueños no es moverlo, es sencillo, sino mantenerlo a voluntad en un punto concreto, lo que hacemos durante la vigilia y de ahí que la realidad que percibimos despiertos nos parezca tan sólida, tan incontrovertible, que no podemos imaginar que pueda desaparecer, que otros no la perciban como hacemos nosotros.

Si te parece bien, y ayudados por tu viva imaginación, vamos a recorrer un día cualquiera de tu vida y ver, sobre el terreno, como actúa esta sintonización.

-Despiertas al sonar la alarma en el reloj-despertador. Has decidido sintonizarla en una emisora concreta y cada mañana es esa emisora y no otra, la que escuchas. Esa emisora tiene siempre el mismo programa a la misma hora. Algún día lo cambiará y te llevarás una sorpresa, pero mientras tanto todos y cada uno de los días te estás despertando con la voz del mismo locutor que dice a la misma hora casi las mismas cosas. Es cierto que las noticias son distintas cada día –no muy distintas en realidad- y que su voz no es la misma todos los días, unos está más alegre, otros más triste, a veces está ronco por un constipado. En ese programa de radio, como en todos, se cuida mucho los tiempos y el cumplimiento de los guiones. Si a las ocho de la mañana está previsto que el locutor haga un pequeño editorial sobre las noticias más importantes del día, si te despiertas a las ocho ya sabes lo que te espera. Si a las 8,30 está prevista una tertulia, si te despiertas a esa hora escucharás a los tertulianos debatir.

La metáfora de la radio no es muy plástica respecto a lo que es tu vida. Las voces salen de un aparato, están como fuera de ti, y tú no puedes percibir el espacio donde se encuentran ni sus rostros o sus cuerpos físicos. Digamos que esa sería la vida de un invidente que carece de un sentido llamado vista para sintonizar determinadas ondas o emanaciones. El invidente se quedaría con las voces y el resto se lo tendría que imaginar. Eso mismo te sucede a ti. A través de tus cinco sentidos percibes una determinada realidad, pero al carecer de otros que no has desarrollado, te estás perdiendo otras realidades que están en tu entorno, invisibles e inaudibles para ti. Si tuvieras la oreja de un murciélago escucharías sonidos que ahora son inaudibles para ti, si tuvieras la vista de un águila percibirías imágenes lejanas que ahora para ti son solo un horizonte confuso.

Puedes imaginarte un televisor, de pantalla muy grande, casi sientes que estás dentro. Fuerza un poco más tu imaginación, si esa televisión fuera “holovisión” si en lugar de imágenes planas percibieras imágenes tridimensionales, como en el cine con las famosas gafas, verías que cada personaje está en un lugar diferente del espacio, unos detrás de otros o al lado de otros. Si existiera una televisión semejante percibirías que estás dentro del decorado y que las otras personas que están haciendo el programa están contigo, en tu casa, a tu lado. En realidad eso es lo que nos sucede en nuestra vida, los decorados son tan perfectos, la sintonización de las ondas o emanaciones, tan perfecta, que nos creemos dentro de ese decorado. Las personas que nos acompañan están cerca de nosotros, ocupando un espacio, porque de alguna manera estamos usando gafas para percibir la tercera dimensión. En realidad, si pudiéramos ver cómo funciona todo, nos daríamos cuenta de que estamos –partículas infinintesimales- en un punto, que ni siquiera es fijo, porque vibra y se mueve como las partículas subatómicas en un universo cuántico, y a ese punto llegan poderosas emanaciones que nos agarran del cuello –hablando metafóricamente- y nos obligan a estar vinculados con ellas, al menos durante un tiempo establecido (la vida). Es como si una mente poderosa transmitiera sus pensamientos al espacio y fuera pillando, en su camino, a pequeños receptores, a los que apabulla con su fuerza. El receptor cree estar viviendo de forma independiente en un mundo que “alguien” ha creado o que se ha formado “por casualidad” al juntarse un número indeterminado de fuerzas. En realidad estaría viviendo el pensamiento de esa mente poderosa, estaría vinculado estrechamente a lo que ella piensa, y su libertad, muy pequeña, no sería otra que dejar de escuchar la emisora en ciertos momentos, o atenuar el sonido, o mirar hacia un punto del decorado y no hacia otro, etc. Alguien dijo que en realidad somos el pensamiento de Dios, nada más cierto, solo que entre Dios y nosotros hay tantas ondas, emanaciones, universos, mundos, entidades, que cuando sintonizamos una emisora en realidad sería la emisora de la emisora de la emisora…

Lo mismo que podemos vivir un sueño con tal intensidad que creamos real y verdadero lo que en él sucede y sin embargo, al despertar, nos damos cuenta de que solo era un sueño. Nuestras vidas son, como dijo Carderón de la Barca, sueños, en los que el punto de encaje ha permanecido un tiempo aferrado a la misma posición, pero que al moverse todo lo que percibíamos y creíamos ser lo único real, lo único posible, se desvela como un sueño.

Hacerse consciente de cómo es en realidad la vida es uno de los despertares más dolorosos con los que se puede enfrentar un ser humano. Su consciencia, su individualidad, su personalidad, le parece tan intensa que llega a creerse el centro del universo, que en realidad los demás son “decorados” o “muñecos” puesto que la intensidad máxima de su consciencia está en él, como lo demuestra el hecho de que cuando a él le duele la barriga o la cabeza los demás no se muestran afectados. Es lo que te decía antes. La sintonización fina nos hace individuos dentro de una sintonización gruesa que es el mundo, la realidad en la que vivimos y los demás que bullen a nuestro alrededor. Puede darse el caso de que una persona sintonice la emisora con la sintonización gruesa y vea como real todo su entorno, es decir, sea una persona normal y no un enfermo mental delirante, y al mismo tiempo sea incapaz de sintonizar con la sintonización fina a las demás personas, sea incapaz de verlas como otros individuos y personas igual que él. En este caso estaríamos ante un posible asesino en serie, un sociópata, una persona que ha perdido la empatía, que no puede ponerse en la piel de los demás y por lo tanto no se siente afectado por su dolor, por lo que el otro es.

Nuestra maravillosa realidad, nuestra sólida vida, en realidad no es otra cosa que la sintonización y la vinculación con ciertas ondas o emanaciones, o el pensamiento divino, o el dejarse arrastrar por una corriente energética determinada. Si estamos bien sintonizados y vinculados viviremos con intensidad esta vida y en el momento de la muerte nos desintonizaremos y desvincularemos con esa emisora y tendremos que hacerlo con otra, llamada más allá. Si carecemos de determinada sintonización fina o determinada vinculación puede darse el caso de que percibamos con toda intensidad nuestra personalidad y consciencia y en cambio los demás sean para nosotros poco más que un simple pedrusco. Puede darse el caso de que nos falte una sintonía y percibamos voces pero no imágenes, que seamos invidentes o sordos o tengamos falta de empatía o nuestros cuerpos no estén bien sintonizados con nuestras mentes y espíritus y tengamos graves defectos o enfermedades.

No importa porque antes o después la sintonización con esa emisora sufrirá y se hará imposible. Solo nos quedará sintonizar con otra o “DESPERTAR”, darse cuenta de cómo es la verdadera realidad y hacernos tan flexibles y poderosos que podamos sintonizar lo que queramos, libremente, como supuestamente lo hacen los dioses. Entrar en el nirvana, alcanzar el shamadi, la liberación, no es otra cosa que percibir la vida física como lo que es, como la sintonización de un programa de radio, y luego llegar hasta la emisora central, hasta la mente universal, y fusionarse con ella en un proceso que es un misterio para nosotros pero que algún día comprenderemos.

Como ves apenas te has despertado en tu día estándar y la reflexión sobre ese despertar ha sido tan larga e intensa que nos llevará mucho tiempo y muchas palabras profundizar en el resto de ese día. Así es la vida, podemos comprimir el tiempo, y una larga vida puede parecernos un día, o podemos expandir el tiempo y un corto día puede transformarse en una larga vida. Para mí mil años son como un día y un día como mil años, dice el señor.





Cartas de Milarepa desde el Tibet IV

5 02 2013

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET-LA TEORÍA DE LA VINCULACIÓN-CONTINUACIÓN.

LA RADIO, LA VIDA Y LAS REENCARNACIONES

Querido amigo, querido hermano en el Todo: Ha pasado algún tiempo desde mi última carta, en esta serie de cartas desde el Tibet referidas a mi teoría de la vinculación. No eres el único que está muy ocupado, también mi “yo” material anda liado en otras aventuras espirituales.

Hoy me gustaría seguir con la metáfora de la radio y mostrarte cómo es en realidad un día de tu vida, desde otra perspectiva muy diferente que tú ya conoces gracias a tus lecturas constantes y apasionadas de los libros de Carlos Castaneda. Para eso vamos a ir paso a paso, desde el momento en que te despiertas hasta que te vuelves a dormir de nuevo por la noche.

EL DESPERTAR

Como bien sabes porque estás leyendo “El arte de ensoñar” de Castaneda, la vida onírica puede ser tan apasionante o más que la vida real. Durante el sueño y según la expresión que te gusta tanto de don Juan Mathus, el punto de encaje se mueve libremente y la consciencia viaja de acá para allá. Aunque algunas corrientes budistas y otras esotéricas no dan gran importancia al sueño, lo consideran una pérdida de tiempo, no es mi opinión. Sigo pensando que un aprendiz de Buda debería utilizar todas las herramientas que estén a su alcance y servirse de todo para alcanzar la meta. De hecho también existen corrientes dentro del budismo que estudian y utilizan el sueño, lo mismo, como bien sabes, algunas corrientes esotéricas, tales como los rosacruces de la orden A.M.O.R.C (ANTIGUA Y MÍSTICA ORDEN ROSACRUZ) o los martinistas tradicionales.

Dejaremos el sueño para otra ocasión, porque ahora lo que nos interesa es despertarnos y ver qué pasa. Tú acostumbras a poner el radio-despertador en una emisora concreta. Estás dormido y de pronto la emisora invade tu despertar. Mientras luchas por recordar los sueños, no puedes evitar escuchar la emisora e involucrarte ya en su programación desde que te despiertas.

Eso mismo nos sucede a todos al despertar, solo que cada cual programa una emisora distinta y sigue su programación peculiar. Aunque parezca algo tan sencillo que parece un sofisma, la identidad individual, la personalidad puede que no sea mucho más que eso. Nos programamos para escuchar una emisora y seguimos su programación. Los demás tienen sus propias emisoras y siguen sus propias programaciones, de ahí que cada uno poseamos una personalidad independiente y algunos puedan llegar a ser tan distintos de otros como si pertenecieran a especies diferentes. Lo que ocurre, sencillamente, es que sus emisoras y la programación de las mimas son tan distintas como esas dos emisoras de radio que te vienen ahora a la cabeza, por ejemplo.

Has despertado y la “realidad” de esa emisora te absorbe. Su programación marcará las horas de tu día. Puedes estar pensando en lo que soñaste anoche, puedes estar pensando en lo que tienes que hacer a lo largo del día, puedes dejar que tu imaginación vaya de acá para allá, pero nunca dejas de escuchar la emisora que avanza cronológicamente en su programación.

Digamos que la emisora es “la realidad” y su programación el tiempo que transcurre en ella. Lo mismo que en tu realidad de todos los días, puedes moverte en el coche de acá para allá, puedes ir a trabajar o regresar, puedes comer o descansar, sin que ello haga desaparecer las paredes, las aceras, las carreteras asfaltadas… La emisora no desaparece, está ahí, en alguna parte, escondida a tu mirada. Es la realidad que no cambia. En cambio cada día emite una programación distinta, es el tiempo que transcurre. De ahí esa pregunta que tú te has hecho muchas veces y nunca has sabido responder: ¿Por qué las paredes siguen ahí, un día y otro, porque me siento en la misma silla todos los días, y sin embargo el espacio es diferente, cuando no debería ser así, de hecho si no existiera el tiempo y el espacio no avanzara con él y fuera por tanto “virgen” cada nuevo día, tus diferentes cuerpos temporales, el de ayer, el de hoy, el de mañana, se sentarían en la misma silla, unos sobre otros. El misterio del espacio y el tiempo, estrechamente vinculados, es uno de los misterios más sobrecogedores del universo, como bien sabes, y sin embargo nadie le da la menor importancia. Nosotros sí, nosotros vamos a analizar por qué existe una emisora que no cambia (las emanaciones del Águila de Castaneda) y que emite siempre ondas y por qué cada individuo escucha una emisora distinta y por qué en la vida humana hay cosas que parecen no cambiar nunca y en cambio otras cambian todos los días, no eres el mismo hoy que ayer, ni el que vas a ser mañana es idéntico a lo que has sido en el pasado. Y sin embargo hay una estrecha unión, una estrecha vinculación entre tus “yoes” pasados, presentes y futuros, de otra forma no te sentirías el mismo cada vez que te despiertas. Y sin embargo tu casa no parece despertarse a un nuevo día, parece estar ahí, haber estado de forma constante sin el menor cambio. No es así. Tu casa y tu realidad de todos los días te sigue en el tiempo, conforme tu consciencia avanza lleva consigo no solo la ropa que cubre tu cuerpo si no todo lo que te rodea, tu entorno cotidiano. De ahí que aunque te sientes en la misma silla de la misma cocina para comer, los otros cuerpos no aparecen, los has dejado atrás, en el tiempo pasado. El espacio se traslada contigo en el tiempo. De ahí la sensación de haber dejado a tus otros “yoes” atrás, lo mismo que has dejado una casa y un espacio, aunque cuando regresas a él en el espacio, no así en el tiempo, te parecen los mismos. No son los mismos porque como bien sabes cuando regresas a la ciudad de tu infancia ya no es la misma, todo ha cambiado.

Pero dejemos para una próxima carta un meticuloso desplazamiento a través de los segundos, minutos y horas de tu día cotidiano estándar.

Que la paz profunda esté contigo, querido amigo, y con todos los que aman.





Cartas de Milarepa III

18 11 2012

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET
LA TEORÍA DE LA VINCULACIÓN-CONTINUACIÓN

LA METÁFORA DE LA RADIO Y LAS DIFERENTES EMISORAS

La base de toda vinculación no es otra que el Todo, lo mismo que el cimiento de lo que la gente común llama realidad no es otro que las partículas subatómicas, estrechamente enlazadas entre sí a través del átomo, dando vueltas, electrones y protones alrededor del centro y desprendiéndose algunos de ese átomo para pasar a otro y crear con él una vinculación. El mundo de la física atómica y especialmente el de la física cuántica son buenas metáforas de cómo todo está estrechamente vinculado dentro del gran Todo.
Los ojos de carne solo ven suelos, paredes, personas de carne, montañas, océanos, nubes, etc. Sin embargo si pudieran ver a través del microscopio electrónico verían solo partículas enlazadas entre sí, electrones, protones, neutrones, formando átomos, los átomos enlazados entre sí para formar moléculas, las moléculas enlazadas entre sí para formar otras entidades… La diferencia entre los seres y los individuos es solo en la superficie, es una sugestión del velo de Maya, la realidad es distinta, total, perfectamente vinculado dentro del gran Todo. Aún así el mundo de la mente, de la consciencia, de la psiquis, de las emociones, de la espiritualidad, necesita una explicación, otra teoría, para poder entender algunas contradicciones que se producen al estudiar ese lado inmaterial de la realidad. Para ello el mundo de la física cuántica nos puede servir de metáfora perfecta. Allí siguen existiendo las partículas, pero su funcionamiento es muy diferente al que tienen en la física normal. En la física cuántica una partícula puede estar aquí y en otro lado o en otra dimensión, y ello a la vez. El gato de Schroedinger puede estar vivo y muerto al mismo tiempo, el observador cambia lo observado y por lo tanto no podemos estar seguros de lo que existía allí antes de que lo observemos.

Si bien existe una razón, una fuerza básica, para toda vinculación, la forma en la que ésta se manifiesta es muy diferente. No es lo mismo la vinculación entre personas que la vinculación entre animales o entre cosas materiales o entre persona y persona o persona y animal o persona y materialidad. Una vez que ya conoces la causa básica, iremos estudiando la vinculación por partes. Antes de pasar a estudiar la vinculación entre las personas, vinculación afectiva o vinculación de amor-odio, estudiaremos un poco la vinculación perceptual o vinculación básica con lo que vosotros llamáis realidad. Estáis convencidos de que la realidad existe, vosotros dentro de ella, y solo se puede cambiar aquella y a vosotros de acuerdo a unas leyes físicas implacables y rígidas. Solo admitís poder salir de esa realidad mediante la muerte y como no creéis en el más allá ni os planteáis la existencia de otra realidad. La realidad es solo una y solo puede ser percibida de una manera.

Pues bien, de acuerdo a lo que ya has leído del punto de encaje en los libros de Castaneda, imagina que al cambiar el punto de encaje cambias tu percepción de la realidad y por lo tanto bien puedes estar percibiendo otro mundo, otra realidad, otra dimensión. Y recuerda el principio que te doy ahora de que la realidad no es otra cosa que percepción, puesto que la única realidad, la única verdad es el Todo. Si percibes individuos o partes, estás bajo el velo de Maya. Recuerda esto.

Para explicarte cómo funciona la percepción de la realidad y las diferentes realidades posibles, utilizaré la metáfora de la radio o el transistor. Como sabes tiene un dial que se mueve con una ruedita y una vez que esa aguja va pasando por diferentes puntos tú puedes escuchar diferentes emisoras con distinta programación. Así pues imagínate como una radio o transistor. Con tu mano mueves una ruedita y la aguja de la consciencia se va moviendo en el dial. Si no paras de mover la ruedita, todo son ruidos inconexos. Si la detienes en un punto y escuchas te darás cuenta de la emisora que estás escuchando y si siguen el tiempo suficiente allí sabrás qué programación tienen y acabarás por conocer a los locutores que intervienen a diferentes horas.

Eso y no otra cosa, querido amigo, querido hermano en el Todo, es lo que vosotros llamáis “realidad” y “percepción de la realidad”. Situáis vuestra consciencia en un punto de encaje de la ruedita y allí la dejáis el resto de vuestra vida, escuchando una programación determinada que no habéis hecho vosotros. Pensáis que no existe más realidad, que el punto de encaje no existe, que no hay ruedita ni emisoras… Sin embargo solo tendrías que mover el punto de encaje como dice don Juan en los libros de Castaneda, o mover la ruedita para situarla en otro punto del dial y estarías escuchando otra emisora, con una programación distinta, diferentes locutores y todo lo demás. Eso sí, en ninguna de esas emisoras vosotros tenéis parte en la programación, y solo a veces os dejan intervenir breves segundos en un programa a través del teléfono.

Pero permíteme que deje para otro día una descripción más minuciosa de lo que es la realidad, la percepción de la realidad y la vida humana y la reencarnación a través de la metáfora de la radio. La rueda del karma, la rueda de las reencarnaciones también es una buena metáfora, pero para el occidental con seguridad será más comprensible la metáfora de la radio.

Te espero mañana. Que la paz profunda sea contigo y tengas un buen día.





LA TEORÍA DE LA VINCULACIÓN II

6 10 2012

CARTAS DE MILAREPA DESDE EL TIBET AL AUTOR

LA TEORÍA DE LA VINCULACIÓN (CONTINUACIÓN)

2º) No sería un ser sometido al espacio-tiempo y por lo tanto podría viajar hacia el pasado, hacia el futuro y moverse en el presente, fuera de coordenadas espaciales.
3º) Este ser de luz viviría una vida tan diferente a la que conocemos como muy semejante en ciertos aspectos.
4º) El ser de luz habría olvidado esa condición, bien por decisión propia, bien por imposición (el mito del pecado original).
5º) El ser de luz tendría vínculos como los tiene nuestro cuerpo físico, solo que de otra manera y con otras cualidades y límites.
¿Cuál sería la causa de que los seres, las personas, seamos independientes y al mismo tiempo dependamos unos de otros, estemos vinculados de una forma estrecha y estos vínculos permanezcan para siempre?
Aquí entramos querido amigo en el misterio más insondable de la vida, del universo, de la consciencia, de todo lo que existe. Nosotros los budistas, lo denominamos el velo de Maya. En realidad la individualidad es un engaño, una autosugestión que nos permite vivir sin tocar el fondo de la locura. Lo único realmente existente es el TODO.
¿Cómo se han formado las partes? Lo mismo que sucede en las creencias cristianas y católicas que hablan de creación y sin embargo son incapaces de explicarla con un mínimo de racionalidad, los budistas creemos que las partes no existen y sí solo el TODO, sin embargo somos incapaces de explicar por qué hemos llegado a engañarnos respecto a nuestra existencia individual como partes dentro de un Todo y cómo es posible que nuestro engaño persista.
Como sé muy bien cuánto te gustan los libros de Carlos Castaneda y cómo los estás leyendo, uno tras otro, y tomando notas y más notas, me voy a permitir tomar el concepto de Punto de encaje del que le habla don Juan a Castaneda y trataré de explicártelo con una metáfora que sin duda comprenderás muy bien.

LA METÁFORA DE LA RADIO Y LAS DIFERENTES EMISORAS

continuará