CÓMO CONTROLAR LA IRA

18 12 2016

TÉCNICAS ROSACRUCES PARA EL VIVIR COTIDIANO

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CÓMO CONTROLAR LA IRA

He escogido el folleto sobre la ira porque es uno de mis grandes problemas, lo ha sido a lo largo de toda mi vida y me ha generado innumerables problemas con consecuencias catastróficas en muchas ocasiones, hasta el punto de que he llegado a considerar que es un problema kármico, que tal vez arrastro de vidas pasadas. A pesar de mis esfuerzos y de la angustia que me producía el sentirme incapaz de controlar la ira, sobre todo cuando creía que existían motivos justos y justificados para estallar, este problema sigue siendo muy importante en mi vida.

En el folleto rosacruz se dan al final unos puntos para reflexionar que me parecen muy interesantes. El primero es que en la escala de valores para lograr el dominio de uno mismo la ira estaría en segundo lugar, precedido tan solo por el dominio del miedo, del temor. En esto la filosofía rosacruz coincide con la filosofía chamánica del guerrero impecable que dice que el miedo es el peor enemigo del hombre de conocimiento. Yo creo que ambos, el miedo y la ira, están estrechamente unidos. Digamos que la ira es una forma de reaccionar al miedo, lo que tiene sentido si tenemos en cuenta que cuando nos encontramos ante una situación de supervivencia se dispara la adrenalina, algo estrechamente unido a la agresividad. La ira sería la cúspide de la agresividad, un estallido de agresividad incontrolado y brutal.

Parece muy difícil intentar superar la ira si no conseguimos superar el miedo, es por ello que antes de centrarnos en la ira deberíamos hacerlo en el temor, en el miedo. En este sentido es muy aleccionadora la opinión de Krishnamurti quien dice quien dice que la mejor forma para combatir el miedo, el temor, para superar cualquier circunstancia que nos de miedo, es caer en ello, es enfrentarse directamente al miedo.  Las terapias antifóbicas aconsejan una gradual exposición a lo que nos causa o genera la fobia. Si nos da miedo hacer algo la única manera de superar ese miedo es hacerlo, una vez hecho nos daremos cuenta de que no había razón para sufrir tanto temor.

El guerrero impecable hace lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo, por eso es una filosofía perfecta para combatir el miedo, la fobia y también la ira. Una vez que te planteas que vas a hacer lo que tienes que hacer, el miedo, la angustia ante el descontrol de la ira, la fobia, cualquier cosa, pierde entidad ante nuestra firme decisión, lo mismo que una sombra deja de darnos miedo cuando la iluminamos y vemos de qué se trata.

En el folleto se dice que la ira es una emoción común, natural, como el placer, la excitación y el temor. Es fugaz, transitoria, y no tiene consecuencias importantes en nuestra vida. Digamos que la ira es algo instintivo y como tal no puede ser nunca erradicada absolutamente, lo mismo que por mucho que lo intentemos jamás dejaremos de reaccionar al placer o al dolor. A pesar de ello, a pesar de su fugacidad, a todos nos da miedo enfrentarnos a una persona descontrolada por la ira, no sabemos lo que puede ocurrir durante ese momento que dura el descontrol.

No obstante hay una ira que no es pasajera, que perdura, que es consecuencia de un sentimiento de resentimiento que es un auténtico veneno en nuestra sangre.Ya no se trata de una reacción instintiva a un determinado estímulo que genera adrenalina y que nos mantiene en un estado de tensión hasta que va pasando. Ante estos breves accesos de ira se aconseja en filosofía popular contar hasta diez antes de actuar, es decir darnos un tiempo para calmarnos. Si damos la espalda a la persona que sufre un ataque de ira, si nos alejamos, ésta se calmará por sí misma en un periodo de tiempo más o memnos largo. Este fenómeno lo observamos con frecuencia en el mundo animal, cuando un animal siente amenazado su territorio pasa a un estado de ira que se muestra físicamente, se eriza el pelo, se muestran los dientes, se emite un gruñido amenazador. Los humanos, como animales en parte que somos, también tenemos reacciones parecidas. No se trata tanto de un territorio físico como de un territorio mental, psicológico, emocional.Cuando invaden nuestro territorio, intentando convencernos de algo que nosotros tenemos claro, cuando intentan manipularnos para conseguir algo de nosotros, cuando sentimos que el aura del otro nos está molestando porque hay una agresividad soterrada, sentimientos negativos que nos afectan, entonces reaccionamos como el animal que ve amenazado su territorio, es algo instintivo que no podemos evitar. Pero el ser humano es algo más que instinto animal, tenemos una mente racional que nos ayuda a situarnos, a buscar el comportamiento más razonable. El tiempo es básico para controlar la ira, si es otro el que está descontrolado por la ira, nos alejamos de él, si somos nosotros, procurarmos alejarnos hacia la soledad, la intimidad, para pasar ese momento, es algo muy frecuente y positivo. El problema viene cuando la ira forma parte de nuestro carácter, cuando casi cualquier cosa nos produce un sentimiento de ira, de cólera. Estos sentimientos se van acumulando y provocan el resentimiento, echamos la culpa a los demás, creemos que son ellos y sus actitudes los que nos están provocando la ira, un sentimiento tan molesto como el dolor, estamos hartos de sentir dolor, angustia, de sentir ira.

El control de la ira nos debe llevar no solo al control de nosotros mismos, si no a saber controlar también los estados de ira en los demás, a saber cómo tratarlos.  Con la edad y la expereiencia las reacciones ante la ira de los demás o incluso nuestras propias reacciones de ira se vuelven más sofisticadas, nos volvemos más manipuladores, diseñamos estrategias más astutas, más ladinas. Esto que nos puede parecer positivo, puesto que la ira se manifiesta al exterior más raras veces y nos causa menos oproblemas, no deja de ser tan solo una ilusión porque la guerra psicológica que genera este estado de resentimiento puede ser incluso más molesta, más tóxica. Incluso a veces es preferible enfrentarse a un estado de ira en estado puro que a esas personas a las que llamamos mosquitas muertas, que nunca se dejan llevar por la ira pero que luego nos la guardan y se vengan al cabo del tiempo de formas astutas y traicioneras. Estas guerras psicológicas desgastan mucho, hasta el punto de que podemos caer en una depresión sin apercibirnos siquiera de su causa.

La raíz de la ira es la individualidad, no en vano reaccionamos con ira cuando invaden nuestro territorio. Por este motivo la meditación es un arma poderosa frente a la ira, porque nos vincula a todo lo existente, a los demás, los territorios desaparecen. Una persona que medita mucho y bien está más preparada para controlar su ira puesto que los territorios desaparecen, estamos dentro del Todo, de la divinidad, donde no hay territorios que defender. Las técnicas de yoga mental ayudan mucho a controlar la ira, si estamos relajados, si la meditación nos ha vinculado a todo lo existente, va a ser difícil que reaccionemos con ira ante una supuesta invasión de nuestro territorio.

Sabemos muy bien las consecuencias de la ira, por eso no es preciso racionalizarla. Sabemos que es dar coces contra el aguijón, en expresión popular, o un nido psíquíco de avispas, como dice el folleto, cuanto más golpeemos el avispero más avispas, miles y miles, saldrán a por nosotros y sus picaduras pueden llegar a ser insufribles.Lo que necesitamos son técnicas de control mental, una técnica como la meditación que al vincularnos con el Todo supera los territorios y la necesidad de defenderlos.

En una reflexión del folleto se nos dice que la ira no tiene origen divino, es una creación nuestra, lo mismo que la individualidad. El budismo nos habla del velo de Maya, un engaño para hacernos creer que somos individuales y que estamos separados del resto. No es una ley cósmica y espiritual, es una ley instintiva que solo funciona en el mundo físico, donde la sugestión de la individualidad y de los abismos que nos separan es muy poderosa.

Recordemos que la causa más probable de la ira es el miedo, tenemos miedo a que algo exterior, algo individual, nos haga daño. Si estamos unidos al Todo el miedo desaparece puesto que no hay nada que nos amenace. El guerrero impecable supera el miedo haciendo lo que tiene que hacer a cada momento, no le preocupa el miedo, ni el dolor, ni la angustia, ni tiene dudas, una vez que hace lo que tiene que hacer el resto está en manos de las fuerzas poderosas que no controlamos, por lo tanto solo podemos tener esperanza en que nos sean favorables.

El folleto habla de que uno de los remedios más eficaces contra la ira es la conciencia compasiva, la compasión hacia los demás intensifica la empatía y si estamos en la piel del otro es muy complicado sentir ira, no es fácil abofetearnos a nosotros mismos. Entre los caminos del yoga está el yoga de la compasión, el yoga de la ayuda al prójimo, como una forma de elevarnos y alcanzar el nirvana.

Uno de los principios rosacruces, que se repite mucho en los folletos y monografías nos puede ayudar mucho a superar la ira. Lo copio literalmente a continuación: “Reconoce que todo lo que experimentas ahora, ya sea agradable o desagradable, lo reconocerás más tarde como tu sostén para alcanzar tus propias metas en la vida”.

Para terminar una técnica mental rosacruz que aparece en el folleto y que nos puede ayudar en nuestro trabajo para controlar la ira.

En un lugar tranquilo nos sentamos en reposo. Cerramos los ojos e imaginamos que estamos frente al este, contemplando la salida del sol,, que es una enorme bola dorada que irradia su energía en todas las direcciones. Nos centramos en la respiración. Inhalamos imaginando que un haz de esa energía penetra en nuestro corazón. El color es dorado.

A medida que respiramos la energía del sol va llenando nuestro corazón, nos penetra hasta los lugares másrecónditos de nuestro ser. A medida que el corazón se llena imaginamos que se expande, se dilata suavemente con la energía refrescante y renovadora.

Es importante visualizar bien los rayos de energía que fluyen del sol hacia nuestro corazón, no hay atajos, obstáculos ni restricciones de ningún tipo en ese flujo. Si encontramos alguna barrera la penetramos con la mente, observando como espectadores en la pantalla lo que hay allí, sin involucrarnos.

Una vez que hemos practicado varias veces este ejercicio y tenemos ya un dominio importante pasamos a la segunda fase, dejamos que la energía se desborde y llene todo el cuerpo, enfrentándonos de la misma manera que antes a los obstáculos. La luz dorada ya forma parte de nosotros y nosotros formamos parte del Todo.

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