PEQUEÑO DICCIONARIO DE YOGA MENTAL II

30 01 2017

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LETRA B

BABANA

Sentimiento estàtico consistente en el pensamiento en Atma y en la absorciòn en Dios.

BHAGAVAN

Nombe que daban a Vishnu, Shiva, Krihna y Buda y que significa El Bienaventurado.

BHAJAN

Canto devocional que refleja la creación de Dios.

BHATHA

Devoto, piadoso, fiel, adorador.

BHAVANASANA

Fin de la ideación.

BHAVAROGA

Enfermedad de asociar al Ser con las cambiantes actitudes de la mente finita.

BHIKSHU

Discípulo mendicante.

BRAHMAN/BRAHMA

Lo absoluto. Neuto. El eterno, el Ser Supremo. El impersonal supremo, el Principio del Universo.

BRAHMALKYATHA

Unión o identidad del individuo con Dios o Brahma.

BRAHMAVIJÑANA

Sabiduría divina, conocimiento de Brahma.

BRAHMAVIDYA

El conocimiento, la ciencia esotérica acerca de los dos Brahmas y su verdadera naturaleza.

BUDHI

La inteligencia, razón, intelecto, mente, juicio. Conocimiento certero.

 





CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-12

29 04 2015

CURSILLO DE YOGA MENTAL

TERCERA ETAPA-CLASE DOCE

SALUDO BUDISTA

ENTRENANDO Y ARMONIZANDO TODOS LOS CUERPOS

En las etapas anteriores de este cursillo hemos estado trabajando con los chakras. El sentido de ese trabajo no era otro que conocer y aprender a desenvolverse con nuestros diferentes cuerpos. Somos seres multidimensionales, ya lo hemos repetido en varias ocasiones, y como tales vivimos en diferentes dimensiones al mismo tiempo. Hay ejercicios que son generales para todos los cuerpos. Abrir los canales o nadis, desbloquearlos, equilibrar la energía del lado izquierdo y derecho, es un ejercicio para todos los cuerpos. Para ello utilizamos el taichí, el kriyayoga, los pases mágicos de Castaneda, posturas de hatayoga y todo aquello que nos ayude a sentir el cuerpo en su totalidad y a permitir a la energía que circule y llegue a cada célula. Pero cada cuerpo tiene también sus necesidades específicas, no podemos alimentar el cuerpo físico de aire, necesita alimento material, bebida, respiración, etc. Hemos visto que el cuerpo astral es un viajero impenitente y sus necesidades son de energía, de control de la imaginación y la voluntad para que no nos lleve donde él quiera sino donde nosotros deseemos. En clases anteriores hemos ejercitado y trabajo con el cuerpo emocional y hemos visto que es el más frágil de los cuerpos, todo lo hiere y sus heridas no curan fácilmente. Su alimento es el afecto, el cariño, el contacto físico a través del abrazo, del beso. Hoy vamos a entrenar el cuerpo mental y la meditación nos ayudará a ver cómo funciona y su lugar en la jerarquía de cuerpos.

Los cuerpos más altos son los más elevados en jerarquía, en esencia y en divinidad. Cuanto más cerca estamos de la fuente, Dios, el Todo, más alto vibran nuestras partículas, son más duraderas y tienen más poderes y nos dan más satisfacciones. El cuerpo físico está muy alejado de la divinidad, en pleno mundo material, su vibración es baja y la consciencia que le llega es muy pobre. Es como la carcasa o chasis del coche. Necesita un conductor en su interior para poder moverse y hacerlo en dirección a alguna meta. En nuestro caso hay muchos conductores, lo mismo que hay muchos chasis y cada uno tiene sus propias características. Todos ellos, menos el cuerpo causal o alma, acaban deteriorándose, antes o después, por lo tanto se produce la muerte. La muerte más conocida es la del cuerpo físico, en realidad muchos creen que es la única, pero no es así. El cuerpo físico se deteriora y muere y el cuerpo astral que lo habita se desprende de la carcasa y comienza a moverse en su dimensión, en la dimensión astral. Toda transición, toda muerte, implica un periodo de confusión, de oscuridad, de adaptación al nuevo mundo, a las nuevas leyes, al nuevo cuerpo. Lo mismo que al nacer con el cuerpo físico el bebé requiere un periodo de adaptación para poder conocer y controlar su nuevo cuerpo, lo mismo ocurre con el cuerpo astral y los demás cuerpos.

Nada nos es dado por ciencia infusa, todo debe ser trabajado y aprendidas las lecciones correspondientes. Durante la vida física ejercitamos el cuerpo físico en todos los terrenos, aprendemos a manejarlo para comer, para beber, para respirar, para caminar, ejercitamos músculos, aprendemos a desplazarnos. A lo largo de nuestras vidas el dominio y control del cuerpo físico llega a ser espléndido. Llegamos a utilizarlo para casi todo, incluidas las manifestaciones de afecto. Aprendemos a reproducirnos a través del sexo y a vivir en pareja. Aprendemos a hablar, a comunicarnos y aprendemos también a ejercitar nuestra mente en el camino del conocimiento. Muchas de estas funciones que atribuimos en exclusiva al cuerpo físico, en realidad pertenecen a otros cuerpos, pero como no los vemos, no los percibimos, no creemos en ellos, aceptamos sin más que el coche es solo chasis y ni siquiera nos plantemos que pueda existir un conductor o que dentro del chasis puedan existir chips informatizados que poco tienen que ver con lo que es el chasis.

Todo lo que se refiere al afecto, al cariño, a las emociones y sentimientos, pertenece al cuerpo emocional, aunque se exprese a través del cuerpo físico. La imaginación y los viajes con nuestra mente pertenecen al cuerpo astral aunque achaquemos nuestras fantasías a una misteriosa e incomprensible descarga eléctrica de nuestras neuronas. Los pensamientos también son atribuidos al funcionamiento físico del cerebro, aunque en realidad pertenecen al cuerpo mental. En esta etapa del cursillo de yoga vamos a aprender a distinguir los cuerpos, a funcionar de forma autónoma con cada uno de ellos, a conocerlos muy bien, a ejercitarlos y a armonizarlos. Aunque atribuimos la enfermedad en exclusiva a un mal funcionamiento del cuerpo físico, en realidad cuando él falla es que todos los demás cuerpos también están fallando.

No podemos tener buena salud solo cuidando del cuerpo físico. Si carecemos de imaginación el cuerpo astral estará preso y sin alimento, estará enfermo, aunque no lo notemos. Si no damos y recibimos afecto nuestro cuerpo emocional estará muy tocado, muy enfermo. Si el cuerpo mental está mal estamos en lo que se viene a llamar la enfermedad mental. Pero en realidad todas estas enfermedades tienen una jerarquía. El cuerpo causal o alma que no es feliz y por lo tanto no tiene el alimento que necesita, sufre lo que se pueden llamar enfermedades del alma que se transmiten a los demás cuerpos y en cada uno de ellos tiene manifestaciones diferentes.

El cuerpo causal ordena que todo lo que hagamos esté encaminado hacia la felicidad. No solo la nuestra, porque como hemos visto con la teoría de la vinculación de Milarepa, todos estamos vinculados en el Todo y no puede haber una parte que sea plenamente feliz mientras no lo sean todas. Una vez recibida la orden el cuerpo mental elucubra las mejores formas para conseguir alimentar el alma con el único alimento que acepta, la felicidad. Como veremos en la meditación cualquier error en nuestras ideas, en la filosofía de la vida, puede originar serios tropiezos para el resto de cuerpos. Es muy importante que nuestro cuerpo mental esté entrenado y se conozca muy bien para que no nos lleve por caminos extraviados.

MEDITACIÓN SOBRE EL CUERPO MENTAL

Hemos hechos nuestros ejercicios como todos los días. Hemos respirado y utilizado los mantras. Vamos a relajarnos como lo haremos a lo largo de toda esta etapa del cursillo, utilizando la relajación de las muñecas rusas, como la llamo yo. En la postura de relajación sentimos el cuerpo físico. Somos conscientes de que lo percibimos en su totalidad, lo controlamos, notamos cada disfunción. Ahora vamos a comenzar el proceso de desprendernos de las muñecas rusas. El siguiente cuerpo es el astral. Se desprende del cuerpo físico en sueños o en estados de meditación o cuando sufrimos un trauma importante que nos hace huir del cuerpo físico para no sufrir lo que él está sufriendo.

Comenzamos a desprendernos por los pies, cada dedo, la planta, el tobillo y vamos ascendiendo. El cuerpo astral es un perfecto remedo o clon del cuerpo físico. Cada órgano, cada parte del cuerpo físico tiene una contraparte en el cuerpo astral. Pero existen algunas diferencias importantes. Al llegar al plexo solar vemos el cordón de plata, el cordón de luz. Es el que une el cuerpo astral con el cuerpo físico. Mucho cuidado entonces al despegar el cuerpo porque vaya donde vaya el cuerpo astral siempre estará sujeto al cuerpo físico por el cordón de plata, si este se rompe se produce la muerte. Podemos viajar con el cuerpo astral al otro confín del universo, el cordón de plata nos acompañará, es absolutamente flexible y no se rompe salvo que algo nos esté produciendo la muerte. Seguimos hasta llegar al cuello, el puente que ancla también el cuerpo astral al cuerpo físico. Mucho cuidado al activar el chakra del cuello, lo hacemos con suavidad, con delicadeza, sin prisas. Y al llegar a la cabeza despegaremos la astral de la física con extremo cuidado.

Ya estamos flotando por encima del cuerpo físico. Vemos el cordón de plata y con un acto de voluntad, visualizando el movimiento, nos elevamos hacia arriba. Estamos en la llanura oscura, recordamos la experiencia en el hospital del cuerpo emocional. Recordamos cómo nos movíamos en el mundo astral y las nuevas leyes que aprendimos. Pero hoy nos interesa que el cuerpo mental tome las riendas. Es un cuerpo sólido, la mente, desprendida de las interferencias de los sentidos del cuerpo físico puede funcionar mucho mejor, ver todo como desde arriba, como si fuera un águila moviéndose en el aire y mirando hacia abajo, hacia el resto de los cuerpos. Puede ver las heridas de cada uno, su mal funcionamiento. Puede diseñar estrategias, caminos en la vida. Pero puede cometer serios errores. Acuciado por la necesidad del cuerpo causal de felicidad es posible que busque el camino más fácil. Si le doy placer al cuerpo físico a través de la comida… algo le llegará al alma, aunque sea un placer muy bajo. Y comemos y engordamos y el cuerpo físico se deteriora y enferma. Colesterol, todo tipo de enfermedades. Con un chasis corroído va a ser difícil que el coche funcione bien, el motor tendrá problemas y los conductores que van dentro notarán con claridad que van dentro de una carraca y no de un deportivo descapotable.

Las órdenes de la mente, acuciada por el insaciable deseo de felicidad del alma, le pueden llevar a errores terribles que se pagan muy caros. Busquemos el placer de la comida, el placer del sexo, busquemos que nos quieran y nos den afecto, nos abracen y nos besen, que se rindan a nuestros pies y nos digan lo guapos que somos, lo bien que lo hacemos todo, que nos halaguen. Estamos desequilibrados, buscamos excesivo placer a través del cuerpo físico, a través del cuerpo emocional. Nos olvidamos de sus funciones y del perfecto equilibrio, la perfecta armonía que debe existir entre ellos. La mente olvida las grandes verdades y se limita a intentar darle una pizca de paupérrima felicidad al alma. Carpe diem, comamos y bebamos que mañana moriremos. La mente olvida que somos eternos, que el cuerpo causal lo es, que estamos vinculados con el Todo y entre nosotros. Y al olvidarlo ya no le importa obtener placer de cualquier forma, dañando a los demás a las chispas divinas que hay en todo ser vivo. Llenamos la barriga de alimentos y nos olvidamos de que otros pasan hambre y mueren. Buscamos el sexo a cualquier precio, aunque sea violentando a los demás, la violación ya hasta le parece natural al cuerpo mental. Si no me dan sexo por las buenas, por las malas. Y lo mismo hacemos con las necesidades de nuestro cuerpo emocional. Necesitamos que nos halaguen y sino lo hacen nos vengamos. Queremos que estén todo el día dándonos palmaditas en los hombros y buscando la vanidad y la soberbia. Vanidad de vanidades y todo es vanidad, que dijo el sabio Salomón.

Cuando el cuerpo mental se desvía de su camino el resto de cuerpos acaban en desarmonía y sufriendo todo tipo de enfermedades. El cuerpo físico tiene las suyas, el emocional sus traumas, el astral va de acá para allá, desprendido de los otros cuerpos para que no le afecte su sufrimiento y de esta manera se pierde en mundos peligrosos, en delirios de los que resulta complicado regresar. Le hemos pedido al cuerpo físico que consuma drogas y el cuerpo astral sale volando, no sabemos dónde, pero sí lo complicado que resulta hacerle regresar. Y caemos en las adiciones, las enfermedades más terribles porque nos herimos nosotros mismos, clavamos el cuchillo en nuestra carne y lo seguimos haciendo porque no podemos evitarlo. ¿Existe algo más estúpido? Y utilizamos el alcohol, el tabaco, el juego, el sexo, lo que sea para conseguir una pizca de felicidad con la que contentar al cuerpo causal y de esta manera nuestras vidas se convierten en una enfermedad crónica. Estamos enfermos y logramos que el alma también lo esté. Las enfermedades del alma se transmiten la cuerpo mental y son enfermedades mentales, al cuerpo emocional y son traumas emocionales, al cuerpo astral y son delirios y alucinaciones, al cuerpo físico y son todo tipo de enfermedades que tienen la misma causa pero que la medicina occidental intenta curar como si se tratara de piezas de recambio para nuestro chasis.

Hemos visto lo que puede hacer un cuerpo mental descontrolado y confuso, errado. El entrenamiento del cuerpo mental es el entrenamiento del hombre de conocimiento. Buscamos la sabiduría, la verdadera, estudiamos, aprendemos. Utilizamos el razonamiento y la intuición, utilizamos la memoria, buscamos en lo profundo la verdad, porque sabemos que la verdad nos hará libres y sanos. Quienes descuidan el entrenamiento del cuerpo mental están condenados a cometer graves errores y a sufrir las consecuencias. Algunos desprecian la cultura, los libros, la música, la creatividad, la lógica, la memoria, la intuición. Creen que con vivir “en la realidad” es decir, con ocuparse de su cuerpo físico, ya lo tienen todo hecho. Algunos creen que las emociones y sentimientos lo son todo y se olvidan de que son tan solo el alimento del cuerpo emocional, los restantes cuerpos necesitan sus propios alimentos. Somos seres multidimensionales y debemos trabajar todos los cuerpos y todas las dimensiones. En otras meditaciones aprenderemos sobre la existencia de los archivos akásicos, los maestros espirituales, sobre todo aquello que puede ayudar al cuerpo mental a estudiar sus tareas y hacer sus deberes para que sus errores no los acaben pagando el resto de los cuerpos.

Ahora vamos a descender, el cuerpo mental o cabeza, desciende al corazón o cuerpo emocional y este al plexo solar o cuerpo astral y nos encontramos en el chakra raíz, en el perineo, con el cuerpo físico. Pero para ello repetimos el ejercicio que hacemos siempre. Es muy importante que el cuerpo astral regrese al cuerpo físico con suavidad y entre en contacto por los pies y vaya ascendiendo como vimos al salir. Si no lo hacemos bien no recordaremos nada, ni lo sueños si estamos dormidos ni lo que hemos meditado ni lo que hicimos en otras dimensiones. Así pues todo el tiempo que nos tomemos para regresar no será tiempo perdido.

Y despertamos como siempre, moviendo dedos de los pies…

La recapitulación irá en el sentido de recordar lo que hacen nuestros cuerpos por separado. Estamos acostumbrados a la confusión generada al creer que solo tenemos un cuerpo, el físico. Vamos a distinguir unos de otros para que de esta manera apreciemos más detalles y con mayor profundidad.

SALUDO BUDISTA

QUE LA PAZ PROFUNDA NOS ACOMPAÑE A TODOS EN EL CAMINO.





CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-11

8 04 2015

CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-11

SALUDO BUDISTA

ENTRENANDO EL CUERPO EMOCIONAL

Lo mismo que entrenamos el cuerpo físico y lo cuidamos con esmero, el cuerpo emocional necesita mucho entrenamiento y un cuidado exquisito. Si camináramos con el cuerpo físico desnudo por un terreno lleno de espinos y abrojos, nos heriríamos al menor movimiento, ocasionándonos heridas que por muy livianas que pudieran parecer acabarían por infectarse y hasta grangrenar cualquier parte de nuestro cuerpo.

El cuerpo emocional es aún más delicado, y siempre va desnudo por la vida. No es extraño que cada día, a cada momento, reciba tantas heridas. Lo raro es que no estemos siempre enfermos, y hasta agonizantes. Basta una palabra, un tono de voz, una mirada, un gesto para herirnos, no digamos la agresividad y la violencia, tanto psíquica como física.

Somos muy descuidados con el cuerpo emocional. Cada día nos arrojamos con ese cuerpo desnudo a los abrojos y nos revolcamos sin la menor prudencia. Y luego nos quejamos de estar deprimidos, angustiados, hastiados de la vida, sin fuerzas, prestos a montar en “santas cóleras”, a echar la culpa a los demás de todo lo que nos pasa. Buscamos el enfrentamiento en nuestras relaciones interpersonales, aceptamos todas las luchas de poder que nos plantean y encima decidimos librarlas en el terreno de los demás. Nos olvidamos de la máxima del guerrero impecable: si tienes que librar una batalla con tu enemigo, escoge tu terreno, el momento y el lugar, si aceptas luchar en el terreno del otro, cuando el otro quiere y de la forma que él quiere, luego no te quejes de que siempre salgas derrotado. Constantemente removemos viejas heridas, hundimos en ella el dedo, con fuerza, sin la menor delicadeza y dejamos que las heridas sangren, dejamos que la hemorragia nos deje sin fuerzas, que las heridas se infecten. Si tratáramos al cuerpo físico como tratamos al cuerpo emocional no duraríamos ni dos días. ¿Creemos que porque el cuerpo emocional es invisible y energético no sufre, nos va a durar para siempre, aunque lo tratemos a patadas? ¡Qué equivocamos estamos y cuánto vamos a sufrir por tratar a una parte importante de nosotros como si no nos importara lo más mínimo, como si fuera basura!

No entrenamos el cuerpo emocional, no lo alimentamos ni lo cuidamos. Al llegar la noche está tan agotado y herido que sin el sueño no podríamos seguir adelante. La vida duraría un suspiro. El sueño es el hospital del cuerpo emocional, entre otras cosas que veremos en otro momento. Allí restañamos nuestras heridas, nos alimentamos del afecto de nuestros seres queridos, nos bebemos su cariño como una pócima milagrosa, descansamos alejados de todo aquello que nos hizo daño durante el día. Pero sería un error confiar de forma absoluta en el sueño. Sería como acercarnos a las urgencias de un hospital y allí pelear con todo el mundo, a ver si alguien nos clava un cuchillo para que luego nos atiendan y vuelta a empezar.


CÓMO ENTRENAR EL CUERO EMOCIONAL

Entrenamos el cuerpo físico haciendo ejercicio, haciendo músculo. Alimentándolo, el cuerpo emocional también tiene músculo que entrenar y alimentar. El afecto es el mejor alimento, el mejor ejercicio para el cuerpo emocional, lo tonifica, lo estira, lo mantiene presto, en forma. La psicología moderna ya admite con naturalidad que todos necesitamos de la caricia, del abrazo, del beso, del contacto físico. Todas estas conductas no son otra cosa que el alimento y el entrenamiento del cuerpo emocional. Una sonrisa es como correr a paso ligero alrededor de un parque. Un ejercicio imprescindible para la salud.

Cada día deberíamos tomarnos unos minutos para estos ejercicios emocionales; una palabra de aliento con una persona a la que vemos sangrando por sus heridas emocionales; una sonrrisa a un desconocido, un beso a nuestros seres queridos, estrechar una mano, escuchar con la mirada atenta y afectiva lo que tienen que decirnos. Es un entrenamiento maravilloso para el cuerpo emocional. Cada día, al llegar la noche, deberíamos recapitular en cómo hemos entrenado el cuerpo emocional. Si no hemos besado o nos han besado, si no nos han abrazado o hemos abrazado o hemos estrechado una mano, o hemos sonreído, es un día perdido para el cuerpo emocional, que no solo no ha entrenado sino que encima ha recibido numerosas heridas que no hemos curado.

Deberíamos dejar de lado esa actitud estúpida del ojo por ojo y diente por diente. Si no nos sonríen no sonreímos, si no nos abrazan no abrazamos… Es como esperar que nuestro cuerpo físico se mantenga en forma viendo el ejercicio que hacen los demás. ¿Por qué vamos a dar la menor muestra de afecto a quien nos hiere? Ojo por ojo. Bien, si somos incapaces de aceptar las leyes del mundo espiritual, al menos seamos suficientemente egoístas, entrenemos el cuerpo emocional. Una sonrisa a quien nos ha zaherído con una palabra, un gesto. Si somos incapaces de hacerlo, de esforzarnos para distender unos músculos, al menos miremos con tranquilidad y afecto. La mirada es directa, no necesita tensar o destensar músculos. Solo hay que desearlo y está hecho.

Entrenemos todos los días, contemos las sonrisas, los abrazos, los besos. Si no ha habido nada es un día perdido. No hemos entrenado y entrenado y nos vamos a la cama con el cuerpo abierto por mil heridas. Los grandes gurús o maestros espirituales conocían bien este secreto, por eso entrenaban manifestando afecto por doquier, hasta el punto que todos a su alrededor quedaban electrizados. El qué dirán desaparece cuando uno sabe que si no entrena duro con el cuerpo emocional la hemorragia constante le hará tan infeliz que cualquier cosa que uno tenga que entregar a cambio para librarse de ella será más que aceptable.

MEDITACIÓN SOBRE EL CUERPO EMOCIONALES
Nos relajamos con la relajación de las muñecas rusas, recorremos nuestro cuerpo físico, sentimos su peso, nos hacemos conscientes de todo él. Ahora nos lo quitamos como si fuera la ropa que llevamos encima. Al hacerlo tenemos la sensación de ascender porque cada cuerpo es más y más ligero, las vibraciones de la materia que lo componen son más y más rápidas. De hecho la sensación de habernos elevado en cuanto nos deprendemos del cuerpo físico es real, lo emos abajo, como si estuviéramos levitando sobre él.

Ascendemos, nos alejamos de toda materia, entramos en el mundo astral. Recordamos que aquí las leyes son distintas así que cambiamos el chip de nuestra mente. Nos ponemos en pie con un impulso, con un deseo hecho voluntad, intento, que diría Castaneda. Ya en pie nos movemos en el aire. Sabemos que no necesitamos andar, miramos y deseamos. Eso es todo.

Observamos un edificio resplandeciente en el horizonte. Miramos, deseamos estar allí y lo estamos. Es un hospital. Sentimos curiosidad. Queremos estar dentro y antes de que nos hayamos dado cuenta estamos dentro. Hemos traspuesto las paredes sin el menor problema. En el mundo astral no hay obstáculos, solo el de nuestra propia mente, el de nuestras emociones, el de nuestros deseos. Vemos filas de camas donde reposan cuerpos astrales, como el nuestro. Vemos a doctores vestidos con túnicas blancas que atienden a los pacientes. Sentimos curiosidad y nos acercamos.

Los pacientes han llegado allí en sueños y los doctores, seres más elevados que han asumido la misión de ayudar están curando las heridas de los cuerpos emocionales. Vemos cómo se desgarra el cuerpo, nos asustan estas heridas. Si nos los viéramos cuando estamos conscientes en nuestros cuerpos físicos, nos asustaríamos. ¡Cuánto descuidamos nuestros cuerpos emocionales! Y luego nos quejamos de las depresiones, la angustia, la desesperación, el hastío de vivir…

Un doctor me mira. Me está viendo. Aquí todos nos podemos ver. No hay obstáculo alguno que lo impida. De pronto estoy viendo con los ojos del doctor, me estoy viendo a mí mismo. Si hubiera estado en el mundo físico habría exhalado un grito espantoso. Mi cuerpo es una verdadera carnicería. Heridas por todas partes, abiertas, una hemorragia por cada herida. Me estoy desangrando materialmente hablando. El doctor me pide que me tumbe en la cama. Voy a caminar hacia ella como si me estuviera muriendo, pero recuerdo que aquí no necesito andar. Miro la cama, deseo estar tumbado en ella, lo decido y ya estoy, boca arriba, mirando al doctor que se aproxima y me examina con meticulosidad. Me mira atentamente a los ojos y percibo su pensamiento. Me está diciendo que abra el ojo y me vea. Me está diciendo que me olvide de los dos ojos de carne. Ahora solo tengo uno, el tercer ojo. Sin saber cómo lo abro y observo pasmado que me estoy mirando desde arriba. Mírate desde dentro. Y lo hago. Veo mis órganos de luz sucios, heridos, sangrantes. Veo todo mi cuerpo que es una pura llaga. No sé cómo lo he hecho, pero me veo desde todas partes a la vez. Me digo que eso es propio de Dios. Y el doctor me responde: en efecto, es el ojo de Dios, solo que el nuestro es finito, muy pobre comparado con el suyo que lo ve todo y desde todas partes, sobre todo desde dentro de cada ser. Aprende a utilizar el ojo de Dios, aprende a servirte de él, es un don que Él nos ha dado.

Me siento agotado, agonizante. Ahora comprendo la causa de las sensaciones que experimento cuando estoy en el cuerpo físico, ese agotamiento crónico, esa tristeza infinita, la depresión constante. Esas cóleras sordas que me arrebatan, esa agresividad, esa violencia. Quiero vivir y ser feliz y me estoy muriendo y soy absolutamente desgraciado. Ahora lo entiendo. El doctor comienza a curarme, con cariño, con sus manos luminosas. Mientras lo hace siento curiosidad y observo con el ojo divino a todos los pacientes que están en la sala. Algunos están aún peor que yo. Me pregunto si estos doctores curarán también a los heridos en la lucha por el poder, por el dinero, por el apego a las cosas materiales, a los asesinos, a los terroristas, a los violadores, a los indeseables y canallas, a los malos, a los malvados. Y escucho la voz del doctor que me responde: el juramento hipocrático, un doctor no se pregunta si quien viene a él desangrándose, agonizante, es la víctima o el verdugo, lo cura. ¿Y el karma? Pregunto. El karma no es nuestra misión, me responde. Si lo fuera tal vez no te estaría curando a ti. Al fin y al cabo estas heridas, la mayoría de ellas te las has producido tú mismo hiriendo a los demás.

Y humildemente pido perdón y doy las gracias, y me prometo ser más cuidadoso. Un intenso sueño se apodera de mí, el sueño profundo, y me dejo llevar… me dejo llevar… me dejo llevar…

Despierto flotando sobre la llanura oscura. Me siento más vital, más ágil, más despierto, más feliz. El peso del cuerpo físico me empuja hacia abajo, siento su llamada. Y desciendo con suavidad. Estoy de nuevo en el mundo físico. Atravieso el techo y de nuevo estoy en esta sala. Levito sobre mi cuerpo y desciendo con mucha delicadeza. Sigo el proceso aprendido. No quiero olvidar esta experiencia, no, la necesito para cambiar mi conducta en el mundo físico. Estoy a un centímetro del cuerpo físico. Primero son mis pies astrales los que toman contacto, luego los tobillos, voy subiendo. Al llegar al ombligo dejo que mi cordón de luz se retraiga y entre por el ombligo en el cuerpo físico. El corazón, con mucho cuidado. Al fin solo me queda la cabeza y comenzando por el puente de la garganta voy hundiendo mi cabeza astral en la cabeza física. Con sumo cuidado, con suma delicadeza. Estamos en nuestros cuerpos físicos. Nos movemos como siempre, nos despertamos, nos ponemos en pie.

Movemos todo el cuerpo, abrimos y cerramos las manos, levantamos las piernas. La energía regresa a nosotros y se distribuye.

Hoy la recapitulación será sobre nuestra semana emocional. Observaremos nuestras heridas y recordaremos cómo nos las hemos producido. Haremos un conteo detallado de los besos, los abrazos, el contacto físico, las sonrisas, las palabras amables. Si no somos capaces de recordar entenderemos la causa de las heridas de nuestro cuerpo emocional. Durante la semana que viene entrenaremos nuestro cuerpo emocional. Durante la Semana Santa aprenderemos el valor del sacrificio por los demás, curar sus cuerpos emocionales es curar también el nuestro. Si ayudamos seremos ayudados, si sonreímos nos sonreirán, si abrazamos nos abrazarán, si besamos nos besarán.

SALUDO BUDISTA

QUE LA PAZ PROFUNDA NOS ACOMPAÑE A TODOS EN EL CAMINO





CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-10

23 03 2015

CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-10

SALUDO BUDISTA

Durante esta etapa vamos a conocer y trabajar mucho con nuestros diferentes cuerpos. Continuamos haciendo los ejercicios de siempre, calentamiento de taichí, kriyayoga, pases mágicos de Castaneda, etc. Pero ahora somos conscientes de que no solo se mueve el cuerpo físico, sino que cualquier cosa que le suceda a nuestro cuerpo físico repercute en los otros cuerpos, lo mismo que lo que les ocurre a los otros cuerpos acaba repercutiendo en nuestro cuerpo. El que no tengamos consciencia de ello, que no recordemos nuestros sueños, por ejemplo, o lo que hacemos en el mundo astral, o las heridas que recibe nuestro cuerpo emocional o por dónde anda nuestro cuerpo mental cuando le dejamos ir, no significa que todo eso no acabe por pasarle factura al cuerpo físico.

Hoy vamos a trabajar un poco con el cuerpo emocional. Vamos a visualizarlo como si fuera un clon de nuestro cuerpo físico, que lo es. Visualizamos un cuerpo de luz como el cuerpo astral, pero conscientes de que todo lo que en él suceda, todas nuestras emociones, lo modificarán. Vamos a ver esos cambios visualizando los diferentes colores de nuestras emociones. El cuerpo emocional va a ser para nosotros sobre todo color, y cuando tengamos una determinada emoción vamos a ser conscientes del color predominante en nuestro cuerpo emocional. Sabremos que cuando estallamos de ira habrá un intenso color rojo en nuestro cuerpo emocional. Asumiremos el verde como un color tranquilo, relajante, el azul como un color místico, etc. Ya vimos al estudiar los chakras cuál era el color predominante de cada chakra y también vimos cómo debemos de trabajar con los colores.

Vamos a plantearnos el trabajo con el cuerpo emocional como si fuera un trabajo con el cuerpo físico. Los ejercicios con este cuerpo tendrán mucho que ver con los colores. A cada una de nuestras emociones le vamos a adjudicar un color y cada vez que nos dejemos llevar por determinada emoción vamos a ver ese color en nuestro cuerpo emocional. Cuando estamos tristes vamos a pensar en un día gris, nubes en el cielo, lluvia, melancolía. Ese color es predominante, pero no significa que permanezca en nuestro cuerpo para siempre. Todo es fugaz en la vida y en el universo. Nos movemos como el agua que fluye en el gran río del TAO. Sabemos que si hoy está lloviendo mañana puede hacer sol.

Este es el fundamento de nuestro trabajo con el cuerpo emocional. A cada emoción le vamos a dar un color y una escena de nuestra vida cotidiana. Vamos a ver algunos ejemplos:

-TRISTEZA-MELANCOLÍA>Color gris, nubes grises en el cielo. Conforme la tristeza aumenta las nubes pasan al negro, el color gris se hace más denso, más opaco. Comienza la lluvia, mansa, al principio, luego una tormenta terrible, con rayos y truenos. La melancolía se convierte en tristeza, esta en depresión y por último en desesperación. Deseo de morir, de abandonar la vida.

EJERCICIO PARA COMBATIR LA TRISTEZA

Sabemos que necesitamos un color más vivo y elegimos la escena contraria.

ALEGRÍA-GOZO- EUFORIA-VITALIDAD > Imaginamos un día de sol, luz, amarillo brillante, cielos azules, despejados, brillantes. Verde en los árboles. Vamos pasando de un día gris y lluvioso a un día luminoso. Sabemos que en la naturaleza eso no sucede de repente, necesita un tiempo. Nuestro cuerpo emocional también lo necesita. Imaginamos que las nubes se abren, que deja de llover, que va apareciendo el sol. Es una transición lenta, pero implacable. Acabamos en un esplendoroso día de verano, saltando por un campo verde, mirando la luz amarillo brillante, el sol que nos deslumbra. No podemos pretender cambiar nuestras emociones con chasquido de dedos. Necesitamos tiempo, esfuerzo, ejercicio. No podemos pasar de la desesperación a la simple depresión, a la tristeza, a la melancolía, a la tranquilidad, a la vitalidad, a la alegría, a la euforia, al esplendor vital y emocional. Los colores van cambiando, las emociones también. Necesitaremos tiempo. Lo mismo que un atleta no se hace en un día, requiere mucho entrenamiento, el cuerpo emocional necesita mucho ejercicio y estar en forma. Para ello nos acostumbraremos a trabajar con los colores y las visualizaciones.

AGRESIVIDAD-CÓLERA-VIOLENCIA> Color rojo intenso, sangre manando de nuestras venas como un torrente, extendiéndose por el suelo. Ese es el color de nuestro cuerpo emocional. Tendemos a la agresividad, cuando perdemos el control la cólera es sangre, es magma volcánico. Nos lanzamos hacia los demás porque no podemos permanecer en nosotros, tranquilos. Todo nos molesta, el simple hecho de que los demás existan nos molesta. Nos gustaría estar solos, que el universo fuera solo nuestro, que no hubiera parcelas de poder. Visualizamos las consecuencias de esta emoción en nuestro cuerpo emocional, sangramos, rojo sangre por nuestras heridas. Lanzamos nuestra cólera contra los demás y les herimos. Rojo sangre. Suelo rojo, paredes rojas, ojos rojos, todo es rojo. De ahí que el lenguaje utilice expresiones en las que el color rojo aparece para definir la cólera y la violencia.

EJERCICIO PARA COMBATIR ESTA EMOCIÓN

No podemos pasar del rojo intenso de la cólera, al azul místico o a la luz blanca, esplendorosa de la espiritualidad. Deberemos recorrer un largo camino.

AFECTO-CARIÑO-DESEO-AMOR

La sangre va diluyéndose en el agua. Un riachuelo va cambiando su coloración. Del agua brota la hierba el césped. Estamos pasando del rojo violento a un color verdoso. El predominio del rojo aún es muy importante, pero van apareciendo otros colores como el arcoiris. Vemos el afecto que sentimos por un bebé, el cariño intenso. Podemos sentir de qué color es nuestro cuerpo emocional cuando besamos a un bebé. Podemos sentir de qué color es nuestro cuerpo emocional cuando deseamos a nuestra pareja. Podemos sentir el color de nuestro cuerpo emocional cuando explotamos de amor, a nuestra pareja, a nuestros seres queridos, a todo el mundo. Es como un arcoiris en el que caben todos los colores, hasta el rojo, el rojo-sangre, pero si permitimos que el rojo sea el único color, que sea muy intenso, estaremos en plena emoción colérica. Las emociones deberían formar parte de un arcoiris, cuando una predomina hay desequilibrio y antes o después el péndulo irá hacia el lado contrario. Incluso un exceso de alegría puede provocar luego una intensa caída, como en una montaña rusa hay subidas y bajadas.

MEDITACIÓN SOBRE EL CUERPO ASTRAL Y EL MUNDO ASTRAL

Nos hemos acostumbrado a una rutina, ejercicios de energetización, pranayama, mantras, relajación. Ya no es necesario que repitamos todos los días los mismos pasos. Es ya algo automático.

Hoy nos relajamos con la relajación de las muñecas rusas, desprendiéndonos de nuestros cuerpos, uno a uno. Vamos a centrarnos en el cuerpo físico como si fuera una envoltura. Vamos a desprendernos de él poco a poco, como si fuera un vestido. Comenzamos por los pies, subimos, llegamos a la cabeza y aquí tenemos mucho cuidado al desprender el cuerpo físico por los anclajes más férreos. Chakra garganta, chakra corona.

Ya nos hemos desprendido. Estamos en nuestro cuerpo astral. Abajo podemos ver nuestro cuerpo físico desmadejado, inerte. Ascendemos, subimos, nos olvidamos de que tenemos un cuerpo físico. Ahora estamos en nuestro cuerpo de luz, nuestro cuerpo astral. Tenemos que aprender a movernos como un bebé aprende a utilizar su cuerpo físico cuando nace, una vez reencarnado.

No necesitamos caminar con el cuerpo astral, eso queda para el físico. El movimiento es ligero, como si levitáramos, y nos impulsamos por la voluntad, por el intento que diría don Juan. Pensamos, visualizamos dónde queremos ir, hacemos un gran acto de voluntad, un intento, y nuestro cuerpo se lanza hacia ese lugar.

Vemos que el mundo astral es una especie de remedo del mundo físico, un universo clónico del físico, pero mucho más intenso, más luminoso. Es como la caverna de Platón, las ideas luminosas son el cuerpo astral y las sombras son el cuerpo físico. Si en el mundo material todo es opaco en el mundo astral es luminoso.

Aprendemos que aquí hay nuevas leyes. Comenzamos siendo conscientes de que estamos desnudos. Es un poco lo que sucedió en el Paraíso terrenal, cuando Adán y Eva se encontraron desnudos. Sentimos vergüenza. Vemos a otros cuerpos astrales de otras personas que levitan a nuestro lado y sentimos algo raro. En el mundo físico nos vestimos para combatir el frío, para evitar el roce directo con las cosas materiales, pero también lo hacemos para evitar la vergüenza de ver el cuerpo desnudo de los otros. Los nudistas pasan por un periodo de adaptación hasta que ven la desnudez como algo normal. Su filosofía de la vida les impulsa a ver el cuerpo físico con naturalidad, pero para ello tienen que superar inhibiciones sociales y culturales.

En el mundo astral pasa lo mismo, solo que aquí la visión del cuerpo desnudo, del cuerpo de luz es mucho más intensa. Los defectos son percibidos con mayor intensidad y la belleza con mayor deseo. No podemos ver el cuerpo desnudo de otro sin sentir deseo o repugnancia. Por eso vamos a aprender a vestirnos en el mundo astral. Nos visualizamos en esta habitación, donde está nuestro cuerpo físico, y vamos mirando las esquinas, vamos a visualizar energía lechosa, grisácea, la vamos atrayendo hacia nosotros, como si recogiéramos un aire sólido de todos los puntos cardinales. Hacemos que esa energía adopte la forma de huevo y nos cubra, cubra nuestro cuerpo astral. Vemos que es más opaca que nuestro cuerpo. Es como un vestido que nos hemos puesto.

Podemos crear con nuestra mente, con energía, una especie de ladrillos astrales y los vamos colocando para crear nuestra casa. Aquí nos sentiremos como refugiados del exterior. En el mundo astral podemos pasar a través de las cosas y de las personas. No sucede como en el mundo físico, que los cuerpos no se atraviesan ni pasan paredes, ni puertas cerradas. En el mundo astral todo pasa a través de todo. Por eso creamos vestidos y casas, para darnos un poco de intimidad.

Porque aquí las emociones y pensamientos son percibidos directamente y las respuestas son directas también. A un pensamiento de odio responde otro de odio, a un pensamiento de deseo responde otro de la misma naturaleza o un rechazo virulento si el otro no nos resulta deseable. Es un mundo donde nada se puede ocultar. Nada hay oculto que no haya de ser descubierto, dice el evangelio. Cuando llegamos al astral estamos desnudos y sin secretos. Nuestro rostro adopta la expresión de lo que pensamos y sentimos. Los demás lo perciben con absoluta nitidez. Mientras en el mundo físico la carne oculta el pensamiento y la emoción y solo los ojos parecen ser cristales transparentes, ventanas para nuestros pensamientos y emociones, en el mundo astral no hay el menor obstáculo. Por eso debemos aprender a controlar nuestras emociones y a armonizarlas. Sería obsceno en el mundo físico que alguien se desnudara y nos enseñara el sexo, sin más. Las emociones desnudas son igualmente obscenas, por eso el aprendizaje en el mundo astral será lento y cuidadoso.

Por hoy ya hemos aprendido bastante. Sabemos que hay un cordón de plata, de luz, que une el cuerpo astral al físico. Lo seguimos y nos acercamos al cuerpo físico. Estamos a varios metros sobre él. Vamos bajando, poco a poco. Estamos a unos centímetros. Ahora nos vamos a introducir en él por los pies y vamos haciendo que todo coincida, tobillos con tobillos, muslos con muslos. Cuando llegamos al cuello tenemos cuidado porque el anclaje del chakra de la garganta va a hacer que si nos reintegramos bien recordemos lo sucedido en el mundo astral y si lo hacemos mal perdemos la memoria, como sucede en los sueños. Vamos a unir la cabeza con mucha suavidad y ya estamos dentro.

Sentimos el peso del cuerpo físico, sus características, que conocemos tan bien y nos despertamos como siempre.

Hoy, en lugar de la recapitulación, recordaremos el ejercicio de la cárcel de papel. Para los lectores del blog les remito a este texto a través de un enlace.

SALUDO BUDISTA

QUE LA PAZ PROFUNDA NOS ACOMPAÑE A TODOS SIEMPRE EN EL CAMINO





CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-9

11 03 2015


CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-9

SALUDO BUDISTA

En esta tercera etapa del cursillo vamos a dedicarnos con gran intensidad al conocimiento de los diferentes cuerpos que poseemos y a equilibrarlos y alimentarios adecuadamente.

EL CUERPO FÍSICO

Sabemos que el cuerpo físico necesita alimentación, bebida, ejercicio físico, constantes cuidados de mantenimiento, necesita sueño, descanso, atención constante. El cuerpo físico es perecedero, antes o después va a desaparecer por lo que no nos puede servir como habitáculo permanente para la consciencia. La consciencia lo utiliza durante el tiempo de la vida física y luego se traslada… ya veremos a dónde.

En el cuerpo la consciencia imprime sus recuerdos. No lo hace solo en el cerebro, cada célula de nuestro cuerpo está empapada de nuestra consciencia. El dolor nos demuestra que cada célula forma parte de nosotros. En algunos casos, como ocurre con las uñas o los pelos, la consciencia no está en ellos con tanta intensidad como para que el dolor al cortarnos las uñas o un pelo sea insoportable. Pero prueben con un trozo de piel, un dedo, con cualquier parte de su cuerpo y el dolor será tan intenso que nadie, salvo que sufra una patología masoquista querrá causarse dolor.

La consciencia se ha unido al vehículo llamado cuerpo físico con una vinculación tan estrecha que no podemos desprendernos de nada “nuestro” sin sufrir un intenso dolor. Esto nos ayuda, mientras estamos vivos, en el cuerpo físico, a que no huyamos fácilmente de este periodo de “escuela”, de prueba, que necesitamos para evolucionar espiritualmente. Si fuera tan fácil muchos ya habríamos abandonado el cuerpo porque la vida nos resulta muy dura y no nos interesa seguir sufriendo aquí. El instinto de supervivencia nos obliga a seguir vivos mientras podamos. Nos han puesto aquí para aprender determinadas lecciones y no nos vamos a escapar tan fácilmente.

EL CUERPO ASTRAL

En el libro que estoy leyendo ahora sobre el cuerpo astral, y que comentaré en este blog en otro momento, se dice que la mayoría de los seres humanos somos mucho más felices con nuestro cuerpo astral, cuando estamos en sueños, que en nuestro cuerpo físico. Por eso a muchos nos cuesta tanto despertar y odiamos ese momento en el que nuestra consciencia regresa al cuerpo físico y nos enfrentamos a un nuevo día, teniendo que llevar a cuestas algo tan pesado y molesto.

El cuerpo astral está formado de energía, no de materia, y sus necesidades son muy diferentes. También las leyes a que está sometido en la dimensión astral son muy diferentes a las que existen en el mundo físico.

La consciencia al morir pasa al cuerpo astral, pero solo durante un tiempo, porque el cuerpo astral, aunque esté hecho de energía no es eterno, también se deteriora. La estancia de nuestra consciencia en el cuerpo astral podría compararse al purgatorio católico. Según nuestros conocimientos y nuestra evolución espiritual esta estancia en el mundo astral será más o menos prolongada y agradable o desagradable.

En otro momento hablaremos más de cómo funciona este cuerpo en el mundo astral. Digamos tan solo que el cuerpo astral no necesita alimento físico, aunque puede crearlo con su mente y sugestionarse de que está comiendo o bebiendo. El cuerpo astral se alimenta de estímulos y por lo tanto le gusta “viajar” y relacionarse. Vampirizar energías de donde puede o le dejan.

EL CUERPO CAUSAL

En él se asienta nuestro verdadero “ego”, el yo interno del que hablan los rosacruces. Este yo interno necesita ponerse en contacto de forma permanente con los otros cuerpos, porque son ellos los que le irán proporcionando la felicidad o bien tendrá que sufrir la enfermedad, la enfermedad del alma, que no es otra que la infelicidad. Esta comunicación con el resto de cuerpos necesita puentes y los chakras son los puentes y los clavos que unen los diferentes cuerpos. El chakra de la garganta es el que une al cuerpo astral con el físico. Si está bloqueado, si no está desarrollado, no recordaremos lo que hemos vivido en el mundo astral, en sueños, cuando nos despertamos. También debemos de abrir este puente entre el cuerpo astral y el causal no recibiremos enseñanzas e instrucciones de nuestro yo interno.

Cualquier cosa que no sea felicidad no alimentará al cuerpo causal. Las “felicidades” del cuerpo físico, los placeres, son muy poca cosa para el cuerpo causal, ni siquiera un aperitivo, por lo que buscará felicidades más sólidas y enjundiosas. La felicidad emocional también es poca cosa y muy fugaz, los afectos se pierden o se deterioran, nada permanece para siempre. La emoción y el sentimiento también es un alimento pobre para el alma. Solo le queda el amor, la búsqueda del amor, no del amor mundano sino del espiritual, el amor profundo que nos une a Dios. La espiritualidad es el gran alimento del alma. Por eso las personas poco espirituales tienen el alma enferma y antes o después esta enfermedad se manifestará.

MEDITACIÓN SOBRE EL CUERPO ASTRAL

Hoy vamos a retomar la relajación clásica, en la que nos hemos venido ejercitando desde el comienzo de este cursillo. Como sabéis consiste en centrar la atención en cada parte del cuerpo para desbloquear los canales energéticos o nadis y abrir y activar los chakras.

Ya estamos en la glándula pineal, la puerta luminosa que hemos visto en otras meditaciones. Ahora vamos a centrarnos en el chakra de la garganta para activar la comunicación con el cuerpo astral. Sin este puente no tendremos recuerdos de nuestra actividad en el mundo astral. Vamos a “desclavar” el cuerpo astral del físico y vamos a ver cómo se eleva desde nuestro cuerpo físico. Con suavidad hacemos que suba hacia lo alto, como si se tratara de un globo. Estamos en la llanura oscura, caminamos sobre un suelo algodonoso, entre nubes.

Vamos a aprender que en el mundo astral las leyes son diferentes. Aquí no hay ley de la gravedad por lo que podemos levitar y trasladarnos sin caminar. Para ello aprenderemos que es la mente la que nos impulsa y el “intento” como diría don Juan, el chamán que enseña a Carlos Castaneda, el que nos hace actuar en el mundo astral. El intento es superior a la voluntad que conocemos cuando estamos en el mundo físico. Es una volunta inquebrantable de guerrero impecable.

Vamos a utilizar la visualización como la forma más fácil de movernos en el mundo astral. Imaginamos la pantalla de cine o el monitor gigante de televisión y creamos un entorno. También nos podemos imaginar en un prado, al aire libre, somos pintores y tenemos un lienzo en el caballete y las pinturas a mano, sobre una mesa. Pintamos con todo detalle y sin prisa el paisaje a donde queremos ir. En este caso es un bosque. Pintamos el primer árbol en el centro y con todo detalle, luego a los lados, detrás más árboles, un suelo con hojas secas. Un pájaro en una rama, escuchamos su canto, escuchamos la brisa en las hojas verdes, escuchamos el rumor de un arroyo cercano.

Una vez que tenemos el cuadro proyectamos nuestro cuerpo astral, utilizando nuestra mente y el intento y ya estamos en ese bosque. Caminamos entre los árboles. Abrazamos el tronco de uno de ellos y percibimos su vida, su vitalidad más profunda. Utilizamos el ejercicio de taichí, abrazar el árbol. Sentimos la vida y la “emoción” del árbol. Nos comunicamos con él y él con nosotros. Estamos aprendiendo de la forma más sencilla a comunicarnos en el mundo astral. Los árboles no tienen esas emociones y sentimientos extremos que poseemos los seres humanos, por lo que será más fácil la comunicación. Aprenderemos que en el mundo astral la comunicación mental y emocional debe ser muy equilibrada y afectuosa para que no tengamos problemas. Nos movemos casi instantáneamente y creamos cosas con nuestra mente y nuestras emociones y sentimientos son percibidos con absoluta intensidad y de forma inmediata por las personas con las que nos comunicamos, por lo que si abrigamos sentimientos negativos, resentimiento, venganza, odio, envidia, etc. El otro los percibirá con total transparencia y su reacción será igual de intensa que la nuestra. Por eso vamos a aprender a comunicarnos con un árbol antes de hacerlo con cualquier ser humano en cuerpo astral que habita esta dimensión.

Dejamos de abrazar el árbol y nos elevamos, levitando hacia lo alto. Estamos en la copa del árbol, subimos, estamos sobre el bosque. Nos movemos levitando y disfrutamos de su belleza. En esta meditación hemos aprendido a movernos y a comunicarnos con los árboles y las plantas en el mundo astral. La lección ha sido suficiente por hoy. Vamos a regresar y para ello aprenderemos cómo reintegrarnos al cuerpo físico, de forma suave y dejando activo el punto, el chakra de la garganta, para que podamos recordar todo lo que hemos hecho en el mundo astral.

Abandonamos el bosque, estamos al otro lado del cuadro, estamos en la llanura oscura, vamos a atravesar la puerta de luz para regresar al cuerpo físico. Estamos sobre él, a un par de metros, y vamos bajando, con suavidad, cada vez estamos más cerca. Cuando nos quedamos a un palmo, hacemos que el cuerpo astral descienda hasta que la planta de los pies del cuerpo de luz tocan las del cuerpo físico, y así, poco a poco, vamos introduciendo el cuerpo de luz en el cuerpo físico. Al llegar al cuello, a la cabeza, lo hacemos con exquisito cuidado y con mucha lentitud. Si lo hiciéramos deprisa el choque nos haría olvidar lo ocurrido en el mundo astral. Estamos ya unidos, los clavos que unen el cuerpo astral al físico remachados. Sentimos el peso del cuerpo y nos despertamos como siempre.

RECAPITULACIÓN

En esta etapa avanzaremos un poco más, ya no solo recapitularemos lo que nos ha ocurrido durante la semana estando en el cuerpo físico, en el mundo material, sino que intentaremos recordar nuestros sueños para saber lo que hicimos en el mundo astral. Recordemos que los cuerpos están jerarquizados, el cuerpo físico es el sirvo, el astral está por encima de él, y así hasta llegar al causal o yo interno que es el que domina a los demás cuerpos. Vamos a ser conscientes de que lo que hagamos con los otros cuerpos influirá en lo que nos sucede estando en el cuerpo físico, por lo tanto será mejor ser conscientes de lo que hacemos que olvidarnos cada vez que despertamos.

SALUDO BUDISTA

QUE LA PAZ PROFUNDA NOS ACOMPAÑE A TODOS EN EL CAMINO.





CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-8

3 03 2015

CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-8

SALUDO BUDISTA

Continuando con el trabajo que hemos iniciado con los diversos cuerpos mentales, hoy vamos a intentar armonizarlos, viendo cómo se alimenta cada uno y cómo lograr que cada cuerpo tenga lo suyo, para que de esta manera no se vean obligados a utilizar a otros cuerpos para sustituir lo que no tienen, de ahí brotan la mayoría de las patologías, de la inarmonía entre los diversos cuerpos.

CUERPO FÍSICO

Alimentación: Lo que llamamos comida, alimentos que ayudan a reponer las energías, la vitalidad que necesita el cuerpo físico para conservarse y reponer el desgaste. Una buena alimentación, equilibrada, nos permite mantenernos con buena salud y vitalidad. Un buen cuerpo permite un estrecho contacto con la realidad física, al fin y al cabo estamos en esta dimensión y es en ella donde tenemos que desenvolvernos y aprender nuestras lecciones. Todo lo que comemos llega a formar parte de nuestro cuerpo físico y por lo tanto de nuestra personalidad. Somos lo que comemos, podríamos decir, pero al contrario que algunos dogmáticos de la alimentación, yo abriría más el abanico, también somos lo que pensamos, lo que sentimos, lo que decimos, lo que hacemos, lo que… La alimentación es una parte de la personalidad de nuestro cuerpo físico y recordemos que tenemos más de un cuerpo.

Respiración: Nos proporciona oxígeno, un elemento indispensable para la vida. Respirar bien o mal puede significar la diferencia entre estar sano o estar enfermo.

Ejercicio: No podemos mantenernos en forma si no nos ejercitamos, cada músculo, cada célula de nuestro cuerpo necesita actividad. Pero tampoco seamos dogmáticos, hay quienes piensan que haciendo ejercicio ya lo tienen todo, salud, felicidad… El ejercicio es una faceta más de nuestro cuerpo físico y recordemos una vez más que tenemos muchos cuerpos.

CUERPO MENTAL

El pensamiento es como la comida para el cuerpo físico. Si no alimentamos el cuerpo físico, éste se muere. Si no alimentamos el cuerpo mental con pensamientos éste comienza a buscar fórmulas alternativas de alimentación. Pensamiento no significa estímulo recibido y respondido. Filosofar es pensar, crear literatura o arte es pensar, imaginar es pensar, crear estrategias para el futuro es pensar. Razonar es pensar, pero también intuir es pensar. Si no alimentamos a nuestro cuerpo mental en debida forma nos podemos encontrar con que el hastío que este siente hacia la vida y hacia todo nos está creando una verdadera enfermedad mental. Cada cuerpo necesita su alimento, su ejercicio y todo aquello que es imprescindible para mantenerse en plena forma.

CUERPO EMOCIONAL

Algunos creen que se puede vivir solo de emociones. La emoción lo es todo, piensan y se olvidan de que tenemos otros cuerpos. Están convencidos de que sin emociones serían robots, pedruscos, y cultivan las emociones como el jardinero cultiva las flores en su jardín. Recordemos que una emoción es como una cabra loca, como también hemos dicho de la mente, si la cabra loca de la mente tira al monte y al abismo, la cabra loca de la emoción tira hacia el océano, le gustaría bebérselo enterito y aún necesitaría más. La emoción es una cabra loca y además ciega. Si le hacemos caso nos llevará donde quiera y nos encontraremos entre arenas movedizas sin saber cómo hemos llegado hasta allí, y encima agradeceremos haber llegado porque las emociones nos están hundiendo y las estamos tragando como arena en la boca. Recordemos, una cabra ciega necesita ser guiada, una cabra que tira al monte necesita ser embridada. Hagamos una jerarquía de cuerpos y que sean los de arriba quines manden a los de abajo y no al revés. El cuerpo físico debe estar a las órdenes del cuerpo emocional y éste del mental y éste del astral y todos ellos del causal. Un cambio de jerarquía crea desorden, desequilibrio, caos, patologías y enfermedades varias.

CUERPO ASTRAL

Es un clon perfecto de nuestro cuerpo físico, solo que en energía, una especie de doble etérico. Todo lo que le sucede al cuerpo físico repercute en éste, pero se alimenta fundamentalmente de estímulos, sensaciones, pequeños placeres, de fantasías, de emociones. El cuerpo astral pone en movimiento al resto de los cuerpos para que le den lo que necesita, el placer de comer un buen alimento (quienes le niegan este placer hacen que la reacción del cuerpo astral produzca patologías como la anorexia y la bulimia), el placer y la alegría de un ejercicio físico moderado; el placer de emociones positivas y generosas, la alegría, el compartir, la relación emocional, el afecto; el placer del cultivo de la mente, de la creatividad, de viajar a mundos fantásticos… El cuerpo astral es muy exigente y cuando le negamos cosas básicas su reacción suele ser virulenta, obliga a los demás cuerpos a someterse a sus órdenes y acaban desequilibrados y sufriendo patologías severas, descontrol emocional, enfermedad mental, patologías en las relaciones interpersonales, enfermedades varias del cuerpo físico…

CUERPO CAUSAL

Solo se alimenta de felicidad, por lo tanto cuando le obligamos a comerse de forma constante depresiones, tristeza, melancolía, ira, odio, dolor, sufrimiento… Lo que estamos haciendo es enfermándolo. Las enfermedades del alma son la causa primigenia del resto de enfermedades y patologías. La enfermedad mental no es otra cosa que una enfermedad del alma y los trastornos afectivos y emocionales, y las enfermedades físicas (sí, porque hasta una gripe podría ser evitada o controlada con suficiente alegría en nuestras vidas, y no es una broma). El cuerpo causal no puede vivir con nada que no sea la felicidad plena, por lo tanto intenta que el resto de cuerpos le proporcionen algo, aunque sean migajas, y no soporta el desequilibrio, el desorden, la desarmonía, porque esa es la fuente de la infelicidad, el gusano que se come la manzana de la dicha. El cuerpo causal busca sobre todo arriba, en las dimensiones espirituales, la felicidad que necesita, sabiendo que solo cuando encuentre a Dios será plenamente feliz. El cuerpo causal nos hace buscar la religión, el conocimiento, la espiritualidad, al mismo tiempo que intenta que todos los demás cuerpos tengan lo que necesitan, porque si algo en su composición va mal todo irá mal. Una enfermedad física impide la felicidad y por lo tanto hace enfermar al alma, y un exceso de estimulación, sin ton ni son, crea el caldo de cultivo para todo tipo de enfermedades.

EJERCICIO FÍSICO PARA EL CUERPO FÍSICO

EJERCICIOS DE ENERGETIZACIÓN PARA EL CUERPO ENERGÉTICO O ASTRAL

PRANAYAMA PARA AMBOS CUERPOS, FÍSICO Y ASTRAL

SONIDOS VOCALES O MANTRAS PARA DESPERTAR Y EQUILIBRAR EL CUERPO ASTRAL

MÚSICA, OLORES, INCIENSO, ENTORNO ADECUADO, TODO LO NECESARIO PARA DESPERTAR NUESTROS CHAKRAS, COMO VIMOS EN LOS TEXTOS “TRABAJANDO CON LOS CHAKRAS”. EL CUERPO ASTRAL SE DESPIERTA DESPERTANDO LOS CHAKRAS.

RELAJACIÓN Y MEDITACIÓN SOBRE EL CUERPO CAUSAL

De nuevo utilizamos la metáfora de la muñeca rusa. Nos vamos desprendiendo de cuerpos y ésta vez llegamos al final, nos quedamos con el cuerpo causal. Hemos vaciado nuestro cuerpo físico de estímulos, lo hemos borrado con la relajación oscura, hemos apagado el cuerpo, lo hemos convertido en una mancha. Hemos hecho que los puntos de luz del cuerpo astral se disgreguen, hemos llegado al vacío y a la oscuridad. Hemos dormido el cuerpo emocional, no sentimos ni deseamos nada, estamos hibernados. Hemos calmado y vaciado nuestro cuerpo mental. Ahora estamos en contacto con el cuerpo causal, con el EGO, con lo que realmente somos, porque el resto es el vehículo que está utilizando el cuerpo causal.

Vamos a alimentarlo. Para ello buscaremos en nuestro recuerdo los momentos felices en nuestras vidas. Buscaremos todo aquello que nos haya hecho felices hoy. Buscaremos sobre todo las relaciones interpersonales, son lo que más felicidad nos da. No nos engañemos, una buena comida nos hace felices, respirar en la naturaleza y hacer ejercicio también. La emoción, la alegría, la carcajada, nos hace felices. Escribir una novela, crear una obra de arte, hablar de filosofía, nos hace felices. Todo estímulo armonioso nos hace felices, pero si nos faltan las relaciones interpersonales seremos desgraciados. Necesitamos a los seres queridos de nuestro primer círculo, como hemos visto. Y si no los tenemos, si se ha producido una desvinculación, por muerte, por ruptura sentimental o afectiva, tendremos que buscarnos un nuevo primer círculo, buscar una nueva pareja, nuevas relaciones familiares, nuevos amigos íntimos. Sin el primer círculo no seremos felices y el cuerpo causal o alma enfermará.

Recordemos pues los momentos felices con nuestros seres queridos, ahora, hoy, ayer y siempre. Al contrario de lo que sucede con los alimentos físicos, la felicidad no caduca nunca. Podemos recapitular el pasado y cada momento de felicidad alimentará al cuerpo causal, el alma. Pero no solo el afecto es un buen alimento para el alma. El mejor es el amor. El amor es el alimento ideal del alma, lo tiene todo, es fácilmente digerible y las proteínas y energías que nos aporta son incalculables. El amor es generoso, flexible, alegre, no pide nada y lo da todo, pero sobre todo es universal. El que ama se ama a sí mismo, ama a los demás y ama a todo el mundo. El que ama, ama a Dios, porque en Dios estamos, Dios somos y nada que exista puede hacerlo fuera del círculo de la divinidad.

A menudo nos cuesta “ver” a Dios, percibirlo, por eso tenemos que utilizar seres interpuestos. Vemos su creación, vemos la hermosura del Cosmos, vemos los minerales, las plantas, los animales, y vemos sobre todo a los demás seres humanos. A través de ellos llegamos al Amor. No existe otro camino. Nada que pueda llenar el ansia infinita de felicidad que tiene el alma. Mientras llega el alimento completo y total, el Amor divino, hay que alimentar el alma alimentando los otros cuerpos, alimentamos el cuerpo astral con estímulos y viajes, alimentamos el cuerpo emocional con alegría, al cuerpo mental con creatividad, al cuerpo físico con alimento, respiración, naturaleza, ejercicio.

Recordemos que cualquier cosa que hagamos, cualquiera, si no contribuye un poco a la felicidad de nuestro cuerpo causal, de nuestra alma, y por lo tanto del cuerpo causal y el alma de los demás, acabará generan una enfermedad que se llamará de una forma o de otra según vaya bajando. Las enfermedades del cuerpo astral son enfermedades mentales que se llaman así cuando están en el cuerpo mental, trastornos de conducta cuando están en el cuerpo emocional y enfermedades físicas cuando afectan al cuerpo físico. Es una y misma enfermedad: la infelicidad del alma.

Vamos a mentalizarnos que cualquier periodo de tiempo que empleemos en “sufrir” sea porque aceptamos lo que nos llega de fuera o lo buscamos, porque nos regodeamos en nuestra infelicidad, en la tristeza, en emociones de ira, de odio, de celos, de envidia, de venganza, están enfermando nuestra alma.

El cuerpo causal o alma va descendiendo hacia el cuerpo energético o astral y éste retoma el contacto con el cuerpo mental, el emocional y el físico. Notamos su peso y despertamos como hacemos siempre.

RECAPITULACIÓN

Vamos a comenzar a hacerla desde el punto de vista que hoy hemos aprendido. Vamos a recordar en cuántos momentos hemos sido felices esta semana. Vamos a analizar por qué hemos sufrido, por qué hemos sido infelices. Nuestra meta de ahora en adelante será alimentar al cuerpo causal o alma con la felicidad y cuando no lo hagamos será tiempo perdido.

SALUDO BUDISTA

QUE LA PAZ PROFUNDA NOS ACOMPAÑE A TODOS EN EL CAMINO





CURSILLO DE YOGA MENTAL 3-7

18 02 2015

CURSILLO DE YOGA MENTAL

TECERA ETAPA CLASE SÉPTIMA


SALUDO BUDISTA

Vamos a seguir con nuestro entrenamiento semanal, ahora conscientes de que sobre todo estamos ejercitando nuestro cuerpo astral y el resto de cuerpos con los que estamos vinculados, que forman parte de nuestra personalidad. Tenemos la falsa idea de que lo que mueve a nuestro cuerpo físico son las órdenes motoras recibidas a través del sistema nervioso. Es cierto que nuestros nervios mandan corrientes eléctricas a nuestros músculos ordenándoles que se muevan, pero en realidad lo que está ocurriendo es que nuestro cuerpo astral, vinculado al cuerpo físico, está actuando en conexión con él. Sería algo así, para que nos entendamos, como si un humano estuviera dentro de una carcasa robótica. Sería el humano el que actuaría y el robot solo sería el soporte o hadware, utilizando la metáfora del ordenador.

Esta conexión entre cuerpo astral y cuerpo físico resulta tan agotadora para ambos cuerpos que por eso necesitamos el sueño, una separación provisional para que el cuerpo físico descanse de recibir órdenes y el cuerpo astral deje de estar tenso y centrado en su conexión con el cuerpo físico y pueda permitirse seguir sus actuaciones y su vida habitual en otras dimensiones. El cuerpo astral, energético, no se cansa y podría realizar todo tipo de actuaciones durante mucho tiempo, pero al estar conectado con el cuerpo físico la necesidad de desconexión durante algún tiempo, a través del sueño, es tan imperiosa que como se ha probado, un ser humano podría morir o volverse loco si no tuviera suficientes horas de sueño.

Con estos ejercicios lo que estamos haciendo es revitalizar esta conexión y conseguir que ambos cuerpos se sientan a gusto uno con el otro, que el cuerpo físico reciba buenas y rápidas órdenes del cuerpo astral y que éste último no tenga que sufrir los excesos del cuerpo físico. La armonía entre ambos es imprescindible en esta vida física. De ahí que se hable de enfermedades psicosomáticas cuando no se encuentra explicación al deterioro del cuerpo físico y se considera que es la mente la que está causando el problema. En efecto, un cuerpo astral que se sienta cada vez más a disgusto dentro del cuerpo físico buscará fórmulas para desconectarse y si no puede mejorar con las horas de sueño buscará deteriorar el cuerpo físico para que se produzca la muerte.

Como ya dije somos seres multidimensionales, tenemos muchos cuerpos y vivimos en muchas dimensiones. La armonía entre todas ellas nos permitirá alcanzar la felicidad a través de una evolución espiritual armoniosa. Cualquier desajuste ocasionará problemas, desde la enfermedad física, pasando por la mental, hasta la muerte. Lo primero que tenemos que plantearnos es si deseamos seguir viviendo y ser felices. Si es así ya tenemos la mitad del camino andado, sino es así, si nuestro cuerpo astral está harto de tener que cargar con el cuerpo físico, que no le genera ninguna satisfacción, lo que hará es provocarnos una enfermedad física o mental para permitir que la desconexión le ayude a tener más actividad en el plano astral y menos en el plano físico.

Aprenderemos a practicar una OVE, o una autoobservación de todos nuestros cuerpos. Si no tenemos deseos de vivir, si la vida no nos satisface todo lo demás irá mal y no solo porque acontecimientos externos nos estén destrozando la vida, sino porque nosotros mismos hemos renunciado a vivir y a ser felices.

MEDITACIÓN SOBRE NUESTROS CUERPOS

Voy a ir dejando de hablar sobre pranayama o respiración o mantras, salvo que sea necesario para una meditación específica. Ya tenemos la base para practicar nosotros mismos la respiración y los sonidos vocales. Debemos acostumbrarnos a hacerlo en nuestras casas como algo tan habitual como fregar los cacharros tras una comida. Esto debe formar parte de nuestra vida.

Ahora que ya conocemos que somos como muñecas rusas, con diferentes cuerpos, la meditación seguirá un proceso de visualización distinto. Sabemos que el cuerpo físico recibe órdenes del astral y éste del causal, pasando por el resto de cuerpos intermedios. De lo que se trata ahora es de ir quitando los cuerpos externos para que el cuerpo causal tome el mando. Es como separar el trigo de la paja o como ir filtrando sensaciones hasta llegar a la consciencia última que es nuestro yo más profundo. La molestia que sentimos en un pie, en un músculo, el bloque doloroso de algún canal o nadi no pertenece al cuerpo físico, es consecuencia de que el cuerpo astral nos está avisando de que hemos descuidado el cuidado del cuerpo físico o de que nos hemos dejado llevar sin tino por lo que nuestro cuerpo mental o emocional nos ha pedido y hemos descontrolado este complejo mecanismo de muñecas rusas. Un pensamiento obsesivo acabará por repercutir en el cuerpo físico y agotarnos. Un constante vivir “emocionalmente” con intensidad absoluta y entrega a nuestras emociones, por muy buenas que sean, por muy generosas y positivas, por muy espirituales, acaba agotando a un caballo, como me decían a mi de niño, cuando no paraba de moverme durante todo el día. Niño, acabarías agotando a un caballo. En efecto, deberemos ser conscientes de una vez por todas, que el cuerpo emocional es un cuerpo más dentro de este complejo entramado de cuerpos. Si solo le damos importancia a él, si solo seguimos sus impulsos, acabaremos completamente agotados y estresados y el resto de cuerpos descontrolados y faltos de armonía porque estamos ocupándonos solo de uno mientras el resto no es feliz porque no puede hacer lo que le gusta. No podemos pasarnos la vida como si fuéramos un programa de ordenador, en el cuerpo mental, tampoco como si fuéramos solo animales que responden tan solo a sus impulsos físicos, comer, defenderse, dormir. Ni siquiera el cuerpo emocional nos va a generar la felicidad. Es solo un cuerpo con sus necesidades personales, si descuidamos el resto ya veremos cómo todo se desequilibra y acabamos siendo incapaces de controlar nuestras emociones, viviremos para ellas y solo en ellas y el cuerpo mental acabará por sufrir de ideas obsesivo-compulsivas y el cuerpo causal no será capaz de transmitirnos sus órdenes para una evolución espiritual armoniosa.

Ascendemos desde el cuerpo físico, nos lo hemos quitado, como si fuera una muñeca rusa, nos quedamos con el cuerpo astral y lo relajamos como antes hacíamos con el físico. Vemos qué estímulos, emociones, pensamientos, qué acontecimientos del día lo han “herido”. Los pensamientos y emociones de los demás también nos hieren en el cuerpo astral. Esto es algo que desde ahora en adelante tendremos que asumir y actuar en consecuencia. Los pensamientos y emociones no quedan en el interior de nuestros cráneos. Son parte también del cuerpo astral, energético, que se mueve de otra manera, en un mundo diferente y con leyes diferentes. Un cuchillo no puede herir a un cuerpo energético, pero sí a un cuerpo físico. Una emoción, un pensamiento, no podrían herir directamente a un cuerpo físico, pero sí afectarían a otro cuerpo astral o energético.

Tenemos que repasar las heridas sufridas por el cuerpo astral, como si hiciéramos una OVE o una relajación con nuestro cuerpo físico. Buscaremos los acontecimientos del día (porque los acontecimientos del día anterior ya han sido reparados en el sueño) y descubriremos dónde hemos sido heridos, por qué emociones o pensamientos ajenos. Cómo hemos reaccionado, si estamos sufriendo de ideas obsesivo-compulsivas, si está claro que algo no va bien y dónde no va bien.

Estamos realizando una relajación con el cuerpo astral o energético. Hoy aplicaremos la meditación a ello. No se trata solo de buscar recuerdos o emociones, sino de ver cómo éstas han herido el clon del cuerpo físico que es el cuerpo energético. Durante esta etapa del cursillo vamos a trabajar mucho con estos cuerpos y vamos a ver cómo herimos y somos heridos por los pensamientos y emociones de otros y cómo nosotros podemos herir y gravemente incluso a nuestros seres queridos con nuestras emociones.

Estamos por encima del cuerpo físico, como si hubiéramos levitado. Estamos relajando nuestro cuerpo energético, estamos viendo sus heridas, sus problemas, nos centramos en él, dejando que nuestro cuerpo superior, el causal, tome las riendas y nos diga lo que debemos hacer y cómo hacerlo. Con esto es suficiente por hoy.

Una vez repasados los acontecimientos diarios y relajado el cuerpo astral, procedemos a su unión con el físico, a su armonización. El cuerpo físico pesa, cada uno de sus músculos reacciona. Estamos regresando a la dimensión física. Movemos los dedos de las manos, etc. Como hacemos siempre.

RECAPITULACIÓN

Durante esta etapa vamos a avanzar un paso más en la recapitulación. No nos limitaremos a recordar lo que ha pasado durante la semana, a analizarlo y a ver en qué hemos fallado y en cómo corregirlo. Vamos a centrarnos en el cuerpo astral o energético, vamos a ver cómo hemos dañado a los demás y cómo los demás nos han dañado a nosotros mismos y cómo nosotros mismos nos hemos dañado. Deberemos ir separando los cuerpos y viendo cómo determinados acontecimientos pertenecen a un plano y no a otro. Este será también el ejercicio para la semana que viene, sin olvidarnos de las terapias curativas con las manos, que hemos estado practicando en clase.

QUE LA PAZ PROFUNDA NOS ACOMPAÑE A TODOS EN EL CAMINO

SALUDO BUDISTA