TÉCNICAS CURATIVAS III

25 07 2017

TÉCNICAS CURATIVAS III

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LA SINCRONIZACIÓN DE LA ENERGÍA

Se puede decir que es una técnica personal que he desarrollado basándome en los pases mágicos de Carlos Castaneda, en algunas técnicas y movimientos de taichí y en las posturas de hatha yoga.  La tengo anotada en mi libreta de técnicas mentales I, donde esbocé hace años algunas técnicas mentales, propias o ajenas, para cubrir mis necesidades personales, tanto en temas de salud física, como para afrontar algunos problemas personales, específicamente los causados por mi enfermedad mental. Esta técnica, en concreto, la desarrollé durante una etapa de mi vida en la que padecí insomnio, me sentía muy inquieto, muy nervioso, incapaz de relajarme con las técnicas clásicas que había utilizado hasta entonces y con serios problemas hasta para sentirme tranquilo acostado en la cama, algo que nunca me había pasado hasta entonces. La causa de este desasosiego psíquico se debió, sin duda, al terrible trauma generado por un accidente físico que estuvo a punto de terminar con mi vida. No fui tratado de estrés postraumático, aunque creo que llegué a sufrirlo con mucha intensidad. Me costaba mucho dormir, algo insólito para mí, cuando lo conseguía sufría terribles pesadillas, daba patadas estando dormido, me despertaba sobresaltado y hasta el simple hecho de permanecer echado en la cama, relajado y dejando pasar el tiempo, suponía un auténtico martirio para mí. Fue entonces cuando buscando moverme para encontrar posturas que me permitieran al menos descansar un poco, descubrí que combinando ciertas posturas o movimientos que ya había realizado en clases de taichí, practicando los pases mágicos de Castaneda y en clases de yoga, lograba un gran alivio durante algunos minutos, cuando éste desaparecía buscaba otra postura o movimiento, intentando centrarme en las partes del cuerpo que más me molestaban, donde sentía dolor persistente, bloqueos, un malestar indefinido.

Estos ejercicios se basan en la busca del equilibrio energético del cuerpo, que la energía del lado izquierdo y del lado derecho, en terminología chamánica de Castaneda, estén equilibradas, que cada parte del cuerpo esté relajada, que no haya dolores, molestias, bloqueos, sensaciones indefinidas de malestar, nerviosismo. A mí me sirvieron para dormir mejor, para relajarme en la cama, aunque no pudiera dormir, para atenuar mi nerviosismo, y estando de pie, para conseguir combatir el estrés, las ideas obsesivas y esa sensación de malestar, indefinida y persistente, que me impedía concentrarme en lo que estaba haciendo. Mi obsesión se centraba en acabar o al menos disminuir los pinchazos, dolores, malestar indefinido de alguna parte concreta del cuerpo, para ello movía los miembros, buscaba posturas que permitieran un mejor fluir de la energía y una sensación mayor de calma y descanso.

Se pueden practicar de forma sistemática pero cuando nos sentimos tan mal, tan estresados, tan doloridos y molestos que cualquier ejercicio sistemático nos pone de mal humor, lo mejor es dejarse llevar buscando atenuar lo que más nos molesta en ese momento en cualquier parte del cuerpo y que nos está impidiendo centrarnos en buscar el descanso y la relajación. Así por ejemplo, cuando notaba una gran tensión en una mano, un malestar indefinido que me estaba poniendo muy nervioso, buscaba la postura y el movimiento que pudiera atenuar un poco ese malestar, así la ponía boca abajo sobre la cama y esperaba a ver las sensaciones, si no iba bien la ponía boca arriba, movía los dedos con suavidad, uno por uno, cerraba la mano hasta transformarla en puño, abría y cerraba los dedos con rapidez, movía la muñeca en un movimiento rotatorio o hacia arriba y hacia abajo. Con el tiempo descubriría que por cada movimiento o postura realizada por un miembro de un lado, me sentía mejor si el miembro del otro lado realizada algo opuesto, así cuando la mano derecha estaba boca abajo la izquierda tenía que estar boca arriba, si el brazo derecho estaba estirado, el izquierdo debería estar doblado. Los resultados eran mucho mejores cuando los movimientos o posturas adoptados por una parte del cuerpo tenían su reflejo en la otra, pero al revés, como en un espejo. La permanencia de la postura o el movimiento dependía de los resultados obtenidos, si me sentía mejor la prolongaba hasta que volvía el malestar, entonces buscaba otra. A veces encontrar la postura o el movimiento adecuados me llevaba mucho tiempo y era un martirio hasta que descubría que el bloqueo energético, el nudo, la raíz de la molestia estaba en un lugar o zona concreta del cuerpo.

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Uno de los movimientos que más me calmaban, especialmente cuando estaba muy nervioso y no podía dormir era el de los dedos de los pies:

-Boca arriba movemos con suavidad los dedos del pie derecho hacia arriba y hacia abajo. Se acoplan los dedos del pie izquierdo pero siguiendo el movimiento contrario, es decir cuando los dedos del pie derecho están arriba, los del pie izquierdo están abajo. Yo comenzaba con un movimiento muy lento y suave que iba tomando ritmo conforme se hacía automático y ya no tenía que pensar qué dedos de qué pie estaban arriba o abajo, se convertía en algo reflejo en lo que no tenía que centrar la atención. El movimiento se aceleraba sin yo buscarlo y comenzaba a sentir un gran alivio, cuando éste iba desapareciendo y regresaba el malestar, dejaba ese movimiento y buscaba otro.

-Boca arriba, la mano derecha se posa abierta sobre la cama, la mano izquierda está abierta, mirando el techo. Comienza un movimiento lento, suave de ambas manos, cuando una mira hacia abajo, la otra hacia arriba. Al principio cuesta saber dónde está cada una y hay que centrarse, luego el movimiento se automatiza y se va acelerando. Podemos notar un gran alivio o podemos sentir entonces que las molestias se concentran en una mano o un dedo concreto. Entonces podemos cambiar el movimiento abriendo y cerrando esa mano, moviendo los dedos en un orden concreto, pulgar, índice, corazón, anular y meñique y luego al revés, meñique, anular, corazón, índice pulgar. Siempre cuesta al principio hasta que se automatiza. Si la molestia sigue podemos probar  doblando y enderezando cada dedo. Digamos que se está buscando dónde está la obstrucción de la cañería, dónde está el bloqueo en los canales energéticos, qué parte concreta del cuerpo está sufriendo esa obstrucción y nos avisa con pequeños dolores, pinchazos o malestar. Cuando se encuentra se produce un gran alivio. Así, en mi caso, si sentía un fuerte pinchazo en un dedo y trabajaba con manos y dedos en diversas posturas y movimientos, cuando acertaba con la postura o el movimiento adecuados, el pinchazo del dedo se atenuaba o llegaba a desaparecer generando un inmenso alivio. Pero al poco ese bloqueo energético, más global, se trasladaba a otra parte del cuerpo y tenía que buscar nuevas posturas y movimientos. Con el tiempo observaría que también era un excelente método para intentar atenuar el dolor físico, incluso los dolores más agudos y terribles, en mi caso una úlcera duodenal.

-Podemos regresar a los pies y moverlos, pero ahora en lugar de arriba para abajo, de un lado a otro. Si el pie derecho se mueve a la derecha el pie izquierdo al revés o lo sincronizamos, ambos pies se mueven al lado derecho y luego al izquierdo. Aquí de lo que se trata no es de seguir una tabla de ejercicios predeterminada, sin cometer errores o saltarse ningún movimiento, sino de buscar aquellas posturas o movimientos en los que el cuerpo se siente más a gusto y se nota más el alivio a nuestras molestias o dolores.

OBSERVACIÓN Y CONCENTRACIÓN

Es esencial que nuestra mente y nuestros sentidos estén centrados en lo que estamos haciendo, y sobre todo en percibir cualquier alivio que podamos sentir de nuestras molestias, dolores o nerviosismo, entonces nos centramos en continuar repitiendo el movimiento que nos ha aliviado, como esto no dura mucho habrá que seguir investigando. Nos vamos a centrar en las partes más doloridas del cuerpo, donde percibir mayor malestar, donde se centra el dolor más agudo, en forma de pinchazos, de malestar por una determinada superficie del cuerpo. Sentimos ese dolor o malestar, lo calibramos, calculamos su intensidad y buscamos el movimiento o la postura que pueda atenuarlo, aunque sea poco. No se trata de buscar exclusivamente en la zona, cualquier movimiento en otra parte del cuerpo puede llegar a producir bienestar ahí, es un circuito energético muy amplio y complejo, y el hecho de que una parte de la cañería esté bloqueada no significa que el malestar se vaya a producir precisamente ahí, puede que el bloqueo sea más intenso en otra parte del cuerpo por diversas razones.

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-El cuerpo se mueve, no permanece siempre en la misma postura, boca arriba. Si esa postura nos pone nerviosos, nos molesta, podemos rotar hacia un lado. En ese supuesto podemos buscar el movimiento de los brazos.  Cuerpo apoyado en la parte dorsal izquierda, miramos hacia la izquierda, la cabeza apoyada en la almohada, el brazo izquierdo está por debajo del cuerpo, está en la espalda, la palma mirando hacia afuera. El brazo derecho está sobre el cuerpo, acariciando nuestro vientre, la palma hacia dentro. Podemos permanecer en esa postura buscando cualquier alivio, si no se produce en un tiempo prudencial buscamos nuevas posturas y movimientos, no se trata de seguir ninguna tabla de ejercicios o de buscar que una postura o movimiento nos alivie, sí o sí, hay que buscar el bloqueo y todo aquello que pueda aliviarlo. Es curioso que alguna de estas posturas que a mí me daban alivio resultaran muy comunes en algunos enfermos mentales que estaban muy agitados y necesitaban un movimiento que les aliviara. Así la postura de costado, con los brazos en la forma en que he descrito, es frecuente en algunos enfermos mentales que están acostados en el lecho, parece aliviarles de alguna manera, y yo pude notar que en efecto, a mí también me aliviaba. También es muy frecuente observar el movimiento de un enfermo mental que está sentado y mueve el cuerpo de adelante hacia atrás y al revés, en un movimiento muy rítmico que se va acelerando conforme su malestar y nerviosismo es mayor. Suele ser muy molesto para quienes lo observan, les causa una impresión indefinida de malestar e intentan que deje de moverse, aunque para ello tengan que coaccionar al enfermo o atarle. En realidad el enfermo, sin él saberlo, está buscando el movimiento o la postura que más le alivie, una forma de bloquear y controlar sus ideas obsesivas, su nerviosismo. Puede que si nosotros hacemos eso nos sintamos realmente mal, pero eso es porque no necesitamos equilibrar nuestra energía de esa forma, persistir en posturas o movimientos que no solo no atenúan nuestro malestar, dolor o nerviosismo, sino que lo agudizan es un craso error, se trata de encontrar alivio, no de sufrir más y con mayor intensidad. Yo mismo durante algunos de mis internamientos psiquiátricos llegué a buscar ese movimiento, estando sentado, porque de alguna manera me aliviaba, pero no me dejaban practicarlo mucho tiempo, enseguida llegaba un celador o una enfermera y me daban una voz, yo notaba que les repugnaba mucho verme así. Aunque estos movimientos y posturas típicos en el enfermo mental puedan resultar muy molestos a los demás, porque indican bien a las claras el nerviosismo y malestar del enfermo, sin embargo no son algo malo que haya que evitar a toda costa, al contrario, estas posturas y movimientos alivian mucho al enfermo, que sin ellas estará aún peor, aunque no se manifieste de forma clara al exterior.

-Se pueden cruzar los pies, uno sobre otro, buscando alivio, o se pueden separar hasta una distancia concreta, buscando que disminuya de alguna manera el malestar, se puede doblar una pierna mientras la otra permanece estirada, es importante saber que cada movimiento o postura de una parte del cuerpo debe tener su reflejo contrario en la otra, como en un espejo.

-Podemos buscar las posturas básicas, boca arriba, boca abajo, de costado hacia el lado derecho o hacia el izquierdo. Podemos buscar el movimiento o postura de brazos y pies, siempre cada lado oponiéndose al otro.  A pesar de estar en la cama el número de posturas y movimientos es incalculable. También se puede mover la cabeza, hacia un lado y hacia otro, con suavidad, o se puede hacer que la cabeza mire en diagonal manteniendo esa postura, aunque sea incómoda. Es una postura chamánica con la que don Juan buscaba que Castaneda pudiera librarse de la “fijación” es decir de ideas obsesivas que se enquistan en la mente.

Estos movimientos se pueden practicar estando de pie o en movimiento, aunque hay que adaptarlos, naturalmente, porque no es lo mismo estar echado que estar de pie.

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MOVIMIENTOS PARA AYUDAR AL CONTROL DE LAS IDEAS OBSESIVO-COMPULSIVAS

Sentados a una silla, en la postura del loto, en el suelo, o de pie, podemos hacer girar la cabeza, rotándola circularmente en un sentido primero, luego en el otro, con suavidad. Los movimientos anteriores de equilibrio de energía no tienen ninguna dificultad o contraindicación puesto que son movimientos que realizamos habitualmente en nuestra vida cotidiana, con absoluta naturalidad, en cambio estos movimientos de cabeza pueden causar problemas a los que tengan algún problema de columna, de cervicales o cualquier otro tipo de molestias, como jaquecas o migrañas, por lo tanto es conveniente consultar siempre al médico antes de llevarlos a la práctica.

-Movemos la cabeza con suavidad hacia el pecho y luego hacia arriba, hasta que los ojos, que pueden estar cerrados, miren al techo. Luego hacia la izquierda, por encima del hombro izquierdo, hacia la derecha.

-Podemos realizar el siguiente ejercicio. Subiendo el dedo índice de la mano derecha hasta ponerlo a la altura de la punta de la nariz, hacemos que el dedo se mueva hacia la derecha hasta alcanzar el hombro, giramos la cabeza, buscando que la vista siga al dedo. Luego con el dedo de la mano izquierda, hacemos lo mismo. Podemos hacerlo con los ojos cerrados, entonces visualizamos un punto de luz, frente a nosotros que se va moviendo como hacía el dedo, en este caso no es necesario que nos acompañemos del movimiento del dedo, basta con que movamos la cabeza.

-Podemos hacer un ejercicio que está aconsejado para el desarrollo del tercer ojo, pero que viene muy bien también para controlar y bloquear las ideas obsesivas. Consiste en mirarse la punta de la nariz con los dos ojos que se juntan justo en la extremidad del apéndice. Se puede producir una visión doble, es normal, pero si notamos molestias en los ojos, o tenemos algún problema porque se nos levante dolor de cabeza o cualquier otro síntoma, es aconsejable consultar con el oculista.

Los ejercicios en movimiento pueden ayudar mucho a encontrar el equilibrio de energía y a conseguir bloquear las ideas obsesivas. Movimientos tales como mover el pie izquierdo hacia delante, mientras levantamos el brazo derecho por encima de la cabeza, damos otro paso, alternando siempre los movimientos de los pies y de los brazos, de forma tal que cuando se mueve un pie se debe mover el brazo contrario y al revés. Los movimientos de taichí son también excelentes.

 

 

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TÉCNICAS MENTALES CURATIVAS II

15 04 2017

LOS CONOS DE LUZ

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Tumbados en el suelo en postura de relajación en la forma habitual, sobre una alfombrilla y con los requisitos habituales para la relajación.

EJERCICIO DE VISUALIZACIÓN

Se visualizan dos conos de luz con los ojos cerrados.

LUZ ANARANJADA EN EL PERINEO, saliendo por delante y por detrás. Conectados tierra.

LUZ AMARILLA POR DEBAJO DEL OMBLIGO, dos conos. Plexo solar.

LUZ VERDE, en el corazón, dos conos.

LUZ COLOR ÍNDIGO, en la garganta, también dos conos.

LUZ COLOR AZUL en la frente y en la nuca.

EN LA CORONILLA, Un hijo de luz blanca que se conecta con el cielo.

Visualizamos un pincel o una brocha y la hundimos en cada color, que se unte bien. Luego con mucha calma y con todo detalle pasamos la brocha por la zona correspondiente, especialmente las zonas doloridas, enfermas, que generan molestias. Lo hacemos como si trabajáramos con el cuerpo físico aplicándole un ungüento de un determinado color. Dejamos que la energía vaya haciendo su labor mientras nosotros entramos en meditación.

COMENTARIO PERSONAL

Es preciso que nos mentalicemos de que la mente es un instrumento flexible y dúctil como nuestras manos, lo mismo que con ellas podemos hacer casi todo y nos servimos para todas las tareas que tenemos que realizar en la vida, la mente es igual, solo que más dúctil, más práctica, con muchas más posibilidades. Si mover las manos requiere un acto de voluntad, una orden a nuestro cerebro, hacer que la mente se ocupe de unas determinadas tareas tan solo requiere una concreta y perfecta visualización, si la imagen, como un cuadro detallado, se ajusta a lo que deseamos que haga nuestra mente, ésta lo hará y con mucha efectividad. Lo mismo que nuestro cuerpo físico se alimenta de aquello que tiene a su alcance y se ajusta al proceso digestivo de que hemos sido dotados, nuestro cuerpo de luz o energético se alimenta de la energía que está a su alcance, utilizando para ello los mecanismos propios de la dimensión energética. En el ejercicio visualizamos un hilo de luz que se une al cielo, arriba está la energía más sutil que es perfecta para los chakras situados en lo más alto. Para los chakras bajos utilizamos la energía que nos viene de la tierra. La diferencia entre las energías es tan solo de vibración, las partículas vibran en una frecuencia distinta. Utilizar energía sutil para chakras bajos supone alterarlos. No existe la energía espiritual perfecta que nos sirva para todo. Según cómo vibren las zonas de nuestro cuerpo se necesitará una energía que vibre en la misma frecuencia. Por eso una enfermedad generada por un mal funcionamiento de chakras bajos no puede ser curada por una poderosa energía espiritual de los chakras altos. Si nuestro cuerpo físico tiene hambre le damos alimento y si tiene sed le damos líquidos, no lo alimentamos con la respiración, ésta tiene una función determinada y no puede suplir otras funciones corporales. No podemos vivir solo de respirar, tampoco podemos vivir solo de alimentos. Nuestra vitalidad requiere que se cumplan un conjunto de requisitos y que cada órgano, cada célula, reciba lo que necesita y no sustitutos. El cuerpo energético funciona de la misma manera, todos los chakras deben funcionar bien y estar armonizados, de otra manera los chakras que tienen problemas generarán determinadas enfermedades que otros más elevados no podrán curar por sí mismos, a cada chakra su energía, a cada célula lo que necesita. No estamos alimentados por ver comer a otro, la energía tiene que llegar a nosotros, aunque como veremos en otra ocasión también es posible vincularse y tomar energía de los otros y que los otros la tomen de nosotros, pero esto es algo excepcional, aunque la vampirización energética es muy común en la convivencia. Las madres alimentan a los bebés, pero los adultos se alimentan por sí mismos, esto es también cierto con la energía.

Estamos rodeados de energía, solo hace falta saber qué energía necesita cada chakra y de dónde la obtenemos. Como hemos visto en los textos sobre los chakras la energía de cada uno de ellos tiene un color diferente. Haciendo que los conos de luz tengan un determinado color nos cercioramos de que cada chakra esté recibiendo la energía correspondiente. Recordemos que lo mismo que utilizamos las manos para conseguir cosas para el cuerpo físico, se puede utilizar la mente para conseguir lo que el cuerpo energético necesita.

KPOP

 

APERTURA DE LA ENERGÍA CON MÚSICA

En un salón grande, ponemos música melódica, vestimos ropas sueltas. Ojos cerrados. Duración, unos diez minutos. Se trabajan los pies, tobillos, plantas de los pies, dedos…

Baile con los ojos cerrados, moviendo tobillos, puntillas, cargando talones, posturas no habituales del pie. No se mueve el resto del cuerpo, solo se trabaja el pie. Se produce una ligera desorientación al tener los ojos cerrados, es una experiencia interesante, nos percibimos de forma distinta. Es conveniente hacerlo en grupo. No imjporta chocar. Debemos actuar de forma desinhibida. Se pierde el miedo a chocar con los demás, no hay defensas, no marcamos territorio.

SEGUNDO BAILE

Música ligeramente rítmica, movimiento de rodillas y pies.

TERCER BAILE

Podemos poner música de rock. Movimiento rodillas, caderas, cintura, brazos, manos, dedos. Baile libre, giros.

CUARTO BAILE

Movimiento cabeza, cuello cintura, caderas, rodillas muñecas, dedos. Una música regae estaría bien.

Movimientos por el salón sin miedo, desinhibición en cada uno de los momentos, sin miedo a que te vean puesto que también tienen los ojos cerrados. Intensifica y desbloquea la energía. Abre ésta a los demás.

 

 

 

 





TÉCNICAS CURATIVAS I (EL HUEVO LUMINOSO)

4 11 2016

NOTA PREVIA: Esta técnica en concreta nos la enseñó una profesora de yoga mental, argentina, que nos dio clase de yoga durante unos meses, antes de regresar a su país. Tengo un muy grato recuerdo de ella, una mujer madura, de más de sesenta años, alta, espigada, amable. En aquellos tiempos, hace ya bastantes años, yo pasaba, como casi siempre, por una etapa depresiva bastante importante y me apunté a clases de yoga más por estar acompañado que por aprender algo nuevo. Mis técnicas mentales personales se basan tanto en el yoga mental como en el chamanismo de Castaneda, como en las enseñanzas rosacruces, que seguí durante algunos años en mi juventud, como en toda aquella filosofía o corriente esotérica que pueda aportarme algo. No obstante mis recelos aquella profesora sí me aportó algunas cosas novedosas, a pesar de que el nivel de la clase era bajo, como correspondía a alumnos que en gran parte nunca habían practicado yoga mental y aquella era su primera experiencia.

El huevo luminoso para mi tiene claras reminiscencia chamánicas de las enseñanzas de don Juan a Castaneda. Según don Juan el ser humano, visto con la segunda atención, es decir lo que don Juan llama propiamente “ver”, no con los sentidos de la carne, es en realidad un huevo luminoso que camina por la vida casi sin tocar el suelo. Este huevo luminoso se extiende más allá de nuestro cuerpo físico, como a medio metro, tal vez un metro o más, de lo que ocupa en el espacio la materialidad de nuestros cuerpos de carne. Este huevo está compuesto de fibras luminosas estrechamente enlazadas y la muerte física se produce, según don Juan, cuando el hueco o agujero que tenemos todos a la altura del ombligo, dentro del huevo, es decir a alguna distancia del cuerpo físico, se abre desmesuradamente, según don Juan por una labor de zapa externa, un concepto muy interesante que veremos en otro momento, y es entonces cuando quedamos libres de ese huevo luminoso que nos contiene, es decir morimos físicamente.

En esta técnica voy a seguir las instrucciones de la profesora, tal como las tengo anotadas en mi agenda de técnicas mentales, sin perjuicio de que al final aporte cosas personales que he añadido yo por mi cuenta.

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EL HUEVO LUMINOSO

Tumbados en el suelo, sobre una alfombrilla de yoga o manta, en postura de relajación. Visualizamos un punto de luz en el pecho, que va aumentando hasta convertirse en una naranja.

De él salen infinidad de flechas de luz de medio metro aproximadamente. Somos como un huevo con un punto de luz que sería la yema de ese huevo. La zona de luz blanca sería la clara de ese huevo. Nosotros estamos dentro de ese huevo, que sería como nuestra aura invisible.

Desde ese centro de luz al que imaginamos verde, vamos extendiendo el verde a la clara. Nos centramos en las zonas a sanar.

APORTACIÓN PERSONAL

Podemos utilizar otros colores, según las necesidades de la curación, y así entroncamos con los colores propios de cada chakra, como aparecen en el blog, en la sección “trabajando con los chakras”. Podemos también ir recorriendo fibra de luz por fibra de luz, deteniéndonos en las zonas que aparecen menos luminosas, más grisáceas, vamos limpiando esas zonas y aportando más luz a esas fibras, que seguro coincidirán con zonas del cuerpo doloridas, bloqueadas, con dolores o molestias físicos, con órganos dañados.

Podemos centrarnos en ese hueco o agujero de que habla don Juan. Parece ser, aunque esto ya lo veremos ampliamente en Las enseñanzas de don Juan, que en la lucha de poder del guerrero éste resulta herido como en una batalla y ese debilitamiento de la energía, esa disminución de la vitalidad, se centra en ese punto, en ese hueco o agujero que se va abriendo, como una puerta entreabierta a la que empujamos desde fuera para que se abra del todo. Esa total apertura sería la muerte física por lo que este ejercicio podría recomendarse a los que sufren graves enfermedades que están acabando con su vida. Vamos a estirar las fibras sobre ese hueco o agujero y las vamos a dotar de la mayor luminosidad posible. Esa zona oscura que sería el punto desde donde la muerte comienza a trabajar deberá ser recubierto,como el resto del huevo luminoso con fibras de luz. Será un trabajo lento, haciendo acopio de toda la vitalidad del resto de nuestro cuerpo físico, en forma de luz, que llevamos hasta allí y que vamos colocando como colocaríamos hilos de lana sobre esa parte de nuestro cuerpo. Este trabajo deberá realizarse al final, cuando hemos trabajado con todos los puntos del huevo luminoso, y deberá ser un trabajo meticuloso, realizado sin prisas, conscientes de que si dejamos que esa apertura se siga abriendo sin hacer nada estamos minando nuestra salud física hasta que ésta ya no resista el empujón de la mano que empuja esa puerta para abrirla, metafóricamente veremos a la muerte esquelética empujando y nosotros desde dentro tratando de cerrar.  Sabiendo que la muerte solo llega por esta zona mantenerla vital, bien cubierta de fibras luminosos nos permitirá un respiro, solo un respiro, porque el guerrero sabe que sus batallas de poder le producirán heridas que van a ir todas a ese punto.

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Podemos utilizar también el huevo luminoso para curar a otras personas, algo así como utilizar nuestra aura para que la de la persona cercana reciba nuestra energía y vitalidad. Una vez que hemos restaurado nuestro huevo luminoso podemos hacer que contacte con el huevo luminoso de la persona a curar que no deberia estar a más de un metro de nosotros. Si esa persona ha realizado también este ejercicio la terapia curativa del huevo luminoso será más efectiva.

Cuando caminemos por las calles de nuestras ciudades deberemos estar muy atentos a los contactos inevitables con los huevos luminosos de otras personas. Estos nos influyen y si su salud es mala, su vitalidad pobre y sobre todo, si sus emociones son negativas, nuestro huevo luminoso sufrirá y las fibras perderán luminosidad y las heridas se centrarán el hueco o agujero. Es por eso que nos sentimos a veces tan remisos a estar muy cerca de otras personas, por ejemplo en los transportes públicos, donde no podemos separarnos físicamente de personas que de alguna manera percibimos como tóxicas para nosotros. También ocurre en general con todas las personas y hasta con los animales. Si estos últimos marcan un territorio y lo defienden es porque de alguna manera sus cuerpos saben que necesitan una protección física, generando distancia con otros depredadores que van a por ellos.

Esto también entronca con la sabiduría del cuerpo de que habla don Juan a Castaneda, nuestro cuerpo sabe porque nosotros somos huevos luminosos, repletos de fibras y la consciencia se extiende por todo el huevo, no se queda solo en el centro de la cabeza o en las neuronas de nuestro cerebro. Los rosacruces también creen que la consciencia está en todas y cada una de las células de nuestro cuerpo físico, es por ello que las enfermedades siempre son globales, no es un órgano, una zona de nuestro cuerpo físico la que está enferma, es la totalidad de nuestra consciencia extendida por las fibras luminosas, por las células de nuestro cuerpo físico. Teniendo esto en cuenta todas las terapias de sanación deberán dirigirse a la totalidad de nosotros mismos y no solo al órgano o parte del cuerpo en la que se manifiesta la enfermedad. En los casos de enfermedades como el cáncer el trabajo no debería centrarse solo en las células enfermas sino que debería trabajarse cada célula, porque en ella está la consciencia, cada fibra luminosa porque cada una de ellas conforma el huevo luminoso. Desde este punto de vista la mente, la consciencia, trasladada a cada célula, a cada fibra luminosa, podría hacer un gran trabajo de sanación puesto que no se trata de extirpar células cancerosas o enfermas sino de convertirlas o reconvertirlas, convenciéndolas de que forman parte de nuestro organismo y de que le están haciendo un gran daño trabajando por separado, de forma inarmónica. Esto tiene sentido porque ahora, con los tratamientos de las células madre se está haciendo algo parecido, la consciencia o la carga genética de la célula madre se traslada a la célula enferma, modifica su cargamento genético y las acopla de nuevo al organismo, al huevo luminoso.

En el próximo capítulo veremos la sanación con conos luminosos, siguiendo con el tema de la luz y con los ejercicios que nos enseñara la profesora argentina de yoga.